12/02f2015 Respuesta al documento de la subsecretaria de Comercio Exterior de México...

12/02f2015


Respuesta al documento de la subsecretaria de Comercio Exterior de México
[Compromiso de Nutrición en la reunión Lunes 09 de Febrero)


Generalidades: Perfil epidemiológico del Ecuador y contexto mundial


Las enfermedades no transmisibles [ENT), también conocidas como enfermedades


crónicas comprenden a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, entre


otras (OMS, 2014-). Las ENT son la principal causa de muerte en el mundo entero y se


estima que causan la muerte de 38 millones de personas en el mundo cada año. De estas


defunciones, casi el 75% [28 millones] se producen en los países de ingresos bajos y


medios [OMS, 2014). La diabetes mellitus, la hipertensión y las enfermedades


cerebrovasculares e isquémicas se encuentran entre las principales causas de muerte y


discapacidad en el Ecuador (INEG, 2011).


Las ENT se deben en gran medida a cuatro factores de riesgo comportamentales


modificables: las dietas malsanas, el consumo de tabaco, la inactividad física y el uso


nocivo del alcohol (OMS, 2015). La evidencia sugiere que al menos el 40 % de todas las


muertes por ENT cada año se atribuyen al consumo de alimentos con alto contenido de


azúcar, sodio y grasas saturadas y trans [Beaglehole 2011]. La Encuesta Nacional de Salud


y Nutrición del Ecuador (ENSANUT-ECU), llevada a cabo en el año 2012 evidencia el alto


consumo de alimentos procesados, entre ellos gaseosas y otras bebidas endulzadas y


snacks con altos contenidos de sal, azúcar y grasa. Es así que, los datos muestran que los


ecuatorianos consumen casi dos litros de gaseosas, energizantes o ¡ugos artificiales a la
semana, lo que equivale a consumir alrededor de 44 cucharaditas de azúcar [Freire et al.,


2014).


Estas prácticas alimentarias acompañadas de la inactividad física y otros determinantes se


reflejan en las altas tasas de sobrepeso y obesidad que presenta el Ecuador. Así, uno de
cada cuatro niños menores de cinco años tiene riesgo de padecer sobrepeso u obesidad. Al


mismo tiempo, uno de cada tres escolares (29.9%) y uno de cada dos adultos ecuatorianos


(62.8%) tienen sobrepeso o son obesos. Además, la ENSANUT-ECU muestra que a partir


de los 50 años 1 de cada 10 ecuatorianos tiene diabetes y 1 de cada 3 tiene la presión


arterial alta [Freire et al., 2014).


Este perfil epidemiológico refleja que el Ecuador se encuentra inmerso en un proceso
donde la población experimenta un aumento de sobrepeso y obesidad y de ENT que




afectan a todas las personas independientemente de su edad, del lugar dónde viven y de su


nivel socioeconómico. Esta realidad llevó al Gobierno ecuatoriano a determinar la


necesidad de politicas de Estado enfocadas a la prevención de la obesidad y de las


enfermedades crónicas. Mejorar la capacidad de toma de decisiones informadas de la


población sobre una dieta correcta a través de un etiquetado frontal y comprensible, se


encuentra dentro de estas politicas.


B. Definiciones- Uso de los términos "alimento" y "alimento procesado"
En respuesta al literal B, es importante mencionar que la distinción entre tipos de


alimentos es clara y cuenta con evidencia científica suficiente. A continuación, se detallan
las diferencias entre alimento y alimento procesado:


Alimentos naturales: son aquellos obtenidos directamente de plantas o animales


[como frutas, hojas verdes, semillas, huevos o leche], los cuales permanecen sin


cambios luego de ser cosechados, despostados o extraídos, o después de haber sido


tomados de la naturaleza. También son considerados alimentos naturales aquellos


que han sido mínimamente procesados, como limpieza para remover las partes no


comestibles o indeseables, procesos de secado, molienda, fermentación,


enfriamiento, pasteurización, congelamiento u otros procesos que pueden sustraer


partes del alimento pero no añade aceites, grasas, azúcar sal u otras sustancias al


alimento original [Ministry of health of Brazil, 2014].


Alimentos procesados: son productos elaborados por la industria con el uso de


sal, azúcar, aceites u otras sustancias añadidas a los alimentos naturales o


mínimamente procesados para aumentar su vida útil y hacerlos más palatables.


Son reconocidos como versiones de los alimentos originales, ya que aún conservan


la identidad básica y la mayoria de componentes del alimento natural luego de


haber sido sometidos a operaciones tecnológicas necesarias para su


transformación, modificación y conservación, se distribuyen y comercializan en


envases rotulados bajo una marca de fábrica determinada [Ministry of health of


Brazil, 2014).


La distinción entre ambos términos se ha usado reiterada y oficialmente por la OMS/FAO
al referirse a la “comida rápida," a los “alimentos ricos en energia y bajos en


micronutrientes,” y a las "bebidas azucaradas". Además, la OMS/FAO recomienda que ese


tipo de alimentos sean evitados y por el contrario, recomiendan un mayor consumo de




“frutas y verduras” como alimentos naturales (WHO, 2003]. En la misma línea, los 51


Estados Miembros y Territorios de la OPS/OMS aprobaron por unanimidad el “Plan de


acción para la prevención de la obesidad en la niñez y adolescencia”, en la que


expresamente se alude a los alimentos que producen obesidad como "productos de alto


contenido calórico y bajo valor nutricional" diferenciándolos de los "alimentos


compatibles con una alimentación saludable" (WHO, 2014-].


Finalmente, la declaración conjunta de las más importantes empresas globales de


alimentos participantes en la promesa europea ("European Pledge") formula los niveles


máximos tolerados de energia, sodio, grasas saturadas y azucares totales que deben


contener sus productos y aquellos que sobrepasen tales limites no son publicitados a


menores de 12 años. En otras palabras, la propia industria de alimentos no solo ha


establecido una categorización de alimentos sino que implícitamente reconoce que hay un


problema nutricional con el contenido de varios de sus productos [EU Pledge, 2012).


E (1). Evidencia científica para: Azúcar, sal y grasas
Existe literatura contundente que muestra que los consumidores tienen dificultades para


interpretar las etiquetas de alimentos tradicionales, especialmente adultos mayores y


población de bajo nivel educativo [Rivero-Donmarco, 2012). El sistema gráfico que


establece el reglamento sanitario de etiquetado en el Ecuador está dirigido a informar de


manera comprensible a la población sobre el contenido de azúcar, sal/sodio y grasa en los


alimentos procesados. A continuación, se resume la evidencia científica disponible y
actualizada que sustenta la importancia de informar al consumidor sobre el contenido de


estos tres componentes en los alimentos procesados:


Azúcar


Con base en evidencia científica clasificada como fuerte (strong recommendationfi, la OMS
recomienda reducir el consumo de azucares libres a través del curso de la vida, debido a


su asociación con la mala calidad de la dieta, la obesidad y el riesgo de ENT (OMS, 2003].


Es así que, se recomienda desarrollar medidas que reduzcan el consumo de azúcares libres


a través de intervenciones de salud pública tales como: el etiquetado frontal y


comprensible de productos, la educación al consumidor y el desarrollo de estrategias


'- Evidencia científica fuerte se refiere a que c1 efecto deseable de la adhesión ala recomendación es
Inaytor al efecto indeseable. Elsio significa que, en la nlayoría de las situaciones, esta recomendación
puede ser adoptada como política.




dirigidas a reformular productos, en particular de alimentos procesados que son altos en


azúcar.


El azúcar libre incluye a los monosacáridos y disacáridos que son añadidos a los


alimentos por los productores, la industria o los consumidores y, al azúcar presente de


manera natural en la miel, los ¡arabes y el jugo de frutas o concentrados de frutas


[NUGAG, 2014]. La gran mayoría de los alimentos procesados, tienen contenidos


particularmente altos de azúcar libre, lo cual justifica plenamente el uso de sistemas


gráficos que expongan claramente a la población sobre el contenido de azúcar.


Sal[Sodio


La ingesta de gran cantidad de sodio se ha asociado con diversas ENT, de modo que


disminuir el consumo puede reducir la tensión arterial y el riesgo de ENT. En muchos


casos, el consumo supera con creces lo recomendado en la actualidad por la


Organización Mundial de la Salud [OMS]: 2 gramos de sodio [equivalentes a 5 gramos


de sal] al día. (OMS, 2012). La fuente principal de sal/sodio en muchos paises proviene


de los alimentos procesados y las comidas precocidas [OMS, 2014].


La OMS en su último informe elaborado en el año 2014 sobre la situación mundial de


las ENT, recomienda que todos los Ministerios de Salud estén a la cabeza de la


elaboración y aplicación de políticas encaminadas a reducir el consumo poblacional de


sal. Recomienda además, que estás políticas sean intersectoriales y multidisciplinarias,


y que hagan uso de todos los medios disponibles, en particular del etiquetado, la


legislación, la reformulación de los productos, entre otros. Ecuador ha sido un país que


ha avanzado considerablemente en la ejecución de estas actividades.


Grasas


La relación entre las grasas de la dieta y la enfermedad cardiovascular, particularmente [a


enfermedad coronaria, ha sido ampliamente investigada. Los principales mecanismos


descritos han sido los efectos aterogénicos de diferentes tipos de grasa de la dieta sobre el


colesterol, colesterol- LDL y colesterol-HDL. No obstante, existen otros mecanismos como


la trombosis y el daño endotelial en donde las grasas de la dieta también juegan un rol


significativo [Rivera-Donmarco, 2012). La evidencia sugiere además, que las grasas trans,


presentes en muchos alimentos procesados, incrementan el riesgo de enfermedades


cardiovasculares y cerebrovasculares. Se recomienda que el aporte de grasas sea entre 25


y 35% de la energía total (ADA, 2011].




E [2]. Sistema gráfico de rotulado por barras de colores
La evidencia cientifica sobre la importancia, la preferencia y el entendimiento por parte de
los consumidores del esquema de etiquetado de tipo "semáforo Nutricional", que es el


utilizado en el Ecuador, es sustancial. La Agencia Regulatoria de Alimentos del Reino


Unido [FSA UK), referente a nivel mundial, creó e implementó de manera voluntaria el


semáforo nutricional en los alimentos procesados, el mismo que presenta el contenido de


nutrientes y los clasifica cómo contenido alto o bajo. El estudio “Full Regulatory Impact


Assessment” evidenció que el semáforo nutricional en UK orientó a realizar elecciones


más saludables. Así, este estudio muestra que el sistema de etiquetado de tipo semáforo


nutricional puede tener un impacto positivo en la selección de alimentos por parte de los


consumidores, lo cual tendría un impacto en el estado de salud y bienestar de la población


(FSA, 2006).


Similarmente, un estudio realizado en Nueva Zelanda evaluó la eficacia con relación a la
selección de alimentos procesados por parte de los consumidores de cuatro tipos de


etiquetado nutricional (Panel de información nutricional, guia de consumo diario de


alimentos, semáforo nutricional y sistema de estrellas]. El grupo de investigadores


concluyó que los participantes del estudio emitieron respuestas similares en relación a la


selección de alimentos con las etiquetas de tipo semáforo y estrellas (etiquetas gráficas].


Sin embargo, el sistema de etiquetado de tipo semáforo nutricional tuvo un impacto


significativamente mayor en disminuir la preferencia de alimento con un perfil nutricional
menos saludable. Finalmente, el grupo de investigadores el cual fue designado por los


tomadores de decisión en cuanto a políticas de salud "policy makers" de Nueva Zelanda,


sugirieron la adopción del etiquetado frontal de tipo semáforo, debido a que lo


consideraron como el sistema de etiquetado más frontal y comprensible. Es decir, el


semáforo nutricional fue la mejor opción para entender el contenido nutricional de los


alimentos procesados e influir positivamente en la selección de alimentos por parte de los
consumidores [Maubach et al., 2014].


En la misma línea de investigación, una revisión sistemática de 38 artículos científicos que


evaluaron los efectos del sistema de etiquetado frontal en los consumidores, concluyó que


los participantes identificaron de forma más fácil alimentos más saludables mediante


etiquetas frontales. Además, los sistemas de etiquetado frontal con gráficas de colores, que


indican los niveles de los nutrientes, como el semáforo, facilitaron al consumidor la


selección de alimentos saludables. Por el contrario, los consumidores tuvieron dificultad




en comprender las etiquetas que exponian el contenido de nutrientes mediante gramaje


(numéricamente) [Hersey et al., 2013].


Responsables Firma


Katherine M.Silva-]aramillo (QRlAgLÏAPÉJ ‘F)[\¡CP\ .


Maríajosé Mendoza kv. ¿Wlïtïïy


Bibliografía


e WHO Nutrition Guidance Expert Advisory Group (NUGAG) (2014). Draft guidelines
on free sugars released for public consultation.


o Organización Mundial de la Salud (2003). Diet, nutrition and the prevention, of
chronic diseases. Disponible en: hIÉDZÍÍÍÍbÓOC.WÏIO.ÉHIÍII'SÍWHO TRS ‘Jlópdf


o Organización Mundial de la Salud (2014). Informe sobre la situación mundial de
las enfermedades no transmisibles 2014. Disponible en:
httu:/lwwwmvlio.intfnmh/nubEEcations/ncd-status-renort-ZO14/es/


o Organización Mundial de la Salud (2015). Centro de prensa: Enfermedades no
transmisibles. Disponible en:
httn: ffwwwmvho.int¡mediacentre/factsheets /fs35S/es/


o Organización Mundial de la Salud (2012). Directrices: ingesta de sodio en adultos
y niños]. Disponible en:
httn:/fwwwnnrhoiat/nutritiort/Dtihlícations/auidelines/sodium intake


o Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (2011). Anuario de Estadística de
nacimientos y defunciones 2011. Disponible en:
hIÉEJZÍNVWW.llleügübBCÍCSIHCÏIÍSIÍCGS sociaiesfnac def Ïflll/anuariopdf


o Freire WB, Ramirez-Luzuriaga M], Belmont P. Mendieta M], Silva-Jaramillo KM et
al. (2014) Tomo l: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición ENSANUT-ECU 2012
Quito: Ministerio de Salud Pública/Instituto Nacional de Estadística y Censos.


o Beaglehole R, Bonita R, Horton R et al. (2011) Priority actions for the non-
communicable disease crisis. Lancet 377, 1438-1447.


o Rivera-Donmarco I, Hernández Ávila M., Aguilar-Salinas C. et al [Z012]. Obesidad
en México: Recomendaciones para una política de Estado. MéxicmUNAM


o American Dietetic Association. Disorclers of lípid metabolism [Z011]. Evidence-
based nutrition practice guideline. Evidence Based Analysis Library. Chicago [IL]


o Mininstry of Health of Brazil. Secretariat of Health Care (2014). Dietary Guidelines
for the Brazilian Population. 2nd Edition. Brasil. Disponible en:




httpiff I 89.23. l 28. lÜüfdabfdczcsfnoitaidabfnub]icacoesíszuiza alimentar populacao
inglesptif


World Health Organization (WHO) (2014). 53° Consejo directivo: Plan de acción
para la prevención de la obesidad en la niñez y la adolescencia [CD53/9).
Disponible en:
h[Lpzflwww.pahoorgfhofindex.nhp?t)ption=com contem&view=articie&idz9?7
4&Itemitl=4 I 062&laz12=es


UE Pledge (2012). Nutrition criteria: White paper. Disponible en: htt : wwweu-
nledgeeu/sitesfeunledQeeu/fiïes/releases/EU Piedge Nutrition White Pana-r No
v Zflllpdf
Food Standards Agency UK [Z006]. Full regulatory impact assessment. Disponible
en:
httpzlltna.europarchivenorg/ZÜ130129Ü64400/http://www.foodgomuk/multimedía/p
dfsbígngostingríagdf


Maubach, N., I-loek., I. y Mathen, D. [Z014]. Interpretative front- of-pack nutrition
labels. Comparing competing recommendations. Disponible en:
http://www.ncbí.n|m.nih.gov/pubmedf2S038407


Hersey, |., Wohlgenant, K., Arsenault, ]., Kosa, K. y Muth, M. (2013). Effects of front-
of-package and shelf nutrition labelling systems on cunsumers. D01:
10.1111/nure.12000.




12/02f2015 Respuesta al documento de la subsecretaria de Comercio Exterior de México...
Share