Reflexiones

Reflexiones
sobre


política urbana


Alfonso X. lracheta Cenecorta
Coordinador


- ��
EL COLEGIO
MEXIQUENSE


a.c.


www.flacsoandes.edu.ec




El Colegio Mexiquense, A.C.


Dr. José Alepndro Vargas Castro
Presidente


Dr. José Antonio Álvarez Lobato
Secretario Cenera/


Dr. Henio Mil lán Valenzuela
Coordinador de investigación




307 76472
R3326


ReAexiones sobre política urbana / Alfonso Xavier lracheta Cenecorta
coord. --Zinacantepec, Estado de México: El Colegio Mexiquense,
AC,20B


217 p .. il, cuadros
incluye referencias bibliográficas


ISBN 978-607-7761-53-2


l. Política urbana- México 2. Suelo- México- Aspectos políticos 3 .
Política de vivienda - México 4 . Política habitacional - México
(Estado) 5. Jóvenes y vivienda - México (Valle) 6. Reforma urbana
- México. l. lracheta Cenecorta, Alfonso X .. coord.


o


Edició� y corrección: Hugo Alfonso Espinoza Rubio
Diseño y cuidado de la edición Luis Alberto Martínez López
Formación y tipografía. Fernando Cantinca Cornejo, Xiomara Espinoza Velázquez
D1seño de portada. Luis Alberto Martínez López
Ilustración de portada: Sergio Elísea, 2006, Torre; técnica mixta sobre madera, 120xl00 cm; Escuela
Mexicana de Arte Down, Fundación John Langdon Down; <www.fjldown.org.mx>.


Primera edición: 2013


El Colegio Mexiquense, AC
Ex hacienda Santa Cruz de los Patos s/n,
Col. Cerro del Murciélago,
Zinacantepec CP. 51350, México, MÉXICO
Ventas: <ventas@cmq.edu.mx>
www.cmq.edu.mx


Queda prohibida la reproducción parcial o total del contenido de la presente obra, sin contar previa­
mente con la autorización expresa y por escrito del titular, en términos de la Ley Federal de Derechos de
Autor, y en su caso de los tratados internacionales aplicables. La persona que infrinJO esta disposición se
hará acreedora a las sanciones legales correspondientes.


Impreso y hecho en MéxicojPrinted and made in Mexico


ISBN: 978-607-7761-53-2






lndice


Presentación 9


El desafío político del gobierno de la ciudad metropolitana
en América Latina 17
Fernando Carrión M.


Globalización, desarrollo y ciudades. ¿Veinticinco años
de política urbana en México? 47
Roberto Eibenschutz y Rafael Rodríguez


Políticas de suelo y vivienda en México durante el siglo xx 81
Susana Med i na Ci riaco e Ignacio l<unz Bolaños


Política urbana y la operación de la política habitacional reciente 129
en el Estado de México
Carol ina Inés Pedrotti


Jóvenes en las viviendas de la Zona Metropolitana del Valle de México. 155
Una mirada desde el censo 2010
Emma Li l iana Navarrete y Yuliana Gabriela Román Sánchez


México: hacia la reforma urbana
Alfonso X. l racheta Cenecorta


189




El desafío político del gobierno
de la ciudad metropolitana


en América Latina




Fernando Carrión M.*




· Flacso Ecuador. presidente de la Organización Latinoamericana y de El Caribe de Centros Históricos
(Oiacchi). editorialista del Diaria hay.




1 ntroducción**


ENEL 2010 ELPLANETA TiERRA superó la barrera del 50 por ciento de la población
concentrada en ciudades, mientras América Latina traspasó el 80 por ciento,
para convertirse en la región más urbanizada del mundo. Ahí viven casi quinien­
tos ochenta millones de personas repartidas en cuarentaiún países, de las
cuales cuatrocientos sesenta millones habitan en las ciudades. El aumento de
la presencia de las personas que residen en el ámbito urbano implica nuevos
retos, entre los que sobresale el gobierno de la ciudad.


La distribución de la población no es equilibrada en el territorio, pues resul­
ta del desarrollo desigual y excluyente que conduce a una polarización de la
urbanización: mientras sesenta y tres ciudades metropolitanas con más de un
millón de habitantes concentran el 41 por ciento de la población, alrededor de
dieciséis mil urbes consideradas pequeñas -entre 2 500 y 500 000 habitan­
tes- contienen el 49 por ciento. Si se relaciona el rango-tamaño de las ciu­
dades con la dinámica poblacional se obtienen dos conclusiones: existe la
concentración bipolar de la población y el universo urbano tiene un compor­
tamiento heterogéneo.


** Este texto alude al gobierno de la ciudad en América, a partir de una realidad históricamente cam­
biante, que tiene al menos dos momentos cumbres: la ciudad frontera y la ciudad relacional. inmersas en un
contexto con una alta primacía urbana que produce desequilibrios territoriales o un proceso de urbanización
trunco.




20 Refiexiones sobre política urbana


En Latinoamérica, en los años noventa del siglo xx, las ciudades pequeñas
crecieron un 3.7 por ciento; las medias 1.5 por ciento, mientras que las ciuda­
des grandes un 2.4 por ciento (Arriagada, 2000: 19); y, lo más asombroso, la
tendencia se mantiene con pequeños cambios en este siglo XXI, cuando se su­
ponía que debía modificarse, gracias a la reforma del Estado, que cimentaría
una democracia territorial sólida en la región. Pero este fenómeno demográfico
cuenta con una contraparte cualitativa: el proceso de urbanización transita de
una jerarquía de ciudades -proveniente de una primacía urbana, según el atri­
buto rango-tamaño de forma anacrónica- hacia una lógica relacional que in­
tegra las urbes bajo un sistema urbano.


Las ciudades se convierten en espacios estratégicos de los países y de la red
urbana global, porque mientras las ciudades metropolitanas asumen la condición
de nodo de articulación internacional y de ejes de integración nacional, las
ciudades pequeñas conforman una nueva relación con el campo, comportán­
dose como intermediarias de la ruralidad con la urbanidad y a la inversa. Las
ciudades medias articulan los sistemas urbanos nacionales entre las ciudades
metropolitanas y las pequeñas.


Esta diversidad y dinámica de las ciudades vive una gran transformación en la
organización territorial y de los actores, las cuales conducen a singulares muta'­
ciones al gobierno de la ciudad. Para comprender este proceso se debe comparar
el hecho histórico precedente, cuando el gobierno central era el actor principal. En
esa época era difícil establecer una estrecha vinculación entre ciudades, ya que los
municipios priorizaban la relación con el gobierno nacional para captar recursos y
competencias;1 dejando de lado la representación, participación y respuesta a las
demandas sociales urbanas, lo cual las debilitaba frente a las comunidades loca­
les y ante los Estados nacionales.


La heterogeneidad de los tipos urbanos y la dinámica de la urbanización
latinoamericana demandan gobiernos próximos a esta realidad bajo tres pre­
misas: no es posible tener un modelo único de gobierno para este universo de
situaciones urbanas, tampoco construir marcos institucionales rígidos frente
a situaciones cambiantes, y menos aún profundizar en las relaciones guber­
namentales interurbanas con municipios enclaustrados. De allí el desafío de
contar con gobiernos locales que se adecuen al cambio de la realidad urbana
-como actores proactivos y privilegiados- para que impriman dirección al
proceso, en tanto sujeto institucional con voluntad política (protagonismo).


1 E n ese entonces. e l gobierno nacional operaba como mediador con otros municipios, interlocutor directo
con cada uno de éstos y como referente y base para la cooperación internacional.




F Carrión El desafío político del gobierno... 21


La urbanización y la reforma del Estado introdujeron nuevos desafíos al
gobierno de la ciudad, justo en un momento de retorno a la democracia en
muchos de los países de la región y de consolidación de la globalización. Allí se
impulsó la descentralización que tendía a fortalecer las urbes y a pensar en una
democracia territorial que rompiera con la polarización en el sistema urbano.
También la privatización, que redefine la esencia político-administrativa del
gobierno local con el peso del mercado, lo cual construye el reto de la coope­
ración público-privado en el gobierno local. Adicionalmente, está la apertura
que significó un cambio relativo en los esquemas de competencia entre los
Estados nacionales hacia los gobiernos locales. A esto se suman los desafíos
que introducen las nuevas tecnologías de la comunicación al sentido de ciuda­
danía (redes sociales), los sistemas urbanos, la aproximación de los territorios
distantes y la existencia del tiempo real.


América Latina vive una nueva forma de proximidad entre política y so­
ciedad:que supera la tradicional relación construida por los partidos políticos
bajo formas clientelares o paternalistas, que han conducido a la ausencia de
políticas urbanas explícitas. En esté ámbito emerge el municipio como el
actor institucional fundamental y como núcleo central de la representación e
identidad de la sociedad local para el ejercicio del gobierno de la ciudad. Por
ello no es casual el surgimiento de nuevos liderazgos, como los femeninos,
dirigentes barriales, religiosos, indígenas, jóvenes.


El gobierno de la ciudad: una realidad
históricamente cambiante


En este contexto de transformaciones, conviene ref1exionar sobre el gobierno
de la ciudad en América Latina, como célula básica del proceso. Ésta se presen­
ta como el resultado de un complejo proceso de producción social que tiene un
paso de la ciudad frontera -amurallada (fortaleza, guarnición) y anglogermá­
nica ( town )- a la ciudad relacional propia de la modernidad tardía. En la ciudad
latinoamericana, en esta última centuria, se identifican dos coyunturas urbanas,
en las que las estructuras de poder y sus gobiernos asumen características
particulares: primero, periférica y metropolitana (ciudad frontera), que se desa­
rrolla desde mediados del siglo xx y hasta fines de éste; segundo, introspección
cosmopolita (ciudad relacional) , que emerge desde los años noventa del siglo
xx hasta la fecha.




1 •


22 RefieXIones sobre política urbana


El gobierno de lA ciudAd fronterA: periféricA y metropolitAnA
(1930-1990)


La primera coyuntura urbana inició en el periodo de entreguerras, cuando el ciclo
acelerado de la migración campo/ciudad, que impulsaba el proceso de urbaniza­
ción, sustentado en el crecimiento del número de ciudades, en. el aumento del
tamaño de las urbes y en el redireccionamiento de la población. Por eso <::rece la
población urbana con tasas vertiginosas y se generaliza por el territorio continen­
tal: la urbanización implantada inicialmente en las costas del Pacífico o del Atlán­
tico tiende a esparcirse por el interior de los países. Los casos más sobresalientes
son las ciudades andinas y Centroamérica y el Caribe, la creación de la nueva
capital de Brasil en Brasilia y al fortalecimiento de las ciudades mexicanas que, en
su conjunto, dan nueva forma a la urbanización a Latinoamérica.


El proceso de urbanización -impulsado por el modelo de desarrollo endó­
geno, del Estado benefactor y de la sustitución de importaciones- generó una
lógica concentradora de la población con alta primacía urbana, que desembocó
en la formación de las llamadas áreas metropolitanas, como nodos nacionales
de articulación del territorio circunvecino ( continuo ) 2 La elevada primacía ur­
bana condujo a una jerarquía urbana de forma piramidal, aunque trunca; debi­
do a la nada regular distribución de las ciudades según su rango-tamaño, .cuya
expresión máxima fue la macrocefalia urbana.


En las ciudades, el proceso generó dos cuestiones: primero, se sintió la
presión demográfica sobre la ciudad y sus instituciones, sustentada en la mi­
gración rural-urbana y en las crecientes demandas sociales de los nuevos habi­
tantes urbanos, los cuales desbordaron la institucionalidad pública y la mancha
urbana, produciendo una respuesta de política urbana inscrita en lo que se
denominaría gestión del déficit: clientelismo político, asistencialismo, cooptaCión
social y profundización de las inequidades (segregación urbana) ; segundo, la
producción de una ciudad de la cantidad sustentada en más vías, servicios,
viviendas y más equipamientos no produjo ciudad3


2 Nodos que adquirieron la condición de polos de desarrollo o economías de enclave que generaron jerarquías
urbanas sobre la base de la localización industrial.


3 La concentración de población no es condición suficiente para definir una ciudad. sobre todo porque se
trata de una comumdad política (po!J:S) que se constituye como espacio público donde se desarrolla un pensa­
miento cívico. Por eso los datos de población concentrada en ciudades son relatrvamente engañosos: el hecho de
que sea concentrado no significa que sea producción de ciudad.




F Carrión: El desafío político del gobierno .. , 23


El patrón de urbanización expansivo y centrífugo de la ciudad. se sustentó
en la dispersión de los asent(!.mientos populares en la periferia,4 apoyada en dos
formas-de irregularidad: la localización/ocupación de la población en terrenos
i.nvadidos y en el irrespeto a las normas urbanísticas, venidas de los planes re­
guladores urbanos. Esta doble irregularidad se tradujo en la ausencia de inversión
pública en esos barrios y en el punto de partida para la estigmatización: la ba­
r,riada popular.


En esta época, el.gobierno de la ciudad asumió los postulados del urbanis­
mo moderno, reforzando la dinámica d� la ciudad frontera, mediante la delimi­
tación de la ciudad (perímetro), la definición de los usos del suelo (zonificación),
la ubicación de la población (segregación residencial), la concentración de
puntos significantes (centralidad) y la producción de los servicios que legitiman
los compartimentos� estancos ( densid9-des ).


, . La Ci[.!dad se caracterizó por su desarrollo dual y la urbanización por la pola­
rización; explicables por el crecimiento desigual y excluyente de la organización
territorial. En este momento y contexto surgió el concepto de ciudad latinoame­
ricana, como realidad particular de la región, que cuenta con los siguientes sellos
distintivos: l) una urbanización sustentada en el incremento acelerado de la mi­
gración rur(!.l-urbana; 2) la concentración, poblacional con alta primacía urbana
-macrocefalia- y 3) el desarrol.lo urbano dual venido de los asentamientos
humanos irregulares, informales e ilegales, nacidos de la invasión del suelo y del
irrespeto a la norma urbanística.


Los planes representaron el sueño de un orden urbano (regulador u orde­
namiento), que condujo a una ciudad con población marginada del gobierno y
de la ciudad. Así, la estructura urbana se consagró como ciudad dual: informal/
formal; legal/ilegal. La ciudad creció sobre la base de estos asentamientos po­
pulares masivos, invisibles para las políticas públicas, que ilo los reconocieron
por su ilegalidad, produc:iendo movilizaciones sociales como 'los ·paros dvicos,
la reivindicación de las poblaciones y la constitución de los movimientos socia�
les urbanos, como formas de presión para acceder a éstos.


La ciudáa du'al tenía implícitos tres temas· vinculados a su gobierno, nacidos
de las demandas sociales:


4 La masificación de la urbanización popular se desplegó por las ciudades y adoptó un mosaico de nombres
como villas miseria en Argentina. favelas en Brasil. pueblos Jóvenes en Perú. suburbios o barrios periféricos en
Ecuador, barrios piratas en Colombia, barrios de rancho en Venezuela. entre otros.




24 ReAexiones sobre política urbana


El desbordamiento de la institucionalidad municipal por su rigidez e incom­
patibilidad con la dinámica de urbanización: baja capacidad competencia!,
rígida estructura institucional, y los débiles recursos humanos. entre otros,
puso <::omo punto de partida la necesidad de discutir la descentralización
administrativa, la reforma institucio"nal y el fortalecimiento del aparato
municipal.


• La insuficiencia de recursos económicos para la demanda de servicios ·y
equipamientos urbanos, lo cual imprimió la nueva lógica del gobiernó de la
ciudad: gestión del déficit, baja capacidad de respuesta institucional y au­
sencia de recursos propios que alimentaron la necesidad de reivindicar la
llamada descentralización fiscal del Estado.
La participación social para canalizar·· las demandas de la población;con
carencias, a través de autoconstrucción, clientelismo y cooptación. Frente a
esta acción pública nació la necesidad de enfrentar el problema estructu­
ralmente: búsqueda de la democratización del gobierno de la ciudad me­
diante la descentralización políticá (elección popular).


Los elementos causales vinculados al agudo proceso de urbanización produje­
ron conflictos particulares del gobierno de la ciudad y salidas estructurales a las
localidades mediante la descentralización del Estado. Es decir, la crisis urbana
se convirtió en una oportunidad.


El gobierno de la ciudad relacional: introspección cosmopolita
(1990-2010)


La segunda y actual coyuntura urbana -ciudad relacional: introspecciór c;os­
mopolita- surgió en los años ochenta y se caracteriza por una urbe estructu­
rada en el marco de la lógica de la glocalización -donde lo global no es exter­
no a lo local- y de las relaciones entre ciudades conforman un sistema u�bano 5
Una situación de este tipo requiere un gobierno distinto para. a�tuar sobre las
relaciones de ensambles interurbanos de servicios, economía relocalizada, mi­
graciones internacionales (remesas) o las nuevas tecnologías de la comunicación
(la nube).


5 "El sistema urbano global es una red, no una pirámide" (Castells y Borja, 1998).




F. Carrión El desafío político del gobierno.. 25


Determinaciones y·universo de la ciudad relacional


Las tres determinaciones de la ciudad relacional


El conjunto de transformaciones observadas en el siglo XXI nos enfrenta ante
ciudades con más población, que son epicentros de la cultura, la política y la
economía, que cuentan con más poder y que la organización territorial tiende a
articularse al conjunto del sistema urbano mundial. Mientras que el siglo xx se
caracterizó por la consolidación y articulación de los Estados nacionales -que
construyeron un espacio internacional planetario-, este milenio será el de las
ciudades integrada.s -'-como un fenómeno mundial que va más allá de los ám­
bitos locales o regionales- bajo una lógica interurbana; produciendo un salto
de lo nacional-estatal a lo local-urbano de ámbito planetario.


Esta nueva coyuntura urbana· en el marco del proceso de mundialización, se
afinca en cambios que vienen principalmente de los tres órdenes explícitos:
transición demográfica, reforma del Estado y globalización.


Transición demográfica


En América Latina existe el cambio del patrón de urbanización, gracias a la re­
ducción de las tasas de urbanización y a la modificación de las corrientes mi­
gratorias 6 Mientras que en 1950 la población concentrada en ciudades era del
41 por ciento, en el año 2010 se llegó al doble; lo cual condujo a una disminu­
ción de las tasas de urbanización a la mitad: en 1950, la tasa promedio fue de
4.6 por ciento, mientras que ahora es del 2.2 por ciento; explicable porque en
1950 la disposición potencial de la masa migratoria bordeaba el 60 por ciento,
mientras que en 2010 no llega al 20 por ciento. Es decir, que la masa migrato­
ria se redujo a la tercera parte y, por ende, la disponibilidad de desplazamientos
de la población. De los datos de reducción de las tasas de urbanización se
desprenden dos efectos singulares:


La urbanización muestra que el ciclo de la migración rural-urbana se cierra
mientras se abren nuevos destinos migratorios: la migración urbana-urbana,


6 El fenómeno es significativo: Los Ángeles es la cuarta ciudad de México, Miami la segunda de Cuba,
Nueva York la segunda de El Salvador; como Quito. primera otavaleña; la Ciudad de México·primera mixteca. o
La Paz, primera aymara.




26 Reflexiones sobre polít1ca urbana


la transferencia internacio!lal7 y la ocupación de nuevos lugares de pobla­
miento al interior de los territorios nacionales8
La migración internacional expresa un cambio. demográfico del origen y
destino, porque posibilita la integración a las redes urbanas mundiales. Es
un poderoso mecanismo de incorporación de las ciudades latinoamericanas
a la red urbana global, mediante los flujos de población, servicios, remesas
económicas (frisan en los sesenta mil millones de dólares anuales), la cons­
trucción de puntos de encuentro en las ciudades de destino9 y el uso de las
nuevas tecnologías de la comunicación10 La emigráción internacional es un
componente de integración de los países y ciudades de menor desarrollo
relativo, además de ser una forma de inserción de las ciudades de la pobre­
za al circuito de ciudades, aunque con alta asimetría. A ello se suman algu­
nos beneficios: remesas culturales (ida y vuelta), formación y calificación de
la fuerza de trabajo, desarrollo de la tecnología (telefonía e Internet), im­
pulso de ciertos sectores económicos (aviación, servicios). De esta manera,
la migración internacional conforma, como afirma Beck (1998), "comuni­
dades simbólicas" configuradas en "espacios sociales transnacionales" que
se sustentan a su vez en comunidades transnacionales.


Las ciudades crecen a un ritmo menor, que conduce a la clausura del crecimien­
to centrífugo de éstas y al inicio del desarrollo centrípeta, encarnado en la di­
námica del retorno a la ciudad construida1 y al comienzo de una condición
histórica única: omitir las políticas urbanas de la ciudad de la cantidad y empe­
zar a pensar en la construcción de una ciudad de la calidad; que ponga a la


7 Según la OIM (2010) cerca de treinta millones de latinoamericanos viven fuera de su país'de origen (6· por
ciento). Una cifra de esta magnitud viene a ser el doble del promedio del porcentaje mundial (3 por ciento).


8 Por ejemplo, algunas de las regiones transfronterizas (norte mexicano, norte del Ecuador, Brasil-Paraguay­
Argentina) o las mutaciones del eje urbano boliviano alrededor de Potosí, La Pai y Oruro (norte-sur), al de dé
Santa Cruz, Cochabamba, La Paz (este-oeste), que han diversificado el patrón de migración interna. También
el despoblamiento de las zonas centrales de c'1ertas ciudades compensado con el crecimiento de sus áreas
periféricas.


9 El Parque del Retiro en Madrid para los migrantes ecuatonanos, la Plaza de la Constitución en Santiago
para los migrantes peruanos y el Parque de La Merced para los migrantes nicaragüenses en San José, entre otros:
lugares donde construyen redes de información, laborales y de encargos.


10 La penetración de la telefonía celular y el Internet en los sectores populares ha sido clave, no sólo para el
contacto en t1empo real entre el migrante y su familia, sino también para emprender novedosas actividades
económicas. intercambios de información y compras con el sistema del1very-internet-tarjeta de crédito: adquisi­
ciones por el migrante en el país de destino y entrega de la mercadería su familia en el lugar de origen.


11 Allí se ubica el cambio sustancial que se vive en la centralidad urbana de la ciudad latinoamericana: de la
centralidad fundacional se pasa en el siglo xx a la centralidad funcional (actividades financieras y comerciales) y
a inicios de este s1glo la consolidación de la centralidad temática, típica de la globalización.




F Carrión: El desafío político del gobierno... 27


ciudad latinoamericana en una condición única y al gobierno de la urbe en uno
de sus desafíos más importantes.


La reforma del Estado


El Estado entra en un profundo proceso de reforma que se expresa en tres di­
mensiones-vinculadas al gobierno de la ciudad: la apertura económica, que hace
que· las ciudades compitan y cooperen entre sí, por encima de los Estados na­
cionales; la privatización, que le otorga un mayor peso al mercado baJO una
lógica empresarial; y la descentralización, que construye nuevos equilibrios de
poder entre los gobiernos nacionales y los locales.


La descentralización revalora el municipio, convertido en actor central del
proceso, en tanto depositario de las transferencias de competencia y recursos
nacionales. Pero también desde la sociedad, se transforma en el principal suje­
to de demanda colectiva, que termina por construir nuevas formas de partici­
pación que, a su vez, producen nuevas instituciones y nuevas formas de repre­
sentación. Allí están: el presupuesto participativo, la planificación estratégica y
la cooperación pública-privada.


Un cambio importante relacionado con la elección popular de alcaldes: si
en 1980 había pocos alcaldes electos, hoy todos son elegidos democrática­
mente; lo cual suscita un cambio sustancial: las campañas electorales se
convierten en un espacio de debate sobre la ciudad y su futuro, encarnando
la construcción de consensos alrededor de los planes y programas de gobier­
no; es decir, de un proyecto colectivo de ciudad a través de la adhesión de la
población a una propuesta mayoritaria y representativa. Esta reforma expresa
la ruptura de un tipo. de municipio delegado desde un poder central y distan­
te, hacia otro construido inversamente desde la comunidad, más próximo a la
sociedad local; convirtiéndose en el primer eslabón del poder público estatal
y en la base de una democracia local que combina formas de representación
y de participación .. El fortalecimiento de la democracia local sigue en el ejer­
cicio del gobierno con la instauración de mecanismos de rendición de cuentas
(Brasil, Costa Rica), transparencia (Chile, Paraguay), revocatoria del manda­
to (Ecuador, Colombia) y dispositivos de consulta popular (Valdivia-Chile,
Manizales-Colombia, Ouro Preto.,-Brasil) que aparecen como mecanismos ex
post a la elección de las autoridades.


La reforma del Estado introdujo la lógica privada en la gestión de la ciudad
y lo hizo bajo dos formas: una política urbana basada en la necesidad de re-




28 Reflexiones sobre política urbana


guiar el mercado inmobiliario y mediante el cambio del marco institucional
municipal, expresado en el aparecimiento de la dinámica de la cooperación
público-privada en la producción de servicios e infraestructuras, bajo el prin­
cipio de la subsidiaridad12 Estos elementos modifican la relación entre auto­
ridad local y sociedad local, propia del vínculo entre sociedad y Estado. Por
eso la gestión urbana y el gobierno local sufren una profunda reorganización
institucional en términos de su estructura orgánica y de su institucionalidad.


La globalización


La globalización redefine las funciones y el peso de las ciudades. convirtiéndo­
las en lugares estratégicos gracias a su condición de nodo de integración y a su
modificación como nuevo actor mundial. Las ciudades -dado el peso demo­
gráfico, político, cultural, social y económico- alcanzan un protagonismo que.
se afirmaría se han convertido en uno de los tres actores mundiales más rele­
vantes junto al Estado en decadencia y a las empresas transnacionales cada día
más vigorosas y difundidas por el planeta (Sassen, 1996). Sin las urbes la glo­
balización no tendría un sustento territorial donde desplegarse. porque ellas
asumen la condición de nodo principal del sistema tecno-político-económico
mundial y porque adquieren una creciente función protagónica en el escenario
internacional, que en muchos casos termina por competir con los Estados na­
cionales ( Borja, 1994 ).


No todas las ciudades tienen las condiciones estratégicas; porque dependen
de su ubicación, funciones y protagonismo dentro del sistema urbano, así como
de la competitividad y conectividad. Para existir, lo global tiene que localizarse
y lo local, para desarrollarse, ha de global izarse; lo cual supone políticas que
generen las condiciones de cooperación y conectividad que fortalezcan la ca­
pacidad de las ciudades y sus gobiernos municipales. Los municipios deben
formular políticas de relaciones internacionales, en caso contrario tenderán a
quedarse. porque hoy la ciudad es un actor internacional que requiere de coo­
peración (La Paz), de una marca (Medellín), de exportación-importación (Sao
Paulo ), de eventos internacionales de deportes ( Rio de Janeiro, Guadalajara) o
de música (Guanajuato, Lima), de ferias tecnológicas (Monterrey), taurinas
(Quito), comerciales (Santiago. FISA), del libro (Bogotá) y de turismo (Buenos
Aires, FIT), entre otras.


12 Subsidiaridad: "cualquier asunto debe ser resuelto por la autoridad normativa, política o económica más
próxima al objeto del problema". Este principio fue el predominante en la privatización.




F Carrión: El desafío político del gobierno... 29


El movimiento cosmopolita de la ciudad permite el paso de la ciudad en­
claustrada y delimitada, hacia otra que multiplica sus mutuas y plurales relacio­
nes -,-propias de la ciudad relacional- gracias a las nuevas líneas de política
urbana que terminan por desbordar el sentido clásico del gobierno municipal
-aislado_y i3-Utocentrado- bajo una triple dimensión:


Las ciudades que crecieron por efectos demográficos, por conurbación o por
extensión de la mancha urbana, superaron el territorio del gobierno muni­
cipal para conformar gobiernos supramunicipales (Caracas o Lima), metro­
politanos (Sao Paulo o Montevideo), o mancomunidades (Bolivia).


• Lo municipal quedó corto respecto de los modelos de gestión, por el peso
del mercado venido de la reforma del Estado (privatización). El municipio y
las políticas municipales introducen la modalidad público-privado (Santia­
go o Monterrey), una nueva relación entre lo público y lo privado, así como
entre Estado y sociedad en los territorios.
Con la globalización se constituye institucionalidad supramunicipal de
gobierno de la ciudad, que las convierte en actores políticos con protago­
nismo internacional. La organización interurbana ciudades y gobiernos
locales unidos ( CGLU) plantea un cambio de lo internacional, propio de
los Estados, a lo interurbano, esencia de las ciudades. También existen
organizaciones y redes en temas particulares: ambiental, seguridad, plani­
ficación, capitales y género.


La ciudad gana protagonismo por su empoderamiento y porque el municipio
tiende a representarse por sí mismo, dejando de lado la tradicional ventriloquía
municipal que le obligaba a representarse a través del Estado nacional.


-El universo de las ciudades


El nivel de concentración urbana y de redefinición de las funciones de los terri­
torios conforman dos espacios de articulación mundial: las ciudades medias y
pequeñas, inscritas en regiones emergentes, y las grandes aglomeraciones ur­
banas convertidas en, nodos de avanzada de este proceso.




30 Reflexiones sobre política urbana


Ciudades pequeñas y medias en contextos regionales de integración


Las ciudades pequeñas y medias integradas en las llamadas regiones emergen­
tes jalonan, articulan y se proyectan bajo un. subsistema urbano-regional de
inserción internacional, conformando sistemas de ciudades pequeñas, pero
globales, gracias a:


• El estímulo de algún sistema productivo regional, como el Clúster del Salmón
en Chile, el turismo en Machupichu-Cuzco en Perú o la Media Luna en
Bolivia, que cuentan con ciudades articuladas al mundo, gracias a la expor­
tación de servicios o productos, o los casos de ciudades medias y pequeñas
vinculadas a las grandes ciudades.


• El peso de las regiones ricas ubicadas en ámbitos estratégicos de la globali­
zación ancladas a las regiones económicamente más dinámicas: Monterrey en
México por el TLCAN hacia Estados Unidos, Santa Cruz en Bolivia; por el peso
del Mercosur; Guayaquil, en Ecuador, hacia la cuenca del Asia-Pacífico. ·
El fortalecimiento de las asimetrías complementarias en las fronteras nacio­
nales genera auge económico, atracción· poblacional y conversión en plata­
formas internacionales. Sin embargo, hay una contraparte negativa en las
fronteras: los mercados ilegales generan delitos conexos con alta violencia.
Esta ambivalencia ha generado espacios ·interesantes de integración multi­
nacional, donde las ciudades y sus gobiernos se vinculan. Como ejemplo de
formas de gobierno intermunicipal de carácter internacional tenemos:
o


o


o


Mancomunidad de municipios en distintos países, que administran uno
o varios servicios; éste es el caso de los residuos sólidos y medio am­
biente entre Tulcán, en Ecuador, e lpiales, en Colombia, nacido en un
contexto de ruptura de las relaciones diplomáticas. Casos parecidos
existen entre ciudades ecuatorianas y peruanas o argentinas y chilenas;
y, mucho más, en las ciudades fronterizas de Centroamérica.
El hermanamiento municipal tiene un caso emblerilático constituido
entre cuatro municipios de cuatro países distintos: Manaos, Brasil; !qui­
tos, Perú; Leticia, Colombia, y Nueva Loja, Ecuador, para el desarrollo de
infraestructura internacional y enfrentar el narcotráfico.
La asociación entre municipios opera a partir de los acuerdos de Paz
firmados entre Perú y Ecuador: existe la rotación de los cuadros direc­
tivos máximos y una personería jurídica para la llamada Asociación
Binacional de Municipios del Sur del Ecuador y del Norte del Perú




F Carrión El desafío político del gobierno . 31


· (Abimsenop ). También el caso de la Región del Trifinio, donde cuaren­
ta y cinco municipios fronterizos con seiscientos setenta mil habitan­


•. tes de Guatemala, El Salvador y Honduras proponen el Plan de Desa­
·, .rrollo Tri nacional Fronterizo:.·


· 0 La formación de áreas metropolitanas en ciudades fronterizas de Méxi­
co y Estados Unidos, organizados de forma espejo, o en la región de la
llamada Triple Frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay, con Foz do
lgua<;:u (Brasil), Ciudad del Este (Paraguay) y Puerto lguazú (Argentina).


Las ciudades metropolitanas como nodos de articulación mundial


Las ciudades metropolitanas logran vincularse al sistema urbano como nodos
articuladores (funciones centrales) gracias al tamaño de sus mercados, a la
vocación productiva, a la innovación, al peso de sus instituciones y al protago­
nismo internacional, convirtiéndose en parte medular del anclaje del sistema
urbano de América Latina al mundo. Las aglomeraciones metropolitanas son
unidades territoriales complejas,. grar;¡des y fusionadas, que buscan nuevas for­
mas de gobierno.


No son suficientes la mancomunidad, el sindicato o la fusión de municipios;
es imprescindible.un gobierno metropolitano integrado, que además cuente con
una lógica supra� intermunicipal, y que incorpore las dimensiones provincial y
estatal, según cada contexto. Pero no es fácil porque no es solo técnico: la cons­
trucción de una nueva instancia institucional de gobierno pone en entredicho el
tradicional equilibrio de poderes frente al gobierno nacional. Esta consideración
e� mucho más significativa en los países con alta primacía urbana, porque signi­
ficaría la existencia de una disputa de poderes entre el gobierno del país y el de la
ciudad metropolitana.


El caso de Chile es ilustrativo: la región metropolitana de Santiago concen­
tra el 41 por ciento de la población nacional y se despliega en seis provincias y
cincuenta y dos comunas. Dos reflexiones: la primera, Santiago tiene un nivel
muy alto de concentración de población y una elevada fragmentación institu­
cional (múltiples comunas); y, la segunda, si se constituye una sola autoridad
de gobierno metropolitano, tendría un peso político como el del presidente de
la república y un grado de representación y legitimidad metropolitana comple­
Ja y difusa. La creación de una instancia de poder !Tletropolitana implica una
reestructuración del poder nacional y una rec.onfiguración de las instancias de




32 Reflexiones sobre política urbana


gobierno local, que deberían superar la cultura política local de los municipios
y sectorial de los gobiernos nacionales.


Las aglomeraciones metropolitanas que más cambian son las capitales. además
de ser las que más limitaciones tienen para asumir una nueva forma de ejercicio
del poder. Primero, porque la descentralización del Estado cuestionó la capitalidad:
el imaginario de representación nacional, la localización de los poderes.centrales
y el sistema de redistribución de recursos económicos. En, segundo lugar, los
procesos de privatización disminuyeron la oferta de empleo estatal, cambiando la
naturaleza de la ciudad: de político-administrativa a una de base económica de
servicios y producción.


Si las ciudades capitales sufren un impacto significativo por los procesos de
descentralización y privatización, tienen un capital social que les permite supe­
rar ese impasse para renovar su vocación ( Putnam, 1994 ). Las funciones propias
de la capitalidad con la ubicación de· aparatos estatales, la concentración de
misiones diplomáticas y la localización de firmas de punta, les permite conver­
tirse en motores económicos de punta. articulados a un mercado de trabajo que
tiene umbrales de servicios regionales y üna estructura de administración pú­
blica particular. Pero no es cuestión de inercia, porque se requiere de un gobier­
no local que genere una política urbana altamente creativa:


Muchas capitales iniciaron procesos de transformación de sus estructuras:
Quito adquiere la condición de cantón especial con la creación del· Distrito
Metropolitano (1992) y con la Constitución aprobada en 2008. Bogotá asume
la condición de Distrito Capital con la Constitución de 1991.' La ciudad de
México tiene un estatuto diferente a los treinta y dos estados que forman el
Estado de la Unión. BUenos Aires. Caracas. Lima, Montevideo y La Paz, entre
otras, no dejan de tener elementos similares.


Los gobiernos de las ciudades capitales pueden ser


La conformación de un área metropolitana, como la de San Salvador ( AMSS ),
que cuenta con una unidad urbanística compuesta por'catorce'municipios. Su


·gobierno parte de la conformación del' Consejo de Alcaldes del Área Metro-
politana de San Salvador (Coamss) que. a su vez. crea la Oficina de Planifi­
cación del Área Metropolitana de San Salvador ( OPAMSS) como Secretaría
Ejecutiva de la anterior. con fines de Planificación y de Control del Desarrollo
Urbano del área metropolitana.


• La absorción de espacios circunvecinos ( conurbación ), nacida del creci­
miento de la mancha urbana que demanda gobiernos supramunicipales y




F Carrión: El desafío político del gobierno... 33


pluriestatales para formar una aglomeración metropolitana, a la manera
de un enjambre de jurisdicciones entrecruzadas, donde sobresalen la ciu­
dad de México (Estado de México, Distrito Federal, ciudad) y Buenos
Aires (Gran Buenos Aires, ciudad de Buenos Aires).
La articulación de lugares distintos, discontinuos y distantes -gracias a que
la globalización conduce a la existencia de ciudades configuradas en espa­
cios sociales transnacionales (remesas, migración, inversión)- requieren de
un gobierno local con enfoque de relaciones interurbanas, de competitividad,
de conectividad y de marca, entre otras.
La unicidad del terr.itorio genera un tipo de gobierno en el que no hay sub­
divisiones en su interior y tampoco _incorporaciones de jurisdicciones terri­
toriales distintas. Allí están los casos de Montevideo y de Quito que, sin
perder la unidad político-administrativa del territorio, producen una des­
concentración de unidades administrativas, pero mantienen una lógica de
gobierno centralizado único.
El modelo más difundido es el fragmentado, con la presencia en el mismo
territorio de un conjunto de gobiernos locales autónomos; los más llama­
tivos son: Santiago con seis provincias y 52 comunas, Lima con dos mu­
nicipios provinciales y 46 municipios distritales, y el Distrito Metropoli­
tano de Caracas con el Distrito Capital y cinco municipios.


Las aglomeraciones metropolitanas exigen su reestructuración en la línea de la
desconcentración de las entidades dentro de los municipios, pero sin perder la
condición de gobierno de totalidad. Los casos de Bogotá con veinte alcaldías
menores; San Pablo con treinta y una subalcaldía, agrupadas en nueve regiones;
Montevideo con ocho municipios, y Quito con once administraciones zonales,
son casos a considerar:


La capitalidad también se redefine con una capitalidad compartida entre
ciudades: Chile, con la sede del Parlamento en Valparaíso, distante de
Santiago, sede del gobierno nacional, más por alejarlo del Ejecutivo en la
época de Pinochet que por acercarlo a la población. Bolivia, donde Sucre
es la capital ·constitucional con poderes limitados y La Paz sede de los
poderes Ejecutivo y Legislativo. Pero también Brasil reubica la capital de
Río de Janeiro a Brasilia a principios de los sesenta.




34 Reflexiones sobre política urbana


Cada gobierno de las ciudades metropolitanas responde a las condiciones del
territorio que las contiene y cuentan con modelos de gestión específicos. como
se describe enseguida:


Concentrado públicamente, donde la función principal de la gestión va en
la línea de lo que se denominaría una ciudad-Estado. Los casos paradigmá­
ticos serían la ciudad de México, Sao Paulo y· Buenos Aires. inscritos en
Estados federales.
Fragmentado públicamente, que tienen una variedad alta de agencias pú­
blicas y privadas, como las empresas. direcciones, corporaciones, patronatos
o fundaciones. Los casos de Lima y Bogotá lo ilustran bien.
La cooperación público/privado, que se ancla en los planes estratégicos, la
promoción económica de la ciudad (mercadotecnia) y la política de asocia­
ciones con cámaras o sectores de capital.13 Los casos más relevantes son
Guayaquil, San Salvador y Santiago.


El gobierno de la ciudad relacional:
un actor estratégico internacional


La nueva funcionalidad de la ciudad tiene como contrapartida el fortaleci­
miento del poder principal del desarrollo urbano y de la sociedad local: el
municipio, que auspicia un incremento del protagonismo de las ciudades. Esta
emergencia deviene de la confluencia de varios elementos. entre los que se
destacan dos: el proceso de descentralización que privilegia la vía municipal
y el cambio de la sociedad local que logra construir nuevas formas de· parti­
cipación y representación.


La descentralización como equilibrio


La descentralización es un proceso histórico que busca distribuir equilibrada y
democráticamente la centralidad -el poder-. entre·entidades públicas recí­
procamente autónomas, con. la finalidad de profundizar la democracia, potenciar
el desarrollo económico y mejorar la calidad de vida de la población. La descen­
tralización nace en las reivindicaciones de los territorios que se expresan en dos


13 En Córdoba, el sector privado tomó un papel importante junto con la municipalidad en la definición del
futuro de la ciudad plasmado en el Plan Estratégico.




F Carrión: El desafío político del gobierno... 35


formas: por un lado, las regiones ricas demandan la privatización del Estado y
mayor autonomía frente a la ciudad capital; porque menoscaban los vínculos
con las regiones más dinámicas: Santa Cruz al Mercosur y Guayaquil a la Cuenca
del Pacífico. Por otro lado, las regiones pobres reivindican mayor presencia del
Estado, por aumento de la inversión pública (Colombia, Brasil), mayor represen­
tación (pueblos y nacionalidades indígenas) o creación de nuevas entidades te­
rritoriales (Ecuador.14 Bolivia) Esto significa que hay dos proyectos de descentra­
lización: uno con menos Estado y otro con más Estado.


La descentralización se menoscaba si no existe un equilibrio entre lo hori­
zontal, vertical y territorial.


Horizontal. Se fortalecen los poderes ejecutivos en menoscabo de las otras
funciones del Estado, como se percibe en algunas reformas constitucionales.
Este fenómeno a nivel nacional (Ejecutivo, Legislativo) tiende a reproducir­
se en los gobiernos intermedios (gobernador, prefecto o intendente) y en
los gobiernos locales, donde el alcalde (jefe de gobierno, intendente, pre­
fecto) tiene preeminencia sobre el Concejo Municipal (cámara, concejo
deliberante, asamblea). Lo que ocurre a nivel nacional se reproduce en las
provincias y municipios, lo cual abona a la crisis del sistema parlamentario
y en la recentralización horizontal.
Territorial. Se redefinen los poderes dentro del Estado, pero sin modificar
la lógica concentradora y excluyente de los territorios. En América Latina
se transfieren recursos económicos y competencias a los niveles subna­
cionales. sin que se atenúe el crecimiento de las grandes aglomeraciones
metropolitanas.


• La transferencia de recursos económicos y competencias a los gobiernos
subnacionales -como de hecho así ha ocurrido- ha generado gobiernos
locales con más peso relativo frente al gobierno nacional, pero más débiles
para la gestión de la ciudad, debido al fortalecimiento del mercado por la
vía de la privatización.
La descentralización no puede descuidar el centro; porque mientras mayor
autonomía exista es más necesaria una centralidad sólida y fuerte. En caso
contrario tendremos una realidad centrífuga que crea soberanías, que rom-


14 En Ecuador. en los últimos treinta años se han creado tantos municipios como a lo largo de la historia
nacional: 45 por ciento de los municipios tienen menos de veinticinco años de vida y el 78 por ciento tienen
menos de cincuenta habitantes. Son municipios nuevos y pequeños y ha prevalecido el fraccionamiento sin fin
del territorio nacional, por encima de la integración.




36 RefieXIones sobre polít1ca urbana


pe los equilibrios y que no genera redistribución económica. La necesidad
de un centro fuerte es importante para generar un filtro que atenúe los
impactos negativos y potencie los efectos positivos de la globalización. El
centro no debe ser eliminado, sino distribuido democráticamente; por eso
la autonomía debe entenderse como un concepto de subordinación; porque
sólo es posible dentro de un Estado; en caso contrario se construye sobe­
ranía, lo cual implica crear otro Estado.
La descentralización de una competencia implica una descentralización de la
sociedad: cuando se transfiere la educación, se descentralizan los docentes y
los estudiantes; lo cual conduce a una modificación de la relación sociedad/
Estado y a la existencia de fuerzas sociales favorables o contrarias al proceso.


El nue11o escenario local


La transformación del municipio depende del Estado y sus reformas, pero tam­
bién de su nuevo vínculo con la población. El cambio en el conJunto de la so­
ciedad local proviene de las transformaciones en la base productiva, que lleva a
un nuevo sistema político: tipos de liderazgo, formas de participación popular
y mecanismos de representación social.


En 1980 los gobiernos centrales, con excepción de siete países, nombraban
a los alcaldes. Catorce años después, la mayoría de países elegían localmente
sus autoridades municipales, momento a partir del cual se rompe la tradición
de delegar la autoridad a los alcaldes. En este momento se cierra el ciclo de la
delegación y se abre el de la representación en la escena local. El fenómeno de
la elección se generaliza desde fines de los ochenta del siglo xx: Bolivia inicia en
1985 esta nueva fase de selección de alcaldes, luego siguen Colombia (1988),
Venezuela (1989), Chile (1992), Paraguay (1991), Panamá (1994) y Costa Rica
(1998) Hoy tenemos que en América Latina todos los alcaldes y concejales son
electos democráticamente, sin que se les delegue desde un órgano superior.


La elección popular de los alcaldes en Buenos Aires (1996) y en la ciudad
de México (1997) cierra el ciclo· de la representación por la vía electoral en
América Latina, en tanto son las últimas ciudades en elegir democráticamente
sus autoridades, con lo cual todas las autoridades municipales d� la región son
nominadas directamente por la ciudadanía. Estos resultados determinan que
todas las ciudades tengan autoridades electas y que los gobiernos locales abran
un nuevo cauce: profundizar la vía ciudadana de salida a la gobernabilidad de
la ciudad latinoamericana.




E Carrión: El desafío político del gob1erno.. 37


La elección de las máximas autoridades de las ciudades metropolitanas, in­
troduce un elemento de equilibrio de poderes, en tanto que su construcción se
realiza autónomamente respecto de los poderes superiores del Estado, y también
permite augurar el paso de la democracia representativa a la participativa.


El gobierno de la ciudad


De manera correlativa a todo este proceso, se vive un cambio en los municipios
de América Latina que, incluso, lleva a una modificación en su denominación:
de municipio a gobierno local. La mutación tiene que ver, por un lado, con la
transformación de la sociedad local, en tanto que se promueven nuevos sujetos
sociales, como mujeres, indígenas, pobladores. ambientalistas y jóvenes. que
conducen a la renovación de los liderazgos Y, por otro, con la profundización
de la vía municipal de descentralización, que lleva a una hegemonía del muni­
cipio entre los poderes locales.


Los modelos políticos


El modelo del gobierno de la ciudad está vinculado al municipio; lo cual permite
que la ciudad latinoamericana tenga un órgano público con amplia legitimidad y
poder. Este proceso proviene de una doble situación: por un lado, del proceso de
descentralización del Estado, que privilegió al municipio como depositario central
de las transferencias de recursos y competencias, lo cual le otorga una mayor
capacidad de respuesta ante las demandas de la sociedad y, por tanto, de ma­
yor legitimidad social. Y, por el otro, porque en las ciudades se fortalecen y amplían
las bases sociales de sustentación del municipio, gracias al proceso de democra­
tización de la escena local (elección, rendición de cuentas, transparencia)


Sin embargo este proceso no es homogéneo, porque unos municipios tienen
mayor dinamismo que otros, sea por su ubicación en la red urbana nacional e
internacional o porque han logrado un posicionamiento favorable en la coyun­
tura. También es heterogéneo porque dentro de la administración municipal se
producen cambios con distinta intensidad y bajo lógicas de gestión diferentes.


En esta nueva coyuntura urbana, el Ejecutivo municipal presenta una mu­
tación importante: transita del municipio de notables (caciquil, patronal) hacia
un municipio moderno y democrático donde aparece con mucha claridad el
posicionamiento de distintos modelos de gestión y de políticas de intervención
urbana que se expresan. finalmente. la existencia de actores diferentes que




38 Reflexiones sobre política urbana


encarnan distintos modelos de gobierno de la ciudad. Si esto ocurre en la ad­
ministración municipal, en el ámbito de los concejos municipales también
existen modificaciones. Se observa un debilitamiento relativo de los conceJOS
municipales expresado en las siguientes situaciones:


La profusión de las empresas municipales privilegian lo sectorial y las deci­
siones de política urbana se trasladan de los concejos municipales, origina­
dos por voluntad popular, hacia los directores de las empresas, constituidos
corporativamente. lo cual construye una nueva forma de representación.
El desarrollo de los planes estratégicos conforman cuerpos de decisión su­
pramunicipales -a la manera de asambleas locales- donde la representa­
ción se hace funcional a la cooperación entre los sectores público, privado
y comunitario.
La necesidad de democratizar la toma de decisiones para definir prioridades
de inversión l leva a la generalización del presupuesto participativo, donde
las partidas las discuten con las organizaciones de base territorial ( organi­
zaciones barriales, comunitarias) y sectorial (salud, educación) de la ciudad.


Este debilitamiento relativo de los concejos municipales se produce en el con­
texto de la crítica a lo político, así como de ampliación de la representación
social, a través de cauces distintos a los partidos: Mientras que en el primer caso
hay una representación sectorial, corporativa y delegada, en el segundo y terce­
ro hay un intento de ampliar la representación y socializar el manejo de la ciudad,
más al lá del ámbito municipal . Sin embargo, en términos políticos, se encuentran
dos modelos explícitos de gobierno de la ciudad:


• El uno de tipo empresarial, que impulsa la vía mercantil privada y la sobe­
ranía del consumidor, en la que lo público es visto como un freno al desa­
rrollo. La nomenclatura de alcalde cede ante la de gerente, porque busca la
eficiencia a partir de la administración de los servicios y la propuesta se
inscribe en la profundización de la ciudad del mercado como salida a la
ciudad del caos, sustentada en un modelo privatizador basado en una doble
crítica: a) lo público es ineficiente, lo privado es eficiente y h) lo estatal es
centralización, lo privado es descentralización.


El modelo de la ciudad del mercado parte de la crítica a lo estatal y a lo
público y lo hace desde la perspectiva de la sociedad civil. En este caso, la
estructura municipal se compone principalmente de empresas, fundaciones y




F Carrión: El desafío político del gobierno... 39


corporaciones de carácter privado, que corporativizan la representación social
y sectorizan la acción municipal en los servicios. Por esta vía se modifican las
relaciones de equilibrio y contrapeso entre Ejecutivo/Legislativo en todos los
niveles de la estructura estatal,15 tanto que la aprobación del presupuesto
municipal. el plan de obras o la planificación de la ciudad se hace en escena­
rios fragmentados. de representación; produciendo una concentración de las
decisiones en el ámbito privado sobre el público. en el alcalde sobre el conce­
jo y en el capital sobre el trabajo. La administración privilegia la prestación de
servicios. lo cual conduce a una estructura de ingresos presupuestada sobre
la base de. tasas más que sobre impuestos. Los casos exitosos de esta corrien­
te. son Guayaquil, Monterrey, Santiago y Lima.
El otro, que pretende atemperar la crisis bajo un enfoque que le asigna un
mayor significado a la ciudadanía, tiene un enfoque de derechos y de peso
en lo público. El alcalde se define como jefe de gobierno, conceptúa la acción
municipal desde una visión de totalidad e incorpora la participación en su
esquema de gobernabilidad. El modelo de la ciudad de lo público parte de


· su necesaria resignificación en una doble dimensión: la referida al aparato
municipal, para fortalecerlo (estatal, público. gobierno, participación) y la
relacionada con el espacio público. en el entendido de que la ciudad es el
espacio público (organización espacial, identidades. integración, constructor
de derechos). En este caso, se habla más de gobierno local, con un amplio
abanico de competencias. Se postula la ciudad de todos. el presupuesto
participativo, planificación estratégica y el alcalde se convierte en el jefe del
gobierno locaL Los casos más llamativos son los de ciudad de México. Por­
to Alegre, Bogotá y Montevideo. entre otros.


La planificación urbana


Uno de los elementos fundamentales de la acción municipal tiene que ver con
la planificación urbana16 Su enfoque se encaminó a incentivar el ordenamien-


15 Ésta es una tónica general en América Latina. por cuanto hay un crecimiento significativo del presiden­
cialismo que genera dos efectos contrarios a la descentralización: por un lado. se tiene un rncremento del peso de
los ejecutivos sobre los parlamentos en todas las instancias nacionales y subnacionales que rompe con los
equilrbrios de poder y. por tanto, de las autonomías y, por el otro, en la relación nacional local se introduce este
factor discordante: más competencias y recursos en el ámbito subnacional en un contexto de fortalecimiento de
la figura presidencial.


16 La planificación urbana nació en Inglaterra a mediados del siglo XIX, con la Revolución industrial. para
mitigar los efectos ambientales debido al traslado de los medios de producción y de la migración de la población
del campo a la ciudad.




40 Reflexiones sobre política urbana


to del territorio a través de los usos de suelo, producción de servicios y ma­
nejo de densidades. De esta manera, se buscaba, por razones de salud públi­
ca, garantizar la separación de la industria con la residencia, así como. reducir
las densidades de población con la finalidad de aminorar las epidemias
(cuarentena) . Esta motivación de la planificación c:ambió gracias a los avances
de la salud pública, con lo cual la noción de zona - homogénea pierde sentido,
convirtiéndose en una "externalidad" negativa para el capital 17


La planificación urbana en América Latina entró con fuerza hacia los años
treinta del siglo xx y lo hizo como elemento central de las políticas urbanas. Fue­
ron propuestas normativas que regulaban y ordenaban el mercado inmobiliario
con tres instrumentos básicos: la zonificación, las densidades y los servicios.
Posteriormente, con la recesión generalizada de la planificación centralizada de
los noventa, este instrumento entró en crisis; lo cual abre la posibilidad de construir
varias salidas: ciudades y países la descartan, otros la asumen parcialmente y
también se produce una redefinición de la línea de la facultad planificadora de los
gobiernos locales. La descentralización también abona a la planificación, en tanto,
se pasa de la planificación central hacia la planificación local. Esto significa que
no hay una secuencia lineal y homogénea en los planes, pues en la actualidad
encontramos algunas situaciones:


• Remozamiento de la planificación urbana clásica, que encuentra en países
como México, Colombia y Brasil un espacio propicio para su desarrollo. El
de Brasil es un caso emblemático, cuando creó el Ministerio de las Ciudades
y lo hizo en un contexto de alta descentralización. Pero también hay casos
más interesantes a nivel local: Bogotá, Curitiba, Porto Alegre y Quito.


• El desarrollo de la planificación estratégica, nacida en los ámbitos empre­
sariales privados ( Harvard-Boston) da un giro y penetra en las políticas
públicas de la ciudad. El ejemplo emblemático es Barcelona, que se difunde
en la región. De la propuesta normativa se pasa a la búsqueda de una visión
compartida de ciudad, donde los agentes económicos y los actores· sociales
construyen un consenso alrededor de las líneas principales del desarrollo
urbano. Hay casos interesantes de planificación estratégica en las ciudades
de Rosario, Argentina, de Santiago, Chile; de Puebla, México, y de ciudad de
Guatemala, Guatemala, entre otras: también existen planes estratégicos
sectoriales como los de cultura en Buenos Aires, de seguridad ciudadana de


17 La zona homogénea incrementa los tiempos de viaJe. hace más distantes las actividades urbanas. impone
restricciones a la industria de la construcción y al capital de promoción.




F. Carnón: El desafío político del gobierno... 41


la Provincia del Chaco, de desarrollo local de Trujillo en Perú o del Centro
H istórico de Quito (1991).
La propuesta de los llamados grandes proyectos urbanos ( GPU), nacida en
Estados Unidos alrededor de los megaproyectos, logró posicionarse con
fuerza en América Latina desde los años noventa, operando bajo la lógica
de cooperación público-privada. Éste fue el caso y en su momento de los
proyectos de ciudad que se construyeron alrededor de los juegos olímpicos
en Barcelona, de Malecón 2000 en Guayaquil, de la Costa Verde en Lima o
Puerto Madero y sus alrededores en Buenos Aires.


La nueva planificación de las ciudades es un híbrido que intenta recuperar su
condición de vértice ordenador del conjunto de la ciudad, pero bajo un criterio
policéntrico, donde la motivación no es el "sueño de un orden" homogeneizador,
sino más bien la posibilidad de construir "múltiples órdenes simultáneos". La
planificación urbana debe superar -no deJar de lado- su tradición física y
estratégica para construir el gran proyecto de ciudad, desde la relación gobier­
no local-ciudadanía; en tanto sujeto social (municipio) con voluntad (deseo,
objetivo) con voluntad consciente (diagnóstico).


El ensamble de los servicios urbanos


Las infraestructuras urbanas son la base material de la ciudad y son elemento
crucial de las políticas urbanas, por eso la relación entre ciudad, gobierno local )
e infraestructuras urbanas es indisoluble. La funcionalidad de las infraestructu­
ras en la ciudad se caracteriza por


• Las infraestructuras son el soporte principal de las actividades urbanas, por
cuanto las viviendas no pueden existir sin agua potable, el comercio sin ener­
gía eléctrica y la industria sin la recolección de residuos sólidos; pero también
el funcionamiento de la ciudad depende de ellas, porque el flujo de los servi­
cios, información y personas depende de aquéllas, tanto como la necesidad
de integrar la producción con, el consumo; la recreación con la educación, la
administración con el comercio 18


18 "La insuficiencia de servicios urbanos limita el aumento de la productividad de las empresas comerciales
y las unidades familiares urbanas y, por lo tanto, la contribución de las c1udades al desarrollo económico". (Ban­
co Mundial, 1991: 451).




,\ .·.t


42 Reflexiones sobre política urbana


Las infraestructuras urbanas son los componentes que permiten organizar
la ciudad y dotarla de una estructura identificable. El transporte y la vialidad
permiten delinear el modelo expansivo de la ciudad de México; el agua
potable define la cuota urbanizable de Quito y el espacio público en Buenos
Aires construir la grilla sobre la cual se asienta. ·
Las infraestructuras son un instrumento poderoso de'política urbana, porque
a partir de éstas se definen líneas de acción pública destinadas a. /a redistri­
bución social (tasas) y territorial (segregación urbana). a /a .definición de la
accesibilidad (centralidad), a la construcción de los estímulos para la loca­
lización industrial (parques industriales), a la ubicación del comercio ( cen­
tros comerciales), a la producción de los niveles de competitividad (talento
humano), a la construcción de centralidad es urbanas (nodos temáticos) y
a la mejora de la calidad de vida de los habitantes urbanos.


El tema de las infraestructuras es de vieja data en el desarrollo urbano, al extre­
mo que se diría que son consustanciales a la ciudad. Esta afirmación supone
que el conjunto de las infraestructuras se modifican históricamente en relación
con la ciudad: así, por ejemplo, en la ciudad frontera, las infraestructuras prin­
cipales estaban destinadas a la construcción de los asentamientos humanos de
la periferia y a buscar los mecanismos de integración a la ciudad central; esto
es, destinados a la habilitación de suelo urbano para la localización de población.
Sin embargo, por el tamaño de la demanda y su carácter ilegal. fue muy difícil
solventar estas infraestructuras. lo cual condujo a mecanismos informales o
ilegales, que reprodujeron la problemática. En energía eléctrica ("tallarines"), los
incendios frecuentes; en agua potable ( tanqueros ), con problemas de salubridad;
en evacuación de desechos (cielo abierto) en contaminación. Estos asentamientos
humanos no generaron ciudad y los servicios fueron más costosos y de inferior
calidad a los producidos reglamentariamente; por lo cual /a ciudad formal perdía
y la informal también. Las ciudades de pobres son pobres y los pobres de las
ciudades pagan mucho más y reciben servicios de menor calidad que los habitan­
tes formales de la ciudad. La pobreza resultó ser muy cara. en todos sentidos.


Estas demandas de necesidades básicas se cierran y, simultáneamente, se abren
otras, propias de la ciudad relacional: conectividad, cooperación-competitividad
y posicionamiento. Este salto significa un cambio de la funcionalidad de las in­
fraestructuras, un incremento del peso relativo de otras y también el aparecimien­
to de nuevas. En la ciudad relacional . las infraestructuras demandadas son distin­
tas. porque las relaciones interurbanas son el elemento central de su desarrollo.




F Carrión: El desafío político del gobierno .. 43


Por eso los servicios urbanos vinculados a las nuevas tecnologías de las comuni­
caciones, como la telefonía, los puertos, los aeropuertos, la Internet y las autopis­
tas son esenciales; pero también lo son las infraestructuras ligadas a las finanzas
(teletrabajo, Internet), a la producción (energía eléctrica, agua potable) y a la
calidad de vida (seguridad, educación).


Con los procesos de reforma del Estado toma impu lso la discusión de las
modalidades de gestión de las infraestructuras, siendo uno de los elementos
cruciales de las políticas. La descentralización y la privatización son los ejes que
conducen esta situación, porque


La localización de algunas fases del proceso productivo y la internacionali­
zación de otras generan una nueva división internacional del trabaJO y lo
hacen de una manera �nterconectada. Allí están los enlaces que se perciben
de la telefonía, donde la gestión del servicio es global, a través de empresas
transnacionales españolas o mexicanas, y la producción es del ámbito local,
pero bajo regulaciones nacionales; lo cual incrementa la tensión entre una
gestión cada vez más global de los servicios y una producción más local. En
este caso la función de los Estados nacionales es importante y deseable.
La definición de quien las produce: el sector público, el privado o una com­
binación de los dos; la que está matizada por las definiciones de monopolio
natural, como es el caso del agua potable en México o de la infraestructura
estratégica.que viene del transporte masivo en Medellín con su metro.


Es innegable que en unas ciudades las infraestructuras se generan desde el ám­
bito público local, como la recolección y disposición final de la basura ( Loja, San
José); o desde el nivel nacional, tal cual ocurre con el transporte masivo en Santo
Domingo y Chile. En otros casos son más privados, como ocurre con la trans­
portación del Transantiago, o también de ciertas urbes donde la cooperación
público-privado se impone: el caso de la Empresa Eléctrica Quito, porque es
una sociedad de economía mixta donde hay capitales privados, municipales y
nacionales.


El modelo de gestión municipal también se especifica con las políticas de
ingresos a tres niveles: primero, si tienen mayor peso los impuestos quiere decir
que existe mayor flexibilidad y discrecionalidad; segundo, si el énfasis está en el
cobro de las tasas, se afirmaría que la acción municipal es fundamentalmente
sectorial; y tercero, si el cobro de los servicios se realiza por medio de tarifas,
significa que hay un predominio del modelo privado de gestión. Sin embargo, en




44 Reflexiones sobre política urbana


la realidad hay una combinación de estas tres opciones, aunque siempre exista la
hegemonía. de uno de ellos.


También se debe señalar que en la actualidad las infraestructuras son más
numerosas que antes, porque la.s infra.estructuras se producen histórica.mente. Por
ejemplo, no hace mucho tiempo las infraestructuras de la Internet no existían; la
radio y la televisión no ha.n estado presentes siempre; y las infraestructura.s de los
dispositivos de segurida.d ciuda.dana se ha.n modifica.do con el pa.so del tiempo.


Adicionalmente, en las ciudades pequeñas el tema. de la. tra.nsporta.ción
urbana no es tan importante para su funcionamiento, porque probablemente
sea suficiente con la via.lidad; en una urbe gra.nde será más significativa la.
transportaciÓn o incluso la movilidad. Es más, históricamente se a.firma.ría. que,
en principio, las ciudades sólo demandaban infraestructura. vial para la. tracción
animal o la movilidad peatona.l; luego es más relevante la infraestructura. del
transporte -sobre todo cuando aparece el vehículo a motor-, posteriormen­
te el de la movilidad multimodal y en la actualidad la conectividad.


Una ciudad portuaria como Val paraíso necesita una infraestructura diferen­
te a una ciudad turística como Cancún; una centralidad histórica como Guana­
juato requiere infraestructuras distintas a las de Cartagena, o una ciudad capi­
tal como Tegucigalpa dema.nda servicios diferentes a una ciudad como Sao
Paulo. Las ciudades de a.ltura, como La Paz, requieren una climatización dife­
rente a las del llano, como Sa.nta Cruz, en el mismo país.


En otra.s palabras: el tamaño, tipo y momento histórico de cada ciudad
determina las características de las infraestructuras que requiere. No hay, ni
debe haber soluciones únicas a realidades diferentes. Pero a.ún más: las in­
fra.estructuras no pueden pensarse aislada.s unos de otras; hoy más que nun­
ca están absoluta.mente relacionadas, como un enja.mbre de' redes. Además,
todas las infraestructuras son multifuncionales; por ejemplo, la basura tiene
un ciclo claro de producción, recolección, disposición final; pero ta.mbién
sirve para reciclar como compostaje, vidrio o plástico para generar energía; lo
significa que los enlaces son múltiples, según cada una de las fases o cada una
de sus derivaciones.


Si antes el agua potable se distribuía de manera a.utónoma de la energía
eléctrica y ésta independiente de la telefonía., ahora esto es impensa.ble. La.s in­
fraestructuras dejan de ser autónomas y cerradas, para volverse abiertas y relacio­
na.das. Ahora los servicios no sólo están vinculados entre sí, formando una verda­
dera tra.ma integrada de servicios, sino que también los ámbitos socioterritoriales
han va.riado notablemente, al extremo de que hoy existe un verdadero acople de




46 Refiexiones sobre política urbana


La revolución científico tecnológica en las comunicacionés y las demandas
venidas de una economía internacionalizada permiten crear un ensamble
global de ciertas infraestructuras vinculadas a la Internet, al turismo, a la
migraciones y a los mercados. El espacio de los flujos se fortalece y las
distancias territoriales se reducen, con lo cual las infraestructuras de movi­
lidad-conectividad asumen una función privilegiada.
La ciudad es el espacio público y éste, el lugar donde se despliegan las in­
fraestructuras, como base material de la urbe, a la manera de una red de
redes o de un ensamble urbano de las infraestructuras. Es el lugar común
donde la gente se encuentra; el espacio donde las infraestructuras y sus
servicios se integran, además de ser el ámbito donde se construye el pen­
samiento cívico a la manera de una comunidad política.


Fuentes


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Carrión, Fernando, ed. (2001), La ciudad construida: urbanismo en América Latina, Quito,
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Reflexiones
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