Autoridades Carina Vance Ministra de Salud Pública David Chiriboga ...




Autoridades
Carina Vance
Ministra de Salud Pública
David Chiriboga
Ex-Ministro de Salud Pública
José Rosero
Director Ejecutivo del INEC
Byron Villacís
Ex-Director Ejecutivo del INEC


Autores1


Wilma B. Freire
María José Ramírez
Philippe Belmont
María José Mendieta
Katherine M. Silva
Natalia Romero
Kléver Sáenz
Pamela Piñeiros
Luis Fernando Gómez
Rafael Monge


Instituciones participantes
Ministerio de Salud Pública
Instituto Nacional de Estadística y Censos


Fotografía
Unicef - MSP
Fotografía portada: Unicef/Ecuador/2008-S024/Manuel Avilés


Se prohíbe su reproducción total o parcial sin autorización del Ministerio de Salud Pública. Todos los derechos
reservados. Prohibida su venta. El documento se puede reseñar, resumir, citar o traducir parcialmente, con el
debido crédito a los autores.


El resumen ejecutivo del TOMO I fue elaborado por: Wilma B. Freire, Carlos Larrea, Ana Larrea, Roberto
Montoya, María José Ramírez y Katherine Silva.


Citación recomendada: Freire W.B., Ramírez MJ., Belmont P., Mendieta MJ., Silva MK., Romero N., Sáenz K.,
Piñeiros P., Gómez LF., Monge R. 2013. RESUMEN EJECUTIVO. TOMO I. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
del Ecuador. ENSANUT-ECU 2011-2013 Ministerio de Salud Pública/Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Quito, Ecuador.


No. de Derecho de autor: 042816
ISBN-978-9942-07-524-6


Primera Edición
Impreso en Quito, Ecuador 2013


Con el apoyo de:


1Excepto el primer nombre, quien es de la autora principal de la investigación y responsable de todo el
informe, el orden de los autores se seleccionó al azar.




Presentación


Agradecimientos


I. INTRODUCCIÓN


II. ACCESO A SERVICIOS BÁSICOS Y NIVEL DE INSTRUCCIÓN
DEL JEFE(A) DEL HOGAR Y DE LA MADRE


III. PRÁCTICAS DE LACTANCIA MATERNA Y ALIMENTACIÓN
COMPLEMENTARIA


IV. ESTADO NUTRICIONAL A PARTIR DE INDICADORES
ANTROPOMÉTRICOS


V. CONSUMO ALIMENTARIO


VI. ESTADO DE DÉFICIT Y EXCESO DE MICRONUTRIENTES


VII. FACTORES DE RIESGO EN POBLACIÓN DE 5 A 59 AÑOS


VIII. ACTIVIDAD FÍSICA Y SEDENTARISMO


IX. APROXIMACIÓN A ENFERMEDADES CRÓNICAS
CARDIOMETABÓLICAS NO TRANSMISIBLES


X. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES


Bibliografía


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ÍNDICE






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El Ministerio de Salud, en su compromiso de
proteger la salud de la población del país, debe
tener como respaldo la evidencia científica y la
información más confiable y actualizada sobre
la situación de salud de los ecuatorianos. Con
este propósito el Ministerio de Salud, conjunta-
mente con el Instituto Nacional de Estadística
y Censos, se comprometió llevar a efecto una
encuesta nacional que actualice los datos de
la situación nutricional de la población, que re-
coja datos sobre la salud sexual y reproductiva
y que investigue los factores de riesgo de las
enfermedades crónicas más prevalentes. Esta
información servirá de base al diseño de po-
líticas públicas, estrategias y programas que
protejan a toda la población.


La Encuesta, denominada “Encuesta Nacional
de Salud y Nutrición ENSANUT-ECU”, objeto
de este informe, se realizó desde el 2011 al
2013. Su diseño muestral, permite extrapolar
los datos al nivel nacional, subregional, por zo-
nas de planificación por condición social, por
rangos de edad, por etnia y por sexo, ofrecien-
do un panorama de la dimensión de los pro-
blemas estudiados y sus determinantes, con


lo cual facilita analizar las respuestas sociales
que deben plantearse a cada uno de los pro-
blemas investigados.


Con la información de la ENSANUT-ECU se
puede hacer un balance riguroso, confiable y
oportuno del desempeño del sector social y
del sector salud, con lo cual se pueden evaluar
los logros de las políticas de salud y sociales.
También da luces sobre los vacíos que quedan
por llenar para alcanzar el sistema de salud
que el pueblo ecuatoriano se merece.


Por ello es imprescindible que junto a los li-
neamientos de política, vaya la información
científica confiable y actualizada para que las
decisiones que se tomen tengan el sustento
del conocimiento. De allí el compromiso del
Ministerio de Salud, y del Instituto de Estadís-
tica y Censos, de generar información confia-
ble que guie las estrategias de comunicación
basadas en las ciencias del comportamiento,
que garantice y fortalezca los niveles de ca-
lidad de los programas de atención primaria,
que refuerce los programas de promoción de
la salud y las acciones de atención al nivel


PRESENTACIÓN




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 6


hospitalario, además de que ofrezca informa-
ción a la población para que se empodere de
sus derechos y contribuya, con el cambio del
comportamiento, a mejorar su propia salud.


Pero además, los datos que arroja la ENSA-
NUT-ECU, permiten profundizar el análisis de
los problemas estudiados y son la base para
generar otras investigaciones que respondan al
constante cambio epidemiológico y nutricional
de toda la población.


El trabajo de un equipo de investigación y técni-
cos ha permitido recoger la evidencia científica


y convertir los datos en una herramienta funda-
mental para la toma de decisiones.


La ENSANUT-ECU ha sido un importante ejer-
cicio académico con el cual el Gobierno hace
su rendición de cuentas a la población y a la
comunidad científica nacional e internacional.


Carina Vance
MINIsTrA DE sAluD PúblICA




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Hace 27 años se realizó la Encuesta Nacional
de la Situación Alimentaria, Nutricional y de
Salud de la Población Ecuatoriana del Menor
de Cinco Años- DANS-1988. Hace nueve años
se realizó la Encuesta Demográfica y de Sa-
lud Materna e Infantil ENDEMAIN, 2004 y en
el 2010-2011 se realizó, por primera vez, el
estudio de las condiciones de bienestar, en-
vejecimiento y salud de la población de per-
sonas adultas mayores. La DANS, necesitaba
actualizarse al igual que la ENDEMAIN y por
fin contábamos con datos recientes sobre la
población de personas adultas mayores; pero
conocíamos muy poco de las condiciones de
salud de los escolares, adolescentes y adultos.
Sabíamos también por datos parciales, que el
panorama epidemiológico había cambiado en
el país, acorde con procesos de urbanización,
con los cambios en los estilos de vida, en los
patrones alimentarios, en el incremento del se-
dentarismo y la inactividad; patrones que has-
ta hace años parecían lejanos a la población
ecuatoriana, pero que se empezaron a reflejar
en los cambios observados en la morbilidad y
mortalidad de la población.


Este panorama no fue ajeno a las autoridades
de salud, quienes desde el primer momento
concibieron la importancia de actualizar los


datos de la situación de salud y nutrición de
la población ecuatoriana. En su turno, el Dr.
David Chiriboga, en calidad de Ministro de
Salud, identificó como una de sus priorida-
des, la ejecución de una encuesta nacional,
y bajo sus directrices se concibió y diseñó el
protocolo de investigación. Con la misma vi-
sión, compromiso, y total respaldo, la Ministra
de Salud, Mgs. Carina Vance, comprometió
todo su apoyo a la ejecución de la encuesta,
así como el Dr. Miguel Malo, en su calidad de
Viceministro. Sin el compromiso de ellos este
estudio jamás se habría realizado, con la rigu-
rosidad que se requería para su validez tanto
al nivel nacional como internacional.


El INEC, como órgano rector del Sistema es-
tadístico Nacional y como tal, responsable de
normar, planificar, dirigir y coordinar las activi-
dades estadísticas del país, se comprometió
desde el inicio de la negociación, a ser parte
de este enorme proyecto. Gracias a su coparti-
cipación se contó con un equipo técnico en los
diferentes niveles que también hizo posible la
realización de la Encuesta. Pero además hubo
otros actores; el equipo técnico que acompa-
ñó en toda la fase del operativo de campo, el
equipo de asesores nacionales quienes res-
pondieron a nuestros pedidos con prontitud y


AGRADECIMIENTOS




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calidad técnica, en particular al Dr. Jorge Ga-
bela y la Mgs Stephanie Gabela que revisaron
los capítulos de aproximación a enfermedades
crónicas y de lactancia materna, respectiva-
mente; a la Mgs. María del Carmen Gangotena
que se hizo cargo de la capacitación del equi-
po técnico en técnicas de antropometría. Los
asesores internacionales que pudieron acom-
pañarnos gracias al apoyo de la OPS, UNICEF
y el UNFPA, Drs. Luis Fernando Gómez, Ra-
fael Monge, Alicia Carriquiry, Teresa Shamah,
Salvador Villalpando, Ignacio Méndez, Omar
Dary, Erick Boy, Chessa Lutter, con quienes,
además de haber contado con su presencia,
fue posible mantener un contacto permanente,
en los días y horas requeridos, gracias al de-
sarrollo de la tecnología informática.


Gracias también al equipo técnico que ha
estado hasta el final de proyecto, como res-
ponsable y co-autor del informe; sin el cual no
habría sido posible mantener la rigurosidad
científica que este tipo de estudios demanda.


También debe mencionarse al laboratorio que
participó en el estudio bajo la dirección del Dr.
Luis Narváez, quienes con un excelente nivel
técnico se aseguraron que cada una de las fa-
ses de recolección de muestras hasta el aná-
lisis y posterior registro se haga con el mayor
celo posible para garantizar la calidad de los
datos. A los colegas del Ministerio de Salud
que en los momentos que solicitamos su apo-
yo, siempre estuvieron prestos a ofrecernos.


Finalmente, no puede dejarse de mencionar a
las madres, padres, personas adultas, adoles-
centes, jóvenes, niños y niñas que participaron
en el estudio, compartiendo con nosotros sus
vivencias, sus saberes, sus alegrías y tristezas,
durante la entrevista.


Wilma B. Freire
INVEsTIGADOrA PrINCIPAl




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En 1986, el Diagnóstico de la Situación Alimen-
taria, Nutricional y de Salud de la población
ecuatoriana menor de 5 años -DANS- reveló
la existencia de elevadas tasas de emaciación
(desnutrición aguda; bajo peso para la talla),
bajo peso (desnutrición global; bajo peso
para la edad) y retardo en talla (desnutrición
crónica; baja talla para la edad), así como de-
ficiencias específicas de micronutrientes, en
particular deficiencia de hierro y zinc, en los
menores de 5 años (Freire et al., 1988).


Transcurridos 27 años desde el levantamiento
del DANS, y ante la necesidad de contar con
información actualizada sobre el estado nutri-
cional y alimentario de la población ecuatoria-
na, así como sobre las prácticas de lactancia
materna y alimentación complementaria, y la
situación de enfermedades crónicas no tras-
misibles y de actividad física, el Ministerio de
Salud Pública y el Instituto Nacional de Esta-
dística y Censos -INEC- se propusieron reali-
zar la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
(ENSANUT-ECU), la cual recoge información
relevante en la población menor de 60 años,
considerando la diversidad geográfica, demo-
gráfica, étnica, social y económica del país,
con el fin de conocer los problemas de salud y
nutrición durante el ciclo de vida.


Este resumen ejecutivo presenta los resulta-
dos relevantes de la ENSANUT-ECU referentes
a las prácticas de lactancia materna y alimen-
tación complementaria; el estado nutricional a
partir de indicadores antropométricos y bioquí-
micos; la situación del consumo de alimentos;
los factores de riesgo de enfermedades cró-
nicas; la actividad física y el sedentarismo de
la población urbana, y la aproximación a las
enfermedades crónicas más prevalentes; así
como los factores de riesgo relacionados al
consumo de tabaco, alcohol y alimentos poco
saludables.


La encuesta se efectuó entre los años 2011 y
2013. El diseño de la muestra fue probabilís-
tico, estratificado, trietápico y por conglome-
rados. Cada provincia se dividió por estratos
urbano y rural, y adicionalmente se definieron
dos estratos urbanos para Quito y Guayaquil,
sumando 50 dominios. En una primera etapa,
entre áreas urbanas y rurales de cada provin-
cia se seleccionaron 64 sectores censales por
probabilidad proporcional al tamaño (PPT),
definidos por el número de viviendas ocupa-
das. En cada uno de los sectores censales
seleccionados, se preseleccionaron 19 vivien-
das, que fueron enlistadas, para una selección
final de 12 viviendas. Finalmente, en cada una


1. INTRODUCCIÓN




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de las viviendas seleccionadas, se escogió
por muestreo aleatorio simple, según la com-
posición del hogar, a una mujer en edad fértil,
y a una persona por cada grupo de edad, con
ajustes según el diligenciamiento de los cues-
tionarios. El cuestionario que recoge informa-
ción general fue aplicado a todos los indivi-
duos del hogar. En una submuestra del 50%,
se tomaron muestras de sangre y orina para
la medición de biomarcadores y se aplicó una
encuesta de consumo alimentario con la me-
todología de Recordatorio de 24 horas (R24h).


El diseño de la muestra permite que el análi-
sis de los datos tenga representatividad al nivel
nacional, por zonas de planificación, subregio-
nes (Costa urbana, Costa rural, Sierra urbana,
Sierra rural, Amazonía urbana, Amazonía rural,
Galápagos, más Quito y Guayaquil), quintiles
económicos, grupos étnicos (indígenas, afro-
ecuatorianos, montubios y mestizos, blancos
y otros) y rangos de edad; en algunos indica-
dores la representatividad llega hasta el nivel
provincial.


El tamaño de la muestra se calculó consi-
derando un nivel de confianza del 95%, y se
corrigió asumiendo una tasa de no respues-
ta del 20%, con ajustes efectuados directa-
mente en los métodos de selección de las
viviendas. Se encuestó a un total de 19 949
viviendas ocupadas y 92 502 individuos. Para
la evaluación del consumo alimentario, así
como de los análisis bioquímicos, se efectuó
un submuestreo de viviendas del 50% de la
muestra total.


Los factores de expansión se calcularon con
base en la población de referencia del Censo
de Población y Vivienda del 2010 (INEC, 2010).
Se aplicó un procedimiento de postestratifica-
ción (raking) empleando las proyecciones de-
mográficas de población al 2012 realizadas
por el INEC. Esto permite integrar los factores
de expansión para que los totales marginales
se adecuen con los totales observados en la
población.




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Fotografía: MCDS




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El acceso a los servicios básicos en la pobla-
ción ecuatoriana es heterogéneo y en gran
medida depende del lugar de residencia, así
como del grupo étnico y del quintil económico
al que pertenece la población. Lo que se des-
prende de este análisis es que, al comparar
estos datos con los obtenidos en la encuesta
DANS (Freire et al., 1988), se observa un me-
joramiento sustantivo del acceso y de la cali-
dad de los servicios. Por ejemplo, el acceso
a la electricidad llega a prácticamente toda la


población, al igual que el acceso a la telefo-
nía celular y al uso de gas para la preparación
de los alimentos. Sin embargo, en cuanto a la
eliminación de la basura, así como al abasteci-
miento de agua y alcantarillado, se evidencian
diferencias significativas entre áreas urbanas y
rurales, así como entre etnias y quintiles eco-
nómicos, lo que confirma el hecho de que to-
davía persiste una gran desigualdad entre la
población ecuatoriana.


Gráfico 1. Cobertura de servicios básicos (alcantarillado, agua potable
y eliminación de basura), por quintil económico


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


2. ACCESO A SERVICIOS
BÁSICOS Y NIVEL DE


INSTRUCCIÓN DEL JEFE(A)
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El 99.4% de la población a escala nacional tie-
ne acceso a la electricidad, tanto en áreas ur-
banas (99.8%) como rurales (98.2%), así como
en las áreas urbanas y rurales de la Amazonía
(99.9% y 97.2%, respectivamente) y en Galápa-
gos (99.9%). Con respecto a la telefonía celu-
lar, el 92% de la población nacional tiene algún
teléfono celular; la proporción es mayor en las
áreas urbanas (94.9%) respecto a las áreas
rurales (84.4%). Por otro lado, la cobertura de
la telefonía fija es limitada. A escala nacional
únicamente el 41.6% de los hogares accede a
este servicio, y el porcentaje es mucho menor
en las áreas rurales (20.8%), en comparación
con las áreas urbanas (49.6%). Con respecto
al gas, su uso es generalizado en todo el país;
sin embargo, al analizar los datos por etnia, se
evidencia que la población indígena es la que
utiliza este tipo de combustible en menor pro-
porción (86.6%).


En cuanto a la eliminación de basura, el 85.5%
de la población nacional utiliza el carro re-
partidor, con una diferencia significativa entre
áreas urbanas y rurales (98.1% vs. 53.2%). Las
poblaciones pertenecientes a la Sierra rural
(53.1%), Costa rural (46.3%) y Amazonía rural
(65.1%) utilizan en menor proporción el carro
recolector respecto al resto de subregiones
del país, y, en sustitución, queman la basura
(35.5%, 47.5%, 20.3%, respectivamente).


En relación con el abastecimiento de agua po-
table, se evidencia que el 82.3% de la pobla-
ción a nivel nacional accede a este servicio.
Al analizar los datos por área de residencia,
etnia y quintil económico, se observa que el
área rural es la menos atendida con este ser-
vicio (57.9%), así como la población montubia
(46.6%) y la población perteneciente al quintil
de menores ingresos económicos (50.3%).


En cuanto a la cobertura de la red de alcanta-
rillado, el Gráfico 2 muestra que únicamente
el 62.4% de la población a nivel nacional tiene
acceso a este servicio, y se observan enor-
mes diferencias entre áreas urbanas y rurales
(77.4% frente a 23.7%).


Finalmente, y de forma general, se observa un
bajo nivel de hacinamiento, pues alcanza una
tasa del 8% a nivel nacional. El hacinamiento
es mayor en el área rural (9.3%) respecto al
área urbana (7.5%). Al analizar los datos por
etnia, se observa que los indígenas presentan
las tasas más altas de hacinamiento (17.2%),
seguidos por afroecuatorianos y montubios
(12.1% y 8.6%, respectivamente). Finalmen-
te, los datos por quintil económico muestran
que el hacinamiento es mayor en el quintil más
pobre (Q1: 22.3%), respecto a los quintiles de
mayores ingresos económicos.




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Gráfico 3. Nivel de educación de las madres y jefes(as) del hogar por área de residencia


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Gráfico 2. Cobertura de servicios básicos
(alcantarillado, agua potable, basura), por área de residencia


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos
Elaboración: Freire et al.


En relación con el nivel de instrucción de la ma-
dre y del jefe(a) del hogar, el Gráfico 3 muestra
que en áreas rurales hay una mayor proporción
de madres y jefes(as) de hogar que tienen como
máximo nivel de educación alcanzado la prima-
ria completa (52.9% y 56.2%, respectivamente),
en comparación con áreas urbanas (47.7% y
46.6%, respectivamente). Por otro lado, el nivel


de educación secundaria está alrededor del
30%, tanto para áreas urbanas y rurales, como
para madres y jefes(as) de hogar. Además, se
evidencia que la proporción de personas que
terminaron la educación superior es mayor en
las áreas urbanas respecto a las rurales, tanto
para madres, como para jefes(as) de hogar.


a) Madres b) Jefe(as) del Hogar


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El Gráfico 4 muestra que la proporción de
madres y jefes(as) de hogar que tienen como
máximo nivel de educación alcanzado la pri-
maria (48% y 49%, respectivamente) y la se-
cundaria (30% y 32%, respectivamente) es
muy similar entre los distintos grupos étnicos,
excepto para la población indígena, cuyas
madres tienen los porcentajes más bajos
de educación primaria (41.7%) y secundaria
(27.5%). De igual manera se puede ver que
las madres pertenecientes a la etnia indígena,


tienen los porcentajes más altos en la cate-
goría de “ningún nivel de educación” (28%)
y el porcentaje más bajo de educación supe-
rior (2.9%) respecto a los demás grupos étni-
cos. Por otro lado, tanto las madres como los
jefes(as) de hogar pertenecientes a la etnia
mestizos, blancos y otros tienen mayor acce-
so a la educación, y presentan, a su vez, los
porcentajes más altos de educación superior
(14.8% y 16.4%, respectivamente) respecto al
resto de grupos étnicos.


Gráfico 4. Nivel de educación de las madres y jefes(as) de hogar, por grupo étnico


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Finalmente, el Gráfico 5 muestra que el nivel
de instrucción alcanzado por las madres y je-
fes(as) de hogar varía en función del quintil
económico. De forma general se observa que
el porcentaje de madres y jefes(as) del hogar
cuyo máximo nivel de educación alcanzado es
la primaria disminuye conforme se incrementa
el nivel económico, específicamente a partir


del quintil 2. Así mismo, se observa que el por-
centaje de población con educación superior
se incrementa conforme mejora el nivel econó-
mico, pasando de 1.3% para madres y 2.4%
para jefes(as) de hogar en el quintil más pobre
(Q1), al 33.8% para madres y 39.6% para je-
fes(as) de hogar en el quintil de mayores in-
gresos económicos (Q5).


Gráfico 5. Nivel de educación de madres y jefes(as) del hogar, por quintil económico


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Fotografía: Unicef/Ecuador/2013-7416/Jaime Pavón




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La leche materna es considerada el alimento
ideal e insustituible, ya que es la fuente de to-
dos los nutrientes y otros numerosos compo-
nentes que el recién nacido necesita para su
óptimo crecimiento y desarrollo. Contiene an-
ticuerpos que ayudan a proteger al niño de las
enfermedades propias de la infancia (diarrea y
enfermedades respiratorias), y sus beneficios
traspasan las edades tempranas y llegan has-
ta la edad adulta (Black, 2008).


La lactancia materna exclusiva durante los
primeros 6 meses de vida disminuye el ries-
go de desórdenes alérgicos (Kull, Wickman,
Lilja, Nordvall y Pershagen, 2002); reduce a
la mitad los episodios de otitis media aguda
(Duncan et al., 1993).


La leche materna también ofrece beneficios
para la madre, ya que ayuda a reducir el riesgo
de sangrado uterino después del parto, de cán-
cer de ovario y de mama; ayuda a que el útero
regrese a su tamaño normal y a que la madre
recupere su peso preembarazo más rápido;
además, actúa como un mecanismo natural de
planificación familiar (Lawrence, 2007).


A mediano plazo, la lactancia materna exclu-
siva disminuye la prevalencia de obesidad
en la niñez y en los años tardíos. Los adultos


que fueron, cuando infantes, alimentados con
leche materna tienen menor hipertensión ar-
terial, colesterol más bajo y tasas más bajas
de sobrepeso y obesidad, y diabetes tipo 2;
en la aplicación de pruebas de inteligencia,
obtienen mejores resultados comparados
con los adultos que fueron alimentados con
leche de fórmula (Evenhouse y Reilly, 2005;
Li et al., 2005, Arenz, Rückerl, Koletzko y von
Kries, 2004; Armstrong y Reilly, 2002; Janjua,
Mahmood, Islam y Goldenberg, 2012; Horta y
Victora, 2013).


La Organización Mundial de la Salud (OMS)
recomienda que durante los primeros 6 meses
de vida, la leche materna sea el único alimen-
to que el niño consuma, excluyendo sólidos y
cualquier otro líquido, excepto medicinas, vi-
taminas y minerales. A partir de los seis me-
ses de vida, recomienda iniciar la alimenta-
ción complementaria oportuna, adecuada en
cantidad y calidad, y segura, manteniendo la
lactancia materna hasta los 2 años de edad o
más, con el fin de garantizar una buena nutri-
ción del niño en pleno crecimiento.


Hay suficiente evidencia para establecer que
los dos primeros años de vida constituyen un
período crítico para prevenir la desnutrición
(World Bank, 2007), así como el sobrepeso y


3. PRÁCTICAS DE LACTANCIA
MATERNA Y ALIMENTACIÓN


COMPLEMENTARIA
3.1 ANTECEDENTES




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Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


la obesidad (Harder, Bergmann, Kallischnigg
y Plagemann, 2005), ya que es el período de
mayor velocidad de crecimiento, en el cual, si
se garantiza una alimentación adecuada, cui-
dado oportuno y acceso a servicios de salud,
se puede alcanzar un óptimo crecimiento y de-
sarrollo (Black et al., 2008).


Las intervenciones nutricionales dirigidas a
promover prácticas adecuadas de lactancia
materna y alimentación complementaria son
una de las estrategias más efectivas para pre-
venir la desnutrición, y disminuir la morbilidad
y mortalidad infantil (Jones et al., 2003; Bhutta,
y Morris, 2003; Bhutta et al., 2008). Sin embar-
go, y a pesar de las recomendaciones de la
Organización Mundial de la Salud, los datos
presentados en este estudio confirman que en
Ecuador dichas prácticas distan mucho de las
recomendadas.


3.2 RESULTADOS
Para evaluar las prácticas de lactancia mater-
na y alimentación complementaria, se constru-
yeron los indicadores propuestos por la Orga-
nización Mundial de la Salud (WHO, 2010).


3.2.1 INICIO TEMPrANO DE lA lAC-
TANCIA MATErNA


El inicio temprano de la lactancia materna solo
se efectuó en el 54.6% de los niños menores
de 24 meses. Estos datos también reportan
que un poco menos de la mitad de niños no
iniciaron la lactancia materna en la primera
hora después del nacimiento y, de ellos, un
14% lo hizo después de 24 horas.


Gráfico 6. Inicio temprano de la lactancia materna


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U23


3.2.2 lACTANCIA MATErNA EXClusIVA ANTEs DE lOs 6 MEsEs Y lACTANCIA
MATErNA CONTINuA A lOs 2 AÑOs


Hasta el mes de vida, 52.4% de los niños se
alimentaron exclusivamente con leche ma-
terna, pero para el grupo de 2 a 3 meses de
edad, la proporción de quienes se alimenta-


ron exclusivamente con leche materna bajó
al 48%, y entre los niños de 4 a 5 meses,
alcanzó solo al 34.7%.


Gráfico 7. lactancia materna exclusiva antes de los 6 meses de edad


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


Al analizar los datos por grupo étnico, se ob-
serva que 77% de las madres Indígenas prac-
ticaron la lactancia materna exclusiva hasta los


5 meses, mientras que solo el 23% de madres
montubias lo hicieron, presentando la prevalen-
cia más baja de lactancia materna exclusiva.


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Gráfico 8. lactancia materna exclusiva antes de los 6 meses,
por grupo étnico y nivel de educación de la madre


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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(a) Grupo étnico (b) Nivel de educación de la madre




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 24


A medida que mejora el nivel de instrucción
de las madres, la proporción de madres que
amamantaron a sus hijos hasta los 5 meses va
disminuyendo. Estos resultados se contrapo-
nen con datos de países más desarrollados, en
donde se muestra que a mayor nivel de educa-
ción de la madre, mayor la proporción de niños
que reciben leche materna en forma exclusiva
(Ummarino et al., 2003).


La proporción de niños que accedieron a la lac-
tancia materna exclusiva es mayor en el área
rural (58.9%) en comparación con los niños del
área urbana (35.9%). Así mismo, el 70.5% de
los niños de 12 a 15 meses de edad continua-
ron con la lactancia materna continua en el área
rural, mientras que en el área urbana solo lo
hizo el 52.9 %. Es decir, que cerca de la mitad
de los niños dejaron la leche materna antes de
lo recomendado.


Gráfico 9. lactancia materna exclusiva y continua, por área de residencia


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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(a) lactancia materna
exclusiva entre 0-5 m


(b) lactancia materna
continua entre 12-15 m


Cuadro 1. lactancia materna continua a los 2 años*


Grupo
de edad
(meses)


sí No n
Total


n Prevalencia % IC95% n Prevalencia % IC95%


20 a 23 67 18.9 13.1 - 26.4 186 81.2 73.6 - 86.9 253


*Proporción de niños de 20 a 23 meses de edad que fueron amamantados
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


Para cuando los niños alcanzan los 2 años
de edad, únicamente el 18.9 % recibió lac-
tancia materna en forma continua. Consi-
derando que la recomendación de la OMS


es dar lactancia materna continua hasta los
2 años, esta proporción es bastante baja,
pues apenas un quinto de los niños continúa
con esta práctica.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U25


Desde muy temprana edad, los niños es-
tán expuestos a otros líquidos diferentes a
la leche materna. Casi un 50% de los niños
entre cero y un mes ya fueron expuestos a
esta práctica, y, para cuando llegan al ran-
go de edad de 5 a 6 meses, el 72 % ya con-
sumieron líquidos distintos a la leche mater-
na. Entre los líquidos que consumieron los
niños, la leche de fórmula ocupa el primer
lugar, lo que confirma el hecho de que des-


de muy temprana edad los niños ya están
expuestos a otra leche distinta de la leche
materna.


La proporción de niños que reciben ali-
mentos sólidos, semisólidos y suaves ocu-
rre también desde muy temprana edad,
práctica que se contrapone a la recomen-
dación de la OMS, la cual establece que la
alimentación complementaria debe iniciar-
se a partir de los 6 meses de edad.


3.2.3 CONsuMO DE AlIMENTOs DIFErENTEs A lA lECHE MATErNA


Gráfico 10. Consumo de alimentos diferentes a la leche materna


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 26


En cuanto a la diversidad alimentaria míni-
ma, los hallazgos muestran que cerca de
la mitad de niños amamantados y no ama-
mantados de 6 a 11 meses no acceden a
una variedad adecuada de alimentos en un


período en el que necesariamente deben
familiarizarse con texturas, sabores y olores
que conducen a la aceptación de una ali-
mentación adecuada, variada y sana, y, por
lo tanto, a una dieta saludable.


3.2.4 DIVErsIDAD AlIMENTArIA MÍNIMA


Gráfico 11. Diversidad alimentaria mínima
(Niños amamantados y no amamantados de 6 a 23 meses)


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U27


La información sobre la alimentación con
biberón es importante, debido a la posible
interferencia que esta práctica puede tener
con las prácticas óptimas de la alimentación
con leche materna, y a la asociación entre la


alimentación con biberón y el incremento de
diarreas, por cuanto hay un mayor riesgo de
contaminación. La ENSANUT-ECU reporta
que el 36.4% de los niños entre 0 y 5 meses
ya se alimentan con biberón.


3.2.5 AlIMENTACIÓN CON bIbErÓN


Gráfico 12. Alimentación con biberón, niños de 0 a 23 meses


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 30
Fotografía: Unicef/Ecuador/2007-M088/Julian Larrea




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U31


La nutrición a lo largo del ciclo de la vida es
uno de los principales determinantes de la
buena salud, del desempeño físico y mental,
y es fundamental para el desarrollo individual
y nacional (Black et al., 2008). La malnutrición
que resulta de la ingesta alimenticia deficien-
te y/o enfermedades infecciosas conduce a la
desnutrición. La desnutrición durante la infan-
cia y la edad preescolar tiene efectos adversos
en el crecimiento, en la salud y en el desarrollo
cognitivo. Limita, por tanto, la capacidad del
individuo para generar ingresos, lo que reper-
cute en el desarrollo social de su comunidad y
de su país (Unicef y WHO, 2012; Black et al.,
2008; Martorell et al., 2010).


Por otro lado, la malnutrición que resulta del
consumo excesivo de alimentos conduce al


sobrepeso o a la obesidad. La obesidad es el
principal factor de riesgo modificable para el
desarrollo de enfermedades crónicas no trans-
misibles, como la diabetes mellitus tipo 2, la hi-
pertensión, las enfermedades cardiovascula-
res y ciertos tipos de cáncer (Bouchard, 2008;
Barquera, Campos, Rojas y Rivera, 2010). Am-
bas formas de malnutrición tienen un mismo
origen, que se inicia en la desnutrición en el
útero y en los primeros años de vida. Si bien
la desnutrición es provocada por la deficiente
alimentación, esta se asocia con mayor riesgo
de sobrepeso y obesidad en los años tardíos.
Esta doble carga de la desnutrición y la obe-
sidad aparece no solo a nivel del hogar, sino
también a nivel individual (Black et al., 2013;
Popkin et al., 2012; Doak, Adair, Bentley, Mon-
teiro y Popkin, 2004).


4. ESTADO NUTRICIONAL A
PARTIR DE INDICADORES


ANTROPOMÉTRICOS
4.1 ANTECEDENTES




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 32


El Gráfico 13 compara el DANS (1988),
la ENDEMAIN (2004) y la ENSANUT-ECU
(2012). De este gráfico se desprende que
el retardo en talla (desnutrición crónica) ha
registrado una disminución modesta a lo lar-
go de casi un cuarto de siglo, al pasar de
40.2%, en 1986, a 25.3%, en 2012; es decir,
una disminución absoluta de 15 puntos por-
centuales (pp) en 26 años.


La prevalencia de retardo en talla ha dismi-
nuido de manera más acelerada entre 2004
y 2012, cuando la baja talla pasa del 33.5%
al 25.3% (8.2 pp en 8 años), que entre el
período previo 1986-2004, cuando pasa de
40.2% a 33.5% (6.7 pp en 18 años). En la
emaciación (desnutrición aguda/bajo peso
para la talla) prácticamente no se observa


un cambio significativo desde 1986, mientras
que el bajo peso (desnutrición global/bajo
peso para la edad) ha disminuido 6.4 pp de
1986 a 2012. Estos dos indicadores presen-
tan valores que los eliminan como proble-
ma de salud pública; no así el retardo en la
talla, que continúa mostrando prevalencias
muy altas.


Las prevalencias de sobrepeso y obesidad
han aumentado de 4.2%, en 1986, a 8.6% en
2012, es decir, que en el mismo período de
26 años se ha duplicado la proporción de ni-
ños con sobrepeso. Estos datos revelan que
en el país coexisten los problemas de déficit
y exceso nutricional, evidenciando la doble
carga de la malnutrición como nuevo perfil
epidemiológico del Ecuador.


4.2 RESULTADOS
4.2.1 EsTADO NuTrICIONAl DE lA POblACIÓN PrEEsCOlAr (DE 0 A 60 MEsEs)


Gráfico 13. Prevalencias comparativas de desnutrición y exceso de peso,
en menores de 5 años, entre encuestas nacionales*


*A fin de comparar los resultados de la ENSANUT-ECU con las encuestas DANS (1986) y ENDEMAIN (2004), se tomó como referencia la
población de estudio de la encuesta DANS, es decir, se consideraron para estos análisis como preescolares a la población de 0 a 59 meses.


T/E talla para la edad, P/T peso para la talla, P/E peso para la edad, IMC/E índice de masa corporal para la edad.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos


Elaboración: Freire et al.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U33


Gráfico 14. Prevalencias comparativas de desnutrición y riesgo de sobrepeso, población
de 0 a 60 meses, sexo y grupo étnico


T/E talla para la edad, IMC/E índice de masa corporal para la edad. Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministe-
rio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


En el Gráfico 14 se observa que en los pri-
meros 5 meses de vida, el porcentaje de re-
tardo en talla es bajo (9.5%). A los 6 meses
este porcentaje aumenta dramáticamente
(19.9%), con un pico en los 12 a 23 meses
de edad (32.6%) a partir del cual comienza
a descender.


Con respecto al sobrepeso y a la obesidad,
existe un alto riesgo de sobrepeso (nacional:
21.6%), en este grupo de edad. Al estratificar
esta información por sexo se estima que los
niños (23.4%) tienen mayor riesgo de pre-
sentar sobrepeso que las niñas (19.7%).


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Riesgo de sobrepeso (IMC/E entre + 1DE y + 2DE)


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 34


Gráfico 15. Prevalencia de retardo en talla, sobrepeso y obesidad en la población
de 0 a 60 meses, por quintil económico y nivel de escolaridad de la madre


T/E talla para la edad, IMC/E índice de masa corporal para la edad. Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.
2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


Los indígenas son uno de los grupos con las
condiciones de vida más pobres en el Ecua-
dor, y esto se ve reflejado en la alta preva-
lencia de retardo en talla, aproximadamente
dos veces más alta (42.3%), comparada con
los otros grupos étnicos. A su vez, la alta pre-
valencia del retardo en talla en los indígenas
aumenta su riesgo de sobrepeso (30%) (Grá-
fico 14).


El retardo en talla muestra una fuerte tendencia a
aumentar cuando menor es el nivel económico,
con 36.5% en el quintil uno (pobre) y 13.8% en el
quintil cinco (rico). Así mismo, disminuye mien-
tras aumenta la educación de la madre (38.8% a
15.4%). Se observa, además, que el sobrepeso
y la obesidad no varían de forma significativa por
quintil económico, así como por el nivel de esco-
laridad de la madre (Gráfico 15).


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U35


Gráfico 16. Prevalencia de retardo en talla (T/E <-2DE) en la población
de 0 a 60 meses, por provincias


T/E Talla para la edad.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


Por otro lado, se observa que la subregión más
afectada por el retardo en talla es la Sierra rural
(38.4%), seguida por la Sierra urbana (27.1%)
y la Amazonía rural (27.2%). Adicionalmente,
al desglosar la información de retardo en talla
por provincias, se observa que entre las más
perjudicadas por el retraso en el crecimiento
lineal se encuentran las provincias de Chimbo-


razo (48.8%) y Bolívar (40.8%). Por otro lado, la
subregión con la mayor prevalencia de sobre-
peso y obesidad es Galápagos (12.7%), segui-
da por Guayaquil (10.8%) y por la Sierra rural
(10.2%). Cabe destacar que en la Sierra rural
más de cuatro de cada diez preescolares tie-
nen problemas de malnutrición, ya sea por dé-
ficit o por exceso en el consumo de alimentos.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 36


El 15% de la población escolar presenta re-
tardo en talla. Además, los resultados mues-
tran que la prevalencia de baja talla varía muy
poco por edad y sexo, y va acompañada de
un aumento dramático de la prevalencia de
sobrepeso y obesidad (29.9%). Esta cifra es
alarmante, sobre todo si se toma en cuenta
que la prevalencia de sobrepeso y obesidad
en la edad preescolar es de 8.5% y se triplica
al pasar a la edad escolar.


La población indígena sigue siendo la más
afectada por el retardo en talla y es casi tres
veces más alta (36.5%) con respecto a los
demás grupos étnicos del país. Mientras que


la población mestiza, blanca u otra es la más
afectada por sobrepeso/obesidad (30.7%).


Cuando se desagrega la información por
quintil económico, se determina que los es-
colares del quintil más pobre tienen la ma-
yor prevalencia de retardo en talla (25.1%),
en comparación con los escolares del nivel
económico más rico (8.5%); mientras que la
prevalencia del sobrepeso y obesidad mues-
tra un comportamiento opuesto. Es decir, los
escolares del quintil más rico presentan la
mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad
(41.4%), en comparación con los escolares
del quintil más pobre (21.3%).


4.2.2 EsTADO NuTrICIONAl DE lA POblACIÓN EsCOlAr (DE 5 A 11 AÑOs)


Gráfico 17. Prevalencia de retardo en talla, sobrepeso y obesidad en la
población escolar (5 a 11 años), por edad, sexo y etnicidad


T/E talla para la edad, IMC/E IMC para la edad. Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de
Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U37


Gráfico 18. Prevalencia de retardo en talla, y sobrepeso y obesidad en la población
escolar (5 a 11 años), por provincias


T/E Talla para la edad IMC/E índice de masa corporal para la edad. Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.
2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


Las provincias de Santa Elena, Bolívar, Chim-
borazo e Imbabura presentan elevadas pre-
valencias de retardo en talla (26.8%, 31.5%,
35.1% y 24.8%, respectivamente), y al mis-
mo tiempo presentan elevadas prevalencias
de sobrepeso/obesidad (31%, 23.8%, 27.4%
y 33.6%, respectivamente). Es decir, en las
provincias citadas, aproximadamente seis de


cada diez niños en edad escolar tienen pro-
blemas de malnutrición, ya sea por déficit o
por exceso. Por otro lado, las provincias de El
Oro, Guayaquil y Galápagos presentan altas
prevalencias de sobrepeso y obesidad, pero
bajas de retardo en talla (30.1% vs. 11%, 38%
vs. 9.1% y 44.1 vs. 7.8%, respectivamente).


(a) retardo en talla (T/E <-2DE)


(b) sobrepeso y obesidad (IMC/E > +1DE)




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 38


El 19.1% de la población adolescente pre-
senta talla baja para la edad; es más preva-
lente en el sexo femenino (21.1%) que en el
sexo masculino (17.3%), y es más alto en los
adolescentes de 15 a 19 años (20.8%), que
entre los de 12 a 14 años (17.9%). Con res-
pecto al sobrepeso y obesidad, se observa
que la prevalencia nacional de sobrepeso y
obesidad en este grupo de edad es de 26%,
la mayor prevalencia de sobrepeso y obesi-
dad se observa en los adolescentes de 12 a
14 años (27%), frente a los de 15 a 19 años
(24.5%).


Los datos reflejan que la población indígena
sigue siendo la etnia más perjudicada por el
retardo en talla. Así, la prevalencia en los in-


dígenas es casi tres veces más alta (48.8%)
que en los demás grupos étnicos. Con res-
pecto al sobrepeso y a la obesidad juntos,
la mayor prevalencia se observa en los afro-
ecuatorianos (43.7%), que casi duplica la
prevalencia nacional (26%).


De acuerdo con el quintil económico, tanto el
retardo en talla como el sobrepeso y la obesi-
dad mantienen la misma tendencia desde la
edad escolar. Es decir, el retardo en talla es
más alto en el quintil más pobre (33.8%) que
en quintil más rico (6.7%), al contrario del so-
brepeso/obesidad, con las mayores prevalen-
cias entre los quintiles más ricos Q4 (30.9%)
y Q5 (28.3%), y las menores prevalencias en
los más pobres Q1 (19.4%) y Q2 (25.5%).


4.2.3 EsTADO NuTrICIONAl DE lA POblACIÓN ADOlEsCENTE (DE 12 A 19 AÑOs)


Gráfico 19. Prevalencia de retardo en talla, sobrepeso y obesidad en la
población adolescente (12 a 19 años), por edad, sexo y grupo étnico


T/E talla para la edad, IMC/E IMC para la edad.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U39


Gráfico 20. Prevalencia de retardo en talla, y sobrepeso y obesidad en la población
adolescente (12 a 19 años), por provincias




T/E Talla para la edad, IMC/E IMC para la edad
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


La Sierra rural (32.7%) sigue siendo la subre-
gión más afectada por el retardo en el creci-
miento lineal, y la mayor proporción de ado-
lescentes con retardo en el crecimiento se
encuentra en las provincias de Santa Elena


(42.4%), Chimborazo (42.2%) y Bolívar (41%).
La mayor proporción de adolescentes con so-
brepeso u obesidad se encuentra en Galápa-
gos, con una prevalencia de 34.5%, seguida
por Azuay (34.4%) y Guayaquil (31.9%).


(a) retardo en talla (T/E <-2DE)


(b) sobrepeso y obesidad (IMC/E > +1DE)




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 40


La prevalencia nacional de delgadez en
adultos es 1.3%, y la prevalencia de sobre-
peso y obesidad es 62.8%. La prevalencia
de sobrepeso y obesidad es 5.5 pp mayor
en las mujeres (65.5%) que en los hombres
(60%), y el mayor índice se presenta en la
cuarta y quinta décadas de vida, con preva-
lencias superiores a 73%.


La prevalencia de sobrepeso y obesidad
aumenta con el nivel económico; así, los
adultos del quintil más rico tienen la mayor
prevalencia de sobrepeso y obesidad frente
a los adultos del quintil más pobre (66.4% vs.
54.1%). Pero, en todo caso, las prevalencias
estimadas constituyen un verdadero proble-
ma de salud pública.


4.2.4 EsTADO NuTrICIONAl DE lA POblACIÓN ADulTA (MAYOrEs DE 19 AÑOs
A MENOrEs DE 60 AÑOs)


Gráfico 21. Prevalencia de sobrepeso (IMC 25.0 – 29.9), obesidad (IMC ≥30.0), y, sobrepeso
u obesidad (IMC ≥25.0) adultos (mayores de 19 años), por provincia y edad


IMC índice de masa corporal. Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública.
Instituto Nacional de Estadística y Censos


Elaboración: Freire et al.


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(a) sobrepeso u obesidad
(IMC ≥25.0) por provincia


(b) sobrepeso u obesidad por edad




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U41


4.2.5 lA DOblE CArGA DE lA MAlNuTrICIÓN EN El ECuADOr


El grupo étnico con mayor prevalencia de
sobrepeso y obesidad es el afroecuatoriano
(64.4%); mientras que la subregión con la
mayor prevalencia es Galápagos, con 75.9%,
seguida con una diferencia de 9.1 pp por la
ciudad de Guayaquil, con 66.8%. Cabe des-
tacar que en Galápagos tres de cada cuatro


adultos tienen sobrepeso u obesidad. Los
resultados indican que 18 de 24 provincias
más Quito y Guayaquil tienen prevalencias
de exceso de peso en adultos por encima del
60%, es decir, en el 70% del territorio nacional
aproximadamente 6 de cada 10 ecuatorianos
padecen de sobrepeso u obesidad.


Se refiere al rápido aumento del sobrepeso
y la obesidad en coexistencia con elevadas
tasas de retardo en talla. La doble carga de
la malnutrición a nivel del hogar significa que
coexisten madres con sobrepeso u obesidad,


y niños menores de 5 años con retardo en ta-
lla. En el Ecuador, el 13.1% de hogares tienen
doble carga nutricional, es decir, madres con
sobrepeso u obesidad, con hijos menores de
5 años con baja talla para la edad.


Cuadro 2.Prevalencia de hogares que tienen doble carga nutricional (madres con
sobrepeso y obesidad, que tienen hijos menores de 5 años con retardo en talla).


Madre no
embarazada


n=8078
Niño/a menor de 5 años


Con retardo en talla
(T/E <-2DE), %


Sin retardo en talla
(T/E ≥-2DE), %


Total


Con S/O (IMC ≥25.0), % 13.1 44.5 57.6


Sin S/O (IMC <25.0), % 11.7 30.7 42.4


Total 24.8 75.2 100


s/O sobrepeso u obesidad.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública.


Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 42


La doble carga a nivel individual implica que el retardo en el crecimiento y la obesidad coexisten
en un mismo individuo. En el Ecuador, el 2.8% de niños en edad escolar registra baja talla para su
edad y, además, tiene sobrepeso u obesidad.


Cuadro 3. Prevalencia de escolares (5 a 11 años de edad) con retardo en talla y con
sobrepeso/obesidad


n=11379 Con retardo en talla (T/E < -2DE), %
sin retardo en talla


(T/E ≥-2DE), % Total


Con S/O (IMC/edad >+1 DE), % 2.8 26.7 29.5


Sin S/O (IMC/edad ≤ +1 DE), % 12.2 58.3 70.5


Total 15.0 85.0 100


s/O Sobrepeso u obesidad.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013.


Ministerio de Salud Pública. Instituto. Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


Así mismo, la anemia por deficiencia de hierro está presente en las mujeres en edad reproductiva, sea
que tengan o no sobrepeso u obesidad. Así, los datos muestran que el 8.5% de las mujeres en edad
reproductiva que tienen sobrepeso u obesidad presentan también anemia.


Cuadro 4. Prevalencia de mujeres en edad reproductiva (12 a 49 años) con anemia y con
sobrepeso/obesidad


n=8014 Con anemia(Hb <12g/dl), %
sin anemia


(Hb ≥12g/dl), % Total


Con S/O (IMC ≥ 25), % 8.5 48.3 56.8


Sin S/O (IMC < 25), % 6.2 37.0 43.2


Total 14.7 85.3 100


s/O Sobrepeso u obesidad.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013.


Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U43




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 44
Fotografía: FAO




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U45


5.1 ANTECEDENTES
La mayoría de países, en especial aquellos de
ingresos medios y bajos, están atravesando
por una etapa de transición nutricional (Rivera,
2004; Monteiro, 2000), caracterizada por los
cambios en los hábitos alimentarios ocurridos
en las sociedades durante las últimas déca-
das (Shetty, 2013). Se ha pasado del consumo
de dietas con alto contenido de carbohidra-
tos complejos y fibra, al consumo de dietas
ricas en grasas, grasas saturadas y azúcares
simples (Popkin, 2006). Varios estudios han
documentado que la transición nutricional se
ha acelerado por una elevada tasa de urba-
nización (Steyn, 2012), que por lo general se
acompaña de una disminución de la actividad
física (Hallal et al., 2012; Bauman et al., 2012),
así como del aumento del sobrepeso y la obe-
sidad (Lau et al., 2013).


En Ecuador, según estimaciones realizadas en
el 2011, la diabetes mellitus tipo 2, la enferme-
dad hipertensiva y la enfermedad cerebrovas-
cular fueron las principales causas de muerte
(INEC, 2011). En todos los países en los que
existen datos disponibles, se ha evidenciado
que los factores de riesgo que determinan la
aparición de enfermedades crónicas no trans-
misibles son el consumo elevado de alimentos
poco nutritivos, con alta densidad energética y


alto contenido de grasa, azúcar y sal, así como
la reducción de los niveles de actividad física y
el consumo de tabaco (WHO, 2004).


Para obtener información sobre el consumo
de alimentos en la población ecuatoriana,
se recurrió al método de Recordatorio de 24
horas de un solo día, empleando la metodo-
logía sugerida por Jahns et al., para ajustar
por la variabilidad intraindividual (Jahns et
al., 2005).


5.2 RESULTADOS
Los cálculos de consumos inadecuados de nu-
trientes se determinaron en función de las re-
comendaciones de ingesta dietética (DRI’s por
sus siglas en inglés) del Instituto de Medicina
de Estados Unidos (Institute of Medicine, 2000).
Cabe mencionar que la evaluación del estado
nutricional por medio de indicadores dietéticos
debe manejarse con un poco de cautela, ya
que debido a la naturaleza de los indicadores,
así como a las limitaciones de las metodologías
disponibles para evaluar el consumo de alimen-
tos a nivel poblacional, no es posible alcanzar
una buena precisión. Por este motivo, la litera-
tura científica recomienda utilizar los datos de
consumo alimentario para complementar los
hallazgos con indicadores bioquímicos.


5. CONSUMO ALIMENTARIO




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 46


La probabilidad de presentar consumo inade-
cuado de hierro es 70.5% a escala nacional
mayor en mujeres respecto a hombres (78.1 %
vs. 62.8 %). Al analizar los datos por grupo étni-
co, se observa que la probabilidad de presen-
tar consumo inadecuado de hierro es mayor


en indígenas (74.7%) respecto a otros grupos
étnicos. Por otro lado, los datos por quintil eco-
nómico revelan una mayor probabilidad de pre-
sentar un consumo inadecuado de hierro en el
quintil más pobre (72.5%) respecto al quintil de
mayores ingresos económicos (68.7%).


El 6.4% de la población nacional presenta
un consumo inadecuado de proteína. Sin
embargo, los mismos datos muestran que
esta deficiencia no constituye un problema
de salud pública en el Ecuador. No obstante,
debe anotarse que ciertos grupos presentan
prevalencias más altas de consumos inade-
cuados de proteínas, como es el caso de la
población indígena (10.4%), de 51 a 60 años


de edad (19.9%), y que habita en la Sierra
rural del país (10.9%). Adicionalmente, los
resultados de la ENSANUT-ECU muestran
que la prevalencia de deficiencia de proteína
es mayor en mujeres (7.3%) respecto a hom-
bres (5.5%), y esta no difiere entre el quin-
til más pobre (Q1), en comparación con el
quintil de mayores ingresos económicos.


5.2.1 PrEVAlENCIA DE CONsuMO INADECuADO DE PrOTEÍNA


Gráfico 22. Prevalencia de consumo inadecuado de proteína


Con base en el Requerimiento Promedio Estimado (Estimated Average Requirement–EAR-) de las Referencias de Ingesta Dietética del Instituto
de Medicina de Estados Unidos. Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de


Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


5.2.2 PrObAbIlIDAD DE PrEsENTAr CONsuMO INADECuADO DE HIErrO
Y PrEVAlENCIA AJusTADA DE CONsuMO INADECuADO DE ZINC


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U47


En lo que respecta al zinc, el 14.6% de la
población nacional presenta un consumo
inadecuado de este micronutriente. La pre-
valencia de consumo inadecuado de zinc
es mayor en la población de 51 a 60 años
(34.1%) respecto a los demás grupos eta-
rios. Además, esta es mayor en hombres
(17.9%) respecto a mujeres (11.4%), y en


indígenas (28.3%) en relación con los de-
más grupos étnicos del país. Al analizar
los datos por subregión, se evidencia que
la Sierra rural y la Amazonía rural presen-
tan las prevalencias de consumos inade-
cuados de zinc más altas (26.4% y 19.7%
respectivamente), en comparación con el
resto de subregiones.


Gráfico 23. Probabilidad de presentar consumo inadecuado de hierro asumiendo una
biodisponibilidad de 8%, y prevalencia ajustada de consumo inadecuado de zinc a escala


nacional. por sexo, grupo étnico y subregión


1Estimado de acuerdo con el método probabilístico del Instituto Nacional de Investigación (National Research Council-NRC-). 2Con base en el
Requerimiento Promedio Estimado (Estimated Average Requirement–EAR-) de las Referencias de Ingesta Dietética del Instituto de Medicina de


Estados Unidos.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 48


Respecto a la vitamina A, el 89.4% de la
población nacional presenta un consumo
inadecuado en relación con las recomen-
daciones. Las prevalencias de consumos
inadecuados de vitamina A son superiores
al 50% para todos los grupos etarios, es ma-
yor en hombres (90.5%) respecto a mujeres
(88.2%), y en indígenas (94.4%) en compara-
ción con el resto de grupos étnicos. Al anali-
zar los datos por subregión, se observa que


Quito, así como las áreas rurales de la Ama-
zonía y la Sierra, presentan las prevalencias
más altas de consumos inadecuados de
vitamina A (92.8%, 92.9% y 92.3%, respec-
tivamente) en comparación con el resto de
subregiones del país. Con respecto al quintil
económico, el quintil más pobre presenta la
mayor prevalencia de consumo inadecuado
de vitamina A (92.7%) respecto a los quinti-
les de mayores ingresos económicos.


5.2.3 PrEVAlENCIA AJusTADA DE CONsuMO INADECuADO DE VITAMINA A


Gráfico 24. Prevalencia ajustada de consumo inadecuado de vitamina A,
a escala nacional, por sexo, grupo étnico y subregión


Con base en el Requerimiento Promedio Estimado (Estimated Average Requirement–EAR-)
de las Referencias de Ingesta Dietética del Instituto de Medicina de Estados Unidos.


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U49


El 29.2% de la población presenta un consu-
mo excesivo de carbohidratos que supera la
recomendación máxima establecida para la
prevención de la obesidad y enfermedades
cardiovasculares, sin observarse mayores
diferencias entre ambos sexos. La prevalen-
cia de consumo excesivo de carbohidratos
es mayor en el quintil más pobre respecto
al quintil de mayores ingresos económicos
(44.9 % vs. 15.1%). Con respecto a la edad,
la prevalencia de consumo excesivo de car-
bohidratos es mayor en la población de 51
a 60 años en comparación con los demás


grupos etarios, lo cual muestra que el consu-
mo excesivo de carbohidratos se incrementa
conforme aumenta la edad, específicamente
a partir de los 51 años.


El problema del exceso en el consumo de
carbohidratos es más evidente en indíge-
nas y montubios, en quienes la prevalencia
de consumo excesivo de carbohidratos es
46.4% y 39.6%, respectivamente. Los datos
por subregión evidencian que la prevalencia
de consumo excesivo de carbohidratos es
mayor en la Costa rural (44%), respecto a las
demás subregiones del país.


5.2.4 PrEVAlENCIA DE CONsuMO EXCEsIVO DE CArbOHIDrATOs Y GrAsAs


Gráfico 25. Prevalencia de consumo excesivo de carbohidratos y grasas
a escala nacional, por sexo, grupo étnico y subregión





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Con base en las referencias de ingesta dietética del Instituto de Medicina de los Estados Unidos.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 50


Gráfico 26. Alimentos que más contribuyen al consumo total
diario de energía a escala nacional


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


Se observan tendencias opuestas en el consu-
mo de grasas en comparación con los carbohi-
dratos. Por un lado, el consumo de carbohidra-
tos es mayor en el quintil de menores ingresos
económicos, en áreas rurales del país, y en po-
blación indígena y montubia. En lo que respecta
a grasas, los resultados de la ENSANUT-ECU
evidenciaron que su consumo se encuentra aso-
ciado con la urbanización; es mayor en las áreas
más desarrolladas del país y en los quintiles de
mayores ingresos económicos. De forma ge-
neral, se puede inferir que el país se encuentra
atravesando por distintas etapas de la transición
nutricional, en donde las zonas menos desa-
rrolladas y con menores recursos económicos
presentan mayor consumo de carbohidratos, y
menor consumo de grasas respecto a las áreas
más desarrolladas del país.


5.2.5 PrEVAlENCIA DE CONsuMO
ADECuADO DE FIbrA


A escala nacional, el 0.1% de la población, es
decir 1 persona de cada 1 000, presenta un
adecuado consumo de fibra. El bajo consumo


de fibra está asociado con un alto consumo de
carbohidratos refinados y azúcares, un bajo
consumo de frutas y verduras, y se encuentra
fuertemente asociado con un incremento en
el riesgo de desarrollar diabetes tipo II y enfer-
medades cardiovasculares (Anderson et al.,
2009), dos causas importantes de morbilidad y
mortalidad en Ecuador.


5.2.6 AlIMENTOs QuE MÁs CONTrIbuYEN
Al CONsuMO DIArIO DE ENErGÍA,
PrOTEÍNAs, CArbOHIDrATOs,
GrAsAs TOTAlEs Y FIbrA


El arroz es el alimento que contribuye en mayor
proporción al consumo diario de energía, tanto
en el ámbito nacional como en todas las subre-
giones del país, particularmente en la Costa
rural. Otros alimentos como el pan, el pollo, el
aceite de palma y el azúcar se ubican después
del arroz entre los alimentos que más contribu-
yen al consumo diario de energía a nivel nacio-
nal, así como por subregión.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U51


En lo que respecta a proteínas, a escala na-
cional el 19.2% del consumo diario de proteí-
na proviene del arroz, y el 18.2% proviene del
pollo. El contenido de proteína por cada 100
gramos de arroz crudo es 6.61 g (U.S. Depart-
ment of Agriculture, 2012). Al comparar estos
valores con los reportados por alimentos de
origen animal (ej. 18.6 g de proteína por cada
100 g de pollo), se observa que el contenido
de proteína en el arroz es considerablemente
menor al que aportan los alimentos de origen


animal (6.6 g vs. 18.6 g), y además es de me-
nor calidad biológica. En ese sentido, el hecho
de que el arroz sea el alimento que más con-
tribuye al consumo diario de proteína a escala
nacional se explica por la excesiva cantidad de
arroz que se consume en el país, y muestra
que la principal fuente de proteína en la die-
ta de los ecuatorianos es de origen vegetal,
lo cual se traduce en una menor biodisponi-
bilidad de micronutrientes esenciales como el
hierro y el zinc en la dieta (Gráfico 27).


Gráfico 27. Alimentos que más contribuyen al consumo diario de proteínas y
carbohidratos a escala nacional


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Gráfico 28. Alimentos que más contribuyen al consumo diario
de grasa total y fibra a escala nacional




Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


Con respecto a los carbohidratos, el arroz, el
azúcar y el pan son los alimentos que contribu-
yen en mayor proporción a su consumo diario
(47.3%, 8.3% y 6%, respectivamente). La con-
tribución del arroz al consumo diario de carbo-
hidratos es mayor en la Costa rural respecto a
las demás subregiones del país. Por otro lado,
los resultados de la ENSANUT-ECU muestran


que la contribución de la papa al consumo
diario de carbohidratos es mayor en la Sierra
urbana y rural, y la contribución del plátano
al consumo diario de carbohidratos es ma-
yor en la Costa y la Amazonía urbana y rural,
en comparación con las demás subregiones
del país.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U53


Los resultados de la ENSANUT-ECU muestran
que el aceite de palma es el alimento que más
contribuye al consumo diario de grasa total y
grasa saturada a escala nacional, este tipo de
aceite aporta el 20% del consumo diario de
grasas totales a nivel nacional. Las subregió-
nes que se destacan por el mayor consumo
de aceite de palma son la Amazonía urbana
y rural. Esto tiene importantes implicaciones
para la salud de la población, ya que entre los
aceites existentes en el mercado, el de palma
constituye uno de los que presenta mayor can-
tidad de ácidos grasos saturados. La sustitu-
ción del consumo de ácidos grasos saturados
por ácidos grasos poliinsaturados reduce sig-
nificativamente el riesgo de desarrollar enfer-
medades cardiovasculares.


Con respecto a la fibra, la cual debe ser un
componente básico de toda dieta, se observa
que la papa es el alimento que más contribu-
ye a su consumo diario a nivel nacional. Las
leguminosas y el plátano ocupan el segundo
y tercer lugar, respectivamente. Los datos por
subregión indican que en la Sierra urbana y
rural, la papa es el alimento que más contribu-
ye al consumo diario de fibra (17.7% y 12.1%,
respectivamente), mientras que en la Costa ur-
bana y rural el alimento que más contribuye al
consumo diario de fibra es el plátano (11.1%
y 14.2%, respectivamente). Finalmente, en
Galápagos y la Amazonía urbana y rural, las
leguminosas son el alimento que más contri-
buye al consumo diario de fibra (10.8%, 17.1%
y 13.4%, respectivamente).


Llama la atención que frutas como la naranja y
el banano, y vegetales como la cebolla y el to-
mate ocupen los últimos puestos entre los ali-
mentos que más aportan al consumo diario de
fibra, contribuyendo en su conjunto con ape-
nas el 15.9% del consumo diario de fibra en
el país. Las frutas y verduras deberían ser los
principales contribuidores de fibra en la dieta.


5.2.7 CONsuMO PrOMEDIO DE FruTAs
Y VErDurAs, POr sEXO Y EDAD A
EsCAlA NACIONAl


La Organización Mundial de la Salud
recomienda el consumo mínimo de 400 g de
frutas y verduras al día para la prevención de
enfermedades crónicas no transmisibles y
para aliviar deficiencias de varios micronutri-
entes en países en vías de desarrollo (WHO
/ FAO, 2003). El requerimiento de 400 g dia-
rios se satisface al consumir 5 porciones de
frutas y verduras al día. Los datos muestran
que en el Ecuador el consumo promedio de
frutas y verduras tanto en hombres como en
mujeres de los distintos grupos etarios no
llega a cumplir con las recomendaciones in-
ternacionales.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 54


Gráfico 29. Consumo promedio de frutas y verduras, por sexo
y edad, a escala nacional (gramos/día)


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U55




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 56
Fotografía: Unicef/Ecuador/2008-A021/Manuel Aviles




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U57


Casi un tercio de la población mundial sufre de
deficiencia de micronutrientes, también cono-
cida como ‘hambre oculta’ (Micronutrient Ini-
tiative, 2009). Se origina primordialmente por
el consumo de dietas de baja calidad nutri-
cional, caracterizadas por la ingesta predomi-
nante de cereales con limitados alimentos de
origen animal, ricos en hierro biodisponible y
demás micronutrientes claves (Lutter y Rivera,
2003; Dewey, 2007).


La carencia de micronutrientes tiene repercu-
siones importantes en el estado de salud a
lo largo del ciclo de la vida, particularmente
durante la infancia y el embarazo. Se estima
que las deficiencias de vitamina A y zinc son
responsables de 0.6 millones y 0.4 millones de
muertes respectivamente y juntas representan
el 9% de la carga de la enfermedad en la in-
fancia a escala mundial (Black et al., 2008). La
deficiencia de hierro es la deficiencia nutricio-
nal más común en el mundo; no solo afecta a
la población de países en vías de desarrollo,
sino también a la que habita en países indus-
trializados, y a todos los grupos de edad, sien-
do los grupos más vulnerables las mujeres en
edad fértil y los niños menores de 5 años (Joint
World Health Organization y Centers for Disea-
se Control and Prevention, 2007).


Tanto la deficiencia de hierro sin anemia, como
la anemia afectan a la calidad de vida en di-
versas maneras, sus consecuencias han sido
estimadas en términos de menor capacidad de
aprendizaje, disminución del cociente intelec-
tual, habilidad cognitiva y desarrollo psicosocial
(Beard, 2008; Grantham-McGregor y Ani, 2001).
Los niños que sufren de deficiencia de zinc pre-
sentan retardo en el crecimiento lineal (Brown,
Peerson, Rivera y Allen, 2002). Además, la falta
de zinc altera la respuesta inmune, por lo que
su deficiencia se asocia con un aumento en la
frecuencia y severidad de la diarrea, así como
en enfermedades respiratorias (Aggarwal,
Sentz y Miller, 2007). La deficiencia de vitamina
A altera el funcionamiento normal del sistema
visual, así como el mantenimiento de la función
celular y el sistema inmune, aumentando la vul-
nerabilidad a una serie de enfermedades como
la diarrea, el sarampión y las infecciones respi-
ratorias (Mayo-Wilson, Imdad, Herzer, Yakoob, y
Bhutta, 2011), las cuales constituyen las princi-
pales causas de mortalidad entre los niños en
los países de ingresos medios y bajos (Black
et al., 2010). La deficiencia de hierro repercute
en la economía de un país, por sus efectos en
el desempeño escolar, así como en la disminu-
ción de la productividad física (Zimmermann y
Hurrell, 2007).


6. ESTADO DE DÉFICIT
Y EXCESO DE


MICRONUTRIENTES
6.1 ANTECEDENTES




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 58


Al comparar las prevalencias de anemia en-
tre 1986 y 2012 se puede observar que la pre-
valencia de anemia ha disminuido de forma
muy modesta en el transcurso de 26 años,
observándose incluso un incremento de 4 pp


en el grupo de 24 a 35 meses (Gráfico 30).
Estos hallazgos evidencian el enorme reto
que afronta el país en diseñar estrategias
efectivas que permitan superar este problema
de salud pública de enormes dimensiones.


Gráfico 30. Comparación de la prevalencia de anemia en menores de 5 años (Hb <11g/dl)
del DANs 1986 vs. la ENsANuT-ECu 2012, con método de corrección de altitud de la CDC


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


6.2 RESULTADOS
6.2.1 POblACIÓN MENOr DE 5 AÑOs


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Del gráfico 31 se desprende que, a escala
nacional, el 25.7% de preescolares sufren
de anemia. La prevalencia de anemia es ma-
yor en hombres que en mujeres (26.8% vs.
24.6%), y es más alta en los niños menores
de 36 meses, y particularmente en los meno-
res de 1 año (62%). La prevalencia de anemia
es mayor en el quintil económico más pobre
(Q1), respecto a los quintiles de mayores in-
gresos económicos. Al analizar los datos por
etnia, se evidencia que el problema de ane-


mia es más grave en la población indígena
(41.6%) en relación con el resto de grupos
étnicos.


En lo que respecta al zinc, se puede observar
que, a escala nacional, el 28.8% de preesco-
lares presenta deficiencia de este mineral. La
prevalencia de deficiencia de zinc es más alta
en los menores de 1 año de edad, así como
en quintiles económicos más bajos (Q1 y Q2)
y en la población indígena.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U59


Gráfico 31. Prevalencia de deficiencias de hierro y zinc, y valores anormales
de vitamina A en menores de 5 años por edad en meses


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


Gráfico 32. Prevalencia de deficiencias de hierro y zinc, y valores anormales
de vitamina A en menores de 5 años, por quintil económico y etnia


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


Por otro lado, el 17.1% de preescolares a es-
cala nacional presenta deficiencia de vitamina
A, y se encuentran prevalencias más altas para
los menores de 1 año. Al analizar la información
por sexo, se observa una mayor prevalencia de


deficiencia de vitamina A en hombres respec-
to a mujeres, en los quintiles económicos más
pobres respecto a los de mayores ingresos
económicos, y en población afroecuatoriana en
comparación con otros grupos étnicos.


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*Valor de punto de corte para definir anemia: Adolescentes de 12 a 14 años: Hb<12g/dl; Mujeres mayores de 15 años no embarazadas: Hb<12g/dl.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


6.2.2 MuJErEs EN EDAD rEPrODuCTIVA (12 – 49 AÑOs)


Gráfico 33. Anemia (Hb> 12g/dl) y prevalencia de deficiencia de zinc
en mujeres en edad fértil de 12-49 años, a escala nacional y por rangos de edad


La prevalencia de anemia en mujeres en edad re-
productiva es 15% a escala nacional, al analizar
los datos por grupos de edad, se observa una
menor prevalencia de anemia en mujeres de 12
a 14 años (4.8%). A partir de los 15 años, la pre-
valencia de anemia se triplica (14.8%), llegando al
18.9% en el rango de edad de 40 a 49 años.


La prevalencia de deficiencia de zinc es de
56.1% a escala nacional, es decir, que en el
Ecuador una de cada dos mujeres entre 12 y 49
años de edad tiene deficiencia de zinc. Al igual
que la anemia, la prevalencia de deficiencia de
zinc aumenta conforme se incrementa la edad.


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Gráfico 34. Anemia (Hb> 12g/dl) y deficiencia de zinc en mujeres en edad fértil de 12-49
años, por quintil económico y grupo étnico


*Valor de punto de corte para definir anemia: Adolescentes de 12 a 14 años: Hb<12g/dl; Mujeres mayores de 15 años no embarazadas: Hb<12g/dl.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


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La prevalencia de anemia en mujeres en edad
fértil no varía de manera significativa por quintil
económico, sin embargo, se observa una ma-
yor prevalencia en los quintiles de menores in-
gresos económicos. Por otro lado, la afroecua-
toriana es la etnia más afectada por la anemia
(19.3%), seguida, con una diferencia de 3.8
pp, por la etnia indígena (15.5%).


La deficiencia de zinc en las mujeres en edad
fértil no presenta mayores diferencias entre
quintiles económicos, sin embargo, llama la


atención que la prevalencia en este grupo de
edad es más elevada en el quintil de mayores
ingresos económicos (58.3%).


Por otro lado, al analizar los datos por grupo
étnico, se evidencia que, al igual que la ane-
mia, la afroecuatoriana es la etnia más afecta-
da por la deficiencia de zinc (64.2%), contrario
a lo que sucede en los menores de 5 años,
en donde los indígenas son los más afectados
por esta deficiencia.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U63




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 64
Fotografía: Unicef/Ecuador/2008-A079/Manuel Aviles




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U65


7.1 ANTECEDENTES
Un factor de riesgo en salud es cualquier ras-
go, característica o exposición de un individuo
que aumente su probabilidad de sufrir una en-
fermedad o lesión. Un grupo bien definido de
factores de riesgo contribuye con la morbimor-
talidad por enfermedades no transmisibles,
que a su vez determinan la mayor carga de
enfermedad, discapacidad y muerte a escala
mundial: la dieta no saludable, la inactividad
física, la exposición al tabaco y el consumo de
alcohol.


Entre los años 1990 y 2010, a escala mundial,
las contribuciones de los factores de riesgo a
la carga de enfermedad cambiaron sustancial-
mente de factores de riesgo que principalmen-
te causaban enfermedades transmisibles en
niños, a factores de riesgo que causan enfer-
medades no transmisibles en los adultos (Lim.
et al., 2012). Se trata de factores de riesgo
modificables, cuyo comportamiento debe ser
comprendido en el marco del ciclo de la vida,
como un insumo central en la formulación y
monitoreo de políticas públicas en salud. Es
así como, en los niños, factores como la per-
cepción de calidad de vida, la accidentalidad,
el tiempo dedicado a la televisión y a los vi-
deojuegos, y las conductas relacionadas con
la salud oral se constituyen en factores que en
su conjunto deben ser abordados también en
el ámbito de los determinantes.


La ENSANUT-ECU describe la presencia de
factores de riesgo para la población de 5 a 59
años, clasificados en cuatro grupos de edad.
Se reporta así el comportamiento referido a le-
siones accidentales no intencionadas, preven-
ción en salud oral y percepción de calidad de
vida (escolares de 5 a 9 años); los hábitos de
consumo de alimentos procesados y prácticas
de dieta, higiene (población de 10 a 19 años) y
las frecuencias del consumo de comidas pre-
paradas fuera de casa hasta los 59 años, y en
población de 10 a 59 años se reportaron los
hábitos de consumo de tabaco y de alcohol.


7.2 RESULTADOS
7.2.1 lEsIONEs ACCIDENTAlEs EN


EsCOlArEs DE 5 A 9 AÑOs


En Ecuador, 38% de los niños de 5 a 9 años
han sufrido caídas desde su propia altura y
11.7% recibieron golpes en los últimos 15 días
previos a la encuesta. En esta población la
prevalencia de personas que han sufrido ac-
cidentes de tránsito como pasajero y peatón
declarado por las madres es 0.3%, debiendo
mencionarse a este respecto que en el Ecua-
dor los accidentes de tránsito corresponden
al 21.7% del total de causas de muerte en los
niños y niñas (INEC, 2011).


La accidentalidad general (estructurada a par-
tir de las siete opciones consultadas: caídas,


7. FACTORES DE RIESGO EN
POBLACIÓN DE 5 A 59 AÑOS




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 66


Gráfico 35. Prevalencia de accidentalidad en la población de 5 a 9 años a escala nacional,
según causas y lugar del accidente


*Caídas, quemaduras, golpes, intoxicaciones, mordeduras de animales, cortes, accidentes de tránsito como peatón y como pasajero
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


quemaduras, golpes, intoxicaciones, morde-
duras de animales, cortes, accidentes de trán-
sito como peatón y como pasajero) declarada
por las madres o tutores es del 45%. El lugar
donde se producen los accidentes es la casa,
en 57.1% de los casos, seguida de la escuela
(29.8%). En los diversos accidentes (golpes,


caídas, accidentes de tránsito, accidentalidad
general) los hombres tienen la mayor preva-
lencia. En los resultados de la ENSANUT-ECU,
las prevalencias de golpes y caídas fueron
mayores en el quintil 5, o de mayores recursos
económicos, y menores en el quintil económi-
co 1 o de menores recursos económicos.


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La Organización Mundial de la Salud define
a la salud oral como la ausencia de caries
dentales, enfermedades periodontales, dolor
oro-facial, úlceras bucales, pérdida de dien-
tes y otras enfermedades que afectan a la ca-
vidad bucal. Estos trastornos comparten fac-
tores de riesgo con las cuatro enfermedades
crónicas no transmisibles más importantes
por su frecuencia. En la población ecuatoria-
na de 5 a 9 años, seis de cada diez niñas y ni-
ños (65.8%) han acudido al dentista en los 12
meses previos a la encuesta, valor que se ale-
ja de la recomendación internacional de que
todo niño tenga una visita anual. El motivo de


consulta fue por prevención (que incluye se-
llamiento, fluorización, limpieza y revisión) en
un 69.3% y por tratamiento, el 30.7% (dolor de
muela o diente, extracción, ortodoncia y aten-
ción de emergencia).


El motivo principal por el que no acuden al
dentista las niñas y niños es por considerar
que no es necesario (54,6%), seguido de la
falta de tiempo en los padres. Las niñas y los
niños afroecuatorianos, montubios e indíge-
nas son los que menos acuden al dentista;
así como también la población que se ubica
en el quintil más pobre (Q1).


7.2.2 sAluD OrAl


Gráfico 36. Motivo principal de consulta y no consulta
al dentista en población de 5 a 9 años


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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(a) Motivo de la consulta (b) Motivo por el que no ha
ido al dentista




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La calidad de vida relacionada con la salud
es un constructo que valora el bienestar físi-
co, mental y social de las personas, y per-
mite identificar a la población en riesgo en
términos de su salud subjetiva. Las pregun-
tas de calidad de vida fueron realizadas a la
madre o acompañante del niño o niña parti-
cipante, basadas de la versión española del
KIDSCREEN-52 (Berra, 2013). Se hace así
una aproximación a la construcción de una
escala de calidad de vida que busca moni-
torear las vulnerabilidades en términos de
salud física, mental y social en niñas y niños
de 5 a 9 años.


La mayor cantidad de respuestas sobre la
calidad de vida de los niños percibida por


las madres o tutores corresponde al grupo
de respuestas 1, que constituye la mejor
opción de respuestas (por ejemplo, la niña
y el niño siempre se han sentido bien, ale-
gres, felices, nunca se han sentido tristes
o solos, siempre han tenido tiempo para sí
mismos, etc.), la prevalencia a escala na-
cional es de 36.8%. El grupo de respuestas
sobre calidad de vida que tiene la más baja
frecuencia de las mejores situaciones se
concentran en el cluster 4, con el 8% (mu-
jeres 6.2%; hombres 9.6%), con respuestas
como que algunas veces la niña o el niño se
ha sentido triste, solo, le ha dicho alguien
que le pegaría y ha sido desobediente para
salirse con la suya.


7.2.3 CAlIDAD DE VIDA PErCIbIDA POr lA MADrE


Gráfico 37. Calidad de vida1 en la población de 5 a 9 años, a escala nacional


1Escala de calidad de vida: 1. Mejor calidad de vida; 5. Peor calidad de vida.
Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.


Elaboración: Freire et al.


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El 81.5% de los adolescentes encuestados de
10 a 19 años refieren haber consumido bebi-
das azucaradas (gaseosas o bebidas energi-
zantes, o jugos procesados) en el período de 7
días anteriores a la encuesta, siendo aún ma-
yor el consumo en el grupo de 15 a 19 años
(84%). La mitad (50.5%) de los adolescentes
encuestados refiere el consumo de comida
rápida como papas fritas, hamburguesas, sal-
chipapas, hot dogs, pizza, etc., en los 7 días
anteriores a la encuesta; mientras el consumo
de snacks salados y dulces en dicho período


llega a un 64% de la población adolescente
encuestada.


Los resultados de la ENSANUT-ECU indican
que el quintil 5 se observan las prevalencias
más altas de consumo de gaseosas y otras be-
bidas (88.8%), comida rápida (62.7%) y snacks
(71.2%). El quintil económico 1 (pobre) presen-
ta la prevalencia más baja de consumo de ga-
seosas y otras bebidas (71.9%), comida rápida
(40.2%) y snacks (58.4%).


7.2.4 HÁbITOs DE CONsuMO DE AlIMENTOs PrOCEsADOs (GAsEOsAs Y
OTrAs bEbIDAs, COMIDA rÁPIDA, Y SNACKS DE sAl Y DulCE)


Gráfico 38. Prevalencia de consumo de alimentos procesados (gaseosas y otras bebidas, co-
mida rápida y snacks) en la población de 10 a 19 años a escala nacional, por grupos de edad


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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7.2.5 lIMPIEZA DE lOs DIENTEs Y El lAVADO DE MANOs


El 43.2% de los adolescentes ecuatorianos
de 10 a 19 años declaran que siempre se
lavan las manos antes de comer y el 68.6%
después de ir al baño, siendo las mujeres
las que presentan mayores proporciones. El
55.5% de los adolescentes declaran usar ja-
bón para lavarse las manos. El 60.4% de los
adolescentes que se ubican en el grupo más
rico (quintil económico 5) declaran usar siem-
pre el jabón, a diferencia del 47.2% del quintil
1 (más pobre).


El Gráfico 39 muestra que el cepillado de
dientes, tres veces al día, es declarado por
el 34.4% de los adolescentes, y en el área ur-
bana (35.9%) más que en la rural (31.5%). Al
desagregar la información por sexo las mu-
jeres se cepillan los dientes más frecuente-
mente que los hombres (39.6% vs. 29.3%).
Los datos de la ENSANUT-ECU indican que la
población adolescente no mantiene el hábito
higiénico dental que ha sido probado como el
idóneo para la prevención de enfermedades
dentales.


Gráfico 39. Cepillado dental en los últimos siete días en la población
de 10 a 19 años, por área de residencia


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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El Gráfico 40 muestra que la proporción de
adolescentes de 10 a 19 años que decla-
ran haber probado el tabaco alguna vez en
la vida es de 14.5%, siendo 19.8% hombres
y 9.1% mujeres. Entre aquellos adolescen-
tes que alguna vez han consumido tabaco,
28.4% declaran ser consumidores actuales,
es decir, fumaron al menos un tabaco en el
último mes. La frecuencia de consumo de ta-


baco en los miembros del hogar del partici-
pante fue de 27.6%. El 59.8% de los jóvenes
de 10 a 19 años responde que definitivamen-
te dirían a un amigo que apague el cigarrillo,
con diferencias importantes en el sexo (4.6%
de los hombres y 65.2% de las mujeres), es
decir, los hombres son más permisivos con
el consumo por parte de sus amigos, res-
pecto a las mujeres.


7.2.6 CONsuMO DE TAbACO EN POblACIÓN DE 10 A 19 AÑOs


Gráfico 40. Consumo de tabaco en población de 10 a 19 años, a escala nacional.


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Al desglosar la información por grupos de edad y sexo, se observa que el 36.2% de las adoles-
centes femeninas y el 33.2% de los adolescentes masculinos iniciaron su consumo a los 14 o 15
años, y aproximadamente el 50% iniciaron el consumo de tabaco a partir de los 16 años.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 72


El 45.6% de los adolescentes de 10 a 19
años declara haber consumido alguna vez
bebidas que contienen alcohol. Para el gru-
po de 10 a 14 años es 21.3%, mientras que
para el grupo de 15 a 19 años es 71.7%. Los
grupos étnicos con las prevalencias más al-
tas son los autodefinidos afroecuatorianos
(49.5%) seguidos de los mestizos, blancos
y otros (47.4%). Entre aquellos participantes
que refirieron haber consumido alcohol al-
guna vez, 25.2%, informaron además sobre
el consumo de alcohol en los 30 días ante-
riores a la encuesta (en hombres es 32.4% y
en mujeres 17.1%). Para el grupo de 10 a 14
años es 9.9%, mientras que para el grupo
de 15 a 19 años es 30%.


Gráfico 42. Prevalencia de inicio de consu-
mo de alcohol en la población de 10 a 19


años a escala nacional, por grupos de edad




Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013.
Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y


Censos.
Elaboración: Freire et al.


Gráfico 41. Prevalencia de inicio del consumo de tabaco en la población de 10 a 19 años
a escala nacional, por grupos de edad y sexo


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


7.2.7 CONsuMO DE AlCOHOl EN POblACIÓN DE 10 A 19 AÑOs


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Gráfico 43. Prevalencia de embriaguez a escala nacional en la población de 10 a 19 años
que ha consumido alcohol


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


7.2.8 CONsuMO DE TAbACO EN POblACIÓN DE 20 A 59 AÑOs


Con relación a la embriaguez, la población
de 10 a 19 años que responde haber con-
sumido alcohol alguna vez en la vida, 34.4%


reporta haberse embriagado alguna vez, y
se registra una prevalencia más alta en hom-
bres (39.5%) que en las mujeres (28.7%).


En la población ecuatoriana de 20 a 59 años,
55.1% declara haber probado tabaco alguna
vez en la vida. Esta prevalencia en hombres
es 80.8% y en mujeres 30.9%. Entre aque-
llas personas de 20 a 59 años que declaran
haber fumado alguna vez, la prevalencia del
consumo actual de tabaco es 31.5%, siendo
en hombres 38.2% y en mujeres 15%.


Gráfico 44. Prevalencia de haber probado
tabaco alguna vez y de fumar en la actuali-
dad en población de 20 a 59 años, por sexo


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013.
Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y


Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Respecto al número de cigarrillos por día,
los datos de la ENSANUT-ECU revelan que
en el grupo de 20 a 59 años de edad, el pro-
medio de cigarrillos por día es 2.5. Además,
el 5% de la población consume 10 cigarrillos
o más al día, y el 1% consume 20 cigarrillos
o más al día.


Por otro lado, la prevalencia de ex-fumado-
res entre la población ecuatoriana que de-
clara haber fumado alguna vez es 45.5%,
53% en hombres y 26.7% en mujeres.


7.2.9 CONsuMO DE AlCOHOl EN
POblACIÓN DE 20 A 59 AÑOs


En la población ecuatoriana de 20 a 59 años
la prevalencia de personas que han con-
sumido alcohol en el último mes es 41.3%,
(56.5% en hombres y 25.4% en mujeres).


Gráfico 46. Prevalencia de consumo de
alcohol en el último mes en la población


de 20 a 59 años a escala nacional




Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013.
Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y


Censos.
Elaboración: Freire et al.


Gráfico 45. Prevalencia de consumo diario de tabaco en población
de 20 a 59 años, a escala nacional




Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


La prevalencia de consumo diario de tabaco entre las personas que declaran haber fumado en los
últimos 30 días es 25.9%, sin diferencias en cuanto al sexo, y aumenta según asciende la edad, sien-
do máxima en el grupo de 50 a 59 años (50.8%). El grupo étnico afroecuatoriano es el que presenta
la mayor prevalencia de consumo diario de tabaco (37.5%).


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El promedio de días de consumo de bebidas que contienen alcohol declarado por la pobla-
ción de 20 a 59 años en el último mes es 1.8 días. Entre los hombres el promedio es 1.9 días
y en las mujeres es 1.4 días.


Gráfico 47. Edad de inicio de consumo de alcohol, población de 10 a 19 años a escala
nacional, por sexo


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


Con respecto a la edad en la cual se inició
el consumo de alcohol, los hallazgos de la
ENSANUT-ECU indican que para la población
de 20 a 59 años que respondió que sí había
consumido alcohol en el último mes, el 26.3%
reporta haber iniciado su consumo antes de
los 16 años, 20.3% de hombres y 28.9% de
mujeres, siendo la edad promedio de inicio
de consumo de alcohol de 17.5 años (16.9


años en hombres y 18.8 años en mujeres).
Además, la prevalencia del consumo de al-
cohol en la última semana entre los consumi-
dores actuales es 34.1%, 36.5% en hombres
y 28.3% en mujeres, con un promedio de 1.1
días a la semana. El 5% de esta población
consume alcohol dos o más días a la semana
y el 1% declara una frecuencia de consumo
mayor o igual a cuatro días.


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R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 78
Fotografía: MSP / Juan Fernando Madera




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U79


8. ACTIVIDAD FÍSICA Y
SEDENTARISMO


8.1 ANTECEDENTES
La actividad física se define como cualquier
movimiento corporal producido por la contrac-
ción de un músculo esquelético que genera un
gasto de energía (Pate et al., 1995). El deporte
es toda aquella actividad física que involucra
una serie de reglas o normas que se desempe-
ñan dentro de un espacio o área determinada
(campo de juego, cancha, pista, etc.), a menu-
do asociada con la competitividad deportiva.


Las personas activas pueden tener un mejor
control sobre su salud, especialmente en lo
que respecta a la presión arterial, peso corpo-
ral y diversos mecanismos relacionados con
el control de niveles de insulina, disminuyen-
do el riesgo de adquirir diabetes mellitus tipo
II (Stewart, 2002). Sin embargo, para que la
actividad física produzca efectos positivos en
la salud, es preciso que se cumpla con los re-
quisitos de intensidad, duración y frecuencia,


tomando en cuenta las recomendaciones de
acuerdo con la edad (World Health Organiza-
tion, 2010).


La actividad física se ubica en la lista de accio-
nes protectoras más importantes para prevenir
un conjunto de problemas crónicos que azota
a millones de personas a escala mundial. Con
la expansión de los procesos de globalización,
urbanización y desarrollo económico y tecno-
lógico, se observa una tendencia a la menor
actividad física y al incremento del sedenta-
rismo en la población. La inactividad física ha
sido definida como el cuarto factor de riesgo,
asociado con el 6% de la mortalidad a escala
mundial, seguida de la hipertensión arterial,
consumo de cigarrillo y niveles altos de gluco-
sa (World Health Organization, 2010).


Los rangos de edad y los componentes estu-
diados en la ENSANUT-ECU se describen en
el cuadro 5.


Cuadro 5. rangos de edad y componentes estudiados


Edad en rangos Componentes estudiados


5 a < 10 años Tiempo dedicado a ver televisión y videojuegos


10 a < 20 años Tiempo dedicado a ver televisión y videojuegos


10 a < 18 años Actividad física y asistencia a clases de educación física


18 a < 60 años Actividad física en adultos en el área urbana


- Actividad física relacionada con el transporte


- Actividad física en tiempo libre


- Actividad física global




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 80


El 20.3% de los adolescentes estuvieron ex-
puestos a más de dos y hasta cuatro horas
de tiempo dedicado a ver televisión y video-
juegos, y un 5.4% (más que en el caso de las
personas entre 5 y 10 años) fueron expuestos
a cuatro o más horas al día, lo cual indica una
proporción preocupante de personas seden-
tarias en esta categoría. La ENSANUT-ECU re-
porta que mientras la proporción de personas


de ambos sexos está expuesta a entre dos y
cuatro horas por día en promedio similar, hay
una proporción mayor de mujeres jóvenes que
está expuesta a cuatro horas o más. Sin em-
bargo, las mujeres jóvenes de 15, 16 y 18 años
reportan mayores proporciones de cuatro ho-
ras o más de exposición que los hombres. En
este sentido, los patrones de sedentarismo
son distintos entre ambos sexos.


8.2 RESULTADOS
8.2.1 TIEMPO DEDICADO A VEr TElEVIsIÓN Y VIDEO JuEGOs EN POblACIÓN


ENTrE 5 A MENOrEs DE 10 AÑOs


8.2.2 TIEMPO DEDICADO A VEr TElEVIsIÓN Y VIDEO JuEGOs EN POblACIÓN
ADOlEsCENTE ENTrE 10 A MENOrEs DE 20 AÑOs


Gráfico 48. Prevalencia de tiempo dedicado a ver televisión y videojuegos, por edad en
niños entre 5 años y menores de 10 años


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Aproximadamente el 80% de niños y niñas entre 5
años y menores de 10 años pasan menos de dos
horas por día frente a una pantalla; sin embargo,
uno de cada cinco pasa al menos dos horas por
día frente a la televisión o con videojuegos, y casi
el 4% por períodos de cuatro horas o más, lo que
sugiere un patrón importante de sedentarismo.


Los resultados reportan que los niños y las niñas
de 8 y 9 años están más expuestos a la televisión
y a los videojuegos que los más pequeños; se
observa que las niñas de 9 años están expuestas
a televisión y videojuegos por cuatro horas o más
por día, en promedio, en mayor proporción que
los niños de la misma edad.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U81


Gráfico 49. Prevalencia de tiempo dedicado a ver televisión y videojuegos, por
edad en adolescentes de 10 a < 20 años


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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8.2.3 ACTIVIDAD FÍsICA EN ADOlEsCENTEs ENTrE 10 A MENOrEs DE 18 AÑOs


Más de un tercio (34%) de los adolescentes
son inactivos, el 38.1% es irregularmente acti-
vo y menos de tres de cada diez son activos.
En comparación con los inactivos, la propor-
ción de activos es inferior. Las adolescentes
femeninas son inactivas en mayor proporción
que los hombres. En todo caso, estos datos


confirman información presentada en este
capítulo, en el sentido de que, aun en el me-
jor de los casos, se presenta un cuadro preo-
cupante de inactividad y sedentarismo en los
adolescentes ecuatorianos, situación que se
incrementa con la edad.


Gráfico 50. Prevalencia de actividad física a escala nacional, por sexo y edad,
en adolescentes de 10 a < 18 años


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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8.2.4 ACTIVIDAD FÍsICA EN ADulTOs ENTrE 18 A MENOrEs DE 60 AÑOs


La ENSANUT-ECU reporta que al evaluar la
actividad física global, se observa que cuan-
do se suman las varias formas de actividad
física, más de la mitad (55.2%) de los adultos
reportan niveles medianos o altos de activi-
dad física, mientras 30 % tienen niveles bajos
y casi 15% son inactivos.


La proporción de hombres con niveles me-
dianos o de alta actividad física es signifi-
cativamente más alta que la de las mujeres
(64.9% vs. 46.2%), mientras la proporción de
mujeres inactivas es significativamente más
alta que la de los hombres (17.1% vs. 12.1).


Se destaca el hecho de que el nivel de inac-
tividad es menor en los adultos indígenas,
quienes también en mayor proporción tienen
niveles medianos o altos de actividad física
global. La ubicación del grupo de montubios
y el resto de la población (blancos, mestizos
y otros) es intermedia, mientras la proporción
de afroecuatorianos inactivos es la más alta.


Gráfico 51. Prevalencia de actividad física
global, por sexo en adultos de 18 a < 60 años


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. 2011-2013.
Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y


Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Fotografía: MSP / Vinicio Piedra




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U85


9. APROXIMACIÓN A
ENFERMEDADES CRÓNICAS
CARDIOMETABÓLICAS NO


TRANSMISIBLES
9.1 ANTECEDENTES
La diabetes mellitus, la dislipemia y la hiper-
tensión arterial constituyen los padecimientos
crónicos no transmisibles que registran la ma-
yor cantidad de enfermos alrededor del mundo
(Daniels y Greer, 2008). En Ecuador estas en-
fermedades aportan con la mayor cantidad de
consultas y egresos hospitalarios desde hace
más de dos décadas (Ministerio de Salud Pú-
blica de Ecuador, 2013).


La información basada en las estadísticas de
mortalidad y egresos hospitalarios de Ecuador,
para el año 2011 (INEC), muestra que el grupo
de enfermedades constituido por la diabetes
mellitus, enfermedad hipertensiva, enferme-
dades cerebrovasculares, enfermedades is-
quémicas del corazón e insuficiencia cardíaca
forman parte de las diez primeras causas de
mortalidad y morbilidad, y representan el 26%
de todas las muertes.


La incorporación de estilos de vida urbano-in-
dustrializados que llevan al sedentarismo, die-
tas poco saludables e incluso el aumento de
la población adulta mayor son determinantes
para el incremento de la prevalencia de diabe-
tes, hipertensión arterial y enfermedades car-
diovasculares (Ordúñez, 2011).


La descripción de la prevalencia de las enfer-
medades crónicas cardiometabólicas no trans-
misibles: diabetes, resistencia a la insulina, dis-
lipemia, hipertensión y el conjunto de factores
de riesgo reunidos en el síndrome metabólico
posee especial importancia por su asociación
directa con enfermedad, discapacidad, muerte y
por los altos costos que el sistema sanitario debe
considerar para su control. La ENSANUT-ECU
aborda la medición de estos biomarcadores con
el estudio de una submuestra representativa de
la población de 10 y 59 años del país.


9.2 RESULTADOS
9.2.1 DIAbETEs


La prevalencia de diabetes (glucemia mayor
a 126 mg/dl) revelada por la encuesta, para la
población de 10 a 59 años, es de 2.7%. Se des-
taca un incremento a partir del tercer decenio
hasta un valor de 10.3% en el quinto decenio
de la vida, hallazgo que se complementa con
los resultados de la encuesta SABE II Ecua-
dor de 2011, que encontró una prevalencia de
12.3% para los adultos mayores de 60 años y
de 15.2% en el grupo de 60 a 64 años (Freire,
Brenes, Waters, Paula, y Mena, 2011).




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 86


Gráfico 52. Prevalencia de diabetes en población de 10 a 59 años a escala nacional,
por grupos de edad


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


La prevalencia de diabetes en el área urbana es 3.2% y en el área rural, 1.6%. Las subregiones
que presentan la prevalencia más alta de glucemia mayor a 126 mg/dl son Quito (4.8%) y la Costa
urbana (3.8%).


Gráfico 53. Prevalencia de diabetes por subregión


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


Debe tenerse en cuenta que la ENSANUT-ECU no registra el antecedente de diabetes, ni de recibir
tratamiento con cualquier tipo de sustancia, incluyendo insulina, por lo tanto, la estimación de dia-
betes suministrada por la encuesta no incluye al grupo de personas con diabetes bajo tratamiento
con niveles normales de glicemia en el momento de la medición.


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9.2.2 INsulINA Y rEsIsTENCIA A lA INsulINA


La prevalencia del estado de riesgo “resisten-
cia a la insulina” (respuesta disminuida del
organismo para aprovechar adecuadamente
la glucosa), que precede en su aparecimien-
to a la diabetes y al síndrome metabólico, se
evaluó usando el índice HOMA (Homeosta-
tic Model Assessment), calculado a partir de
los datos de insulinemia y glucemia en ayu-
nas. La insulinemia fue medida en ayunas
de al menos ocho horas, mediante electro-
quimioluminiscencia y al mismo tiempo que
la glucemia. Los puntos de corte de HOMA
empleados en la ENSANUT-ECU fueron de
3.16 para el grupo de 10 a 17 años y 2.5 para
el grupo de 18 a 59 años (Keskin, Kurtoglu,


Kendirci, Atabek y Yazici, 2005; Pastucha et
al., 2013; Matthews et al., 1985).


La prevalencia de resistencia a la insulina me-
diante el índice HOMA en personas con dia-
betes supera el 90% en todos los grupos eta-
rios estudiados, siendo más alta en el grupo
de 20 a 29 años. Para la población con gluce-
mia normal (<125 mg/dl) el 38.4% presenta
resistencia a la insulina; es decir, con riesgo
de desarrollar diabetes y síndrome metabó-
lico. En el grupo de adolescentes esta pre-
valencia es 30.3% y sigue aumentando con-
forme aumenta la edad, llegando a afectar a
4 de cada 10 ecuatorianos de 50 a 59 años.


Gráfico 54. Prevalencia de resistencia a la insulina mediante índice HOMA en la
población de 10 a 59 años con y sin diabetes a escala nacional, por grupos de edad


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Debe llamar la atención sobre dos aspectos en la interpretación de estos hallazgos con el índice
HOMA: i) la variación que puede ocurrir si se hubiera tomado en cuenta la administración de
medicamentos, en particular insulina antes de la toma de la muestra, aspecto no registrado en la
encuesta y ii) el no uso de puntos de corte validados en la población ecuatoriana.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 88


9.2.3 lÍPIDOs


Para la población ecuatoriana de 10 a 59
años, la prevalencia de hipercolesterolemia
definida a partir del colesterol mayor a 200
mg/dl es 24,5%. En el grupo de 10 a19 años,
este valor es de 6.5% y se incrementa de for-
ma importante con la edad, de manera que
para el quinto decenio de la vida es 51.1%
(Gráficos 55 y 56).


Con respecto a la fracción HDL del colesterol,
la prevalencia de niveles inferiores a 50 mg/
dl, que constituye la condición de riesgo (Na-
tional Cholesterol Education Program - Adult
Treatment Panel III (NCEP/ATP III) es 53.3%,
siendo en hombres 46.3% y en mujeres 61%.
Al considerar los grupos de edad, se observa
que tres de cada diez adolescentes presen-
tan una situación de riesgo, mientras la po-


blación de la tercera y cuarta década muestra
prevalencias de este factor de riesgo de 60.3
y 62.5%, respectivamente.


La presencia de valores elevados de LDL co-
lesterol (LDL colesterol de riesgo) indica el
mayor riesgo de daño en las paredes arteria-
les (ateromas) y se define a partir de 130 mg/
dl para todas las edades. La prevalencia na-
cional para el grupo de 10 a 59 años revelada
por la encuesta es 19.9%.


Con respecto a los valores elevados de tri-
glicéridos (hipertrigliceridemia), la prevalen-
cia nacional es 28.7%, 33.3% en hombres y
23.7% en mujeres. Para el grupo de 10 a 19
años es 11.1%, mientras que para el cuarto
decenio de la vida es 44.7%.


Gráfico 55. Prevalencia de hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, HDl y lDl en la
población de 10 a 59 años a escala nacional, por edad y área urbana/rural


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Gráfico 56. Prevalencia de hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, lDl y de relación
colesterol total-HDl en la población de 10 a 59 años a escala nacional, por grupos de edad


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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En el análisis de las diferencias urbana/rural, se
registran valores mayores de prevalencia en la
población urbana para todos los parámetros,
destacándose el hallazgo de una diferencia sig-
nificativa con respecto a la condición de riesgo
para la fracción HDL, con una prevalencia de
55% en el área urbana y 49.6% en el área rural.
Es importante mencionar que las cantidades
adecuadas de la fracción HDL colesterol se
asocian de modo sustancial con la realización
de actividad física. Este resultado plantea la ne-
cesidad de analizar el impacto de la urbaniza-
ción y un consecuente hábito de sedentarismo
en las personas que viven en el área urbana. De
igual forma, es significativa la diferencia entre la
mayor prevalencia de hipertrigliceridemia (trigli-
céridos mayor a 150 mg/dl) en el área urbana
(31%) y la encontrada en el área rural (23.8%).


Para la población ecuatoriana de 10 a 59 años,
la prevalencia de la relación colesterol total/


HDL-colesterol es 24.6%. Para esta medición,
que constituye un indicador de factor de riesgo
cardiovascular, la ENSANUT-ECU tomó como
punto de corte un valor de 5 (Joffres, Shields,
Tremblay y Gorber, 2013). En los hombres la
prevalencia fue de 29.6% y en mujeres, 19.2%.
Con respecto a las variaciones por edad, el
cambio drástico en la prevalencia se observa a
partir del segundo decenio de la vida en la po-
blación en general y para ambos sexos, hallaz-
gos de importancia para orientar políticas pre-
ventivas hacia una población joven y población
cabeza de hogar, considerando que, a escala
mundial, la mayor carga de muerte por eventos
coronarios isquémicos se presenta en la cuarta
y quinta década de la vida (Prospective Studies
Collaboration et al., 2007).


Finalmente, el 55.3% de las mujeres y el
44.7% de los hombres presentan cuatro fac-
tores lipídicos alterados.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 90


9.2.4 HIPErTENsIÓN


La ENSANUT-ECU provee información sobre
el riesgo de hipertensión en personas de 10 a
17 años y sobre las condiciones de prehiper-
tensión e hipertensión arterial en la población
de 18 a 59 años, con el fin de contribuir al es-
tablecimiento de políticas para la prevención,
diagnóstico y manejo de esta enfermedad,
que en Ecuador constituye la segunda causa
de muerte (INEC 2011), y el principal factor
de riesgo determinante de la carga de enfer-
medad a escala mundial (Lim, S. et al. 2012).
La hipertensión se define a partir del valor de
tensión arterial sistólica igual o superior a 140
mmHg y/o tensión arterial diastólica igual o su-
perior a 90 mmHg. El estado de prehiperten-
sión se define cuando la tensión arterial sistó-
lica está entre 120 y 139 mmHg y/o la tensión
arterial diastólica se encuentra entre 80 y 89
mmHg. Para el grupo de adolescentes (10 a
17 años), los valores referenciales fueron los


propuestos en el Cuarto Reporte para Diag-
nóstico, Evaluación y Tratamiento de Tensión
Alta en Niños y Adolescentes, publicado en el
año 2000 (National High Blood Pressure Edu-
cation Program Working Group on High Blood
Pressure in Children and Adolescents, 2004).


En la población de 10 a 17 años, la prevalen-
cia del factor de riesgo de prehipertensión es
14.2%, siendo de 10.2% en mujeres y 18.2%
en los hombres. Para el grupo de 10 a 13 años
es 7.8%, y para el grupo de 14 a 17 años es
21.1% (Gráfico 57). Si bien debe tenerse en
cuenta la gran variación que puede ocurrir
entre las mediciones de presión arterial en
adolescentes, estos resultados destacan la
necesidad de orientar políticas públicas para
prevenir oportunamente el arrastre de valores
altos de presión arterial a la edad adulta, mo-
dificando oportunamente factores de riesgo
como obesidad, que normalmente coexisten
en esta edad.


Gráfico 57. Prevalencia de valores alterados de tensión arterial a
escala nacional y por grupos de edad


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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En la población de 18 a 59 años se describen
tres componentes: i) el comportamiento de
las mediciones de la presión arterial sistólica
y diastólica; ii) el reporte de haber sido objeto
de toma de la presión arterial alguna vez por
un médico u otro profesional de la salud, y iii)
el antecedente diagnóstico de hipertensión
(hipertensión reportada) y el comportamiento
terapéutico en las personas que declararon te-
ner el antecedente de hipertensión. Debe acla-
rarse que la ENSANUT-ECU no buscó definir
hipertensión como condición clínica, pues se
consideró que tal definición es producto de un
proceso de diagnóstico clínico basado en un
conjunto de criterios internacionalmente valida-
dos (Lenfant, 2003; Sánchez et al., 2010).


La prevalencia de hipertensión arterial medi-
da en la población de 18 a 59 años es 9.3%,
siendo de 7,5% en las mujeres y 11.2% en
los hombres. La prehipertensión arterial tie-
ne una prevalencia de 37.2%, con valores de
27.1% en las mujeres y 48% en los hombres.
Se registra una elevada prevalencia de prehi-
pertensión en la población adulta joven ecua-
toriana, con cifras que van desde 26,5% en el
grupo de 18 a 19 años, hallazgo de gran im-
portancia si se considera que en la población
adulta el riesgo de enfermedad cardiovascu-
lar aumenta con esta condición (Gráfico 57).
La relación de este hallazgo con otros facto-
res de riesgo (obesidad, hiperlipidemia, taba-
quismo) podrá ser explorada posteriormente
en la ENSANUT-ECU, dada la prioridad por
promover en esta población joven cambios
en el estilo de vida que podrían retrasar la
transición a la hipertensión arterial.


Si bien el 88.5% de la población de 10 a 59
años declara que le han tomado la tensión ar-


terial alguna vez, la descripción por quintiles
económicos muestra diferencias significativas:
en quienes puntúan para la pobreza (Q1 y Q2)
la proporción de personas que declaran que
alguna vez le ha tomado un médico o miem-
bro del equipo de salud la tensión arterial está
entre 82% y 85%, frente a aproximadamente el
93% de la población ubicada en el quintil más
rico (Q5).


La prevalencia de hipertensión arterial reporta-
da en la población de 18 a 59 años es 15.6%,
en mujeres es 19.9% y en hombres es 11%,
hallazgo que corresponde a las personas que
respondieron afirmativamente cuando se les
preguntó si alguna vez un médico o profesional
de la salud le había comunicado tener la pre-
sión alta o hipertensión. Estos valores fueron de
9.4% y 25.6% en los grupos de 18 a 39 y de 40
a 59 años, respectivamente.


El análisis conjunto de la hipertensión arte-
rial medida, del antecedente de hipertensión
(hipertensión reportada) y el antecedente
del uso de medicamentos en las últimas dos
semanas arroja los siguientes hallazgos de
importancia:


• El 83.5% de las personas con prehipertensión
arterial (prehipertensión medida) no conocen
su condición de riesgo de hipertensión.


• El 57% de las personas con hipertensión
arterial en la medición no conocían su con-
dición de hipertensos, hallazgo de gran im-
portancia para la formulación de políticas
que favorezcan el acceso y la demanda de
atención en salud.


• El 43% de las personas con hipertensión
arterial sí conocían de su condición de hi-
pertensión, pero la presencia de cifras ten-




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 92


sionales altas denota la falla en el control
de su enfermedad (Gráfico 58).


• El 51.3% de las personas que declaran ser
hipertensas y en quienes se encontró hi-
pertensión arterial en la medición declara
recibir tratamiento antihipertensivo en las
dos semanas anteriores a la encuesta, si-
tuación que plantea desafíos con respecto
al éxito de las conductas terapéuticas.


• El 48.7% de las personas que declaran
ser hipertensas y que al momento de la
encuesta tienen hipertensión no tomaron
tratamiento en las últimas dos semanas,
situación que reflejaría situaciones de no
acceso a medicamentos antihipertensivos
o problemas de adherencia a las medidas
terapéuticas (Gráfico 59).


Gráfico 58. Prevalencia de hipertensión arterial reportada e
hipertensión medida en la población de 18 a 59 años


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


Gráfico 59. Tomó medicación antihipertensiva en las últimas dos semanas, y condición actual de
la presión arterial en la población hipertensa reportada de 18 a 59 años, a escala nacional


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Además, los resultados de la ENSANUT-ECU
muestran que de los hipertensos reportados
(personas de 18 a 59 años que declararon ser
hipertensas porque se lo ha comunicado un
médico u otro profesional de la salud). El 34.7%
siguen el consejo de dejar de fumar y el 61.1%
realiza ejercicio.


9.2.5 FACTOrEs DE rIEsGO
CArDIOMETAbÓlICO –
APrOXIMACIÓN Al sÍNDrOME
METAbÓlICO


Los factores de riesgo cardiometabólico o des-
ajustes metabólicos que en conjunto confor-
man el denominado síndrome metabólico son
la obesidad abdominal, hipertrigliceridemia,
HDL colesterol bajo, hipertensión y resistencia
a la insulina (Alberti, Zimmet, y Shaw, 2005). La
confluencia de este conjunto de factores cons-
tituye un problema grave de salud que fue abor-
dado por la ENSANUT-ECU mediante la estima-
ción de su prevalencia en el Ecuador siguiendo
la definición de la Federación Internacional de
Diabetes (IDF), que considera a la obesidad
central medida mediante la circunferencia de
la cintura y al menos dos de los siguientes
componentes: triglicéridos superior a 150 mg/
dl, lipoproteínas de alta densidad (HDL) inferior
a 40 mg/dl para hombres y 50 mg/dl para mu-
jeres, hipertensión superior a 130/80 mm Hg y
glucosa en plasma superior a 100 mg/dl. Los
puntos de corte para circunferencia de la cin-


tura son los correspondientes a la población
hispana (para hombres, igual o mayor a 90 cm
y para mujeres igual o mayor a 80 cm) y para la
población de 10 a 16 años el valor correspon-
diente al percentil 90 para edad, sexo y etnia.


En la población ecuatoriana de 10 a 59 años la
prevalencia del riesgo de la circunferencia de
cintura es 50%. La mayor prevalencia por grupo
de edad en orden decreciente se encuentra en
los decenios de 50 a 59 años (81.4%), de 40 a
49 años (74.6%) y de 30 a 39 años (67.1%). En
el sexo femenino, en el grupo de 50 a 59 años
es 92.9%, entre los 40 a 49 años es 86.2%, y
entre los 30 a 39 años es 78.2%. Para el sexo
masculino, en el grupo de 50 a 59 años es
68.9%, entre los 40 a 49 años es 63.3%, y de 30
a 39 años es 57.1%.


9.2.6 PrEVAlENCIA DE sÍNDrOME
METAbÓlICO EN lA POblACIÓN DE
10 A 59 AÑOs, A EsCAlA NACIONAl


En la población ecuatoriana entre 10 y 59 años la
prevalencia de síndrome metabólico es 27.7%. En
el gráfico 61 se muestra que la mayor prevalencia
por grupo de edad en orden decreciente se en-
cuentra en las edades de 50 a 59 años (53%), de
40 a 49 años (47.1%) y de 30 a 39 años (36.8%).
Para el sexo femenino la prevalencia general es
29.9%, incrementandose conforme aumenta la
edad con un pico en la quinta década de la vida
(57.2%). Para el sexo masculino se observa el
mismo comportamiento, con una prevalencia del
48.4% en el quinto decenio de vida.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 94


Gráfico 60. Prevalencia de obesidad abdominal en la población de 10 a 59 años a escala
nacional, por grupos de edad y sexo


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


Gráfico 61. Prevalencia de síndrome metabólico en la población de 10 a 59 años a escala
nacional, por grupos de edad y sexo


Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013. Ministerio de Salud Pública. Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Elaboración: Freire et al.


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Fotografía: MSP / Juan Fernando Madera




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U97


La ENSANUT-ECU recoge información repre-
sentativa sobre salud y nutrición de la pobla-
ción ecuatoriana de cero a 59 años de todo
el país. Esta es una encuesta nacional que
por primera vez se realiza en este grupo de
población, exceptuando la población de per-
sonas adultas mayores, que fue estudiada en
2010 y 2011, y cuyos resultados se encuen-
tran en SABE I y SABE II (Freire et al., 2010,
2011). Este estudio, por su cobertura, permite
caracterizar los problemas de salud y nutrición
de mayor prevalencia, en los diferentes gru-
pos de edad, por etnia, condición económica,
y por ubicación geográfica, que refleja, por
un lado, las características específicas de los
problemas estudiados en cada segmento de
población, y, por otro, la innegable vinculación


de los problemas nutricionales que se da en-
tre los grupos de edad, obligando al lector a
interpretar los problemas estudiados desde la
perspectiva de ciclo de vida.


La evidencia reciente de la vinculación genera-
cional e intergeneracional entre el estado nu-
tricional en los diferentes estadios del ciclo de
vida, no puede ser ignorada (Gráfico 62). Ado-
lescentes y mujeres malnutridas traen niños al
mundo con bajo peso y a menudo desnutridos
porque sufrieron un retardo del crecimiento en
su vida intrauterina. Estos infantes vienen tam-
bién con una menor capacidad de aprendizaje
cuando son niños pequeños y muy probable-
mente menos equipados para resistir las infec-
ciones (Victora et al. 2008).


10. CONCLUSIONES Y
RECOMENDACIONES


Gráfico 62. Prevención de la obesidad: un enfoque de ciclo de vida


Fuente: Fuente: Adaptado de WHO NMH/NHP/ALC. 2001




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 98


La mala nutrición a menudo se inicia en el pe-
ríodo fetal y se extiende, en particular, en las
adolescentes y mujeres, y a través de genera-
ciones. La desnutrición que ocurre en la niñez,
la adolescencia y durante el embarazo tiene
un efecto aditivo negativo que impacta en el
bajo peso al nacer, y genera, a su vez, que
quienes nacen lo hagan con bajo peso y, por
lo tanto, con mayor riesgo de muerte neonatal.
Si sobreviven crecerán desnutridos y con una
variedad de deficiencias en el desarrollo (Vic-
tora et al., 2008).


La evidencia epidemiológica sugiere una
fuerte vinculación entre la desnutrición fetal y
los primeros años de vida y las enfermeda-
des crónicas en la adultez. Durante la infan-
cia y la niñez temprana, la dieta inadecuada
en energía, proteínas, hierro y zinc, más las
frecuentes infecciones, exacerba los efectos
negativos del retardo en el crecimiento fetal.
El crecimiento desacelerado que resulta en
el retardo en talla y bajo peso ocurre en un
período muy corto de vida, desde antes del
nacimiento hasta los 2 años de edad (Barker
D, Osmond C, 1986).


La desnutrición en edades tempranas tiene
serias consecuencias. Niños con bajo peso
presentan cuadros más severos de infeccio-
nes, incluyendo la diarrea y la neumonía. Hay
una asociación exponencial muy fuerte entre
la severidad del bajo peso y la mortalidad. La
desnutrición en su forma de retardo en talla
sigue afectando a los escolares con conse-
cuencias en la capacidad mental, capacidad


de atención y aprendizaje. Debido a las prácti-
cas inadecuadas en la alimentación y la poca
actividad física, la desnutrición se superpone
con el sobrepeso y la obesidad, poniendo al
escolar en el camino hacia la hipertensión, la
diabetes y las enfermedades cardiovasculares
(Horta y Victora, 2013). En la adolescencia,
que es el segundo período de rápido creci-
miento, se acentúan los problemas del sobre-
peso y obesidad, las malas prácticas de la
alimentación y el sedentarismo, lo que hace al
adolescente más vulnerable a la hipertensión,
diabetes y enfermedades cardiovasculares. Si
la adolescente que tiene retardo en talla, so-
brepeso, obesidad y, es además, anémica, se
embaraza, la posibilidad de que su niño nazca
con bajo peso es alta y con ello entra al círcu-
lo vicioso del retardo en talla, del sobrepeso y
la obesidad, y de las enfermedades crónicas,
que conducen a una vida poco saludable en la
adultez y la vejez (Stein et al., 2006; Victora et
al., 2008).


Los adolescentes que llegaron a la adultez
traen consigo las consecuencias de la desnu-
trición en sus años tempranos, las cuales se
reflejan en una baja productividad y un bajo
rendimiento, que se traduce en pérdidas de
oportunidades para crecer y mejorar sus con-
diciones de vida y las de sus familias (Hoddi-
nott et al., 2008).


En este contexto, el presente resumen de la
ENSANUT-ECU no hace sino corroborar lo que
ya ha sido ampliamente estudiado en otros
ámbitos, como se expresa en el Gráfico 63.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U99


El análisis presentado en este informe refleja
cómo estas deficiencias a temprana edad se
mantienen a lo largo de la vida, y afectan a la
salud y a la nutrición en edades preescolares,
escolares, adolescencia y adultez.


Los datos presentados confirman la presencia
de factores determinantes de la mala nutrición.
Las prácticas de lactancia materna y alimen-
tación complementaria en Ecuador distan mu-
cho de las recomendadas. El inicio temprano
de la lactancia materna solo se efectuó en el
54.6% de los niños menores de 24 meses;
solo un 43.8% de los niños menores de 5 me-


ses tuvieron lactancia materna exclusiva, casi
un 50% de los niños entre cero y un mes estu-
vieron expuestos a otros líquidos diferentes a
la leche materna, y para el rango de edad de
cinco a 6 meses el 72 % ya consumieron líqui-
dos diferentes a la leche materna. En el Ecua-
dor, el 25.3% de niños preescolares (menores
de 5 años) tienen retardo en talla (desnutrición
crónica) y el 8.6% tiene riesgo de sobrepeso y
obesidad. Los problemas de malnutrición, no
solo entre preescolares sino entre escolares,
adolescentes y adultos, empiezan en el mismo
inicio de la vida, con la protección de las bue-
nas prácticas de lactancia materna exclusiva


Gráfico 63. Nutrición en el ciclo de vida


Fuente: Adaptado de Nina Seres para el ACC/SCN. Comisión de Retos de Nutrición para el Siglo XXI. 4th Report. World Nutrition Situation.
Nutrition throughout the life cycle. ACC/ACN, 2000.


Elaboración: Freire, W.; Diseño: Herrera, D.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 100


hasta los 6 meses y la introducción de alimen-
tos complementarios adecuados a esta edad,
manteniendo la lactancia materna hasta los
2 años o más. Adicionalmente, la implemen-
tación de suplementos de hierro a todas las
mujeres en edad fértil y de vitamina A a todas
las mujeres embarazadas seis semanas antes
del parto ayuda a enriquecer el contenido de
estos micronutrientes en la leche materna, y a
reducir la anemia y la deficiencia de vitamina
A que actualmente afecta al 25.7% y 17.1%,
respectivamente, de los preescolares.


El retardo en talla continúa siendo un importan-
te problema de salud pública, pero el sobre-
peso y la obesidad emergen como un nuevo
problema. La doble carga de la malnutrición
se presenta de varias formas: (1) en el hogar;
en donde se encuentra que en el 13.1% de los
hogares coexisten madres con sobrepeso u
obesidad con niños menores de 5 años que
tienen retardo en talla; (2) a escala individual,
donde se constata que el 2.8% de escolares
tienen simultaneamente retardo en el creci-
miento y obesidad, y, adicionalmente, entre
mujeres en edad reproductiva, donde el 8.5%
tiene sobrepeso u obesidad y además presen-
ta anemia. Como hemos dicho, el 25.3% de
preescolares tiene retardo en talla, mientras
que el 8.6 tiene sobrepeso u obesidad. Estas
tasas varían con la edad, y presentan una se-
rie de problemas durante el ciclo de vida. El
15% de la población escolar tiene retardo en
talla, y el 29.9% tiene sobrepeso u obesidad,
el triple que entre los preescolares. Entre la
población adolescente, el 19.1% tiene retardo
en talla y el 26% tiene sobrepeso u obesidad,
lo cual aumenta a 62.8% en la edad adulta.
Los adolescentes tuvieron mayor desnutrición
(19.1%) en la edad infantil que los escolares
(15%), mostrando una mejora nutricional de
una generación a la otra. Sin embargo, es evi-
dente que los programas dirigidos a modificar
la situación de las deficiencias de hierro y vita-


mina A y la prevención del sobrepeso no es-
tán funcionando. Este argumento se refuerza
en el análisis de consumo de alimentos, en el
cual vemos que la probabilidad de presentar
consumos inadecuados de hierro es de 70.5%
a escala nacional, mientras que el 89.4% pre-
senta consumos inadecuados de vitamina A.
Por otro lado, el 29.2% de la población presen-
ta un consumo excesivo de carbohidratos que
supera la recomendación máxima establecida
para la prevención de la obesidad y enferme-
dades cardiovasculares.


Además, los resultados sobre el consumo
alimentario de la población ecuatoriana per-
miten inferir de forma general que el país se
encuentra atravesando por distintas etapas de
la transición nutricional, en donde las zonas
menos desarrolladas y con menores recursos
económicos presentan mayor consumo de
carbohidratos, y menor consumo de grasas
respecto a las áreas más desarrolladas del
país. Se ve, además, que existe exceso en el
consumo de arroz, ya que es el alimento que
más contribuye al consumo total de energía,
proteínas y carbohidratos a escala nacional,
a pesar de que el contenido de proteína en
el arroz es considerablemente menor al que
aportan los alimentos de origen animal y es de
menor calidad biológica. El aceite de palma
es el alimento que más contribuye al consumo
diario de grasa total y grasa saturada a escala
nacional. Esto tiene importantes implicaciones
para la salud de la población, ya que, entre los
aceites existentes en el mercado, el de palma
constituye uno de los que presenta mayor can-
tidad de ácidos grasos saturados. La sustitu-
ción del consumo de ácidos grasos saturados
por ácidos grasos poliinsaturados reduce sig-
nificativamente el riesgo de desarrollar enfer-
medades cardiovasculares.


Las medidas bioquímicas revelaron proble-
mas que se corroboran tanto con los datos




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U101


de lactancia materna como con los de malnu-
trición y consumo inadecuado de nutrientes.
Como se menciona en los párrafos anteriores,
la anemia por deficiencia de hierro entre la po-
blación menor de 5 años es 25.7%, con una
alta prevalencia de anemia en los niños/as de
6 a 11 meses (62%), y comienza a disminuir
bruscamente a partir del año de edad. La defi-
ciencia de zinc a escala nacional es de 28.8%,
y esta encuesta demuestra la relación entre la
deficiencia de zinc y el retardo del crecimiento
para la población de 6 a 59 meses, al presentar
prevalencias muy similares (28.8% vs. 25.3%).
La deficiencia de zinc en la población esco-
lar de 5 a 11 años es de 27%, y 56.1% en las
mujeres de edad reproductiva (12 a 49 años).
Finalmente, la prevalencia de deficiencia de vi-
tamina A entre preescolares es de 17.1%.


A esto se suman los hábitos de consumo de
alimentos procesados (gaseosas y otras bebi-
das, comida rápida, y snacks de sal y dulce).
El 84% reportó haber consumido gaseosas y
otras bebidas. La mitad (50.5%) refiere que
consumió comida rápida como papas fritas,
hamburguesas, salchipapas, hot dogs, piz-
za, etc., en los 7 días anteriores a la encues-
ta; mientras el consumo de snacks salados y
dulces en dicho período llega a un 64% de la
población adolescente encuestada.


A esta situación nutricional se suma el hecho de
que proporciones bastante altas de niñas, ni-
ños, adolescentes y adultos ecuatorianos llevan
una vida insuficientemente activa para asegurar
una vida sana. Solo un poco más de la cuarta
parte de la población joven ecuatoriana entre
los 10 y 20 años cumple con las recomendacio-
nes mínimas de actividad física para su edad,
y uno de cada cinco niños de 5 a 10 años, y
uno de cada cuatro adolescentes ecuatorianos
están expuestos de dos a cuatro horas de tele-
visión o videojuegos por día, en promedio.


Las consecuencias de estas tendencias ali-
mentarias y del sedentarismo se presentan en
los resultados obtenidos en la aproximación a
las enfermedades crónicas y en las tasas de
sobrepeso u obesidad presentadas anterior-
mente. La diabetes mellitus, la dislipemia y la
hipertensión arterial constituyen los padeci-
mientos crónicos no transmisibles que registran
la mayor cantidad de consultas y egresos hos-
pitalarios desde hace más de dos décadas. A
partir de la tercera década de vida, comparado
con la segunda década, la prevalencia de dia-
betes se cuadruplica, y entre las edades de 30
y 50 años hay un incremento de diez veces. La
prevalencia de hipercolesterolemia medida en
la población de 10 a 59 años es 24.5%. Entre
la segunda y la quinta década la prevalencia
se triplica (17% a 51.1%), y entre la tercera y la
quinta es 1.7 veces más (de 29.9% a 51.1%). El
57% de las personas con hipertensión no repor-
taron o no sabían que tenían hipertensión. En
los hipertensos reportados, solo tres de cada
diez declararon tomar medicamentos antihiper-
tensivos en las dos semanas previas a la apli-
cación de la encuesta.


10.1 RECOMENDACIONES
Frente a los hallazgos detectados en la EN-
SANU-ECU, de los problemas de salud y nu-
trición, se hace indispensable plantear una
estrategia integral, con programas que simul-
táneamente confronten a todos los problemas
que afectan a los diferentes grupos de pobla-
ción, estrategia que debe concitar la participa-
ción de todos los sectores del gobierno, del
sector privado y de la sociedad civil; porque a
cada uno le corresponde asumir con respon-
sabilidad la parte que es de su competencia.
Estos actores, a su vez, deben participar en
tres ejes principales, los cuales deben integrar
la estrategia:




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 102


1. Salud pública
2. Atención médica
3. Regulación sanitaria


Cada pilar está conformado por ejes estratégi-
cos, en los que participan los distintos actores.
Lo anterior supone que el problema se aborde
de manera intersectorial, es decir, la estrategia
no solo debe involucrar al Ministerio de Salud,
sino también a otros ministerios e institucio-
nes, departamentos, organismos, unidades y
comités pertinentes para el proceso.


Para sistematizar esta recomendación, se pre-
sentan los determinantes de los problemas
nutricionales en el Gráfico 64, con el enfoque
de ciclo de vida. Estos determinantes son las
pautas para la identificación de las líneas de
acción en cada grupo de edad y por cada sec-
tor involucrado. Así, por ejemplo, si se parte
desde el embarazo, debe asegurarse por lo
menos cinco controles durante ese período,
y monitorear que el incremento de peso sea
adecuado, así como de preparar a la madre
para la lactancia materna. En el momento del
parto, debe asegurarse el pinzamiento tardío
del cordón umbilical, el apego inmediato de la
madre al niño y el inicio de la lactancia mater-
na en la primera hora después del parto. Lue-
go, y durante su primer mes de vida y hasta los
6 meses, se debe garantizar la leche materna
como el único alimento, asegurarle las vacu-
nas, monitorear su crecimiento y controlar los
cuadros infecciosos. Para cuando llega a los
6 meses y hasta los 24 meses debe continuar
con la lactancia materna, administrarle la ali-
mentación adecuada en calidad, frecuencia y


cantidad, atender a las infecciones y darle todo
el estímulo para su buen desarrollo. Después
de los 2 años, se debe asegurar al niño una ali-
mentación adecuada a su etapa de crecimien-
to, promoviendo buenos hábitos alimentarios,
controlando infecciones, y potencializando
buenos hábitos de higiene y actividad física.


Cuando alcanza a la edad escolar, hay que
continuar con las vacunas, promover y admi-
nistrar dietas saludables, controlar las infeccio-
nes, y continuar fomentando buenas prácticas
de higiene y actividad física. En la adolescen-
cia, se requiere de educación sexual para evi-
tar el embarazo no deseado y el contagio de
enfermedades de transmisión sexual, y pro-
mover la actividad física. En los adultos, seguir
fomentando una alimentación saludable, el no
consumo de tabaco y alcohol, así como la ac-
tividad física.


Por otro lado, las campañas de suplementa-
ción de micronutrientes son fundamentales,
particularmente a preescolares y mujeres en
edad fértil. Esto incluye la suplementación de
vitamina A seis semanas antes del parto a mu-
jeres embarazadas, y las megadosis de vita-
mina A a los menores de 5 años acompañan-
do a las vacunas, así como la suplementación
con micronutrientes en polvo (hierro y zinc)
para niños menores de 2 años.


Esta propuesta integradora permitirá llegar a la
vida adulta en buen estado de salud y con es-
tilos de vida saludables acumulados a lo largo
del ciclo de vida anterior.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U103


Gráfico 64. Determinantes de los problemas nutricionales con enfoque de ciclo de vida


Adicionalmente, es indispensable imple-
mentar sistemas de regulación. En cuanto a
la lactancia materna, es imperativo vigilar el
cumplimiento del Código de Sucedáneos de
la Lactancia Materna (Regulación de la comer-
cialización de la leche de fórmula y de alimen-
tos complementarios industrializados), certifi-
car a hospitales como Amigos del Niño para
garantizar una atención al parto con el pinza-
miento oportuno del cordón umbilical, el ape-


go precoz y el inicio temprano de la lactancia
materna en todos los hospitales que atienden
partos, y aplicar un código de ética para los
profesionales de la salud, a fin de evitar la pro-
moción de leches de fórmula.


Para prevenir el sobrepeso y la obesidad, se re-
comienda considerar la aplicación de regulacio-
nes e impuestos al expendio de bebidas endul-
zadas, a la promoción y publicidad de bebidas


Fuente: Peña M. 2011. Alianza para la Nutrición y el Desarrollo; Adaptado por Freire, W.; Diseño por Herrera, D.




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 104


azucaradas y a los alimentos hiperprocesados
que aumentan el riesgo de la obesidad y sus
comorbilidades.


En el campo de la regulación de alimentos,
varios países han emprendido estrategias de
regulación del expendio de alimentos proce-
sados y bebidas azucaradas en escuelas. En
Costa Rica, pese a las fuertes presiones de
la industria alimentaria, se ha logrado regular
efectivamente el expendio de alimentos y be-
bidas en las escuelas. En México, el Congreso
aprobó el impuesto a las bebidas azucaradas,
lo cual sin duda constituye un precedente en la
regulación de alimentos nocivos para la salud.
Sin embargo, la regulación de los alimentos y
bebidas en las escuelas recibió gran presión
por parte de la industria alimentaria, lo que en
definitiva permitió que se sigan vendiendo ali-
mentos procesados, ricos en grasa, sal y azú-
car en las escuelas, aunque en porciones me-
nores. En Chile y Perú se han impulsado leyes
que buscan regular la publicidad de alimentos
a niños, así como la regulación de alimentos
y bebidas en escuelas, además de un etique-
tado comprensible y frontal para que los con-
sumidores puedan identificar a los alimentos
que contienen grandes cantidades de grasas,
azúcar y sal.


Brasil es un país con una experiencia exitosa
en la regulación de alimentos en las escuelas.
El modelo brasileño establece que el 70% de
los alimentos disponibles en las escuelas no
sean procesados, y que el 30% restante pro-
venga de huertos familiares de las localida-
des. Esta regulación ha permitido que mejo-
ren los hábitos alimentarios de los escolares,
a la vez que se ha fortalecido la economía de
las localidades, y se ha revalorizado el con-


sumo de productos nacionales y regionales.
Esta medida ha sido efectiva en dicho país
para combatir problemas de obesidad, así
como de desnutrición.


Además de estas actividades, es fundamental
que entre en vigencia una regulación sanitaria
adecuada para el etiquetado nutricional, y la
publicidad de alimentos dirigida a niños. Varios
estudios han documentado la enorme influen-
cia que la publicidad de alimentos ejerce en
las preferencias alimentarias de la población,
especialmente en niños pequeños, quienes
por su inmadurez neurológica y emocional son
más susceptibles a la publicidad engañosa
(Harrison y Marske, 2005; Institute of Medicine,
2006). Además, se recomienda desarrollar un
sistema de etiquetado de información nutri-
cional de alimentos que sea comprensible y
frontal, y que explique con absoluta claridad el
contenido nutricional por cada 100 gramos de
porción comestible de alimento, indicando los
riesgos de su consumo, por ejemplo, el con-
tenido no solo de grasas totales, sino también
del tipo de grasa, con base en las recomenda-
ciones que hace la Organización Mundial de
la Salud.


En Ecuador, según datos de 2013, específica-
mente en las ciudades de Quito y Guayaquil,
más del 70% de los anuncios publicitarios de
alimentos y bebidas en la televisión corres-
ponden a alimentos no saludables (datos no
publicados).


Frente a esta situación, la Organización Pana-
mericana de la Salud (OPS) establece que los
gobiernos deben ser quienes tomen la inicia-
tiva en el proceso de la regulación de la pro-
moción y publicidad de alimentos dirigida a los




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U105


niños, conjuntamente con la participación de
otros sectores. La OPS es clara en señalar que
no se debe permitir que las industrias se auto-
rregulen sin presencia del Estado, pues esto
ha mostrado ser poco efectivo.


Además, la OPS elaboró una guía con reco-
mendaciones concretas en el campo de la
regulación de la publicidad dirigida a niños,
que va desde la formulación de la política y su
ejecución, hasta medidas concretas para mo-
nitorear su cumplimento (Organización Pana-
mericana de la Salud, 2011).


Adicionalmente, es necesario empoderar a la
sociedad civil, a fin de que participe de forma ac-
tiva y ejerza liderazgo en esta problemática que
aqueja a toda la población, con el propósito de
que tenga información que le permita discernir
y tomar decisiones adecuadas sobre su salud.


El desarrollo de una estrategia multisectorial
de comunicación masiva para empoderar a
la población hacia mejores elecciones, puede
tener efectos positivos en el cambio de com-
portamientos. Se recomienda la realización de
compañas de cambios de comportamiento,
que utilicen técnicas de mercadeo social sus-
tentada en la ciencia del comportamiento para
la promoción de la lactancia materna exclusiva
hasta los 6 meses y prolongada hasta los 2
años, del consumo diario de frutas y verduras,
la disminución del consumo de arroz, y la
mejora de las habilidades para preparar
comida en casa, así como al menor consumo
de alimentos hiperprocesados.


Esta estrategia debe incluir un componente
dirigido exclusivamente a las madres y a las
futuras madres, así como a los profesionales


de la salud, particularmente a los pediatras, en
cuyas manos debe estar el conocimiento de
las prácticas de alimentación infantil, susten-
tadas en la evidencia científica, que han sido
recomendadas por la Organización Mundial
de la Salud. Se recomienda el desarrollo de
eventos masivos que incrementen el conoci-
miento de la importancia de la actividad física
y la prevención de enfermedades crónicas en
los diferentes grupos de población, así como
programas y actividades locales como cami-
natas o el uso de bicicleta sobre todo en las
escuelas y colegios. Finalmente, crear espa-
cios como parques y senderos para promover
la actividad física y combatir los entornos pro-
motores de la obesidad conocidos como los
“ambientes obesigénicos”.


En cuanto a las enfermedades crónicas, debe
diseñarse un paquete preventivo de interven-
ción para captar oportunamente a la pobla-
ción en riesgo, para evitar que su problema de
salud se agrave con las consiguientes conse-
cuencias en la calidad de vida y los costos que
ello implica.


Finalmente, con el fin de demostrar que la es-
trategia implementada tiene el impacto espera-
do, es necesario acompañarla con un sistema
permanente de evaluación que pueda medir
el impacto de cada uno de los componentes
de la estrategia. Para esto son imperativos la
identificación y el diseño de nuevos indicado-
res dentro del Sistema de Control Epidemioló-
gico, que permitan llevar un mejor control de
las estrategias impulsadas.





R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 106




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U107




R E S U M E N E J E C U T I V O E N S A N U T - E C U 108
Fotografía: Unicef/Ecuador/2009-5580/Lucas Clavijo




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Autoridades Carina Vance Ministra de Salud Pública David Chiriboga ...
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