El conejo - Cría y patología

Organizaciónde las
Naciones
Unidaspara laAgriculturay la
Alimentación


EL CONEJO
Cría y patología




El conejo, criado con las técnicas adecuadas
a cada medio, puede contribuir considera-
blemente a mejorar el régimen alimentario
de no pocas familias rurales entre las más
desamparadas, procurándoles una fuente
de ingresos fijos.
Con la presente obra se pretende reunir, de
la forma más objetiva y cabal posible, todas
las informaciones existentes sobre la
cunicultura y la patología del conejo.
Servirá para preparar y realizar programas
que favorezcan el desarrollo de la
cunicultura en todo el mundo,
y especialmente en los países en desarrollo.


Para tratar los múltiples aspectos de esta
producción, se ha recurrido a un equipo de
investigadores del Instituto Nacional de
Investigaciones Agronómicas de Francia,
cuyos trabajos en esta materia gozan de
gran autoridad.




ISSN 1014-6423


ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACION
Roma, 1996


Colección FAO: Producción y sanidad animal N° 19


Cria y patología
(nueva versión revisada)


por
F. Lebas


Ingeniero agrónomo
P. Coudert
Veterinario


H. de Rochambeau
Ingeniero agrónomo


R.G. Thébault
Ingeniero del INRA




Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en
que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de
parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación, juicio alguno sobre la condición jurídica de
países, territorios, ciudades o zonas, o de sus autoridades, ni
respecto de la delimitación de sus fronteras o límites.


Catalogación antes de la publicación de la Biblioteca David Lubin


Lebas, F.
El conejo: cría y patología
(nueva versión revisada)
(Colección FAO: Producción y sanidad animal, N" 19)
ISBN 92-5-303441-6


1. Conejo 2. Cría 3. Patología
I. Título II. Serie III. FAO, Roma (Italia)
IV. Coudert, P. V. de Rochambeau, H.


Código FAO: 21 AGRIS: LOI


Reservados todos los derechos. No se podrá reproducir ninguna parte de esta
publicación, ni almacenarla en un sistema de recuperación de datos o transmitirla
en cualquier forma o por cualquier procedimiento (electrónico, mecánico,
fotocopia, etc.), sin autorización previa del titular de los derechos de autor. Las
peticiones para obtener tal autorización, especificando la extensión de lo que se
desea reproducir y el propósito que con ello se persigue, deberán enviarse a la
Dirección de Información, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación, Viale delle Termo di Caracalla, 00100 Roma, Italia.


O FAO 1996




Prefacio


Si bien la producción de alimentos ha aumentado considerablemente en los últimos
30 años, hay todavía en el mundo 800 millones de personas que padecen malnutrición.
Esto se debe no solamente a una falta de víveres y a su inadecuada distribución, sino
también a la insuficiencia de los ingresos de las poblaciones más desfavorecidas, que
les impide adquirir los alimentos esenciales tanto en el plano cuantitativo como
cualitativo (FAO, 1993).
La producción animal representa un componente muy importante de la economía
agrícola de los países en desarrollo. Su aportación no se limita a la producción de
alimentos, sino que incluye también la producción de pieles y fibras, de abonos y
combustible, así como la constitución de un pequeño capital, que produce intereses
y ayuda utilizable en caso de necesidades imprevistas. Cada vez más, el ganado,
tanto mayor como menor, está ligado al desarrollo sociocultural de muchos millo-
nes de pequeños agricultores, para quienes la cría representa un elemento de
sostenibilidad y estabilidad económica.


En los últimos 30 años las poblaciones humana y animal se han desarrollado
considerablemente, pero con ritmos muy diferentes en países desarrollados y en
desarrollo. Desde 1960, la población humana ha aumentado globalmente un 75 por
ciento, pero este ritmo ha sido del 97 por ciento en los países en desarrollo frente a
un 28 por ciento en los países industrializados. En cuanto al ganado, todas las
especies han registrado aumentos, pero el crecimiento ha sido más perceptible por
lo que respecta a los monogástricos (cerdos y volátiles) que a los rumiantes.


La cría de especies de animales pequeños puede representar una operación
altamente lucrativa, tanto para los pequeños agricultores como para los agricultores
sin tierras. Este tipo de producción permite emplear a mujeres, niños, minusválidos
clasificados como las clases sociales más desfavorecidas así como obtener ingre-
sos sustanciales y mejorar las cualidades dietéticas de la alimentación de la familia.
Se han domesticado numerosas especies de animales pequeños en el mundo para
responder a estos objetivos (conejillo de Indias, capibara, «aulacode», etc.).
Sin embargo, la cría de conejos es, sin duda, la más extendida, principalmente en las
regiones del Mediterráneo. Algunos sistemas tradicionales de producción, particu-
larmente las que se adaptan bien a los países calurosos y secos y semihúmedos se
han desarrollado con éxito.


La cría tradicional de conejos se practica en sistemas bien adaptados al pequeño
agricultor, con o sin tierras. Sus ventajas están estrechamente vinculadas al compor-
tamiento alimentario y productivo del conejo, así como a su fácil integración social
y a su rentabilidad económica, a saber:


su adaptación, en cuanto pequeño herbívoro monogástrico, a un gama
bastante amplia de alimentos fibrosos;
su adaptación a las necesidades alimentarias de la familia y a los medios de
conservación disponibles en las pequeñas explotaciones rurales y
periurbanas;




iv


su elevada productividad en términos de número de animales o de kg/
ario/madre, ligada a una ovulación permanente inducida por cubrición,
de breves períodos de gestación y de lactancia y de su elevada prolificidad;
el valor nutricional elevado de su carne, su escaso contenido de grasas y
de colesterol;
las facilidades de transporte y comercialización y los reducidos gastos de
mantenimiento de los animales una vez superada la edad óptima de
comercialización;
el reducido costo de la mano de obra, que puede ser de origen familiar
(mujeres y niños), o consistir incluso en personas ancianas o minusválidas.
Se trata, las más de las veces, de grupos sociales más vulnerables y
desfavorecidos, para quienes la cunicultura, así como otras pequeñas acti-
vidades de cría representa una ocupación atrayente y remuneradora;
su aportación potencialmente interesante a los ingresos de la familia;
inversiones poco costosas: las infraestructuras y los equipos pueden ser
fácilmente fabricados por el mismo cunicultor y el espacio requerido para
esta actividad es limitado.


La cunicultura tradicional responde perfectamente a los criterios de sostenibili-
dad requeridos para todo tipo de proyecto de desarrollo, razón por la cual la FAO
y las organizaciones de desarrollo gubernamentales y no gubernamentales han
apoyado firmemente los proyectos de cunicultura en países en desarrollo. En el
último decenio, la Dirección de Producción y Sanidad Animal de la FAO (AGA) ha
apoyado también, y elaborado, proyectos de cunicultura en Egipto, Ghana, Guinea-
Bissau, Guinea Ecuatorial, Haití, México, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe y el Zaire.
No obstante, los proyectos realizados con éxito no han tenido el efecto catalizador
previsto y los otros o se han malogrado en gran parte o han fracasado completamen-
te. Antes de volver a emprender este tipo de actividades, es conveniente identificar
las razones de estos fracasos y buscar las soluciones más apropiadas.


Las dificultades identificadas pueden deberse a:
factores socioeconómicos y culturales, tales como la aceptación de la carne
de conejo y las facilidades de comercialización;
la no disponibilidad de recursos locales que permitan formular raciones
alimentarias económicas y equilibradas, adaptadas a las condiciones del
medio ambiente;
instalaciones y gestión que no permiten a los animales expresar las diferen-
tes facetas de su, comportamiento territorial, social, sexual, maternal y
alimentario;
la presencia de enfermedades que las más de las veces corresponden más
bien a síndromes multifactoriales que a patologías específicas. En este caso
se recomienda aplicar criterios ecopatológicos;
la formación del cunicultor, poco familiarizado con especies cuyas diferen-
tes características de comportamiento son muy distintas de las de otras
especies domésticas. La formación debe comprender nociones teóricas
útiles y un buen aprendizaje práctico.


Para el 2010 la población humana aumentará probablemente de los actuales
5 400 millones de habitantes a 7 200 millones y a más de 9 000 millones en el 2025.
Esta progresión se registrará sobre todo en los países en desarrollo, donde irá




acompañada no solamente de un crecimiento significativo de la población urbana
concentrada en el centro y la periferia de las megalópolis, sino también de una
presión aguda sobre las tierras disponibles y de importantes variaciones en la
composición de las poblaciones de animales. Tendrá además efectos considerables
en los recursos naturales disponibles, así como en la futura demanda de productos
animales. En consecuencia, influirá profundamente en el tipo de sistemas aplicados
y los recursos alimentarios utilizados en estos últimos.


Para alimentar a las poblaciones humanas crecientes, deberán destinarse mayores
superficies de tierras a la producción de alimentos, superficies que serán sustraidas
a la producción de alimentos para el ganado (pastizales, prados, forrajes), como ya
sucede en Asia. No obstante, se dispondrá de más residuos de cosechas y de
productos agroindustriales, que podrán constituir buenos recursos alimentarios
para el ganado si se utilizan tecnologías apropiadas. Es claro que para aumentar la
producción de alimentos, deberá aumentarse la eficiencia en el aprovechamiento de
los recursos naturales y desarrollar alternativas como la cunicultura.


He aquí el objetivo de la reedición de este manual, cuya primera edición se
publicó en 1984. Su éxito ha sido tal que después de traducirse al inglés y al español
se volvió a imprimir en 1990 y ha quedado desde hace arios agotado. Se impone así
no solamente su reedición sino también su actualización, teniendo en cuenta los
importantes progresos registrados en el desarrollo de la cunicultura en los últimos
10 años. Su publicación, retardada unos meses, coincidirá con la celebración del
Sexto Congreso Mundial de Cunicultura, y cuyo objetivo es analizar las tecnologías
más recientes y seleccionar las más aptas para el desarrollo de la cunicultura en los
países de bajos ingresos y déficit de alimentos, de modo que pueda contribuir
eficazmente a la autosuficiencia alimentaria por medio de modelos de producción
sostenible.


La FAO agradece calurosamente al equipo de INRA que bajo la dirección de
Francois Lebas ha colaborado en la redacción de esta obra, por el excelente trabajo
realizado y por la fructuosa colaboración que no ha cesado de concretizarse a través
de múltiples actividades comunes en estos últimos años.


R.D. Branckaert
Especialista en producción animal


Servicio de Producción Animal
Dirección de Producción y Sanidad Animal






Prefacio


Indice


Capítulo 1


INTRODUCCION GENERAL 1
¿Por qué criar conejos? 1
Reseña histórica de la cría y de la domesticación 1
La producción de conejo en el mundo 5
Los intercambios internacionales 11
Calidad y aceptación de la carne de conejo 14


Capítulo 2
NUTRICION Y ALIMENTACION 21
Bases anatómicas y fisiología 21
Comportamiento alimentario 26
Necesidades nutricionales 32
Prácticas de alimentación 40


Capítulo 3
REPRODUCCION 51
Anatomía del aparato genital 51
Fisiología de la reproducción 51
Reproducción y medio ambiente 61
Ritmos de reproducción 62


Capítulo 4
GENETICA Y SELECCION 69
Introducción 69
Genética de las razas y poblaciones de conejos 69
Genética de los caracteres zootécnicos 78
El mejoramiento genético: selección y cruzamiento 91
Conclusión 103


Capítulo 5
PATOLOGIA 107
Introducción 107
Condiciones de la aparición y el desarrollo de las enfermedades 107
Patología intestinal 109
Patología respiratoria 124
Otras enfermedades del conejo 127
Las zoonosis 132
Tripanosomiasis 133




Patología de la reproducción 133
Profilaxis higiénica 136


Capitulo 6
INSTALACIONES Y MATERIALES 141
Condicionamientos biológicos 141
Material de cría 147
Los locales de cría 159
Instalaciones no convencionales 162
Valor de las deyecciones 164


Capítulo 7
DIRECCION DE UN CRIADERO DE CONEJOS 167
El ciclo de producción 167
La manipulación de los animales 173
Organización y gestión de un criadero 173
Algunos objetivos de producción 179


Capítulo 8
PRODUCCION DE PIELES Y PELOS TEXTILES 185
La piel de conejo: un subproducto de la carne 185
Pieles de calidad 187
Recogida, conservación y acondicionamiento de las pieles 189
Apresto y lustrado de las pieles 191
Conclusiones sobre la producción de piel de conejo 192
El pelo angora 193
Características del pelo angora 193
La cría del conejo Angora 195
Factores de variación de la producción de pelo angora 198
Perspectivas de la producción de pelo angora 199


Capítulo 9
CRIA DEL CONEJO Y DESARROLLO RURAL 201
Introducción 201
Un ejemplo: el programa mexicano de los <paquetes familiares» 201
Situación en 1993 215
Análisis global de un programa de desarrollo
de la producción de conejo 216
BIBLIOGRAFIA 221


OBRAS DE CONSULTA 226


REVISTAS PERIÓDICAS ESPECIALIZADAS EN EL CONEJO 227




Lista de quadros


Cuadro 3
Principales países productores de carne de conejo en el mundo en 1990 8


Cuadro 4
Consumo anual estimado de carne de conejo en diferentes países 9


Cuadro 5
Principales países exportadores e importadores de carne de conejo 13


Cuadro 10
Composición comparada de la carne de diferentes especies de animales 17


Cuadro 11
Proporción de los principales ácidos grasos en los tejidos adiposos
de depósito de diferentes especies de animales 17


Cuadro 9
Función del equilibrio alimentario sobre el rendimiento al momento
del sacrificio de conejos Leonados de Borgoña 16


Cuadro 8
Efectos del tipo de alimentación sobre el rendimiento al momento
del sacrificio: función de una aportación suplementaria de fibra bruta 16


Cuadro 7
Evolución del rendimiento, al momento del sacrificio, de conejos
Neozelandeses Blancos en función de su edad 15


Cuadro 6
Rendimientos al momento del sacrificio de conejos de diferentes
razas y cruzamientos, entre 10 y 12 semanas de edad, en Bélgica 15


Cuadro 2
Evolución de la productividad de la cunicultura en Francia entre
1950 y 1990 en los criaderos más productivos 5


Cuadro 1
Rendimientos medios y coste energético de las proteínas producidas
referidas a la canal, por diferentes especies animales 2




Cuadro 12
Evolución con la edad de la composición del tejido muscular de las
patas posteriores en los conejos de raza Neozelandesa 18


Cuadro 21
Ingestión de alimentos y crecimiento de conejos Neozelandeses
entre cinco y nueve semanas de edad, que reciben a voluntad
un alimento rico o pobre en fibra celulösica y eventualmente también
paja de trigo granulada 31


Cuadro 20
Incidencia de la salinidad del agua potable en el rendimiento
productivo de los conejos en crecimiento 31


Cuadro 19
Incidencia de la temperatura ambiente en las diferentes relaciones
de ingestión y excreción en los conejos adultos 30


Cuadro 18
Cantidades de alimentos y de agua consumidos por conejos en
crecimiento, en función de la temperatura ambiente 29


Cuadro 17
Evolución del comportamiento alimentario de nueve conejos machos
Neozelandeses Blancos entre 6 y 18 semanas de edad que reciben
a voluntad agua y un alimento granulado completo equilibrado,
en un local mantenido a 20 + 1 °C 27


Cuadro 16
Composición química de las diferentes materias primas utilizables
para la alimentación de los conejos 25


Cuadro 15
Ingestión y excreción de materia seca en los conejos en crecimiento
que consumen alimentos isonitrogenados, con una tasa variable
de paja suministrada en sustitución del almidón de maíz 24


Cuadro 14
Composición de las cagarrutas duras y de las cecotrofias: medias y
valores extremos para 10 alimentos diferentes 24


Cuadro 13
Pérdidas de agua en la cocción (asado) de la carne de conejo en función
de la edad y del contenido de grasa de depósito 19




Cuadro 27
Composición de la leche de coneja y de la leche de vaca 61


Cuadro 28
Características de algunas estirpes experimentales del INRA 75


Cuadro 31
Tamaños de camada observados en Cuba en cuatro razas 77


xi


Cuadro 22
Composición química conveniente de los alimentos destinados
a conejos de diferentes categorías criados en sistema intensivo 33


Cuadro 33
Componentes del tamaño de la carnada en tres estirpes experimentales
del INRA 80


Cuadro 32
Síntesis de algunas comparaciones raciales según el peso individual
al destete, el peso individual a las x semanas, el tamaño de la carnada
al nacer y al destete 79


Cuadro 30
Parámetros zootécnicos medios de cuatro razas criadas en el
Centro Nacional Cunícola de Irapuato (México) 77


Cuadro 29
Resultados obtenidos con hembras de tres tipos genéticos en los
criaderos de Guadalupe 77


Cuadro 26
Efecto de la presentación del alimento en los rendimientos de
crecimiento de los gazapos, según diferentes autores 41


Cuadro 25
Influencia del diámetro del gránulo en el crecimiento de conejos
Californianos entre 5 y 12 semanas de edad 40


Cuadro 24
Recomendaciones y límites de incorporación de diferentes minerales
y vitaminas y de algunos aminoácidos en la alimentación del conejo 39


Cuadro 23
Disminución de los rendimientos en función de la disminución
de la tasa de proteínas o de determinados aminoácidos esenciales por
debajo de los valores recomendados, y de los contenidos mínimos
aceptables para los alimentos 37




xii


Cuadro 38
Comparación de tres ritmos de reproducción 85


Cuadro 44
Comparación de la eficacia de cuatro métodos de selección 97


Cuadro 34
Componentes de tamaño de la carnada en una muestra de
233 hembras de la estirpe V de la Universidad de Valencia 80


Cuadro 43
Distribución de los efectos de heterosis directas y maternales en
una serie de experimentos de cruce realizados en Egipto 93


Cuadro 42
Peso en vivo adulto de cuatro razas utilizadas en una muestra de
cruce en Cuba, en 1969-1971 92


Cuadro 41
Parámetros genéticos del tamaño de la carnada medidos en diferentes
fases entre la ovulación y el destete 90


Cuadro 40
Rendimientos medios de hembras de nueve genotipos por los
componentes del tamaño de la carnada medidos en diferentes fases 90


Cuadro 39
Coeficiente de alometría de los principales órganos y tejidos,
e indicación de pesos corporales críticos (sin contenido digestivo)
observados en los conejos machos 86


Cuadro 37
Viabilidad nacimiento-destete de los gazapos en función del tamaño
de la carnada de nacimiento 84


Cuadro 36
Valores medios para el peso en vivo a los 84 días, el peso en canal,
la relación peso de músculos/peso de huesos, el peso del tejido graso
en canal, de gazapos de las razas Leonado de Borgoña, Plateado de
Champagne y Gran Ruso 81


Cuadro 35
Variabilidad del peso de los gazapos de 28 a 78 días y de los
pesos en canal, para dos razas 81




Cuadro 47
Resultados de un experimento de cruce entre cuatro estirpes 101


Cuadro 51
Potencia iluminadora de diferentes tipos de lámparas eléctricas 149


Cuadro 52
Dimensiones de las jaulas de reproductores utilizadas en Francia 151


Cuadro 53
Incidencia de la densidad animal en el engorde de los individuos 151


Cuadro 45
Resultados de algunos experimentos de selección realizados
con el conejo 98


Cuadro 56
Ejemplo de un plan semanal de organización del trabajo en un criadero
de conejos 180


Cuadro 55
Cantidades medias excretadas y composición de las deyecciones
producidas por diferentes categorías de conejos 165


Cuadro 54
Composición media de las deyecciónes recogidas bajo las jaulas de t
ela metálica de conejos que reciben un alimento completo equilibrado 165


Cuadro 50
Normas de ventilación utilizadas en Francia para los conejos criados
en locales cerrados 147


Cuadro 49
Desprendimiento de calor, temperatura rectal y temperatura de
las orejas en los conejos adultos Neozelandeses Blancos, en función de
la temperatura ambiente 145


Cuadro 48
Capacidad patógena comparada de los diferentes coccidios intestinales
del conejo 114


Cuadro 46
Constitución de los grupos de reproducción a partir de los
orígenes familiares 99




xiv


Cuadro 57
Rendimientos medios de producción anual obtenidos en Francia
entre 1983 y 1992, en criaderos administrados conforme a una
gestión técnico-económica 181


Cuadro 59
Influencia de diversos factores en los beneficios de un cria
dero francés 182


Cuadro 58
Ejemplo de repartición de costos en un grupo de criaderos franceses,
expresados en porcentaje de cifra anual de negocios. Media y
valores observados por los tercios superior e inferior de criaderos
clasificados según la productividad por hembra 182




Figuras


Figura 1
Estimación de la producción anual de conejos en diferentes
paises del mundo


Figura 2
Esquema de los diferentes elementos del aparato digestivo del conejo 22


Figura 7
Esquema del aparato genital del macho 52


Figura 8
Esquema del aparato genital de la hembra 53


Figura 9
Comportamiento sexual y duración del estro en las púberes nuliparas 55


Figura 11
Esquema del proceso de la ovulación a continuación del coito 57


Figura 10
Evolución de la tasa de aceptación del acoplamiento en función
del estado de gestación de la coneja 56


Figura 6
Evolución de la ganancia de peso entre las 6 y las 14 semanas
de edad de conejos Neozelandeses Blancos, en función de
la aportación de alimento completo equilibrado 47


Figura 5
Influencia de la aportación de fibras en la salud de los conejos
de engorde 38


Figura 4
Evolución del consumo de alimento concentrado equilibrado
suministrado a una coneja en el curso de una gestación
y de una lactancia 29


Figura 3
Distribución horaria del consumo diario de agua y de alimento
completo granulado, en el transcurso de un periodo de 24 horas,
en un conejo de 12 semanas de edad 28




xvi


Figura 13
Evolución de la producción de leche de las conejas 62


Figura 21
Utilización de diferentes estirpes en un esquema piramidal 104


Figura 22
Esquema de la evolución clínica de una coccidiosis 115


Figura 23
Desarrollo de una coccidiosis 118


Figura 12
Evolución del peso del feto y de los anejos embrionarios en
el transcurso de la gestación 58


Figura 24
Incidencia de la velocidad del aire y de la temperatura sobre
la salud de los conejos 148


Figura 20
Esquema piramidal de creación y de difusión de progreso
genético en el conejo 103


Figura 19
Constitución de grupos de la generación n + 1 a partir de
individuos tornados de grupos de reproducción de la generación n 100


Figura 18
Heredabilidades y correlaciones genéticas de caracteres de
producción en el conejo 87


Figura 17
Funciones respectivas del macho y de la hembra en la
determinación genética del tamaño de la carnada en el destete 83


Figura 16
Distribución de los períodos de gestación, lactancia y reposo
en las conejas sometidas a distintos ritmos de reproducción 66


Figura 15
Variación estacional del porcentaje de conejas gestantes
y/o lactantes en el Reino Unido 64


Figura 14
Evolución del peso en vivo de conejos jóvenes de 37 a 112 días de edad,
criados en locales acondicionados a diferentes temperaturas 63




Figura 30
Bebederos automáticos 157


Figura 32
Esquema de una tolva 158


Figura 33
Esquema de un nidal 158


Figura 34
Ejemplo de jaula de madera para colocar en el exterior 161


Figura 36
Cercado racional para la cría de conejos 163


Figura 37
Jaulas con dos zonas: una de tela metálica y otra enterrada 164


xvii


Figura 25
Estimación de la velocidad de desplazamiento del aire
con la llama de una vela 148


Figura 35
Ejemplo de jaulas de tela metálica colocadas bajo
un tejado corriente 161


Figura 31
Bebedero constituido por una tetina insertada en un bidón
de plástico (a) y bebedero de barro que funciona como
bebedero «sabot» (b) 157


Figura 29
Bebedero «sabot» 155


Figura 28
Esquema de cuatro grandes tipos de acondicionamiento de
jaulas con tela metálica 154


Figura 27
Conejera de cemento con fondo que se abre por la parte posterior
para la evacuación de las camas 153


Figura 26
Ejemplos de construcción correcta e incorrecta de jaula para
evitar que los conejos las destruyan y respetar las normas
de higiene 152




xviii


Figura 38
Ciclo de reproducción del conejo doméstico 168


Figura 39
Castración de un conejo joven 172


Figura 40
Método correcto para coger un conejo 173


Figura 45
Modelo de «ficha de hembra» 177


Figura 46
Modelo de «ficha de macho» 178


Figura 48
Fases del desollado de un conejo 190
Figura 49
Método correcto para secar las pieles de conejo 191
Figura 50
Crecimiento comparado de diferentes tipos de pelos
en el conejo Angora y en el conejo común 195


Figura 47
Esquema de funcionamiento de un «casillero
de planificación» 179


Figura 44
Utilización de una pinza con cifras móviles para tatuar el
número de identificación en la oreja de un conejo 176


- Figura 43
Método para transportar un conejo colocado sobre
el antebrazo del cunicultor 174


Figura 42
Método de trasladar un conejo gordo sosteniéndolo
por los cuartos traseros 174


Figura 41
Método de sujeción de un conejo joven con la cabeza
hacia abajo 173




xix


Figura 51
Afiche difundido en México para la promoción de
la cría del conejo 208


Figura 54
Esquema de un programa de desarrollo de la producción
del conejo 218


Figura 53
Ejemplo de cruzamiento terminal utilizado a partir de
tres tipos genéticos que existen en Irapuato 213


Figura 52
Ejemplo de cuadro de trabajo que sirve para elegir las
hembras en función de su productividad numérica 212




2
Conejo Gigante Blanco de Bouscat


3
Conejo Bélier Francés


4
Conejo Californiano Francés


5
Conejo Holandés


6
Conejo Gigante Mariposa


7


Conejo Azul de Viena


8
Conejo Gigante de Flandes


9
Conejos criollos (Guadalupe)


Ilustraciones en colores
(colocadas luego de la pág. 50)


1


Conejo Neozelandés Blanco


10
Grupo de reproductores criado en los «paquetes familiares» (México)


11


Conejeras de madera de dos pisos superpuestas, con suelo de tela metálica
(Guadalupe)


12
Bebederos con superficie de agua libre de alimentación semiautomática (Guadalupe)


13
Jaulas de engorde confeccionadas con tela metálica, superpuestas y colocadas al
aire libre (Francia)


14
Conejeras colocadas en un invernadero hortícola de plástico, protegidas por un
enrejado de cañas (Francia)




15


Vista exterior del mismo invernadero, fotografiado en invierno


16
Jaulas de engorde de conejos colocadas en un invernadero con acondicionamiento
superficial del suelo


17
Disposición de jaulas de engorde «a la italiana» (Italia)


18
Jaulas de tela metálica dispuestas a la californiana (Francia)


19
Jaulas de reproducción con caja en forma de nido en la parte frontal en un criadero
moderno en Francia


20
Jaulas para la recogida y el transporte de conejos al matadero (Hungría)


21


Jaulas de plástico para el transporte de conejos en camión del criadero al matadero


22
Local de cría en Camerún con reutilización de jaulas previstas para gallinas
ponedoras, en disposición semicaliforniana


23
Sala de curas en el centro de demostración de grupo Solambé de Yaoundé en
Camerún


24
Cría en jaulas semienterradas: vista general. La parte en tela metálica exterior
corresponde a la zona de alimentación. Obsérvese el tubo de cemento que permite
el acceso a la parte de refugio semienterrado


25
Cría en jaulas semienterradas: vista de una unidad. La protección de la parte
semienterrada ha sido retirada para mostrar la dispoción de la parte del refugio
que comprende una cámara de acceso (con la llegada del tubo de cemento que
viene de la zona de alimentación exterior) y, en primer plano, la zona donde la
coneja hace su nido


26
Cagarrutas duras de conejos que reciben una alimentación normalmente rica en
fibras, ligeramente deficiente o deficiente en fibras


xxi




Agradecimientos


Gran parte de las informaciones contenidas
en esta obra proceden de los trabajos e inves-
tigaciones llevados a cabo por los autores y
sus colegas en el seno del Instituto Nacional
de Investigación Agronómica (INRA) fran-
cés. Los autores, sin tratar de ser exhausti-
vos, consideran que es justo mencionar los
nombres de los colegas con los cuales han
trabajado a veces diariamente y de los cuales
han tomado muchos datos.


Estación de Mejoramiento Genético de
Animales (Centro de- Toulouse):
R.Rouvier, B. Poujardieu, G. Bolet,
A. Roustan, j.-M. Brun, F. Tudela
Estación de Investigaciones sobre la Cría
del Conejo (Centro de Toulouse):
J. Ouhayoun, T. Gidenne, J.-M. Pérez,
F. Hulot, L, Fortun, D. Del mas
Laboratorio de Patología del Conejo (Cen-
tro de Tours): D. Licois, F .Viard
Campo pluridisciplinar de Magneraud
(Centro de Poitou-Charentes): P.Mercier
Estación de Fisiología Animal (Centro de
Jouy-en-Josas): B. Moret
Comisión Especializada «Conejo» del
M'IZA (Centro de Poitou-Charentes):
J.-L. Vrillon -


Los autores desean agradecer también a
M. Kpodekon (Centro Cunicular de Investi-
gación y de Información, Universidad de
Cotonou, Benin) por su contribución en esta
obra.




El conejo


¿POR QUE CRIAR CONEJOS?
Especie famosa por su prolificidad, el conejo es
un herbívoro capaz de aprovechar los forrajes.
Cualquier producción de carne tiene como ra-
zón de ser la transformación de proteínas vege-
tales, que el hombre consume poco o nada, en
proteínas animales de gran valor biológico. En
el caso de una producción que utilice el conjun-
to de los conocimientos adquiridos para la cría
de las diferentes especies, se comprueba que el
conejo puede transformar el 20 por ciento de las
proteínas alimenticias que absorbe en carne co-
mestible (valor obtenido integrando también el
alimento consumido por los reproductores y
para la renovación de estos últimos). Los valo-
res calculados para las demás especies son de
22-23 por ciento para el pollo de carne, 16-18 por
ciento para el cerdo y 8-12 por ciento para la
producción de carne de bovino, en función del
sistema de producción.


Un cálculo análogo relativo al coste energéti-
co de esas mismas proteínas es todavía más
desfavorable para los herbívoros rumiantes (Cua-
dro 1). La importancia del gasto en bovinos y
ovinos para carne deriva esencialmente de la
gran cantidad de energía consumida para man-
tener una hembra poco prolífica (como máximo
0,8 a 1,4 crías al ario frente a 40 para la coneja).
No obstante, este tipo de producción se explica
por la reducción del coste energético de las pro-
teínas en la hipótesis de una producción mixta
de leche y carne de bovino; pero, incluso en este
caso, la producción de carne de conejo es más
económica en energía alimenticia que la pro-
ducción de carne de bovino. La producción de
carne de conejo es valiosa a priori, sobre todo
cuando se trata de suministrar proteínas de alto
rendimiento. Además, el conejo puede asimilar
con facilidad parte de las proteínas contenidas
en las plantas ricas en celulosa, mientras que los


Capítulo 1
Introducción general


pollos y los pavos, únicos animales que dan
mejores resultados a nivel de rendimientos, no
pueden ser rentables cuando son nutridos con
alimentos celulósicos. Por otra parte, el consu-
mo de alimentos* clásicos por estos animales
(cereales, torta de soja) entra en competencia
con el consumo alimentario humano. Para los
países en que no existen excedentes de cereales,
la producción de carne de conejo es particular-
mente interesante. Esta obra está destinada a
definir las posibilidades y los límites de la mis-
ma.


RESEÑA HISTORICA DE LA CRIA Y
DE LA DOMESTICACION


De los orígenes al siglo XIX
Como se acaba de ver, el conejo se distingue de
los demás mamíferos domésticos por su gran
capacidad de transformación alimentaria. La
diferencia es igualmente grande para los méto-
dos de cría. Si la domesticación de las grandes
especies de interés zootécnico (bovinas, ovinas,
porcinas), así como la de las pequeñas especies
(aves) se remonta a la prehistoria, la del conejo
se sitúa todo lo más a comienzos del actual
milenio. En efecto, oriundo del sur de Europa y
del Norte de Africa, el conejo silvestre,
Oryctolagus cuniculus, fue «descubierto» por los
fenicios cuando establecieron contacto con Es-
paña hacia el año 1000 a.C. En tiempos de los
romanos, el conejo queda como el símbolo de
España. Parece claro que fueron los romanos los
que diseminaron el conejo por el imperio como
animal destinado a la caza. A semejanza de los
españoles de la época, consumían el conejo bajo
la forma de feto o de nonato con el nombre de
laurices. Los animales no estaban todavía do-
meslicados, pero sin embargo, Varrón (116-
27a.C.) recomienda guardar los conejos en los
leporaria, parques cercados para albergar liebres,




2 Introducción general


CUADRO 1
Rendimientos medios y coste energético de las proteínas producidas


referidas a la canal, por diferentes especies animales


así como otras especies salvajes destinadas a la
captura. Estos leporaria constituyen el origen de
los cotos que se desarrollan después en la Edad
Media. En efecto, los monjes conservan la cos-
tumbre de consumir los laurices en tiempo de
cuaresma porque se trataba de un manjar acuá-
tico (sic). La conservación de los conejos en un
coto se convierte en Francia en un derecho seño-
rial. Se cazaban poco, pero se capturaban sobre
todo con lazos, redes y trampas.


A partir del siglo XVI, se conocen varias razas
de conejos, primer signo de cría controlada. Por
consiguiente, esto hace pensar que la domestica-
ción del conejo se remonta a finales de la Edad
Media. Su perfeccionamiento se debe esencial-
mente al trabajo de los monjes con el fin de permi-
tirles satisfacer su apetito de manjares delicados,
cosa difícil partiendo de animales demasiado sal-
vajes. En el siglo XVI, la cría parece difundirse en
Francia, Italia, Flandes e Inglaterra, y en 1595,


'Cálculo teórico para la producción de bovinos partiendo de una raza lechera destinando arbitrariamente la totalidad del
gasto de reproducción de los adultos a la producción de leche, y teniendo únicamente en cuenta la parte consumida por el
animal de sacrificio mismo, o sea el 43,6 por ciento del gasto energético total.
Nota: Los resultados registrados por Dickerson para cada especie no son los mejores posibles, pero se sitúan de forma
razonable en un abanico que el criador puede alcanzar fácilmente.
Fuente: Dickerson, 1978.


Agrícola menciona la existencia de conejos gris-
oscuros (silvestres), blancos, negros, píos (blanco
y negro) y grises ceniza. En 1606, Olivier de Serres
distingue por su parte tres tipos de conejos: el
conejo de campo, el conejo «de coto» (criado en
cercados con muros o zanjas) y el conejo de cone-
jera. La carne de este último se califica de insípida,
mientras que la de los animales de campo o de
coto se considera delicada.


A principios del siglo XIX, después de la abo-
lición del privilegio señorial y de los cotos, la
cría del conejo en conejeras se desarrolla en toda
Europa occidental en zonas rurales, pero tam-
bién entre los obreros de los barrios periféricos.
En esta misma época, los europeos generalizan
la cría del conejo en el mundo entero, e incluso
en países que no lo conocían aún, como Austra-
lia y Nueva Zelandia.


En Europa, los criadores poseen en general
únicamente algunas hembras reproductoras y


Especie Número Peso en Peso en Rendimiento al Ganancia de Contenido Kilocalorías
de crías vivo de la vivo al momento del peso diario e grasa alimentarias


producidas por
hembra
y año


hembra
reproductora


(kg)


sacrificio
(kg)


sacrificio
(%)


de la
canal
(%)


or gramo
de proteínas
consumibles


(g) (g/kg p 0,75)


(kcal/g)


Pollo de
carne 100 3,0 2,0 63 31 30,5 13,0 80


Pavo 60 10 10,1 79 65 19,2 13,0 87


Conejo 40 4,5 3,2 60 32 22,3 6,8 105
Cerdo 12 170 100 73 540 28,4 32,0 151


Ovinos
(carne) 1,4 70 50 50 220 18,2 36,0 427
Bovinos
(carne) 0,8 500 475 61 950 14,8 32,0 442
Bovinos
(leche) 0,8 500 475 61 950 14,8 32,0 184




El conejo


una reserva de animales de engorde, de donde
los sacan como de una despensa en función de
sus necesidades, La alimentación de estos ani-
males consiste principalmente en forrajes ver-
des recogidos diariamente. En invierno, los cria-
dores completan la nutrición con heno,
remolacha y cereales, que sacan con frecuencia
de las existencias destinadas a los animales gran-
des. Los conejos se crían en corrales junto con las
aves; la reproducción es extensiva (dos o tres
camadas por año). En esta época se menciona la
utilización frecuente de la piel de conejo como
producto secundario.


Los conejos actualmente denominados «Pla-
teado de Champagne» se llaman también «ri-
cos» y se señala la existencia, ya antigua, del
mutante Angora.


Del corral al criadero racional
A partir de finales del siglo XIX y sobre todo


a partir de comienzos delsiglo XX, graciasA la
conejera, las razas de conejo se multiplican por
selección y protección, que favorece la multipli-
cación de mutantes poco adaptados a la vida
silvestre. Los criadores se reúnen en clubs y se
racionalizan las técnicas de cría. Se mejora tam-
bién la higiene de la conejera. Se fijan las reglas
de reproducción: cada reproductor adulto se
cría en una jaula individual por razón de la
agresividad de estos animales cuando están en-
cerrados en un espacio muy reducido. Por el
contrario, las crías de engorde se dejan frecuen-
temente en grupos, y se castran los machos. La
alimentación es la misma que en el siglo prece-
dente: forrajes y cereales, pero los primeros en-
sayos alimentarios dan origen a algunas reglas.
La Segunda guerra mundial dio lugar a un gran
desarrollo de la cría de conejos en toda Europa,
así corno en el Japón, para permitir a las pobla-
ciones de hacer frente a la penuria de carne
procedente de las especies grandes. En estas
difíciles condiciones, el conejo ha sabido demos-
trar su gran capacidad de transformación ali-
mentaria.


En el transcurso de los años cincuenta, la cría
se reduce mucho en el Japón y en los países del
norte de Europa, al surgir la posibilidad de


tener otras carnes sabrosas (carne bovina conge-
lada procedente del hemisferio sur). En cambio,
en los países latinos de Europa que saben coci-
nar el conejo, entre los cuales Francia ocupa un
lugar destacado, la cría se mantiene.


A finales de los años cincuenta, con
proveniencia de los EstadosUnidos, se introdu-
jeron a la vez en Francia e Italia, la raza
Neozelandesa, la jaula con tela metálica y el
empleo de alimentos completos granulados. Al
mismo tiempo aparecen determinados trastor-
nos patológicos hasta entonces desconocidos y
aparentemente relacionados con los nuevos
métodos: enteritis mucoide y trastornos respira-
torios, mientras que otros desaparecen
(centu-osis, etc.) o disminuyen (coccidiosis).


Estas nuevas técnicas, al principio mejor adap-
tadas al clima californiano que al de Italia sep-
tentrional o al de Francia, necesitaron múltiples
modificaciones de las técnicas de cría, con fre-
cuencia mediante tanteos sucesivos. En particu-
lar las jaulas, que hasta entonces se tenían en el
exterior, fueron colocadas en locales cerrados, y
fue necesario estudiar los problemas de ventila-
ción y de iluminación. El tiempo dedicado a la
limpieza de las jaulas y a la distribución del
alimento disminuyó notablemente. Por este
motivo, los criadores pudieron consagrar una
parte más importante de su tiempo a los propios
animales. Especialmente como consecuencia de
los trabajos de Prud'hon et al. (1969), al final de
los años sesenta y comienzos de los setenta, se
pasa bruscamente del destete a las 8 semanas al
destete a las 4, y de una entrega al macho poco
después del destete a montas después del parto.


Los criadores pudieron valorar las observa-
ciones ya antiguas de Harrimond y Marshall
(1925) sobre la fecundación de la coneja inme-
diatamente después del parto, porque la calidad
del alimento completo se había mejorado, supri-
miendo de esta forma el obstáculo de una
sobrealimentación de las madres lactantes que
las conducía al aborto en caso de llevar simultá-
neamente la gestación y la lactancia.


Paralelamente, se asiste a la difusión de la
raza Neozelandesa Blanca y de su derivada, la
raza Californiana y a la regresión de las razas




tradicionales europeas (Leonada de Borgoña,
Plateada de Champagne, Bélier Francés, Gigan-
te de Flandes, Blanco de Termonde, Gigante
Alemán y Español, Gran Chinchilla, etc.). En
efecto, en estado adulto, estas razas sólo pueden
vivir con dificultad en el suelo de tela metálica
de las jaulas, porque se lesionan las patas, mien-
tras que la Neozelandesa Blanca y Californiana
se adaptan muy bien. Los trabajos de los
seleccionadores franceses e italianos condujeron
a un mejoramiento sensible del valor de los
primeros Neozelandeses y Californianos impor-
tados de los EstadosUnidos. Después, en Fran-
cia, partiendo de estas dos razas, se comprobó la
llegada al mercado de las estirpes híbridas espe-
cializadas producidas con arreglo a los esque-
mas concebidos por el Instituto Nacional de
Investigación Agronómica (INRA) francés. Al
final de los arios setenta, esas estirpes franquean
las fronteras de Francia hacia Italia, España,
Bélgica y Alemania, donde, en los criaderos in-
dustriales, tienden a sustituir a las razas tradi-
cionales. Al mismo tiempo, se comprueba la
producción de otras estirpes híbridas, especial-
mente en Hungría y en el Reino Unido. Pero, en
la casi totalidad de los casos, estas dos razas
constituyen la base de los trabajos. Además, los
conejos tradicionalmente coloreados (y de colo-
res muy variados) son reemplazados progresi-
vamente por los conejos blancos, lo cual reper-
cute considerablemente en el mercado de la piel.
Mientras antes de los arios setenta los comer-
ciantes de pieles tenían que dar una ligera
sobreprima por las pieles blancas fáciles de te-
ñir, actualmente sucede lo contrario, ya que esas
pieles se han hecho demasiado corrientes. Al
mismo tiempo, el mejoramiento de las técnicas
de cría ha llevado a reducir la edad del sacrificio
de los conejos de carnicería en Europa, con la
consiguiente baja del valor de las pieles obteni-
das (porque el pelo tiende a caer debido a una
madurez insuficiente).


En el Cuadro 2 se resume la evolución de la
productividad en Francia desde los arios cin-
cuenta.


Tal como se practica actualmente en Europa
occidental, se puede definir la cría industrial


-los especialistas en conejos prefieren la palabra
«racional» a causa de la parte todavía importan-
te del arte del cunicultor- como la cría por uni-
dades de 200 a 1 000 reproductoras híbridos en
locales más o menos cerrados y ventilados
artificialmente o por lo menos de manera con-
trolada. Las hembras reciben iluminación du-
rante 15 ó 16 horas y producen durante todo el
año. Todos los animales se crían enjaulas de tela
metálica colocadas generalmente en un solo ni-
vel (flat-deck) y a veces en dos a cuatro niveles
(baterías). Estas jaulas son individuales para
todos los reproductores, machos y hembras. Por
el contrario, los gazapos destinados a la carnice-
ría se crían en jaulas colectivas de cinco a diez
ejemplares (Francia, España) e incluso en jaulas
de uno a tres (Italia). No se castra a los machos
jóvenes, ya que la venta en el matadero se efec-
túa antes o justamente al momento de llegar a la
pubertad. Todos los animales están nutridos con
un alimento concentrado completo granulado y
el agua se distribuye en todas las jaulas por
sistemas automáticos.


Al mismo tiempo, se registra un aumento
importante de inversión individual (locales e
instalaciones de cría sofisticados) y colectivo
(asesores técnicos). En efecto, la cría racional se
caracteriza por una sucesión muy rápida de to-
das las fases del ciclo de reproducción que exi-
gen del criador una continua y atenta vigilancia.
El asesor técnico, por las perspectivas que puede
tener frente a las tareas cotidianas repetitivas,
constituye un gran apoyo para la dirección del
criadero a medio y largo plazo. Su salario y los
gastos anejos representan una inversión colecti-
va apreciable (del 1 al 3 por ciento del precio de
venta de un conejo). Sin embargo, es preciso
señalar que, en muchos países de Europa orien-
tal (Polonia, Hungría, etc.) u occidental (Fran-
cia, Italia, Bélgica, etc.), la cría tradicional, muy
cercana a la practicada durante los 40 ó 50 pri-
meros arios de este siglo, es todavía la que pro-
porciona una parte importante de la carne: más
del 90 por ciento en Hungría o cerca del 30 pQr
ciento en Francia. Estos criaderos son, en gene-
ral, de pequeña escala (2 a 12 conejas
reproductoras).


4 Introducción general




El conejo


CUADRO 2
Evolución de la productividad de la cunicultura en Francia entre 1950 y 1990


en los criaderos más productivos


LA PRODUCCION DE CONEJO EN EL MUNDO
Las estadísticas nacionales ignoran generalmen-
te la producción de conejo. Sin embargo, par-
tiendo de algunos datos disponibles, Lebas y
Colin (1992) han estimado la producción mun-
dial aproximadamente en 1,2 millones de tone-
ladas de canales. Una estimación más reciente
de los mismos autores (1994), en la que se inclu-
ye prácticamente a todos los países del mundo,
hace pensar que podría ser de 1,5 millones de
toneladas. Esto daría un consumo anual aproxi-
mado de 280 g de came de conejo por habitante;
pero este cálculo es teórico puesto que, en gran
número de países, el consumo es nulo para la
mayoría de los habitantes, mientras que alcanza
casi 10 kg por año entre los campesinos france-
ses y 15 kg entre los habitantes de Nápoles. De
hecho, la producción mundial está concentrada


Dato no disponible, los conejos no consumían alimento concentrado en esta época.
Fuente: Lebas y Renalap, 1981.


esencialmente en Europa (Figura 1). Los princi-
pales países productores del mundo son Italia,
los componentes de la CEI (Rusia y Ucrania
especialmente), Francia, China y España, muy
por delante de los demás (Cuadro 3). En total,
Europa aporta el 75 por ciento de la producción
mundial. La segunda fuente de producción está
situada en China, o más exactamente en algunas
provincias de la China central, como Sichuan.
Por último, existen criaderos familiares en algu-
nas regiones de Africa, de América Central o del
Asia sudoriental, como por ejemplo en Indonesia.
La cría del conejo es inexistente en la mayoría de
los países del Cercano Oriente. El Cuadro 4 da
una idea de la producción por habitante.


Evolución en Europa entre 1960 y 1990
En Italia, al inicio de los arios setenta la produc-


1950 1960 1970 1980 1990


20-25 30 45 60 65


90-100 70 54 42 40


6 4,5 3,6 3,3


Conejos Razas Cruzamiento Estirpes Estirpes
comunes puras de hembras híbridas híbridas
sin raza
definida


e raza
con macho
mejorador


especializadas especializadas


16 16 10 7,5 6,0


27 22 9,5 6,2 4,3


80-100 100-150 200-250 350-400
hasta


600 -4 000


1 000


<3 5-8 12-15 18-20 18-20


Criterios


Número de conejos producidos
(vendidos) por hembra
reproductora


Intervalo medio entre
dos partos (días)
Cantidad de alimento
concentrado necesario para
producir 1 kg de conejo vivo (kg)
Tipo de conejo utilizado


Horas de trabajo
por hembra y ano (h)
Tiempo de trabajo
necesario para producir
1 kg de canal (minutos)
Número de hembras
reproductoras en los grandes
criaderos


Parte de la inversión (%)




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RA


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as


, 1
99


4,




Datos de base de la Figura 1 (mapa del mundo)
(repartición en grupos de miles de toneladas)


Paises que producen 100 000 toneladas o Angola
más Argentina
CEI (ex URSS) Austria
China Bangladesh
España Bolivia
Francia Bulgaria
Italia Burundi


Canadá
Paises que producen de 20 000 a 99 000 Chile
toneladas Cote d'Ivoire
Alemania Ecuador
Bélgica Estonia
Estados Unidos Irlanda
Hungría Jamahiriya Arabe Libia
Indonesia Japón
Marruecos Jordania
Nigeria Kenya
Polonia Letonia
Portugal Lituania
República Checa Malta


Mozambique
Paises que producen de 5 000 a 19 000 Myanmar
toneladas Nepal
Argelia Pakistán
Brasil Perú
Colombia
Dinamarca Puerto Rico
Egipto República Arabe Siria
Eslovaquia República de Corea
Ex Yugoslavia República Popular Democrática
Filipinas de Corea
Ghana Rwanda
Grecia Sudáfrica
India Sudán
Malasia Suizaéxico-
Paises Bajos Túnez
Reino Unido TRumania urquía
Sri Lanka Uruguay
Tailandia Zaire
Venezuela Zambia
VietNam Zimbabwe


Países que producen de 1 000 a 4 900 Paises que producen menos de 1 000
toneladas toneladas
Albania Todos los demás países del mundo


El conejo 7




'Países cuya producción supera las 10 000 toneladas.
Fuentes: Lebas y Colin, 1992; Colin y Lebas, 1994.


ción de conejo era todavía de tipo tradicional.
Ante el crecimiento continuo de la demanda de
este producto, sea en el norte industrializado
que en el sur más tradicional, las unidades de
producción se han ido multiplicando entre los
arios 1975 y 1990. Aunque la mayor concentra-
ción y los criaderos de conejos más grandes se
encuentran en la región de Venecia, la produc-
ción es considerable én todo el territorio italia-
no. En conjunto, la producción ha pasado de
120 000 toneladas aproximadamente hacia el
ario 1975 a casi 300 000 toneladas en 1990.


En Francia, la situación es un poco diferente;
en efecto, la producción, estabilizada aproxima-
damente en 270 000 toneladas de 1965 a 1972, ha
disminuido bruscamente a partir de esta última
fecha para situarse en 150 000 toneladas aproxi-
madamente en la actualidad. Esta situación
corresponde a una reducción rápida y grande


del número de pequeños productores que
autoconsumen la mayor parte de su producción
pero que, por su masa, proporcionan una parte
apreciable de los conejos comercializados. Du-
rante el mismo período, la aparición de numero-
sos criaderos racionales de 50 a 500 hembras
reproductoras ha permitido no sólo compensar
el déficit de aportación de los pequeños produc-
tores sino que, además, estos nuevos criaderos
han asegurado una ligera progresión del tonela-
je de conejos comercializados. Esta ha pasado de
80 000-90 000 toneladas entre 1960 y 1965 a
100 000-110 000 toneladas actualmente. Esta com-
pensación ha sido posible gracias al esfuerzo
considerable realizado en el campo de la inves-
tigación para el mejoramiento de las técnicas.


Al contrario de la situación francesa, la cría
tradicional en España era muy reducida en los
arios sesenta. Los múltiples criaderos racionales


País Producción estimada
(peso en canal)


País Producción estimada
(peso en canal)


(miles de toneladas) (miles de toneladas)


Italia 300 Portugal 20


CEI (ex URSS) 250 Marruecos 20
Francia 150 Tailandia 18


China 120 Viet Nam 18


España 100 Filipinas 18


Indonesia 50 Rumania 16


Nigeria 50 México 15


Estados Unidos 35 Egipto 15


Alemania 30 Brasil 12


Rep. Checa y Eslovaquia 30


Polonia 25 Total de los 22 primeros países productores 1 311


Bélgica 24 Otros países del mundo 205


Hungría 23 Total estimado de la producción mundial 1 516


8 Introducción general


CUADRO 3
Principales paises productores de carne de conejo en el mundo en 1990 '




CUADRO 4
Consumo anual estimado de carne de conejo en diferentes países


(en kilogramos por habitante)


Fuente: Lebas y Colin, 1992; Colin y Lebas, 1994.


que se construyeron, principalmente a partir de
1970, hicieron posible una progresión especta-
cular de la producción y del comercio de carne
de conejo, que alcanza actualmente las 100 000
toneladas. Los modelos de criaderos son una
simple copia de los que existen en Francia.


Portugal, con un desfase de 15 arios con res-
pecto a España, ha desarrollado una producción
racional incorporando los conocimientos adqui-
ridos por las cuniculturas francesa, italiana y


española. Con una producción media de 2 kg de
canales por habitante y ario, Portugal se sitúa al
mismo nivel de Bélgica, que produce 24 000
toneladas anualmente.


En los demás países de Europa occidental, la
producción y el consumo de carne de conejo
sigue siendo baja. No obstante, se anuncia una
ligera recuperación del consumo en Alemania,
que anima a los criadores nacionales a aumentar
su producción. Por otra parte, en ese país hay


País Peso País Peso


Malta 8,89 Tailandia 0,31


Italia 5,71 Venezuela 0,30


Chipre 4,37 Filipinas 0,29


Francia 2,76 Egipto 0,27


Bélgica 2,73 Indonesia 0,27


España 2,61 Argelia 0,27


Portugal 1,94 Viet Nam 0,27


Rep. Checo y Eslovaquia 1,72 Siria 0,25


CEI (ex-URSS) 0,75 Colombia 0,24


Marruecos 0,78 Canadá 0,23


Eslovenia 0,77 Jamaica 0,20


Grecia 0,70 México 0,18


Rumania 0,64 Estados Unidos 0,14


Paises Bajos 0,63 Argentina 0,12


Malasia 0,50 Sudáfrica 0,11


Polonia 0,50 Hungría 0,10


Túnez 0,48 Brasil 0,08


Nigeria 0,45 China 0,07


Alemania 0,44 Benin 0,04


Bulgaria 0,39 Zaire 0,04


Ghana 0,32 Japón 0,03


El conejo 9




10 Introducci6n general


gran numero de criadores aficionados que tie-
nen algunos conejos de raza por placer y que
consumen una pequeña parte de los animales
que producen. También conviene señalar que la
producción y el consumo de carne de conejo
sigue siendo muy baja en Suecia y sobre todo en
Noruega. Pero se mantiene una tradición de cría
en Dinamarca, aun cuando la producción nacio-
nal, dirigida en gran parte hacia la exportación
a Alemania, haya disminuido actualmente.


Por lo que se reñere a los paises de Europa
oriental, la situación en Hungría es muy espe-
cial. En efecto, en ese país de vocación agrícola
se fomenta la cría familiar (de 5 a 20 madres
reproductoras). Los grandes complejos de cría
que comprenden de 10 000 a 15 000 hembras
reproductoras y que se han creado en los años
setenta y ochenta, han sido abandonados por
dificultades de manejo de los criaderos. Ahora
se ha reducido su tamaño y sirven sobre todo
para abastecer a los reproductores 'selecciona-
dos para pequeños criaderos. Una vez
engordados se recolectan los conejos jóvenes
producidos por los criaderos familiares para
exportarlos en su mayor parte a Italia. A co-
mienzos de los años setenta, las exportaciones a
Italia se realizaban sobre todo en vivo y los
animales se sacrificaban en la región de Milán.
Actualmente los conejos se exportan en su mayo-
ría en forma de canales frescas. En Polonia, el
criadero familiar de tamaño modesto (5 a 20 hem-
bras reproductoras) sigue siendo la norma. Los
conejos producidos facilitan ciertamente una car-
ne apreciada, pero también una piel que se desti-
na a la comercialización. Por lo tanto, en general,
son sacrificados a una edad avanzada (cuatro a
seis meses) para asegurar la calidad de la piel.
Una parte de los animales se recolecta igualmente
como en Hungría, pero las exportaciones se hacen
en forma de canales pesadas, generalmente con-
geladas. Es necesario, por último, señalar la im-
portancia de la producción checoslovaca, que está
orientada principalmente al consumo nacional.
Sin embargo, como en Alemania, hay también
una actividad considerable de productores aficio-
nados que crían buenos conejos de raza como
pasatiempo (de 80 000 a 90 000 criadores).


Situación en América del Norte y del Sur
En los Estados Unidos, la cría y el consumo de
conejo están concentrados esencialmente en los
tres Estados que bordean el Pacífico (Washing-
ton, Oregón y California) y en el centro del país
(Missouri y Arkansas). La producción nacional
se estima en general en 15 000-17 000 toneladas,
pero según una estimación más reciente de Colin
(1993) podría llegar a 35 000 toneladas. Allí se
consumen animales jóvenes, de 1,8 kg aproxi-
madamente (peso en vivo), que se utilizan para
fritos. En la costa este prácticamente ni se pro-
duce ni se consume el conejo, pero figura entre
los animales de compañia.


En el Canadá, la cría del conejo sigue siendo
modesta. Está principalmente concentrada en la
provincia de Quebec y de Ontario donde goza
del apoyo del Gobierno provincial. Las canales
se consumen con un poco mas de peso que en
los Estados Unidos.


En México, un esfuerzo de promoción del
criadero familiar en las zonas rurales ha permi-
tido obtener una producción de más de 10 000
toneladas anuales, en coexistencia con peque-
ños criaderos familiares (en progresión) orienta-
dos principalmente al autoconsumo, y con cria-
deros comerciales. Estos últimos, en pequeña
escala (20 a 100 hembras), utilizan casi exclusi-
vamente piensos compuestos completos, mien-
tras que los criaderos familiares utilizan una
alimentación basada culos forrajes (alfalfa, paja
de maíz o de sorgo) y los desperdicios de la
cocina. Desgraciadamente este criadero ha que-
dado diezmado a causa de la enfermedad
hemorrágica viral (VHD) en 1990, pero ahora se
está procediendo a su repoblación.


En las islas del Caribe, el criadero es esencial-
mente de tipo familiar y utiliza el forraje. Los
conejos pertenecen corrientemente a razas loca-
les de pequeño tamaño obtenidas de animales
importados hace varios cientos de años. Sin
embargo, debe señalarse un esfuerzo de desa-
rrollo de razas y de métodos más intensivos en
Cuba. Por otra parte, en las Antillas Francesas
(Guadalupe y Martinica), paralelamente a la cría
tradicional, se observa el desarrollo, desde hace
una decena de años, de una cría intensiva




El conejo 11


comercial en pequeñas unidades (de 25 a 100
hembras reproductoras). Este desarrollo se hace
partiendo de animales y de alimentos completos
equilibrados importados de la metrópoli o de
fábricas del lugar. Los resultados zootécnicos
son buenos: de 30 a 40 gazapos vendidos por
reproductora y ario con un peso de 2,2-2,4 kg,
a la edad de 80 días aproximadamente.


En América del Sur, tanto en el Brasil como en
el Uruguay, el desarrollo de la cría del conejo
parece realizarse principalmente en grandes
unidades de algunos miles de hembras. Los
animales, criados generalmente siguiendo un
ritmo extensivo, se nutren principalmente con
alimentos completos equilibrados fabricados
localmente.


Situación en Asia
En Asia, la cría de conejo no parece haberse
desarrollado efectivamente sino en Indonesia y
sobre todo en China. Existe una reducida pro-
ducción en Filipinas, Malasia, Tailandia, Viet
Nam y la República de Corea, no existe ninguna
estadística oficial sobre la producción y el con-
sumo de carne de conejo en China, y resulta
difícil obtener una estimación de la cría en este
país que cuenta con casi mil millones de habi-
tantes. Sin embargo, parece que los conejos ex-
portados (principalmente a Europa) proceden
de la cría de aproximadamente 20 millones de
conejos Angora. Estos se sacrifican muy jóvenes,
después del segundo o como máximo del tercer
esquileo. La producción es mixta: pelo angora y
carne. En esta situación la carne parece ser,
financieramente, un subproducto y el pelo
angora la producción noble, que representa del
55 al 70 por ciento del beneficio obtenido de
cada conejo. La alimentación de estos animales
se basa en forrajes y un poco en cereales y
subproductos cerealeros. Estos criaderos no es-
tán dispersos en todo el territorio chino sino
concentrados en determinados pueblos. Esto
permite un mejor encuadramiento y facilita la
comercialización de una producción que sigue
siendo artesanal en principio. En otras provin-
cias de China se registra una producción efecti-
va de conejos de carne destinados principal-


mente al consumo local, por ejemplo en la pro-
vincia de Sichuan. Una parte de los conejos pro-
ducidos se destinan también a la exportación a
países de moneda fuerte.


Situación en Africa
En Africa, existe una tradición productora en los
cinco Estados que bordean el Mediterráneo
(Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto). La
producción por habitante varía aquí de 0,27 kg
por habitante en Egipto a casi 0,78 kg en Ma-
rruecos. Los sistemas de cría tradicionales en el
sur de estas regiones se caracterizan por un
hábitat original donde los conejos se crían en
grupos en hoyos excavados en el suelo.


En el sur del Sahara, se observan actividades
cuniculares fundamentalmente en Nigeria y
Ghana, y en menor medida en el Zaire, el
Camerún, Côte d'Ivoire y Benin.


Si bien existen unidades comerciales en estos
distintos países, la cría es esencialmente de tipo
familiar, aunque orientada hacia la venta de
sólo una parte de los animales producidos. Por
ejemplo, el programa nacional de desarrollo de
la cría del conejo en Ghana propone un sistema
que comprende un pequeño número de
reproductores (tres a seis) para que cada uno
pueda alimentar sus animales utilizando princi-
palmente cultivos artesanales (forrajes, mandio-
ca, etc.). Se prevé la venta de algunos ejempla-
res.


LOS INTERCAMBIOS INTERNACIONALES
El mercado de la carne de conejo


Son pocos los países que participan en el merca-
do internacional, si se limita esta clasificación a
los países cuyos intercambios anuales superan
las 1000 toneladas de canales. Nueve de ellos
son países solamente exportadores; seis sola-
mente importadores; ocho a la vez importadores
y exportadores.


Conviene subrayar que el volumen del co-
mercio internacional es modesto: 6-7 por ciento
de la producción mundial, según la fuente de
información (Cuadro 5). Al mismo tiempo, 23
países abarcan el 95 por ciento del comercio
internacional, tanto en la importación como en




la exportación, lo cual indica que en general la
producción de carne de conejo se orienta princi-
palmente al consumo nacional.


Los dos principales países exportadores son
China (40 000 toneladas) y Hungría (23 700 tone-
ladas). Sin embargo, es difícil obtener una idea
precisa de las exportaciones chinas por dos mo-
tivos. El primero por la gran variación de volu-
men de un ario a otro. Por ejemplo, la exporta-
ción de China a Francia ha superado las 9 400
toneladas en 1989 y solamente las 2 500 tonela-
das en 1991. Esta fluctuación se explica en parte
por las fluctuaciones de la producción en China
que se deben, por ejemplo, a la epidemia de
VHD y a las posibilidades de almacenamiento y
de arrastre de existencias de un ario a otro, pues
la carne de conejo chino se vende casi exclusiva-
mente congelada. El segundo se debe a que China
exporta a veces a países en desarrollo y la obten-
ción de informaciones es muy difícil.


En Hungría, se exporta casi la totalidad de la
producción: en el país se consume menos del 5
por ciento. A este respecto, Hungría es una ex-
cepción en el mundo, solamente Croacia se le
acerca con una exportación del 50 por ciento de
la producción nacional.


Los principales compradores son, por orden
de importancia, Italia, Bélgica, Francia y algunos
otros países de Europa occidental: Reino Unido,
Alemania, los Países Bajos y Suiza. Los países de
Europa oriental que exportan también a esos
mismos países son: República Checa y Eslova-
quia (3000 toneladas), Polonia (6000 toneladas),
Rumania (1 000 toneladas) y los países de la
exYugoslavia (Croacia y Serbia).


En valor absoluto, el mayor importador es Ita-
lia, que figura también como el consumidor más
importante. Sus principales abastecedores son
Hungría, China, ex Yugoslavia y a veces Rumania
y Polonia. Bélgica ocupa el segundo lugar, pero
con una corriente de exportación muy fuerte. Fran-
cia es el tercer país importador en términos de
cantidad: de 4 000 a 12 000 toneladas, según los
arios. Sus abastecedores son los mismos que los de
Italia, pero con China en primer lugar.


En Suiza las importaciones representan la pro-
porción mayor con respecto al consumo nacional:


alrededor del 60 por ciento. Esta situación se ex-
plica en parte por una legislación muy restrictiva
en cuanto a las condiciones de cría (influencia de
grupos ecologistas). Francia es el primer abastece-
dor de Suiza, delante de Hungría y China.


Algunos países, por ejemplo Bélgica y Fran-
cia, son a la vez importadores y exportadores.
Generalmente los precios de exportación son
superiores a los de importación. Sucede así que
Francia compra conejos a buen precio a China y
los vende a un precio superior a Suiza. Al mis-
mo tiempo, Bélgica, los Países Bajos y el Reino
Unido importan de China y de los países de
Europa oriental, y exportan una parte de su
producción propia a Francia. Del mismo modo,
los Estados Unidos importan de China y expor-
tan al Canadá. Las exportaciones de conejos
chinos se hacen exclusivamente en forma de
carne congelada. Por el contrario, las exporta-
ciones de Europa oriental se hacen sobre todo en
forma de carne fresca. Además, se efectúan al-
gunas exportaciones de conejos vivos de los
Países Bajos a Francia o de los países de la ex
Yugoslavia (Eslovenia, Croacia) a Italia.


El mercado de pieles de conejo
Los datos estadísticos sobre el mercado de pieles
son mucho más escasos que los relativos a la
carne de conejo. Al parecer, Francia es el primer
país productor de pieles en bruto, pero el hecho
de que haya corrientes de reimportación, des-
pués de un tratamiento parcial, complica sensi-
blemente los datos del problema. De las pieles
producidas en Francia, se aprovecha el 56 por
ciento, o sea aproximadamente 70 millones de
pieles. De este total, el 60 por ciento pasan al
corte: son las pieles de mala calidad, de las que
sólo se recupera el pelo (12 a 20 por ciento del
peso de la piel seca). Las demás se utilizan des-
pués de curtidas, bien para la confe-cción (las
mejores, o sea del 5 al 8 por ciento), o bien para
el apresto (forros, guantería, etc.). La mayor parte
de los países productores de carne de conejo
proporcionan igualmente pieles al mercado, pero
la CEI y Polonia, por ejemplo, parece que utili-
zan la totalidad de su producción en el país.
Entre los países productores de pieles de conejo


12 Introducción general




CUADRO 5
Principales países exportadores e importadores de carne de conejo


(en miles de toneladas de canales por año)


se debe colocar también a Australia, que exporta
pieles de conejos silvestres sacrificados frecuen-
temente con motivo de batidas de destrucción
(pides de pequeño tamaño).


Los países importadores de pieles en bruto son
principa ¡mente los paises en desarrollo, en razón


del bajo precio de la mano de obra local necesaria
para su tratamiento. Se pueden citar, en particu-
lar, la República de Corea y Filipinas. Después de
tratamientos más o menos completos, estas pieles
se reexportan a los países desarrollados, tales como
los Estados Unidos, el Japón, Alemania e Italia.


Países Exportaciones Importaciones ea1 atice


Alemania O 5,0 -5,0


Austria O - 1,0


Bélgica 10,3 13,0 -2,7


Canadá 1,0 3,0 - 3,0


China 40,0 O +40,0


Croacia 1,0 o + 1,0


Estados Unidos 2,0 3,0 -- 1,0


España 0,5 2,5 - 2,0


Francia 5,0 11,0 - 6,0


Hungría 22,7 0,7 +22,0


Italia 0,65 30,0 -29,35


Japón O 3,0 - 3,0


México O 3,0 - 3,0


Paises Bajos 3,75 3,70 +0,05
Polonia 6,0 o + 6,0


República de Corea O 1,2 - 1,2


Rumania 1,0 O + 1,0


Reino Unido 0,2 9,0 - 8,8


Serbia 1,5 o + 1,5


Singapur o 1,0 - 1,0


Sri Lanka o 1,0 - 1,0


Suiza O 5,0 -5,0


Rep. Checo y Eslovaquia 3,0 O +3,0


Total 94,1 97,6


Total de los intercambios mundiales 100 100


Fuenie: Colin y Lebas, 1994


El conejo 13




14 Introducción general


El mercado del pelo angora
Utilizado principalmente en hilandería, el pelo
angora es objeto de un comercio internacional
especial. En realidad el tonelaje mundial es pe-
queño, pero el valor por unidad de peso es
elevado: de 40 a 50 veces el de la lana en sucio.


Para una producción mundial en constante
aumento y estimada en 8 000-10 000 toneladas,
actualmente la parte correspondiente a Europa
es de 250-300 toneladas por ario, aproximada-
mente. La producción está concentrada sobre
todo en la República Checa y Eslovaquia (80-120
toneladas por año), en Francia (100 toneladas
por año), en Hungría (50-80 toneladas por ario)
y en Alemania (30-40 toneladas por año). Pero
las toneladas han disminuido todavía en estos
últimos arios a causa de las dificultades de co-
mercialización. Hay también una pequeña pro-
ducción en el ReinoUnido, España, Suiza, Polo-
nia y Bélgica. En el resto del mundo, se debe
señalar la producción de China (8 000-9 000
toneladas por ario), que es con mucho la primera
del mundo. Existe también una pequeña pro-
ducción en el Japón (50-60 toneladas por ario).
Existe igualmente una escasa producción en la
Argentina, en las dos Repúblicas de Corea y en
la India. Hay un comercio activo tanto de pelo
en bruto como de hilo textil fabricado con pelo
angora. Los principales utilizadores finales son
el Japón, los Estados Unidos, Alemania y, sobre
todo, Italia. El mercado del pelo angora se carac-
teriza por un ciclo regular de las cotizaciones, de
una periodicidad del orden de cuatro arios, de-
bido no sólo a una producción que progresa de
forma efectivamente regular, sino a la fluctua-
ción de la demanda en función de la moda. Sin
embargo, las cotizaciones mundiales se encuen-
tran en su nivel más bajo desde 1985.


CALIDAD Y ACEPTACION DE LA CARNE
DE CONEJO


Composición de las canales
Las canales de conejo tienen diferentes presenta-
ciones según los países. Así, tradicionalmente,
en un determinado número de países africanos,
los conejos muertos se venden simplemente
desangrados y eviscerados (vísceras blancas


abdominales). Es lo que sucedía también en
Italia hace unos arios.


En Francia, durante mucho tiempo, las cana-
les se presentaban desolladas, con las vísceras
torácicas, hígado, riñones, la cabeza y las extre-
midades de las patas todavía cubiertas con la
piel y el pelo. A partir de 1980, los extremos de
las patas tienen que quitarse para la venta.


Por último, en el Canadá y el Reino Unido
por ejemplo, las canales de conejo tienen una
presentación muy parecida a las de los bovinos:
sin cabeza, sin ninguna víscera y, por supuesto,
sin las extremidades de las patas. Debido a esto,
los rendimientos en el sacrificio pueden variar
de una raza a otra (Cuadro 6), en función de la
edad (Cuadro 7) y de la alimentación (Cuadros
8 y 9). Los conejos tienen un rendimiento al
momento del sacrificio que mejora con la edad;
para un peso dado al momento del sacrificio,
los animales con ritmo de crecimiento elevado
(que reciben una alimentación mejor equilibra-
da) generalmente dan mejor rendimiento en la
canal. Por último, una aportación intempestiva
de alimento basto reduce mucho la aportación
energética, lo que altera la velocidad de creci-
miento y tiende a reducir en consecuencia el
rendimiento al sacrificarlos. Por el contrario, un
alimento rico en celulosa que no reduzca la
velocidad de crecimiento no modificará el ren-
dimiento al momento del sacrificio.


Composición de la carne
Comparada con la de otras especies animales,
la carne de conejo es más rica en proteínas, en
determinadas vitaminas y en minerales. Por el
contrario, es más pobre en grasas, como lo indi-
ca el Cuadro 10.


En relación con otras especies, la grasa de
depósito del conejo se caracteriza por su bajo
contenido de ácidos esteárico y oleico, y por
una alta proporción de ácidos grasos esencia-
les poliinsaturados: linoleico y linolenico (Cua-
dro 11).


A medida que el conejo envejece, la composi-
ción de su canal varía. En relación con el peso
corporal, la masa muscular permanece constan-
te, por encima de 2 kg de peso en vivo para una




El conejo 15


CUADRO 6
Rendimientos al momento del sacrificio de conejos de diferentes razas y cruzamientos,


entre 10 y 12 semanas de edad, en Bélgica


CUADRO 7
Evolución del rendimiento al momento del sacrificio de conejos Neozelandeses Blancos


en función de su edad'


raza cuyos ejemplares adultos pesan 4 kg. Por el
contrario, la proporción de tejido graso tiende a
aumentar. Esta relación se encuentra a nivel de
la composición de la carne, como se indica en el
Cuadro 12.


Paralelamente, cuando el conejo envejece, en
sus grasas de depósito la proporción de ácido


oleico aumenta, mientras que la de ácido
palmitico disminuye.


Cualidades organolépticas
Para la carne de conejo, como para la de las demás
especies, las cualidades organolépticas pueden
definirse siguiendo tres criterios principales:


Razas y cruzamientos Peso
en vivo


(kg)


Rendimiento
en canal


Proporción
del cuarto


trasero (muslos
Grasa


disecable
(g)


Despojos
comestibles


(hígado +corazón
Presentación Preparado y lomo) en +lit-Iones)


francesa
antigua


para piel
(%)


relación con
el cuarto delantero


(g)


(%)


Blanco de Termonde
(BT) 2,29 65,0 57,7 1,51/1 75 95


Neozelandés Blanco
(NZ) 2,49 64,6 57,2 1,54/1 47 87


Californiano (Calif.) 2,13 65,6 58,4 1,54/1 55 73
Azul de Beveren
(BB) 2,05 61,1 54,7 1,50/1 55 95


BT x NZ 2,33 62,7 55,9 1,62/1 90 87


BT x híbrido 2,26 63,2 55,7 1,56/1 43 95


Híbrido comercial 2,81 66,0 59,4 1,56/1 85 110


Calif. x BB 2,14 62,8 56,1 1,52/1 100 100


Fuente: Reyntens et al., 1970


Edad (semanas)


9 11 13 15


Peso al momento del sacrificio2 (kg) 1,70 2,12 2,47 2,67
Peso en canal (kg) 1,18 1,48 1,76 1,93
Rendimiento al momento del sacrificio (%) 69,2 69,8 71,6 72,1


'Presentación italiana con la piel.
=Después de 24 horas de ayuno..
Fuente: Di Lella y Zicarelli, 1969.




CUADRO 8
Efectos del tipo de alimentación sobre el rendimiento al momento del sacrificio:


función de una aportación suplementaria de fibra bruta


Fuente: Reyne y Salcedo-Miliani, 1981.


CUADRO 9
Función del equilibrio alimentario sobre el rendimiento al momento del sacrificio


de conejos Leonados de Borgoña


Edad con 2,2 kg (días)
Indice de consumo (MS)
Rendimiento al momento del sac


Coste de engorde
por 1 kg de canal (índice)


'la ternura, es decir la mayor o menor
facilidad con que es posible masticar la
carne;


la jugosidad, es decir la aptitud de la carne
para liberarse de su jugo;


'el sabor, que se denomina comúnmente
«gusto»; éste último, poco desarrollado
en el conejo, es comparable (pero no idén-
tico) al del pollo.


Se ha demostrado que la ternura varía esen-
cialmente en función de la edad del músculo de
que se trate, como consecuencia de una modifi-
cación de la proporción y de la naturaleza del


tejido conjuntivo que sostiene las fibras muscu-
lares. Por lo tanto, la carne será tanto más tierna
cuanto más jóvenes se sacrifiquen los conejos.
Igualmente, el sabor parece desarrollarse esen-
cialmente en función de la edad, pero se han
realizado pocos estudios a este respecto. Sin
embargo, se sabe que se desarrolla de manera
sensible paralelamente al contenido de grasas
internas del músculo. Asimismo, la jugosidad
depende mucho del contenido de grasas de la
canal. Cuanto más grasa es la canal, menos con-
tenido de agua tiene, pero retiene mejor esta
última (Cuadro 13).


'Los conejos se sacrifican con un peso medio de 2,2 kg.
'La proporción elegida por los animales ha sido de 36 por ciento de maíz y 64 por ciento de falfa deshidratada.
Fuente: Lebas, 1969


16 Introducción general


Alimento pobre en fibra Alimento rico en fibra


Alimento equilibrado Alfalfa + maíz' Alfalfa deshidratada


78 88 96


3,92 4,80 6,90


ido (%) 63,7 59,7 56,8


100 89,8 123,9


Contenido de paja del alimento o 20
Contenido de celulosa bruta 4 12


Modalidad de suministro (elección) Solo +paja Solo +paja
Porcentaje de paja en la
libre elección (% MS) - 15,9 6,1
Peso en vivo a los 70 días (kg) 1,52 1,72 1,96 1,88
Peso en canal (kg) 0,94 1,0 1,20 1,14
Rendimiento al momento del sacrificio (kg) 61,4 57,7 61,3 60,6




El conejo 17


Fuente: Adrian et al., 1981.


CUADRO 11
Proporción de los principales ácidos grasos en los tejidos adiposos de depósito


de diferentes especies de animales


CUADRO 10
Composición comparada de la carne de diferentes especies de animales


(valores para 100 g de carne)


Fuente: Adrian et al., 1981 y Ouhayoun et al., 1981.


Además, las condiciones del sacrificio y sobre
todo la aparición del rigor mortis pueden modi-
ficar las características tanto de ternura como de
jugosidad de las canales de conejo.


Por otra parte, la selección de los conejos ba-
sada en la velocidad de crecimiento y su cría en
un encierro bastante estrecho favorece el meta-
bolismo anaerobio del tejido muscular; por tan-


Buey


Carne
magra 195 66,5 20 12 1 12 195 350 65 3 40 0,10 0,20 1,5 5 0,45


Carne
grasa 380 49 15,5 35 0,7 8 140 350 65 2,5 90 0,05 0,15 1,5 4 0,45


Cordero


Carne
magra 210 66 18 14,5 1,4 10 165 350 75 1,5 40 0,15 0,20 0,3 5 0,55


Carne
grasa 345 53 15 31 1 10 130 350 75 1 80 0,15 0,20 0,3 4,5 0,55


Cerdo


Carne
magra 260 61 17 21 0,8 10 195 350 70 2,5 trazas 0,85 0,20 0,3 4,5 0,50


Carne
grasa 330 54,5 15 29,5 0,6 9 170 350 70 2,2 trazas 0,70 0,15 0,3 4 0,50


Pollo 200 67 19,5 12 1 10 240 300 70 1,5 200 0,05 0,10 0,45 8 0,90


Conejo 160 70 21 8 1 20 350 300 40 1,5 - 0,10 0,05 0,45 13 0,80


Acidos grasos C14:0 C16:0 C16:1 C18:0 C18:1 C18:2 C18:3


Sebo (rumiantes) 4 27 2 24 42 2,5
Tocino (cerdo) 1 27 3 12,5 45 8 0,5
Grasa de pollo 0,1 26 7 7 40 20


Grasa de conejo 3,1 29 6 6,1 28 17,9 6,5


Energía Agua Pro- Lípidos Cen- Cal- Rís- Pota- Sodio Hierro Vitaminas
(kcal) (g) teinas brutos izas cio foro sio (mg) (mg) Acido Panto-


brutas (g) brutos (mg) (mg) (mg) A B, B2 B, nicotí- tena to
(g) (g) (UI) (mg) (mg) (mg) nico de Ca


(mg) (mg)




CUADRO 12
Evolución con la edad de la composición del tejido muscular de las patas posteriores


en los conejos de raza Neozelandesa (en porcentaje)


to existe entre los conejos producidos en criade-
ros racionales un porcentaje más elevado de fi-
bras blancas en el músculo, lo que determina un
color más pálido de la carne.


Aceptación de la carne de conejo
En los países latinos, tradicionalmente consumi-
dores de conejo, la aceptación de la carne de este
animal no plantea problemas. Está situada entre
las carnes más buscadas, se consume en familia
los días de fiesta. Por el contrario, rara vez se
sirve cuando se invita a una persona extraña a
participar en la comida familiar. En los países
anglosajones, tradicionalmente no se consume
carne de conejo: está asociada a la carne «de la
guerra», la de los períodos de escasez alimenta-
ria. Sin embargo, esta situación no es inmutable,
puesto que en el siglo pasado el mercado de
Londres importaba cada semana varias decenas
de miles de conejos procedentes de los Países
Bajos.


La situación en los demás países es muy
heterogénea. Así, aun cuando el Corán no prohibe
en absoluto el consumo de carne de conejo, su
producción y consumo son nulos en la mayoría
de los países árabes. Por el contrario, es tradicio-
nal el consumo de conejo tanto en los países del
Magreb como en Egipto y en el Sudán. En Méxi-
co, la población no tenía la costumbre de consu-
mir carne de conejo. Un esfuerzo de promoción
del producto ha permitido favorecer el consumo.


Por el contrario, hacia finales de los años sesen-
ta, se desarrolló un programa de producción
racional del conejo fuera del suelo en Grecia
continental que ha tenido relativo éxito en el
ámbito técnico; pero el consumo no ha podido
hacerse correctamente, puesto que los griegos
no tenían costumbre de comer dicha came. Su
introducción tuvo que hacer frente a fuertes
reticencias, porque no se llevó a cabo campaña
alguna de promoción. Esta situación es paradó-
jica, puesto que en la isla de Creta el consumo
por habitante alcanza 10 kg por año.


Las únicas prohibiciones religiosas verdade-
ras se encuentran en el judaísmo (en Israel no se
consume conejo) y en ciertas sectas hindúes que
vedan el consumo de cualquier tipo de carne.
Antiguamente, en el Japón la religión prohibía
el consumo de carne de cuadrúpedos. Por eso,
cuando hacia 1350 un holandés introdujo el co-
nejo, la carne se hizo pasar por carne de pollo.
En el Japón moderno, el conejo ha encontrado
aceptación, aun cuando el tonelaje total siga
siendo limitado (1000 toneladas de producción
nacional más 3 000 toneladas importadas de
China).


Una encuesta realizada por el INRA/FAO en
1981, que abarcó 64 naciones en desarrollo y
estudió las posibilidades de expansión de la cría
en los distintos países, puso de manifiesto que el
70 por ciento de éstos consideraba que tal ex-
pansión es factible, mientras que sólo el 22 por


Edad


30 días 70 días 182 días


Grado de madurez (% de/peso adulto) 17 55 100
Agua 77/ 74,9 72,7
Proteínas (N x 0,25) 182 20,2 21,3
Lípidos 2,8 3,7 4,8


Sales minerales 1,2 1,2 1,2


Fuente: Ouhayoun, 1974.


18 Introducción general




E/ conejo 19


CUADRO 13
Pérdidas de agua en la cocción (asado) de la carne de conejo en función de


la edad y del contenido de grasa de depósito


Fuente: Fischer y Rudolph, 1979


ciento estimaba que las costumbres sociales se
oponen a priori a la expansión de la cría (se
añade a esta cifra un 8 por ciento por causas
religiosas o de otra índole).


El consumo de carne de conejo puede
fomentarse mejor cuando la población tiene cos-
tumbre de comer carne de animales muy distin-
tos, que proceden de la caza por ejemplo (como
en el caso del Africa negra en general). En cam-


bio, las poblaciones que tienen una alimenta-
ción carente de variaciones tendrían mayores
reparos en aceptar este nuevo producto. Pero el
ejemplo de México (alimentación tradicional
basada en el maíz y los frijoles) demuestra que
una campaña de divulgación bien concebida
puede favorecer mucho los cambios necesarios
en las costumbres alimentarias.


Edad


86 días 96 días 105 días


Peso en canal (kg) 1,40 1,54 1,63
Grasa de riñón (% de /a canal) 1,5 2,2 3,4
Pérdida en la cocción del muslo (%) 30,9 27,6 27,3
Pérdida en la cocción del lomo (%) 34,1 30,9 30,8
Contenido de lípidos


Muslo (%) 4,8 4,9 6,0
Lomo (%) 1,5 1,7 1,6






El conejo 21


Capítulo 2
Nutrición y alimentación


BASES ANATOMICAS Y FISIOLOGIA
Algunas nociones de anatomía


En un conejo adulto (4-4,5 kg) o subadulto (2,5-3
kg), el tubo digestivo tiene una longitud total de
4,5-5 m. Después de un esófago corto, se encuen-
tra el estómago, simple, que forma un depósito y
que contiene aproximadamente 90-100 g de una
mezcla de alimentos más o menos pastosa. El
intestino delgado que le sigue mide alrededor de
3 m de longitud por un diámetro aproximado de
0,8-1cm. El contenido del mismo es líquido, sobre
todo en la primera parte. Además es normal en-
contrar porciones de una decena de centímetros,
vacíos de todo contenido. El intestino delgado
desemboca en la base del ciego. Este segundo
depósito mide aproximadamente 40-45 cm de
longitud por un diámetro medio de 3-4 cm. Con-
tiene 100-120 g deuna pasta homogénea que tiene
un contenido de materia seca (MS) del 22 por
ciento. En su extremidad, el apéndice cecal (10-12
cm) llene un diámetro más delgado. Su pared está
constituida por un tejido linfoide. Muy cerca de
su unión con el intestino delgado, es decir de la
«entrada» del ciego, se encuentra el inicio del
colon, es decir la «salida» del ciego. De hecho, el
ciego aparece como un callejón sin salida ramifi-
cado en divertículos sobre el eje intestino delga-
do-colon (Figura 2). Los estudios de fisiología
muestran que este callejón, que sirve de depósito,
es un lugar de paso obligado; el contenido circula
desde la base hacia la punta pasando por el centro
del ciego, y a continuación vuelve hacia la base, a
lo largo de la pared. Después del ciego se encuen-
tra el colon de cerca de 1,5 m; plisado y ondulado
cerca de 50 cm (colon proximal) y liso en su parte
terminal (colon distal).


Estos distintos órganos están esquematizados
en la Figura 2, que contiene también algunos
datos sobre la importancia y las características
de su contenido.


El tubo digestivo, relativamente más desarro-
llado en el conejo joven que en el adulto, alcanza
prácticamente su tamaño definitivo en un cone-
jo de 2,5-2,7 kg, cuando el animal sólo pesa
como máximo el 60-70 por ciento de su peso
adulto.


Dos glándulas importantes vierten sus
secreciones en el intestino delgado: el hígado y
el páncreas. La bilis, procedente del hígado,
contiene sales biliares y numerosas sustancias
orgánicas pero ninguna enzima: es una secre-
ción que ayuda a la digestión pero sin actuar por
sí misma. Por el contrario, el jugo pancreático
contiene una cantidad importante de enzimas
digestivas que permiten la degradación de las
proteínas (tripsina, quimotripsina), del almidón
(amilasa) y de las grasas (lipasa).


Conviene destacar, muy globalmente, la lon-
gitud del intestino delgado (3-3,5 m) y su escaso
contenido relativo, y la importancia de los de-
pósitos, estómago y ciego; el 70-80 por ciento del
contenido seco total del tubo digestivo está con-
centrado efectivamente en estos dos segmentos.
Por último, la proporción de agua del contenido
puede variar muy sensiblemente de un segmen-
to al otro, como consecuencia de las secreciones
del organismo así como de la absorción de agua.


Tránsito digestivo y cecotrofia
Las partículas alimenticias consumidas por el
conejo llegan rápidamente al estómago. Encuen-
tran allí un medio muy ácido y permanecen en
él algunas horas (de tres a seis, aproximada-
mente), pero sufren pocas transformaciones
químicas. En efecto, se produce una fuerte acidi-
ficación que provoca la solubilización de nume-
rosas sustancias, como también el inicio de la
hidrólisis de proteínas por acción de la pepsina.
El contenido del estómago se inyecta progresi-
vamente en el intestino delgado mediante




pequeñas descargas merced a las poderosas con-
tracciones estomacales. Desde su entrada en el
intestino delgado, el contenido se diluye por el
aflujo de bilis, por las primeras secreciones in-
testinales y finalmente por el jugo pancreático.
Bajo la acción de las enzimas contenidas en estas
dos últimas secreciones, los elementos fácilmen-
te degradables quedan liberados, franquean la
pared intestinal y se reparten por la sangre en
dirección a las células del organismo. Las partí-
culas no degradadas, después de una perma-
nencia total aproximada de 90 minutos en el
intestino delgado, entran en el ciego. Tienen que
permanecer necesariamente allí un determina-
do tiempo (de 2 a 12 horas). Durante este perío-
do son atacadas por las enzimas de las bacterias
que viven en el ciego. Los elementos que se


FIGURA 2
Esquema de los diferentes elementos del aparato digestivo del conejo'


HIDAGO


PENDICE CECAL
Peso: 10g
Longitud. 13 cm
Contenido. 1 g


CIEGO
Peso: 25 g
Longitud 40 cm
Contenido. 100-120 g
Contenido (% MS) 20%
Contenido (pH). 6,0


Huso cólico


Píloro


is


Esófago


Páncreas difuso


Válvula íleo-dedal


ESTOMAGO
Peso 20g
Contenido 90-100 g
Contenido (% MS): 17%
Contenido (pH). 1,5-2,0


Yeyuno


INTESTINO DELGADO
Peso: 60 g
Longitud 330 cm
Contenido. 20-40 g
Contenido (% MS) 7%
Contenido (pH): 7,2


Ileon


COLON PROXIMAL
Longitud: 50 cm
Contenido (% MS). 20-25%
Contenido (pH): 6,5


COLON
Peso: 30 g
Contenido 10-30 g


Recto Ano


'Valores numéricos obsei vados en ejempla] es de la raza Neozelandesa, a la edad de 12 semanas y que reciben un
alimento granulado completo equilibrado


degradan por esta nueva forma de ataque (áci-
dos grasos volátiles principalmente) quedan li-
berados y a su vez franquean la pared del tubo
digestivo y se introducen en la sangre. El conte-
nido del ciego es evacuado hacia el colon. Aproxi-
madamente la mitad, está formada por partícu-
las alimenticias grandes y pequeñas que no han
sido degradadas anteriormente, y la otra mitad,
por el cuerpo de las bacterias que se han desa-
rrollado en el ciego a expensas de los elementos
que llegan del intestino delgado.


Hasta esa fase, el funcionamiento del tubo
digestivo del conejo no difiere del de los demás
monogástricos. En cambio, su originalidad resi-
de en el funcionamiento dual del colon proximal.
En efecto, si el contenido cecal penetra en el
colon durante las primeras horas de la mañana,


22 Nutrición y alimentación


Duodeno Antro




El conejo 23


sufre pocas transformaciones bioquímicas en el
interior de éste. La pared cólica segrega una
mucosidad que envuelve progresivamente las
bolas que se han formado por efecto de las con-
tracciones de la pared. Dichas bolas se encuen-
tran reunidas en racimos alargados. Se las llama
cagarrutas blandas o, más científicamente,
«cecotrofias». En cambio, si el contenido cecal se
introduce en el colon en otro momento del día,
sufre otro tipo de modificaciones. Es decir, se
observan en el colon contracciones sucesivas de
sentido alterno; unas tienden a evacuar normal-
mente el contenido, y las otras, por el contrario,
a empujarla hacia el ciego. A causa de la dife-
rencia de potencia y de velocidad de desplaza-
miento de dichas contracciones, el contenido es
en cierta forma exprimido como una esponja
que se aprieta. La parte líquida, que agrupa las
sustancias solubles y las partículas pequeñas
(menores de 0,1 mm), es empujada, en su mayor
parte, hacia el ciego, mientras que la parte sóli-
da, que contiene sobre todo las partículas gran-
des (de más de 0,3 mm), forma las cagarrutas
duras que serán evacuadas en las camas. Mer-
ced a ese funcionamiento dual, el colon fabrica
dos tipos de cagarrutas: las cagarrutas duras y
las cecotrofias. Su composición química se da en
el Cuadro 14. Si bien las cagarrutas duras son
evacuadas en las camas, por el contrario, las
cecotrofias las recupera el animal al echarlas por
el ano. Para ello, en ese momento el conejo se
vuelve hacia atrás, aspira las cagarrutas blandas
cuando salen del ano y se las traga sin masticar.
Por eso, y sin ningún inconveniente, el conejo
puede practicar la recuperación de las cecotrofias
incluso si se encuentra sobre tela metálica. Al
final de la mañana, se las encuentra en gran
número en el estómago donde pueden represen-
tar hasta las tres cuartas partes de su contenido.
A partir de ese momento, el contenido de las
cecotrofias sigue una digestión idéntica a la del
resto de los alimentos. Teniendo en cuenta las
partes recicladas, una, dos, tres o incluso cuatro
veces, y la naturaleza de los alimentos, el trán-
sito digestivo del conejo dura de 18 a 30 horas
aproximadamente (20 horas de promedio).


Conviene recordar que la mitad del contenido


de las cecotrofias está constituido por los resi-
duos alimenticios no degradados totalmente,
así como por los restos de las secreciones del
tubo digestivo; aproximadamente la otra mitad
se compone de cuerpos bacterianos. Estos últi-
mos representan una apreciable aportación de
proteínas de buen valor biológico, así como de
vitaminas hidrosolubles. La práctica de la
cecotrofia por lo tanto tiene un interés nutricional
apreciable. Sin embargo, el modo de regulación
y las cantidades producidas limitan su repercu-
sión cuantitativa. De hecho, la composición de
las cecotrofias es relativamente independiente
de la naturaleza del alimento ingerido (constan-
cia de los cuerpos bacterianos); y, además, la
cantidad de cecotrofias producidas diariamente
no parece depender en absoluto de la composi-
ción del alimento. En particular, la cantidad de
MS reciclada cada día por medio de la cecotrofia
es independiente del contenido de celulosa del
alimento (Cuadro 15). Por ello, el tránsito diges-
tivo es tanto más rápido cuanto mayor sea el
contenido de celulosa bruta del alimento y /o
cuanto más gruesas sean las partículas.


En cambio, este modo de funcionamiento es-
pecial necesita una aportación de fibra gruesa,
pues, si el alimento contiene pocas partículas
gruesas y/ o éstas son altamente digestibles, el
mecanismo de retorno al ciego funcionará al
máximo y el contenido cecal se empobrecerá de
elementos capaces de nutrir las bacterias nor-
males que viven en el ciego. Por esto, se corre el
gran riesgo de ver desarrollarse bacterias dife-
rentes en este medio empobrecido, algunas de
las cuales pueden ser nocivas. Por tanto, convie-
ne aportar, por vía alimentaria, una cantidad
mínima de fibra que permita a los animales
asegurar un tránsito digestivo bastante rápido.
Clásicamente, la fibra alimenticia se define por
el contenido de celulosa bruta del alimento,
puesto que esta última se digiere normalmente
con poca eficiencia. Sin embargo, algunas fuen-
tes de celulosa (pulpa de remolacha, pulpa de
frutos en general) son muy digestibles (coefi-
ciente de utilización digestiva aparente de celu-
losa bruta del 60 al 80 por ciento) debido a su
escaso grado de lignificación. Por eso, se hacen




24 Nutrición y alimentación


CUADRO 14
Composición de las cagarrutas duras y de las cecotrofias: medias y valores extremos


para 10 alimentos diferentes


'Alimentos concentrados completos, forrajes verdes y secos.
Fuente: Proto, 1980.


CUADRO 15
Ingestión y excreción de materia seca en los conejos en crecimiento que consumen


alimentos isonitrogenados, con una tasa variable de paja suministrada
en sustitución del almidón de maíz


'Media ± 1 desviación 6130 de la media.
Fuente: Dehalle, 1979.


actualmente recomendaciones sobre la celulosa
bruta no digestible. A título indicativo, se seña-
lan algunos valores en el Cuadro 16 para las
materias primas clásicas de Europa.


La regulación de la cecotrofia depende de la
integridad de la flora digestiva y está sometida
al ritmo de ingestión. En efecto, la ingestión de


Alimentos experimentales


Pobres en celulosa Ricos en celulosa


las cecotrofias se observa durante 8 a 12 horas,
bien después de la comida en los conejos racio-
nados, o bien después de la máxima ingestión
en los animales que se nutren a voluntad. En
estos últimos, el ritmo de ingestión y, como
consecuencia, el de la cecotrofia, es el resultado
del ritmo de iluminación a que están sometidos.


Componentes Cagarrutas duras Cecotrofias


2 Extremos 2 Extremos


(Porcentaje)
Humedad 41,7 34-52 72,9 63-82


Materia seca 58,3 48-66 27,1 18-37


(Porcentaje de materia seca)
Proteínas 13,1 9-25 29,5 21-37


Celulosa bruta 37,8 22-54 22,0 14-33


Lípidos 2,6 1,3-5,3 2,4 1,0-4,6


Minerales 8,9 3,1-14,4 10,8 6,4-10,8


Extracto no nitrogenado 37,7 28-49 35,1 29-43


Porcentaje de paja en el alimento (%) 5 20
Porcentaje de celulosa bruta del alimento (%) 10,8 16,8
Materia seca consumida por día (g) 60 ± 67 + 28
Materia seca excretada por día


Cagarrutas duras (g) 20 ± 5 33±8
Cecotrofias (g) 10 ± 4 10 ± 5




El conejo 25


CUADRO 16
Composición química de las diferentes materias primas utilizables para


la alimentación de los conejos


(Continúa en la pág. 26)


MS MG CB CBI MNT Lis AAS Mx Ca P ED


Avena 86 5,3 10,2 9,8 10,0 0,40 0,50 2,70 0,08 0,34 2 800


Trigo 86 1,9 2,3 1,0 11,3 0,32 0,47 1,65 0,06 0,33 3 100


Maíz 86 4,2 2,2 0,6 9,0 0,25 0,39 1,35 0,01 0,27 3 200


Cebada 86 2,0 4,0 3,8 10,0 0,37 0,42 2,30 0,05 0,35 3 000


Sorgo 86 3,0 2,5 1,0 10,0 0,23 0,33 1,45 0,03 0,30 3 150


Arroz cáscara 87 2,1 8,6 6,5 8,0 0,28 0,35 4,53 0,05 0,26 2 850


Salvado fino de trigo 87 4,0 9,6 6,8 15,0 0,56 0,50 5,60 0,13 1,20 2 300


Harina basta de trigo 88 2,7 1,4 0,1 14,9 0,50 0,46 2,00 0,07 0,45 3 200


Residuos de cervecería 91 7,6 15,3 3,5 25,2 0,70 0,61 4,07 0,28 0,50 2 800


Salvado de maíz 89 6,3 9,0 3,8 10,1 0,27 0,36 2,69 0,03 0,23 2 750


Torta de soja 44 88 1,8 7,4 6,8 42,5 2,70 1,27 6,00 0,30 0,62 3 260


Torta de soja 48 88 2,0 5,6 4,8 45,8 2,91 1,37 6,30 0,30 0,69 3 310


Torta de girasol 90 1,8 26,5 18,6 29,5 1,07 1,26 6,22 0,35 0,90 2 770


Torta de colza 89 1,8 11,7 7,4 35,2 1,93 1,73 7,00 0,75 1,10 2 800


Torta de algodón 91 1,4 13,0 9,0 41,0 1,72 0,59 6,46 0,20 1,00 2 790


Haba menor 87 1,3 7,5 5,0 26,4 1,66 0,53 3,38 0,11 0,61 2 800


Guisante forrajero 86 1,6 5,5 4,0 22,0 1,60 0,59 3,40 0,08 0,45 2 800


Soja granulada por extrusián 89 18,0 6,0 4,2 37,0 2,35 1,15 4,45 0,25 0,57 4 400


Harina de hierba 91 3,7 21,0 14,3 17,1 0,75 0,44 12,7 0,70 0,42 1 730


Alfalfa deshidratada A 90 3,0 27,0 22,0 15,5 0,68 0,42 9,00 1,40 0,25 1 800


Alfalfa deshidratada B 90 2,9 25,0 20,5 16,6 0,73 0,45 9,45 1,50 0,25 1 850


Cáscaras de soja 92 2,0 34,0 32,0 12,7 0,70 0,35 5,69 0,40 0,17 1 800


Cáscaras de cacao 90 4,5 18,6 14,0 16,5 0,90 0,38 7,62 0,30 0,35 2 190


Paja de trigo 88 1,3 42,0 39,0 4,0 0,20 0,12 8,30 0,47 0,09 700


Pulpa de remolacha azucarera 90 1,0 18,0 5,0 8,8 0,54 0,13 5A2 0,90 0,11 2 700


Pulpa de cítricos 90 3,0 12,0 5,1 6,0 0,25 0,06 5,45 2,10 0,12 3 000


Pienso a base de gluten 90 3,0 8,3 4,6 21,0 0,69 0,97' 7,10 0,28 0,70 2 770


Mandioca 85 0,17 4,6 2,0 2,6 0,09 0,06 5,22 0,30 0,19 2 850


Algarroba 86 2,4 7,8 7,0 5,0 0,18 0,16 3,43 0,65 0,10 2 390


Melaza de remolacha azucarera 77 0,3 0,0 0,0 7,7 0,04 0,10 8,93 0,25 0,02 2 600


Grasa animal 99,5 99,5 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 8 000




Es preciso señalar, por otro lado, que la
cecotrofia está igualmente bajo la dependencia de
regulaciones internas mal conocidas todavía. En
particular, la ablación de las glándulas
suprarrenales lleva consigo una detención de la
práctica de la cecotrofia y las inyecciones de
cortisona a los animales a los que se ha practicado
la suprarrenalectomía hacen que se restituya el
comportamiento normal. Por consiguiente, el trán-
sito digestivo del conejo parece estar en depen-
dencia estrecha de las secreciones de adrenalina.
Una hipersecreción asociada a una tensión deter-
mina la disminución de la motricidad digestiva v
un riesgo elevado de trastornos digestivos. Por
último, el comportamiento de cecotrofia aparece
en el conejo joven (doméstico o silvestre) aproxi-
madamente a las 3 semanas de edad, en el mo-
mento en que los animales empiezan a consumir
alimentos sólidos además de la leche materna.


COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO
Los estudios sobre ei comportamiento
alimentario se han ocupado principalmente de
los conejos que reciben alimentos completos
equilibrados o, en el ámbito de las preferencias
alimentarias, de los alimentos secos, tales como
granos, pajas, forrajes secos.


Ritmo de ingestión
En los conejos recién nacidos, el ritmo de las
tetadas lo impone la madre. Esta da de mamar a
sus pequeños una sola vez cada 24 horas. La
tetada propiamente dicha sólo dura de 2 a 3 mi-
nutos. En ocasiones, algunas conejas dan de ma-
mar dos veces en las 24 horas. Cuando la cantidad
de leche es insuficiente, los gazapos suelen


Nota: Materias secas (MS), materias grasas (MG), celulosa bruta (CB), celulosa bruta no digestible (CBI), materias
nitrogenadas totales (MNT), Lisina (Lis), aminoácidos sulfúricos (AAS), minerales totales (Mx) calcio (Ca) y fósforo (E) en
porcentaje del alimento en cuanto tal. Energía digestible del conejo (ED) en kilicalorias por kilogramo de alimento en
cuanto tal.
Fuente: INRA, 1989 y Maertens et al., 1990.


mamar de su madre cada vez que entra en el
nidal, pero esta última retiene su leche. Este com-
portamiento es la señal de una producción leche-
ra insuficiente.


.A partir de la tercera semana de vida, los gaza-
pos comienzan a moverse; ingieren algunos gra-
mos del alimento materno y un poco de agua.
potable, si disponen de ella. En los días siguien-
tes, la ingestión de alimentos sólidos y de agua se
torna rápidamente predominante en relación con
la de la leche. Durante este periodo, las modifica-
ciones del comportamiento alimentario son ex-
traordinarias: el gazapo joven pasa de una sola
tetada por día a una multitud de comidas sólidas
y líquidas más o menos alternadas y repartidas
irregularmente a lo largo de la jornada: de 25 a 30
comidas sólidas o liquidas por día.


En el Cuadro 17 figura un ejemplo de la evo-
lución del comportamiento alimentario de los
conejos Neozelandeses Blancos, entre edades de
6 y 18 semanas. El número de comidas sólidas,
estable hasta las 12 semanas, tiende luego a
disminuir ligeramente. El tiempo total dedicado
a la comida por un período de 24 horas es supe-
rior a 3 horas a las 6 semanas; luego disminuye
rápidamente hasta alcanzar una duración infe-
rior a 2 horas. Cualquiera que sea la edad de los
conejos, un alimento que tenga más del 70 por
ciento de agua (forraje verde, por ejemplo) cons-
tituye una fuente de agua suficiente para indivi-
duos que se encuentren a una temperatura de
20°C. La distribución de las comidas y tomas de
bebida no es homogénea en el transcurso de las
24 horas, como indica la Figura 3. La parte d.e
alimentación diaria consumida cada hora en pe-
ríodo de oscuridad es mucho mayor que la parte


MS MC, CB CBI MNT Lis AAS Mx ED


Aceite de soja 99,5 99,5 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 8 500
Harina de carne A 92 7,5 0,0 0,0 59,0 3,46 1,39 22,7 7,05 3,35 3 180


Harina de carne 3 95 14,5 0,0 0,0 58,2 3,40 1,34 19,3 6,55 3,10 3 680


Harina de pescado 91 8,3 0,0 0,0 67,8 5,00 2,50 15,0 3,90 2,55 4 160


26 Nutrición y alintentaci6n




El conejo 27


CUADRO 17
Evolución del comportamiento alimentario de nueve conejos machos Neozelandeses


Blancos entre 6 y 18 semanas de edad que reciben a voluntad agua y un alimento
granulado completo equilibrado, en un local mantenido a 20 ± 1°C


correspondiente ingerida en período de ilumina-
ción, tanto por lo que respecta al alimento seco
como al agua potable. Conviene señalar el gran
consumo que precede a la extinción de la luz en
un local de experimentación. A medida que los
conejos envejecen, el carácter nocturno del com-
portamiento alimentario se acentúa. El número
de comidas efectuadas en período de iluminación
disminuye y el «reposo alimentario» matinal tien-
de a alargarse. El comportamiento alimentario de
los conejos de campo es todavía más nocturno
que el de los conejos domésticos.


Evolución de la ingestión de alimentos y
agua en función de la edad y del estado


fisiológico del animal
Las cantidades de alimento y de agua consumi-
dos dependen de la naturaleza de los alimentos
que se presenten a los conejos (véase la sección
sobre la nutrición). Pero esas cantidades depen-
den igualmente del tipo de animal, de su edad y
de su período de producción. Para un alimento
dado, tomando como referencia el consumo es-
pontáneo de un adulto (140 a 150 g/día de MS,
por ejemplo, para los Neozelandeses Blancos de 4
kg), se comprueba que a las 4semanas el consumo


diario de un gazapo joven representa la cuarta
parte, mientras que su peso en vivo sólo represen-
ta el 14 por ciento del peso en vivo del adulto. A
las 8 semanas, las proporciones respectivas son
de 62y 42 por ciento, y a las 16 semanas de 100 a
110 por ciento y 87 por ciento.


Durante el ciclo de reproducción, el consumo
espontáneo de una coneja varía mucho (Figura
4). Se observa una baja de consumo en todas las
madres al final de la gestación, y puede llegar a
detenerse por completo la ingestión de alimento
solido en determinadas hembras la víspera del parto.
En cambio, la ingestión de agua no se paraliza nunca.
Después del parto, el consumo de alimentos crece
muy rápidamente y puede llegar a ser de más de 100
g/día de MS/kg de peso en vivo. En ese momento
la ingestión de agua es también importante: 200-250
g/día/kg de peso en vivo. Por último, cuando una
coneja es a la vez gestante y lactante, su consumo
alimentario es muy comparable, pero no superior, al
de una coneja simplemente lactante.


Comportamiento alimentario y
medio ambiente


El consumo energético del conejo depende de la
temperatura ambiente. La ingestión de alimentos


Edad (semanas)


6 12 18


Alimento sólido (89% de MS)
Cantidad total (g/dia) 98 194 160
Número de comidas por día 39 40 34
Cantidad media por comida (g) 2,6 4,9 4,9
Agua potable
Cantidad total (g/dfa) 153 320 297
Número de tomas por día 31 28,5 36
Peso medio de una toma (g) 5,1 11,5 9,1
Relación agua/alimento (materia seca) 1,75 1,85 2,09
Porcentaje de agua calculado por
el conjunto del consumo diario
de «alimento sólido + bebida» (%) 65,3 66,4 68,8
Fuente: Prud'hon, 1975.




que permita hacer frente al consumo está en ínti-
ma relación con dicha temperatura. Diferentes
trabajos realizados en laboratorio demuestran que
entre los 5 y los 30 °C el consumo de los conejos
en crecimiento pasa, por ejemplo, de 180 a 120g!
día para el alimento granulado y de 330 a 390 g/
día para el agua (Cuadro 18). Un análisis más
preciso del comportamiento indica que, cuando
la temperatura aumenta, el número de comidas
(sólidas y líquidas) en 24 horas disminuye. Pasa
de 37 comidas sólidas a 10 °C a 27 solamente
a 30 °C en los conejos jóvenes Neozelandeses.
En cambio, si la cantidad de alimentos consumi-
dos en cada comida se reduce a causa de las tem-
peraturas elevadas (5,7 g por comida a 10 y
20 °C frente a 4,4 g a 30 °C), por el contrario, la
canLidad de agua consumida en cada toma au-
menta con la temperatura (de 11,4 a 16,2 g por
toma, entre los 10 y los 30 °C).


FIGURA 3
Distribución horaria del consumo diario de agua y de alimento completo granulado, en el transcurso de un
periodo de 24 horas, en un conejo de 12 semanas de edad


10


(:)." -40 Agua


Aftmento


o,
, no- , I


7 9 11 13 15 17


Tiempo (horas)


Fuente Prud'hon, 1975


Noche


19 21 23 1 3 5 7 9


Un estudio reciente de Finzi, Valentini y Fillipi
Balestra (1992) muestra que, cuando la tempera-
tura aumenta (ensayos a 20 °C, a 26 °C y a
32 °C), la relación entre agua y alimento ingeri-
do aumenta sensiblemente, algo ya conocido,
pero se modifican también las diferentes rela-
ciones concernientes a la ingestión y a la excre-
ción (Cuadro 19). Los autores proponen incluso
utilizar estas relaciones (las más fáciles de medir
localmente) para identificar la existencia de un
estrés térmico en el conejo.


Si en el medio ambiente del conejo, el agua para
beber llegase a faltar totalmente y el animal tuviera
a su disposición únicamente alimentos secos (menos
del 14 por ciento de agua), el consumo de MS se
anularía en 24 horas. Con una falta total de agua y en
función de las condiciones ambientales (tempera-
tura, humedad), un conejo adulto puede sobrevivir
de cuatro a ocho días sin alteración irreversible de


28 Nutrición y alimentación




CUADRO 18
Cantidades de alimentos y de agua consumidos por conejos en crecimiento,


en función de la temperatura ambiente


las funciones vitales; pero su peso puede disminuir
un 20-30 por ciento en menos de una semana. En
cambio, si los conejos tienen a su disposición agua
limpia para beber, pero ningún alimento sólido,
pueden sobrevivir de 3 a 4 semanas. En relación con
el consumo normal, la ingestión de agua aumenta de
cuatro a seis veces al cabo de pocos días. La inclusión


FIGURA 4
Evolución del consumo de alimento concentrado equilibrado (S9 por ciento de MS) s'amnistiado a una concia
en el C111 so de una gestación y de una lactancia


Fuente Lebas, 1975


Destete a los 30 días


LACTANCIA


Destete a los
/42 días


de cloruro de sodio en el agua (0,45 por ciento)
reduce dicho aumento de consumo, pero la de cloru-
ro potasico no surte efecto debido a la pérdida de
sodio por vía urinaria. El conejo soporta muy bien el
hambre y relativamente bien la sed. Toda limitación
de la cantidad de agua, en relación con las necesida-
des, conduce a una reducción proporcional de la


500 Parto


400


'Es3


o
300


(T)


o


a)


200


E GESTACION


100


Temperatura ambiente 5°C 1800 3000


Humedad relativa (%) 80 70 60
Alimento granulado consumido (g/cifc) 182 158 123
Agua consumida (g/clicy) 328 271 386
Relación agua/alimento 1,80 1,71 3,14


Aumento medio de peso (g/cifo) 35,1 37,4 25,4


Fuente: Eberhart, 1980.


El conejo 29


lb 20 3b30lb 26
Monta Parto Días




30 Nutrición y alimentación


CUADRO 19
Incidencia de la temperatura ambiente en las diferentes relaciones de ingestión y


excreción en los conejos adultos


MS ingerida y, por consiguiente, a una alteración de
los rendimientos.


Si se suministra agua salobre a los conejos, se
reduce considerablemente el rendimiento de creci-
miento, cuando el contenido de sodio del agua pota-
ble supera el 1 por ciento.


En un estudio realizado en Egipto por Ayyat
et al. (1991) se observa una reducción en la velo-
cidad de crecimiento de 12 a 16 por ciento cuando
el conte-nido de sodio supera el 1,5 por ciento
(Cuadro 20). El consumo de alimento sólido
(granulado) no varía con la salinidad del agua; en
cambio, el consumo de agua crece ligeramente:
de 14 a 16 por ciento en el experimento de Ayyat
et al. Para completar, conviene recordar que, in-
cluso con un contenido de sodio de 2,4 g (6 g de
sal Rashid añadido), no se menciona ningún caso
de mortalidad en este experimento que ha dura-
do 8 semanas, y los conejos registraban todavía
un crecimiento de 23 g/ día (77 por ciento según
la muestra).


Preferencias alimentarias del conejo
Cuando el conejo se encuentra ante varios alimentos,
elige entre ellos en función de criterios difícilmente
previsibles. Así, cuando se le da para que elija libre-
mente alfalfa deshidratada y maíz en grano seco,
consumirá un 65 por ciento de alfalfa y un 35 por
ciento de maíz. Por ejemplo, en el caso de la alfalfa y
la avena, las cifras serán, respectivamente, del 60 y
del 40 por ciento. Pero si los granos de maíz están
relativamente húmedos (más del 14 a 15 por ciento


de humedad, lo que puede plantear problemas de
conservación), la proporción de maíz aumenta al 45-
50 por ciento. Cuando se presentan a los conejos
alimentos que contienen alfalfas deshidratadas con
porcentajes variables de saponina, por lo tanto más
o menos amargas, eligen los alimentos que tienen un
grado de amargor relativamente elevado. Estos mis-
mos alimentos fueron abandonados por las ratas y
por los cerdos en las pruebas realizadas por Cheeke,
Kinzell y Pedersen (1977), en los Estados Unidos.


La alimentación de los conejos con forrajes
más un alimento concentrado complementario
plantea igualmente algunos problemas cuando
los forrajes son poco apetecibles. Según indican
los resultados experimentales que figuran en el
Cuadro 21, los conejos que disponen a voluntad
de un alimento concentrado de elevado conteni-
do de energía y de fibra (paja en los ensayos) no
saben ajustar correctamente su consumo y no
logran un crecimiento máximo. Cuando un
cunicultor se encuentre frente a esta situación,
deberá limitar la cantidad de alimento concen-
trado o, en general, la del alimento más apeteci-
ble. Algunas veces éste puede ser el caso de
determinados forrajes verdes de escaso valor
nutritivo.


Por el contrario, la situación cambia si el co-
nejo se encuentra frente a dos alimentos ricos en
energía, como Gidenne (1986) ha ensayado con
un alimento granulado completo y con el bana-
no verde, ambos a libre elección. En este caso,
los conejos que tenían la posibilidad de escoger,


Relaciones


20°C 26°C 32°C


Media A Media B B/A (%) Media C C/A (%)


Agua/alimento 1,7 3,5 206 8,3 489


Orina/alimento 1,0 1,6 167 4,0 413


Agua/heces 1,9 5,5 287 11,2 583


Orina/heces 1,1 2,5 234 5,3 493


Furente: Finzi et al., 1992.




El conejo 31


CUADRO 20
Incidencia de la salinidad del agua potable en el rendimiento productivo de


los conejos en crecimiento


han obtenido un crecimiento equivalente al del
ejemplar testigo y una ingestión de energía
digestible idéntica. Sin embargo, entre el destete
(5 semanas) y el final del ensayo (12 semanas),
la proporción de banano pasa del 40 por ciento
al 28 por ciento de la ingestión cotidiana de MS.


CUADRO 21
Ingestión de alimentos y crecimiento de conejos Neozelandeses entre 5 y 9 semanas


de edad, que reciben a voluntad un alimento rico o pobre en fibra celulósica y
eventualmente también paja de trigo granulada


Por último, hay que señalar que los conejos en
crecimiento, que reciben un alimento granulado
carente de aminoácidos sulfurados o de lisina y
que disponen, para beber a voluntad, de agua
pura o de una solución del aminoácido carente,
beben la solución del aminoácido con preferen-


Sal añadida al agua
(g/litro) O 1,5 3,0 4,5


Contenido de minerales del agua
(PPrn)
Ca 11 99 187 275
Mg 11 21 31 41


8 143 278 413
Na 399 901 1 403 1 905
Cl 107 753 1 399 2 045
Bicarbonatos 320 395 470 545
Contenido total de minerales 906 2 409 3 912 5 415


Aumento de peso en vivo 29,7 28,9 24,3 22,6(g/día) ±1,4 ±0,9 ±1,0 ±1,1
Consumo de alimento
(g/día) 125 139 126 124


Fuente: Ayyat et al., 1991.


Alimento concentrado
granulado rico


en fibra


Alimento concentrado
granulado pobre


en fibra


Composición del alimento
Paja (%) 20 O
Proteínas (%) 16,1 15,6
Celulosa bruta (%) 11,7 4,1
Modalidad de suministro Solo + paja Solo + paja


Ingestión (g/día)
Alimento concentrado granulado (A) 94,7 88,3 63,4 63,3
Paja de trigo (P) 7,4 12,2
Total A + P 94,7 95,7 63,4 75,5


Ganancia de peso en vivo (g/clia) 31,7 31,0 22,4 26,6
'De 5 mm de diámetro.
Fuente: Reyne y Salcedo-Miliani, 1981.




32 Nutrición y alimentación


cia al agua pura. De esta forma logran tener un
crecimiento tan bueno como el de los conejos
testigo que reciben un alimento equilibrado.


NECESIDADES NUTRICIONALES
Modo de calcular las necesidades


Desde hace una veintena de arios, los diferentes
trabajos experimentales realizados en el mundo,
y especialmente en Francia, han permitido for-
mular recomendaciones fiables para fabricar
alimentos que respondan a las necesidades de
producción (leche, carne) de los conejos en los
climas templados europeos.


La técnica experimental consiste en fabricar
alimentos de composición variada pero perfec-
tamente conocida, dárselos a comer a los cone-
jos y, a continuación, valorar la producción (au-
mento de peso, número y peso de los gazapos,
etc.). Se define luego cuál de los alimentos es el
mejor y se anota su composición; de esta forma,
los técnicos de alimentación han podido dar
recomendaciones para varias categorías de co-
nejos. La mayoría de las veces, para las explota-
ciones intensivas europeas, se distinguen los
alimentos destinados a las conejas reproductoras
(hembras gestantes-lactantes o solamente
lactantes), a los gazapos en torno al destete (ali-
mentos de postdestete o en torno al destete, este
último consumido también por la madre), y a
los conejos de engorde. En la gama de alimen-
tos, suministrados por los fabricantes de piensos,
figura también un alimento «mixto» capaz de
satisfacer de manera aceptable las necesidades
de todas las categorías de conejos, en la medida
en que el cunicultor no pretenda obtener la
máxima producción de su criadero. Estas nor-
mas se han establecido en función de las condi-
ciones ambientales corrientes en Europa y asi-
mismo en función de los costos relativos de los
alimentos registrados en esos países. Dichas
normas sirven de referencia; pero en determina-
das circunstancias locales, los regímenes
alimentarios que se aparten un poco de estas
normas pueden conducir a resultados económi-
cos mucho más satisfactorios. Los límites extre-
mos que conviene no rebasar se indican al final
de este capítulo.


Necesidades alimentarias
El alimento más rico y más concentrado debe
suministrarse a las hembras lactantes. Estas pro-
ducen cada día de 100 a 300 g de leche tres veces
más rica que la de vaca y disponen de pocas
reservas en comparación con la demanda. Co-
rresponde luego a las crías en crecimiento (sobre
las que se ha realizado un número mucho ma-
yor de trabajos de investigación que sobre las
demás categorías). Siguen las hembras simple-
mente gestantes, cuya alimentación puede ser
un poco menos rica que la de las crías en creci-
miento. Y, por último, los machos que no nece-
sitan un alimento rico.


En el Cuadro 22 se presenta la composición
química detallada del alimento teóricamente ideal
para cada categoría de conejos. Se observan en él
cuatro grandes categorías de normas. Primera-
mente, las que se refieren a las proteínas y su
composición (distribución de los aminoácidos);
deben proporcionar los elementos de construc-
ción o de reconstrucción del organismo. La celu-
losa, por su porción no digestible, debe causar un
atasco mínimo del tubo digestiv' o, necesario para
el buen funcionamiento de este último. La apor-
tación de fibra correspondiente puede estimarse
por el contenido de fibra ácido-detergente (FAD)
según Van Soest, o mejor de FAD no digestible.
La energía es indispensable para la termorregu-
ladón de los animales y para el funcionamiento
general del organismo. Finalmente, los minerales
y las vitaminas son los elementos constitutivos,
bien de ciertas partes del animal (esqueleto), o
bien de las enzimas que permiten, mediante un
determinado gasto de energía, construir y reno-
var constantemente las proteínas del organismo.
En el Cuadro 22 figura también una columna que
corresponde a la composición química que debe
tener un alimento de uso «mixto», utilizable en
un criadero para la totalidad de los animales. Su
composición constituye un término medio entre
las exigencias de las crías en crecimiento y las de
las hembras lactantes. A las demás categorías se
les puede suministrar un alimento más rico sin
mayores inconvenientes. Más adelante se explica-
rá en qué circunstancias debe emplearse un ali-
mento «mixto» o alimentos más especializados.




El conejo 33


CUADRO 22
Composición química conveniente de los alimentos destinados a conejos de diferentes


categorías criados en sistema intensivo


Sin embargo, es preciso analizar antes a fondo las
diferentes necesidades alimentarias.


Necesidades de sustancias nitrogenadas. La sen-
sibilidad del conejo a la calidad de las proteínas


que contiene su ración, cuestión controvertida
durante mucho tiempo, resulta ahora cierta. Los
investigadores han demostrado que el conejo,
durante su desarrollo, debe encontrar en su ali-
mentación una cierta cantidad de 10 de los 21


Componentes (en relación
con el alimento en sí,
suponiendo que contiene
un 89% de MS)


Jóvenes en
crecimiento


(4-12
semanas)


Coneja
lactante


Alimento
en torno
al destete


Alimento
de uso '<mixto»
(maternidad +


engorde)


Proteínas brutas (%) 16 18 15 17
Proteínas digestibles (%) 11,5 13,3 10,8 12,4
Aminoácidos
Aminoácidos sulfurados (%) 0,60 0,60 0,55 0,60
Lisina (%) 0,70 0,90 0,65 0,70
Arginina (%) 0,90 0,80 0,80 0,90
Treonina (%) 0,55 0,70 0,55 0,60
Triptófano (%) 0,13 0,20 0,12 0,13
Histidina (%) 0,35 0,43 0,35 0,40
Isoleucina (%) 0,60 0,70 0,67 0,65
Fenilanina + tirosina (%) 1,20 1,40 1,10 1,5
Valina (%) 0,70 0,85 0,68 0,80
Leucina (%) 1,05 1,25 1,00 1,20
Energía y fibra
Energía digestible (kcal/kg) 2 500 2 650 2 400 2 550
Energía metabolizable (kcal/kg) 2 380 2 520 2 280 2 420
Lípidos (%) 3-5 4-5 3 3-4
Celulosa bruta (%)
Celulosa bruta no digestible (%) 12 10 14 12
FAD (%) 18 14 20 18
Relación proteínas digestibles/
energía digestible (g/1000 kcal) 45 51 46 48
Minerales
Calcio (%) 0,40 1,20 1,00 1,10
Fósforo (%) 0,30 0,50 0,50 0,60
Potasio (%) 0,60 0,90 0,60 0,90
Sodio (%) 0,30 0,30 0,30 0,30
Cloro (%) 0,30 0,30 0,30 0,30
Magnesio (%) 0,25 0,25 0,25 0,25
Vitaminas
Vitamina A (U//kg) 6 000 10 000 10 000 10 000
Vitamina D (U//kg) 1 000 1 000 1 000 1 000
Vitamina E (ppm) 50 50 50 50
Vitamina K (ppm) 0 2 2 2
Vitamina C (ppm) O o o o
Vitamina Bi (ppm) 2 2 2
Vitamina B2 (ppm) 6 6 4
Vitamina B, (ppm) 2 2 2
Vitamina B12 (ppm) 0,01 0 0,01 0,01
Acido fálico (ppm) 5 5 5
Acido pantoténico (ppm) 20 20 20
Niacina (ppm) 50 50 50
Biotina (ppm) 0,2 0,2 0,2


Fuente: Lebas, 1989.




34 Nutrición y alimentación


aminoácidos que constituyen las proteínas. Se
designan con el nombre de aminoácidos indis-
pensables o esenciales. Por analogía con las de-
más especies, se tienen en cuenta además otros
dos aminoácidos que pueden sustituir parcial-
mente a dos aminoácidos indispensables, lo que
conduce a la lista siguiente: arginina, histidina,
leucina, isoleucina, lisina, fenilalanina+ tirosina,
metionina + cistina, treonina, triptófano, valina.


Prácticamente sólo se han estudiado las nece-
sidades para la arginina, la lisina y los
aminoácidos sulfurados (metionina y cistina).
Expresados en porcentaje de la ración, las nece-
sidades de lisina y de aminoácidos sulfurados
son respectivamente del 0,6 y 0,7 por ciento para
los conejos en crecimiento. Para los conejos en
reproducción la aportación de lisina debe ser
sensiblemente más elevada, si la producción de
leche es intensiva (de nueve a 12 gazapos
lactantes). La aportación de arginina debe ser
menos del 0,8 por ciento, aunque un poco más
para los conejos en crecimiento. Por lo que se
refiere a la lisina y a la arginina, el umbral de
toxicidad del aminoácido en cuestión dista
mucho del nivel que se juzga como óptimo. Por
el contrario, para los aminoácidos sulfurados,
sólo existe un pequeño margen entre la cobertu-
ra de la necesidad y el nivel que lleva consigo
una alteración de los resultados por exceso. Para
los demás aminoácidos indispensables, las apor-
taciones aconsejadas se han valorado únicamente
por cálculo partiendo de raciones ordinarias
satisfactorias. En la medida en que las proteínas
alimenticias aporten dichos aminoácidos indis-
pensables, la ración para los conejos de engorde
puede contener sólo de un 15-16 por ciento de
proteínas brutas.


Conviene señalar igualmente que un alimen-
to equilibrado en aminoácidos indispensables
se consume siempre en mayor cantidad que el
mismo alimento con carencia.


El equilibrio en aminoácidos puede realizarse
únicamente con proteínas vegetales. Es el caso
de la casi totalidad de los alimentos completos
europeos. Si bien el conejo puede asimilar pro-
teínas de origen animal su consumo no es abso-
lutamente necesario; solamente cuenta la apor-


tación de aminoácidos, no el origen vegetal o
animal.


Para la coneja reproductora, el porcentaje
óptimo de proteínas brutas parece ser aproxi-
madamente del 17-18 por ciento. Un aumento
del contenido de proteínas (21 por ciento) per-
mite aumentar la producción de leche, pero re-
duce ligeramente el número de gazapos
destetados por unidad de tiempo.


Por último, casi todos los intentos hechos para
sustituir una parte de las proteínas propiamente
dichas por nitrógeno no protéico (urea, sales de
amonio) han fracasado en el plano económico, a
causa de la degradación y la absorción demasia-
do precoces de estas fuentes de nitrógeno antes
de que los microorganismos del intestino ciego
las asimilen. No obstante, se produce una cierta
asimilación cuando la ración es muy deficiente
en nitrógeno (30-50 por ciento por debajo de las
necesidades) o cuando la fuente de nitrógeno no
protéico tiene una velocidad media de degrada-
ción en el intestino (caso de biuret). De todas
formas, actualmente se recomienda suministrar
a los conejos su ración de nitrógeno en forma de
proteínas propiamente dichas, equilibradas en
aminoácidos.


Aportación energética y fibra. La energía nece-
saria para las síntesis orgánicas la proporcionan
en general los glúcidos y en pequeña medida los
lípidos. En caso de exceso de proteínas, estas
últimas contribuyen también al suministro de
energía previa desaminación.


El conejo en crecimiento, así como la coneja
reproductora, ajustan su consumo de alimentos
en función de la concentración energética de los
alimentos que se le presentan, en la medida en
que las proteínas y otros elementos de la ración
estén bien equilibrados. En el joven en creci-
miento de estirpe Neozelandesa o Californiana,
la ingestión diaria se regula en alrededor de 220
a 240 kcal de energía digestible (ED) por kilo-
gramo de peso metabólico (P V0'75). En la coneja
lactante, es por término medio de 300 kcal ED/
kg PY 7" y alcanza más de 360 kcal en el momen-
to de la máxima producción de leche (del 15° al
20° día de la lactancia). Por consiguiente, es




El C011ejo 35


difícil fijar una necesidad estricta de energía,
pero se ha podido demostrar que la ingestión
sólo se regula correctamente entre las 2 200 y las
3 200 kcal ED/ kg de alimento.


Por eso, un alimento concentrado de elevado
contenido de energía deberá ser también con-
centrado para todos los demás elementos nutri-
tivos, de forma que las aportaciones cuantitati-
vas queden satisfechas mediante la ingestión de
una masa menor de alimento.


La regulación de la ingestión energética fun-
ciona bien en un clima templado, según que la
causa de variación del contenido de energía
dependa de la presencia de gil:leidos más o menos
digestibles (sustitución almidón-celulosa, por
ejemplo). Por el contrario, si la temperatura es
alta (de 28 a 32 °C) y/o los lípidos suministran
más del 10 por ciento de la energía digestible, la
regulación puede ser deficiente, con el riesgo de
que ingieran más bien la parte del alimento rica
en lípidos, a causa de la ausencia de calor extra
por el consumo de estos últimos.


Se sabe que el conejo presenta una necesidad
específica de ácido graso esencial (linoleico), pero
una ración clásica del 3 al 4 por ciento de lípidos
cubre en general esta necesidad. Por lo tanto, un
aumento de la aportación de lípidos únicamente
tendría como objetivo aumentar la concentración
energética de la ración, puesto que los lípidos
aportan aproximadamente dos veces más energía
que los glikidos para el mismo peso. En función
de la naturaleza de la ración básica (nivel energé-
tico de partida, nivel y calidad de las proteínas,
etc.) dicha aportación puede ser o no ser valoriza-
da en el plano nutricional. En las conejas
reproductoras o en los conejos en fase final de
crecimiento, una parte importante de la energía
alimentaria puede ser suministrada en forma de
almidón. Por el contrario, antes de los 40 días de
edad, el gazapo digiere mal el almidón porque su
sistema digestivo no ha alcanzado aún su madu-
rez funcional. Por esto se aconseja que en los
alimentos suministrados después del destete y
sobre todo en torno al destete (utilizados entre los
20 y40 días) el contenido máximo de almidón no
supere el 12-13 por ciento, para evitar los proble-
mas digestivos.


En las raciones europeas, la poca digestibilidad
de los componentes celulósicos, que proceden
de materias primas como la alfalfa o la paja, que
tienen un coeficiente de utilización digestiva
(CUD) del 10 al 30 por ciento, confiere a éstos
una función secundaria en la cobertura de las
necesidades energéticas en relación con el almi-
dón, por ejemplo. Por el contrario, cuando estos
componentes celulósicos proceden de plantas
poco lignificadas (en general jóvenes), la
digestibilidad es claramente mejor (CUD del 30
al 60 por ciento) y su participación en el sumi-
nistro de la aportación energética total puede
alcanzar del 10 al 30 por ciento en las situaciones
más favorables.


Los componentes celulósicos tienen además
otra función que cumplir: la de fibra. Su conte-
nido se evalúa generalmente partiendo de su
contenido de celulosa bruta, a pesar de que esta
técnica analítica es muy imperfecta. Para que la
fibra necesaria se aporte en cantidad suficiente,
basta al parecer un contenido del 13 al 14 por
ciento de celulosa bruta para los gazapos en
crecimiento. Para las hembras lactantes, se pue-
de aceptar un nivel un poco más bajo (10 a 11
por ciento). Cuanto más digestibles sean los
componentes celulósicos aportados, más se ha-
brá de aumentar la aportación total, de forma
que tenga por lo menos un 10 por ciento de
celulosa bruta no digestible.


Necesidades de minerales y de vitaminas. Los
estudios sobre las necesidades de calcio y de
fósforo de los conejos en crecimiento han permi-
tido demostrar que las exigencias de estos ani-
males son claramente inferiores a las de las co-
nejas lactantes. En efecto, estas ultimas
transfieren grandes cantidades de minerales a
su leche: 7 a 8 g / día en plena lactancia, casi la
cuarta parte de los cuales en forma de calcio.


Además, un desequilibrio entre las aportacio-
nes de sodio, potasio y cloro puede producir
nefritis y accidentes de reproducción. Este ries-
go es muy elevado en el caso de vegetales culti-
vados con un estiércol muy rico en potasio.


Algunos autores señalan mejoras de rendi-
miento en el crecimiento con aportaciones de




36 Nutrición y alimentación


sulfato de cobre que rebasen ampliamente las
necesidades del mismo: 200 ppm (partes por
millón) de cobre. Se trataría entonces, como en
el cerdo, de un efecto del tipo factor de creci-
miento. No obstante, no todos admiten la im-
portancia del sulfato de cobre como factor de
crecimiento; algunos autores han constatado
efectos negativos (mortalidad alta) tras sumi-
nistrar suplementos del orden de 150 a 200 ppm.


El conejo tiene necesidad tanto de vitaminas
hidrosolubles (grupo B y vitamina C) como de
vitaminas liposolubles (A, D, E, K). Los
microorganismos de su flora digestiva sinteti-
zan grandes cantidades de vitaminas
hidrosolubles que son utilizadas gracias a la
cecotrofia. Dicha aportación es suficiente para
cubrir las necesidades de mantenimiento y para
una producción media por lo que se refiere al
conjunto del grupo B y de la vitamina C. Por el
contrario, los animales de crecimiento muy rá-
pido responden favorablemente a la adición de
1 ó 2 ppm de vitaminas 131 y B a la de 6 ppm de
vitamina B2 y a la de 30 a 60 ppm de ácido
nicotínico (vitaminaPP). En cambio, la adición
de vitamina C no mejora (ni deteriora, hasta el
1 por ciento de la ración) los resultados de cre-
cimiento de los conejos en las condiciones tem-
pladas del criadero.


Sobre las vitaminas liposolubles, los trabajos
de investigación se han detenido más sobre los
casos de carencia o de exceso que sobre la deter-
minación precisa de las necesidades. De este
modo, las recomendaciones propuestas inclu-
yen un margen de seguridad. Pero unas aporta-
ciones excesivas de vitamina A (100 000 UI por
kilogramo de alimento) o de vitamina D (3 000
UI por kilogramo de alimento) puede desenca-
denar graves problemas, principalmente en las
hembras reproductoras. Es razonable no tratar
de sobrealimentar los conejos en materia de vi-
taminas.


Efectos de la alteración de las normas
alimentarias


Los alimentos recomendados para respetar las
normas fijadas en el Cuadro 22 son satisfacto-
rios para una cría intensiva; otros alimentos que


sólo las siguen de una manera aproximada per-
miten también producir conejos, pero los resul-
tados absolutos serán algo inferiores aunque no
necesariamente antieconómicos. A título de in-
formación, se indican algunos valores en el
Cuadro 23. Igualmente para las conejas lactantes,
la tasa de proteínas no debe descender por deba-
jo del 12 al 13 por ciento. Hasta este nivel, no se
observa una disminución sensible de la produc-
tividad numérica, pero una reducción regular
de la producción de la leche implica una dismi-
nución paralela del peso de los gazapos en el
destete.


De hecho, más que el mismo coeficiente pro-
teínico, es conveniente considerar la relación
proteínas/ energía, en relación con la aportación
de la fibra celulósica.


Algunos trabajos muestran que los conejos
necesitan un mínimo de fibra para asegurarles
un funcionamiento normal de la digestión: de 9
a 10 por ciento de celulosa bruta no digestible.
Por el contrario, la mortalidad por diarrea au-
menta. Sin embargo, esta mortalidad relaciona-
da con un bajo consumo de fibra no es sistemá-
tica. Puede afectar a los lotes experimentales de
manera aleatoria.


Para una alimentación práctica de los conejos
en crecimiento, parece suficiente un contenido
de celulosa bruta del 13 al 14 por ciento. Con un
contenido del 12 al 16 por ciento de celulosa
bruta, no puede establecerse ninguna relación
fiable entre el aporte de constitutivos
membranosos y la mortalidad de los conejos
sometidos a engorde.


Por último, como se ha indicado anteriormen-
te, el consumo excesivo de fibras altera con fre-
cuencia el contenido de energía digestible del
alimento y hace sobrepasar el umbral de regula-
ción de la ingestión.


Si, al mismo tiempo, aumenta la relación de
proteínas/energías digestibles, los conejos se
encuentran también con carencia energética y
exceso de proteínas. Esto favorece excesivamen-
te la flora digestiva proteolítica generadora de
amoníaco, lo que determina un aumento de los
accidentes digestivos (Figura 5, curva A). Si el
aumento de la aportación de constituyentes




El conejo 37


CUADRO 23
Disminución de los rendimientos en función de la disminución de la tasa de proteínas o


de determinados aminoácidos esenciales por debajo de los valores recomendados,
y de los contenidos mínimos aceptables para los alimentos


membranosos por encima del 16por ciento está
relacionado con la reducción de la aportación de
proteínas digestibles, con el consiguiente man-
tenimiento o reducción de la relación proteínas
digestibles/energía digestible, no se observa
ningún efecto adverso en la viabilidad de los
conejos de engorde (Figura 5, curva B). Sola-
mente los resultados de crecimiento se alteran
por falta de energía.


Cuando una aportación elevada de constitu-
yentes membranosos sitúa el alimento exacta-
mente en el nivel mínimo de regulación energé-
tica (de 2 250 a 2 300 kcal ED) y cuando la
aportación proteínica es excesiva, el riesgo de
bloqueo digestivo por constipación cecal es muy
elevado en los conejos en crecimiento. Puede
suceder los mismo por una aportación de fibra
mineral que reduce la concentración energética.


Respecto a los minerales, si la aportación de
calcio y de fósforo es insuficiente en la ración,
las hembras lactantes los sacan de sus reservas
corporales (huesos principalmente); pero la re-
serva total es pequeña frente a las salidas. Por lo
tanto, no se podrán explotar estas conejas si-
guiendo un ritmo intensivo de producción. A
título indicativo, en el Cuadro 24 figuran los
niveles mínimos que han de alcanzarse o que no
deben superarse por lo que respecta a diferentes
minerales como a determinadas vitaminas y


aminoácidos indispensables. Nos parece impor-
tante subrayar que, para algunas categorías de
animales, el coeficiente alimentario óptimo se
acerca al coeficiente máximo tolerable. Es el caso
de la vitamina D o para el fósforo en la coneja
reproductora, o para los aminoácidos sulfurados
en el conejo en crecimiento. Una aportación
demasiado generosa puede determinar unos
resultados reducidos, contrariamente a la ex-
pectativa del cunicultor. El riesgo es particular-
mente alto si éste emplea «suplementos» añadi-
dos al alimento o al agua potable. Por último,
hay que recordar que en algunos casos como el
de la vitamina A, los síntomas de toxicidad se
parecen mucho a los de la carencia.


Cuando las deficiencias son múltiples, es di-
fícil prever la reacción de los animales. Entonces
conviene experimentar directamente sobre el
terreno para valorar las consecuencias reales
de la alimentación disponible propuesta. Se
podrán seguir las normas indicadas en el
Cuadro 22 para utilizar los complementos que
permitan respetar mejor las necesidades de los
animales.


Presentación y fabricación de alimentos
En la cunicultura europea, los conejos son ali-
mentados con materias primas secas que permi-
ten, por su facilidad de complementación, cons-


Reducción de la tasa
en la ración


Disminución
de la ganancia de peso


Aumento
del índice


de consumo


Contenido
mínimo


aceptable
(%)


Valor
absoluto
(Oía)


(%)
Valor


absoluto
(Oía)


(%)


Proteínas (1 punto) -3 -8,5 +0,1 +3 12
Metionina (0,1 punto) -2 -6 +0,1 +3 0,40
Lisina (0,1 punto) -5 -14 +0,1 +3 0,40
Arginina (0,1 punto) -1,5 -4,5 +0,1 +3 0,50




tituir alimentos completos equilibrados. Una vez
determinadas las condiciones deseables, se pe-
san las cantidades necesarias de materias pri-
mas y se introducen en una mezcladora. Para
obtener una mezcla homogénea, se muelen pri-
mero la mayoría de las materias y se transfor-
man en harina. Este tipo de elaboración es sufi-
ciente para la alimentación de pollos o cerdos.
Desgraciadamente, el conejo soporta muy mal
el polvo, inevitablemente presente en las hari-
nas. Se sortea la dificultad aglomerando la mez-
cla y haciéndola pasar por los moldes de una
prensa para granular. Para los alimentos co-
rrientes, el tamaño ideal es de 3-4 mm. No debe-
rá rebasar nunca los 5 mm si se quiere evitar el
desperdicio (Cuadro 25); la longitud no debe
exceder nunca de 8 a 10 mm. Además, en el
momento de la aglomeración el producto se
calienta como consecuencia de los rozamientos,


FIGURA 5
Influencia de la tipo; tacitin de _fibras en la salud de los conejos de engorde


MORTALIDAD AL
ENGORDE


Causas
alimentarias


1\ttMORTALIDAD
\4 Ic
= Velocidad


de cremento


PD proteinas
ED energia digestible


OPTIMO


Ninguna relación entre
celulosa y riesgo de salud


1


t, MORTALIDAD
f IC
= Velocidad


de crecimiento


A


Si la relación PD/ED
crece a la vez que
la tasa de celulosa


B = MORTALIDAD
tt
' Velocidad
\ de crecimiento


lo cual mejora en un 5-7 por ciento aproximada-
mente su valor nutritivo en relación con las
harinas. Con determinadas fórmulas, se puede
alimentar a los conejos con alimentos en forma
de harina (Cuadro 26). Lo que es preciso evitar
a toda costa es la fabricación de una harina muy
fina que perturbaría el funcionamiento normal
de las vías respiratorias superiores del conejo
porque, si bien constituyen un buen filtro para
el polvo, se obstruyen con rapidez.


Por otra parte, no se debe suministrar el ali-
mento en forma de harina si los conejos beben
en un recipiente para el agua, porque esta últi-
ma se ensuciaría en pocas horas y los conejos
dejarían de comer y de beber inmediatamente.
El suministro de agua debe estar asegurado por
un sistema automático del tipo de válvula. Por
último, las pruebas de alimentación con una
pasta (60 por ciento de harina +40 por ciento de


Otras
causas


NO SI NO Si la relación PD/ED
crece a la vez que la
tasa de celulosaPELIGRO PELIGRO


38 Nutrición y alimentación


15 Porcentaje
de celulosa bruta


en alimento


12 Zona neutra


Fiten/c Lebas, 992




El conejo 39


CUADRO 24
Recomendaciones y límites de incorporación de diferentes minerales y vitaminas y de


algunos aminoácidos en la alimentación del conejo


Cloro


Magnesio


Manganeso


Yodo


Flúor


Cobre


Zinc


Vitaminas (/kg)
Vitamina A (UI)
Vitamina D (UI)
Vitamina E (mg)


Aminoácidos (g/I6 gN)
Lisina


Aminoácidos sulfurados


Arginina


Triptófano


1 700 2 500


200


0,6


2 3


2 7


3 000


600


17
17 25


agua) demuestran que ello es posible a condi-
ción de cuidar escrupulosamente la limpieza de
los comederos (Cuadro 26).


En Europa, según las condiciones locales y la
dimensión del criadero, el alimento se presenta
en sacos de 25 a 50 kg, o bien a granel. En el


6 000
9 000


3 200


2 500


8,5
13,0


0,2
0,2


0,5


5


50


10 000


1 000


50
50


2,50 3,75 4,40 7,5 9,4 Crecimiento


2,50 3,00 3,75 4,4 5,0 Crecimiento


3,00 3,75 5,60 12,5 Crecimiento


0,75 0,80 1,60 Crecimiento


primer caso, se debe tener preparado un local
anejo, al abrigo de los calores fuertes y de la
lluvia, y situado en la proximidad inmediata de
los animales pero fuera de su alcance. Los sacos
se almacenarán en él, apilados en su caso al
reparo de la humedad (suelo y muros), las más


Carencia Mínimo Optimo Máximo Signos Fase
observado observado de


sin sin toxicidad
trastornos trastornos


4 000 25 000 40 000 Crecimiento
12 000 19 000 25 000 Reproducción


3 000 8 000 Crecimiento
6 000 8 000 10 000 Reproducción


3 000 6 000 7 000 Crecimiento


16 000 Crecimiento
16 000 20 000 Reproducción


4 200 Crecimiento


3 500 4 200 Crecimiento


50 Crecimiento
Reproducción


10 000 Crecimiento
100 Gestación


400 Crecimiento


150-200 200-300 Crecimiento


85 Crecimiento


20 000 75 000 Reproducción


2 000 3 000 Reproducción


Crecimiento
Reproducción


Minerales (ppm)
Calcio 700 3 000


3 000 8 000


Fósforo 1 200 2 600
4 000 4 500


Sodio 2 000


Potasio 3 000 6 000




40 Nutrición y alimentación


CUADRO 25
Influencia del diámetro del gránulo en el crecimiento de conejos Californianos


entre 5 y 12 semanas de edad


de las veces disponiéndolos sobre un falso sue-
lo. La dimensión del local deberá calcularse para
que contenga alimentos para dos meses. Los
repartos deben efectuarse todos los meses, para
que el alimento se consuma efectivamente du-
rante el mes y medio siguiente a su fabricación.
En el momento de cada entrega, los alimentos
que sobran del mes precedente deberán repre-
sentar aproximadamente 10 a 15 días de consu-
mo. En el caso de las entregas a granel, el ali-
mento se almacenará en silos especiales que se
llenan por arriba y se vacían por abajo. Deben
vaciarse totalmente y después desinfectarse para
eliminar bacterias, hongos, etc., por lo menos
una vez al ario.


Para cuestiones de coste del transporte de los
alimentos y de velocidad mínima de rotación
del stock, es aconsejable un alimento mixto (Cua-
dro 22), siempre que el criadero tenga por lo
menos 200 hembras en reproducción. Para más
de 300 hembras, es preferible utilizar dos o tres
tipos de alimentos: uno para las hembras
reproductoras (tipo conejas lactantes), otro para
el período del destete y un tercero para las de-
más categorías (tipo crías en crecimiento).


PRACTICAS DE ALIMENTACION
En los países europeos: utilización de


alimentos completos granulados
La alimentación tradicional europea consistía
en suministrar a los conejos cereales, salvado y
forrajes, verdes en verano y secos en invierno.


Diámetro del gránulo


''En una misma línea, dos valores que tienen la misma letra de índice no se diferencian entre sí en el umbral P =.. 0,05.
Nota: El mayor consumo aparente con los gránulos de 7 mm de diámetro se debe a un desperdicio parcial inevitable.
Fuente: Lebas, 1971b.


Además, en invierno, los cunicultores utiliza-
ban igualmente la remolacha forrajera o las za-
nahorias. Actualmente, esta forma de alimenta-
ción está en clara regresión, especialmente en
los países de mayor producción como Francia,
Italia y España.


En los criaderos modernos, que representan
la mayor parte de la producción, los conejos se
nutren con alimentos completos equilibrados
que responden a las normas indicadas anterior-
mente. En la gran mayoría de los casos, se utili-
za un solo alimento para todas las categorías;
corresponde a las especificaciones del alimento
de uso mixto que figuran en el Cuadro 22. En
dichos criaderos, cuando el ritmo de reproduc-
ción es intensivo, todos los conejos, excepto los
machos, se alimentan a discreción. Cuando el
ritmo de reproducción es más lento, las hembras
reciben el mismo alimento racionado, desde el
destete de una camada hasta el nacimiento de la
carnada siguiente. El nivel de racionamiento es
generalmente de 30-35 g/día de MS/kg de peso
en vivo. Las crías en crecimiento se nutren siem-
pre a discreción cuando los gazapos se crían en
grupo; basta un solo punto para abrevar 10-15
individuos. Pero el mecanismo de los abrevade-
ros debe comprobarse regularmente a fin de que
los animales no tengan que sufrir una falta de
agua por funcionamiento defectuoso. Asimis-
mo, es suficiente un solo punto de alimentación
para 6 a 10 conejos, pero se prevén por lo menos
dos para el caso de que uno de ellos se obstruya


Consumo de alimento (g/clib) 1 1 7° 122° 131b
Ganancia de peso (g/día) 32,4° 33,7° 32,0°
Indice de consumo 3,7° 3,7° 4,1 b


2,5 mm 5 mm 7 mm




Autores


Lebas,1973'


King, 19742


Machin et al., 19803


CUADRO 26
Efecto de la presentación del alimento en los rendimientos de crecimiento


de los gazapos, según diferentes autores
Presentación


/IHarina


Granulado


Harina
Gra ulado


Harina
Pasta (40% de agua)
Granulado


como consecuencia de una mala salida del
granulado. La longitud del comedero, por pues-
to de consumo, es de 7-8 cm.


Para una previsión de las cantidades de ali-
mentos consumidos diariamente por el conjun-
to de los animales, los cunicultores toman los
valores siguientes:


para cría de engorde (4-11 semanas):
110-130 g/día;
para una hembra lactante acompañada de
su carnada (destete a las 4 semanas):
350-380 g/día;
para un adulto en mantenimiento: 120
g/día;
para el conjunto del criadero: es preciso
contar con 1-1,4 kg/ día por jaula de cone-
ja madre.


Los buenos criaderos, en Francia o en Italia por
ejemplo, registran un consumo de 3,8 kg de
alimento granulado por kilogramo de peso en
vivo vendido, incluida la alimentación de los
conejos reproductores. Los mejores criaderos sólo
suministran 3,4 kg de alimento para obtener 1
kg de conejo en vivo, lo que corresponde a un
gasto alintenlai io de 5,9-6,7 kg de alimento por
kilogramo de canal producida. Teniendo en
cuenta los contenidos de proteínas de los


'Ración compuesta de 58,8% de maíz + 25% de torta de soja + 15% de paja de cebada + 0,2% de dl-metionina + 4% de
minerales y vitaminas.
'Ración compuesta de 10% de harina de pescado + 20% de harina de hierba + 40% de salvado de trigo + 12,5% de avena
+ 17,5% de acemite; ademas, se ha añadido al granulado 1,5% de melaza.
'Ración compuesta de 62% de cebada + 17,5% de torta de soja + 12,8% de paja de cebada + 5%de melaza
+ 0,25% de lisina + 0,05% de metionina + 0,3% de minerales.
Nota: La prueba se ha realizado a 25 °C.


alimentos y de las canales, esto representa la
fabricación de 190-220 g de proteínas animales
de alto valor biológico, partiendo de 1 kg de
proteínas vegetales, o sea un rendimiento del
19-22 por ciento para los criaderos con mejores
resultados.


En los países en desarrollo: utilización
de forrajes


Los ensayos experimentales realizados en Ale-
mania han demostrado que, colocados en cerca-
dos en una pradera natural, sin ninguna aporta-
ción para engorde, los conejos en crecimiento
pueden producir anualmente, en canal, 240 kg
de proteínas por hectárea (1,2 toneladas de car-
ne). Estas observaciones de laboratorio dan una
idea de las grandes posibilidades de aprovecha-
miento de los forrajes por el conejo, aun cuando,
en la experiencia alemana, los conejos hayan
tenido una velocidad de crecimiento modesta,
20-25 g / día en relación con los animales criados
en jaula, 30-40 g/día, y correlativamente un
índice de consumo elevado. Sin embargo, en la
gran mayoría de los países en desarrollo, el cli-
ma y el suelo son muy diferentes a los de Ale-
mania. Además, el pastoreo directo plantea ta-
les problemas de cercado y de depredadores


Consumo
de alimento
(g MS/día)


Ganancia de
peso en vivo


(g/dfa)


Indice de
consumo
(en MS)


82 29,7 2,78
94 36,0 2,62


79 20,7 3,80
85 22,9 3,70


102 26,5 3,80
78 27,9 3,06


104 33,1 3,30


El conejo 41




que no es actualmente posible en ningún caso
aconsejar el empleo de esta técnica. Por todo lo
expuesto parece indispensable pasar revista a
las diferentes plantas naturales o cultivables cuya
utilización haya sido experimentada en diferen-
tes regiones, tropicales o no tropicales, para ali-
mentar conejos enjaulados. Se han descartado
intencionadamente los cereales, puesto que su
consumo se reserva principalmente para el hom-
bre en la mayor parte de los países en desarrollo.


Antes de pasar en reseña las diferentes plan-
tas utilizables para el conejo, nos parece indis-
pensable recordar la gran sensibilidad del cone-
jo a los mohos, en particular, a las aflatoxinas.
Por lo tanto es indispensale que los forrajes y los
subproductos empleados sean de calidad higié-
nica irreprochable, evitando sobre todo que fer-
menten incontroladamente.


Forrajes utilizables para la alimentación de los
conejos. Los datos que siguen se refieren única-
mente a las plantas cuyo empleo para el conejo
ha sido eficaz, por lo menos a nivel de ensayo en
un centro de investigación. Se facilitan por or-
den alfabético del nombre latino, con indica-
ción, cuando esto es posible, de los países en los
cuales se utilizan dichos forrajes. Un valor ele-
vado para un nutriente significa que se encuen-
tra en la MS en un porcentaje superior al de las
necesidades de los conejos. Salvo indicación en
contrario, los contenidos de elementos nutriti-
vos, cuando se mencionan, están expresados en
porcentaje de la MS. Para las composiciones
químicas detalladas, el lector podrá remitirse a
las publicaciones generales citadas al final de
este volumen, especialmente la obra editada por
la FAO (G5111, 1982) sobre los forrajes tropicales.
En general, no se ha determinado la
digestibilidad de los nutrientes en el conejo. En
su defecto, conviene tomar en consideración los
coeficientes de aprovechamiento digestivo va-
lorados en los rumiantes para comparar los fo-
rrajes entre sí, pero no pueden trasladarse los
valores absolutos, especialmente para la frac-
ción celulósica.


Alysicarpus vaginalis. Trébol de una hoja, dis-
tribuida a placer, como complemento de un


concentrado, ha permitido obtener resultados
no muy diversos a los de la muestra, en los
conejos en crecimiento. Esta planta cultivada en
América del Sur constituye una fuente válida de
proteínas.


Aniaranthus spp. Este forraje, que contiene un
20 por ciento de proteínas, ha sido ensayado en
Malawi como complemento de un concentrado
compuesto de 39,5 por ciento de grano de maíz,
de 26 por ciento de salvado de maíz, de 34 por
ciento de torta de cacahuete y de 0,5 por ciento
de cloruro de sodio. Los resultados de repro-
ducción y de crecimiento se han considerado
satisfactorios: 20 gazapos producidos por hem-
bra y ario, y un crecimiento de 15 g / día entre las
edades de 4 a 16 semanas. La utilización de
Antaranthus spp. es corriente en el Colegio de
Agricultura de Bunda (Lilongwe, Malawi) para
la nutrición de los conejos. Las modernas varie-
dades híbridas cultivadas clásicamente para ali-
mentación humana pueden utilizarse igualmente
para los conejos.


Arachis uy pugnen. La torta de cacahuete es un
alimento muy rico en proteínas (50 por ciento),
fácilmente utilizable cuando no está demasiado
contaminada por aflatoxinas. Se pueden sumi-
nistrar igualmente a los conejos los granos ente-
ros, pero entonces se establece una competencia
directa con la alimentación humana. Sólo se
debe hacer uso de esta posibilidad en situacio-
nes excepcionales. Sin embargo, esta planta
puede facilitar también, por su parte aérea, un
forraje verde y un heno valiosos por su gran
contenido de proteínas. Este empleo es clásico,
por ejemplo, en el Centro de Bobo-Dioulasso
(BurkinaFaso). También se puede emplear la
parte aérea después de la recolección de los
granos. No obstante, aun cuando el contenido
de proteínas es aproximadamente de un 15 por
ciento antes de la separación de los granos, dis-
minuye por debajo del 10 por ciento cuando las
partes aéreas se recogen después de la trilla de
los granos. Asimismo, es preciso señalar que las
proteínas de la parte aérea, como las de la torta,
carecen de aminoácidos sulfurados.


Azolla spp. Esta familia de helechos acuáticos
tiene la capacidad de fijar el nitrógeno atmosfé-


42 Nutrición y alimentación




El conejo 43


rico. En ensayos realizados en Italia se ha obser-
vado que la Azolla caroliniana puede incorporar-
se en la alimentación de los conejos no obstante
la escasa digestibilidad de las proteínas. En en-
sayos realizados en Italia con A. filictiloicles se ha
llegado a una conclusión semejante a la de un
ensayo en que este helecho secado al sol se ha
incorporado en una proporción del 23 por cien-
to en la ración, reemplazando totalmente a la
torta de soja. Sin embargo, hay que mencionar
que este helecho acuático tiene proteínas (30-32
por ciento) menos ricas en lisina que las de la
soja (4,5 contra 5,9 por ciento de las proteínas) y
un contenido alto de lignina, elemento poco
favorable a su digestibilidad. A. IniCTOphylla da
resultados equivalentes al de A. caroliniann; por
el contrario A. pinnata, menos rica en proteínas
(9 por ciento), es apreciada poco por los conejos.


Bauhinia variegata. Las hojas de este árbol se
emplean con éxito en la India para la alimenta-
ción de conejos Angora, como complemento de
un alimento concentrado. Su contenido de pro-
teínas es del 16 por ciento.


Beta vulgaris. Las remolachas forrajeras y
semiazucareras proporcionan una parte impor-
tante de la alimentación invernal de los criade-
ros tradicionales europeos. Donde son cultiva-
bles, las remolachas pueden aportar una parte
importante de la energía alimentaria. No hay
que olvidar la excelente digestibilidad (80 por
ciento) de la fracción celulósica. Los conejos
consumen bien las hojas de remolacha. Estas
contienen del 17 al 18 por ciento de proteínas,
pero son muy ricas en minerales, especialmente
en potasio, lo que puede producir trastornos
digestivos.


Brachiarin mutica. Suministrada en Filipinas a
las conejas reproductoras, la hierba de Para ha
dado resultados mucho más satisfactorios que
el pasto elefante (Pennisetum purpureum), o la
hierba de Guinea (Panictnn maxinunn). Sin em-
bargo, su modesto contenido de proteínas (10-
13 por ciento) necesita una complementación
nitrogenada (leguminosas, alimento complemen-
tario, etc.).


Brachiaria ruziziensis. Este forraje forma parte
de la ración básica producida in situ para la cría


de conejos en Bobo-Dioulasso (Burkina Faso).
Sin embargo, como todas las gramíneas, su con-
tenido de proteínas es pequeño (8-13 por ciento)
y, para su buen aprovechamiento, debe comple-
mentarse con alimentos más ricos en proteínas.
Este forraje por ejemplo puede cultivarse mez-
clado con Stylosanthes, resultando la mezcla
mejor equilibrada que cada forraje aisladamen-
te.


Cajanus cajan. El heno de esta leguminosa
arborescente (guandú en el Brasil) puede incor-
porarse sin problemas en la alimentación com-
pleta de conejos en crecimiento, en sustitución
del heno de alfalfa. El heno de guandú constitu-
ye, pues, una fuente válida de proteínas (15-25
por ciento, según el estadio de recolección) y de
fibra (30-35 por ciento de celulosa bruta).


Celtis australis. Las hojas de este árbol se han
empleado con éxito en la India en la alimenta-
ción de conejos Angora. Con referencia a su MS,
tienen un contenido modesto de proteínas (12,4
por ciento) y de celulosa bruta (14,6 por ciento),
pero un contenido relativamente elevado de
lípidos (5,7 por ciento) y sobre todo de cenizas
(17,7 por ciento).


Chanwecrista aeschynomene. Esta leguminosa
tropical se emplea corrientemente para la ali-
mentación en los establecimientos de crías de
conejos criollos en las Antillas Francesas.


Cocos nucifera. Las nueces de coco tiernas, una
vez que se ha consumido su leche, son muy
apreciadas por los conejos. Se suministran a los
conejos en las Antillas Francesas, complemen-
tando la ración como fuente de fibra. En experi-
mentos realizados en SriLanka con conejos en
crecimiento se ha observado que, en esta forma,
la nuez de coco puede representar el 20 e incluso
el 30 por ciento de la ración.


Cucurbita foeticlissima. Esta cucurbitácea, que
brota naturalmente en la parte subdesértica del
norte de México, proporciona una raíz de gran
tamaño, rica en almidón (65 por ciento). La raíz
molida puede secarse al sol en dos o tres días. La
harina obtenida de esta forma puede incorpo-
rarse por lo menos hasta en un 30 por ciento a
los alimentos completos para conejos
reproductores o para engorde sustituyendo al




44 Nutrición y alimentación


grano de sorgo. Las pruebas efectuadas en la
Universidad de Chihuahua (México) permiten
afirmar que carece de efectos tóxicos. La parte
aérea y sobre todo los frutos son ricos en proteí-
nas (12 a 30 por ciento), pero no se han realizado
pruebas de aprovechamiento en los conejos. Su
fuerte amargor, desagradable para las demás
especies, no constituye un obstáculo para su
consumo por los conejos. Por lo tanto es necesa-
rio realizar experimentos complementarios para
conocer mejor todas las posibilidades de empleo
de esta planta subdesértica, a priori muy valiosa.


Daucus carota Alimento tradicional de los
conejos de granja europeos, la zanahoria es cul-
tivable en numerosos países tropicales. Se utili-
za sobre todo para alimentar a los conejos en
Zambia. Las hojas y las raíces tienen un conteni-
do parecido de proteínas (12-13 por ciento), pero
las hojas, como las de la remolacha, son muy
ricas en minerales.


Dendrocalamus hamiltonii. Las hojas de este
árbol se han empleado con éxito en la alimenta-
ción de conejos Angora en la India, como com-
plemento de un alimento concentrado comer-
cial. Con referencia a la MS, sus contenidos de
proteínas y de celulosa bruta son relativamente
modestos (15,6 y 23,2 por ciento, respectiva-
mente), pero el contenido de cenizas es particu-
larmente elevado (18,4 por ciento).


Eichhornia crassipes. Los conejos aceptan como
comida las hojas y los bulbos del jacinto de
agua, pero la utilización digestiva es mediocre:
CUD de la energía del 24 por ciento para la
planta verde consumida en esas condiciones.
Incorporada en un 25 por ciento a un alimento
completo, la harina del jacinto de agua permite
obtener buenos resultados zootécnicos; una in-
corporación de 50 por ciento o más es menos
interesante. Pero los contenidos de arsénico de
la carne, y sobre todo del hígado y los riñones
observados en los ensayos, plantean serias du-
das sobre las posibilidades de utilización de esta
planta para alimentar a los conejos de carne, si
las aguas en las que nacen los jacintos están
contaminadas. En el Zaire, en los criaderos si-
tuados cerca del curso del Congo, se utilizan los
jacintos de agua para alimentar a los conejos,


que aprecian esta planta. En Nueva Caledonia,
un jacinto local llamado «lirio de agua», consti-
tuye igualmente un alimento tradicional muy
apetitoso para los conejos. Estos consumen la
totalidad de la planta: tallo, bulbo y raíces.


Erythrina glauca. El conejo acep la bien las hojas
de este árbol. En ensayos realizados en Colom-
bia, esta fuente de proteínas (30 por ciento) ha
permitido un crecimiento de 11,5 g/ día, aña-
diéndole simplemente jugo de caria de azúcar.
La proporción de hojas de Erythrina ha pasado
del 50 por ciento de la MS consumida diaria-
mente al inicio del ensayo al 65 por ciento 8
semanas más tarde.


Grezvia optiva. Las hojas de este árbol contie-
nen el 17 por ciento de proteínas aproximada-
mente. Distribuidas a voluntad como comple-
mento de un alimento concentrado, han
permitido, en un ensayo realizado en la India,
obtener una producción de pelo angora equiva-
lente al de la muestra consumiendo sólo el con-
centrado.


Gynura cusimba. Este forraje, cuyas hojas con-
tienen un 27 por ciento de proteínas, crece de
manera abundante en Nepal durante la estación
seca. Lo consumen con gusto los conejos, mien-
tras que los demás herbívoros domésticos (bovi-
nos, ovinos y caprinos) lo rechazan. Esta dife-
rencia de comportamiento da motivo para
recordar los riesgos que existen al querer aplicar
las observaciones hechas sobre una especie a
otra especie animal.


Hibiscus rosa-sinensis. Los ramajes de estos
arbustos, que forman un determinado número
de setos vivos en las islas del Caribe pueden
suministrarse con beneficio a los conejos. Este
empleo es por ejemplo corriente en Haití. Las
plantas jóvenes contienen aproximadamente un
15 por ciento de proteínas y un 16 por ciento de
celulosa bruta. Sin embargo, en un ensayo en
que se distribuyó a voluntad hojas de hibiscus
con un alimento completo granulado se ha ob-
servado una valorización nutricional muy ne-
gativa de este forraje.


Indigofera arrecta. Esta leguminosa espontá-
nea, que crece en Mozambique, nace natural-
mente en la estación seca sin necesidad de riego.




El conejo 45


Su cultivo es fácil partiendo de semillas silves-
tres recolectadas en el momento adecuado. Su
elevado contenido de proteínas (25 por ciento)
hace de ella una fuente nitrogenada apreciada
por los conejos de Mozambique, especialmente
en la estación seca.
Ipontoea batatas. Los tubérculos de batata son
fuentes ricas de energía (70 por ciento de almi-
dón) para la alimentación humana, fácilmente
cultivables en un huerto familiar. Los exceden-
tes eventuales, o un cultivo reservado, pueden
servir igualmente para la alimentación energéti-
ca de los conejos. Pero debe también tenerse en
cuenta la parte aérea muy desarrollada en razón
de su abundante contenido de proteínas (16-20
por ciento). Constituye un forraje valioso para
los conejos, y efectivamente se utiliza en Mauricio
y en las Antillas Francesas para alimentar a
estos animales, principalmente en los criaderos
familiares. Un ensayo realizado en Mozambi-
que ha mostrado que las hojas de batata dulce
como complemento de la ración han obtenido
buenos resultados, principalmente por su bue-
na digestibilidad. Algunos ensayos realizados
en muchos países tropicales han confirmado el
interés nutricional de la parte aérea de la batata
dulce.
Ipornoea tiliacea. Esta combulbácea, espontánea
en las Antillas Francesas, constituye la base de
la alimentación tradicional de los conejos crio-
llos. No se cultiva, sino simplemente se recolec-
ta en los cercados donde brota naturalmente.
Lathyrus sativits. La arveja se cultiva a menudo
en el norte de Africa juntamente con la avena; el
conjunto se conoce con el nombre de arveja-
avena y se utiliza como forraje verde o como
ensilado para el ganado. El forraje verde es apre-
ciado por los conejos. Distribuido a voluntad
junto con un alimento concentrado, permite un
crecimiento veloz o una reproducción acepta-
ble. Por el contrario, la conservación por ensilaje
representa una pérdida sensible del valor ali-
menticio y el producto es poco apreciado por los
conejos.
Les pedeza spp. Estas leguminosas pueden pro-
porcionar a los conejos forraje verde y, llegado
el caso, un heno rico en proteínas.


Leticaena leucocephala. Esta leguminosa es proba-
blemente la que ha sido objeto de mayor núme-
ro de ensayos en centros de investigación de
conejos. Es efectivamente interesante por su gran
contenido de proteínas (28 por ciento) y sus
posibilidades de crecimiento en la estación seca.
La semilla y el cultivo no plantean ningún pro-
blema en los suelos en que esta planta nace
naturalmente, por ejemplo, en Mauricio. Cuan-
do las bacterias simbiotas no están presentes,
puede ser útil una siembra bacteriana (Antillas
Francesas). Por el contrario, la presencia de un
aminoácido especial, la mimosina, antagonista
en competición con la tirosina y la fenilalanina,
aparece para algunos como un factor que limita
el empleo de Leucaena lettcocephala. Los autores,
por prudencia, aconsejan no rebasar el 25 por
ciento de esta acacia en la ración de los conejos
(en Mozambique). Sin embargo, las pruebas de
crecimiento realizadas en Mauricio demuestran
que Lettcaena lettcocephala puede sustituir el 40 o
incluso el 60 por ciento del alimento completo
equilibrado sin plantear problemas ni de creci-
miento ni de salud (Figura 6). En dichos ensayos
realizados únicamente con la acacia, los autores
no han comprobado accidentes de diarrea o sín-
tomas atribuibles a la mimosina. En otros ensa-
yos, realizados en Malawi, esta acacia ha dado
buenos resultados como forraje complementa-
rio de un concentrado (véanse los ensayos con la
amaranta), tanto para el crecimiento como para
la reproducción. Ensayado como complemento
de salvado de maíz igualmente en Malawi, da
resultados de crecimiento aceptables (60 g /se-
mana) y mejores que los obtenidos con Tridax
procumbens y, sobre todo, con Pennisettun
purpureunt. Utilizado como complementación
de alimentos para <pollos de cría», da un creci-
miento del orden de 100-110 g / semana. Des-
afortunadamente, en muchos ensayos no se ha
determinado su contenido de mimosina, cuan-
do parece evidente que el coeficiente máximo de
Leucaena utilizable en la ración de conejos de-
pende de su contenido de mimosina. Hay que
saber, sin embargo, que este contenido es dos o
tres veces más escaso en la hojas maduras que
en las tiernas.




46 Nutrición y alimentación


No obstante estos resultados alentadores, el
problema de la mimosina queda abierto. De
hecho, la toxicidad es de tipo acumulativo; pue-
de que no haya tenido tiempo de manifestarse
en los ensayos de crecimiento, aunque éstos
abarquen todo el período de engorde. Sin em-
bargo, en muchos ensayos de aprovechamiento
realizados en Mauricio, el Togo y Malawi, con
un coeficiente dei 10 al 20 por ciento de Leucaena ,
no se han observado problemas de crecimiento
ni de reproducción. Hay que notar que a causa
de la naturaleza del compuesto, siendo la
mimosina un aminoácido, el secado no reduce
su toxicidad para los animales. Sin embargo,
esto no se ha verificado en el conejo. Por último,
una aportación de sulfato de hierro quela la
mimosina y reduce considerablemente su toxi-
cidad en el conejo, a causa de una neta disminu-
ción de la absorción intestinal de la mimosina en
forma quelada. La aportación conveniente (2-3
por ciento de la ración) parece que debería ser
cuatro veces el contenido de mimosina.


Manihot utilissima. El programa de desarrollo
del conejo en Ghana incluye el cultivo de man-
dioca para la alimentación de esta especie. La
incorporación de 15 a 45 por ciento de harina de
mandioca (87 por ciento de almidón y 2,5 a 3 por
ciento de proteínas) en los alimentos equilibra-
dos complementados por 200 g de forrajes ver-
des cada día, ha dado resultados de crecimiento
y de reproducción comparables a los obtenidos
con el alimento testigo sin mandioca. Sin embar-
go, el uso de la mandioca para la nutrición de
los conejos sólo deberá tenerse en cuenta en
zonas donde las poblaciones humanas tengan
una alimentación energética ampliamente sufi-
ciente, como sucede en Egipto. Además, el
empleo de la mandioca necesita una comple-
mentación en proteínas y en fibra celulósica. Sin
embargo, los desperdicios de mandioca que con-
tienen un 6 por ciento de proteínas y un 10 por
ciento de celulosa bruta, y las hojas que contie-
nen del 24 al 28 por ciento de proteínas, merece-
rían algunos ensayos comparativos sobre el
empleo de estos dos subproductos de la man-
dioca en la alimentación de los conejos. Por
último, es conveniente indicar que la mandioca


tiene un ligero efecto de producción de bocio,
sin que se produzcan prácticamente consecuen-
cias en cambio para los conejos en crecimiento,
pero sí para los reproductores si el coeficiente de
incorporación supera el 30 por ciento.


Marremia tuberosa. Este forraje, rico en proteí-
nas (24 por ciento), se utiliza en Mozambique
para alimentar a los conejos. Presenta la ventaja
de que crece en este país en la estación seca.


Medicago sativa. La alfalfa es verdaderamente
el forraje tipo utilizable para el conejo, allí don-
de su cultivo sea posible. Se la encuentra tam-
bién cultivada en terrenos irrigados tanto en
México como en Mozambique o en el Pakistán.
Por el contrario, no nace en las zonas tropicales
húmedas (Caribe). Es posible alimentar a los
conejos reproductores o en crecimiento única-
mente con alfalfa verde. Bajo la forma de heno,
su ingestibilidad es limitada. La presencia de
una determinada cantidad de saponinas puede
considerarse como un elemento más bien favo-
rable para hacerlo apetecible.


Mimosa pigra. No se ha observado ningún
efecto negativo en los ensayos llevados a cabo
en Tailandia, esta planta espinosa ha sustituido
a Brachiaria mutica en la alimentación de los
conejos. Su contenido de proteínas (22 por cien-
to) es comparable al de Leucaena leucocephala.


Moras alba. Las hojas de morera, cuando no se
utilizan para la cría del gusano de seda, pueden
ser utilizadas sin problemas para la alimenta-
ción de los conejos. En trabajos realizados en la
India se ha demostrado que es posible asegurar
la ración de mantenimiento de un conejo adulto
con hojas de morera exclusivamente. En la India
se utilizan también para alimentar a conejos
Angora como complemento de un concentrado.


Musa spp. Los conejos pueden ser alimenta-
dos con plátanos desechados en las selecciones
comerciales. Este alimento, rico en energía y
pobre en proteínas (5-6 por ciento), tiene que ser
necesariamente complementado. Los
cunicultores utilizan estos desechos en diferen-
tes países de Africa y en las Antillas Francesas.
Por otra parte, pueden utilizarse igualmente las
hojas como forraje verde (Camerún, Zambia,
Antillas Francesas). Su aportación de proteínas




FIGURA 6
Evolución de la ganancia de peso entre las 6 ii las 14 semanas de edad de conejos Neozelandeses Blancos,
en función de la aportación de alimento completo equilibi adc


30 o
*me mis


Ore Granulado + Leucaena leucocephala


Granulado + Saccharum officinarum


*a.s.s.


no es despreciable: 10-11 por ciento de la MS. Si
bien han podido obtenerse informaciones sobre
el empleo de las hojas, esto no ha sido posible
por lo que se refiere al empleo de los troncos del
platanero para la alimentación del conejo. Con-
viene recordar su escasísimo contenido de pro-
teínas (1,5 a 2 por ciento) y el gran contenido en
extractos no nitrogenados (70 por ciento) sus-
ceptibles de hacer de los mismos un alimento
energético. Por otra parte, se puede utilizar igual-
mente la piel del banano para reemplazar hasta
un 35 por ciento de concentrado en conejos en
crecimiento.


Neotonia wightii. En un ensayo realizado en el
Brasil se ha demostrado que el heno de soja
perenne puede sustituir totalmente a la alfalfa
en una ración completa que la contiene en un 38
por ciento. La velocidad de crecimiento mejoró
un poco (41,5 g / día contra 37,1 g/ día en el
ensayo con alfalfa). Por lo tanto esta leguminosa
puede constituir una fuente válida de proteínas


y de fibras para el conejo.
Opuntia ficus. Las pencas de chumbera se


pueden suministrar a los conejos. Sin embargo,
en gran proporción (más del 40 por ciento de la
ración), llevan consigo riesgos de diarrea en
razón de la gran digestibilidad de la fracción
celulósica.


Oryza sativa. La paja o el salvado de arroz pueden
ser bien aprovechados por el conejo siempre que
estén bien conservados. Un trabajo realizado en China
ha demostrado que la feimentación controlada de la
paja de arroz, con cepas bacterianas de Trichoderma
y de Azotobacter, acrecienta su valor alimentario,
pudiendo así reemplazar al heno de trigo. Sin embar-
go, la fermentación incontrolada podría generar
micotoxinas.


Panicurn maximum. En las diferentes pruebas en
las que la hierba de Guinea figura al lado de otros
forrajes, los resultados no le son nada favorables.
Esto se debe en gran parte a su reducido contenido
de proteínas: 5-10 por ciento de la MS en función del


El conejo 47


o
1


100 80 60 40 20


Cantidad de alimento completo distribuido, en porcentaje del lote testigo


'Expiesado en poi centaie del lote testigo y complementado a pai tu de una apoi tacién del 80 poi ciento, pm a la
disti ibucién a discreción, o de Leucnena lencocephala, ( o _o ) o de Sacclun um ufficwin
Fuente Ramschurn, 1978


aing oro




48 Nutrición y alimentación


estado vegetativo. Sin embargo, figura en la ra-
ción básica tanto en Ghana como en las Antillas
Francesas. En este aspecto, aporta sobre todo fibra
celulósica y un poco de energía. Se le puede dar
también otra utilización: la planta seca se emplea
algunas veces como cama o como guarnición del
nidal, cuando las reproductoras se crían sobre
tela metálica.


Penniseturn purpureum. Más aún que la hierba de
Guinea, el pasto elefante ha dado resultados decep-
cionantes en los ensayos de alimentación de conejos
reproductores o en crecimiento, igualmente en razón
de su bajo contenido de proteínas (6-8 por ciento).
Por ejemplo, en una prueba realizada en Malawi,
como complemento del salvado de maíz, el creci-
miento ha sido únicamente de 15 g/semana frente a
60 g para Leucaena leucocephala. Sin embargo, se pue-
de prever su utilización como fuente de fibra para los
conejos tal como se hace en las Antillas Francesas. En
el Zaire se ha tenido en cuenta un cultivo mixto en el
que el pasto elefante sirve de soporte a una legumi-
nosa trepadora como Pueraria. La mezcla produce
un forraje claramente mejor equilibrado. Como con
la hierba de Guinea, se pueden utilizar igualmente
las cañas secas de Pennisetum como cama o guarni-
ción del nidal.


Pistia stratiotes. Incorporada hasta un 30 por ciento
en la ración de conejos en crecimiento, la harina de la
lechuga de agua, secada al sol (Nigeria), permite un
crecimiento equivalente al de la muestra.


Populus spp. Las hojas frescas de álamo pueden
constituir un recurso forrajero para el conejo en lugar
del heno de alfalfa (las hojas se secan al sol). Las hojas
de árboles adultos son menos ricas en proteínas (15
por ciento en la forma seca) que las de retoños de
álamos explotados en bosquecillos (20-22 por ciento
en la forma seca). Estas pueden representar hasta el
40 por ciento de la ración según las pruebas realiza-
das en los Estados Unidos.


Prosopsis chiliensis. Los frutos de este árbol origina-
rio de América del Sur y resistente a la sequía han
sido introducidos en Chile en alimentos completos
de conejos, de modo que pueda reemplazar hasta el
60 por ciento de las proteínas de la ración de base. El
crecimiento del conejo no se alteró ni siquiera con
alimentos que contenían el 29,4 por ciento de frutas
(secas).


Psilotricum boivinianum. Este forraje presenta la
ventaja de crecer sin riego en la estación seca (en
Mozambique) y de tener un contenido elevado de
proteínas (20-21 por ciento). Esto lo convierte en un
forraje apropiado para los conejos.


Ptteraria spp. Se aconseja la utilización de legumi-
nosas de esta familia como la Pueraria phaseoloideso P.
javanica para la alimentación de conejos en diferentes
países africanos y especialmente en Ghana. P. javanica
es el alimento básico de muchos criaderos en granjas
en el Zaire. Los conejos la comen muy bien Como el
Stylosanthes, la Ptteraria permanece verde incluso en
la estación seca.


Robinia pseudoaccacia. Diversos ensayos efectua-
dos en los Estados Unidos y en la India en conejos en
crecimiento y en conejos Angora han mostrado que
las hojas de robinia pueden reemplazar sin dificultad
a la alfalfa en la ración de los conejos, con una
eventual ligera baja de los rendimientos.


Saccharum officinantm. La caña de azúcar cultiva-
ble en los países de clima tropical húmedo puede
emplearse con éxito en la alimentación de los cone-
jos, a pesar de su escaso contenido de proteínas (1-2
por ciento). Con motivo de un primer ensayo reali-
zado en Mauricio, el suministro de caria de azúcar
toscamente machacada ha permitido reducir a la
mitad la aportación de alimento completo sin altera-
ción de los rendimientos de crecimiento. En una
prueba complementaria, los mismos autores han
demostrado que el suministro a voluntad de la caña
de azúcar machacada permite sustituir hasta el 40
por ciento del alimento completo equilibrado sumi-
nistrado al mismo tiempo (Figura 6). Conviene se-
ñalar que en un ensayo similar, Lettcaena
lettcocephala ha permitido economizar hasta el
60 por ciento del mismo alimento completo. En
un ensayo llevado a cabo en Nueva Caledonia,
se demostró que los conejos prefieren comer
primero las hojas secas, después las hojas verdes
y a continuación la caria propiamente dicha (pre-
viamente cortada en trozos).


Setaria spp. Forrajes de este género se utilizan
en Mauricio como complemento de alimentos
concentrados para alimentar a los conejos. Como
todas las grarníneas, son pobres en proteínas.


Solanum tuberosum. La utilización de los tu-
bérculos de la patata cocidos en la alimentación




El conejo 49


de los conejos es perfectamente posible, pero
esto coloca al conejo en competencia con el hom-
bre. En cambio, en muchos países las peladuras
de patatas figuran entre los desechos de cocina.
Además del hecho de que es preferible suminis-
trarlas cocidas mejor que crudas, es preciso se-
ñalar que se han producido paros completos de
crecimiento cuando se proporcionan 20 g /día y
por animal de peladuras verdes de patatas ade-
más de la ración normal. Por tanto hay que
evitar en absoluto suministrar las peladuras de
patata que hayan reverdecido con la luz.


Sorghum vulgare. Puede suministrarse, con
beneficio para los conejos, además de los granos
de sorgo, la parte verde aérea. Esto se practica,
por ejemplo, en Ghana y en México.


Stylosanthes spp. Las leguminosas de este gé-
nero son cultivables en climas tropicales secos y
húmedos. Si en zonas áridas no crecen práctica-
mente durante la estación seca, tienen la ventaja
de permanecer verdes. Se han utilizado diferen-
tes especies para los conejos, como por ejemplo,
Stylosanthes gracilis (Ghana, Zaire, Burkina Faso)
y S. hamo ta (Martinica).


Taraxacuni officinale. Esta planta compuesta
figura entre las silvestres empleadas clásicamente
para la nutrición de los conejos en los sistemas
tradicionales europeos. El empleo del cardillo se
ha aconsejado igualmente para la alimentación
de los conejos en el Togo.


Tridax procumbens. Considerada como una
mala hierba en las praderas de Malawi, esta
planta presenta la ventaja de crecer en dicho
país en la estación seca. Además su contenido
de proteínas (12-13 por ciento) hace de ella un
alimento adecuado para el conejo. Su empleo
como complemento de alimentos concentrados
se ha considerado satisfactorio en Malawi. Por
el contrario, como complemento del salvado de
maíz, los rendimientos de crecimiento son me-
nos interesantes que con Leucaena leucocephala,
pero sensiblemente mejores que con Pennisetum
purpureum a causa del efecto probable de la
aportación de proteínas.


Trifolium alexandrinum. Este trébol típico de
los climas mediterráneos sirve de base alimentaria
casi exclusivamente para la cría de conejos en el


Sudán. En Egipto, las pruebas de alimentación exclu-
siva con trébol de Alejandría han permitido obtener
conejos que pesan 1,23 kg en vivo a las 16 semanas
con ejemplares cruzados de Baladí .0 Gigante de
Flandes (ganancia media semanal de 67 g). Este
trébol, como todas las leguminosas, es valioso por su
elevado contenido de proteínas.


Vicia spp. La utilización de las vezas silvestres,
cultivadas solas o mezcladas con grarníneas, puede
dar un forraje rico en proteínas apreciado por los
conejos. Sin embargo, la rapidez de evolución de la
planta incita a hacer de ella principalmente heno, a
menos que se pueda escalonar suficientemente la
siembra para obtener una producciónrepartida en el
tiempo.


Vigna sinensis. En las Antillas Francesas, estos
guisantes silvestres pueden facilitar forrajes verdes o
granos, ambos ricos en materias nitrogenadas. Vig,na
sinensis así como V. unguiculata se emplean en estas
islas para la alimentación de conejos.


Zea mays. Aun cuando los granos de maíz tienen
que reservarse para la alimentación humana en la
mayoría de los países en desarrollo, en determinadas
regiones puede tenerse en cuenta el empleo de esta
planta como forraje. El contenido de proteínas de este
forraje es reducido y tiene que ser complementado
con sustancias nitrogenadas. Se emplea por ejemplo
en BurkinaFaso.


Esta lista, un poco larga, de plantas que han sido
ensayadas para la alimentación de los conejos, no es
sin embargo limitativa respecto alas plantas utiliza-
bles. Se pueden tener en cuenta por ejemplo las
gramíneas como Digitaria de diferentes especies, se-
ñalando que carecen en general de proteínas. En los
países donde son cultivables, es preciso añadir por lo
menos las coles alimento tradicional de los conejos
en Francia, que proporcionan una aportación de
proteínas apreciable (17 a 20 por ciento). En ensayos
realizados en el Camerún se ha observado que pue-
den constituir con buenos resultados hasta el 15 por
ciento de la ración del conejo.


Subproductos agrícolas e industriales directamente
aprovechables. Los subproductos agrícolas e indus-
triales, de cuya lista y composición se dispone en
general para cada región, no se examinarán aquí.
Se señalará simplemente el interés de algunos, se




50 Nutrición y alimentación


puede ante todo tener en cuenta las diferentes tortas
oleaginosas tropicales como el cacahuete, ya citado,
el paLmiste y la copra. El uso de la torta de algodón,
por el contrario, debe considerarse con prudencia en
razón de la gran sensibilidad del conejo al gosipol (al
menos igual a la del cerdo). Sin embargo, se han
empleado, sin problemas, en el conejo en crecimiento
tortas de algodón que contienen hasta 700 ppm de
gosipol libre. En numerosos países donde se dispone
de esta torta, es preferible emplearla, a riesgo de
obtener resultados reducidos, un 10-15 por ciento en
relación con una ración sin gosipol, más que preten-
der a toda costa introducir en su lugar (fuente de
proteínas) harinas animales costosas o de calidad
bacteriológica dudosa. Además, hay que mencionar
especialmente los subproductos del maíz y del arroz.
Cuando las fábricas no están demasiado alejadas, se
puede tener en cuenta el aprovechamiento de los
restos de fermentación de cervecería y la de las pul-
pas de agrios. También puede alimentarse a los


conejos con desechos de las conserverías de pifias
(pobres en proteínas), como se hace en la Côte d'Ivoire.


Los restos de cervecería (residuos de la fabricación
de la cerveza corriente a base de cebada) o los restos
de «dolo» (residuos de la fabricación de cerveza de
mijo) pueden dar buenos resultados. Así, en un
ensayo realizado en Burkina Faso, los restos de dolo
han sido incorporados en un 80 por ciento a un
alimento concentrado (más 10 por ciento de torta de
cacahuete, 6 por ciento de harina de sangre y 4 por
ciento de harina de huesos), suministrado con un
complemento de forrajes (Bmchiaria verde u hojas de
cacahuete secas). Con este tipo de alimentación, el
crecimiento ha sido más satisfactorio (104 g / semana
con una estirpe local) que con un alimento comple-
to importado (83 g / semana). A menudo se incor-
poran también desechos de cervecería secados al
sol como fuente de proteínas en las raciones de los
conejos de la periferia urbana de algunos pueblos
africanos.




Pie de ilustraciones




- -


I
Conejo Neozelandés Blanco


2


Conejo Gigante de Bouscat




Foto Salell
PFoto Saleil




5
Conejo Holandés


6
Conejo Gigante Mariposa


At160'''


I 1 o
o




8
Conejo Gigante


de Flandes


7
Conejo Azul
de Viena


9
Conejos criollos
(Guadalupe)




t-


st,


10
Grupo de reproductores criado en los «paquetes familiares» de México,
al fondo las tinajas sirven de nidal


Z


_


A A ,
A


J'A At


4
-


11


Conejeras de madera de dos pisos superpuestas, con suelo de tela metálica, delante, los
bebederos con supeificie de agua libre (en amarillo) y los cemederos (Guadalupe)


-55505,




12
Bebedei o con superficie de
agua libre (en amarillo),
alimentado en foi ma
semiautomática con un cubo
(Guadalupe)


13
Jaulas de engorde confeccionadas con


tela metálica, superpuestas y
colocadas al aire libre, la parte alta de


cada comedero está protegida de la
lluvia por una tapa de madera


(Fi ancla)




15
Vista exterior del mismo invernadero, fotografiado en invierno


14
Conejeras colocadas en un invernadero hortícola de plástico, protegidas por un enrejado de cañas
(Francia)




16
Jaulas de engorde de conejos colocadas en un invernadero con acondicionamiento superficial del suelo




17
Disposición de jaulas de engorde «a la italiana», provistas de un comedero rectilíneo; el suministro de
granulados debe ser diario (Italia)


_


18
Jaulas de tela metálica dispuestas a la californiana (Francia)


o
o






20
Jaulas paya la recogida y
el transporte de conejos al
matadero; a la izquierda,
un camión frigorífico
para el transporte de
canales (Hungría)


21
Jaulas de plástico para el


transporte de conejos en camión
del criadero al matadero


r-
rc


cr,




I Mr


fir
INA°1


oii*OVA4


1 .


22
Local de cría en Camerún con rea tilización de jaulas previstas para gallinas ponedoras,
en disposición semicaliformana


.




-


-


23
Sala de curas en el centro de demostración de grupo Solambé de Y aoundé en Camerún




= 24
Cría en jaulas seimenterradas vista general, la parte
exterior en tela metálica corresponde a la zona destinada a
la alimentación Observese la hoja de cemento ondulada que


, permite el acceso a la parte senunterrada del refugio


26
Cagarrutas duras de


conejos que reciben
una alimentación


normalmente rica en
fibras (izquierda),


ligeramente
deficiente (centro) o
deficiente en fibras,


pero sin diari ea
(derecha)


25
Cría en jaulas senuentermdas vista de
una unidad, la protección de la parte
sennenterrada ha sido retirada para
mostrar la disposición de la parte del
refugio que comprende una cámara de
acceso (con la llegada del tubo de cemento
que viene de la zona de alimentación
eicterior) y, en primer plano, la zona donde
la coneja hace su nido






ANATOMIA DEL APARATO GENITAL
El macho


Los testículos ovoideos están colocados en las bolsas
escrotales que están en comunicación con la cavidad
abdominal, donde se encuentran al nacimiento. Los
testículos se pueden retirar por efecto del miedo o
cuando el animal lucha con otros machos. Los testí-
culos descienden hacia los dos meses de edad. La
verga o pene es corta, dirigida oblicuamente hacia
atrás, pero se vuelve hacia adelante en el momento
de la erección. En la Figura 7 se indica la posición
relativa de los distintos órganos.


La hembra
Los ovarios son ovoides; alcanzan de la 1,5 cm en su
dimensión mayor. Debajo de los ovarios, el pabellón,
la ampolla y el istmo constituyen el oviducto. Aun-
que exteriom lente los cuernos uterinos estén reuni-
dos en su parte posterior en un solo cuerpo, existen
en realidad dos úteros independientes de 7cm aproxi-
madamente, que se abren separadamente por dos
conductos cervicales en la vagina, que mide de 6 a 10
cm. La uretra se abre en la parte media de la vagina
a nivel del vestíbulo vaginal; se pueden distinguir las
glándulas de Bartholin y las glándulas prepuciales.


El conjunto está sostenido por el ligamento ancho
que tiene cuatro puntos de fijación principales bajo la
columna vertebral. En la Figura 8 se indica la posi-
ción relativa de los diferentes órganos.


FISIOLOGIA DE LA REPRODUCCION
La fisiologici de la reproducción


en el macho
E/ desairo lío de las gónadas y la pubertad. La dife-
renciación de las gónadas comienza el 16'' día si-
guiente a la fecundación.


Después del nacimiento, los testículos se desarro-.
llan menos de prisa que el resto del cuerpo, y después
experimentan un crecimiento extremadamente rápi-
do a partir de la edad de cinco semanas. Las glándu-


Capítulo 3
Reproducción


las anejas tienen un crecimiento del mismo tipo pero
ligeramente escalonado en el tiempo y más tardío.


La espermatogénesis comienza entre los 40 y 50
días. Los conductos testiculares son activos hacia los
84 días. Los primeros espermatozoides aparecen en
la eyaculación hacia los 110 días.


La madurez sexual, definida como el momento en
que la producción cotidiana de esperma no aumenta
ya más, se alcanza a las 32 semanas (raza
Neozelandesa en clima templado). En cambio, en las
mismas condiciones, un macho joven puede utilizar-
se para las reproducciones a partir de la edad de 20
semanas. En efecto, las primeras manifestaciones de
comportamiento sexual aparecen hacia los 60 a 70
días; el conejo joven comienza entonces a hacer ten-
tativas de monta. Los primeros coitos pueden tener
lugar hacia los 100 días pero, en estas primeras
eyaculaciones, la viabilidad de los espermatozoides
es escasa o nula. Por lo tanto, es preciso esperar de
135 a 140 días para los primeros apareamientos.
Todos estos datos deben considerarse corno un or-
den de magnitud. Existen, en efecto, diferencias ra-
ciales por lo que respecta a la edad de la pubertad,
pero también las condiciones del criadero juegan un
papel esencial, en particular la alimentación, más
todavía que el clima.


La producción de esperma. El volumen de las
eyaculaciones es del orden de 0,3 a 0,6 ml. La con-
centración se evalúa de 150 a 500 106espermatozoides
por ml, pero el volumen y la concentración son
susceptibles de variaciones. Las falsas montas, uno o
dos minutos antes del coito, aumentan la concen-
tración de las eyaculaciones. Si se practican dos
apareamientos sucesivos, la primera monta sir-
ve de preparación para la segunda, que se carac-
teriza por un volumen menor y una concentra-
ción mejorada. En el curso de recogidas
sucesivas, el volumen de las eyaculaciones de-
crece. Por el contrario, la concentración aunien-


E/ conejo 51




FIGURA 7
Esquema del aparato genital del macho


Ampollas deferentes (2)
Conducto eyacularlor


Vesícula seminal(vuelta)


Bolsa escrota


Bolsa escrotal
(vuelta)


Ligamento
retráctil
inferior


Vejiga


Vesícula seminal


Ligamento
retráctil
superior


Próstata
- Glándula de Cowper


Raíces del cuerpo cavernoso (2)
Uréter
Glándulas prepuciales
Pene sin glande


ta de la primera a la segunda eyaculación y
después disminuye; el número total de
espermatozoides por eyaculación sigue la mis-
ma tendencia. Exigiéndole al macho una eyacu-
lación diaria, regularmente, se obtiene la pro-
ducción máxima de espermatozoides. Si se le
exigen regularmente dos eyaculaciones por día,
cada eyaculación tendrá una concentración re-
ducida a la mitad. Por el contrario, si se solicita
al macho que efectúe las eyaculaciones reagru-
padas en una sola jornada cada semana, se pue-
den obtener de tres a cuatro eyaculaciones que
tengan una concentración suficiente para obte-
ner una fecundación. Las eyaculaciones siguien-
tes contienen cantidades muy reducidas de
espermatozoides. En la mayor parte de los ca-
sos, no pueden producir fecundación. No hay


que olvidar que la producción diaria de
espermatozoides es de 150 a 300millones aproxi-
madamente, independientemente del ritmo de
eyaculación. Por otra parte, la reserva del
epidídimo es de 1 a 2 mil millones de
espermatozoides al máximo, y, a su vez, esta
reserva es movilizable sólo en parte después de
repetidas eyaculaciónes.


Glándula vesicular


Vejiga


La fisiología de la reproducción
en la hembra


El desarrollo de las gónadas, la pubertad y la
madurez sexual. Como para el feto macho,
la diferenciación sexual tiene lugar al 160 día de
la fecundación. Las divisiones ovogóniales
comienzan el 21° día de la vida fetal hasta el
nacimiento.


52 Reproducción


Testículo


t


Cabeza Cuerpo Cola
Epidídimo


II


Espermaducto




Los folículos primordiales aparecen a partir
del 13° día después del nacimiento, y los prime-
ros folículos en el antro hacia los 65-70 días. Las
hembras pueden aceptar por primera vez el
apareamiento hacia las 10 a 12 semanas pero, en
general, no comporta todavía la ovulación. La
edad de la pubertad está bastante mal definida
y depende de la raza y del desarrollo corporal.


La precocidad sexual es mayor en las razas de
pequeño tamaño (cuatro a seis meses) que en las
razas de gran tamaño (cinco a ocho meses). En
los criaderos europeos, las hembras se aparean
corrientemente a los 120-130 días y muestran
una buena fertilidad.


La precocidad es tanto mayor cuanto más
rápido haya sido el crecimiento. Así, las hem-
bras que se alimentan a discreción son púberes
tres semanas antes que las hembras de la misma
estirpe que sólo reciben diariamente el 75 por


ciento del mismo alimento. Es interesante com-
probar que su desarrollo corporal se retrasa
igualmente tres semanas. La pubertad de las
conejas se alcanza en general cuando llegan al
70-75 por ciento del peso adulto. Sin embargo,
con frecuencia es preferible esperar a que hayan
alcanzado el 80 por ciento de dicho peso para
iniciar la reproducción. Con todo, estos pesos
relativos no deben considerarse como umbrales
imperativos para cada individuo, sino como lí-
mites validos para la media de la población.
Además, el comportamiento sexual (aceptación
del acoplamiento) aparece mucho antes que la
aptitud para ovular y llevar a cabo la gestación.
Por lo tanto, este comportamiento no puede
ser utilizado por el cunicultor como signo de
pubertad, puesto que no es más que un signo
precursor.


FIGURE 8
Esquema del aparato genital de la l'entina


Unión
útero-tubaria


Utero bífido


Ovario izquierdo


Tejido adiposo I Pabellón Oviducto
I I Ampolla


Cuerno uterino derecho
(= útero derecho)


Cuellos del útero (doble)


Vagina (abierta)


Vestíbulo vaginal
(abierto)


-- Ligamento ancho


Cuerno uterino
izquierdo
(= útero izquierdo)


Vesícula


Meato urinario


_ Clítoris


---- Glándula de Bartholin
Glándula prepucial
Labio vulvar


El conejo 53


a,
Ovario derecho
(con folículos)


Istmo 's\




54 Reproducción -


El ciclo del celo. En la mayor parte de los mamí-
feros domésticos, la ovulación tiene lugar con
intervalos regulares en el curso del período de
celo o estro. El intervalo entre dos períodos de
estro representa la duración del ciclo de celo (4
días en la rata, 17 días en la oveja, 21 días en la
cerda y en la vaca).


En cambio, la coneja no presenta ciclo de estro
con aparición regular de calores en el transcurso
de los cuales la ovulación tiene lugar espontá-
neamente. Está considerada como una hembra
en celo más o menos permanente, y la ovulación
sólo se produce si ha habido apareamiento. Por
tanto, se considera que una hembra está en celo
cuando acepta aparearse; se la llama en diestro
cuando rechaza.


Numerosas observaciones demuestran la exis-
tencia de una alternancia de períodos de celo,
durante los cuales la coneja acepta el aparea-
miento, y períodos de diestro (Figura 9). Pero,
actualmente, no se saben prever las duraciones
respectivas de los períodos de celo y de diestro,
ni se conocen los factores ambientales u hormo-
nales que los determinan.


No obstante, se comprueba que el 90 por cien-
to de las hembras que tienen la vulva roja acep-
tan el apareamiento y ovulan. Por el contrario,
únicamente el 10 por ciento de las hembras que
tienen una vulva blanca aceptan aparearse y
quedan fecundadas. Por consiguiente, la vulva
roja es una gran presunción de celo, pero no una
prueba. Una coneja en celo se caracteriza por-
que adopta la posición de arco con la grupa
levantada, mientras que Lma coneja en diestro
tiende a acurrucarse en un ángulo de la jaula o
a mostrarse agresiva frente al macho.


Por lo tanto, la coneja es muy particular en su
comportamiento sexual. No tiene ciclo y puede
permanecer en celo varios días consecutivos.
Sobre el ovario, los folículos que no han evolu-
cionado hacia un estado ovulatorio por falta de
estímulo regresan; son sustituidos por nuevos
folículos que permanecen algunos días en esta-
do preovulatorio antes de acusar, a su vez, una
regresión.


Además, en la mayor parte de los mamíferos,
la progesterona secretada durante la gestación


inhibe el celo, y la hembra gestante rechaza el
apareamiento. En cambio, la coneja gestante
puede aceptar el apareamiento en todo momen-
to durante la gestación. En la segunda mitad de
la gestación, éste es el comportamiento más fre-
cuente (Figura 10).


Por ello, el criador no puede contar con el
comportamiento de las conejas para saber si
están o no fecundadas. Sin embargo, una monta
eventual en el curso de la gestación no tiene
ninguna consecuencia perjudicial para los em-
briones que lleve la hembra; pero contrariamen-
te a lo que puede producirse en la liebre, no se
observan nunca fenómenos de superfetaciôn (dos
gestaciones simultáneas en dos estados diferen-
tes de desarrollo).


La ovulación. Normalmente, la ovulación se
produce por estímulos asociados al coito; tiene
lugar 10 a 12 horas después de la monta, según
el esquema expuesto en la Figura 11.


Teniendo en cuenta este esquema, se puede
intentar provocar la ovulación por medios arti-
ficiales interviniendo a diferentes niveles. Una
estimulación mecánica de la vagina puede pro-
vocar ovulaciones, pero los resultados son muy
aleatorios. En cambio, las inyecciones de hor-
monas LHRH, llamadas también GnRH, o de
LH dan buenos resultados; sin embargo, inyec-
ciones repetidas de hormona LH provocan una
inmunización y una pérdida de eficacia después
de la 5a ó 6' inyección. En cambio, las inyeccio-
nes repetidas cada 35 días durante dos años con
GnRH de síntesis no producen ninguna dis-
minución de la eficacia: del 65 al 80 por ciento
de las conejas se vuelven gestantes con la inyec-
ción seguida de una inseminación artificial.


La fecundación y la gestación. En el momento
de la ruptura de los folículos ováricos, el pabe-
llón del oviducto recubre el ovario. Después de
su liberación, los ovocitoS son aspirados por la
pared del oviducto y son fecundables, pero no
serán fecundados hasta una hora y media aproxima-
damente después de su emisión. El semen queda
depositado en la parte superior de la vagina. La
subida de los espermatozoides es rápida: pueden




FIGURA 9
Comportamiento seyual y duración del estro en las conejas púberes malparas'


o


u2


111111111111111111111111111111111
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33


11111111111111[111111111111111111
2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33


P71
r7-7.1


111111111111111111111111111111111
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33


Períodos de presentación Días de presentación
Períodos durante los cuales las conejas son receptivas


'El comportamiento sexual se contioló en cinco conejas sometidas a pruebas en tres sesiones cliai las durante api oxunadamente un
mes mediante su plesentación al macho Las conejas que aceptaton el acoplamiento se declararon en estro ese día (baria esti lada en
el giafico), pero se impidió la fecundación pala que el ensayo pucheia repetirse al día siguiente A las conejas que techazaton el
acoplamiento se las considero en diesti o (bazo fino en el gidfico), volviéndose a efectuar el ensayo al día siguiente Se compi obai
que la sucesión de días de estro y de diestro valían marcadamente de un individuo a oh o
Fuente Moiet, 1980


alcanzar el lugar de fecundación (en la parte distal de
la ampolla, cerca del istmo) 30 minutos después del
coito. Durante su subida, los espermatozoides efec-
túan una maduración que los hace aptos para fecun-
dar los ovocitos. De los 150 a 200 millones de
espermatozoides eyaculados, solamente 2 millones
(el 1 por ciento) alcanzan el útero; encuentran obstá-
culos a su subida a nivel del cuello uterino y de la
unión útero-tubaria.


El huevo llega al útero 72 horas después de la
ovulación Durante su paso por el oviducto, el huevo
se divide. La pared uterina se diferencia, pero la
puntilla uterina únicamente aparece entre los cinco y
ocho días siguientes al coito. La sincronización de
estos fenómenos es lo que permite la implantación
del huevo. La implantación propiamente dicha se


efectúa siete días después del acoplamiento; tiene
lugar en estado de blastocito. La distribución de los
blastocitos es aproximadamente equidistante en cada
cuerno, pero no ocurre nunca que los blastocitos
cambien de cuerno uterino en las condiciones fisio-
lógicas normales. Del 3" al 15" días siguientes al
acoplamiento, la tasa de progesterona aumenta con-
tinuamente, permaneciendo después estacionaria
para disminuir rápidamente algunos días antes
del parto.


Paralelamente al desarrollo del feto, se desa-
rrolla la placenta materna, que alcanza su peso
máximo hacia el 16" día de gestación. Hacia el 10"
día, la placenta fetal se hace visible y, hasta el
parto, adquiere un tamaño cada vez mayor (Figu-
ra 12). Las pérdidas embrionarias, medidas en


I.. ,


Illi ... * / ,.. : .
NIZEMEN5 ffil 5111M212 ME= 21111111=11


El conejo 55




comparación con el número de cuerpos lúteos y
con el número de embriones vivos, son por térmi-
no medio muy importantes. En general, única-
mente del 60 al 70 por ciento de los óvulos des-
prendidos dan finalmente gazapos vivos en el
momento del nacimiento.


La mayor parte de la mortalidad embrionaria
se produce en los primeros 15 días. La responsa-
bilidad de la mortalidad embrionaria correspon-
de, por una parte, a los embriones (viabilidad) y,
por otra, a su situación en los cuernos uterinos.
Sin embargo, en este fenómeno influyen determi-
nados factores exteriores, como la estación y el
estado fisiológico de las conejas (especialmente la
edad o el estado de lactancia). Por ejemplo, en la
coneja que está lactando y gestando simultánea-
mente después del parto (cubrición fecunda en
las 24 horas siguientes al parto), la mortalidad
embrionaria tardía aumenta con respecto a la
observada en una coneja que solamente está
gestando en las mismas condiciones.


La seudogestaci6n. Cuando los óvulos libera-
dos no son fecundados, se produce una seudo-


FIGURA 10
Evolución de la tasa de aceptación del acoplamiento ell función del estado de gestación de la concia


gestación que dura de 15 a 18 días. Al principio,
el desarrollo de los cuerpos lúteos y la evolución
del útero son los mismos que en la gestación,
pero no alcanzan el tamaño ni el nivel de pro-
ducción de progesterona de los cuerpos laeos
en gestación. Durante todo este período la cone-
ja no es fecundable. Su regresión se produce
hacia el 12" día; desaparecen bajo la acción de un
factor luteolítico secretado por el útero, proba-
blemente la prostaglandina. El final de la
seudogestación va acompañado de la aparición
de un comportamiento maternal y de la cons-
trucción del nido, junto con la reducción rápida
del coeficiente de progesterona en la sangre.
La seudogestación se utiliza mucho en los labo-
ratorios de investigación sobre la fisiología de la
reproducción, pero se emplea por el contrario
muy rara vez en el criadero, que se rige por el
apareamiento natural. En efecto, cuando una hem-
bra se cubre en malas condiciones, no ovula, aun-
que puede registrarse excepcionalmente una ovu-
lación sin fecundación alguna (caso de un
acoplamiento con un macho estéril, pero
sexualmente activo). Por el contrario, las ovula-


56 Reproducción


5-9 10-14 15-19 20-24 25-30
Días de gestación


'Suma de las aceptaciones poi períodos de 5 días de una hembia sin habei vuelto a echarle el macho
Fucrite Moret, 1980




FIGURA 11
Esquema del proceso de ovulación a continuación del coito


Coito


Estímulos nerviosos (vagina)


Hipotálamo


LHRH


LH


provoca la maduración
de los folículos (duración ,z10 h),


después la ovulación


Nota LH = Hormona Lutemizante; LHRH = LH Hormona Estimulante


ciones sin fecundación pueden afectar a un 20-30
por ciento de conejas inseminadas artificialmente
y que hayan recibido por tanto una inyección de
GnRH (véase pág. 59). En este caso, una inyección
de prostaglandina PGF efectuada el 10° o el 11°
día de la seudogestación permite detener esta
última y fecundar la coneja solamente 14 días
después de una primera inseminación infecunda.


Si no se practica este tratamiento con
prostaglandina, es necesario esperar una sema-
na más para intentar una nueva fecundación de
la coneja.


El parto. El mecanismo del parto se conoce bas-
tante mal. Parece, sin embargo, que, al igual que
en otras especies, la señal de parto viene dada


El conejo 57


Hipófisis Lóbulo anterior




por el nivel de secreción de los corticosteroides
producidos por las suprarrenales de los jóvenes
gazapos. Las prostaglandinas tipo PGF,, influyen
también en el desencadenamiento del parto. Al
final de la gestación, la coneja construye un nido
con los pelos y la cama (paja, virutas, etc.) de que
dispone. Este comportamiento está ligado a un
aumento de la relación estrógeno/progesterona y
a la secreción de prolactina. A veces, la coneja no
construye el nido, o pare fuera del nidal.


El parto dura de un cuarto de hora a media
hora, en función del tamaño de la carnada. El


FIGURA 12
Evolución del peso del feto y de las placentas en cl transcurso de la gestación


Feto
16


14


12


8 lo
E
5


6


4


2


Fuente Hammond y Mai shall, 1925


\o\ 400ke\a ,401
P\cc;


número de gazapos por parto puede variar en los
casos extremos de 1 a 20. Las camadas más fre-
cuentes comprenden de 3 a 12 gazapos; las me-
dias en los criaderos son de 7-9 gazapos por ca-
mada, pero el número sigue siendo muy variable.
Después del parto, el útero involuciona muy
rápidamente y pierde más de la mitad de su
peso en menos de 48 horas.


Inseminación artificial
La inseminación artificial (IA) en la cría de cone-
jos se está desarrollando ahora en Europa, espe-


58 Reproducción


1 J


4 8 12 16 20 24 28 32
Días de gestación


Nelmomp
Placenta materna


In


......1.111#200001




El conejo 59


cialmente en Italia y Francia. Se practica en unos
1 000 criaderos aproximadamente, pero su utili-
zación tiende a difundirse, porque permite me-
jorar la organización del trabajo: con la IA es
posible hacer entrar en gestación gran número
de conejas el mismo día, sin necesidad de man-
tener un número excesivo de machos. No nos
proponemos en este libro presentar un tratado
completo sobre la IA, sino simplemente indicar
las principales ventajas o inconvenientes de este
método.


Recogida y control del semen. Se introduce una
coneja en celo en la jaula del macho. El operador
sostiene entre las patas de la coneja una vagina
artificial, provista de un tubo de recolección.
Esta vagina artificial se mantiene a 40-42 °C
aproximadamente antes del uso, de manera que
tenga 39 °C en el momento de su uso porque
ésta es normalmente la temperatura vaginal de
una coneja. La eyaculación generalmente tiene
lugar inmediatamente después de la presenta-
ción de la coneja.


Se efectúa un control mínimo de la calidad
biológica del semen para retener los mejores
eyaculados: ausencia de orina, concentración y
movilidad suficientes, etc. Enseguida se diluye
el semen en proporción de 5 a 10 veces, sea en
un suero fisiológico si la JA se efectúa dentro de
los 30 minutos después de la recogida, o bien
lo que es siempre preferible en un diluyente
especial si la inseminación se llevara a cabo
dentro de las 12 horas siguientes. Se puede con-
gelar el semen, pero, habiendo constatado resul-
tados mediocres con la utilización de semen
congelado, es preferible emplear esta técnica
sólo en laboratorios de investigación, cuando se
tiene interés en conservar durante largo tiempo
el semen de un macho particular.


El hecho de tener que eliminar un porcentaje
elevado de semen eyaculado por falta de cali-
dad biológica hace que, con respecto a la cubri-
ción natural, el uso de la IA determine sólo una
escasa reducción del número de machos necesa-
rios para 100 hembras productoras.


Son preferibles, sin duda, los criaderos de
machos sobre tela metálica o enrejado que


criaderos sobre litera de paja, porque en éstos
aumenta considerablemente la contaminación
bacteriológica del semen recogido.


La inseminación. El semen puede disponerse
sea en pajuelas de 0,5 ml, o en frascos de 20, 50
ó 100 dosis de 0,5 ml si la aplicación se hace con
pipetas de vidrio. De hecho, las dos técnicas
coexisten: una con pistoleta de inseminación
recubierta con una funda de uso único, la otra
con pipetas de vidrio (o de plástico desechables).
Estas dos técnicas tienen sus partidarios y sus
contrarios. En los dos casos, el semen diluido
debe depositarse delicadamente en el fondo de
la vagina de la coneja.


Como no se produce la ovulación espontánea
en la coneja, ésta se induce con una inyección
intramuscular de un análogo artificial de GnRH
(gonadorelina 20 buserelina 0,8 ig). Esta
inyección se aplica al momento de depositar el
semen. En el conejo la IA implica, pues, dos
intervenciones: la introducción del semen y la
inyección de la hormona ovulante.


Condiciones del éxito de la inseminación artifi-
cial. Respetando rigurosamente la serie de ope-
raciones previstas para la inseminación artifi-
cial, el éxito de este método de reproducción es
prácticamente equivalente al obtenido con la
cubrición natural para un ritmo igual de repro-
ducción (porcentaje de gestación, número efec-
tivo de animales que alcanzan el destete, etc.).


Para asegurar estas condiciones, hemos cons-
tatado que actualmente, sea en Italia que en
Francia, se están creando centros de insemina-
ción en los que se mantienen machos y se proce-
de a la recogida, control y preparación de semen
por personal especializado que dispone de los
medios técnicos necesarios. Estos centros de in-
seminación aprovechan plenamente tanto los
medios técnicos como los machos disponibles,
ya que les permite trabajar todos los días de la
semana. Los agentes del centro de inseminación
transportan luego el semen preparado listo para
el uso a los criaderos (material especializado).
Tras una fase de aprendizaje, el cunicultor prac-
tica él mismo la inseminación propiamente di-




60 Reproducción


cha. Siguiendo la técnica de la aplicación men-
cionada, la operación es efectuada por una o dos
personas.


De hecho, algunos cunicultores que tienen
más de 300 ó 400 conejas en reproducción efec-
túan todas estas operaciones en sus criaderos y
obtienen buenos resultados técnicos. Sin embar-
go, ha habido demasiados fracasos para que
nosotros podamos aconsejar a priori a un
cunicultor que comience a practicar él solo to-
das las operaciones desde la preparación de las
vaginas artificiales a la aplicación del semen en
las vías genitales de la coneja, incluidos los con-
troles de calidad y las desinfecciones indispen-
sables.


En el plano puramente técnico, después de
una inseminación artificial incluso las conejas
que a la palpación resultaban no gestantes ha-
bían ovulado. De esta forma, desarrollan una
seudogestacion que hace que sean infecundables.
En consecuencia y como hemos indicado ante-
riormente es inútil inseminar de nuevo una co-
neja «vacía» antes de 21 días después de la inse-
minación precedente; es necesario esperar que
la seudogestación termine. En cambio, en la
cubrición natural, una coneja puede ser presen-
tada de nuevo a un macho con éxito después de
haber constatado la ausencia de gestación (10-12
días después de la cubrición); en este caso, la
ausencia de gestación está ligada más que nada
a una ausencia de ovulación, en cambio, en la
inseminación artificial, la ausencia de gestación
constatada está relacionada con la ausencia de
fecundación o con la mortalidad embrionaria
precoz. Un tratamiento hormonal de las conejas
seudogestantes con prostaglandinas puede re-
ducir la duración de su período infecundo y
permitir una nueva inseminación eficaz dos se-
manas después de una IA infecunda, pero toda-
vía no se conocen con suficiente precisión las
condiciones exactas de empleo.


En conjunto, se obtienen sin embargo mucho
mejores resultados de fecundación con la IA de
conejas receptivas, es decir que habrían acepta-
do una cubrición natural, que con la insemina-
ción de conejas no receptivas. Ello es particular-
mente cierto en las conejas lactantes, lo cual se


debe a que todos los tratamientos (luminosos,
hormonales, etc.) contribuyen a aumentar la
receptividad de las conejas, aumentando tam-
bién los resultados de las inseminaciones artifi-
ciales.


La lactancia
Actividad de la mama. La lactogénesis (síntesis
de la leche) depende de la prolactina. Durante la
gestación, está inhibida por los estrégenos y la
progesterona. En el momento del parto, hay una
disminución rápida del contenido de progesterona
y, bajo el efecto de la liberación de oxitocina, se
estimula la acción de la prolactina, lo que permite
la subida de la leche a una glándula desarrollada
previamente.


La liberación de la leche se produce de la forma
siguiente: cuando la coneja va a dar de mamar a
su camada, los estímulos creados para la tetada
provocan la secreción de oxitocina, la presión
intramamaria aumenta, se produce la eyección de
la leche y los gazapos vacían la mama.


Las cantidades de oxitocina secretadas serán
proporcionales al número de gazapos que ama-
mante la coneja. Pero es esta última la que fija el
ritmo de las tetadas: una sola vez cada 24 horas.
La sola succión ejercida por los gazapos no es
suficiente para desencadenar la descarga de
oxitocina. Es precisa la voluntad de la madre.


Aspectos cuantitativos y cualitativos de la pro-
ducción de leche. En relación con la leche de
vaca, la de la coneja es mucho más concentrada,
con excepción de la lactosa (Cuadro 27). Pasada
la tercera semana de lactancia, la leche se enri-
quece sensiblemente en proteínas y sobre todo en
lípidos (hasta el 20-22 por ciento). Por el contrario, su
nivel de lactosa, ya débil, disminuye aun más para
llegar a ser casi nulo pasado el 30° día de lactancia.


La producción diaria de leche crece de 30-50 g los
dos primeros días, a 200-250 g hacia el final de la
tercera semana de lactancia y hasta 300 g para las
estirpes mejores en producción de leche. A continua-
ción decrece rápidamente. La disminución es aún
más rápida si la coneja ha sido fecundada inmedia-
tamente después del parto (Figura 13). Si la coneja es
fecundada 10 días después del parto, se observa una




El conejo 61


CUADRO 27
Composición de la leche de coneja y de la leche de vaca


rápida disminución de leche a partir del 30° día de
lactancia. De hecho, independientemente del estadio
de fecundación con relación al parto, la producción
de leche de ima coneja gestante-lactante disminuye
sensiblemente a partir del 20° día de gestación y cesa
el 28°-29" día. Existen diferencias de forma en la
curva de lactancia entre diferentes individuos, espe-
cialmente en lo que se refiere a la persistencia.


La medida del peso de los gazapos de 21 días da
una estimación bastante exacta de la lactancia total,
porque la producción lechera de O a 21 días está en
estrecha correlación (r = + 0,92) con la producción
total de leche.


Por último, la producción lechera de la coneja
aumenta con el volumen de la camada, pero cada
gazapo consume entonces individualmente menos
leche. No obstante, en función del tipo genético, la
producción deja de aumentar cuando se supera el
numero de 8-12 gazapos amamantados.


REPRODUCCION Y MEDIO AMBIENTE
Efectos de la iluminación


En los machos mantenidos con una iluminación
artificial durante 8 horas por período de 24 horas, la
cantidad de espermatozoides presentes en las góna-
das es considerablemente mayor que la obtenida con
16 horas de iluminación diarias. Por el contrario,
la cantidad de espermatozoides que se recogen en
los eyaculados periódicos es mayor cuando los ma-
chos se mantienen con 16 horas de iluminación.


Las conejas mantenidas con iluminación durante


sólo 8 horas aceptan mucho más difícilmente el aco-
plamiento que las mantenidas con 16 horas de ilumi-
nación diarias. Tanto para los machos como para las
hembras, una iluminación durante 12 horas permite
obtener un resultado intermedio.


Sin embargo, en la práctica de los criaderos racio-
nales europeos, los locales de reproducción están
iluminados de 15 a 16 horas por día, estando reuni-
dos los machos y las hembras en la misma sala de
cría.


Efectos de la temperatura
Los efectos de la temperatura sobre la
espermatogénesis han sido estudiados por dife-
rentes autores, pero en general en períodos cor-
tos que van de algunas horas a algunas semanas
como máximo. En un ensayo realizado durante
cinco semanas, Oloufa et al. (1951) observaron
una baja efectiva del volumen de las eyaculaciones
y de la concentración de estas últimas a una tem-
peratura alta (33 °C). Además, una temperatura
elevada afecta a la calidad (movilidad) del esper-
ma, incluso después de exposiciones cortas de
8 horas a 36 °C, o medias de 14 días a 30 °C.
Además, y esto parece ser el efecto de más graves
consecuencias, las altas temperaturas, superiores
a 30°C, reducen la libido de los machos. Sin em-
bargo, a pesar de todas estas observaciones no se
ha de olvidar que los conejos se reproducen efec-
tivamente en clima cálido tropical o ecuatorial.
Pero los criadores deben tomar la precaución de


Componentes Leche de coneja media
(4" a 21" días)


Leche de vaca
media


Porcentaje
Materia seca 26,10-26,40 13


Materias proteicos 13,20-13,70 3,50


Materias grasas 9,20-9,70 4


Materias minerales 2,40-2,50 0,70


Lactosa 0,86-0,87 5


Fuente: Lebas, 1971a.




proteger a sus conejos de los fuertes calores: evitar
la insolación directa, cubrir las jaulas con un techo
aislante y no con una simple chapa ondulada de
metal que transmite demasiado calor. Hay que
señalar finalmente que en estas diferentes prue-
bas de laboratorio no parece que se haya contro-
lado la humedad.


Asimismo, en las hembras, las temperaturas
elevadas parecen tener un efecto perjudicial. Sin
embargo, la reducción de prolificidad atribuida a
las conejas criadas en un ambiente cálido (30 a
31°C) sería imputable no tanto a la temperatura
en sí, como a la reducción del peso corporal que
lleva consigo la baja del nivel de ingestión debida
a la temperatura elevada (Figura 14). En cambio,
parece que la mortalidad embrionaria aumenta
cuando la temperatura rebasa los 30-33 °C, pero
tampoco se ha tenido en cuenta la reducción in-
gestión.


Efectos de la estación
La estación se ha analizado generalmente en Eu-
ropa en función sobre todo de la combinación de
los efectos de la iluminación y la temperatura. En
condiciones tropicales, el efecto de la temperatura


FIGURA 13
Evolución de la producción de leche de las conejas


Leche


200 ../
r /
5 ia
.>-. I
u /t 100 i
o /a ./


o


E


`e),


o


o


Fuente Lebas, 1972


Conejas simultáneamente
gestantes y lactantes


ss Conejas solamente lactantes


SS
SS


SS
SS


SS


SS


N,


SS
SS


SSSS


parece dominante, pero no se puede excluir el
efecto de las variaciones de la duración del día. En
el conejo silvestre europeo, la producción se ve
muy afectada por la estación. Las hembras están
en fase de reproducción desde finales del invier-
no hasta comienzos del verano (Figura 15). El
período de reproducción puede alargarse o acor-
tarse por uno de sus extremos en función, por una
parte de la temperatura, pero también por las
disponibilidades alimentarias por otra.


En Europa, una iluminación de los conejos
domésticos durante 16 horas al día atenúa consi-
derablemente la variación estacional para hacerla
casi nula. No obstante, en algunos arios pueden
aparecer dificultades al final del verano, sin que
exista una relación directa con la temperatura.


En climas tropicales, se observa una reduc-
ción de la tasa de reproducción en el mismo
período, es decir en el transcurso de la estación
húmeda, con su temperatura elevada y su hu-
medad ambiental igualmente pronunciada.


RITMOS DE REPRODUCCION
Dadas las características fisiológicas del macho,
pero sobre todo de la hembra, el cunicultor


62 Reproducción


7 14 21 28 35 42
Días pos/parto




FIGURA 14
Evolución del peso en vivo de conejos jóvenes de 37 a 112 días de edad, criados en locales acondicionados
a diferentes temperaturas


3,0


Locales acondicionados a 18-22 'C


2,5


o
3 2,0
co


co


û-


1,5


1,0


,00.


de.- Locales acondicionados a 30-31 °C


dispone de una gran amplitud en la elección de
un método de reproducción. Pero antes de adop-
tar un sistema de reproducción, debe hacerse un
esfuerzo previo de reflexión, de información y de
previsión para una conducción óptima del cria-
dero. En efecto, tal elección debe tener en cuenta
la preocupación de mejorar la productividad de
los conejos y de reducir las inversiones.
La productividad, definida por el número de
gazapos destetados por madre y por unidad de
tiempo, está en función de tres factores:


del intervalo entre partos sucesivos;
del efectivo de las camadas al nacer;


de la tasa de supervivencia de los gazapos.
Todos estos criterios pueden mejorarse con un


paciente trabajo de selección y con un control de
las condiciones de cría. En la práctica, si se quiere
aumentar la producción es preciso jugar princi-
palmente con el intervalo parto-acoplamiento, es
decir, reduciendo lo más posible los períodos
improductivos. Antes de adoptar esta estrategia,
conviene preguntarse:


si es o no agotadora para las madres y si
no conduce a su eliminación prematura (en
función de las condiciones de alimentación
principalmente);


El conejo 63


37 49 63 77 91 105 112
Edad (días)


Fuente Matheion y Mal tial, 1981




FIGURA 15
Variación estacional del porcentaje de conejas gestantes y/o lactantes en el Reino Unido


60 1


40


o
a_ 20


k


\ %0Hembras gestantes
../."% o


si lleva o no consigo una reducción espontánea
de la fertilidad y de la prolificidad de las
hembras;


*si entraña o no una sobrecarga de trabajo por
parte del criador.


Dicha elección debe tener en cuenta igual-
mente la preocupación del cunicultor por mejo-
rar las condiciones de trabajo y por reducir la
carga de mano de obra. El criterio objetivo final
de elección debe ser la producción de conejos
buenos para vender o consumir por unidad de
tiempo o por hora de mano de obra empleada en
el criadero.


Edad para la primera cubrición
Antes de hablar del ritmo de reproducción, el
primer factor que hay que tener en cuenta es la
edad para la primera cubrición, pues, si puede
reducirse el plazo improductivo que precede al
parto, se aumentará más la productividad del
criadero. Los estudios realizados en Francia con
conejos que reciben un alimento concentrado
equilibrado demuestran que una puesta en pro-
ducción (primera monta) de las hembras a la


edad de cinco meses y medio lleva consigo la
reducción de la productividad anual de las mis-
mas con respecto a la puesta en reproducción
con tres semanas menos. Dichas hembras ha-
bían alcanzado prácticamente su peso adulto y
tenían demasiadas grasas. Por consiguiente,
conviene dedicar a la reproducción a las conejas
a la edad en que alcancen el 80 por ciento o a lo
más el 85 por ciento del peso adulto de la estirpe
en las condiciones locales de cría. Se pueden
utilizar como reproductoras a una edad mas
temprana a condición de que la alimentación
esté muy bien equilibrada (véase más adelante
el párrafo relativo a la fisiología de la hembra).


Los tres ritmos básicos de reproducción
Después del aumento de la precocidad de utili-
zación de las conejas, el segundo medio de in-
tensificar la producción de gazapos es la acele-
ración del ritmo de reproducción. Esto se obtiene
reduciendo el intervalo teórico entre dos partos
sucesivos. En realidad, el ritmo real de reproduc-
ción es siempre más lento que el ritmo teórico,
porque todas las conejas no aceptan la cubrición


64 Reproducción


1 T T 1


F M A M A S O N
Meses


'Caras tomadas de los conejos matados con escopeta cada mes del arlo
Fuente Stephen, 1952


N'o A
Noi/ Hembras lactantes




inmediatamente o no quedan fecundadas en el
primer acoplamiento.


Se pueden distinguir tres ritmos de reproduc-
ción básicos: extensivo, semiintensivo e intensi-
vo, pero todos los ritmos intermediarios son o
han sido utilizados. Mantendremos, sin embar-
go, esta distinción por razones pedagógicas.


Ritmo de reproducción extensivo. El cunicultor
utiliza plenamente las aptitudes maternas de las
conejas que amamantan sus camadas de 5 a 6
semanas, y que son vueltas a cubrir poco des-
pués del destete, o sea un salto cada 2,5 meses
aproximadamente.


Un destete más tardío no presenta ninguna
ventaja, salvo en la hipótesis de la reproducción
de animales muy jóvenes (ocho semanas) que
puedan venderse sin haber sufrido ningún shock
de destete. Este modo de cría existe en los Estados
Unidos y en el Reino Unido para producir los
,fryers (conejos para freír) de 1,7 a 1,8 kg en vivo,
con razas como la Neozelandesa. En este caso, la
cubrición de la madre puede efectuarse antes del
destete, o sea aproximadamente 5 a 6 semanas
después del parto, lo cual permite el mismo nú-
mero de partos que en el caso precedente.


En la hipótesis de una alimentación ligeramen-
te insuficiente, cualitativa o cuantitativamente, es
preferible destetar los gazapos hacia la edad de 40
días. Paralelamente, el cunicultor aumenta un
poco el plazo destete-monta para acortar el perío-
do de reposo durante el cual la coneja pueda
reconstruir sus reservas. En cualquier caso, el
destete después de las 6 semanas de edad no
presenta una ventaja nutricional especial. De he-
cho, la leche producida por la madre después de
este período sólo representa el 3-5 por ciento de la
ingestión diaria de materia seca de los gazapos.


Ritmo de reproducción semiintensivo. El cria-
dor reacopla las conejas antes del destete, de 10
a 20 días después del parto. El destete tiene
lugar a las cuatro o cinco semanas. En la coneja,
no existe oposición entre la gestación y la lactan-
cia. Durante un periodo de 10 a 20 días, la coneja
es simultáneamente gestante y lactante.


En esta situación, la fase principal del desa-


rrollo embrionario continua, mientras que la
producción de leche se reduce mucho, e incluso
se detiene. Por tanto, no existe competencia real
entre las necesidades de gestación y de lactan-
cia. Sin embargo, la coneja no está nunca en
reposo y tiene que recibir una alimentación su-
ficientemente equilibrada. En los criaderos na-
cionales europeos, la reproducción según un
ritmo setniintensivo tiende a ser la norma desde
finales de los años ochenta: reapareamiento 10-
11 días después del parto; destete hacia los 34-38
días. Este ritmo permite programar el trabajo
sobre los días de la semana, porque se preve un
intervalo de 42 días (exactamente 6 semanas)
entre las montas: 30-31 días de gestación más
10-11 días después del parto.


Ritmo de reproducción intensivo. El cunicultor
reacopla las conejas justo después del parto
aprovechando el período de calores que sobre-
viene en este momento. El destete debe
practicarse cuatro semanas más tarde como
máximo (26 a 28 días). Se distinguen tres casos
principales:


El acoplamiento tiene lugar el mismo día o al
día siguiente del parto: verdadero ritmo
postpartum.


*El acoplamiento se planifica a fecha fija, gene-
ralmente 3-4 días después del parto. Esto co-
rresponde a un intervalo constante entre las
cubriciones en correlación con dos partos su-
cesivos, a saber 35 días (5 semanas). Los
resultados económicos de este ritmo de 35 días
son con frecuencia decepcionantes a causa de
un coeficiente de aceptación del apareamiento
muy escaso 3-4 días después del parto en
la mayoría de los criaderos (aunque no en
todos).


*El acoplamiento es de tipo libre. En efecto, si se
deja un macho en presencia de hembras, este
las cubre muchas veces enla.s 48 horas siguien-
tes a un parto. Es el ritmo natural del conejo de
campo. Para llegar a estos acoplamientos
libres, los criadores han ideado dos tipos
de instaladones:
-El criadero de tipo pasillo-collar: las hembras


viven en jaulas individuales. Tienen un


El corle jo 65




collar ancho alrededor del cuello para impe-
dirles salir de su jaula por el orificio calibra-
do que da a un pasillo de circulación. Por el
contrario, el macho tiene libre acceso (al
menos temporalmente) a las jaulas de las
conejas y puede acoplarse cuando la hembra
es receptiva.


-La cría en grupo: un macho y una decena de
hembras viven juntos en una misma jaula.
Por tanto pueden acoplarse en el momento
óptimo. Sin embargo, se requieren
acondicionamientos especiales en la jaula


FIGURA 16
Distribución (en porcentaje de la duración de la vida productiva) de los periodos de gestación, lactancia y reposo
en las conejas sometidas a distintos ritmos de repioducción


Reposo


Lactancia sola


Lactancia
N\
\ 47 %


ss.


10%


EXTENSIVO


Gestación + lactancia


43%


Gestación + lactancia
--e5r7:777.7777.7*!--.


\ \26% s,\ \\ \'\ \ N
SEMIINTENSIVO


INTENSIVO


Gestación


/77/4


33%
Gestación sola


Gestación sola


para evitar la tendencia natural de los cone-
jos a matar los gazapos de otras hembras
cuando las mismas están al final de la gesta-
ción o son lactantes.


Elección del ritmo de reproducción. Habida cuen-
ta del aumento de las necesidades alimentarias de
la coneja durante la gestación, y sobre todo du-
rante la lactancia, los ritmos semlintensivo y prin-
cipalmente intensivo deben utilizarse únicamen-
te si la alimentación de las conejas es suficiente en
cantidad y en calidad. En caso contrario, aunque


66 Reproducción




El conejo 67


generalmente los acoplamientos tienen lugar, las
hembras abortan precozmente, lo que lleva el
intervalo entre partos al observado en el ritmo
extensivo. En la Figura 16 se han esquematizado
los principales tiempos de un ciclo de reproduc-
ción para subrayar que, en el ritmo intensivo, la
coneja no tiene ninguna posibilidad de reconstruc-
ción de reservas eventualmente mermadas.


Se han llevado a cabo numerosas comparacio-
nes, en Francia principalmente, entre los ritmos
intensivo y extensivo. Mientras hace 20 años, las
camadas habidas de hembras cubiertas post-
partum tenían un gazapo menos que las cubiertas
por lo menos 10 días después del parto, esta
desviación ha desaparecido prácticamente hoy en
día. Esto se debe esencialmente a una mejor ali-
mentación y a una selección de castas y linajes
adaptadas a este ritmo. Sin embargo, la utiliza-
ción sistemática de la reproducción intensiva
impide mantener en buen estado la reserva de
conejas reproductivas, particularmente de las co-
nejas primíparas. En consecuencia, es necesario
renovar más rápidamente dicha reserva, con el
riesgo de mantener una situación patológica
subclírtica desfavorable, induciendo una sensibi-
lidad mayor de las conejas a todo agente patóge-
no o a toda perturbación de su medio ambiente.
De hecho, después de muchos intentos entre 1970
y 1985, los cunicultores europeos han abandona-
do casi totalmente el empleo sistemático de la
monta postpartum.


En efecto, en numerosos casos, los cunicultores
han adoptado un ritmo de reproducción variable
en función del estado de las hembras. Por ejem-
plo, una hembra en buen estado de salud que
haya dado nacimiento por lo menos a siete u ocho
gazapos es inmediatamente vuelta a cubrir. Si ha
dado nacimiento a una decena de gazapos, el
cunicultor espera unos 12 días para volver a echarle
el macho. En otoño, cuando los acoplamientos
son difíciles de obtener, los criadores echan
sistemáticamente las hembras al macho inmediata-
mente después del parto, para aprovechar el fuerte
celo postpartum durante el cual del 95 al 99 por
ciento de las conejas aceptan la cubrición. A pesar de
todo, los cunicultores evitan las cubriciones post-
partum de las conejas primíparas.


Por último, como ya se ha dicho antes, algunos
cunicultores adoptan cada vez más frecuentemente
un ritmo semiintensivo de 042 días» que permite una
buena organización del trabajo de la semana. Volve-
remos sobre esto más adelante en el capítulo dedica-
do al manejo de un criadero cunicular.


Con el empleo razonado de un ritmo semiinten-
sivo, de una estirpe prolífica y de una alimentación
equilibrada, los cunicultores europeos obtienen de
55 a 65 gazapos destetados por coneja media y ario.
En un clima tropical, en las mismas condiciones de
producción (ritmo, estirpe, alimentación), el número
de gazapos producidos por coneja es de 30 a 40
aproximadamente.


Con el ritmo extensivo, los mejores criadores
obtienen de 30 a 35 gazapos destetados por hembra
y ario. En las condiciones de clima tropical, en fun-
ción de las regiones y sobre todo de la alimentación,
se pueden obtener de 15 a 30 gazapos destetados
con una producción de tipo extensivo.






El C011el0 6 9


INTRODUCCION
El conejo doméstico procede de la especie
Oryctolagns cuniculus, que es originario de la
parte occidental de la cuenca del Mediterráneo
(España y norte de Africa). Los conejos salvajes
pertenecen a otras especies (Sylvilagus,
Coprolagits,Nesolagus y Brachylagns). La domes-
ticación del conejo es relativamente reciente y la
mayoría de las razas han sido producidas por el
hombre hace solamente 200 ó 300 años. Hay,
pues, pocas poblaciones locales que sean anti-
guas y estén adaptadas a las condiciones locales.


Desde el comienzo de siglo el conejo ha sido
utilizado como animal experimental por los espe-
cialistas en genética y fisiología. Sin embargo, es
preciso llegar a Venge (1950) para tener los prime-
ros resultados de genética cuantitativa en su estu-
dio sobre la influencia materna en el peso de los
conejos a su nacimiento. Estos trabajos han abier-
to el camino a las investigaciones sobre mejora-
miento genético del conejo para la producción de
carne. Dichos trabajos han sido perfeccionados y
desarrollados, a partir de 1961, por los investiga-
dores del INRA de Francia, y, más recientemente,
por otros laboratorios de investigación de diver-
sos países. Sin pretender ser exhaustivos se pue-
den citar el equipo de la universidad de Zagazig
en Egipto, los equipos de Gödöllò y de Kaposvar
en Hungría, el equipo de Iztnanagar en la India,
los equipos de Milán y Viterbo en Italia, los equi-
pos de Valencia, Zaragoza y Barcelona en España,
el equipo de Normal en Estados Unidos, los equi-
pos chinos y especialmente el de Shangai, el equi-
po de Nitra en Eslovaquia, el equipo de Cracovia
en Polonia. La excelente obra bibliográfica de
Robinson (1958), en Genetic studies of the rabbit,
que sienta bases genéticas y fisiológicas, está ya
superada.


Los trabajos realizados en genética del conejo
se han actualizado constantemente con ocasión


Capitulo 4
Genética y selección


de los congresos mundiales de cunicultura
(Rouvier, 1980; Matheron y Poujardieu, 1984;
Rochambeau, 1988). Sin embargo, los conoci-
mientos adquiridos en las condiciones de cría en
Europa no son aplicables para el desarrollo de la
cría en los países en desarrollo. El mejoramiento
genético debe explotar allí el material animal
disponible, procedente de las poblaciones loca-
les o importadas y aclimatadas, para responder
mejor a los objetivos que hay que analizar y
definir en cada caso. Los conocimientos sobre la
biología y la genética del conejo deberán permi-
tir a cada país interesado analizar el interés del
conejo para responder a sus necesidades dentro
del marco de las dificultades del medio (físico,
socioeconómico y cultural). Ciertamente, es pre-
ciso dar preferencia a los estudios sobre el desa-
rrollo del criadero rural y familiar en pequeños
grupos, en sistemas de cría de bajo costo de
inversión, que utilicen los recursos locales, rela-
tivamente económicos y autónomos, con una
preocupación de productividad suficiente.


GENETICA DE LAS RAZAS
Y POBLACIONES DE CONEJOS


Noción de raza
Entre las múltiples definiciones de la noción de
raza es preciso recordar la de Quittet: «La raza es,
dentro de una especie, un grupo de individuos
que tienen en común un determinado número de
caracteres morfológicos y fisiológicos que perpe-
túan cuando se reproducen entre sí.»


Para tener una idea de la originalidad genética
de las diferentes razas se puede estudiar su
origen. Esto se ha hecho en los Cahiers du
Conservatoire (N° 1, marzo de 1981) para 34
de ellas. Sin embargo, es difícil definir qué es
una raza y describir la historia de la misma.
Una raza resulta de los efectos conjugados de la
selección artificial y de la selección natural




70 Genética y selección


(adaptación al medio). La selección artificial
puede basarse en múltiples criterios a veces sin
relación con la productividad zootécnica; se
pueden seleccionar los animales en condiciones
artificiales de cría o no, puede cambiarse el medio
en el transcurso del tiempo, etc.


Las razas y poblaciones de conejos pueden
también caracterizarse por su frecuencia génica.
Esto es posible para los genes identificables por
sus efectos visibles o sus efectos mayores sobre
la producción. Se clasifican en el primer grupo
los genes de coloración y de estructura del pelo.
Cuando los medios de observación se perfeccio-
naron, se estudiaron los genes que determinan
los grupos sanguíneos, los polimorfismos bio-
químicos de proteínas y las anomalías heredita-
rias (Zaragoza et al., 1990).


Las poblaciones de conejos se pueden definir
por sus cualidades respecto a determinados ca-
racteres cuantitativos. Estos caracteres, tales
como el tamaño de la carnada o el peso en el
momento del destete, dependen de la acción de
gran número de genes no identificables. Se su-
pone además que estos genes influyen poco en
la variabilidad global, y que actúan en forma
independiente los unos de los otros. Estas son
las hipótesis clásicas de la genética cuantitativa.
También el medio ambiente influye sobre estos
caracteres. Para caracterizar una población, es
necesario describir cuidadosamente las caracte-
rísticas del medio y precisar la cantidad de los
reproductores, la orientación de la selección, el
origen de la población y su zona de extensión.
Los genes del conejo son transportados por los
cromosomas que se organizan en 22 pares (2n =
44). Se han descrito alrededor de 60 marcadores.
Se trata sea de genes a efecto visible (genes de
coloración o de pelaje, anomalías morfológicas,
etc.), sea de genes codificadores para moléculas
cuyo efecto biológico se estudia. Estas dos orien-
taciones difícilmente se encuentran, porque los
equipos utilizan frecuentemente un solo tipo de
marcador. Entre los marcadores descritos, 37 se
han colocado sobre ocho autosomas y sobre el
cromosoma X; 23 de los marcadores constituyen
seis grupos de enlace y seis marcadores no han
podido localizarse todavía. El conjunto de estos


marcadores se encuentra repartido en la mayo-
ría de los 22 pares de cromosomas del conejo.
Sin embargo, raramente se han podido ensayar
las relaciones entre los marcadores biológicos y
los genes de coloración o de pelaje.


La experiencia demuestra que el conejo puede
soportar un aumento progresivo y lento de la
consanguinidad pero, en la práctica, para pobla-
ciones de efectivos limitados, se han buscado pla-
nes de acoplamiento que reduzcan al mínimo la
magnitud y la velocidad de aumento de la con-
sanguinidad de los animales (Rochambeau, 1990).


Las razas creadas por los genetistas
seleccionadores o aficionados de Europa occi-
dental y de los Estados Unidos se caracterizan
actualmente por los tipos oficiales. Por ejemplo,
el libro de la Federación Francesa de Cunicultura
(FFC) sobre los tipos de las razas de conejos
describe más de 40. Cada raza se ha creado
partiendo de animales de una población local o
regional, o por cruce entre razas ya existentes, o
incluso a partir de una mutación de color o de
estructura del pelaje. Una selección masiva en
función de la talla y la morfología corporal ha
diferenciado las razas gigantes, medias, peque-
ñas y muy pequeñas. Es interesante estudiar el
origen de las razas para descubrir si pueden
corresponder a los conjuntos genéticos origina-
les e investigar sus características.


Las características de los animales propios de
un tipo de raza, como la talla corporal, la forma
compacta o no, el color y la densidad del pelaje,
la importancia de los apéndices (orejas en el
conejo) pueden estar en relación con una resis-
tencia a las variaciones climatológicas. En efec-
to, los factores intrínsecos del animal como el
pelaje y la piel, la superficie corporal y el peso,
intervienen en su homeotermia. Por lo tanto,
conviene indicar aquí el determinismo genético,
conocido actualmente, de las variaciones de
coloración y de estructura del pelaje. Es más, los
criadores han tenido siempre gran interés por la
coloración del pelaje.


Genética de la coloración y estructura del pela-
je en las razas de conejos. A partir de 1930, en
The genetics of the domestic rabbit, Castle describe




El conejo 71


seis mutaciones de coloración y dos mutaciones
del moteado del pelaje, tres mutaciones de la
estructura del pelo, más una mutación de la colora-
ción amarilla de la grasa abdominal, así como dos
grupos de ligamentos. Es cómodo comenzar por
describir el tipo de coloración del conejo «sil-
vestre» para poner de manifiesto los efectos de las
diferentes mutaciones. Tres tipos de pelos forman
la capa: lana churra, pelos más largos, rectores,
tiesos en su base; las barbas, pelos tectores, más
numerosos, que constituyen el grueso de la capa;
comparten un folículo piloso con el vello, pelos
más cortos que constituyen la subpiel.


El conejo de coloración de tipo silvestre, lla-
mada, agutí, tiene una piel dorsal gris con una
superficie ventral mucho más clara o blanca. La
lana churra es negra en toda su longitud, pero
aparecen con un negro oscuro en su extremidad
y se aclaran azulándose hacia su base. Las bar-
bas tienen zonas negras en las extremidades y
están atravesadas en su mitad por una banda de
color amarillo; se aclaran azulándose en su base.
Las fibras de la subpiel son azuladas en su base
y con franjas amarillas en su extremo. Por tanto,
la coloración se debe básicamente a la distribu-
ción de los pigmentos negro (eumelanina) y
amarillo (feomelanina) en los pelos (especial-
mente en las barbas) y en el conjunto del pelaje
(caras dorsales y laterales en relación con las
caras ventrales). Diferentes mutaciones en va-
rios lugares modifican esta coloración.


La coloración. Presentamos aquí la notación
internacional de los alelos. Arnold (1984) nos
proporciona la correspondencia con el sistema
alemán.


Locus A, agutí. La mutación no agutí a produ-
ce animales que no tienen pelos listados por
la banda amarilla y que no tienen la superfi-
cie ventral más clara. Por tanto, su coloración
es uniforme. A es dominante en relación con
a. Se ha descrito un 3el alelo en este locus at
(patrón tan), recesivo en relación con A y
dominante en relación con a.
Locus B, pigmento negro. Un alelo recesivo
b conduce a que un pigmento de color ma-
rrón chocolate sustituya al negro en la piel de
tipo silvestre.


Locus C. El gen C es necesario para el desa-
rrollo de los pigmentos en la piel, el pellejo,
los ojos y por tanto para la expresión de la
coloración. El gen recesivo c inhibe esta ex-
presión de la coloración, que conduce al
albinismo en los homocigotos recesivos cc.
Existen varios alelos en este locus, citados en
el orden de dominantes a recesivos, éstos
son:


C: expresión completa de la coloración;
cc": chinchilla, supresión de la coloración en
la banda rayada intermedia del pelo;


c": Himalaya, únicamente los pelos de las
extremidades del cuerpo están coloreados
de negro; la expresión de este gen depende
de la temperatura ambiente;


c: albinismo. Este locus de albinismo es
epistático sobre los demás loci de colora-
ción. El genotipo cc oculta la expresión de
los genes de coloración situados en los
demás loci.


Dilución D, d. El alelo mutante d, recesivo,
afecta a la intensidad de la pigmentación
causando una dilución de los gránulos de los
pigmentos. El alelo dominante D conduce a
una densidad normal de la pigmentación.
El homocigoto recesivo dd corresponde al
genotipo de conejos de tipo azul (negro
diluido en azul) o castaño claro (amarillo
diluido en castaño claro)
Extensión normal del negro E o extensión
del amarillo e. La mutación que da el gen
e conduce a una extensión del pigmento
amarillo en el pelo, que sustituye más o
menos al pigmento negro (o marrón). Las
razas de color gris, negro o marrón tienen el
gen E. Las razas amarillas y rojas son
homocigotos recesivos ce.
Locus del Blanco de Viena. Los conejos Blanco
de Viena tienen una piel completamente sin
pigmentar pero tienen ojos azules. El gen origi-
nal se llama V, su forma mutante v. Los cone-
jos Blanco de Viena son por tanto homocigotos
recesivos vv. Los cruces con conejos albinos
dan descendientes de color.
Mutaciones que provocan un pelaje moteado.
Estas se refieren al locus del «English» (En,




7 2 Genética y selección


en) y del «Dutch» (Du, du). El conejo Mariposa
tiene el genotipo heterocigoto En, en. El gen
En es incompletamente dominante; los
homocigotos En En son más blancos que los
heterocigotos, y los homocigotos recesivos son
más negros. El genotipo de la coloración del
conejo Mariposa (llamado «Checker Giant» en
inglés y «Papillon» en francés) no puede fijar-
se. En el otro locus mencionado, el genotipo
cludu determina la cintura blanca que se obser-
va en el conejo Holandés («Dutch» en inglés).


La estructura del pelaje. Se conocen tres mutacio-
nes principales.


Angora. Es una mutación autosomal recesiva
que se traduce en una prolongación de la
duración del crecimiento del pelo. La veloci-
dad de crecimiento sigue siendo la misma y al
final el pelo es más largo. El gen salvaje
(L dominante) se ha mutado en un alelo
recesivo I (angora). El apareamiento de dos
Angoras da siempre descendientes Angoras.
Algunas veces, de dos conejos de pelo normal
puede resultar una descendencia en parte
Angora. Ello indica que los dos progenitores
eran heterozigotos Ll.
Rex. Es una mutación autosomal recesiva que
provoca la desaparición casi completa de los
pelos. El vellón tiene pues un aspecto diferen-
te con los pelos mas cortos. El gen rex se
simboliza por r, el alelo salvaje dominante
por R.
Piel desnuda. Se trata de una mutación
recesiva, frecuentemente letal.


El conocimiento de estos principales loci
permite determinar el genotipo de coloración y
estructura del pelaje de las razas de conejos. Has-
ta el momento, se han encontrado muy pocas
relaciones entre genes con efectos visibles sobre la
coloración del pelaje y las características zootéc-
nicas, pero se han realizado muy pocas investiga-
ciones en este sentido. Los genes angora y rex se
explotan evidentemente para la producción de
pelo angora y pieles rex.


Grupos de razas según la talla adulta y su origen.
Existen diferentes tipos de razas:


*razas primitivas o primarias, o incluso geográ-


ficas. a partir de las cuales se han diferenciado
todas las demás;
razas obtenidas por selección artificial a partir
de las precedentes, por ejemplo: Leonada de
Borgoña, Neozelandesa Roja y Blanca, Pla-
teada de Champagne;
razas sintéticas obtenidas por un cruzamiento
racional de varias razas, por ejemplo: Blanca
de Bouscat, Californiana;


*razas mendelianas, obtenidas por fijación de
un carácter nuevo, con determinación genética
simple, aparecido por mutación, por ejemplo:
Castorrex, Satin, Japonesa.


Es cómodo agrupar las razas según su talla
adulta. Además, la talla está en relación con los
caracteres de producción: precocidad, prolificidad,
velocidad de crecimiento ponderal y rapidez para
alcanzar la madurez. Es interesante tener en cuenta
para una talla adulta dada el origen de la raza.


Razas pesadas. El peso adulto rebasa los 5 kg. La
fecundidad es generalmente débil. El potencial
dc crecimiento de las razas pesadas se puede
explotar especialmente en los cruzamientos. Cabe
citar el Bélier Francés, el Gigante Blanco de
Bouscat, el Gigante de Flandes y el Gigante Mari-
posa Francés.


El color de la piel del conejo Bélier es muy
variado: blanco, agutí, gris hierro, mariposa, ne-
gro, etc. Con arreglo a su conformación, es un
conejo apto para producir carne. Sin embargo, lo
crían únicamente los cunicultores deportivos y, al
menos en Francia, se encuentra por lo tanto en
pequeñas poblaciones de pocos individuos. Los
conejos Bélier están mejor implantados en los
demás países europeos (Alemania, Dinamarca).


El Gigante Blanco de Bouscat es una raza sinté-
tica albina. Es un conejo de gran tamaño, muy
conocido por su prolificidad y velocidad de cre-
cimiento en las condiciones de criadero de granja
francés tradicional.


El Gigante de Flandes, oriundo de Bélgica y del
Flandes francés se presenta con muchas
coloraciones de pelaje. Es uno de los mayores
conejos (el peso adulto puede alcanzar 7 kg) y se
utiliza todavía en el criadero de granja. Esta raza
puede constituir una reserva de genes interesante
para mejorar el crecimiento; su cría como raza




El conejo 73


pura puede tenerse en cuenta con ese objeto.
Razas medias. El peso adulto varía entre 3,5 y 4,5


kg. Las razas medias constituyen la base de las
poblaciones, estirpes o razas de conejos utilizados
para la producción intensiva de carne de Europa
occidental. Son las más numerosas; se citarán
aquí sólo algunos ejemplos. Existen conejos Pla-
teados en muchos países (Plateado Inglés, Platea-
do Alemán); estas variedades se diferencian del
Plateado de Champagne por su talla adulta (el
Plateado Inglés es más ligero), y su coloración.


El Plateado de Champagne es un ejemplo, como
el Leonado de Borgoña, de una raza seleccionada
desde hace mucho tiempo partiendo de una po-
blación regional (de Champagne). Este conejo es
conocido, además de las características de su piel
antiguamente apreciada, por sus aptitudes de
reproducción: prolificidad elevada, gran creci-
miento y gran desarrollo muscular, y por la cali-
dad de la carne. Se cría en Francia en granjas y,
por lo general, sobre cama. Esta raza se ha comen-
zado a estudiar en condiciones de cría más inten-
siva.


El Leonado de Borgoña es también una raza de
origen regional (de Borgoña), que está amplia-
mente difundida en Francia y en otros países
europeos (Italia, Bélgica, Suiza). La Asociación de
Criadores de Conejos Leonado de Borgoña ha
escrito un libro genealógico de esta raza y se
ocupa de su selección como raza pura.


La Neozelandesa Roja, explotada inicialmente
en California, ha sido seleccionada allí de forma
comparable a la selección realizada en Francia
con el Leonado de Borgoña, con la diferencia de
que en los Estados Unidos se introdujo muy pron-
to y de forma generalizada el criadero con tela
metálica, mientras que no ha ocurrido lo mismo
en Francia para los conejos de raza.


La Californiana es una raza americana, de tipo
sintético, que fue presentada por primera vez en
California, en 1928. Se trató de obtener un conejo
para carne con una piel muy buena. Los indivi-
duos adultos pesan de 3,6 a 4 kg.


La Neozelandesa Blanca es una raza oriunda
de los Estados Unidos. Desdende de conejos co-
loreados, entre los que están los albinos. Ha sido
seleccionada desde el primer momento, en los


grandes criaderos productores de carne del sur de
California (región de San Diego), especialmente
teniendo en cuenta las cualidades zootécnicas:
prolificidad, aptitudes maternales de las hem-
bras, velocidad de crecimiento y precocidad del
desarrollo corporal para sacrificarlos a la edad de
56 días, con objeto de producir canales ligeras. El
peso adulto es del orden de 4 kg, un poco superior
al de la Californiana. La Neozelandesa Blanca ha
servido de base para los primeros estudios sobre
el conejo como animal zootécnico hechos por la
Estación de Fontana en California (Rollins y
Casady, 1967). Esta raza se difundió en Europa
occidental y en el resto del mundo desde 1960,
cuando se desarrolló la cría del conejo sobre tela
metálica.


El conejo Gran Chinchilla criado en Europa es
de origen alemán. El adulto pesa 4,5 kg. Puede
seleccionarse para carne y para piel.


Razas ligeras. Son razas cuyo peso adulto oscila
entre 2,5 y 3 kg: Pequeño Ruso, Pequeño Chinchi-
lla, Holandés, Habana Francés, etc.


Al conejo Ruso se le llama también conejo
Himalayo. Este conejo blanco con extremidades
negras es oriundo de China, desde donde fue
llevado a Rusia y después a Polonia. En efecto,
lleva la mutación del gene himalayo ch.


Las razas ligeras tienen en general un desarro-
llo corporal muy precoz y algunas veces excelen-
tes aptitudes maternales. Siendo las necesida-
des alimenticias cuantitativas menores que las
de las razas medias y gigantes, pueden utilizar-
se para cruzamientos o incluso como raza pura
en los países en desarrollo, si se desean producir
canales ligeras (1 a 1,2 kg), pero muy carnosas.


Razas pequeñas. Tienen pesos adultos del or-
den de 1 kg y están representadas principalmen-
te por el conejo Polaco, en sus diferentes varieda-
des de coloración del pelaje. La selección sobre
la pequeñez del tamaño ha conducido en estas
razas a una prolificidad muy escasa y a una
disminución muy grande de la velocidad del
crecimiento. Estas razas no son utilizables para
la producción de carne. Pueden servir para la
selección «deportiva», para las necesidades ex-
perimentales de investigación o para producir
conejos caseros (razas muy pequeñas).




7 4 Genética y selección


Poblaciones locales y estirpes
Por lo general, los animales de raza únicamente
se crían en pequeñas poblaciones, y los progra-
mas de selección de razas basados en los carac-
teres zootécnicos están sólo en sus comienzos.
Por este motivo, las razas pueden constituir una
reserva genética interesante de la que se podrá
echar mano para mejorar una población local.


La mayor parte de los conejos utilizados para la
producción comercial de carne pertenecen a po-
blaciones de animales que pueden parecerse a tal
o cual raza (pero parecerse únicamente, sin res-
ponder a los criterios de origen y de tipo de la
raza), o no parecerse a ninguna raza. Se trata de
conejos comunes, grises, moteados o blancos,
obtenidos de distintos cruzamientos no planifica-
dos (criadero en granja francés), o que pertenecen
alas poblaciones locales. Los países en desarrollo
pueden disponer de poblaciones locales, por ejem-
plo, el conejo Baladí del Sudán («baladí», del
árabe, donde significa indígena o local), el Maltés
de Túnez, el conejo Criollo de Guadalupe. Si los
países en desarrollo tratan de fomentar la cría del
conejo deben dedicarse ante todo a identificar las
poblaciones locales que puedan existir, investigar
sus características biológicas, zootécnicas, de adap-
tación al medio, y tener en cuenta su selección y
el mejor sistema de utilización.


En ciertos países donde la cría de conejo do-
méstico es reciente (al máximo hace decenas de
arios), no existen poblaciones locales bien defi-
nidas. Se trata de poblaciones muy polimorfas
resultantes de múltiples cruces realizados sin
una línea directriz a partir de animales de raza
pura importados. Estas poblaciones tienen con
frecuencia un potencial limitado y no se adap-
tan al medio local. Sin embargo, hay que estu-
diarlos antes de tomar la decisión de suprimir-
los.


Hay, por último estirpes de conejos. La estir-
pe constituye una población genéticamente ce-
rrada, de efectivos limitados, en la que no se han
introducido elementos del exterior durante
muchas generaciones. Las características de una
estirpe son por tanto el número de reproducto-
res, el ario y el modo de creación y, en su caso,
el modo de efectuar los acoplamientos (estirpe


seleccionada o no). Estas estirpes pueden encon-
trarse en los laboratorios de investigación que
las conservan para estudiar sus características
biológicas y zootécnicas a fin de obtener su mejor
utilización para la selección. Así, el INRA (Cen-
tro de Toulouse) realiza experimentos de selec-
ción sobre las estirpes (Cuadro 28). Los
seleccionadores privados seleccionan también
las estirpes de conejos de la misma forma que se
hace la selección avícola desde 1930. Pero algu-
nos criadores o pequeños grupos de criadores, a
nivel de un pueblo por ejemplo, pueden haber
creado igualmente una estirpe sin pretenderlo.


Algunos laboratorios de investigación (como
el Jackson Laboratory, Bar Harbor, Maine, Esta-
dos Unidos) mantienen estirpes o líneas consan-
guíneas de conejos que utilizan exclusivamente
como animales de laboratorio.


Cuando los criaderos de conejos de una re-
gión los crían tradicionalmente, utilizan una
población local. Las características ecológicas de
la región y del sistema de producción, así como
las intervenciones de los criadores, modelan el
patrimonio genético de la población. Lentamen-
te la población evoluciona. A excepción de algu-
nos casos particulares, queda abierta a las po-
blaciones que existen a su alrededor. Ello frena
la marcha hacia la uniformidad, pero ofrece
una variabilidad genética nueva a la selec-
ción natural y/o artificial.


La fase siguiente de evolución es la raza. La
acción del criador es muy importante: define un
modelo y busca los animales más conformes a
este modelo. La influencia de las características
ecológicas de la región y del sistema de produc-
ción es menor que para las poblaciones. Las
razas generalmente son más homogéneas que
las poblaciones. Esta selección para conformar-
se a un modelo entraña a veces excesos. Los
criaderos buscan únicamente características ex-
teriores y olvidan los caracteres de producción.
Practican apareamientos entre individuos muy
emparentados para aumentar la impresión vi-
sual de la homogeneidad de los animales.


La última fase de evolución es la estirpe. El
número de animales fundadores es más esca-
so (algunas decenas de cada sexo), y la estir-




El conejo 7 5


CUADRO 28
Características de algunas estirpes experimentales del INRA


pe intercambia muy pocos genes con las po-
blaciones vecinas. Además una estirpe se
somete generalmente a una selección artifi-
cial para un pequeño número de criterios.
Las estirpes son a menudo más homogéneas
genéticamente que las razas.


Características zootécnicas
de las razas de conejos


La expresión de estas características depende
del medio y del criador. Comparando los
resultados obtenidos en varios medios y lu-
gares geográficamente diferentes, se pueden
deducir las características generales de las ra-
zas. La prolificidad de los conejos, su velocidad
de crecimiento y el desarrollo histológico de los
gazapos constituyen tres grupos de caracteres
zootécnicos esenciales.


Fecundidad. La fecundidad se define como el
resultado de la fertilidad (número de partos por
coneja y por unidad de tiempo) y de la
prolificidad (número de gazapos por parto).


La prolificidad varía considerablemente en
función de diversos factores propios o ajenos al
animal. El tamaño de la camada aumenta por
término medio en un 10-20 por ciento entre la
primera y la segunda carnada de una coneja;
experimenta un crecimiento más limitado de la
segunda a la tercera; permanece estacionario
hasta la cuarta carnada y a continuación puede
disminuir.


La consanguinidad del óvulo y de la coneja
pueden reducir la prolificidad. Esta depende de


la estación y del ritmo de reproducción impues-
to a la coneja. Sin embargo, para las conejas de
buena salud y alimentadas norrrialmente, some-
tidas a un período de iluminación de 12 a 14
horas al día, la prolificidad parece ser una carac-
terística vinculada a la talla adulta. En efecto,
por término medio, el potencial de ovulación
aumenta con esta última. El primer límite a la
prolificidad es la tasa de ovulación (número de
óvulos desprendidos) y después la viabilidad
de los blastocistos y de los embriones hasta el
nacimiento.


A partir de 1932, Gregory señala que el tama-
ño de la camada está en función del número de
óvulos desprendidos después de la cubrición y
que dicho numero depende, según la raza, del
tamaño corporal: 3,97 para la coneja de raza
Polaca y 12,88 para la Gigante de Flandes, sien-
do los tamaños de las camadas al nacer de 3,24
y 10,17 respectivamente. Las razas pequeñas y
ligeras son en general menos prolíficas que las
medianas y grandes. En el Sudán, Elamin (1978)
da las medias siguientes para las tres razas Ba-
ladí, Californiana y Neozelandesa Blanca:


Baladí Califor- Neo-
niana zel a nd esa


Blanca


Estirpe y origen racial Criterios Métodos Tamaño de la Número de
de selección de selección población generaciones


1077 Tamaño de la Indice 33 machos 18
Neozelandesa Blanca carnada al destete 121 hembras


9077 Estirpe silvestre 22 machos 12
Del mismo origen que el 1077 44 hembras


2066 Tamaño de la 24 machos 18
Californiana
y Gran Ruso


carnada al nacer Indice 64 hembras


Número de
gazapos nacidos
por carnada (total) 4,7 7,10 7,49


Número de
gazapos nacidos
vivos por carnada 3,5 6,67 6,94




7 6 Genética y selección


Matheron y Dolet (J986) han analizado los
resultados de 682 hembras en 10 criaderos situa-
dos en Guadalupe en las Antillas Francesas.
Seleccionaron primero hembras «criollas» de
tamaño pequeño. Como es difícil encontrar es-
tas hembras, los criadores las compraron en la
ciudad y realizaron numerosos cruzamientos.
Seleccionaron luego hembras Neozelandesas
Blancas y hembras «diversas» de las que no es
posible indicar más detalles. En estos cruza-
mientos complejos, los criadores utilizaron, en
más de dos estirpes precedentes, las razas Pla-
teada de Champagne, Leonada de Borgoña, Blan-
ca de Bouscat, Mariposa, etc. El Cuadro 29
muestra que las hembras Neozelandesas son
más fértiles y mas prolíficas. Este resultado con-
Tirma las grandes cualidades de adaptación de
esta raza a condiciones locales caracterizadas
por una higrometría y una temperatura eleva-
das. La mortalidad entre el nacimiento y el des-
tete sigue siendo elevada, lo que indica el am-
plio margen de los progresos posibles. Las
hembras «criollas» tienen una prolificidad más
escasa, pero una mejor viabilidad que las hem-
bras «diversas». La diferencia de -0,78 al nacer
no es mayor de -0,12 al destete. La escasa viabi-
lidad nacimiento-destete de los gazapos naci-
dos de hembras «diversas» es sorprendente. La
bibliografía indica que esas hembras mestizas se
benefician a menudo de los efectos favorables
de la heterosis y de la complementariedad, aun-
que este resultado nos recuerda que no siempre
es así. Por otra parte es posible que las razas
elegidas y los cruzamientos realizados no hayan
sido acertados.


Páez Campos et al. (1980) dan los parámetros
zootécnicos (Cuadro 30) de las razas Neo-
zelandesa Blanca, Californiana, Chinchilla y Rex,
criadas en el Centro Nacional Cunícola de
Irapuato (México), zona de clima tropical tem-
plado por la altitud (1 800 m).


Ponce de León (1977) obtiene los resultados
presentados en el Cuadro 31 para cuatro razas
estudiadas en condiciones de criadero en Cuba,
es decir, en un clima tropical húmedo. Las
características de esas razas y de ese criadero
se definen con mayor precisión más adelante


en este capítulo. La gran mortalidad (11,6 por
ciento) se explica aquí por las condiciones del
criadero.


El desarrollo de sistemas de gestión técnico-
económica en España y Francia proporciona una
serie de resultados que describen la evolución
de la productividad en los criaderos de produc-
ción. Por ejemplo, en una muestra que el Insti-
tuto Técnico de Avicultura de Francia ha segui-
do de cerca el tamaño de la camada (número de
conejos nacidos vivos) ha pasado de 7,2 a 7,8
entre 1974 y 1986, y ha llegado a 8,6 en 1992.


En el Cuadro 32 se resumen otros resultados de
comparación entre razas en condiciones de cria-
dero de tipo rural o en países del sur. Hemos
dejado expresamente de lado las numerosas com-
paraciones realizadas en Europa y en los Estados
Unidos entre las razas medianas como la
Neozelandesa Blanca y la Californiana. Podemos
remitirnos por ejemplo a la síntesis de Rochambeau
(1988). En estos cuadros se subraya la importan-
cia de los estudios realizados en la India y en
Egipto. Desafortunadamente, se han realizado
pocos estudios sobre las poblaciones locales. Son
numerosos los autores que se ocupan de la
Neozelandesa Blanca y la Californiana, pero se
debe subrayar que se trata de pruebas bastante
diferentes. Como los autores precisan muy rara-
mente el origen de sus animales, es difícil utilizar-
los como base para efectuar relaciones. Cabe sos-
pechar que esas diversas poblaciones blancas
tienen en común solamente el fenotipo de la colo-
ración. En este cuadro se observa además el inte-
rés por ciertas poblaciones «gigantes» presentes
en la India y en Egipto. Convendría conocer la
forma adulta de esas poblaciones para saber el
grupo original de esas razas gigantes. Además,
son también dignas de interés poblaciones como
la Chinchilla Rusa o el Sandi.


Componentes biológicos de la pro lificidad. La
caracterización de estos componentes en las ra-
zas y las poblaciones locales ofrecen indicacio-
nes -útiles para elegir las mejores estrategias de
utilización. Para ello, se cuenta el número de
cuerpos hiteos presentes en el ovario para esti-
mar la tasa de ovulación. Se cuenta luego el




El conejo 77


CUADRO 29
Resultados obtenidos con hembras de tres tipos genéticos en los criaderos de Guadalupe


Fuente: Matheron y Dolet, 1986.


CUADRO 30
Parámetros zootécnicos medios de cuatro razas criadas
en el Centro Nacional Cunicola de Irapuato (México)
Número de Número de Número de Edad en la Peso en la Numero de Número


gazapos gazapos nacidos gazapos primera primera carnadas de conejas
nacidos por vivos por destetados por cubrición cubrición estudiadas


carnada carnada carnada (días) (kg)


CUADRO 31
Tamaños de camada observados en Cuba en cuatro razas


Numero de Número de
gazapos gazapos


nacidos por nacidos vivos
carnada por carnada
(total)


Efectivo Indice de
gestación


(Ti)


Nacidos
en total


Nacidos Destetados Nacimiento Nacimiento
vivos


-


destete
Total


Diversas 2 159 75 7,33 6,72 4,54 8 32 38


Criollas 78 71 6,55 6,21 4,42 5 29 32


Neozelandesa Blanca 291 80 7,44 6,71 5,14 10 23 31


Total 2 528 76 7,32 6,70 4,60 8 31 37


Importancia
del efecto
raza


NS NS NS


Desviación tipo 2,78 2,86 3,00


Neozelandés 8,5 8,0 6,5 1,44 3,49 3 723 600


Californiano 8,0 7,2 5,8 140 3,50 1 090 200


Chinchilla 8,7 8,1 6,0 132 3,39 562 140


Rex 6,8 6,3 5,1 153 3,02 554 120


Semigigante Blanca 9,3 8,2


Californiana 7,8 6,6


Neozelandesa Blanca 7,0 6,2


Chinchilla 7,6 6,4


Fuente: Ponce de León, 1977.


Razas Tamaño de la carnada Mortalidad (%)




78 Genética y selección


número de sitios de implantación y el número
de embriones vivos y muertos para evaluar la
viabilidad embrionaria. El conocimiento del ta-
maño de la carnada al nacer completa la esti-
mación de la viabilidad fetal. Observando el
tracto de la hembra después de la implantación
de los embriones, implantación que tiene lugar
siete días después del parto y antes del 15" día
de gestación, se puede estimar, al mismo tiem-
po, la tasa de ovulación y la viabilidad
embrionaria. El método más simple consiste en
hacer una laparatomía, es decir se practica una
apertura en el flanco de la hembra para obser-
var los ovarios y el útero. Este método obliga
las más de las veces a sacrificar la hembra, por
lo que actualmente se prefiere la laparascopia.
La utilización de un endoscopio reduce consi-
derablemente los efectos perjudiciales en las
hembras, de forma que pueden continuar una
actividad productiva normal después de la
operación, a la vez que permite numerosas
observaciones en la misma hembra. Los cua-
dros 33 y 34 muestran las diferencias existentes
entre estirpes. Además, la clasificación de las
estirpes varía entre la ovulación y el nacimien-
to; por ejemplo, la estirpe 2066 resulta penali-
zada por su escasa viabilidad preimplantatoria
(Cuadro 33).


Velocidad de crecimiento ponderal y composi-
ción corporal. Para los conejos alimentados sin
deficiencias alimentarias demasiado acusadas, la
velocidad de crecimiento del animal joven está
muy en correlación con la talla y el peso adulto.
Los valores medios de los pesos de los gazapos en
edades sucesivas, de 28 a 78 días, así como los
pesos en canal a los 78 días, se facilitan a título
indicativo en el Cuadro 35 para las razas Pequeño
Ruso y Neozelandesa. Aparece claramente que la
velocidad de crecimiento de los gazapos Pequeño
Ruso (peso adulto: 2,5 kg) es menor que la de los
gazapos Neozelandeses (peso adulto: 4 kg). Ade-
más, la raza Neozelandesa Blanca presenta a los
78 días un grado de madurez más elevado que la
raza Pequeño Ruso; en efecto, su peso en vivo a
los 78 días representa el 63 por ciento del peso
vivo adulto frente al 59 por ciento para los anima-


les Pequeño Ruso. Los coeficientes de variación (v.
%), relación de la desviación tipo fenotípica sobre
la media, son características de la variabilidad
intrarracial de dichos caracteres, para un sistema
de alimentación dado. Esta variabilidad es mayor
para los conejos jóvenes Neozelandeses que para
los Pequeños Rusos.


Se observa igualmente una variación, entre razas
medias, de los resultados de crecimiento y de
composición anatómica de las canales de ani-
males sacrificados a la misma edad. A título de
ejemplo, en el Cuadro 36 se facilitan los resulta-
dos relativos a los gazapos Leonado de Borgoña,
Plateado de Champagne y Gran Ruso, para ejem-
plares sacrificados a los 84 días. La raza Plateado
de Champagne tiene excelentes características de
crecimiento y de desarrollo de los tejidos muscu-
lar y graso para la producción de carne, seguida
por la raza Leonado de Borgoña.


La velocidad de crecimiento ponderal y de los
principales tejidos depende de las características
biológicas de la raza y de los factores de cría como
la alimentación. Por lo tanto, parece preferible,
para caracterizar una raza en un medio de cría
dado, considerar los grados de madurez en peso,
que se definen como el peso a una edad dada
dividido por el peso adulto. Las razas más intere-
santes en el plano zootécnico serán las que alcan-
cen más rápidamente un porcentaje elevado de su
peso adulto y que, al mismo tiempo, lleguen rápi-
damente al peso en vivo solicitado por el merca-
do. Puede resultar interesante utilizar las razas
ligeras, como raza pura o, mejor aún, cruzadas
con razas medias, en caso de que el mercado pida
una canal ligera con un buen desarrollo muscular
y una calidad gustativa de la carne con suficiente
grasa.


GENETICA DE LOS CARACTERES
ZOOTECNICOS


El mejoramiento genético de los caracteres de
interés zootécnico de los conejos en sus ambien-
tes de cría se basa en la variabilidad genética
observada en esos medios. Este se manifiesta
entre animales dc la misma raza o de la misma
población local, entre razas y entre poblaciones,
o entre los cruzamientos mismos. Dicha variabi-




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8 0 Genética y selección


CUADRO 33
Componentes de tamaño de la carnada en tres estirpes experimentales del INRA


Indice de ovulación


Número de embriones
implantados


Número de embriones
vivos a los 15 días


Número de gazapos
vivos + muertos
al nacer


Fuente: Bolet et al., 1990.


CUADRO 34
Componentes de tamaño de la carnada en una muestra


de 233 hembras de la estirpe V de la Universidad de Valencia


lidad explica las diferencias genéticas que la
selección y el cruzamiento tienen por objeto
explotar. Es preciso definir el objeto de dicha
explotación.


Se trata aquí de discutir los modos de explota-
ción de la variabilidad genética para un sistema
de cría en pequeñas poblaciones que utilicen pre-
ferentemente los recursos locales. Las posibilida-
des de mejoramiento de una especie dependen de
sus características biológicas y del dominio que se
pueda tener de la reproducción, así como de los
parámetros genéticos calculados para los caracte-
res que se quieran seleccionar.


Características biológicas
Dominio de la reproducción. La obtención de una
camada por hembra, y de una sucesión de cama-


Estirpe


das, representan operaciones zootécnicas impor-
tantes que exigen del cunicultor mucho cuidado y
tiempo. En la cría enjaula, la coneja debe darse al
macho para la monta y, para ello, llevarla a la
jaula del macho. Aunque, en teoría, a partir de la
madurez sexual, la coneja pueda darse al macho
en cualquier momento, salvo durante la gesta-
ción, la coneja no siempre lo acepta. Una acepta-
ción del macho seguida de una sola monta condu-
ce a una camada en el 70-80 por ciento de los
casos. Esta tasa está sometida a variaciones indi-
viduales debidas al estado fisiológico, a la esta-
ción, a la raza y al medio ambiente. En la Figura
17 se resumen las funciones respectivas del
macho y de la hembra sobre la determinación
genética del tamaño de la camada al destete en el
conejo.


Media Desviación tipo


Indice de ovulación 15,0 2,1


Número de embriones implantados 12,9 2,6


Número de embriones vivos a los 12 días 12,6 2,6


Número de gazapos vivos + muertos al nacer 10,0 2,8


Fuente: Santagreu, 1992.


2066 1077 9077


14,5 13,8 13,0


11,1 12,0 11,0


9,8 10,4 9,7


8,0 8,2 8,4




El canelo 8 1


CUADRO 35
Variabilidad del peso de los gazapos de 28 a 78 días


y de los pesos en canal, para dos razas


Nota: Animales criados en el INRA (Centro de Toulouse), en criadero racional y destetados a los 28 días; carcasas con
cabeza y despojos; (x = promedio; v=coeficiente de variación).


CUADRO 36
Valores medios para el peso en vivo a los 84 días, el peso en canal, la relación


peso de músculos/peso de huesos, el peso del tejido graso en canal, de gazapos
de las razas Leonado de Borgoña, Plateado de Champagne y Gran Ruso


La primera etapa indispensable para la ob-
tención de una carnada es la cubrición. Para
la realización de la misma, el macho y la
hembra intervienen por impulso de su calor
sexual. Las bases biológicas de la libido son
poco conocidas en el conejo. Esta disminuye


cuando la temperatura es elevada (28 a 30
°C). Esto explica que en época de calor, se
deba dar la hembra al macho por la mañana
muy temprano, período en que el calor sexual
parece ser mayor que más tarde durante el
día.


Pequeño Ruso Neozelandesa


v(%) v(%)


Edad (días) Peso en vivo (g)
28 428 8 599 26


31 485 12 761 16


38 582 8 1 013 14


45 770 9 1 248 13


52 933 9 1 568 15


59 1 105 10 1 860 14


66 1 245 10 2 066 11


73 1 387 10 2 300 10


78 1 476 10 2 503 10


Peso en canal (g)
78 911 9 1 364 7


Leonado de
Borgoña


Plateado de
Cham.pagne


Gran
Ruso


Peso en vivo a los 84 días (g) 2 143 2 460 2 055
Peso en canal (g) 1 305 1 588 1 287
Peso de músculos/peso de huesos 4,3 4,5 4,0


Peso del tejido graso en canal (g) 86 107 73


Fuente: Rouvier, 1970.




8 2 Genética y selección


La coneja interviene de forma importante en la
prolificidad por su puesta ovular (+10 horas des-
pués de la monta), pero el macho interviene por
su parte por el poder fecundante de su esperma
(+16 horas después de la monta). A continuación,
el macho y la hembra intervienen por igual me-
diante sus genes de viabilidad y crecimiento pre-
natal transmitidos al huevo, pudiendo el creci-
miento conducir a un efecto de heterosis sobre
dicha viabilidad del huevo, del blastocisto y del
embrión. La hembra interviene además por su
medio materno uterino que condiciona especial-
mente la alimentación de los embriones. Por lo
tanto, se puede afirmar que el macho tiene un
efecto sobre el tamaño de las camadas de las
conejas cubiertas.


La prolificidad de la coneja es una característi-
ca racial, pero con variaciones individuales im-
portantes (de 1 a 18 gazapos nacidos por carna-
da). Una vez que ha nacido la carnada, hay que
hacerla llegar al destete. El cunicultor, por la pro-
tección que procura a los gazapos y la alimenta-
ción que da a la madre, y los animales viabilidad
de los gazapos, comportamiento maternal y apti-
tud lechera de las conejas factores importantes
que condicionan el número de gazapos destetados.
La viabilidad de los gazapos en las carnadas,
entre nacimiento y destete, para una raza de talla
adulta dada, depende del número de individuos
nacidos vivos (prolificidad), como se indica en el
Cuadro 37.


La viabilidad nacimiento-destete permanece
casi constante para camadas de 3 a 9 gazapos
nacidos vivos. Las camadas pequeñas (1 ó 2 gaza-
pos nacidos vivos) no permiten el mantenimiento
de un medio ambiente favorable para la supervi-
vencia. A partir de 12 gazapos nacidos vivos,
existe un máximo de gazapos destetados de 8,60.
Ello determina las reglas para la práctica de la
adopción a fin de mejorar el número de gazapos
destetados. Los gazapos transferidos proceden de
camadas de pequeño tamaño (1 ó 2 gazapos),
pero sobre todo de gran tamaño (más de 10). Sin
embargo, la adopción supone un número de co-
nejos suficiente, para tener camadas contemporá-
neas y un buen conocimiento de las condiciones
maternas. Después del nacimiento y una vez que


el gazapo ha mamado, se lo puede separar de la
madre durante 24 horas, lo que permite poder
hacerle viajar fácilmente después de confiarlo a
una madre adoptiva.


Debido a sus características biológicas (ovula-
ción provocada por el acoplamiento, aceptación
del macho desde el día del parto, ausencia de
anestro durante la lactación, anestro estacional
poco marcado, etc.), la coneja ofrece múltiples
posibilidades desde el punto de vista del ritmo
teórico de reproducción.


A título de ejemplo, en el Cuadro 38 se dan los
resultados obtenidos hasta el destete conforme a tres
ritmos de reproducción, en un sistema de cría en
gran escala en México.


Como conclusión, la hembra y el macho tie-
nen por tanto un potencial muy elevado de re-
producción, como lo confirman las investigacio-
nes más recientes. Este potencial puede valorarse
en 150 conejos producidos por coneja y año;
pero para alcanzar efectivamente este resultado
en el plano zoo técnico se necesitarán todavía
arios de investigación y un gran conocimiento
de los factores del medio. Para la cría en los
países en desarrollo, conviene actualmente orien-
tarse hacia la utilización de las poblaciones loca-
les con ritmos de reproducción poco intensivos
en los que sólo se conocen los factores esenciales
del medio. Será necesario, por lo tanto, comen-
zar por el mejoramiento de las técnicas tradicio-
nales y de las poblaciones locales cuando las
haya.


El crecimiento de los tejidos. Como han demos-
trado los trabajos de Cantier et al. (1969), sobre
el conejo joven en crecimiento, lo primero que se
desarrolla es el tejido óseo, después el tejido
muscular y finalmente el tejido graso. En una
población de conejos comunes de un peso adul-
to medio (4 kg), el esqueleto se desarrolla rápi-
damente hasta un peso en vivo de 1 kg, y su
crecimiento continúa más lentamente hasta un
peso de 4 kg. El tejido muscular crece, en peso,
muy rápidamente hasta un peso en vivo de 2,3
a 2,6 kg; a continuación, dicho crecimiento es
muy lento. El aumento de peso de los tejidos
adiposos es sumamente rápido a partir del peso




FIGURA 17
Funciones respectivas del macho y de la hembra en la determinación genótica del tamario de la camada en el destete


MACHO HUEVO HEMBRA
Tiempos


JO


J30


J60


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JO + 10 h


JO + 16 h Fecundación


Fticiitc. Mathet on y Mauléon, 1979


Calor sexual


Viabilidad y crecimiento
prenatales transmitidos
al huevo


Viabilidad y crecimiento
postnatales transmitidos
al huevo


4


Calor sexual


Puente
ovular


Viabilidad y crecimiento
prenatales transmitidos
al huevo


Medio materno uterino


Viabilidad y crecimiento
postnatales transmitidos
al huevo


Medio materno postnatal
(producción lechera,
cualidades maternales, etc )


en vivo de 2,1 kg (Cuadro 39). Teniendo en cuenta
las diferencias de velocidad de crecimiento
ponderal global debido a las variaciones de peso
adulto entre razas, o a la alimentación, los conejos
deben sacrificarse cuando pesen del 50 al 60 por
ciento del peso adulto característico de la raza o
de la población a la que pertenezcan, a fin de
obtener a la vez un grado óptimo en la compo-
sición de la canal y de eficacia en la utilización de
los alimentos suministrados y consumidos.


El suministro de una alimentación demasiado
pobre, al retrasar el crecimiento ponderal glo-
bal, conduce a un aumento del índice de consu-
mo (cantidad de alimento necesario para produ-
cir 1 kg de aumento de peso). Esto puede no ser
un inconveniente en un sistema de cría que


utilice los recursos locales para la alimentación
de los conejos en crecimiento. Sin embargo, en el
interior de la población, los animales de mayor
crecimiento, a la edad o con el peso para el
sacrificio, tendrán la mejor composición de la
canal (relación músculo /hueso, porcentaje de
grasa). La carne del conejo joven es naturalmen-
te magra y no hay que temer un exceso de grasa.
La edad y el peso óptimos para el sacrificio hay
que estudiarlos en función de los objetivos del
mercado y de las condiciones de cría y de ali-
mentación de la población animal utilizada.


Efectos de los genes y del medio
La mayor parte de los caracteres cuantitativos
de interés zootécnico, fecundidad, viabilidad, cre-


El conejo 8 3




cimiento, etc., tienen un determinismo genético
que es poligénico y están ademas sometidos a los
efectos del medio. La resultante de los efectos de
los genes (valor genotípico) y de los efectos del
medio sobre WA carácter es su valor fenotípico. El
valor genotípico resulta de los efectos de los genes
en varios loci. El medio tiene múltiples compo-
nentes: clima, hábitat y microclima a nivel de los
animales; temperatura, humedad, velocidad del
aire, material de cría, técnicas de cría y de alimen-
tación, factor humano (cunicultor). La determina-
ción de la parte de variación genética de los carac-
teres interesa al seleccionador y al cunicultor,
desde dos puntos de vista: la explotación de la
variabilidad genética entre animales de la misma
raza o población y la que exista entre razas y
poblaciones.


No se puede observar directamente el valor
genético de un individuo, sino solamente el resul-
tado, es decir, se puede evaluar el valor fenotípico.
El modelo clásico de la genética cuantitativa se
basa en la hipótesis de que el valor fenotípico es
la suma del valor genético y de los efectos del
medio. Este modelo supone la independencia de
la genética y del medio. Según este modelo, el
valor genético es el resultado, por una parte, de la
suma de los efectos de los genes (valor genético
aditivo) y por otra parte, de los efectos de
interacción de los genes situados en el mismo
loczis (dominancia) o en loci diferentes (epistasia).
El valor genético aditivo de un individuo se esti-
ma por su regresión de los resultados de ese
individuo y de su parentela. En un programa de
selección lo que se pretende es lograr un progreso


CUADRO 37
Viabilidad nacimiento-destete de los gazapos en función


del tamaño de la carnada de nacimiento


Número de camadas Número de gazapos
nacidos vivos
por carnada


Número de gazapos
destetados
por carnada


Viabilidad
nacimiento-destete


(%,)


171 1 0,35 35


321 2 1,37 68


487 3 2,43 81


634 4 3,23 81


1 035 5 4,06 81


1 784 6 5,05 84


2 741 7 5,80 83


3 837 8 6,68 83


3 753 9 7,34 82


2 857 10 7,82 78


1 343 11 8,21 75


676 12 8,57 71


221 13 8,59 66


63 14 8,60 61


Media general 8,01 6,41 80


Nota: Resultados registrados para una gestión técnica de criaderos racionales de producción, en la región ed iod fa-Pi rineos
en Francia.


Roustan el al., 1980.


8 4 Genética y selección




E/ conejo 8 5


genético, es decir, aumentar el valor genético
aditivo medio de la población.


Heredabilidad y correlaciones genéticas. El pro-
greso genético depende en gran medida de la
parte de la variancia que es de origen genético
aditivo. Este coeficiente se llama heredabilidad,
y se calcula como la relación de la variancia
genética aditiva respecto de la variancia total.
La heredabilidad varía, pues, de O a 1. La
heredabilidad es también el coeficiente de regre-
sión del valor genético aditivo de un individuo
respecto a su propio rendimiento. Por último, la
heredabilidad varía en función del carácter, pero
también de la población estudiada y del medio.
Varía sobre todo con las frecuencias genéticas y
cambia en una población seleccionada.


La Figura 18 presenta la heredabilidad de los
principales caracteres de interés zootécnico. Las
heredabilidades se representan en un círculo que
tiene su origen a la izquierda. La fertilidad de las
hembras tiene una heredabilid a d cercana a O.
Luego, a medida que se desplaza en el sentido de
las agujas del reloj, la heredabilidad aumenta. Los


CUADRO 38
Comparación de tres ritmos de reproducción


tamaños de las camadas tienen una heredabilidad
de 0,10 aproximadamente. La heredabilidad es
más elevada para los pesos en la edad tipo (0,20-
0,30), y más aún, a medida que el animal envejece
y va reduciéndose la influencia materna. Entre
0,30 y 0,40, se encuentra la velocidad de creci-
miento después del destete y la eficacia de la
alimentación enjaulas colectivas. Más allá de 0,40,
existen caracteres como el peso de la canal, la
relación músculos/hueso, la alimentación en
jaula colectiva, el rendimiento al momento del
sacrificio. Es necesario mantenerse muy críticos
ante estas estimaciones; a la dificultad de estima-
ción de una relación de variancia con los datos
disponibles se añaden las variaciones de la
heredabilidad en el tiempo y en el espacio. Para
ilustrar ese fenómeno es útil el estudio realizado
en 1988 por Rochambeau: para el número de
gazapos nacidos vivos, la heredabilidad varía to-
davía entre O y 0,40 cuando se retiran las estima-
ciones del cuarto superior y del cuarto inferior.
Para el peso individual a las 14 semanas, la
heredabilidad varía entre 0,20 y 0,80 en las
mismas condiciones.


Caracteres zootécnicos Lotes


2 3


Número de conejas en reproducción en cada lote 75 75 75
Edad de los gazapos en el destete (días) 28 35 42


Presentación de la coneja al macho después
del parto (días) 3 10 17


Tasa de aceptación del macho (%) 85 84 87
Tasa de gestación (%) 61 84 87
Número teórico de camadas por coneja y año 9,0 8,0 6,95
Estimación del número de camadas por jaula de madre y año 7,9 7,5 6,6
Número de gazapos nacidos por carnada 7,6 7,6 7,7


Número de gazapos nacidos vivos por carnada 6,8 6,9 7,0


Número de gazapos destetados por camada 5,7 5,9 5,8


Peso medio de los gazapos al destete (g) 520 760 990


Fuente: Centro Nacional Cunícola de Irapuato (México).




CUADRO 39
Coeficiente de alometria de los principales órganos y tejidos, e indicación de pesos


corporales críticos (sin contenido digestivo) observados en los conejos machos


Fuente: Cantier et al., 1969, citados por Ouhayoun, 1989.


Variabilidad genética entre razas y poblacio-
nes. La comparación de razas en un mismo medio
de cría puede hacer que aparezcan particularida-
des zootécnicas que son debidas a las diferencias
entre los valores genotípicos medios de los ani-
males de las razas en ese medio. Por consiguiente,
las comparaciones raciales son muy útiles en los
medios de producción. Se pueden comparar las
razas o poblaciones locales con las razas mejoradas
en otro país y las condiciones de cría. La explota-
ción de las diferencias raciales se hace esencial-
mente mediante cruzamiento. No todos los cru-
zamientos son ventajosos; éstos deben ser
sometidos a ensayos. La ventaja del cruzamiento
se debe principalmente a la heterosis y a la
complementariedad entre razas diferentes.


Heterosis. Hay heterosis cuando los resultados
zootécnicos de los animales cruzados son supe-
riores a la media de los animales de las dos razas


parentales puras. Dicha heterosis puede referirse
al gazapo (su viabilidad por ejemplo), o a la
coneja cruzada (su prolificidad, su producción
lechera por ejemplo), o al macho cruzado (su
vigor, su ardor sexual y su fertilidad). Los carac-
teres sometidos a la dominancia, así como los
caracteres de reproducción son los más suscep-
tibles de beneficiarse de la heterosis. Esto podrá
ponerse de manifiesto si las poblaciones que se
cruzan son genéticamente diferentes, lo que no
siempre podrá apreciarse por el estudio
fenotípico de las razas o de las poblaciones pu-
ras. Los animales cruzados son siempre más
heterocigóticos que los animales de dos pobla-
ciones parientes. El estado heterocigoto lleva
consigo una mejor adaptación a las condiciones
de medios variables y difíciles. Por lo tanto, el
cruzamiento puede ser útil para mejorar la cría
del conejo en los países en desarrollo, pero los


Peso Tracto Piel Tejido Esqueleto Músculos Hígado
corporal digestivo adiposo


(g)


650


850


950


1000


1700


2100


2450


1,13


0,44


0,82


0,91


1,20


1,25


046


0,86


1,87


0,55


0,473,21


0,50


8 6 Genética y selección




FIGURA 18
Heredabilidades y correlaciones genéticas de caracteies de producción en el conejo


Fuente Masoero, 1982


0,70'


++


Tamaño de la
camada al nacer


o


0,20


Peso individual al
_ _ destete ++


Consumo en jaulas
colectivas


0,60


0 correlación comprendida entre -0,20 y +0,20
+ o - correlación comprendida entre 0,20 y 0,40 (signo + o -)


+ o - - correlación superior a 0,40 (signo + o -)


Velocidad de crecimiento
al destete


Eficacia alimentaria en
jaulas colectivas


0,50


ensayos de cruzamiento deben estar planifica-
dos, y se recomienda utilizar poblaciones loca-
les cuando las haya.


Complementariedad. El cruzamiento permite
explotar la complementariedad entre las razas o
poblaciones que están cruzadas. La complemen-
tariedad concierne a los dos grupos de caracte-
res, relativos a la madre y a los gazapos, que
contribuyen a la obtención de un peso de carne
por conejo y por unidad de tiempo o por año.


En el cruzamiento, la complementariedad trata
de asociar: bien sea los caracteres globales rela-
tivos a la madre y a los productos; o bien una
combinación favorable de efectos que se suman
a los componentes de un carácter global.


En el primer caso, se cruzarán machos de una
raza de gran potencial de crecimiento con las
conejas de otra raza o población interesante
por su fecundidad, sus cualidades maternas
y su adaptación al medio de cría. La


0,0
O ++


0,40Fertilidad de
la hembra Peso en


canal
Relación
músculos/


huesos


El conejo 87


Rendimiento ++ ++
en el sacrificio


0,10 0,30
Tamaño de la Peso individual a


camada al destete los 70 días




8 8 Genética y selección


complementariedad puede también influir en
los caracteres que componen un carácter global.
Así, la tasa de ovulación y la viabilidad de los
huevos y embriones son los componentes del
tamaño de la carnada al nacer (prolificidad). La
prolificidad y la viabilidad nacimiento-destete
son los componentes del tamaño de la carnada
al destete. Por lo tanto, se podrán buscar cruza-
mientos que reagrupen, a nivel de una coneja
cruzada, uria tasa de ovulación elevada y una
gran viabilidad embrionaria, características es-
tas que pueden en cambio ser antagónicas den-
tro de una población.


Experimentaciones sobre cruzamientos. Los efec-
tos de heterosis y de complementariedad no son
sistemáticos. Por consiguiente, es preciso poner-
los de relieve mediante la realización de planes
de cruzamiento. Consideremos una población A
y una población B. Es conveniente comparar las
dos poblaciones puras (A x A) y (B x B) con los
dos cruzamientos recíprocos (A x B) y (B x A), de
forma que se evidencian los efectos maternos y
los de las abuelas.


Para ilustrar intuitivamente lo que es un efec-
to materno, supongamos que la razaA tiene un
peso adulto de 6 kg y la raza B un peso adulto
de 3 kg. Crucemos un macho A con una hembra
B, un macho B con una hembra A, y compare-
mos el peso de los gazapos al destete. Los gaza-
pos AB tienen por término medio el mismo pa-
trimonio genético que los gazapos BA, puesto
que en los dos casos este patrimonio proviene
mitad de su padre y mitad de su madre. Sin
embargo, estos gazapos viven en un medio
ambiente diferente; las hembras A tienen un
útero más grande y una producción de leche
más elevada y producen por lo tanto gazapos
más pesados al destete. Así, teniendo el mismo
patrimonio genético, los gazapos BA pesan más
al 'momento del destete que los gazapos AB
debido a efectos maternos más favorables. Para
una definición más rigurosa, hay que referirse a
Matheron y Mauléon (1979). Es conveniente es-
tudiar luego dos generaciones sucesivas de
cruzamientos para poner de manifiesto los efec-
tos de heterosis directas sobre los caracteres de
los gazapos y los efectos de la heterosis sobre los


efectos maternos que influyen en los caracteres
de la hembra. La primera generación compren-
de los cruzamientos (A x A), (B x B), (A x B) y
(B x A); la segunda generación consiste en aco-
plar dos hembras puras AA y BB y dos hembras
mestizas AB y BA con machos de una tercera
estirpe C. Si el número de poblaciones que han
de estudiarse es superior a dos, el número de
genotipos que habrá de compararse en la segun-
da generación aumenta con el cuadrado del
número de poblaciones.


Los resultados de un experimento realizado
en el INRA (Centro de Tolouse), en 1987 y 1989,
sirven de ejemplo. El experimento se desarrolla
en tres etapas e intervienen las estirpes 1077,
9077 y 2066, que se presentan en el Cuadro 28.
En la primera etapa se realiza un plan de apa-
reamiento factorial entre machos y hembras de
tres estirpes: se cruzan machos de cada genotipo
(1077,9077 y 2066) con hembras de cada genotipo
(1077, 9077 y 2066) para obtener dos camadas de
nueve genotipos (tres genotipos puros y seis
genotipos mestizos). En la segunda etapa se
aparean hembras de estos nueve genotipos con
machos de tres genotipos puros. En la última
etapa, se aparean estas mismas hembras con
machos pertenecientes a dos estirpes de cruza-
miento terminal de origen diferente. En cada eta-
pa, se controlan las tres primeras camadas de la
hembra. Las hembras son sacrificadas luego du-
rante la gestación de su cuarta carnada para estu-
diar los componentes del tamaño de la carnada.


En el Cuadro 40 se comparan los resultados
de las hembras puras y los de las hembras mes-
tizas. Se observa en conjunto la superioridad de
las hembras mestizas, que aumenta de la ovula-
ción al destete, pasando del 1 al 13 por ciento. Se
constatan además las diferencias entre las estir-
pes puras y las hembras mestizas. Los análisis
que siguen tienen por finalidad explicar estas
diferencias, de manera que se pueda determi-
narlas mejor a continuación. Las hembras 2066
tienen un índice de ovulación mejor, pero esta
ventaja desaparece a partir del estadio siguien-
te. Las estirpes 2066 y 1077 tienen resultados
semejantes; en cambio, la estirpe 9077 presenta
resultados inferiores.




Los genotipos mestizos que tienen genes del
origen 2066 tienen también un índice de ovula-
ción más elevado. Esta ventaja se mantiene has-
ta el destete, en que los genotipos 2066 x 1077 y
1077 x 2066 confirman su superioridad. La uti-
lización de hembras mestizas aumenta
significativamente el tamaño de la camada.


En el Cuadro 41 se analizan estos mismos
resultados en términos de efectos genéticos. Por
lo que respecta a los efectos genéticos directos,
se observa un efecto desfavorable de la estirpe
2066 sobre el número de lugares de implanta-
ción y un efecto favorable de la estirpe 9077
sobre el tamaño de la carnada al nacer. En lo que
se refiere a los efectos maternos, el efecto desfa-
vorable de la estirpe 9077 sobre el número de
lugares de implantación contrasta con el efecto
favorable de la estirpe 1077 sobre el tamaño de
la carnada al destete. Si los efectos de heterosis
directa son escasos, la heterosis materna es im-
portante respecto al número de lugares de im-
plantación. Se mantiene hasta el destete para
llegar al 16 por ciento entre las estirpes 1077 y
2066.


Los resultados experimentales en el cruza-
miento, que son particularmente interesantes
para la elección de una estrategia de utilización
óptima del material animal, son específicos de
las poblaciones animales estudiadas y no
generalizables, por ejemplo, para el conjunto de
los animales de una raza. En cambio, pueden
caracterizar poblaciones locales o estirpes y, por
ello, permitir la elección de su forma de utiliza-
ción óptima en raza pura y en cruzamiento.


Aportación de los cruzamientos para la cría en
países tropicales: Las bases biológicas de la su-
perioridad de los cruzamientos habrá que bus-
carlas entre las poblaciones animales de que se
disponga, en los diferentes medios de cría. Al-
gunos estudios de cruzamientos entre razas se
han realizado con verdadera amplitud en los
países tropicales. Se menciona aquí un experi-
mento realizado eri Cuba, antes de resumir los
resultados obtenidos en Egipto.


Estos estudios se han hecho con animales de
razas importadas y aclimatadas, y no con pobla-


clones de conejos locales. Señalan un mejora-
miento de la producción de carne mediante la
utilización del mejor cruce. A título de ejemplo,
el Instituto de Ciencia Animal de Cuba efectuó
en 1969-1971 un cruzamiento rotatorio entre las
razas Semigigante Blanca, Californiana, Neo-
zelandesa Blanca y Chinchilla. Se analizaron
los caracteres de tamaño de la camada al nacer,
y al destete y de pesos de la carnada al destete.
La experiencia se desarrolló en período seco
(noviembre-abril, temperatura media 22,2 °C
y humedad 75,2 por ciento), y en período de
lluvia (temperatura media 26,1 °C y humedad
77,7 por ciento). Los animales de las cuatro ra-
zas procedían de importaciones recientes del
Canadá y de animales criados desde hacía mu-
cho tiempo en Cuba. Las características
ponderales adultas se indican en el Cuadro 42.


Los animales se criaron en conejeras idénticas a
las utilizadas en el sur de California: jaulas metá-
licas con nidales de madera, colocadas en dos
filas de un solo piso y bajo techo, en un local
abierto por sus cuatro costados. Este hábitat, si
bien protege a los animales de los rayos directos
del sol, no es suficiente en clima tropical húmedo
para la protección contra la lluvia y el viento, lo
cual explica la gran mortalidad de gazapos obser-
vada antes del destete. El sistema de producción
utilizado fue extensivo, efectuándose el destete
de los gazapos a la edad de 45 días, y la cubrición
después del destete. Los resultados medios del
tamaño de la carnada indican una prolificidad
normal para las razas de dicha talla adulta (7,45
gazapos nacidos en total por carnada), una mor-
talidad después del nacimiento un poco más ele-
vada que la normal (más del 10 por ciento), y
sobre todo una gran mortalidad nacimiento-des-
tete (2,5 gazapos destetados por carnada nacida).
Esto se debe a la mala protección contra el viento
y la lluvia de los gazapos en el nido y a la insufi-
ciente aliMentación de las conejas lactantes. Por
tanto, es interesante conocer la aportación de los
cruzamientos en estas difíciles condiciones de cría.


La comparación de las razas utilizadas «en
estado puro» demuestra que la Semigigante Blan-
ca pierde menos camadas entre el nacimiento y
el destete que las demás, y que en conjunto con


El conejo 8 9




90 Genética y selección


CUADRO 40
Rendimientos medios de hembras de nueve genotipos por los componentes


del tamaño de la camada medidos en diferentes fases


'En orden sucesivo, genotipo del padre, luego el de la madre.
Fuente: Brun et al., 1992.


CUADRO 41
Parámetros genéticos del tamaño de la camada medidos


en diferentes fases entre la ovulación y el destete


Genotipo de
hembras'


Número de Número de lugares
cuerpos amarillos de implantación


Tamaño de la
carnada al destete


Tamaño de la
carnada al nacer


9077 x 9077 13,0 11,0 7,8 6,9


2066 x 2066 14,5 11,1 8,5 7,2


1077 x 1077 13,8 12,0 8,6 7,5


Media 13,8 11,4 8,6 7,5


2066 x 1077 15,2 13,4 9,9 8,7


1077 x 2066 15,3 13,1 9,9 8,8


1077 x 9077 12,4 10,9 8,5 7,4


9077 x 1077 12,7 11,0 8,8 7,8


9077 x 2066 13,5 11,9 8,7 7,9


2066 x 9077 15,0 12,5 9,4 8,3


Media 14,0(+1%) 12,1 (+6%) 9,2 (+11%) 8,1 (+13%)


Parámetros Genotipos Número de lugares
de implantación


Tamaño de la
camada al nacer


Tamaño de la
carnada al destete


Efectos 9077 0,8 0,4 0,3
genéticos 2066 - 1,2 -0,4 -0,2
directos 1077 0,4 0,0 -0,1


Efectos 9077 - 0,9 - 0,8 - 0,4
maternales 2066 0,5 0,5 0,0


1077 0,4 0,3 0,4


Heterosis 2066x 1077 3 5 0
directa 1077 x 9077 -1 1 0


9077 x 2066 -1 3 6


Heterosis 2066 x 1077 15 15 16
maternal 1077 x 9077 - 4 7 7


9077 x 2066 10 9 15


Fuente: Brun et al., 1992.




esta raza se obtiene el mayor peso de los gaza-
pos destetados. Entre los cruzamientos simples,
los cruzamientos recíprocos de las razas
Neozelandesa Blanca y Semigigante Blanca dan
medias más elevadas para el número de indivi-
duos destetados y menor mortalidad total de los
gazapos. La utilización de las conejas cruzadas
obtenidas de estos acoplamientos con machos
de la raza Californiana permiten aumentar, igual-
mente, la productividad numérica. La coneja
cruzada Semigigante Blanca X Chinchilla es la
más productiva.


Afifi y Khalil (1992) han hecho una síntesis de
los resultados de una serie de nuevos experi-
mentos realizados en Egipto y publicados entre
1971 y 1990. Se trata de comparaciones entre
razas puras y cruzamientos partiendo de pobla-
ciones locales o importadas. La lista de las razas
utilizadas es larga: Bouscat, Chinchilla, Giza
Blanca, Baladí Blanca, Roja y Amarilla, Gigante
de Flandes Gris y Blanco, Neozelandesa Blanca
y Californiana. Los protocolos incluyen gran
número de cruzamientos simples pero, desgra-
ciadamente, muy pocos con hembras mestizas.
Los autores de esta síntesis concluyen que las
razas locales (Giza Blanca, Baladí) muestran una
superioridad respecto a los caracteres que apa-
recen antes del nacimiento; las razas importadas
(Neozelandesa Blanca, Californiana, Bouscat)
son mejores respecto a los caracteres que apare-
cen después del nacimiento. Esta síntesis aporta
además gran número de estimaciones de
heterosis directas que nosotros hemos resumido
en el Cuadro 43. Los experimentos confirman
que, en los medios en que se realizaron estos
experimentos, los efectos de heterosis directas
son escasos para los caracteres estudiados. Ex-
cluidos el valor medio dei 15 por ciento para el
peso de la carnada al nacimiento y del 7 por
ciento para el tamaño de la camada al destete,
todos los demás valores son inferiores al 5 por
ciento. Son decididamente cercanos a cero para
el peso individual a 4 y 12 semanas y para la
viabilidad después del destete. Por el contrario,
las heterosis maternas son más elevadas, si bien
el reducido número de resultados disponible no
nos permite sacar conclusiones categóricas.


EL MEJORAMIENTO GENETICO:
SELECCION Y CRUZAMIENTO


Los países del sur de Europa occidental (Francia,
Italia y España) están emprendiendo programas
de mejoramiento genético para responder a las
necesidades de una cría intensiva en condiciones
de clima templado. Para un objetivo de cría en
pequeñas unidades (de 5 a 60 conejas madres), en
condiciones de cría diferentes, los animales selec-
cionados en Europa occidental no son precisa-
mente los mejores. Son poblaciones de conejos
locales y de conejos criados a partir de
reproductores de diferentes poblaciones importa-
das que debían servir de base para el mejoramien-
to.


Para que sea eficaz, el mejoramiento genético
debe hacerse en un cuadro colectivo y contar con
apoyo científico y técnico de organismos de in-
vestigación-desarrollo del país. La colectividad
en cuestión puede ser un grupo de pueblos, una
provincia o un país. El mejoramiento genético es
una operación compleja y costosa; la colectividad
debe ser bastante grande para sostener su costo y
para movilizar los servicios de apoyo competente
necesarios. El mejoramiento genético requiere una
especialización técnica. Por tanto, deberá haber
cunicultores-seleccionadores y cunicultores-
utilizadores, y posiblemente, cunicultores-
multiplicadores entre ambos. Si bien los esque-
mas piramidales utilizados en Europa occidental
son eficaces en su contexto muy particular, no
pueden generalizarse para todos los demás. Cada
uno deberá concebir las modalidades que corres-
pondan mejor a la sociología de los cunicultores
del país, modalidades que deberán orientarse a
lograr una buena eficacia genética. Los seleccio-
nadores deberán ser, ante todo, excelentes criado-
res que utilicen el sistema de cría, de alimentación
y las instalaciones de cría que estén adaptadas al
país. Por consiguiente, es preciso evitar una sofis-
ticación de las instalaciones de selección, por ser
su objetivo seleccionar en medios de cría cuyo
nivel técnico corresponda a los mejores criaderos
de producción. Sobretodo, la profilaxis higiénica
y sanitaria del criadero de selección deberá ser
ejemplar. Una cría de selección deberá ser eficaz
como cría de producción. Unicamente los gastos


El conejo 91




9 2 Genética y selección


Sem gigante Blanco


Californiana


Neozelandesa


Chinchilla


CUADRO 42
Peso en vivo adulto de cuatro razas utilizadas en una muestra


de cruce en Cuba, en 1969-1971


suplementarios en que se incurra por las opera-
ciones técnicas de selección se cargarán a la colec-
tividad de criadores que se beneficien del mejora-
miento genético obtenido. El esfuerzo de
investigación que trate de defr un programa de
mejoramiento genético bien adaptado a las nece-
sidades de un país debe correr a cargo de iu-ia
colectividad más amplia. Existen diferentes tipos
de organización. México, con la ayuda de Francia,
ha creado entre 1976y 1982 un sistema piramidal
con una estación de selección nacional controlada
por un organismo público, estaciones regionales
de multiplicación y organismos de desarrollo que
difunden los reproductores en los criaderos fami-
liares. Se pueden concebir también otros diferen-
tes.


Los organismos de investigación-desarrollo
deben preocuparse de: i) estudiar la eficacia real
de los métodos de selección y de crear material
genético nuevo para mejorar la cría en el país; y
ii) buscar los mejores planes de utilización de las
poblaciones animales, locales y exógenas, y para
ello realizar estudios de comparación de razas y
de experimentación de cruces, así como las opera-
ciones de ensayo de estirpes.


La selección trata de mejorar los resultados
actuando sobre el valor genético de los animales,
mientras que las técnicas de cría y de alimenta-
ción permiten expresar dicho valor. En realidad,
el mejoramiento de las técnicas de cría y de ali-
mentación, por una parte, y el mejoramiento
genético, por otra, deben realizarse simultánea-
mente. En estas condiciones, la selección y el cru-
ce se dirigirán a dos objetivos principales:


aumentar la productividad numérica por co-
neja y ario, o por jaula de coneja y ario;
aumentar la velocidad de crecimiento que
permita alcanzar más rápidamente el peso de
sacrificio y la mejora de la calidad de las
canales y de la carne.


El establecimiento de un formulario de selec-
ción exige la elección de un método y el estudio
de su eficacia teórica. El cruzamiento permite
obtener mejoras adicionales con respecto a la se-
lección interna de la población. Sin embargo, el
progreso genético debido al cruzamiento no es
acumulable de generación en generación, como
lo es el debido a la selección, salvo en el caso de
selección para mejorar el cruzamiento. A conti-
nuación se tratarán los puntos siguientes: los
métodos de selección; las estrategias de cruza-
miento; la organización del mejoramiento genético.


Métodos de selección
Caracteres que se han de seleccionar y' criterios de
selección. Entre los caracteres que se han de selec-
cionar, los dos más importantes se refieren a la
fecundidad y al crecimiento ponderal.


Fecundidad. Uno de los objetivos principales es
el aumento de la productividad numérica por
jaula de madre y año. Este carácter global depen-
de del cunicultor, del animal y del medio. El
cunicultor debe fijar el ritmo teórico de repro-
ducción de sus hembras. Si se programa para
estas crías en pequeñas unidades el destete a los
42 días, la presentación de las conejas al macho a
partir del 24° día después del parto y una tasa de
gestación media del 70'pòr ciento, se obte. ,drd un


4,05 3,95


4,05 3,87


3,80 3,90


3,98 4,20


Raza Peso de hembras Peso de machos
(kg) (kg)




El conejo 9 3


CUADRO 43
Distribución de los efectos de heterosis directos y maternales en una serie


de experimentos de cruce realizados en Egipto (en porcentaje)


resultado medio de seis partos por coneja y ario.
Cuando se elimine una coneja, será sustituida
inmediatamente por una hembra joven apta para
ser cubierta. Si la tasa de renovación de los anima-
les es del 100 por ciento por ario, el número de
camadas conseguidas por jaula de madre y ario
será del orden de 5,5. Si se destetan seis gazapos
por parto como media y se crían 5,5 hasta el
sacrificio o la reproducción, esto corresponderá a
un objetivo de partida aproximado de 30 conejos
criados por jaula de madre y ario.


Este objetivo modesto puede alcanzarse en cria-
deros de pequeño tamaño con un sistema de
alimentación que no consista exclusivamente en
alimento compuesto granulado. Una presenta-
ción tardía de la coneja al macho (a partir del 24°
día) permite retrasar la edad del destete en caso
necesario. Si el objetivo mencionado se alcanza
fácilmente o si se comprueba que es demasiado
modesto en relación con el potencial de los ani-
males y con las condiciones del medio ambiente
que se les facilitan, siempre es posible una acele-
ración del ritmo de reproducción. Entonces se


'N = número de estimaciones. Para cada caracter, los efectos de heterosis directas se mencionan en la 1 línea y los efectos
de heterosis maternales en la 2 línea.
Fticntc: Afifi y Khalil, 1992.


podrá elegir el ritmo de presentación al macho a
partir del 17° día posterior al parto y el de destete
a los 35 ó 42 días. Esto dará una camada suple-
mentaria por jaula de madre y ario, y se podrá
alcanzar un objetivo de 35 gazapos producidos
por jaula de madre y ario. Un ritmo de reproduc-
ción más intensivo podrá conducir a un objetivo
inicial de 40 ó 50 gazapos producidos por jaula de
madre y ario, pero para muchos países es un
objetivo poco realista.


Cualquiera que sea el ritmo de reproducción
adoptado, es importante tener conejas que acep-
ten al macho, fecundas, capaces de dar muchas
camadas de gran número de gazapos destetados.
Esto requiere tener en cuenta un conjunto de
caracteres: tasa de aceptación del macho, tasa de
gestación, prolificidad, viabilidad de los gazapos,
producción lechera, longevidad. Estos caracteres
y aptitudes pueden reunirse en un criterio de
selección sintética, que será el promedio de gaza-
pos destetados por carnada en el curso de las tres
primeras carnadas obtenidas en un tiempo máxi-
mo definido. En efecto, los resultados obtenidos


Caracter Repartición de efectos de heterosis
N' -10< -5< 0< 5< 10< 15«20 Media


Tamaño de la 43 1 8 5 11 6 4 3 5 4
carnada al nacer 6 2 2 1 1 5


Tamaño de la 43 4 3 7 6 11 5 2 7 7
carnada al destete 6 1 1 1 1 1 14


Peso de la 32 1 1 5 6 6 7 7 15
carnada al nacer O


Peso de la 34 4 4 2 7 6 4 4 3 5
carnada al destete 4 1 2 1 13


Peso individual 36 4 5 6 11 5 5
a las 5 semanas 5 1 2 1 1


Peso individual 32 2 3 7 7 10 3 2
a las 12 semanas 5 1 1 1 1 1 O


Viabilidad entre 17 3 6 2 1 3 1
4 y 12 semanas 2 1 1 12




9 4 Genética y selección


en el curso de las tres primeras camadas guardan
estrecha correlación con la producción de una
coneja durante toda su vida. En la práctica, se
podrá proceder según el principio siguiente:


"A partir de la segunda camada de una coneja,
calcular su indice de selección según el mime-
ro de gazapos destetados como media por
carnada.


'Dividir dicho índice, por ejemplo, por el nú-
mero de días transcurridos entre el primer
parto y el enésimo (si se trata del índice sobre
n carnadas). Se obtendrá así un índice de la
productividad numérica.


0A continuación, se compararán las conejas que
hayan tenido el mismo número de camadas
con el valor de dicho indice.


Como el destete puede ser más o menos tardío,
se podrá tornar corno número de gazapos
destetados, el número de las camadas a la edad de
28 días, lo que permitirá conocer más rápidamen-
te la estimación del valor genético de una coneja.


Un sistema todavía más sencillo de elección
de reproductores, que puede hacerse directamen-
te en el criadero, es el que se menciona en el
Capítulo 9.


Crecimiento pondera'. El otro grupo de caracte-
res que se han de seleccionar es el relativo al
crecimiento ponderal. Se podrá tomar como crite-
rio de selección la velocidad de crecimiento me-
dio diario entre el destete a una edad dada y la
edad del sacrificio, por ejemplo, 70 días. Se calcu-
lará la diferencia entre el peso individual a los 70
días y el peso individual en el momento del des-
tete, que se dividirá por el intervalo de tiempo
entre estas dos fechas. Por consiguiente, el objeti-
vo esencial es el mejoramiento de la velocidad de
crecimiento después del destete. No es necesario
medir la cantidad de alimento consumido, salvo
con fines experimentales o de comparación de
tipos genéticos para una selección basada en la
eficacia del aprovechamiento alimentario. La
medida de la cantidad de alimento consumido, o
de materia seca ingerida, es difícil, y su interpre-
tación en términos de eficacia del aprovechamiento
alimentario no es sencilla cuando los animales
están alimentados partiendo de recursos forrajeros
locales y variados; además, el mejoramiento de la


velocidad de crecimiento después del destete
permitirá reducir indirectamente la cantidad de
materia seca necesaria para la obtención de un
kilogramo de ganancia de peso en vivo.


Los caracteres de rendimiento al momento del
sacrificio, calidad de las canales (distribución car-
ne/hueso, cantidad de grasa) y «calidad gustativa»
de la carne, son difíciles de medir y de seleccio-
nar, porque para ello es necesario sacrificar los
animales y se requieren condiciones experimen-
tales bien definidas. No se buscará una selección
directa para estos caracteres en el interior de la
población. Se comprobara, sobre las muestras, el
nivel medio de las poblaciones animales utiliza-
das para dichos caracteres.


Control de los rendimientos y gestión técnica de
la información. En una población de selección, es
necesario identificar individualmente cada
reproductor; valorar los caracteres zootécnicos
necesarios para la gestión zootécnica y genética
del ganado y registrarlos con miras a su explota-
ción.


La identificación de todos los gazapos se hace
al momento del destete, es decir, cuando se les
separa de la madre, mediante un número de iden-
tificación escrito en un marbete aplicado en la
oreja o tatuado en la oreja misma. El número
adjudicado a cada individuo puede estar consti-
tuido por el milésimo del año de nacimiento (93
para 1993), seguido de un número de orden de
identificación dado durante el año. Según el ta-
maño de la población, los individuos pueden
tener un número de cinco o seis cifras (hasta 999
ó 9999 nacimientos por año). En las fichas de
registro, dicho número podrá completarse con un
número que indique el tipo genético (raza o cru-
zamiento).


Una población de conejos se administra con
tres tipos de fichas: fichas de hembras, fichas de
machos y fichas de camadas. Las fichas de ma-
chos y las de hembras comienzan con la identifi-
cación del productor, que comprende el número
de su padre y de su madre. Se anota luego el
número de la jaula donde se encuentra ese
reproductor para poder localizarlo con más faci-
lidad en el criadero. Se anota por último la fecha




El conejo 95


y el coeficiente de reforma del reproductor.
En la ficha de la hembra (véase Figura 45, pág.


177), se indica:
'fecha de las montas (día, mes y ario);
*número de identificación del macho que ha


efectuado la monta;
*resultado del ensayo de gestación por palpa-


ción abdominal;
la fecha y el resultado del parto: fecundidad de
la coneja, número de conejos nacidos vivos y
nacidos muertos (en realidad, encontrados
vivos o muertos en la primera visita al nido
después del parto), número de conejos añadi-
dos o retirados a la camada dentro de las 36
horas siguientes al parto;
la fecha del destete, número de conejos
destetados por parto y el peso de la carnada
destetada.


En la ficha del macho (véase Figura 46, pág.
178), se indica:


*fecha de las montas (día, mes y año);
*número de la hembra montada, el resultado de
la palpación y, eventualmente, el número de
gazapos nacidos vivos y nacidos muertos si la
coneja ha dado a luz.


Esta ficha retorna informaciones de la ficha de
la hembra. Sin embargo, es muy útil para seguir,
para cada macho, la tasa de gestación y la
prolificidad de las conejas montadas.


En la ficha de la carnada se indica:
la fecha de nacimiento de la carnada, el núme-
ro del padre y el de la madre de la carnada, la
fecha del destete;


*para cada gazapo: el número del gazapo, su
peso al momento del destete, la fecha de la
pesada y el peso antes del sacrificio.


En cada ficha, habrá una columna de «Obser-
vaciones» donde el cunicultor podrá indicar in-
formaciones complementarias (edad sanitaria del
animal, por ejemplo). Estas fichas están concebi-
das para un uso manual o informatizado previa
codificación Sirven para la gestión zootécnica diaria
del criadero, para la gestión genética y para eventua-
les experimentos.


Existen programas informáticos que recogen estas
informaciones día a día, que elaboran planes de
trabajo para el cunicultor (especialmente la planifica-


ción de montas, palpaciones, partos, destetes) y que
calculan los diferentes balances de producción


Elección del método de selección. Una vez elegi-
dos los objetivos y los criterios de selección, hay
que determinar el método de selección que ase-
gura el máximo progreso genético. El progreso
genético se establece en función de tres
parámetros: la intensidad de la selección, la pre-
cisión de la selección y el intervalo entre genera-
ciones.


La intensidad de la selección depende del
porcentaje de individuos conservados. Por ejem-
plo, si se pesan 100 conejos y se eligen 10 para
reproductores, sacrificando los otros, esos 10
representan el 10 por ciento.


La precisión de la selección depende de la
heredabilidad del carácter, del número de medidas
realizadas y de la relación de parentesco que existe
entre el candidato a la selección y el sujeto sobre el
cual se han efectuado las medidas. Así, para una
selección sobre el tamaño de la camada, la precisión
aumenta si se anotan los resultados de las tres prime-
ras camadas y no simplemente los de la primera. Al
contrario, para una selección basada en el rendi-
miento al momento del sacrificio, por ejemplo, la
precisión disminuye si la medida se refiere a cinco
semihermanos del candidato y no a cinco hermanos,
propiamente dichos.


El intervalo entre generaciones es la edad de los
padres al nacer su descendiente mediano. Este inter-
valo aumenta si se eligen las hembras después de la
tercera camada, en lugar de elegirlas después de la
primera. Obsérvese la oposición entre la preocupa-
ción por acrecentar la precisióny el deseo de reducir
el intervalo entre generaciones.


El progreso genético depende por último de la
variancia genética aditiva del carácter, parámetro
que aquí se supone constante.


Hay cuatro métodos de selección
selección masiva o individual: se mide el criterio
sobre el candidato a la selección;
selección basada en la ascendencia: se miden los
ascendientes del candidato (padres, abuelos, etc.);


e selección basada en los colaterales: se miden los
colaterales del candidato (hermanos, semi-
hermanos, etc.);




e selecciónbasada en la descendencia: se miden los
descendientes del candidato (hijos, etc.).


En el Cuadro 44 se resumen las ventajas y los
inconvenientes de cada método en relación con los
tres parámetros que determinan el progreso genético.


Estos métodos son complementarios. La selección
basada en la ascendencia ofrece la posibilidad de
realizar una primera clasificación de los candidatos
a la selección, cuando se conocen las genealogías y
los rendimientos de los progenitores. Sin embargo,
esta selección es poco precisa. La selecciónmasiva es
el método más sencillo y mds eficaz; por eso se le da
preferencia. La selección basada en los colaterales es
más compleja; es útil para acrecentar la precisión
cuando el carácter seleccionado es poco hereditario
(tamaño de la camada) o cuando para medirlo es
necesario sacrificar el animal. La selección basada en
la descendencia se utiliza poco con el conejo, porque
hace aumentar en gran medida el intervalo entre
generaciones y resulta muy costosa.


En el Cuadro 45 se resumen los resultados de
algunos experimentos de selección realizados con el
conejo. En él se observa que la selección es eficaz para
aumentar el tamaño de la camada y la velocidad del
crecimiento después del destete. Sin embargo, los
progresos respecto al tamaño de la carnada son las
mas de las veces escasos. Para realizar una buena
selección, es indispensable dominar bien las técnicas
de cría del conejo, así como la recolección y gestión de
informaciones genealógicas y de las cualidades, y el
ciclo de selección


Resumiendo diferentes estudios teóricos, cabe for-
mular las siguientes recomendaciones prácticas.


Para mejorar el tamaño de la carnada, se elige
como criterio de selección el tamaño de la cama-
da al nacer o al destete. Se aplica este criterio en
las tres primeras carnadas de las hembras. Para
aumentar la precisión sin aumentar el intervalo
entre generaciones, se tienen en cuenta los resul-
tados de las hermanas y de las semihermanas de
la candidata. Se repite con los conejos nacidos
de la 2' y 3a camadas de hembras. Una gestión
con generaciones separadas, como la que se
describe más adelante, aumenta la eficacia de la
selección, pero requiere capacidades de criade-
ro considerables. Es, pues, ilusorio realizar la se-
lección si no se dispone de los medios necesarios.


Para mejorar el crecimiento después del des-
tete, se elige como criterio de selección la velo-
cidad de crecimiento después del destete. El
criterio es medible en los dos sexos y presenta
una heredabilidad mediana. Se procede luego a
una simple selección masiva. Para no deteriorar
la capacidad de reproducirse de la estirpe, se
seleccionan reproductores de camadas pertene-
cientes a números de parto superior a 1, y de
aquéllas en que el número de nacidos vivos no
es inferior a 4 ó 5.


El cunicultor que renueva sus animales selec-
cionando las camadas mejores por lo que res-
pecta al tamaño de la carnada elegirá, de las
camadas de estas hembras, los gazapos más
pesados a la edad del sacrificio. En todo caso,
este tipo de selección prevé la eliminación de los
gazapos cuyo estado de salud no es satisfacto-
rio.


Renovación de los animales de raza pura y pla-
nes de apareamiento. Deben considerarse varios
casos: el de una cría de selección en la que se
realice una selección combinada basada en el
tamaño de la carnada (caso 1), o una selección
masiva basada en el mismo carácter, bien para
una cantidad importante de reproductores (200
conejas) en la estirpe (caso 2), o bien para grupos
pequeños de animales (caso 3).


Caso 1. Selección de una estirpe basada en el
tamaño de la carnada al destete (INRA, Centro de
Toulouse), selección combinada y generaciones se-
paradas. El plan teórico prevé que el ganado se
lleve en bandas de reproducción separadas, cons-
tituyendo cada banda una generación. De cada
generación, se utilizarán para la reproducción
196 hembras con un lote de 42 machos. El 25 por
ciento de estas hembras se seleccionarán basán-
dose en los resultados de las tres primeras carna-
das, con un ritmo teórico de reproducción que
permita un intervalo de generación de 10 meses.
Cada hembra seleccionada dará como media
cuatro hijas para renovación, estructurándose
los animales en familias de hermanas carnales y
hermanastras de padre. El plan de acoplamiento
se hará según la constitución de los grupos de
reproducción. El Cuadro 46 indica que las hem-


9 6 Genética y selección




El conejo 9 7


CUADRO 44
Comparación de la eficacia de cuatro métodos de selección


bras de cada una de las 14 familias están distri-
buidas en 14 grupos de reproducción de tres
machos (uno utilizado, más dos de sustitución)
y de 14 hembras. En cada grupo éstas se elegirán
al azar, a razón de una por familia, entre el lote
de las 196 hembras.


Este plan de apareamiento permite la utiliza-
ción del valor genético de cada hembra partien-
do de sus propios resultados y de los de las
hembras emparentadas (promedio de familia).
Se puede realizar con menos de 14 familias y 14
grupos de reproducción (por ejemplo, 10), lo
que corresponde a una cantidad total de 100
hembras reproductoras). El sistema de grupos
de reproducción presenta la ventaja práctica de
corresponder a un dispositivo en bloque para la
representación de las familias en las jaulas de
madres en el criadero. Las 14 jaulas de hembras
y las 3 de machos se colocarán en el criadero,
una al lado de la otra y en línea.


La gestión en generaciones separadas presen-
ta numerosas ventajas: al ser los animales com-
parados contemporáneos, es fácil calcular los
índices de selección y la estimación de los pro-
gresos genéticos. Además, permite realizar inte-
rrupciones sanitarias entre cada generación.


No obstante, este sistema tiene también diver-
sos inconvenientes. Cuando la fecundidad de
las hembras es demasiado escasa, no es posible
hacer nacer una generación en un período de
dos meses. Además, este sistema no se presta a
una utilización óptima de las jaulas disponibles,
por lo que el coeficiente de ocupación es bajo.
Por eso, muchos seleccionadores prefieren una
gestión en generaciones superpuestas (caso 2),


pero, para que resulte eficaz, este sistema re-
quiere unas normas de gestión muy rigurosas.


Caso 2. Selección de una estirpe 'basada en el
crecimiento después del destete y en Infecundidad de
las hembras, (IRTA de Barcelona, España), selec-
ción masiva y generaciones superpuestas. La pobla-
ción seleccionada comprende seis grupos de
reproducción que comprenden 16 hembras y
5machos. Como en el caso precedente, los ma-
chos se quedan en su grupo de reproducción y
un padre es reemplazado por uno de sus hijos.
En cambio, las hembras cambian de grupo: la
hija de una hembra no deberá estar jamás en el
mismo grupo de su madre.


- La selección se desarrolla en dos fases. En la
primera, se puntúa a las hembras por el peso de
su carnada al destete. Solamente de las hembras
que ocupan el 20 por ciento superior de la clasi-
ficación podrán tomarse machos para la repro-
ducción. En cambio podrán tomarse hembras de
las que ocupan el 50 por ciento superior. No se
deja descendencia de las hembras de primero y
segundo parto ni tampoco de las hembras clasi-
ficadas en el 20 por ciento inferior. Las hembras
cuya puntuación es negativa son eliminadas
apenas se disponga de hembras de renovación.
Además, se desechan todas las hembras des-
pués de su quinto parto. Sucede igual con los
machos que superan la edad de 13 meses.


La segunda fase de la selección consiste en
elegir los futuros reproductores, que deberán
proceder, por supuesto, de conejas selecciona-
das precedentemente. Los animales que se se-
leccionarán al final serán los que registren la
mejor ganancia de peso diario entre el destete y


Selección
masiva


Selección por
ascendencia


Selección por
colaterales


Selección por
descendencia


Intensidad Media Fuerte Media Débil


Precisión Media Débil Media/
fuerte


Fuerte


Intervalo entre
generaciones Medio Débil Medio Fuerte




CUADRO 45
Resultados de algunos experimentos de selección realizados con el conejo


la venta. Se conservará el 25 por ciento de las
hembras y el 15 por ciento de los machos de la
población destetada de cada lote, con el fin de
satisfacer las necesidades de animales de reno-
vación.


Este conjunto de reglas que definen la selección y
la eliminación de los reproductores permite mante-
ner la poblaciónen equilibrio demográfico y aumen-
tar en consecuencia la eficacia de la selección.


Caso 3. Conservación de la estirpe de ejemplares limi-
tados. A veces es útil conservar estirpes o poblaciones
de ejemplares muy limitados. Matheron y Chevalet
(1977) han propuesto un método de gestión apto
para este caso; es el método que INRA ha utilizado
para manejar la muestra 9077.


La estirpe se compone de 11 grupos de reproduc-
ción que comprenden un macho y cuatro hembras.
Al pasar de una generación a la siguiente, cada
macho deja un solo hijo y cada hembra una sola hija.


El macho del grupo i es un hijo del macho de
grupo i de la generación precedente. Su madre es
seleccionada al azar de entre las hembras del grupo
de reproducción. Las cuatro hembras que forman el
grupo i en la generación n + 1 son hijas de cuatro


'Expresada en valor bruto y eventualmente en porcentaje de la carnada.
'Selección para disminuir el valor de los caracteres seleccionados.
Nota: M = machos; F = hembras.


hembras que estaban respectivamente dentro de los
grupos i-1, i-2, i-3 e i-4 en la generación n.
Este método se ilustra en la Figura 19.


En conclusión, una vez que se han elegido los
reproductores destinados a la renovación de los ani-
males de selección, será preciso definir su plan de
acoplamiento. Esto puede hacerse al azar, evitando
los acoplamientos entre animales emparentados,
hermanos-hermanas carnales, hermanastros-
hermanastras, hijo-madre, padre-hija. Es costumbre,
desde el punto de vista de los acoplamientos en el
criadero, repartir los reproductores en las jaulas se-
gún los grupos de reproducción y tener en cuenta el
origen familiar en el reparto. Dicha familia es el
grupo de reproducción de origen Un grupo de re-
producción está compuesto por 2 ó 3 jaulas de ma-
chos y 10 ó 14 jaulas de hembras (o menos si el grupo
está compuesto de pocos ejemplares).


Estrategias de cruzamiento
Se examinarán aquí tres sistemas diferentes de cruza-
miento.


Cruzamiento simple o cruzamiento de dos razas.
Las hembras de una población local o de una raza


Autores Caracteres Progresos genéticos Ejemplares de Número de
seleccionados por generación' la estirpe generaciones


Poujardieu et al.,
(1993)


Tamaño de
la carnada


+ 0,05 33 M et 121 F 18


Baselga eta!,,
(1993)


id, + 0,10
+0,03


24 M et 120 F
24 M et 120 F


11
8


Mgheni y Christensen,
(1985)


id. + 0,35
- 0,43'


20 M et 40 F
20 M et 40 F


4
4


Narayan et al,, id. - 0,05 22 M et 110 F 6
(1985)
Rochambeau et al.,
(1989)


Peso
individual al


sacrificio
+ 46 g et + 2,4% 12 M et 30 F 8


Mgheni y Christensen,
(1985)


id, + 75 g et +3,4 %
108 g et - 4,3%2


20 M et 20 F
20 M et 20 F


4
4


Estany et al.,
(1992)


id. + 27 g et 2,0%
+ 23 g et 1,6%


15 M et 60 F
15 M et 60 F


12
8


98 Genética y selección




El conejo 9 9


CUADRO 46
Constitución de los grupos de reproducción a partir de los orígenes familiares


Fuente: Matheron y Rouvier, 1977.


A se cruzarán con los machos de una raza C, para
mejorar el crecimiento y el desarrollo muscular
de los conejos destinados a la carnicería y produ-
cir un efecto de heterosis sobre la productividad
numérica de las conejas. En este sistema, el cria-
dor podrá efectuar los acoplamientos en raza pura
A con una fracción (20 por ciento) de sus animales
para autorrenovar las hembras y utilizar las de-
más hembras en cruzamiento terminal con los
machos C que podrá adquirir de un selecciona-
dor. Todos los productos de dicho cruzamiento se
destinarán a la carnicería.


Cruzamiento doble o cruzamiento de tres razas.
Los reproductores de dos poblaciones A y B se
cruzan para obtener una hembra cruzada AB que
se utiliza en cruzamiento terminal con los machos
de una raza C. El primer cruzamiento puede
hacerse entre los machos B de una raza mejora-
dora del formato, la prolificidad y las aptitudes
maternales, y las hembras de una población local
A. Este sistema exige que el cunicultor se abastez-
ca completamente de reproductoras hembras AB
y machos C de seleccionadores o multiplicadores,
lo cual exige una organización muy estructurada.
Este sistema puede complicarse mediante la uti-
lización de machos C, cruzados, ellos mismos,
según un método utilizado corrientemente en
avicultura.


En el Cuadro 47 se presentan los resultados de
una comparación de tres estirpes puras, A, B y C,
de cruzamientos simples AB, BC y AC, y de cru-


zamientos dobles D x AB, D x BC y D x AC. Se
observa primero que existen diferencias conside-
rables de producción entre estirpes puras. Por
otra parte, el cruzamiento simple mejora en gene-
ral los resultados. No obstante, la mejor de las
estirpes puras sigue siendo competitiva. Por últi-
mo, el cruzamiento entre un macho de 4a estirpe,
estirpe D, y hembras mestizas AB, BC o AC au-
menta todavía la productividad. Este es el siste-
ma más productivo, pero es también el más com-
plejo de manejar.


Cruzamientos rotativos y alternativos. Partiendo
de varias poblaciones locales y razas destinadas a
mejorarlas, por ejemplo, A, B, C, el criador podrá
poner en práctica el sistema siguiente:


macho B hembra A


macho C hembra BA


macho A hembra CBA


macho B hembra ACBA


etc.
El interés de este sistema radica en que se


puede aprovechar la heterosis y la
complementariedad yen que el propio cunicultor
puede producir sus hembras de renovación,
limitándose a la adquisición de reproductores
machos en el exterior. Cuando se utiliza este


¿1,1 62,1 d3,1 6'14,1


Familia 1 91,1 91,2 91,3 91,14 ¿1,1 d 1,2 d 1,3


Familia 2 92,1 92,2 92,3 22,14 92,1 d 2,2 d 2,3


Familia 3 93,1 93,2 93,3 93,14 d 3,1 d 3,2 d 3,3


Familia 14 9 14,1 2 14,2 914,3 914,14 614,1 ¿14,2 ¿14,3


Gl G2 G3 G14 Machos
utilizados


Machos de
sustitución




FIGURA 19
Constitución de grupos de la generación n + 1 a partir de individuos tomados de grupos de reproducción de la
generación n


1


coco


Gni+jwil


sistema con dos razas únicamente, se trata de un
cruzamiento alternativo.


Los sistemas 1 y 3 expuestos anteriormente,
en los que el cunicultor tiene que adquirir sus
machos mej oradores pero puede seleccionar sus
hembras mediante una selección en su criadero,
se adaptan bien a las pequeñas unidades de
producción.


Estirpe sintética. Hay muchos países, en que
existen pocas o ninguna población cunicular. Si
existe, se trata de poblaciones provenientes de
animales importados anárquicamente hace unas
decenas de arios atrás, cruzados después sin
tener en cuenta una estrategia de conjunto. Si
bien esta población ha podido adquirir una cier-
ta adaptación a las condiciones locales, posee un
potencial genético inicial limitado. Para estos
países, la creación de estirpes sintéticas es una
alternativa interesante.


Para crear una estirpe sintética, se parte por
ejemplo de un macho de estirpe C y se aparea
con una hembra mestiza AB. Se obtienen anima-
les F1 que se cruzan entre sí para obtener un F2,
que a su vez dará origen a un F3, etc. La estirpe
inicial se beneficia de la complementariedad
entre las estirpes A, B y C, así como de la mitad


de la heterosis inicial. Se puede constituir una
estirpe sintética partiendo de un número varia-
ble de estirpes o de razas: tres en el caso expues-
to aquí, pero también dos o cuatro.


Si los animales de la generación F1 son homogé-
neos, aparecen numerosas recombinaciones gené-
ticas en F2, F3, etc. Estas recombinaciones descu-
bren una nueva variabilidad genética explotable
para la creación de una estirpe productiva y
adaptada a las condiciones locales. Para que
estas recombinaciones aparezcan completamen-
te, será necesario abstenerse teóricamente de
seleccionar durante 2n generaciones, en que n
representa el número de estirpes utilizadas. En
nuestro ejemplo 2n = 8. Se ve, pues, claramente
por qué el número de estirpes rara vez superará
el número de 3 ó 4.


Como estirpes fundadoras de esas poblacio-
nes sintéticas se pueden elegir animales
emparentados, nacidos según los planes de se-
lección franceses, italianos o españoles. Se parte
así con dos estirpes que tienen un buen poten-
cial de productividad, se seleccionan luego por
selección natural los animales que se adaptan
mejor a las condiciones locales. En un país de-
terminado, se crean dos o tres estirpes sintéticas
de este tipo, además de eventuales estirpes loca-


100 Genética y selección




CUADRO 47
Resultados de un experimento de cruce entre cuatro estirpes


Nota: PR = Pequeño Ruso; CA = Californiano; NZ = Neozelandés Blanco; LB = Leonado de Borgoña.
Fuente: Vrillon et al., 1979.


les ya existentes. Se realiza luego un experimen-
to de cruzamiento para comparar estas estirpes
y elegir una estrategia de explotación en cruza-
miento.


Organización del mejoramiento genético
En esta parte nos proponemos explicar, basán-
donos en el estudio de un ejemplo, cómo se
ordenan los elementos técnicos descritos en este
capítulo para elaborar un plan de mejoramiento
genético. Analizaremos el caso de Francia, res-
pondiendo a las preguntas que se pueden for-
mular.


El caso de Francia
¡Cuál es la situación inicial? Existe en Francia una
larga tradición de producción y de consumo de
carne de conejo. Los cunicultores se organizaron
en grupos de productores formando una federa-
ción nacional, la FENALAP. Los productores
constituyen una corporación con las otras fami-
lias profesionales, principalmente los fabrican-
tes de alimentos y de materiales, los
seleccionadores, los mataderos. El mercado se
organiza con una cotización nacional de la carne


de conejo. Después de 30 arios, el INRA colabora
con el Instituto Técnico de Avicultura y de los
Animales de Corral (ITAVI) para acumular co-
nocimientos y racionalizar la cría de conejo.
Existen gestiones técnico-económicas y gestio-
nes técnicas individuales para conocer los ren-
dimientos de los criadores de producción. Ade-
más, Francia posee más de 40razas puras de
conejos, seleccionados con gran cuidado.


e:Qué tipo de cunicultura? La cunicultura fran-
cesa es una cunicultura racional donde los
cunicultores producen carne para vender a los
carniceros. El criadero «modelo» posee 200 hem-
bras o más, varias construcciones especializadas
con jaulas de telas metálicas y un sistema de
bebedero automático. El alimento granulado
completo se compra al por mayor. El cunicultor
compra también reproductores mejorados y
aplica un sistema de profilaxis higiénica y sani-
taria. El ritmo de reproducción es intensivo, es
decir, la monta en los días que siguen al parto
(0 a 12) y el destete al cabo de cuatro o cinco
semanas. Lo conejos se sacrifican con 2,2 a 2,4 kg
de peso y se venden al por mayor en forma de
canales enteros.


Macho
padre
de la


carnada


Hembra
madre
de la


carnada


Tamaño de
la carnada


al
destete


Tasa de
gestación


(%)


Número
anual de
camadas


por hembra


Numero de Peso
gazapos individual


destetados por al destete
hembra y ario (g)


Peso
individual


a los 77 días
(g)


Indice de
fecundidad


Indice de
produ-
ctividad
numérica


PR PR 4,9 73 7,6 38 422 1 455 110 100
CA CA 5,6 56 6,9 38 562 2 237 110 154
NZ NZ 5,6 63 7,3 41 609 2 348 118 174


PR CA 6,7 56 6,9 46 567 1 956 129 159
PR NZ 6,6 63 7,3 48 622 2 035 137 175
CA PR 6,1 73 7,7 47 398 1 736 132 143
CA NZ 5,7 63 7,3 42 633 2 316 121 175
NZ PR 5,5 73 7,7 42 490 1 768 120 132
NZ CA 6,2 56 7,9 42 584 2 269 120 171


LB PROA 5,9 73 7,7 46 572 2 022 133 184
LB PR.NZ 6,9 76 7,8 54 542 2 055 155 200
LB CA.PR 7,2 73 7,7 55 553 1 988 157 195
LB CA.NZ 6,8 56 6,9 47 600 2 158 135 183
LB NZ.PR 6,7 79 8,0 54 645 2 156 153 205
LB NZ.CA 4,9 57 7,0 34 629 2 220 100 140


El conejo 101




¿Qué objetivos? Los objetivos fluyen natural-
mente del análisis expuesto. Se buscan conejos
aptos para este criadero racional: una hembra
que destete un gran número de gazapos de bas-
tante peso para llegar rápidamente al peso co-
mercial y un macho que transmita a sus descen-
dientes un buen potencial de cruzamiento, así
como una buena calidad de la canal. Esta pre-
sentación simplificada se limita al objetivo prin-
cipal, en torno al cual hay otros objetivos secun-
darios para una diversificación de mercado.


¿Qué tipo de organización? Francia ha elegido
un esquema piramidal (Figura 20) para crear,
acumular y difundir el progreso genético análo-
go al que existe en avicultura. Las empresas
privadas seleccionan estirpes que se utilizan en
cruzamientos para reproducir gazapos para car-
ne. Las estirpes «hembras» se seleccionan por su
fecundidad; las estirpes «machos» se seleccio-
nan por su potencial de cruzamiento después
del destete y por su calidad de la canal.


Estas sociedades privadas controlan redes de
criaderos de multiplicación que cruzan las estir-
pes puras para producir hembras mestizas y
machos de cruzamiento terminal, parientes del
conejo para matanza.


Los productores de carne compran estos
reproductores mejorados. Hoy en día, la etapa
de multiplicación de estirpes «hembras» se rea-
liza frecuentemente en criaderos de producción.
El cunicultor compra el macho abuelo B y la
hembra abuela C (Figura 21). Cada vez más, los
reproductores se compran a la edad de un día, y
el cunicultor los hace adoptar a su llegada al
criadero por hembras con buena aptitud mater-
nal. Estas dos técnicas reducen el riesgo de trans-
mitir enfermedades y de que surjan problemas
sanitarios.


Los principales inconvenientes de estos planes
son el riesgo sanitario y la carga de trabajo que
comporta su organización. Para controlar el ries-
go, la FENALAP y los seleccionadores se adhie-
ren voluntariamente a un estatuto que define los
derechos y las obligaciones de cada miembro. Las
principales disposiciones comprenden una visita
de una comisión de expertos a los criaderos de
selección y de multiplicación cada dos años, la


utilización de una gestión técnico-económica por
los mismos criaderos y una atención de la
FENALAP a las quejas de los cunicultores.


El esquema piramidal asegura el fomento y la
acumulación de conocimientos genéticos para los
seleccionadores, la difusión de estos conocimien-
tos y su utilización por parte de los productores.
Este esquema funciona solamente en el contexto
técnico, económico y científico descrito.


Análisis del problema a escala nacional o regio-
nal. Nuestra hipótesis inicial es que no existe
solución transportable sin previa reflexión. Los
fracasos registrados en estos últimos años en di-
versos países, tanto respecto del conejo como de
otros animales, confirman esta hipótesis. El aná-
lisis de la situación gira en torno a cuatro cuestio-
nes:


¿Cudl es la situación inicial? ¿Existe una tradi-
ción de cría y/o de consumo de conejo? ¿Exis-
ten criaderos, poblaciones cunícolas locales,
poblaciones importadas? ¿Cuáles son las téc-
nicas, los lugares, los materiales utilizados
por los criadores? ¿Qué potencial tienen las
poblaciones existentes? ¿Cómo se organiza la
comercialización? ¿Existen fabricantes de ali-
mentos, de materiales de construcción, mata-
deros, seleccionadores, veterinarios compe-
tentes en cunicultura? ¿Existen organismos
de investigación, de desarrollo y de enseñan-
za competentes en cunicultura? ¿Qué opinan
las autoridades públicas acerca del conejo?
¿Qué función creen que han de desempeñar
los conejos en las producciones de animales?


¿Qué tipo de cunicultura? ¿Cuál es el objeti-
vo de los cunicultores: autoconsumo, expor-
tación, venta en el mercado local? ¿Qué di-
mensión de criadero? ¿Qué tipo de
construcción, de materiales, de alimentación
de reproductores, de profilaxis? ¿Qué ritmo
de reproducción? ¿Qué peso y qué edad para
el sacrificio? ¿Qué organización y qué forma-
ción para los cunicultores?


¿Cuáles son los objetivos de selección? La res-
puesta es sencilla: un conejo adaptado a las
condiciones que acaban de exponerse.


¿Qué organización? Es preferible la organi-


102 Genética y selección




FIGURA 20
Esquema piramidal de creación y de difusión de progreso genético en el conem


Crías de selección
Creación y acumulación de


progreso genético


Estirpes puras
Bisabuelos (BIS)


Crías de multiplicación Abuelos (ABU)
Difusión de progreso genético


Crías de producción
Utilización de progreso genético


\Padres (P)
zación colectiva por su eficacia. El esquema
piramidal con seleccionadores privados es
una de las posibles soluciones. Los criaderos
manejados colectivamente pueden reempla-
zar a los seleccionadores privados. Existen
otras estrategias menos jerárquicas, menos
rígidas y mejor adaptadas a las condiciones
locales.


Esta misma pregunta puede desglosarse en
varias otras: ¿Quién crea el progreso genético?
¿Existe un depósito de progresos genéticos?
¿Quién difunde los progresos genéticos? ¿De-
ben hacerse cruzamientos? ¿Quién financia
el costo de la selección y de la difusión?
¿Cómo controlar el estado sanitario, las cua-
lidades de adaptación y el nivel de produc-
ción de los animales?


CONCLUSION
El conejo doméstico es más limitado y menos
utilizado que las demás especies de mamíferos
domésticos explotados tradicionalmente para
atender a las necesidades de carne, leche, lana y
pieles. Sin embargo, su plasticidad genética es
grande y, por ello, parece que se puede adaptar
con una productividad zootécnica suficiente a


una gama muy variada de medios de cría.
Las investigaciones sobre el comportamiento


zootécnico del conejo y sobre el desarrollo de su
cría son recientes (comenzaron hace menos de
40 arios), aun cuando Lás investigaciones
genéticas sean más antiguas. En el campo de la
cría y de la selección, esto puede ser tanto una
ventaja como un inconveniente. Ventaja porque
la tendencia a importar recetas prescindiendo
del estudio de los problemas propios del país
será menor, y porque la variabilidad genética
permite adaptar la explotación a las condiciones
locales. Inconveniente, si bien relativo, porque
será preciso establecer la directriz de mejora-
miento genético adaptada a las necesidades del
país. La limitación esencial es la dependencia
frente al medio de cría, el cual debe ser estudia-
do y luego dominado.


La ventaja de la cría del conejo reside en la
plasticidad genética de la especie y en la rapidez
de su ciclo biológico. Dicha plasticidad está en
función de una variabilidad genética que tiene
su origen en una domesticación reciente y en
una ausencia de selección artificial intensa para
un objetivo especializado. Esto ha permitido la
obtención rápida de razas muy diferentes en su


El conejo 103




1 04 Genética y selección


FIGURA 21
Utilización de diferentes esitrpes en un esquema piramidal


Selección d Estirpe A


Multiplicación


Producción


Incremento y
calidad carnicera


de canales


cr A


tamaño adulto y en la cantidad de músculo de
un animal (variación de 1 a8 del peso adulto). La
prolificidad de la coneja depende esencialmente
de la raza. Para las razas de talla adulta compara-
ble, la prolificidad media depende poco del me-
dio. Por lo tanto, se podrá utilizar dicha caracte-
rística en el estudio del aprovechamiento de las
poblaciones locales.


Para iniciar el desarrollo de la cría del conejo,
o para mejorarla, se dispone de diferentes razas
y poblaciones. Pero deberán dominarse previa-
mente un mínimo de factores del medio; para lo
demás, el conejo tendrá que adaptarse al medio
físico y humano.


En la mayor parte de los países en desarrollo,
hay que enfocar la explotación del conejo a la
inversa de la explotación industrial. En esta últi-
ma se practica una cría muy intensiva fuera del
suelo y se dominan todos los factores relativos a
la producción. Esto lleva consigo la necesidad de
efectuar estudios sobre el medio de cría en cada
país (estudios técnicos sobre la alimentación par-
tiendo de los recursos locales, estudios genéticos,
sociológicos), y de una formación de los criado-
res. En el plano del mejoramiento genético, se
podrá hacer hincapié, en primer lugar, sobre el


Gazapos de carnicería


Fecundidad


Padres


Estirpe C


Abuelos


estudio del comportamiento zootécnico de las po-
blaciones locales puras y cruzadas, entre sí y con
animales de razas importadas. Siendo las pobla-
ciones locales, en general, de pequeño tamaño y
de menor prolificidad, se podrán estudiar los com-
ponentes biológicos de dicha prolificidad así como
el aumento progresivo del tamaño mediante cru-
zamientos adecuados, con objeto de aumentar la
productividad. Cuando existan poblaciones loca-
les, deberán conservarse y seleccionarse siempre
en el seno de la población para mejorar los resul-
tados en los medios de producción.


Las técnicas tradicionales de cría y de control
de la patología tendrán que perfeccionarse pro-
gresivamente. En primer lugar, un mejoramien-
to importante provendrá de la eliminación de
los errores de cría y de selección señalados en
esta obra. Por consiguiente, a partir de un aná-
lisis de las limitaciones del medio, de los facto-
res limitativos locales, de la búsqueda del grado
óptimo de productividad alcanzado en condi-
ciones bien estudiadas, así como de la califica-
ción profesional de los responsables locales que
serán los más capacitados para encauzar el desa-
rrollo de la cría es como podrá definirse el me-
joramiento de la especie. De esta forma se utili-




El conejo 1 O 5


zará con provecho el potencial biológico del carne, en la que los costos, incidencias económi-
animal en función de las condiciones del medio. cas y niveles de productividad alcanzados pue-
Esto no excluye, si se desea, el desarrollo de una dan conocerse perfectamente.
cría intensiva para una producción industrial de






El conejo 107


INTRODUCCION
En las páginas que siguen no se pretende hacer un
tratado de las enfermedades del conejo. Por una
parte, es imposible describir una enfermedad sin
recurrir a nociones médicas que el lector de esta
obra probablemente no tiene y, por otra, si bien es
verdad que se conoce un gran número de agentes
patógenos en el conejo, ampliamente descritos a
veces, su presencia no implica necesariamente la
existencia de una enfermedad. En la casi totalidad
de los casos, una enfermedad es la resultante de
condiciones desfavorables del medio ambiente y
de la aparición de un germen patógeno (microbio,
virus, parásito). Por lo tanto, es importante, antes
de abordar el capítulo de la patología del conejo,
desarrollar esta primera noción.


CONDICIONES DE LA APARICION Y
EL DESARROLLO DE LAS ENFERMEDADES


El animal
Para luchar contra las agresiones de su ambiente
exterior, el animal posee medios de defensa múl-
tiples e interdependientes. Se pueden clasificar
esquemática y arbitrariamente en dos categorías:


Los medios de defensa no específicos. Pueden
movilizarse muy rápidamente, incluso ins-
tantáneamente («descarga de adrenalina») y
que ponen en funcionamiento todos los gran-
des procesos metabólicos del organismo (mo-
vilización de azúcares y grasas) y las grandes
funciones (circulación sanguínea, respira-
ción, etc.).
Los medios de defensa específicos. Bajo este
título hay que colocar esencialmente la in-
munidad, que es un medio que posee el
organismo de reconocer un elemento (micro-
bio, virus, proteína) que le es extraño y des-
favorable, y algtmas veces pero no siem-
pre de deshacerse de él.


La capacidad de defensa no específica o


Capítulo 5
Patología


específica de un organismo no es ilimitada.
La primera función del cunicultor será la de
colocar al animal en condiciones de que no
tenga que luchar permanentemente para so-
brevivir.


Sin embargo, cuando tiene que luchar para
sobrevivir, el animal fisiológicamente cansa-
do termina por no defenderse y, en función
del clima, del medio o del tipo de cría, apare-
cerá alguna enfermedad. Todas las especies
animales no son igualmente sensibles a las
mismas agresiones, y las principales condi-
ciones del medio conocidas que el conejo
parece soportar mal se indicarán en este capí-
tulo.


El patrimonio genético es sin duda alguna
uno de los elementos que puede desempeñar
una función en la sensibilidad o la resistencia
a las enfermedades. Sin embargo, se debe
recordar que el conejo ha sido introducido
fuera de la cuenca del Mediterráneo hace poco
tiempo (en la escala de la evolución de las
especies) y que han ido reintroduciéndose
constantemente. La noción de «raza local»
debe abordarse con precaución.


El medio ambiente
Acaban de indicarse las razones de su importancia.
Conviene precisar a continuación algunos
conceptos generales.


El medio ambiente es todo lo que rodea al
animal: hábitat, congéneres, alimentación
sólida y líquida, microbismo, temperatura,
aire, ruidos, etc. La noción del medio am-
biente puede extenderse a la granja, al pue-
blo, a la región e incluso al país. Dicha exten-
sión deja de ser una abstracción desde el
momento en que la cantidad de animales por
metro cuadrado, por hectárea o por kilóme-
tro cuadrado aumenta sin que, al mismo tiem-




108 Patología


po, se refuercen las condiciones de higiene o
los reglamentos sanitarios. Una infinidad de
ejemplos relativos a todas las especies animales
o vegetales demuestran que cuanto más crece
una población, más se debe velar por el respeto
a las reglas de higiene.


Lo que los responsables agrícolas han querido
ignorar con demasiada frecuencia es que esta
noción fundamental es cierta tanto a nivel del
criadero como del pueblo, de la región o de la
nación entera. Por ejemplo, en los criaderos tra-
dicionales franceses, hubo un tiempo en que la
pasteurelosis era una enfermedad respiratoria
mortal que podía diezmar los criaderos de todo
un pueblo en algunas semanas. Hoy en día, la
desaparición progresiva de esos criaderos ha
hecho disminuir considerablemente el aspecto
epizokico y mortal de esta enfermedad. En
Europa occidental, la mixomatosis ha diezmado
en algunos meses la población cunícola, no sola-
mente porque se haya introducido el virus, sino
sobre todo porque el conjunto de factores del
medio ambiente se prestaban a ello, y especial-
mente la superpoblación de conejos de campo y
domésticos en Francia en ese período. En Espa-
ña, Francia e Italia, el aumento del número de
criaderos con gran densidad de población y los
intercambios comerciales han hecho que apa-
rezcan y se propaguen simultáneamente en es-
tos tres países unas enfermedades (estafilococcia
dermatomicosis, colibacilosis 0103, etc.), que
eran esporádicas hasta entonces.


El microbismo
El microbismo forma parte del medio ambiente.
Se le ha reservado una sección especial en este
capítulo porque constituye una de las agresio-
nes mayores e inevitables en todos los criaderos.


El microbismo es la contaminación del aire,
de los objetos y de los suelos por las bacterias,
los parásitos, los virus y los hongos. Con fre-
cuencia, esta flora o fauna microscópica no es
intrínsecamente patógena. Se vuelve patógena
cuando la contaminación es elevada y perma-
nente. Desde que se abre un criadero, el
microbismo se establece y aumenta
ineluctablemente con el tiempo. Una de las fun-


ciones fundamentales del cunicultor será actuar
de tal manera que este aumento permanente sea
lo más lento posible, por una parte, respetando
las reglas de higiene, que se desarrollarán más
adelante, y, por otra, criando únicamente el
número de animales que sea capaz de cuidar y
alimentar adecuadamente. Un criadero pequeño
llevado correctamente produce más y durante
más tiempo que un gran criadero mal llevado, y
por consiguiente, es menos peligroso para los
criaderos vecinos.


Los agricultores de todos los países conocen el
efecto benéfico de la pausa que constituye el barbe-
cho, ola importancia de la rotación de cultivos. Una
de las razones del aspecto benéfico de estas prácticas
es que reducen el microbismo local especifico de
cada cultivo; análogamente, cada especie animal crea
su propio microbismo. Así, cualquiera que sea la
capacidad del criadero, tarde o temprano habrá que
vaciarlo, hacer una gran limpieza y desinfectarlo
para que el microbismo ambiente vuelva a un nivel
que permita a los animales disfrutar de buena salud.


El manejo de un criadero
El funcionamiento de un criadero forma par-
te también del medio ambiente, pero a menu-
do se olvidan sus efectos en la patología de
los animales. La evolución de los métodos en
los diferentes países pone de relieve que cada
uno de ellos puede tener efectos positivos y
negativos. La edad del destete es sin duda la
variable que más influye. Destetar
precozmente (28 días) tiene la ventaja de li-
mitar o de suprimir la transmisión de deter-
minados agentes patógenos (por ejemplo, las
pasteurelas y los coccidios). Por otra parte, la
supresión de la lactancia materna detiene el
desarrollo de una cierta inmunidad pasiva y
favorece sin duda las colibacilosis. El destete
demasiado tardío fatigará a las madres. La
intensificación de la producción ha llevado a
algunos cunicultores a optar por un ritmo de
cubriciones demasiado acelerado (cubrición
el mismo día del parto) o por un desplaza-
miento demasiado frecuente de las hembras;
este sistema determina la reducción de la vida
de las reproductoras. Por último, el manejo en




El conejo 109


grupo que se desarrolla en las grandes países
productores europeos modifica considerable-
mente la patología cunicular.


En resumen, el cunicultor debe recordar,
cuando elige un método de cría, que junto a
las ventajas que pueda ver teóricamente pue-
de tener inconvenientes patológicos. El
patólogo, por su parte, deberá tener en cuenta
no solamente los síntomas y los agentes
patógenos identificados, sino también los mé-
todos de cría. Del buen conocimiento de esto
dependerá la aplicación de los métodos profi-
lácticos.


Conclusión
Sería erróneo considerar que en los capítulos
siguientes se entra en el meollo del asunto. Lo
esencial ha sido dicho ya, pero conviene desa-
rrollarlo.


El cunicultor deberá recurrir a las capacida-
des intrínsecas de defensa del animal para
conservar su criadero en buena salud. La re-
sistencia de un organismo a las agresiones del
medio exterior es ante todo global, no especí-
fica, y depende esencialmente de una buena
higiene en el criadero. Las reglas de higiene
son tanto más fáciles de observar y de respetar
cuanto más reducido sea el número de anima-
les criados y más sencillo resulte conservar el
material. La aplicación de una profilaxis higié-
nica diaria reducirá el aumento del microbismo
y de la contaminación del criadero, y permiti-
rá a la explotación ser rentable y viable duran-
te más tiempo. Por consiguiente, reuniendo
estas condiciones globales de limpieza, el
cunicultor podrá luchar más eficazmente con-
tra las eventuales infestaciones patológicas. En
este capítulo se abordarán dichas condiciones
patológicas, no en función de los agentes
patógenos específicos del conejo, sino en función
de los grandes síndromes, es decir del conjunto
de fenómenos mórbidos que se traducen en sínto-
mas comunes o próximos y que tienen una reper-
cusión económica importante.


PATOLOGIA INTESTINAL
Es sin duda alguna este tipo de patología la que


resulta más cara al cunicultor y la que más frena
la expansión de la cría del conejo. La diarrea
reviste una importancia económica de efectos
graves, sobre todo en los conejos jóvenes des-
pués del destete (4 a 10 semanas). Antes del
destete su aparición es rara y en todo caso fácil
de prevenir, mediante un mínimo de higiene
sanitaria y alimentaria.


Hay que señalar que las diarreas de los cone-
jos difieren notablemente de las de los demás
mamíferos domésticos: lechones, terneros, cor-
deros o incluso lebratos. En esas especies, las
diarreas sobrevienen desde los primeros días
que siguen al nacimiento. Si no hay diarreas
postnatales en los conejos, es probablemente
porque nacen desnudos y ciegos y son nidícolas,
y permanecen mucho tiempo al abrigo de las
agresiones exteriores.


Más tarde, en los adultos, son igualmente
raras las diarreas y, en general, son únicamente,
la consecuencia última de otra afección.


Enfoque patológico global
Hay que precisar que, cualquiera que sea la
naturaleza de la agresión, el conejo reaccionará
mediante una perturbación del funcionamiento
intestinal. Esta perturbación se traducirá en la
casi totalidad de los casos en una diarrea. Esta
hipótesis patogénica se basa en diversas
particularidades del conejo, expresadas a conti-
nuación.


La primera se refiere al comportamiento psí-
quico del conejo. En efecto, el conejo es un ani-
mal emotivo. Su domesticación relativamente
reciente no le ha permitido todavía ajustar sus
reacciones de alarma (descarga de adrenalina)
al nivel de la agresión.


La segunda particularidad es la complejidad
de la fisiología intestinal del conejo caracteriza-
da por la práctica de la cecotrofia. Las reacciones
hormonales que gobiernan las reacciones de alar-
ma tienen una incidencia directa sobre el sis-
tema nervioso a nivel del intestino: se produce
una detención o una merma del peristaltismo,
seguida de una disminución del tránsito intesti-
nal o de una paralización de la cecotrofia.


Una tercera constante de las reacciones




110 Patología


postagresivas en el conejo a nivel intestinal es la
alcalinización del contenido del ciego. Este au-
mento del pH está vinculado a la disminución
del tránsito que modifica el medio intestinal y
en particular su flora. Los colibacilos, normal-
mente en pequeña cantidad en el conejo sano, se
vuelven dominantes. Además, la detención de
la absorción de cecotrofias no deja de tener
consecuencias sobre la modificación del medio
intestinal y, entre otras, sobre el equilibrio de los
ácidos grasos volátiles.


En último término, es preciso tener en cuenta
asimismo la aparición diferida de los síntomas
clínicos consecutivos a una agresión. En las es-
pecies animales que parecen tener fuertes reac-
ciones psíquicas (cerdos y caballos, por ejem-
plo), los síntomas aparecen corrientemente en
unas horas (úlceras, cólicos, diarreas, etc.). En el
conejo, un simple cambio de hábitat, un espan-
to, un viaje, no tienen consecuencias inmedia-
tas; cinco a siete días más tarde es cuando se
manifestará la diarrea.


Síntomas generales de los trastornos
digestivos


La sintomatología de las enteritis del conejo es
relativamente simple y constante; por tanto no
permitirá prácticamente nunca hacer un diagnós-
tico etiológico. Los primeros síntomas, raramen-
te notados por el cunicultor, son (durante uno a
tres días) una disminución del consumo
alimentario (sobre todo sólido) y del crecimien-
to. A continuación, aparecerá una diarrea a la
que precede algunas veces una paralización to-
tal de la excreción fecal o la elaboración de
cecotrofias que no son consumidas.


La diarrea es escasa y consiste en la emisión
de una cantidad reducida de heces bastante lí-
quidas que manchan la parte posterior del ani-
mal. En este caso puede sobrevenir la muerte,
algunas veces incluso antes de que se manifieste
la diarrea. Se observa también en ese momento
la deshidratación de la piel.


Dos o tres días después comienza la fase agu-
da de la enfermedad. Esta se manifiesta por una
detención casi total del consumo sólido y
líquido, una fuerte diarrea y un alto índice de


mortalidad. Los rechinamientos de dientes se-
ñalan la existencia de cólicos dolorosos y la
muerte sobreviene después de varias horas de
un coma agitado, con sobresaltos espasmódicos.
Si el animal sobrevive un día a dicho coma, la
curación puede ser completa al cabo de algunos
días.


La curación es en efecto notablemente rápida.
Frecuentemente la diarrea se transforma en estre-
ñimiento. Las cagarrutas son pequeñas, duras y
mal formadas. En los animales de dos a tres meses
no es raro que esta fase de estreñimiento sea la
única que se manifieste. Sin embargo, fisiológica-
mente, ha habido diarrea, como lo revela la palpa-
ción del abdomen: durante la fase aguda, se nota
que el ciego está lleno de líquido.


La autopsia revela igualmente lesiones
atípicas. Durante la fase aguda el contenido in-
testinal es muy líquido, a veces decolorado. Con
frecuencia el ciego está lleno de gases y contiene
muy pocas materias alimenticias.


El intestino suele estar congestionado o
edematoso. Las paredes del ciego llaman la aten-
ción por su aspecto congestivo o estriado de
color rojo, en «pinceladas». El colon puede estar
relleno de una gelatina traslúcida. Además, pocas
veces se encuentra fibrina en la cavidad abdo-
minal, lo cual indica el aspecto agudo de la
evolución de la enfermedad.


Enfoque etiol6gico de las diarreas del
conejo


Las causas de la diarrea son múltiples. Resulta
conveniente diferenciar las causas específicas y
las causas no específicas.


Causas no especificas. Como ya se ha señalado,
agresiones de naturaleza muy diversa pueden
desencadenar la diarrea. El conejo es sensible:


a los transportes, sobre todo en el período
que sigue al destete;
a los cambios de jaula en el transcurso de la
cría;
a la presencia de visitantes extraños (perso-
nas, animales);
a los ruidos desacostumbrados no iden-
tificables por el animal, que persisten algu-




El conejo 111


nas horas o algunos días (por ejemplo, obras
en la proximidad del criadero).


La alimentación ocupa evidentemente un lu-
gar importante entre las causas que favorecen
las diarreas. La falta de celulosa, el exceso de
proteínas, la molturación demasiado fina son
elementos desfavorables. Se recordará también
que el conejo regula sus consumos sobre la can-
tidad de energía del alimento. Demasiada ener-
gía puede determinar un subconsumo, y a la
inversa. Estos diversos factores pueden favore-
cer la aparición de trastornos intestinales. Con
frecuencia, la causa de la diarrea se atribuye a
los cambios de alimentación. Cuando se haya
probado que la afección proviene de determina-
do alimento, habrá que averiguar la composi-
ción de éste en lugar de explicar la aparición de
la diarrea por cambios en la dieta. Sin embargo,
convendrá respetar de todas maneras el ritmo
diario de suministro de los alimentos. En mu-
chos casos de epidemias de diarrea en los cria-
deros de granja se ha sospechado que tal mani-
festación patológica se deba a una alteración del
ritmo de alimentación, cosa que se comprende
mejor cuando se conoce la complejidad de la
fisiología intestinal del conejo (práctica de la
cecotrofia).


Los defectos de abrevamiento en los criaderos
en granja son probablemente una de las causas
mayores de las enteritis mucoides. Hay que insis-
tir en el hecho de que los conejos tienen necesi-
dad de disponer de agua limpia.


Por último, es preciso repetir que las causas
no específicas, que favorecen la aparición de
diarreas, son todos los fenómenos que obligan al
animal a desplegar grandes esfuerzos para de-
fenderse contra su medio ambiente.


Causas específicas. Son teóricamente todas las
que permiten, de forma aislada, que se pro-
duzca la enfermedad. En realidad, en la mayo-
ría de los casos, el estado de salud desempeña
una función preponderante.


Agentes químicos. Determinados antibióticos
tienen invariablemente por efecto provocar las
diarreas: ampicilina, lincomicina, clindamicina.
Los antibióticos se utilizarán siempre con pru-


dencia en el conejo (especialmente las penicili-
nas). En determinadas regiones, un agua para
beber demasiado rica en nitrato parece ser la
causa de las diarreas crónicas.


Mohos. Los alimentos mohosos (gránulos,
desperdicios caseros, pan, mondas) provocan
muy rápidamente diarreas, incluso en conejos
de buena salud al principio.


Virus y bacterias. Aun cuando se dispone de
pocos trabajos sobre los virus enteropatógenos
del conejo, se sabe que existen. Es muy probable,
sin embargo, que como en la mayor parte de las
demás especies animales, el estado de salud
animal desempeñe una función decisiva en el
desencadenamiento de las diarreas de origen
viral. La aparición de rotavirosis es un buen
ejemplo de la función que desempeña el sistema
de cría. Aparecen sobre todo en los sistemas de
cría en grupo (todos los animales de un lugar
son de la misma edad), con destete tardío (35
días) (supresión de la inmunidad pasiva) y des-
pués de la puesta en carnada (42 días) de los
animales (estrés).


Algo semejante sucede con las bacterias. Si las
salmonelas están raramente aisladas en los co-
nejos enfermos, no ocurre así con
Corynebacterium, Clostridium, las pasteurelas y
sobre todo los colibacilos. Aparte de determina-
dos Clostridium y de algunos seroiipos de
Escherichia coli, no es posible sin embargo, re-
producir la enfermedad en conejos con buena
salud con estas diferentes bacterias. No obstan-
te, es preciso considerarlas como agentes
patógenos específicos, incluso si sólo expresan
su calidad patógena de forma facultativa, por
varias razones:


olas más patógenas de ellas (Clostridium y
algunos serotipos de Escherichia coli), por
encima de un determinado umbral de conta-
minación del criadero, pueden ser la causa
directa de las diarreas y de su persistencia;
con mucha frecuencia, si no siempre, consti-
tuyen una complicación secundaria de una
enteritis que, sin ser grave en principio, se
vuelve grave y mortal;


o la patogenicidad de Clostridiuin o de Esche-
richia coli se debe en parte a las toxinas que




112 Patología


provocan rápidamente lesiones irreversibles
que hacen que los tratamientos curativos
sean ineficaces.


Parásitos intestinales. En el conejo se encuentran
todas las grandes familias de parásitos: trematodos
(duela), cestodos (tenia), nematodos (lombrices
intestinales), protozoarios (coccidios).


Los coccidios son los mayores agentes específi-
cos de las diarreas del conejo. Teniendo en cuenta
su importancia, toda la sección que sigue se ha
dedicado enteramente a su estudio. Las demás
parasitosis se tratarán globalmente después de las
coccidiosis y de las enteritis bacterianas.


Coccidios y coccidiosis
Los coccidios
Son protozoarios que constituyen el filo más pri-
mitivo del reino animal. Son esporozoarios, es
decir parásitos que carecen de cilios y flagelos y
que tienen a la vez una reproducción sexuada y
asexuada. Reagrupan gran número de familias,
entre ellas la de las Eimeriidae, que se caracterizan
por un desarrollo independiente de los gametos
machos y hembras.


Casi todos los coccidios del conejo forman par-
te del género Eimeria, es decir, que comprenden
cuatro esporocistos con dos esporozoitos. Se ca-
racterizan por el oocisto, forma de dispersión y de
resistencia de los parásitos en el medio exterior.


Ciclo de los cocciclios. Los Eimeria son monoxenios
y tienen una especificidad muy activa frente a su
huésped. Por esto, el conejo no puede verse afec-
tado por parásitos coccidios de otras especies
animales, y viceversa. Los Eimeria se desarrollan
en las células epiteliales del aparato digestivo
(intestino, hígado). En el contenido intestinal y en
las heces se encuentran los huevos (oocistos) que
contienen, después de la maduración (oocistos
esporulados), ocho «embriones» (esporozoitos).


El ciclo de los Eimeria comprende dos partes
distintas: una parte interna y otra externa. La
parte interna (esquizogenia + gamogonia) que da
lugar a la multiplicación del parásito y a la excre-
ción de oocistos. Comienza con la ingestión del
oocisto esporulado, por la salida de los
esporozoitos. A continuación tiene lugar la mul-
tiplicación del parásito. Puede comportar uno,


dos o varios esquizogonios (reproducción
asexuada) según las especies (ejemplo: E. media,
dos esquizogonios; E. irresidua, tres o cuatro
esquizogonios). Puede tener lugar en diferentes
partes del aparato digestivo (E. stiedai, en el híga-
do; E. magna, en el intestino delgado; E. flavescens ,
en el ciego). La última esquizogonia da lugar a la
formación de gametos. La gamogonia (reproduc-
ción sexuada) que le sigue termina en la forma-
ción de oocistos que son excretados con las heces
en el medio exterior. La duración total de la parte
interna del ciclo es otra de las características de las
especies (E. stiedai, 14 días; E. perforans, 5 días).


Durante la parte externa del ciclo (esporogonia),
el oocisto pasa a ser infestante después de un
cierto tiempo cuando se encuentra en condiciones
favorables de humedad, calor y oxigenación. La
esporulación se produce durante un período que
varía según las especies (a 26 °C, E. stiedai, 3 días;
E. perforans, 1 día). Los oocistos esporulados son
sumamente resistentes en el medio exterior. La
resistencia a los agentes químicos es particular-
mente importante. Considerando que el oocisto
es el contaminante que hay que destruir, numero-
sos trabajos, en particular los de Coudert (1981)
en Francia, han estudiado esta parte del ciclo. En
el terreno práctico, esta resistencia no deja de
plantear problemas, especialmente para la desin-
fección de los criaderos. Siendo la desinfección
por vía química ineficaz, únicamente el calor y un
ambiente seco permiten actualmente destruir los
oocistos.


Especies. Son por lo menos 11 las especies
parásitas del conejo. Solamente una se localiza
en el hígado, y las otras 10 en el intestino. Coudert
ha realizado un examen completo del tema
(1989).


Coccidio hepático: Eimeria stiedai. En Euro-
pa, esta especie sólo provoca pérdidas econó-
micas a nivel de sacrificio. Además, esta
parasitosis es relativamente fácil de eliminar
mediante medidas de carácter sanitario e hi-
giénico muy estrictas durante algunas sema-
nas y por la profilaxis medica El tratamiento
dura de cuatro a seis semanas con los
anticoccidios clásicos, Décox, Pancoxin,




El conejo 113


Lerbek y Robenidin añadidos al alimento a
título preventivo hacen desaparecer práctica-
mente la enfermedad. En climas menos cle-
mentes que los de Europa y en los países en
que se pueden adquirir menos fácilmente los
medicamentos adecuados, es posible que la
coccidiosis hepática tenga consecuencias más
graves. En efecto, el hígado es un órgano que
desempeña una función fundamental en to-
dos los fenómenos de homeostasia. Una afec-
ción hepática crónica sólo puede disminuir la
capacidad de resistencia del organismo.
Coccidios intestinales. Pueden clasificarse
en cuatro categorías (Cuadro 48).


E. coecicola y E. exigua son coccidios apatógenos.
No se descubre ningún signo clínico incluso
con una inoculación que comprenda varios
millones de oocistos.
E. peiforans es un coccidio muy poco o poco
patógeno. Aisladamente, no provoca nunca
diarrea o mortalidad. Se requiere una infec-
ción masiva (10' oocistos) para ocasionar
una disminución de crecimiento ligera y muy
breve.


- E. irresidua, E. magna, E. media y E. piriformis
son especies patógenas que provocan diarreas
muy abundantes y un retraso de crecimiento,
que puede alcanzar del 15 al 20 por ciento del
peso en vivo, para infecciones comprendidas
entre 0,5 y 1 x 105oocistos. Cuando se encuen-
tran solos, estos coccidios únicamente provo-
can una pequeña mortalidad, incluso con in-
fecciones relativamente importantes.
E. intestinalis y E. flavescens son los coccidios
más patógenos. Provocan diarreas y mortali-
dad incluso con dosis muy débiles (a partir de
103oocistos).


Observaciones
El poder patógeno únicamente se ha juzgado
aquí con relación a los criterios de retraso de
crecimiento y de mortalidad. Sin embargo, no
hay que olvidar que las coccidiosis, como toda
enfermedad, pueden dejar un determinado nú-
mero de secuelas, renales o hepáticas especial-
mente, que no dejan de tener consecuencias bien
sobre el estado de adelgazamiento en el sacrifi-


cio, o bien sobre el porvenir del animal si éste se
conserva como reproductor.


Además, una enfermedad se complica fre-
cuentemente con otras afecciones. En efecto, estas
observaciones se han obtenido sobre conejos
criados en condiciones particularmente favora-
bles, es decir, que no han existido prácticamente
superinfecciones bacterianas. Por ejemplo, se
ignora si, con los coccidios del segundo grupo
(E. media), en un medio desfavorable la enfer-
medad no será más grave.


Lesiones. Se clasifican conforme a dos clases:
macroscópicas e histopatológicas.


Lesiones macroscópicas. Cada coccidio tiene
un lugar preferente de desarrollo en el que
provoca una reacción del epitelio intestinal
más o menos visible según las especies. El
duodeno y el yeyuno suelen albergar parási-
tos: Eimeria peiforans, E. media y E. irresidua.
Unicamente esta última especie, a dosis ele-
vada, provoca lesiones macroscópicas visi-
bles en la autopsia. El íleon es el lugar de
multiplicación de E. magna, de E. intestinalis
y de E. vejdovslcyi. Sobre todo E. intestinalis
produce las lesiones macroscópicas más
espectaculares. El íleon se vuelve edematoso,
blanquecino; la segmentación aparece muy
clara sobre todo en la parte más cercana al
ciego. Con E. magna, a dosis elevada, el as-
pecto de la lesión es el mismo. El ciego es el
dominio de E. flavescens que, a dosis media,
provoca también lesiones sobre el colon. La
pared del ciego se espesa y presenta aspectos
variables según haya superinfección
microbiana o no. Su aspecto puede ser blan-
quecino en caso de infección importante y
sin complicación, pero muchas veces apare-
cen estriaciones rojizas, placas de necrosis o
una congestión generalizada. Se observa ge-
neralmente la vacuidad del ciego. El colon
puede ser lesionado por E. flavescens y sobre
todo por E. piriformis, que es el único coccidio
del conejo, que, a dosis media (de 30 000 a
50 000 oocistos), puede provocar una
enterorragia a nivel del Fusus coli.
Lesiones histopatológicas. Hay que señalar dos
puntos: las lesiones tanto macroscópicas




114 Patología


CUADRO 48
Capacidad patógena comparada de los diferentes coccidios intestinales del conejo


Nota: GMD = ganancia media diaria de peso.


como histopatologicas son relativamente fu-
gaces. Aparecen hacia el 8" 090 día y desapa-
recen hacia el 12" ó 13", y ello a pesar de su
aspecto algunas veces espectacular (E.
intestinalis, Ellavescens, E. piriformis). En el
plano histologico, se observa únicamente
una hipertrofia de las células del epitelio
intestinal, permaneciendo intacta la estruc-
tura de la célula. Por otra parte, el número de
células con parasitosis es ínfimo en relación
con el número de células del epitelio, pero
todas las células, con parasitosis o no, pre-
sentan el mismo aspecto. Sólo quedan des-
truidos algunos islotes celulares en la pro-
fundidad de las criptas de Lieberkiihn.


Las coccidiosis
Los coccidios son agentes patógenos específicos,
porque, inoculados en conejos provocan (los que
son patógenos), en el 100 por ciento de los ani-
males, las mismas lesiones y los mismos sínto-
mas (diarrea, disminución de peso, mortalidad).


Síntomas clínicos. La mayoría no son específi-
cos de las coccidiosis intestinales. Los principa-
les síntomas que se pueden encontrar son: la
diarrea, el adelgazamiento, el subconsumo de
alimento y de agua, el contagio y la muerte.


La evolución clínica de una coccidiosis intes-
tinal se representa esquemáticamente en la
Figura 22.


Ningún signo de enfermedad
o ligera disminución de GMD
No se manifiesta diarrea


Disminución de la GMD


Diarrea inconstante
Poca o ninguna mortalidad


Fuerte disminución de la GMD
Diarrea abundante
Mortalidad elevada


O Diarrea. Según las especies, la diarrea apare-
ce entre el 4" y 6" día que sigue a la infesta-
ción; su intensidad es máxima hacia el 8" y el
10", y después disminuye en 3-4 días. La
diarrea es el primer síntoma visible con la
deshidratación cutánea que puede apreciar-
se clínicamente por la persistencia del plie-
gue de la piel.
Ganancia de peso y consumo de alimento. Evo-
lucionan de forma secuencial y sistemática y
siguen muy fielmente la evolución de la
diarrea. Durante dos a tres días, el crecimien-
to y el consumo de alimento son de poca
importancia y después, entre el 7"y el 10" día
siguiente a la infestación, sobreviene u_na
pérdida de peso que puede alcanzar el 20
por ciento del peso en vivo en 2-3 días. A
continuación la curación es bastante rápida,
puesto que dos semanas después de la inocu-
lación los animales pueden recobrar su creci-
miento inicial.


o Mortalidad. Se produce durante un período
relativamente corto (3-4 días) y sobreviene
de forma brusca el 9" día después de la
infestación.


Factores de variación. La intensidad de estos
síntomas generales varía en función de la
especie de Fimeria, de la gravedad de la
infestación (efecto de la dosis) y del estado
general del animal. Se puede, utilizando


Pa togenicidad Especie de Eimeria Síntomas


No patógeno E. ccecicola
o poco patógeno F. exigua


E. perforans
E. vejdovskyi


Patógeno E. media
E. magna
E. irresidua
E. piriformis


Muy patógeno E. intestinalis
E. flavescens




FIGURA 22
Esquema de la evolución clínica de una coccidiosis


Ganancia de peso (g/día)


Animales testigos
40


30


20


10


diferentes especies con diferentes dosis, ob-
tener exactamente los mismos efectos.


Se dispone de poca información sobre el efec-
to de muchas especies. Sin embargo, no parece
que exista sinergia entre las especies, salvo con
E. pir ¡Ponis que, al parecer, aumenta considera-
blemente la patogenicid.ad de las demás espe-
cies, lo cual se explica con relativa facilidad por
el hecho de su lugar de implantación y de la
función capital del colon (véase infra
«Fisiopatología»).


Es frecuente que, paralelamente a las
coccidiosis, se desarrolle una flora bacteriana
que complica los síntomas y los agrava. Si los
conejos no han estado jamás en contacto con las
coccidiosis (animales no inmunes), la edad no
juega ningún papel fundamental en la
receptividad a las coccidiosis. En los animales
de 10-11 semanas, la enfermedad es más breve,
la diarrea menos abundante, pero la pérdida de


Mortalidad


14 16


Días después de la inoculación


peso y la mortalidad son muchas \Teces más
importantes que en los conejos más jovenes. En
cambio, después de un primer contacto con el
parásito, los conejos quedan relativamente
inmunizados.


Fisiopatologfa de las diarreas de ()ten coecicliano.
El síntoma principal de la patología intestinal
del gazapo joven es la diarrea. El estudio de las
enteritis del conejo, consecutivas a las coccidiosis,
se ha abordado con referencia al ternero y al
lactante, en los cuales los fenómenos cliarreicos
están esencialmente ligados a las perturbacio-
nes hidrominerales.


En el ternero o en el niño, la diarrea parece
dominada por tres fenómenos principales: por
definición hay un aumento considerable de la
pérdida de materias fecales; en el plano
metabólico, la patogenia de las diarreas se expli-
ca generalmente por una deshidratación
extracelular y por una acidosis metabólica.


El conejo 115




116 Patología


En el conejo afectado de diarrea, como en el
ternero o en el niño, las heces están evidente-
mente más hidratadas pero cuantitativamente
son menos importantes que en los animales sa-
nos. Se observa, pues, poca pérdida de agua y de
sodio. Por otra parte, mientras en el caso del
ternero o del niño la secreción urinaria es débil,
incluso nula, con hemoconcentración asociada a
una deshidratación extracelular, en el gazapo, la
diuresis prácticamente no se modifica en el cur-
so de la diarrea, y hay una hemodilución. No
existe modificación en la distribución hídrica
del organismo; únicamente la piel está muy
deshidratada. El pH sanguíneo permanece nor-
mal. A nivel plasmático, la modificación más
notable es una gran hipocaliemia.


Por consiguiente, la patología de las diarreas
del gazapo parece diferente de las más «clási-
cas» del ternero o del niño. Sin embargo, en el
plano intestinal, el primum movens parece ser
común a dichas especies y al conejo. En la dia-
rrea colibacilar del ternero, por ejemplo, el intes-
tino delgado es el asiento de una secreción abun-
dante de agua y de minerales, especialmente de
sodio, que serán perdidos por el animal. En el
gazapo se nota igualmente una falta de
reabsorción, e incluso una secreción, de sodio y
de agua en las zonas de multiplicación parasita-
ria. Pero, por oposición al ternero, el conejo es
capaz de compensar estos trastornos en las par-
tes distales del tracto digestivo (colon) y, sobre
todo, de realizar un cambio Na-K que limita al
máximo las fugas sódicas, realizándose las pér-
didas potásicas a expensas de las reservas cor-
porales.


Los diferentes parámetros que acaban de es-
tudiarse evolucionan paralelamente a los sínto-
mas ya descritos, y su intensidad máxima se
sitúa hacia el 10° día siguiente a la infestación.
Por otro lado, se manifiestan determinados ele-
mentos de forma constante en la enteritis del
gazapo: alargamiento del período de retención
de los alimentos ingeridos en el intestino, flora
colibacilar elevada y pH intestinal que tiende
hacia la basicidad. Esto demuestra que los fenó-
menos esenciales de la patogenia de la diarrea
parecen ser independientes de la etiología (agen-


tes infecciosos o causas no específicas), y que
este síndrome diarreico es un proceso complejo
que conduce quizás a una respuesta única, pero
en el que están relacionados muchos factores
(digestión, flora, motricidad, absorción, secre-
ción) que determinan el aspecto especial de la
diarrea del gazapo.


Igualmente, se podrá caer en la tentación de
atribuir a las lesiones específicas, algunas veces
espectaculares, la causa del poder patógeno. Esto
sería olvidar que todas esas modificaciones del
metabolismo hidromineral, del pH, etc., son fe-
nómenos tardíos de las consecuencias
ineluctables de una agresión que ha tenido lu-
gar muchos días antes.


Coccidiosis y terreno. Con mucha frecuencia,
todos los criaderos están parasitados por múlti-
ples especies de coccidios. Las encuestas de-
muestran que las especies menos patógenas son
las que se encuentran en mayor número (Eimeria
perforans y E. media). E. magna es también muy
frecuente y a menudo en cantidades muy abun-
dantes. E. intestinalis, E. flavescens y E. irresidua
son afortunadamente menos frecuentes, porque
su sola presencia constituye un gran peligro
para el criadero. Algunas especies pueden estar
prácticamente ausentes en algunos países: E.
piriformis es raro en Europa, y no se ha oservado
la presencia de E. intestinalis en Benin.


Es preciso recordar siempre que una sola ca-
garruta de conejo sano, procedente de un buen
criadero en el aspecto sanitario, contiene por
término medio suficientes coccidios para provo-
car una diarrea si se inoculan a un animal. Y sin
embargo, todos los conejos no padecen de
coccidiosis clínica. En efecto, todo dependerá en
la mayoría de los casos de las condiciones de
cría. Si éstas son buenas, solamente un pequeño
porcentaje de animales morirá de diarrea; si son
desfavorables, se tendrá, por regla general, una
mortalidad crónica del 10 al 15 por ciento.


Ya sea el medio ambiente bueno o malo, toda
agresión podrá desencadenar una coccidiosis,
cualquiera que sea la edad de los animales. Es
curioso comprobar que la diarrea afectará no
solamente a los gazapos jóvenes recientemente
destetados sino también a los animales de más




El conejo 117


edad en contacto con los parásitos durante mu-
chas semanas. La inmunidad específica adquiri-
da naturalmente es siempre muy pequeña. Por
consiguiente, debe atribuirse un mayor papel a
las tensiones en el desencadenamiento de las
coccidiosis, cuyo proceso se resume en la Figura
23.


Las agresiones no específicas aisladamente no
producen diarrea en un criadero en el que, ade-
más, las condiciones sanitarias y de confort fi-
siológico sean buenas. En estos casos, el animal
ha podido conservar intacto su potencial de
defensa no específico. Por el contrario, un sim-
ple cambio de alimento en un criadero en que el
medio sea desfavorable bastará para desencade-
nar una diarrea.


Además, el mero hecho de criar juntos cinco o
seis conejos en una jaula de un tercio de metro
cuadrado y en un local en el que haya otros 100
ó 1 000 más, constituye una caja de resonancia
que amplifica todos estos fenómenos. Por últi-
mo, no se puede hablar de factores no específi-
cos sin precisar su intensidad (cinco minutos de
transporte no constituyen la misma agresión
que cuatro horas). Estas agresiones representan
el fenómeno desencadenante, y únicamente des-
pués, en la mayoría de los casos, es cuando
intervienen los agentes infecciosos específicos
(virus, bacterias, coccidios).


Cada uno de ellos, por su simple presencia
permanente en pequeña cantidad o en cantidad
media, puede también contribuir a que dismi-
nuya el potencial de defensa del organismo, sin
que por eso exista una enfermedad clínica per-
manente.


Igual ocurrirá con otras enfermedades especí-
ficas crónicas (afecciones respiratorias,
mixomatosis) que indirectamente, por el mismo
proceso de agotamiento de las capacidades de
defensa del organismo, serán el origen del
desencadenamiento de las coccidiosis o de las
diarreas.


Probablemente los casos de coccidiosis pri-
maria son poco frecuentes. Sin embargo, pue-
den existir, especialmente cuando se introducen
animales extraños al criadero, portadores de
especies patógenas.


Diagnóstico. El diagnóstico de la coccidiosis es
a menudo extremadamente difícil de hacer. Sólo
se puede hacer en el laboratorio, realizando,
además de un examen de las vísceras, un re-
cuento de los coccidios por gramo de excremen-
to. Es necesario saber que, para afirmar la exis-
tencia de una coccidiosis, es preciso no solamente
hacer recuentos, sino, además, hay que hacerlos
sobre muchos animales y muchos días seguidos.
Igualmente, hay que identificar las especies de
que se trata y conocer el poder patógeno especí-
fico de las mismas.


En lo referente alas investigaciones
coproscópicas, es preferible examinar los excre-
mentos de varios días, recogidos en una jaula en
la que haya varios animales. Este examen es
además mucho más fiable que el del contenido
del ciego. En efecto, en un momento dado (muer-
te o sacrificio del animal), se puede constatar:


la ausencia de coccidios o de coccidiosis: éste
es el caso, que no es raro, de animales que
mueren antes del final del ciclo de los
coccidios;
pocos coccidios y coccidiosis: igual caso que
el precedente con mortalidad un poco más
tardía; este caso se presenta frecuentemente
con coccidios muy patógenos que provocan
rápidamente la muerte (Eimeria intestinalis y
E.flavescens), incluso con infestaciones pe-
queñas;
muchos coccidios sin que se registre
coccidiosis clínica cuando se trata de
infestaciones de coccidios poco patógenos
(E. coecicola ,E.perforans y E. media). Es eviden-
te que en este caso la multiplicación del
parásito será, sin embargo, un elemento des-
favorable.


A pesar de estas dificultades, se puede afir-
mar por lo menos que la sola presencia de E.
intestinalis, de E. flavescens e incluso de E. irresidua
o de E. piriformis constituye una presunción gra-
ve de enfermedad y un peligro cierto con rela-
ción a la patogenicidad de los dos primeros
coccidios. El examen necrépsico es frecuente-
mente decepcionante. Las lesiones típicas de las
coccidiosis sólo aparecen cuando se trata de
infecciones masivas y que sólo persisten dos o




118


FIGURA 23
Desarrollo de una coccidiosts


AGRESION NO ESPECIFICA


Física; transporte, ruido, calor seco, frío húmedo, cambio de medio,
falta de tranquilidad, sustos, etc,


Química: aire demasiado cargado de amoniaco, de gases pesados,
medicamentos, etc.


Biológica destete, microbisrno ambiente elevado, cambio de alimento,
afección respiratoria, etc


2 Agotamiento de las capacidades de reacción del organismo


Desarrollo de los coccidios que inducen a una coccidiosis


4 Contaminación por grandes cantidades
de coccidios que se convierten por si solos
en el agente de la enfermedad por
contagio persistente


Eventualmente,
desarrollo colibacilor


tres días. La presencia de puntos blanquecinos
en el intestino permitirá sospechar una
coccidiosis, pero no bastan para afirmar la exis-
tencia de la enfermedad. En todos los casos se
aconseja hacer la autopsia a todos los animales
muertos porque es preferible basarse en un con-
junto de factores, incluso rápidamente observa-
dos, que en un resultado aislado.


El diagnóstico de coccidiosis hepática, por el
contrario, es muy fácil de hacer. La presencia de
pequeñas manchas blanco-amarillentas o de


Patología


pequeños nódulos en la superficie o en el hígado
es un signo característico de esta enfermedad.
Pero únicamente una coccidiosis masiva, que
provoque una hipertrofia a veces espectacular
del hígado y un adelgazamiento importante,
puede explicar la mortalidad.


Pronóstico. Hacer un pronóstico de coccidiosis
no tendrá gran interés si no se hace al mismo
tiempo el diagnóstico de las razones que han
provocado la coccidiosi s. Todos los conejos son
portadores de coccidios; por tanto, si se declara




El conejo 119


la enfermedad, no es sólo por el hecho de los
parásitos (éstos estaban ya presentes); son las
condiciones de vida, de resistencia del animal,
del criadero, las que han permitido la multiplica-
ción de Einieria. Por consiguiente, será preciso
también examinar el medio y tratarlo. Los resul-
tados de tales análisis son casi siempre bastante
sombríos.


Lucha contra las coccidiosis
Terapéutica
Por lo general se esperan resultados terapéuti-
cos poco realistas; en efecto, los tratamientos
son casi siempre decepcionantes y onerosos. Esto
se explica por dos razones esenciales:


Las enfermedades sólo se pueden tratar si se
conocen sus causas; ahora bien, en el conejo,
éstas tienen su origen, con mucha frecuencia,
en un conjunto de agresiones no específicas.
Por lo tanto, lo que conviene modificar pri-
meramente es el medio ambiente.
Es posible tratar las coccidio sis en animales
infectados desde hace pocos días (cinco o
seis), pero el tratamiento es ineficaz en los
demás. Por consiguiente, es preciso saber
que después de un tratamiento eficaz, la
mortalidad y la diarrea continuarán todavía
durante algunos días. Lo que decepciona con
más frecuencia, es que después de una mejo-
ría de una o dos semanas, haya una recaída.
Hay que tener en cuenta que después de
algunos días de diarrea en un criadero, hay
miles de millones de coccidios en él y que
bastan algunos cientos de los más patógenos
para matar un conejo.


Sulfamicloterapia. Los medicamentos más co-
rrientes son los nitrofuranos y las sulfamidas.


Los primeros se han utilizado ininter-
rumpidamente durante casi 30años mezclados
con el alimento. Quizás ésta sea la causa de la
poca acción contra los coccidios que se observa
en el momento actual. Sin embargo, es proba-
ble que su actividad bacteriostatica favorezca
la curación o evite los trastornos. El Bifuran (50
por ciento de furazolidona, 50 por ciento de
furoxona), en dosis de 200 mg/kg de alimento,
sólo se emplea con carácter preventivo.


Las sulfamidas son más eficaces en plan cu-
rativo.


La sulfadimetoxinx es la más eficaz y la que
mejor toleran las hembras lactantes o preñadas:
la dosis curativa es de 0,5 a 0,7 g/1 de agua para
beber y la dosis preventiva de 0,25 g /1 de agua
para beber. La actividad bacteriostatica de esta
sulfamida, especialmente sobre las pasteurelas,
hace que sea uno de los mejores medicamentos
que se pueden utilizar en la cría del conejo. No
debe abusarse de su utilización.


La sulfaquinoxalina se utiliza mucho pero en
dosis superiores. La dosis curativa es de 1 g/lde
agua para beber; la dosis preventiva de 0,50 g/1
de agua para beber.


La sulfadimeracina en dosis de 2 g/les menos
eficaz.


Estas mismas sulfamidas pueden ser poten-
ciadas mediante antifólicos como la
pirimetamina o la diaveridina, lo que permite
reducir considerablemente lás dosis que se han
de utilizar, pero aumenta también la toxicidad,
especialmente para las hembras preñadas. Se
evitará sistemáticamente el uso de las sulfamidas
en estas últimas.


El formosulfatiazol es igualmente un excelen-
te coccidiostático que puede utilizarse en dosis
curativas de 0,5 a 0,8 g/ kg de alimento o preven-
tivas de 0,3 a 0,5 g/kg.


Desgraciadamente es insoluble en el agua.
Los tratamientos curativos deberán aplicarse


siempre a todos los animales en crecimiento
durante cuatro a cinco días consecutivos segui-
dos de un reposo terapéutico, volviéndose a
aplicar el tratamiento durante cuatro o cinco
días.


Si el tratamiento se hace en el agua para be-
ber, se cuidará de que ésta esté siempre muy
limpia. Si los animales están nutridos con ali-
mentos acuosos (raíces, verdura, etc.), se susti-
tuirán por alimentos secos, si no el consumo de
agua será insuficiente.


Las concentraciones de medicamentos que
generalmente se prescriben corresponden aproxi-
madamente a un consumo previsto de 100 a 150
g de agua por kilogramo de peso en vivo. Cuan-
do se rebasan estas normas (hembras lactantes,




gran calor), conviene diluir más el medicamen-
to. Lo contrario no es posible, porque se corre el
riesgo de que el conejo rechace la bebida.


Antibioterapia. Los antibióticos no tienen ac-
ción curativa contra las coccidiosis. No obstan-
te, se pueden utilizar en caso de diarreas rebel-
des o para evitar complicaciones bacterianas
secundarias. Los más utilizados son la neomicina
(0,1 a 0,4 mg/1de agua para beber), la colimicina
(3 a 4 105UI por litro), y las tetraciclinas (0,2 a
0,3 g/1).


Cualquier antibioterapia comenzada debe
continuarse durante tres o cuatro días, sin dis-
minuir la dosis, para tener alguna posibilidad
de que sea eficaz. La bioterapia debe hacerse con
precaución. Algunos antibióticos que actúan
esencialmente sobre la flora gram positivo son
tóxicos para el conejo (ampicilina, lincomicina,
clindamicina); otros no son aconsejables por vía
oral (cloranfenicol, penicilina, eritromicina,
tilosina).


Con excepción quizás de la neomicina y de las
tetraciclinas, la antibioterapia presenta siempre
un riesgo de perturbaciones digestivas en el
conejo. En el caso de diarrea, sin diagnóstico
etiológico, se ha demostrado empíricamente que,
con frecuencia, un tratamiento correcto sólo con-
tra los coccidios basta para restablecer la situa-
ción. Asimismo, muchos investigadores france-
ses o de otros países, señalan la importancia de
las coccidiosis intestinales como factores que
predisponen al desencadenamiento de las ente-
ritis, y el interés de un tratamiento contra los
coccidios. Hay que señalar, finalmente, que el
uso de un medicamento no constituye, por sí
solo, un tratamiento correcto.
Profilaxis
Las agresiones no específicas y las coccidiosis
son los factores esenciales de las diarreas. Por
consiguiente, la profilaxis de las diarreas consis-
tirá en evitar estos dos tipos de fenómenos.
Contra el primer tipo de agresión, se utilizará la
profilaxis higiénica; contra la coccidiosis, se aso-
ciará la profilaxis médica.


La profilaxis médica. Es de dos tipos: la vacuna-
ción y la quimioprevención.


Vacunación. No existen (en 1993) vacunas


contra las coccidiosis. Se investiga activamente
en este campo, y se tienen esperanzas de que en
los años venideros se descubran cepas atenua-
das de ciclo corto (cepas precoces).


Quimioprevención. Las sulfamidas utilizadas
en dosis profilácticas (véase pág. 119) en el
momento del destete durante 8-10 días consti-
tuyen un buen medio de prevención en los cria-
deros con problemas.


Los anticoccidios administrados preventiva-
mente en los alimentos completos granulados
son sin duda la profilaxis médica más buscada.
En el conejo, se puede utilizar un cierto número
de productos. La Robenidina se utiliza desde
1982 como aditivo en los alimentos (66 mg/kg).
Es muy eficaz y muy bien tolerado por el co-
nejo. Sin embargo, tras diez arios de uso en
Europa occidental, se han desarrollado
quimioresistencias (E. media y E.magna). Hay
otros productos que son eficaces (Lerbek) o
muy eficaces (Salinomicina, Diclazuril,
Toltrazuril [hidrosoluble]), pero todavía no se
utilizan en conejos (en 1993). Los anticoccidios
de la familia de los ionoforos, utilizados en
avicultura, son en general muy tóxicos para el
conejo: Narasina, Monensina, Maduramicina.
Algunos son bien tolerados (Salinomicina 20
ppm; Lasalocid 50 ppm), pero hay que prestar
atención a no superar las dosis. Otros
anticoccidios muy utilizados en avicultura como
el Amprolium, el Coyden (metilclorapindol) no
son eficaces o lo son muy poco en el conejo.
Coudert (1981) ha hecho una revisión exhausti-
va de estos productos. El inconveniente de estos
productos es su insolubilidad en el agua, lo que
excluye su utilización si no es con los alimentos
granulados completos.


Los antibióticos utilizados continuamente en
el alimento en dosis débiles son desaconsejables,
porque son ineficaces y peligrosos.


La profilaxis higiénica. Constituye la piedra
angular de la lucha contra las coccidiosis y del
éxito de la cría del conejo. Su función rebasa
ampliamente el ámbito de las coccidiosis, por
eso el final de este capítulo está enteramente
dedicado a ella.


La inmunidad adquirida contra los coccidios


120 Patología




es específica para cada especie. Hay que señalar
que los coccidios no pueden desarrollarse en los
gazapos antes de los 21-25 días, es decir, cuando
la alimentación láctea es dominante. La presen-
cia de coccidios antes de los 28 días es signo de
una insuficiencia de alimentación láctea o de
una higiene general deficiente. Después del des-
tete, cuando hay contaminación, la inmunidad
se adquiere en 10-12 días y dura hasta la edad
adulta. No obstante, las condiciones de estrés
importantes o que provocan inmunodepresión
reducen esta resistencia adquirida.


Enteritis de origen bacteriano
Aparte de las 'coccidiosis, se mencionan tradi-
cionalmente otros dos tipos de diarreas en el
conejo. Han sido estudiadas por Renault en Fran-
cia (1975), que ha descrito su mecanismo.


Enteritis mucoide. Puede observarse una dia-
rrea especial en los gazapos en crecimiento en
los conejos lactantes: las deyecciones, muy blan-
das, están mezcladas con una especie de sustan-
cia gelatinosa, translúcida, llamada mucus.


En la autopsia, se observa un colon y un recto
llenos de grandes cantidades de gelatina que se
parece a la clara de huevo. Se han enunciado
múltiples hipótesis para explicar esta clase de
diarrea, que sin duda no es más que una expre-
sión particular de enteritis etiológicas muy di-
versas, bacterianas (colibacilo, por ejemplo) o
nutricionales (falta de bebida y, sobretodo, falta
de fibra).


Enterotoxemia, colibacilosis y tiflitis. Estas
distintas denominaciones, como la enteritis
mucoide, enmascaran de hecho enteritis que
pueden tener etiologías diferentes pero sus as-
pectos clínicos y necrópsicos son muy afines.
Frecuentemente, la evolución de la enfermedad
es rápida (tres a cuatro días) y la muerte precede
algunas veces a la diarrea. Cuando la enferme-
dad evoluciona de forma enzoética en un cria-
dero, se puede estar en presencia de fases de
diarrea mucoide o de estrefiimientft


En la autopsia, las lesiones se parecen a las
descritas para las coccidiosis. Corrientemente


hay gases en el ciego, que por lo general presen-
ta un aspecto estriado con vetas rojas. El hígado
y los riñones ofrecen a veces un aspecto anormal
(hígado friable, riñones descoloridos).


Las bacterias a las que se culpa más a menudo
son Clostridium y los colibacilos.


Clostridium (Cl. perfringens, Cl. welchii, Cl.
septicum) se han aislado pocas veces en conejos
en crecimiento después del destete. Quizás esto
se deba en parte al hecho de que son gérmenes
anaerobios para cuyo aislamiento e identifica-
ción hacen falta medios especiales. Desde hace
algunos años, se señala con frecuencia la presen-
cia de Clostridium spiroforme en el conejo. Este
tipo de enteritis aparece a menudo en los anima-
les bien alimentados (exceso de proteínas?).
Esta enfermedad puede atacar tanto a los jóve-
nes como a los reproductores. La diarrea con
frecuencia es muy líquida, y la rapidez de la
putrefacción es característica. Los cadáveres es-
tán hinchados, y en la autopsia se observa que
las vísceras tienen un aspecto verdastro. Los
tratamientos específicos de anaerobios pueden
ser eficaces (Dimetridazol, Tetraciclina +
Imidazol, etc.).


Escherichia coli, por el contrario, se encuentran
sistemáticamente en cantidad muy elevada en el
conejo afectado de diarrea, incluso cuando se
trata de una coccidiosis. Hay que señalar que el
conejo sano alberga muy pocos colibacilos (102-
10 porgramo de heces), contrariamente a todas
las demás especies animales. Algunos autores
han aislado, partiendo de conejos enfermos, unas
200 cepas diferentes. Afortunadamente no todas
son patógenas, y el número de serotipos (cepas)
de que se trata es relativamente restringido.


El serotipo 0103 es prácticamente el único
que puede considerarse como específicamente
patógeno en Francia. Licois (1992) y Peeters
(1993) han realizado estudios de síntesis.


La enteropatogenia de estas cepas viene de las
toxinas que secretan. Sin embargo, se debe saber
que, experimentalmente, la producción de dia-
rrea con estas solas cepas enteropatógenas úni-
camente se ha realizado con carácter excepcio-
nal (0103). Para provocar las diarreas con E. coli
enteropatógenas, es preciso agredir simultánea-


El conejo 121




122 Patología


mente al animal en diferentes frentes (alimenta-
ción desequilibrada, coccidios, choque térmico).


La colibacilosis en sentido estricto es sobre
todo una enfermedad postdestete. Antes del
destete, a menudo las diarreas de los gazapos no
son sino consecuencia de una salud deficiente
de las madres. Para estas diarreas neonatales,
como los gazapos consumen solamente leche, es
a las madres a las que hay tratar. Es necesario,
además, que el antibiótico se encuentre en con-
centración suficiente en la leche, ya que muchos
antibióticos difícilmente atraviesan la pared in-
testinal, o se degradan rápidamente, por lo que
el tratamiento a través del alimento deberá ser
complementado por un tratamiento parenteral
de las hembras. Después de la edad de 7-8 sema-
nas, las conejas son menos receptivas. Los trata-
mientos de antibióticos de amplio espectro
(colistina, flumequina, por ejemplo) acompaña-
dos de medidas de higiene general pueden res-
tablecer la situación en la medida en que otra
causa importante (alimento, densidad por me-
tro cuadrado, salud de las madres, etc.) no es la
causa inicial.


Conclusiones sobre las enteritis bacterianas. Si
el aspecto clínico y necrépsico de estas diarreas
de origen no parasitario difiere algo del de las
coccidiosis, las condiciones de su aparición no
cambian; ante todo es preciso que la condición
animal se preste a la multiplicación del agente
infeccioso (colibacilo o coccidio). Entre los facto-
res que favorecen quizás más específicamente
este tipo de diarrea, hay que citar los excesos de
proteínas en la ración (más del 18 por ciento),
sobre todo si hay una falta de suministro de
fibra (menos del 10 por ciento de celulosa bruta
no digerible).


Estas «enterotoxemias», muy frecuentemente
asociadas a las coccidiosis, se han señalado casi


Algunos antibióticos son muy tóxicos para el
conejo, principalmente las penicilinas,
ampicilinas, arnoxilinas y otras betalactaminas,
la virginiamicina, la lincorrticina y el ácido
oxolínico (hembriotóxico).


siempre en los criaderos de granja, donde los
conejos están alimentados con forrajes verdes
muy recientemente recogidos y además reparti-
dos en el mismo suelo.


Los tratamientos curativos llegan siempre
demasiado tarde, habida cuenta del carácter
agudo de estas enteritis. La antibioterapia y/o
la sulfamidoterapia evitarán la propagación de
la enfermedad, y a menudo bastará sustituir el
alimento (granulados o forraje verde) por un
buen heno seco para disminuir las pérdidas.
Pero si nada ha cambiado en las condiciones ge-
nerales del criadero, reaparecerán rápidamente
los mismos trastornos. Las pausteurelosis cróni-
cas, sobre todo las que sobrevienen en el engorde,
provocan igualmente, directa o indirectamente,
diarreas y mortalidad.


Otras parasitosis gastrointestinales
Basta con recorrer una obra de parasitología
para descubrir que se pueden encontrar muchas
decenas de especies diferentes de parásitos en el
tubo digestivo del conejo. No se trata tanto menos
de analizarlos aquí, cuanto que la mayor parte
de ellos son, o raros, o patógenos pero en cir-
cunstancias excepcionales, o bien poco conoci-
dos o desconocidos en el conejo de cría. Es sin
embargo útil, en el marco de los criaderos de
granja, sobre todo en un medio tropical, propor-
cionar algunos datos fundamentales sobre las
condiciones biológicas necesarias para el desa-
rrollo de dichos parásitos.


En los criaderos racionales que se encuentran
en Europa, son conocidas dos parasitosis intes-
tinales: la coccidiosis y la oxiurosis. En los cone-
jos de campo que viven en las mismas regiones
se encuentran muchos otros parásitos.


La presencia de estos parásitos se debe a la
diversidad de sus ciclos. Muchos de ellos son
heteroxenos: para poder multiplicarse y desa-
rrollarse, es preciso que vivan sucesivamente en
varios huéspedes. Ejemplo: pequeño trematodo
del hígado: mamífero caracol hormiga ma-
mífero.


En otros casos, son monoxenos (un solo hués-
ped), pero la forma larvaria o la forma adulta
sólo se desarrolla en el medio exterior y en




determinadas condiciones (prados húmedos,
agua estancada, etc.). Se comprende que, puesto
que el criadero racional corta el ciclo de estos
parásitos, se hayan eliminado todas estas
parasitosis. Sin embargo, en el criadero de gran-
ja subsisten algunos de ellos.


Algunas parasitosis intestinales de la cría en
granja
Cisticercosis (cestodos). Se da frecuentemente; se
manifiesta por finas estrías blancas sobre el hí-
gado y quistes translúcidos aislados o en racimo
sobre el peritoneo y las vísceras. Los cisticercos
son larvas de tenia de los cánidos o de los félidos.
El conejo se contagia al consumir un alimento
contaminado por los excrementos, y los huéspe-
des definitivos (perro, gato, zorro) se convierten
en portadores de tenia comiendo las vísceras de
los conejos. Tiene pocos síntomas (diarrea algu-
nas veces), salvo en caso de infestación impor-
tante, lo cual no es raro. La velocidad de creci-
miento disminuye. No existen tratamientos
curativos. Es necesario tratar a los animales
domésticos. Las larvas de tenia de otras especies
animales (cerdo, rata, etc.), pueden contaminar
igualmente al conejo.


Hay que señalar también que determinadas
tenias del perro o del gato tienen larvas que
pueden no solamente contagiar al conejo, sino
igualmente al hombre: equinococosis, cenurosis.
Las lesiones son quistes confluyentes que for-
man tumores translúcidos, en las vísceras o en el
cerebro.


Teniasis (cestodos). Una media docena de te-
nias pueden parasitar al conejo, que se contami-
na consumiendo los ácaros que se encuentran en
la hierba húmeda. Los signos clínicos son dis-
cretos: ligera diarrea, algunas veces adelgaza-
miento y raramente mortalidad por perforación
intestinal. En la autopsia, se encuentran lombri-
ces aplastadas, de una anchura de algunos milí-
metros y de longitud variable según la especie
(de 1 cm a 1 m).


Las tenias se encuentran muy raramente en el
conejo doméstico. Son utilizables los tratamien-
tos que se emplean para las demás especies ani-
males.


Fascioliasis y dicroceliasis (treniatodos). La gran
duela (Fasciola hepática) o la pequeña duela
(Dicrocoeliurn lanceolatinn) se encuentran tam-
bién muy rara vez en el conejo. Las condiciones
de infestación son las mismas que para los ru-
miantes. Los huéspedes intermediarios son de-
terminados caracoles y la hierba que procede de
zonas pantanosas (fascioliasis), o de otros cara-
coles y de las hormigas (dicroceliasis). En gene-
ral, no existe ningún síntoma fuera de un creci-
miento retardado. No existe tratamiento.


Tricostrongiliasis (netnatodos). Infestación cau-
sada por pequeñas lombrices redondas de 4 a 16
mm. Si Graphidiuni (lombrices del estómago) pa-
recen ser poco frecuentes en Europa, no ocurre lo
mismo con los Trichostrongylus, que son muy co-
nocidos en los criaderos de granja. El contagio
tiene lugar por el consumo de forraje verde infec-
tado por las larvas. El poder patógeno intrínseco
de estos parásitos es relativamente débil, pero
agrava mucho las demás enfermedades del cone-
jo y especialmente las diarreas. En los casos de
infecciones masivas se puede comprobar una fuer-
te inflamación de diversas partes del intestino
(estómago, intestino delgado, ciego).


Los antielmínticos clásicos (tiabendazol,
fenotiacina, tetramisol) son utilizables en el co-
nejo. Es incluso aconsejable hacer tratamientos
regulares todos los meses o cada dos meses en
los criaderos de granja contaminados.


Passalu rus (oxiuros) y Trichuris. Hay que seña-
lar también estos otros dos tipos de pequeñas
lombrices redondas frecuentes en el ciego yen el
colon del conejo, pero que sólo parecen patógenas
cuando se trata de infestaciones masivas.


Estrongiloidosis (neniatodos). Infestación causa-
da por pequeñas lombrices redondas de algunos
milímetros que pueden emigrar a través de todos
los órganos para reunirse en el intestino. La etio-
logía y la epizootiología son idénticas a las de los
rumiantes o del cerdo. Se han descrito algunas
contaminaciones masivas en el conejo que vive en
conejeras oscuras, húmedas y mal cuidadas.


Profilaxis higiénica y parasitosis gastro-
intestinales. Este parasitismo intestinal es muy
común en el conejo de campo. En el conejo


El conejo 123




124 Patología


doméstico, en criadero de granja, se manifiesta
con frecuencia, pero no reviste importancia eco-
nómica si las condiciones sanitarias globales son
satisfactorias.


En las conejeras mal cuidadas o en caso de
infestaciones masivas, estos parásitos favorecen
todas las demás enfermedades, intestinales o
no, y les hace tomar un aspecto muy agudo,
enzoético y mortal.


El criadero racional ha hecho desaparecer to-
das estas verminosis. La profilaxis es fácil de
poner en práctica: hay que cortar el ciclo de los
parásitos. Es preciso cuidar de los forrajes, es
decir:


no recolectarlos en las zonas demasiado fre-
cuentadas por los perros, los gatos y los
conejos de campo;
almacenarlos fuera del alcance de estos ani-
males;
recogerlos al mediodía, cuando no hay rocío
(evitar las zonas pantanosas) y no cortarlos
demasiado al ras del suelo; en efecto, muchos
de estos parásitos huyen de la sequedad y de
la luz fuerte;
secarlos al sol (presecado), antes de dárselos
a los animales; la sequedad mata la mayor
parte de las lombrices o de sus larvas;
distribuirlos en los comederos donde los ani-
males no puedan mancharlos con sus heces o
sus orinas.


La intensidad del parasitismo puede dismi-
nuirse considerablemente mediante una evacua-
ción frecuente de las camas que, además, deben
estar siempre secas. El sacrificio tardío de los
animales por el adelgazamiento (tres meses o
más) es un elemento desfavorable; estos parási-
tos tienen un ciclo largo que se interrumpe me-
diante un sacrificio más precoz. Asimismo se
podrán hacer tratamientos regulares con
antihelmínticos de amplio espectro o con prepa-
raciones a base de sulfato de cobre en el agua
para beber (1 por ciento) durante uno o dos días.


PATOLOGIA RESPIRATORIA
Las afecciones del aparato respiratorio son fre-
cuentes en el conejo doméstico. En criadero ra-
cional, atacan sobre todo a los reproductores.


En criadero de granja, los gazapos pueden que-
dar afectados también. En estado endémico, son
de temer sobre todo las pérdidas en las hembras,
en las cuales la enfermedad se vuelve crónica,
causa detenciones de producción y una mortali-
dad considerable en los gazapos lactantes. Aun-
que en estado endémico muy a menudo causan
estragos, se han observado epizootias violentas
en criaderos rurales que pueden diezmarlos en
algunas semanas.


Aspectos clínicos
Los primeros síntomas son un derrame nasal (des-
tilación), claro y fluido, y estornudos frecuentes.
Llama la atención la actitud del conejo que se
frota la nariz con las patas delanteras. En ellas, los
pelos están pegados y sucios. Se trata del primer
estadio: la coriza banal, que es una afección de las
vías respiratorias superiores. Más tarde, la desti-
lación se vuelve amarillenta, espesa y purulenta.
Los estornudos disminuyen pero puede aparecer
la tos. Esta coriza purulenta puede permanecer
estacionaria o evolucionar en neumonía, bien es-
pontáneamente o bien con motivo de agresiones
específicas o no (enteritis, lactación, mala nutri-
ción). Con la neumonía, la coriza, los estornudos
e incluso la tos pueden desaparecer. Los 'únicos
síntomas serán una disminución de los movi-
mientos respiratorios, muy visible a nivel de los
orificios nasales y dificultades de inspiración. En
los jóvenes, el crecimiento se retarda o se detiene.
Las complicaciones son frecuentes: diarrea,
oftalmitis, sinusitis, otitis (tortícolis), abscesos. En
las hembras, la muerte puede sobrevenir violen-
tamente durante la lactancia o la gestación. En la
autopsia, la coriza se manifiesta por la presencia
de pus en los cornetes nasales y la atrofia de sus
mucosas. Los pulmones pueden estar congestio-
nados y tener aspecto de hígado en algunas par-
tes. Con mucha frecuencia se observan verdade-
ros abscesos con un pus caseoso blanco amarillento
muy abundante, que puede ocupar la mayor par-
te de la cavidad torácica.


Etiología
Como en el caso de las diarreas, las afecciones
respiratorias se deben a la asociación de causas




El conejo 125


no específicas favorecedoras y de agentes infec-
ciosos.


Causas favorecedoras. Numerosos factores ya
citados precedentemente favorecen también el
establecimiento de una patología respiratoria.
Particularmente en los criaderos de engorde, la
lucha contra las enteritis crónicas hará dismi-
nuir las corizas. Otras causas favorecedoras es-
tán ligadas directamente a la fisiología respira-
toria del conejo. Los pulmones están protegidos
por la presencia de cornetes nasales muy am-
pliados y muy complejos en el conejo. Estos
están recubiertos por la mucosa pituitaria que
desempeña la función de un verdadero filtro
que detiene el polvo y los microbios contenidos
en el aire. Por lo tanto, es de una importancia
capital salvaguardar la integridad de dicha
mucosa. Conviene insistir sobre algunos facto-
res a los cuales es particularmente sensible la
mucosa pituitaria:


Los enfriamientos bruscos del aire pueden
ser la única causa de las corizas banales. En
este caso, pueden curarse espontánea y rápi-
damente si el medio ambiente sanitario es
correcto.
El polvo (granulados demasiado finos, po-
len, polvos atmosféricos de un barrido en
seco, proximidad de caminos de tierra, etc.),
por una acción mecánica sobre la mucosa
pituitaria, puede provocar una coriza banal.
Este caso es análogo al anterior.
Velocidad del aire, humedad y temperatura
son tres factores del medio ambiente que están
muy ligados entre sí y que desempeñan una
función preponderante en el desencadena-
miento de estas enfermedades del árbol respi-
ratorio. Cuanto más baja sea la temperatura,
más seco debe ser el aire y desplazarse más
lentamente. El conejo es especialmente sensi-
ble a la velocidad del aire que sólo podrá
rebasarlos 0,30 m/s si la humedad es superior
al 75 por ciento. Está admitido actualmente
por todos los especialistas que, en los locales
cerrados, los errores de ventilación son la cau-
sa principal de las neumonías crónicas.
El amoníaco y los gases que se desprenden de


las camas en descomposición o que maceran
con la orina destruyen con mucha rapidez la
mucosa pituitaria y, además, afectan directa-
mente a los pulmones.


Agentes infecciosos. Los agentes infecciosos
se caracterizan por la expresión facultativa
de su poder patógeno y por el hecho de que
son múltiples e intercambiables. Dicho de
otra manera, únicamente cuando las mucosas
de las vías respiratorias superiores están al-
teradas es cuando los gérmenes pueden desa-
rrollarse y poner de manifiesto su poder pa-
tógeno específico.


Bacterias. La pasteurelosis es la que se cita
con más frecuencia porque los roedores y los
lagomorfos son especialmente sensibles a este
germen. La pasteurelosis puede revestir múl-
tiples formas en el conejo: abscesos, mamitis,
diarrea, metritis, otitis, septicemia. Se com-
prende, por tanto, que la contaminación del
criadero por este microbio pueda llegar a ser
muy importante y que algunas veces dichas
pasteurelosis, en estado endémico, puedan
causar estragos. Algunas estirpes de
pasteurelas son más patógenas que otras, y
esta patogenicidad puede adquirirse durante
una endemia y provocar una epizootia en el
criadero o incluso en la región (Rideau et al.,
1992). Sin embargo, si las pasteurelas pre-
dominan en gravedad y en frecuencia, hay
otros gérmenes que pueden ser aislados del
aparato respiratorio de un conejo enfer-
mo: pasteurelas, pepsielas, estafilococos,
estreptococos, bordelas, así como colibacilos,
salmonelas o listeria. Son gérmenes que las
más de las veces producen complicaciones
secundarias o asociaciones (por ejemplo:
estreptococos + bordetelas).


Todos los criaderos de producción están
contaminados por pasteurelas. No siempre
se producen pasterurelosis respiratorias, pero
el riesgo es siempre latente y varía con la
patogeneicidad de la cepa.


Virus. Fuera de la mixomatosis que parece
provocar cada vez con más frecuencia las
neumonías, no ha sido descrita ninguna virosis




respiratoria. Sin embargo, es cierto que existe
y que, como en las demás especies animales,
la gravedad depende sobre todo de las com-
plicaciones bacterianas que se produzcan.


Parásitos. Pueden desarrollarse múltiples espe-
cies en los pulmones (protostrongle, linguatula).
No obstante, es relativamente rara en el conejo
doméstico porque son necesarios, como para las
lombrices intestinales, los huéspedes intermedia-
rios (caracol, perro). El diagnóstico sólo es posible
en el laboratorio.


Algunos datos epidemiológicos y
fisiopatológicos


La transmisión de pasteurelas se produce fun-
damentalmente por contacto directo: madre-hija,
macho-hembra, bebedero, comedero, manos del
cunicultor. Esta bacteria resiste poco tiempo fuera
del organismo, lo cual hace que resulten eficaces
los cuidados sanitarios. Además, la transmisión
aérea es poco frecuente y resulta eficaz solamen-
te si el aire está cargado de partículas (polvo,
agua).


En un criadero sano, se observa que los gaza-
pos difícilmente se contaminan antes de los 21-
25 días. La gran mayoría de los conejos adultos
son portadores no visibles. Los senos, la vagina
y el oído medio son los lugares de colonización
más frecuentes, y en la autopsia se observa que
más del 60 por ciento de las hembras tenían una
otitis media supurada pasteurelosa asintomática.
Las pasteurelas llegan al oído medio e interno
por vía linfática perineural y esta migración
puede hacerse en los dos sentidos.


Son frecuentes otras afecciones pasteurológicas:
absceso cutáneo, mamitis, vaginitis, metritis. Es-
tas dos últimas se dan más frecuentemente en
criaderos que practican inseminación artificial y
que no respetan las condiciones de higiene de los
materiales.


Hay que considerar que todas estas formas
supurativas externas son incurables y que los
animales afectados deben ser eliminados inme-
diatamente.


Lucha contra la patología respiratoria
Antes de definir las medidas generales que hay


'que aplicar, abordaremos los elementos de esta
lucha.


Quimioterapia. Las tetraciclinas son antibióticos
neumotrópicos bien tolerados por el conejo. El
cloranfenicol y la sulfadimetoxina son también
eficaces. Las dosis varían según los preparados,
pero en todos los casos el tratamiento deberá
durar tres o cuatro días, y efectuarse con prefe-
rencia mediante inyección intramuscular. Cada
vez que se aísle la bacteria en el laboratorio
es muy conveniente hacer también un
antibiograma. Son raras las resistencias a los
antibióticos de las pasteurelas del conejo, las
señaladas más frecuentemente son las resisten-
cias a la estreptomicina, a la espiramicina y a las
sulfonamidas.


Es inútil y peligroso hacer sistemáticamente
tratamientos antibióticos preventivos.


Profilaxis
Vacunación. Se encuentran numerosas vacunas
en el mercado; su eficacia es muy aleatoria. La
mayor parte de las vacunas se elaboran a partir
de pasteurelas y algunas veces de bordetelas.
Ahora bien, por una parte, el conejo se inmuniza
muy mal contra estos dos gérmenes (cualquiera
que sea la calidad de la vacuna); por otra, y
sobre todo, las bacterias son sólo excepcional-
mente las causas directas de la enfermedad; por
consiguiente, incluso si el conejo está protegido
contra una pasteurela, podrá tener una neumo-
nía causada por estreptococos o por estafilococos.


Teniendo en cuenta el gran número de cepas
de pasteurelas y de la variabilidad de su
patogenicidad, se preferirán siempre las
autovacunas. Además, para que sea eficaz, es
preciso que la vacunación se efectúe justo des-
pués del destete en los animales sanos y que
vaya seguida de una revacunación un mes más
tarde. No hay que vacunar nunca durante la
enfermedad ni durante la quimioterapia.


Profilaxis higiénica. Más todavía que en las
afecciones digestivas, la profilaxis es la condi-
ción sine qua non del éxito de la lucha contra la
patología respiratoria.


Ante una pasteurelosis endémica en la


126 Patología




El conejo 127


maternidad, se deberá convencer al cunicultor
de que comienza una larga batalla. Se le pro-
pondrá la estrategia siguiente.


Siempre que sea posible, la primera medida
será, antes que nada, la de aplicar una terapia
de antibióticos, de seleccionar dos o tres anima-
les enfermos para identificar el germen, hacer
un antibiograma y preparar eventualmente una
autovacuna. Luego, teniendo en cuenta que el
éxito de la lucha depende de la importancia de
eliminar los animales enfermos, el cunicultor
deberá proceder a reemplazar los animales eli-
minados. La preparación de nuevas hembras


1 Seleccionar animales vivos para el laboratorio
(antibiograma y autovacuna).


Preparar una reserva de futuras reproductoras
para reemplazar a los animales que vayan elimi-
nándose. Aislarlas, tratarlas y vacunarlas apenas
sea posible.


Eliminar las hembras enfermas: coriza
supurada, ronquidos, dificultades respiratorias,
abscesos, etc.


Verificar el medio ambiente aireación, amo-
níaco) y modificarlo.


Aplicar tratamientos de antibióticos aprop'a-
dos a toda la manada restante.


Descontaminar el medio ambiente: lavar y
desinfectar (jaulas, comederos, bebederos, suelos,
muros).


Continuar la eliminación de portadores sanos
durante varias semanas o meses: hembras poco o
nada reproductoras (rechazo de apareamiento,
cubriciones infecundas, abortos).


Comenzar la renovación con hembras jóvenes
vacunadas cuando la situación haya mejorado y
continuar con la renovación acelerada, de la cama-


Plan de erradicación de las pasteurelosis:
secuencia de las operaciones


reproductoras a partir de animales lo más jóve-
nes posible (después del destete) aislados, tra-
tados, vacunados, será el inicio de la lucha
contra la pasteurelosis.


La primera etapa de esta lucha será la elimina-
ción inmediata de los animales clínicamente
enfermos: coriza supurada, ronquidos, dificul-
tades respiratorias, abscesos, mamitis, derrame
vaginal, etc. La segunda etapa será analizar el
medio ambiente del lugar de reproducción: airea-
ción, coeficiente de amoníaco, higrometría, tem-
peratura, presencia de polvo. Toda la lucha espe-
cífica es inútil, si no se encuentran y se resuelven
estos problemas de medio ambiente. La tercera
etapa (inunca la primera si es posible!) será la
terapia de antibiótico (tetraciclina, cloranfenicol,
etc.), que será eficaz si se aplica durante un tiem-
po suficientemente prolongado y por inyección
parenteral.


El saneamiento bacteriológico del criadero de-
berá complementarse con una intensificación de
la limpieza de suelos, muros y de todo material de
cría.


A la eliminación de enfermedades deberá seguir
la eliminación de portadores más o menos sanos:
hembras viejas, hembras improductivas, hembras
que rechazan el apareamiento o que abortan, hem-
bras que presentan coriza al final del embarazo, etc.
No hay que olvidar que los machos deben ser indu-
dablemente portadores sanos.


La introducción de nuevas hembras hay que
hacerla después de mucho tiempo de que la situa-
ción haya mejorado, a menudo muchas semanas
después del inicio de las intervenciones. Ello no
debe constituir la suspensión de la vigilancia tan-
to en lo que se refiere al mantenimiento de un
buen medio ambiente y de una buena higiene
como al mantenimiento de una selección muy
rigurosa de los reproductores conservados.


OTRAS ENFERMEDADES DEL CONEJO
Existen múltiples enfermedades distintas a las
del aparato digestivo y respiratorio. La mayor
parte han desaparecido en el criadero racional
sin que nunca se sepa por qué. Otras subsisten
en el criadero de granja, pero sólo excepcional-
mente tienen una importancia económica.




128 Patología


A continuación se enumeran las más frecuen-
tes, sin hacer una exposición temática ni aten-
der a su importancia respectiva.


Mixomatosis
Es una enfermedad viral (virus de Sanarelli) que
ha diezmado Europa durante más de 20 arios
desde que entró en Francia en 1952. El virus de
Sanarelli se desarrolla sin provocar enfermedad
en determinados Sylvilagus (conejos americanos
de los cuales el conejo Cotontail) que son pues,
temibles portadores sanos.


La mixomatosis es extremadamente contagio-
sa y las formas de transmisión pueden ser muy
diversas. Los insectos que producen picaduras
(mosquitos, pulgas, etc.) desempeñan el princi-
pal papel por la rapidez con que pueden conta-
minar a los animales y por la distancia que
pueden recorrer. La contaminación por contacto
entre animales o a través del material infectado
(jaula, comedero, etc.) es también frecuente.
Parece cierto actualmente que en los criaderos
cerrados sea posible la contaminación por vía
pulmonar.


El virus es muy resistente en el tiempo, a los
agentes físicos (frío, sequedad, calor) y a los
desinfectantes. Sin embargo, el formol es muy
activo y se recomienda para desinfectar el mate-
rial.


Los síntomas son, en primer lugar, una infla-
mación de las mucosas (párpados, zona genital)
que forman pequeños tumores. Se encuentran
esos nódulos tumorales en los bordes de las
orejas y después en todo el cuerpo. Los tumores,
muy adherentes a la piel, crecen y terminan por
deformar toda la cabeza. Al palpar el animal, se
notan igualmente múltiples nudosidades sobre
la piel de la espalda.


Parecen también frecuentes las formas respi-
ratorias sin ningún otro síntoma. El diagnóstico
clínico es entonces imposible. La curación es
rara pero no excepcional cuando el animal pue-
de continuar alimentándose y cuando no hay
una segunda infección, cosa no deseable sin
embargo, porque el animal se convierte enton-
ces en portador sano de virus. No existen trata-
mientos.


La vacunación es eficaz y puede hacerse con
un virus heterólogo (virus de Shope que provo-
ca un pequeño nódulo benigno en el conejo), o
el virus de la mixomatosis atenuado. En Europa
occidental, es más popular la primera; en Hun-
gría, se utiliza más la segunda. La profilaxis
consiste en el respeto general de la higiene para
combatir los insectos, sin olvidar los piojos y las
pulgas en los criaderos de granja.


Los criadores o los países que compren ani-
males deberán cuidar de que estén vacunados
desde hace más de tres semanas y menos de dos
meses, y que procedan de un criadero sano en el
que los conejos hayan sido vacunados regular-
mente.


La enfermedad hemorrágica viral (VHD)
Existen numerosos sinónimos: RVHD (Rabbit
VHD), hepatitis viral, hepatitis viral hemo-
rrágica, enfermedad X, etc.


Epidemiología. Esta enfermedad apareció en su
forma epizoótica en 1984 en China. Se extendió
luego muy rápidamente en el resto del mundo.
En 1988 la enfermedad había llegado ya a Euro-
pa y a todo el continente americano (México,
Venezuela, etc.).


Las epizoótias más espectaculares eran las
que se manifestaban en países con gran concen-
tración de crías de granjas o de conejos salvajes.
En Italia, por ejemplo, se ha estimado que más
del 80 por ciento de crías de granjas quedaron
totalmente diezmadas en unos meses. Después
de uno o dos años, estas formas epizoéticas son
más raras y más limitadas en el espacio, pero la
enfermedad queda en estado endémico en el
país. Sin embargo, cuando la VHD llega a un
país indemne, su evolución y su gravedad si-
guen siendo dramáticas, como en Cuba en 1993.


En el plano epidemiológico, es ya sabido que la
modalidad de contaminación de Europa occiden-
tal y de México ha sido, inicialmente, la carne
congelada de conejo chino. Actualmente, todos
los países productores (carne, subproductos,
reproductores, etc.) están contaminados.


A pesar de la difusión fulgurante de las
epizoótias, hay que señalar que en Europa occi-




El conejo 129


dental pocos criaderos industriales (alimentos
exclusivamente en forma granulada) han sido
atacados, salvo en España. Se sospecha que los
forrajes recogidos por los cunicultores son fre-
cuentemente el vector principal del virus.


Generalmente, son los animales de más de
ocho semanas, y sobre todo los adultos, los más
sensibles a la VHD.


Síntomas y lesiones. Cuando la enfermedad
aparece en un criadero su evolución es. muy
grave y su difusión fulgurante. La muerte so-
breviene uno o tres días después de la contami-
nación. En su forma crónica, los supervivientes
se curan en una semana.


Clínicamente, los síntomas son poco evocadores:
fiebre, muerte brutal precedida a veces de con-
vulsiones y de crisis. La epistasis ante-mortem es
más espectacular que frecuente. El diagnóstico es,
sin embargo, bastante fácil: mortalidad fulguran-
te en todo el criadero (20-40 por ciento al día), y
mueren sobre todo los adultos.


En la autopsia, las lesiones son características:
Síndrome hemorrágico generalizado del
aparato respiratorio, del hígado y del intes-
tino.
Congestión de los riñones, del bazo y del
timo.


e Hipertrofia, con frecuencia considerable, del
timo y del hígado, este último presenta las
lesiones más constantes: decolaración, as-
pecto de hígado cocido», contorno lobular
muy marcado.


e Defecto de coagulación evidente; como se
observa tras la incisión de los órganos de un
cadáver fresco.


e Hepatitis de la necrosia y CIVD (coagulación
intravascular diseminada) en todos los órga-
nos, lesiones muy características, reveladas
por el estudio histopatológico.


Etiología. Si bien este virus no ha sido cultivado
nunca en ARN, la mayoría de los autores se han
puesto de acuerdo para clasificarlo en la familia
de los Calicivirus. Es muy resistente a la conge-
lación, al éter, al cloroformo y a las enzimas
proteolíticas. Puede inactivarse con el formol


o la â-propiolactona. Se destruye con la lejía, la
sosa y los fenoles.


Las primeras células atacadas en el organis-
mo son las del sistema retículo-endotenial. Lue-
go el virus puede encontrarse en todas las célu-
las y sobre todo en los hepatocitos. Es del hígado
de donde se recaba el virus purificado para
obtener las vacunas inactivas.


Tratamiento y profilaxis. No existe ningún tra-
tamiento. Las medidas de profilaxis higiénica
no han resultado eficaces sino en los criaderos
industriales.


Existen muchas vacunas obtenidas de virus
inactivados. Son eficaces muy rápidamente (de
2 a 5 días), y la protección dura seis meses o más.


En zonas endémicas la vacunación es una
medida indispensable y eficaz. Cuando en una
región aparece una epidemia en un criadero, la
vacunación en las horas que siguen al primer
caso de mortalidad puede salvar un criadero.


El problema más grande en los países contami-
nados es disponer de una reserva de vacunas
suficientes para intervenir inmediatamente.


Cuando se importan animales o se introducen
reproductores, al lado de las medidas habitua-
les (por ejemplo la cuarentena), pueden adop-
tarse dos políticas diferentes: test serológico
negativo previo, o animales vacunados. Ningu-
no de estos dos métodos es plenamente fiable
porque, por una parte, los ensayos mismos dan
resultados cuya especificidad es a veces discuti-
ble y, por otra parte, la incubación de la enfer-
medad es muy corta. La vacunación será sin
duda el mejor método porque parece que el
virus no se multiplica en los animales vacuna-
dos. Con todo, es necesario confirmarlo oficial-
mente.


Señalamos por último que se admite que a
pesar de las numerosas similitudes (virus, sínto-
ma, epidemología) el síndrome de la liebre par-
da europea (EBHS) no es transmisible al conejo
ni viceversa.


Abscesos plantares
El absceso de la cara plantar de las patas consti-
tuye la afección más común conocida de todos




130 Patología


los criaderos. Estos abscesos crónicos son mu-
cho más frecuentes en las patas posteriores.
Comienzan por una tumefacción poco visible
pero que se nota con la palpación. Puede limi-
tarse a los tejidos cutáneos y al conjuntivo. La
piel se vuelve gruesa (paraqueratosis), costrosa;
la infección está latente y las llagas son algunas
veces sanguinolentas. Una mala higiene del sue-
lo de la jaula puede provocar una segunda in-
fección. El absceso invade entonces los
metatarsos y se vuelve decididamente purulenta.


La infección se presenta tanto en el criadero
de granja como en el criadero sobre tela metálica
y afecta sobre todo a los reproductores. En el
criadero de granja, sobre cama, la causa princi-
pal es la mala conservación de las camas que se
vuelven húmedas y pútridas. Puede haber in-
fecciones diversas (estafilococos, hongos), pero
la más temible es Corynebacterium (bacilo de
Schmorl) que provoca una gangrena necrosante,
maloliente, que puede extenderse a la cabeza y
a todo el cuerpo y volverse contagiosa
(necrobacilosis).


Si esta etiología es rara en el criadero sobre
tela metálica, por el contrario, las enfermedades
de las patas (por estafilococos), son mucho más
frecuentes que en el criadero sobre cama. Mala
calidad, rugosidad, hilos empalmados, mallas
demasiado anchas y orín son los defectos
principales de la tela metálica y que constituyen
otros tantos factores que favorecen el desarrollo
de los abscesos subplantares. Las razas pesadas
de conejo se crían peor sobre tela metálica que
las demás.


La lucha contra las enfermedades de las patas
es ante todo preventiva, y contempla los si-
guientes aspectos:


elección de razas medias y de animales cuyas
patas estén provistas de un pelo abundante
en la cara inferior, lo que protege la piel
(Neozelandesa, Californiana);
elección de una tela metálica con hilos grue-
sos, soldados, galvanizados, cuyo ancho de
malla debe estar comprendido entre 13 y 15
mm. La tela no debe irritar la palma de la
mano cuando se frota su superficie;
camas siempre secas y limpias;


lavado y desinfección frecuentes de las jau-
las.


Los tratamientos son difíciles. Cuando no hay
supuraciones francas, se pueden tratar las llagas
todos los días y luego cada dos días, con desinfec-
tantes potentes (yodo, licor de Fehling, esencia
de petróleo, permanganato). No hay que olvidar
la actividad antiffingica del yodo y del perman-
ganato si el criadero está sobre cama, lo que
favorece las complicaciones causadas por los
hongos. No se recomiendan las pomadas
antibióticas porque el tratamiento es largo y
costoso y, además, reblandecen la piel.


Cuando los abscesos se vuelven purulentos o
cuando las patas anteriores están afectadas, la
afección se vuelve incurable y los animales de-
ben ser eliminados. Si se comprueban otros abs-
cesos, especialmente sobre la cabeza
(necrobacilosis), el animal se habrá de incinerar
o enterrar a gran profundidad. Los abscesos
subplantares hacen prácticamente imposible la
monta a los machos.


Maloclusión dental (dientes largos)
La «enfermedad de los dientes largos» consiste
en la falta de desgaste de los incisivos superiores
e inferiores que no rozan los unos contra los
otros. Los incisivos crecen sin parar y terminan
por impedir al animal alimentarse.


Este fenómeno puede ser de origen genético
(malformación de los maxilares), o mecánico (dien-
tes que se rompen en la tela metálica). En ningún
caso impide al conejo roer cualquiera de los pro-
ductos. Por tanto, no existe ninguna relación con
el tipo de alimento suministrado (presencia o no
de forraje, granulado más o menos duro).


La profilaxis es únicamente genética: se reco-
mienda observar bien los incisivos cuando se
compre o se elija un reproductor. El tratamiento
consiste en seccionar los dientes con una pinza
cortante al ras de las encías cada 15 a 21 días.


Sarnas de las orejas y del cuerpo
Sarna de las orejas. Es muy frecuente y se ma-
nifiesta por una otitis externa. Se observan cos-
tras amarillas o marrones en el cornete de la
oreja, que toman la consistencia de la cera




El conejo 131


e invaden la oreja cuya cara interna se vuelve
escamosa.


Es una enfermedad parasitaria debida a un
acárido (Psoroptes o Chorioptes) que suele com-
plicarse con infecciones bacterianas. Puede afec-
tar al oído medio y provocar una tortícolis (la
cabeza del animal está constantemente inclina-
da hacia un lado).


El tratamiento puede ser eficaz si la enferme-
dad se trata muy al principio, es decir, cuando
se observan pequeños depósitos amarillo
parduzcos en el fondo de la oreja. Se utilizarán
entonces productos insecticidas con aplicación
local en la oreja. Los organofosforados (malatión
por ejemplo) se preferirán a los organoclorados
(DDT, lindano), que, aunque muy activos, son
peligrosos para el hombre. La glicerina o el acei-
te yodado o cresolado es igualmente eficaz en
un tratamiento frecuente.


La profilaxis consiste en eliminar los animales
desde el momento en que las costras ocupan
todo el fondo del cornete de la oreja y en tratar
a todos los animales del criadero varios días
seguidos, y a continuación cada 15días. Durante
todo el tratamiento hay que cambiar la cama
muy frecuentemente, porque los parásitos pue-
den quedarse allí vivos durante mucho tiempo.


La Ivermectina es sin duda alguna el produc-
to que hay que elegir: dos inyecciones de 200
!Ag./kg de peso vivo con un intervalo de ocho
horas producen un efecto curativo espectacular.
El producto es de larga permanencia; si se tiene
el cuidado de tratar simultáneamente toda la
manada y de limpiar inmediatamente el criade-
ro, su eficacia durará muchos meses. Este medi-
camento es muy potente y su uso se reservará a
los reproductores, porque tienen que pasar
muchos meses antes de que se puedan consumir
los animales tratados.


Sarna de la cabeza y del cuerpo. Esta sarna es
mucho más rara y sólo se encuentra en los cria-
deros mal atendidos. Las lesiones comienzan en
el borde de los labios, narices y ojos, y después
invaden la cabeza y las patas anteriores, porque
el animal se frota la cabeza frecuentemente. La
piel se vuelve seca, sin pelos, escamosa y luego


costrosa. Se trata asimismo de ácaros, pero de
familias diferentes de los de la sarna de las
orejas: Sarcoptes y Notoetire.


Los tratamientos son los mismos que los indi-
cados antes, pero la profilaxis (eliminación de
los enfermos, limpieza de las jaulas) debe ser
más severa.


Enfermedades de la piel
Tiña. La tiña, llamada también dermatomicosis
o tricofitosis, es una afección de la piel y de los
pelos. La enfermedad es poco frecuente en la
cría rural, pero está muy extendida en la cría
racional. Comienza por depilaciones circulares,
frecuentemente en la nariz. Los pelos parecen
cortados y la piel se muestra irritada, inflamada.
Aparecen después otras pequeñas placas en la
cabeza, las orejas, las patas delanteras, y luego
en todo el cuerpo. Sobre las lesiones más anti-
guas, el pelo vuelve a nacer en el centro. Es una
afección muy contagiosa, transmisible al hom-
bre algunas veces y a otros animales domésticos
con más frecuencia (perro, gato). La causa de
esta enfermedad son hongos microscópicos; per-
tenecen a diferentes familias (Trichophyton,
Microsporunt, Achorion), pero no son específicos
del conejo. Cuando esta afección tiene escasa
intensidad, no provoca pérdidas económicas.


Los tratamientos son largos y costosos. Se
utilizarán antimicósicos en el alimento
(Griseofulvina) durante unos 12 días. Simultá-
neamente el material de cría debe limpiarse y
desinfectarse con frecuencia (formol al 5 por cien-
to, por ejemplo). Muchos cunicultores extienden,
al parecer con éxito, azufre en polvo (flor de
azufre) sobre el suelo, las jaulas y los nidales. En
los pequeños criaderos, se pueden aplicar los tra-
tamientos locales con antimicósicos en polvo o
líquidos (tintura de yodo y otros colorantes). Pero,
en estos casos, deben acompañar a esos trata-
mientos medidas higiénicas y, entre otras, la eli-
minación de los animales demasiado afectados y
el tratamiento de los animales domésticos.


Ectopardsitos y tricofagia. Además de los pio-
jos y de las pulgas propias del conejo,
ectopardsitos de otras especies animales (en par-




132 Patología


ticular aves) pueden perturbar la tranquilidad
de los conejos. Inexistentes en el criadero racio-
nal, estos ectoparásitos de criadero rural pue-
den ser la causa de la disminución de los resul-
tados y sobre todo son vectores de múltiples
enfermedades (mixomatosis entre otras). La hi-
giene y los antiparasitarios externos permiten
liberarse de ellos rápidamente.


La tricofagia se observa tanto en la cría rural
como sobre tela metálica. Los animales se co-
men el pelo entre ellos y terminan por tener todo
el lomo y los flancos desnudos. Se han emitido
toda clase de hipótesis etiol6gicas: desequilibrio
de la ración, trastorno del comportamiento,
medio ambiente mal adaptado, ritmo luminoso,
superpoblación, genética, etc. Este fenómeno,
muy extendido al comienzo del aumento de la
cría sobre tela metálica, parece regresar con el
mejoramiento general de las condiciones de cría
(material, alimento, estirpe). No hay ninguna
profilaxis precisa ni ningún tratamiento especí-
fico.


LAS ZOONOSIS
Las zoonosis son enfermedades comunes a múl-
tiples especies animales y especialmente al hom-
bre. La mayor parte no presenta ninguna particu-
laridad en el conejo y son rarísimas (rabia,
tétanos). Por lo tanto, sólo se mencionarán algu-
nas de ellas, bien porque pueden suponer un
peligro para el hombre, o bien porque el conejo
revela que la enfermedad existe en la granja o en
el pueblo.


Tuberculosis
Esta enfermedad se observa muy raramente en
el conejo, sin embargo existe y puede ser de
origen aviar, bovina o humana (en orden de
frecuencia decreciente). El conejo es muy resis-
tente a la tuberculosis, que evoluciona muy len-
tamente. Solamente en los reproductores se po-
drán ver las lesiones, único medio de sospechar
la existencia de una tuberculosis. La enferme-
dad afecta esencialmente al pulmón, y con me-
nos frecuencia al hígado, intestinos, riñón, y
muy raramente al bazo.


Se observan los clásicos nódulos tuberculosos


en el parénquima de estos órganos frecuente-
mente con un pus caseoso casi sólido en el inte-
rior.


Pseudotuberculosis (rodentiosis)
Esta enfermedad es más frecuente en el cobayo,
el conejo de campo y la liebre que en el conejo
doméstico criado sobre cama, y ha desapareci-
do prácticamente con la cría sobre tela metáli-
ca. Es una de las causas de las artritis sinoviales
del hombre. El germen Yersinia pseudo-tubercu-
losis provoca numerosas lesiones nodulares
blanquecinas en las vísceras intestinales, espe-
cialmente en el bazo, que están hipertrofiadas.
Dichos nódulos, del tamaño de una lenteja a un
garbanzo, a veces amalgamados, están disemi-
nados por toda la cavidad abdominal pero ex-
cepcionalmente en los pulmones.


Aparte del adelgazamiento progresivo, no
existen síntomas que permitan el diagnóstico.
En la autopsia, la enfermedad se reconoce fácil-
mente.


Tularemia
Enfermedad muy contagiosa y frecuente en la
liebre y rara en el conejo; su importancia se debe
al peligro que representa para el hombre. Es una
enfermedad bacteriana (Fmncisella tularensis) que
se manifiesta por fiebre alta, que deja a los ani-
males en estado semicomatoso. Las lesiones con-
sisten en una hipertrofia del bazo, que se en-
cuentra muy congestionado. Se observa con
frecuencia un hígado punteado de numerosas
pequeñas placas gris-claras del tamaño de un
grano de mijo (necrosis miliar del hígado).


Listeriosis
Menos rara que la tularemia, esta enfermedad
sigue siendo esporádica en el criadero rural. Es
una infección septicémica debida a Listeria
monocytogenes. El diagnóstico clínico es muy
difícil. Se podrá sospechar la presencia de la
enfermedad cuando existan en un mismo cria-
dero:


trastornos nerviosos: fotofobia, espasmos,
tortícolis;
abortos en las conejas o en las ovejas;




casos de necrosis miliar del hígado y del bazo
(sin hipertrofia).


Toxoplasmosis
Enfermedad sin duda menos rara de lo que se
piensa en el criadero rural; se debe a estadios
intermedios de un parásito interno (Isospora) del
gato y del perro. Frecuentemente la evolución
carece de síntomas o sus manifestaciones ner-
viosas son rudimentarias. Las lesiones son quis-
tes translúcidos en el cerebro, los músculos o
sobre las vísceras. El bazo está con frecuencia
hipertrofiado.


Conclusión sobre las zoonosis
La importancia de las zoonosis es de orden sani-
tario para el hombre, porque sólo raramente
tienen una incidencia económica. Además,
son escasas en el criadero rural y no parecen
haber sido identificadas en el criadero racional
sobre tela metálica. Ello se debe a que el conta-
gio se hace esencialmente por los forrajes conta-
minados por las demás especies animales. Son
más a menudo enfermedades de adultos y el
sacrificio precoz de los animales (10-12 sema-
nas) limita su extensión. Cuando se sospeche de
la presencia de estas enfermedades, es preciso
quemar o enterrar los cadáveres de los animales,
y el hombre debe reforzar sus precauciones
higiénicas.


Aun cuando, en determinados casos, los tra-
tamientos antibióticos sean eficaces, no es con-
veniente utilizarlos: es mejor deshacerse de to-
dos los conejos. La profilaxis es de rigor; además
de las reglas de limpieza habituales se vigilará
la recolección y el almacenamiento de los forra-
jes. Los roedores (ratas, ratones) son temibles
propagadores de estas enfermedades. La desra-
tización es fundamental alrededor de los criade-
ros de conejos.


TRIPANOSOMIASIS
Los datos sobre esta enfermedad son escasos y
los recogidos en Africa, sin ser contradictorios,
no son homogéneos. Experimentalmente o en
condiciones especiales, se ha demostrado que el
conejo puede contraer la tripanosomiasis y que


es sobre todo sensible al Trypanosoma brucei.
Existen criaderos en zonas «con glosina» (por


ejemplo, Côte d'Ivoire), sin que existan casos de
tripanosomiasis espontánea en el conejo. Por el
contrario, en Mozambique, la tripanosomiasis
plantea problemas. Por último, se ha señalado
que los «síntomas se parecen curiosamente a los
de la mixomatosis».


PATOLOGIA DE LA REPRODUCCION
La coneja tiene una capacidad de producción de
más de 60 gazapos por ario. Pocos cunicultores
disponen de un medio ambiente técnico y
cognoscitivo que les permita explotar completa-
mente este potencial. La maternidad es la fuente
de gazapos, pero también de la mayoría de los
problemas patológicos. Todos los esfuerzos del
cunicultor deberán concentrarse ante todo en la
maternidad y en la salud de las madres, que es
la primera garantía de la salud de los gazapos al
momento del destete. Los factores de producti-
vidad del criadero (ritmo de cubrición, tamaño
de la camada, ario del destete) dependen del
cunicultor, del material, de la calidad y de la
cantidad del alimento, etc., en medida igual que
del potencial de la hembra.


La salud de las madres determina
de sus productos.


Todas las enfermedades que se acaban de seña-
lar pueden afectar a las hembras reproductoras.
Sólo se mencionarán aquí algunos puntos parti-
culares para la reproducción, toda vez que la
importancia relativa de los grandes fenómenos
patológicos podrá aplicarse a las hembras.


Afecciones respiratorias
Constituyen la patología dominante en las ma-
ternidades en claustración. En cría intensiva,
además de las causas debidas al medio ambien-
te ya citadas, hay que mencionar la lactación
como causa favorecedora. En las hembras jóve-
nes lactantes, los trastornos generales mal defi-
nidos se pueden complicar con neumonías agu-
das o subagudas que provocan la muerte del


El conejo 133




134 Patología


animal antes del destete de su camada o que
hacen precisa su exclusión poco tiempo des-
pués.


Afecciones digestivas: enterotoxemia
Estas afecciones tienen mucha menor importan-
cia entre los adultos que entre los conejos en
crecimiento. Las diarreas clásicas de tipo cocci-
diosis son muy raras. El parasitismo intestinal
(coccidiosis, estrongilosis) en estado latente o
crónico favorecen la aparición de otras enferme-
dades.


La enterotoxemia es más frecuente sobre todo
en los criaderos rurales. Con enteritis mucoide o
sin ella su evolución es rapidísima (uno a siete
días). Sobreviene con más frecuencia al final de
la gestación o durante la lactancia, donde se
superpone algunas veces con los síntomas de
neumonía aguda. En criadero tradicional, son
frecuentes las complicaciones de paresia o de
paraplegia sobre todo en las hembras demasia-
do gordas, porque están nutridas en exceso y
sometidas a un régimen de reproducción dema-
siado limitado. La profilaxis consistirá en adap-
tar el ritmo de reproducción a las capacidades
alimenticias del criadero. No existe ningún tra-
tamiento.


Afecciones metabólicas
En cría intensiva, del 25 al 30 por ciento de las
hembras mueren sin síntomas premonitorios.
Esta mortalidad sobreviene también durante la
lactancia en las hembras jóvenes primíparas o
secundíparas y más bien al final de la gestación
en las hembras más viejas. Aunque es llamada
frecuentemente enterotoxemia, ciertamente esta
enfermedad no tiene origen infeccioso, si bien
las complicaciones bacterianas son frecuentes.
Se parece más a una enfermedad metabólica,
como la fiebre de la leche de los rumiantes o la
eclampsia de la hembra. La etiología está mal preci-
sada todavía. No existe ningún tratamiento curati-
vo. Algunas veces la mortalidad se reduce median-
te tratamientos preventivos a base de calcio en el
agua potable o en inyecciones parenterales
(gluconato de calcio al momento del parto).


Abscesos y mamitis
Los abscesos son muy corrientes en el conejo. Pue-
den hacerse enormes y desarrollarse muy de prisa
sin que la salud del animal parezca alterada. En la
coneja hay que señalar dos localizaciones preferen-
tes: el espacio submaxilar y las mamas. Si se aña-
den los abscesos plantares, estas infecciones cons-
tituyen la causa esencial de la exclusión de las
reproductoras.


Con mucha frecuencia la causa es un estafiloco-
co dorado, pero puede deberse a la presencia de
otros gérmenes. Los más temibles son las
pasteurelas, que dan a la enfermedad un aspecto
epizoético más marcado con múltiples complica-
ciones (neumonía, septicemia, abortos). Las mamitis
son muy corrientes en el criadero de tela metálica
y están probablemente favorecidas por una con-
gestión debida a un enfriamiento local. Cuando la
mamitis está en el estado congestivo (mama dura,
roja pero sin pus), se puede evitar la infección
mediante un tratamiento antibiótico (de tres días) y
la aplicación cada dos días sobre la mama de tópi-
cos cutáneos astringentes (vinagre) para descon-
gestionar. Contra los abscesos o las mamitis
purulentas ningún tratamiento es económicamen-
te eficaz.


Clamidiosis
Clarnyclia psittaci se da también en el conejo. Los
síntomas clínicos son múltiples: rechazo de la cu-
brición, aborto precoz, hemorragia peripartum,
hidrocefalia y escasa viabilidad de los gazapos re-
cién nacidos. La tetraciclina aplicada a toda la
manada a título preventivo es eficaz, pero puede
haber recaídas.


Afecciones de los órganos genitales
Organos genitales externos. Los órganos genitales
externos (vulva, pene, escroto) pueden ser el asien-
to de infecciones venéreas específicas. La más co-
nocida es la sífilis del conejo debida a un espiroque-
ta (Treponenia cuniculi). No señalada nunca en
criadero racional, no es excepcional en el criadero
rural. Las lesiones son de tipo inflamatorio y des-
pués ulcerosas. El macho está con frecuencia afec-
tado (orquitis, balanitis) y transmite la enfermedad
que puede convertirse en enzoótica. Es una enfer-




El conejo 135


medad benigna que molesta el coito, pero que se
cura fácilmente con los antibióticos (penicilina, tetra-
ciclina).


No ha de confundirse con un principio de
mixomatosis.


Organos genitales internos. Los órganos
genitales internos son también el asiento de in-
fecciones que son mucho más graves, porque
son más frecuentes e impiden la reproducción.


Las metritis (infección del útero), frecuente-
mente asociadas a las mamitis y a los trastornos
respiratorios, constituyen uno de los fenómenos
patológicos mayores en la cría del conejo.


El diagnóstico puede basarse en una frecuen-
cia anormal, en el criadero, de hembras estériles
y de mamitis. Los casos de aborto, raros de ordi-
nario, pueden ser más frecuentes. En la autopsia
es cuando se reconocerá la metritis. El útero es-
tará engrosado, más retraído; a nivel de la im-
plantación de los embriones de la última cama-
da, se pueden observar abscesos que invaden
algunas veces todo el útero (piómetro).


La etiología es compleja. La gestación y el parto
representan evidentemente una causa favorecedo-
ra, pero las condiciones higiénicas son determinan-
tes, así como la existencia de una pasteurelosis
crónica en el criadero. Los gérmenes más frecuen-
tes no son específicos: estafilococo, pasteurela. Los
gérmenes específicos ya citados son mucho más
raros: toxoplasma, Listeria, Salmonella. Estas infec-
ciones específicas son de temer en caso de epizootia
de aborto.


Los tratamientos antibióticos tienen sobre todo
interés para los animales al comienzo de la en-
fermedad. De todas formas, sólo serán eficaces
si se eliminan las hembras más afectadas: hem-
bras delgadas o que presenten mamitis
purulentas, o incluso signos de neumonía y de
coriza purulenta.


La profilaxis médica (vacunación) sólo puede
dirigirse contra las pasteurelosis y sigue siendo
aleatoria (véanse los parágrafos dedicados a la
patología respiratoria). Las medidas que se to-
men para asegurar la higiene son determinan-
tes.


Trastornos no infecciosos de
la reproducción


Esterilidad. La esterilidad absoluta es relativa-
mente rara. Las «epidemias de esterilidad» son
en la mayor parte de los casos estacionarias y
debidas a una duración de iluminación dema-
siado corta (menos de 14 a 16 horas). Fuera de
estos casos, la esterilidad sobreviene después de
uno o varios partos. La eliminación de las hem-
bras no grávidas después de tres montas, ade-
más de su justificación económica, tiene una
evidente justificación higiénica.


Torsión. La torsión del útero no es rara. Se des-
cubre en la autopsia en las hembras muertas
durante la gestación. Las causas no se conocen
claramente, pero los tamaños de carnada muy
elevados y la falta de quietud de la hembra
suelen ser los motivos.


Retraso del parto. El retraso del parto es fre-
cuente cuando la camada sólo está compuesta
de pocos gazapos (uno a tres). Se observan
muchas veces retenciones fetales que condenan
el porvenir económico de la hembra. En muchísi-
mos criaderos modernos, se provoca
sistemáticamente el parto mediante una inyec-
ción de oxitocina al 330 día de gestación (se
considera O el día de la cubrición), si todavía no
ha tenido lugar.


Parto fuera del nidal. Los partos fuera del nidal
suceden generalmente con hembras jóvenes
primíparas. La falta de tranquilidad o la presen-
cia de ratones en el nidal son causas favorecedo-
ras.


Prolapso vaginal. Los prolapsos de vagina son
accidentes sin tratamiento posible.


Canibalismo. El verdadero canibalismo debido
a un comportamiento anormal de la hembra es
excepcional. Lo más frecuente es que la hembra
se coma a sus pequeños en las horas o días que
siguen al parto, cuando están ya virtualmente
muertos pero todavía tibios. No obstante, se ha
echado la culpa algunas veces a la falta de agua




en las horas siguientes al parto en los criaderos
de granja, quizás con razón.


Abandono de la camada. El abandono de la
carnada ocurre muchas veces con hembras jóve-
nes en las que la bajada de la leche no tiene lugar
o lo tiene demasiado tarde. Si una misma hem-
bra abandona dos camadas, es preciso eliminar-
la.


El nido y la mortalidad de los gazapos
antes de la cuarta semana


Se puede considerar, comparándolo con otros
animales de criadero, que el gazapo cuando
nace está prácticamente todavía en estado fetal.


La supervivencia de los recién nacidos, y por
lo tanto el buen resultado final de la cría, están
estrechamente ligados a la calidad y a la higiene
del medio ambiente inmediato de la carnada.
Durante los primeros días, si la calidad y la
cantidad de los materiales que constituyen el
nido (paja, virutas, heno, etc.) son insuficientes,
los recién nacidos se pueden enfriar y la muerte
resulta entonces ineluctable. La propia madre
interviene poco. Facilita pelo para formar el nido,
da de mamar una vez al día, defiende algunas
veces el acceso al nido, pero no se ocupa direc-
tamente de sus pequeños. Especialmente, si el
nidal está mal concebido y los pequeños pueden
salir de él desde los primeros días, la madre no
los devolverá al interior.


Si la higiene del nido es mala (cagarrutas,
humedad), o si la hembra está enferma (mamitis,
coriza), en algunas horas se desarrolla en los
gazapos una rinitis que obstruye las narices.
Ahora bien, el olfato es muy importante para la
localización de las mamas. En tales condiciones,
pueden desarrollarse rápidamente pequeños
abscesos de estafilococos en el cuerpo de los
gazapos (vientre, ingle, tarso).


En los criaderos modernos franceses, con
hembras muy prolíficas, en ritmo de produc-
ción intensiva y en condiciones de medio am-
biente aceptables, además del 5 al 7 por ciento
de los gazapos encontrados muertos al nacer,
es corriente que del 16 al 20 por ciento de los
gazapos mueran entre el parto y el destete.


Aproximadamente un tercio de esta mortali-
dad es consecutiva a la muerte precoz de la
hembra. Una parte de estos huérfanos puede
salvarse haciendo que los adopte, en pequeño
número, otra hembra con gazapos lactantes de
la misma edad. El resto de las pérdidas tiene
lugar a partir de las dos primeras semanas de
lactancia. Algunas camadas completas desapa-
recen durante los cuatro o cinco primeros días.


La etiología de esta mortalidad es desconoci-
da, pero parece estar mucho más vinculada al
estado de la hembra (probablemente a la
lactación) que a una patología propia de los
recién nacidos.


De algunas de estas normas establecidas a
partir del conjunto de un criadero intensivo
durante un ario, se deducirá que no hay que
considerar como catastrófica una mortalidad
inferior al 15-20 por ciento. Además, se tendrá
en cuenta que después de los 15-20 primeros
días de lactancia, la mortalidad de los gazapos
debe ser muy reducida. Cuando no sea éste el
caso, se observará primeramente a la hembra
(mamitis, coriza) y la higiene de la jaula y del
nido. Antes del destete (30-35 días), las diarreas
son la serial de una higiene insuficiente y las
coccidiosis de una higiene deplorable o de la
sobrealimentación de las madres.


PROFILAXIS HIGIENICA
Se ha insistido en la necesidad de la profilaxis
para asegurar el éxito de un criadero de conejos.
Bien llevada, ésta será suficiente en la mayoría
de los casos para evitar las grandes catástrofes
patológicas. Además de la profilaxis médica
(vacunaciones, anticoccidianos, etc.), que ha sido
ya tratada y que, en el conejo, se reduce a poca
cosa, conviene desarrollar ahora las reglas hi-
giénicas esenciales.


Situación y concepción del criadero
Se ha señalado desde el principio que es preciso
dotar al conejo de un medio ambiente que no le
obligue a luchar constantemente contra las agre-
siones exteriores.


El criadero en sí deberá situarse siempre que
sea posible, alejado de las cosas que puedan


136 Patología




El conejo 137


perjudicarlo, como el ruido o las zonas polvo-
rientas (los polvos transportan microbios), al
abrigo de los vientos dominantes y, en los países
cálidos, en los lugares donde estén menos tiem-
po expuestos al sol.


Hay que pensar también en las posibilidades
de desratización del medio ambiente, porque
las ratas y los ratones son temibles portadores
sanos de enfermedades a las cuales el conejo es
muy receptivo.


En el momento de la construcción del criade-
ro (edificio, jaula, etc.) se deberá reflexionar en
cada momento sobre las posibilidades ulterio-
res de limpieza: lo que no sea fácilmente
limpiable, incluso desinfectable, se desechará.
Especialmente, el entorno inmediato del conejo
(jaula, comedero, bebedero) debe ser móvil para
sacarlo regularmente del criadero, limpiarlo,
secarlo y desinfectarlo. Si los locales son de
cierre hermético, deberá estudiarse cuidadosa-
mente la ventilación, a fin de asegurar un cau-
dal de aire suficiente, pero cuya velocidad sea
lo más baja posible. En caso de ventilación
dinámica, se preferirá la ventilación por sobre-
presión, porque permite controlar mejor la en-
trada de insectos en el criadero (tela metálica)
y regular mejor las relaciones caudal-velocidad
simplemente aumentando o disminuyendo los
lugares y las superficies de salida del aire.


En los países tropicales, algunos autores insis-
ten en la necesidad de que el local esté suficien-
temente protegido para que sirva de «tapón», en
el momento de las grandes variaciones térmicas
e higrométricas, especialmente en la estación de
lluvias, a fin de reducir la incidencia de las
afecciones pulmonares.


A título de ejemplo, en un local de cría construi-
do en Burkina Faso con materiales locales (ladri-
llos de arcilla, estructura de madera y cubierta de
paja), los cambios de temperatura diarios son
mucho menos sensibles que en un local de fábrica
(aglomerados de hormigón y techo metálico).


Siempre que sea económicamente posible, se
elegirá un material metálico, sobre todo para el
entorno inmediato (jaula de tela metálica y acce-
sorios), porque es más fácil limpiarlo y
desinfectarlo.


Medidas permanentes de higiene
Higiene preventiva. La emotividad del conejo es
un factor que favorece los trastornos mórbidos;
se evitará la entrada de visitantes inusuales,
repartidores de alimentos compradores de co-
nejos y otros criadores, que son portadores de
enfermedades procedentes de diversos criade-
ros. Los conejos deberán estar protegidos de la
proximidad de perros, gatos y otros pequeños
carnívoros silvestres.


La higiene de los alimentos y del agua. Es fun-
damental porque son portadores de múltiples
enfermedades del conejo (coccidiosis, lombri-
ces, etc.). El alimento debe almacenarse en un
lugar inaccesible a los animales domésticos.
Debe distribuirse a los conejos en los comede-
ros o en los rastrillos, pero nunca en el suelo.
Los bebederos no deben estar nunca colocados
sobre el suelo. El conejo bebe mucho pero nun-
ca agua sucia. Los coccidios encuentran en el
agua un medio ideal para la esporulación; por
consiguiente deberá cambiarse con frecuencia
y limpiar los bebederos.


La higiene de la jaula y del nidal. Es particular-
mente importante para las reproductoras du-
rante la lactancia. En el criadero sobre tela me-
tálica, la jaula se quitará y limpiará para cada
parto; en el criadero de granja, la cama se reno-
vará frecuentemente.


Después del parto, no habrá que temer en
retirar del nido los pequeños que han muerto y
de rehacerlo si fuera necesario. Contrariamente
a una opinión muy difundida, la madre no aban-
dona a sus pequeños cuando se hurga en el
nido. A lo sumo se debe impedir la entrada al
nido de la hembra durante la operación de lim-
pieza.


Después del destete, si la cría se hace también
sobre cama, se deberá mantener ésta limpia y
seca, pero las dificultades aumentarán debido al
mayor número de animales por jaula. En cual-
quier caso (cría sobre tela metálica o cama), los
gazapos destetados se colocarán en jaulas per-
fectamente limpias, desinfectadas y secas. El
destete es uno de los momentos cruciales de la
cría del conejo. Evitar el traslado de los anima-
les, no mezclar las camadas ni utilizar jaulas




sucias, son reglas que se deben observar.
Microbismo. Conviene asimismo luchar per-


manentemente contra la elevación del
microbismo. Los enfermos crónicos (coriza, neu-
monía, mamitis, abscesos), sobre todo los
reproductores, deben eliminarse rápidamente.
Un reproductor enfermo en un criadero cunícola
tiene poco valor en relación con el peligro que
comporta al criadero, con el costo y la incerti-
dumbre de los tratamientos, y con las posibili-
dades de una rápida sustitución (la madurez
sexual se alcanza a los cuatro meses).


En los criaderos completamente cerrados, la
lucha contra el microbismo debe completarse
mediante la limpieza de las paredes, de los te-
chos y sobre todo de los suelos. Los suelos hú-
medos o polvorientos son fuente permanente de
contaminación atmosférica.


Sacrificio precoz. El sacrificio precoz (10 a 12
semanas) de los animales destinados al consu-
mo es también un medio de profilaxis higiénica
porque, en la cría en granja sobre todo, muchas
enfermedades tardan varios meses en evolucio-
nar antes de que sean contagiosas.


Factor humano. El hombre es el vector perma-
nente más peligroso para los animales, pues al
entrar en el criadero aporta los contaminantes
exteriores. Por tanto debe lavarse las manos antes
de entrar, ponerse calzado y traje que no salgan
nunca del criadero. Por ejemplo, es él quien,
al palpar a una hembra afectada de mamitis, va
a infectar a continuación sistemáticamente
todas las mamas de las hembras que vaya a
palpar ese día. La higiene de las manos es ca-
pital, sobre todo cuando se manipulan los
animales y cuando se reparte el alimento o el
forraje.


Profilaxis médica. La profilaxis médica de las
nfermedades parasitarias contribuye también
nucho al mantenimiento de un ambiente sano.
En efecto, múltiples parásitos (lombrices intesti-
nales, coccidios, etc.), sin provocar pérdidas di-
rectamente perceptibles, deterioran el estado de
salud de los animales y favorecen las infeccio-
nes más diversas. Sin embargo, el uso sistemáti-
co de antibióticos a título preventivo se debe
prohibir, y el abuso de antiparasitarios, de


sulfamidas especialmente, es mucho más perju-
dicial que útil. Todos los medicamentos son
venenos que es preciso utilizar con discerni-
miento.


Desinfección. En muchas publicaciones se trata
de esta cuestión; sólo se recordarán aquí algu-
nos puntos fundamentales. En el criadero, la
desinfección debe ser un acto rutinario que obe-
dece a reglas sencillas.


Limpieza. No se puede desinfectar un material
sucio. Hay que lavarlo o, si falta el agua, raspar
y cepillarlo cuidadosamente.


Secado. Constituye por sí solo un principio de
desinfección.


Procedimientos químicos o físicos. No se debe
olvidar a este respecto que la exposición al sol
durante varios días de un material bien limpio
es un medio sencillo, gratuito y muy eficaz de
desinfección. Las únicas condiciones para poder
hacer uso de él son la preparación de una super-
ficie de almacenamiento fuera del alcance de los
animales domésticos y disponer de una reserva
de material suplementario, que permita efec-
tuar a su debido tiempo la limpieza y desinfec-
ción sin reducir la capacidad de producción del
criadero.


En el criadero industrial, los aparatos que
proporcionan vapor de agua a presión son ele-
mentos indispensables para el éxito de la em-
presa.


Medidas ocasionales
Sean cuales fueren las precauciones higiénicas,
llegará un momento, al cabo de uno a tres arios,
en que los problemas sanitarios serán cada vez
menos manejables. Sin darse cuenta, la produc-
tividad disminuirá a pesar de las intervenciones
terapéuticas cada vez más frecuentes y de la
creciente competencia del cunicultor. El origen
esencial de este fenómeno estriba en el aumento
del microbismo en el criadero y, paralelamente
sin duda, de la implantación en el animal de una
microflora y una microfauna desfavorables.


Vacío sanitario. El vacío sanitario es entonces
indispensable. Se procederá a sacrificar todos


138 Patología




El conejo 139


los animales de la célula de cría, se limpiará,
reparará y desinfectará todo el material. A con-
tinuación, en la medida de lo posible, se dejará
la célula descansar algún tiempo (una a dos
semanas) antes de introducir nuevos animales.


Algunos pequeños criaderos de granja po-
seen dos instalaciones y todos los arios cambian
de instalación. Esta es una forma de vacío sanita-
rio que dura un año y que resulta muy eficaz.






Capítulo 6
Instalaciones y materiales


CONDICIONAMIENTOS BIOLOGICOS
Las instalaciones de los conejos deben adaptarse
a las características del comportamiento y las
reacciones de los animales ante el medio am-
biente higrotérmico. Antes de estudiar la forma
de tales instalaciones de los conejos, es indis-
pensable conocer los condicionamientos relati-
vos al animal.


Comportamiento del conejo
Algunos de los comportamientos han quedado
ya analizados en los capítulos anteriores, otros
sólo se han mencionado, pero todos afectan a las
características de las instalaciones de los cone-
jos, por lo cual se repetirán aquí. Siendo la do-
mesticación del conejo un fenómeno reciente a
escala de la evolución de la especie (200 a 300
generaciones como máximo), los comporta-
mientos del conejo doméstico son todavía muy
próximos a los del conejo silvestre. Por consi-
guiente, es frecuente que en el estudio de las
reacciones de este último pueda encontrar el
cunicultor la explicación y la solución de los
problemas relacionados con las instalaciones de
los conejos domésticos.


Comportamiento territorial. Los conejos silves-
tres viven de forma sedentaria en un territorio,
cuya dimensión depende de las condiciones de
aprovisionamiento alimenticio. Marcan su terri-
torio, sus congéneres y sus hijos con ayuda de
una glándula derivada de los folículos pilosos
colocada bajo el mentón. Los machos marcan
igualmente su territorio mediante la orina. Por
otra parte, los conejos excavan las madrigueras
en las que se refugian a la menor alarma. Viven
allí «en sociedad». Sin embargo, antes del parto,
la hembra excava una madriguera especial de-
nominada «gazapera», en la que deposita sus
pequeños y les da de mamar.


Conviene, por consiguiente, prever para el co-
nejo doméstico, un local de cría duradero, bien
con un refugio, o bien con ausencia de todo
motivo para esconderse. En efecto, cuando so-
breviene un fenómeno nuevo e inesperado (rui-
do, presencias extrañas, olores, etc.), el primer
conejo del grupo, que descubre esa novedad
inquietante, informa a sus congéneres de que
allí existe peligro golpeando el suelo con una de
las patas traseras. Por lo tanto, es importante, si
se quieren evitar situaciones de pánico en el
criadero, evitar todo lo que sea nuevo y pueda
ser inquietante para los conejos.


Cuando se coloca un conejo en una jaula nue-
va, la explora y después la marca con su olor.
Esta labor es tanto más larga cuanto mayor sea
la cantidad de olores extraños de la jaula. Ade-
más de la función de refugio en caso de alarma,
la conejera desempeña el papel de zona de repo-
so durante el día, puesto que se trata de un
animal principalmente nocturno. El conejo en-
cuentra en ella una temperatura y una humedad
mucho más regulares que en el exterior.


Comportamiento social. En estado silvestre,
los conejos viven en colonias compuestas de
un número mayor de hembras que de machos.
Cada hembra, con crías o sin ellas, ataca a los
jóvenes de las demás hembras; los machos tie-
nen un papel moderador en ese estadio. Cuando
los machos jóvenes llegan a la pubertad, los
machos adultos tratan de eliminarlos mediante
la castración.


Para evitar estos conflictos, la solución em-
pleada en la cría racional europea es el aisla-
miento de cada adulto en una jaula individual,
mientras que los jóvenes impúberes pueden
criarse en grupo. Los intentos de cría de los
reproductores en colonias han resultado un fra-
caso en razón de la agresividad de las hembras


El conejo 141




142 Instalaciones y materiales


frente a los jóvenes, sobre todo cuando el espa-
cio vital de los animales es demasiado restringi-
do. Sin embargo, es posible la cría en grupo de
las hembras sin crías si la superficie disponible
por hembra es de 0,5 m' por lo menos.


Comportamiento sexual. Teniendo la coneja
una ovulación provocada por el acoplamiento
(véase el Capítulo 3, Reproducción), cabría espe-
rar una posibilidad de acoplamiento casi per-
manente. Pero, de hecho, el ciclo de aceptación
del macho es desgraciadamente muy variable
de un individuo a otro. Por tanto, es preciso
repetir con frecuencia las tentativas de acopla-
miento, lo que lleva consigo la necesidad de
efectuar numerosos desplazamientos de los ani-
males.


Además, en razón del comportamiento terri-
torial muy marcado en el macho, cuando se
coloca a uno de ellos en la jaula de la hembra,
éste comienza por marcar ese nuevo territorio
con su olor, mientras que la hembra trata de
eliminar al intruso. Por el contrario, si se coloca
a la coneja en la jaula del macho, la actividad
inmediata de ambos animales es de tipo sexual.
Para una coneja receptiva, la preparación del
acoplamiento dura de 20 a 120 segundos, mien-
tras que el acto en sí sólo dura 0,1 segundos. Por
consiguiente, el cumplimiento de la cubrición
hace preciso un desplazamiento de las hembras,
relativamente fácil por su calma y su pequeño
peso (de 3 a 6 kg), así como una vigilancia del
comportamiento; por esta razón, los animales
deben estar visibles en todas las partes de la
jaula.


El acceso a las jaulas del macho debe ser muy
fácil para que la introducción y la recuperación
de las hembras se haga sin dificultad. Este tipo
de acoplamiento impone igualmente desplaza-
mientos de los animales por el hombre dentro
del criadero y determina condicionamientos en
el plan general del criadero (limitación de las
distancias que han de recorrerse). A este respec-
to, hay que señalar los resultados poco satisfac-
torios obtenidos con el empleo de jaulas especia-
les reservadas para los acoplamientos, pues,
muchos pierden demasiado tiempo en marcar


con su olor la jaula impregnada del olor de su
predecesor. Además, este lugar de paso es una
posible vía de difusión de las enfermedades.


Comportamiento maternal. Antes del parto, la
coneja construye un nido con diversos materia-
les a los que agrega el pelo que se arranca de la
región abdominal. La hembra silvestre coloca el
nido en el fondo de la gazapera, esa madriguera
especial excavada para el parto. No teniendo la
coneja doméstica, en general, esa posibilidad,
conviene prepararle una zona a propósito. En
criaderos de granja con cama de paja, la coneja
puede contentarse con excavar un poco en
su cama y colocar allí el nido. Pero los
cunicultores han comprobado que es preferible
prepararle un nidal, que reproduce aproxima-
damente la gazapera. Este refugio, útil en un
criadero con cama, se hace indispensable en un
criadero sobre tela metálica o enrejado. Después
del nacimiento de los gazapos (6-12 por carna-
da), la coneja da de mamar a sus pequeños una
vez cada 24 horas, durante aproximadamente
un mes. Teniendo en cuenta el desarrollo de la
coordinación motriz de los gazapos y de su
capacidad de termorregulación, el nidal debe
mantenerse durante 15 días como mínimo. Su
tamaño debe permitir a la coneja y a su camada
permanecer juntos en él en el momento de las
tetadas.


Comportamiento alimentario. Los diferentes tra-
bajos de investigación llevados a cabo en labora-
torio han puesto de manifiesto que el conejo
tiende a beber y a comer durante las 24 horas
prácticamente, pero especialmente durante la
noche. Además, la velocidad de ingestión es
relativamente lenta, incluso si están racionados
los animales. Por ello, el alimento y el agua
deben estar a disposición de los conejos durante
períodos que duren muchas horas, incluso en
caso de racionamiento o de distribución fre-
cuente. Por consiguiente, es preciso proteger los
alimentos de la suciedad, que no dejará de pro-
ducirse si están depositados sobre el suelo (véa-
se el Capítulo 5, Patología). Los gazapos, a partir
de las tres semanas de edad, comienzan a comer




el mismo alimento que su madre. Debido a su
pequeño tamaño fácilmente pueden colarse por
entre las rejas de los comederos de forraje o
meterse en las tolvas de alimento seco (gránu-
los, granos, etc.). Por lo tanto, estos accesorios
del criadero deben estar concebidos de forma
que se evite ese fenómeno.


En el plano práctico, estas características obli-
gan al cunicultor a prever para cada jaula un
comedero y un bebedero y, en su caso, comede-
ros de reja para forrajes. El acceso a los comede-
ros y rejas debe ser satisfactorio para el animal,
pero también para el cunicultor que tiene que
llenarlos con frecuencia. En cambio, para el
abrevamiento es fácil instalar sistemas automá-
ticos o semiautomáticos. Debido a estas consi-
deraciones, los accesorios para la distribución
de los alimentos sólidos están casi siempre colo-
cados en el frente de las jaulas, lo que a veces
tiene el inconveniente de limitar la visibilidad y
el acceso a las mismas.


Higiene, hábitat y razas
No nos proponemos incluir en esta sección el
conjunto de medidas de higiene expuestas en
otros capítulos, especialmente a propósito de la
profilaxis. No obstante, el respeto de algunas de
estas reglas exige gran rigor en la concepción del
criadero.


En el criadero tradicional sobre cama, una de
las afecciones principales del conejo es la
coccidiosis. Al producirse la contaminación de los
animales entre sí por vía de los oocistos elimina-
dos en las heces, los criadores han atenuado la
incidencia de esta enfermedad disponiendo los
animales sobre un suelo de tela metálica que deja
pasar los excrementos. Este criadero sobre suelo
de tela metálica, combinado recientemente con el
sistema de jaulas independientes (móviles,
intercambiables), ha permitido mejorar conside-
rablemente las posibilidades de desinfección del
material de cría y de reducir, incluso eliminar
completamente algunas afecciones. Pero se ha
comprobado que no todas las razas se adaptan
fácilmente a este tipo de suelo. Especialmente, las
razas pesadas o nerviosas están expuestas al «mal
de patas», una infección bacteriana que se desa-


rrolla en la superficie plantar irritada por la tela
metálica (carga por cm' demasiado grande). Este
riesgo aumenta cuando los animales se crían en
un ambiente de temperatura elevada (31-32 °C),
muy húmedo (humedad relativa permanente
superior al 85 por ciento), o cuando a los conejos
se les inquieta con frecuencia, porque entonces
golpean el suelo para advertir a sus congéneres
del peligro. Además, al no tener el suelo de tela
metálica ningún poder aislante, expone más al
animal a las enfermedades respiratorias si los
desplazamientos de aire están mal controlados.


Los criadores se encuentran, pues, frente a un
dilema: tener animales de raza Neozelandesa o
Californiana adaptados a la tela metálica y po-
der respetar las reglas de higiene, o criar anima-
les de otras razas más pesadas o más nerviosas
y tener dificultades para el control de la
coccidiosis y otras enfermedades.


Además, a estos problemas estrictamente re-
lacionados con la higiene, se añaden ventajas e
inconvenientes opuestos del suelo de tela metá-
lica y de la cama. En efecto, el suelo de tela
metálica que deja paso a las cagarrutas, permite
una limpieza automática (baterías) o poco fre-
cuente (acumulación bajo las jaulas), y hace que
los animales dependan mucho del microclima
local o del acondicionamiento del local de cría.


Por el contrario, una cama de paja debe lim-
piarse con frecuencia (por lo menos una vez por
semana) y obliga al cunicultor a disponer de un
material (paja, viruta, etc.) para reconstruirla.
En cambio, una jaula con cama puede eventual-
mente colocarse en un local muy pequeño, in-
cluso fuera, porque pone a los animales al repa-
ro de las variaciones climáticas exteriores.


Actualmente, en Europa, la mayoría de los
criaderos nuevos se montan con jaulas total-
mente de tela metálica y con conejos de tipo
Neozelandés o Californiano. ¿No se prescindirá
así de las posibilidades genéticas de otras mu-
chas razas? ¿No sería posible concebir otros ti-
pos de suelo, sabiendo que, en realidad, los
enrejados no son satisfactorios? En cualquier
caso, para muchos países en desarrollo, la jaula
con tela metálica no será sino una posibilidad
teórica durante muchos años, ya que la tela


El conejo 143




144 Instalaciones y materiales


metálica especial necesaria no podrá ponerse a
disposición de los criadores a un precio real-
mente asequible.


Medio ambiente higrotérmico y
ventilación


Temperatura. La temperatura es el factor más
importante del medio ambiente, porque ejerce
una acción directa sobre múltiples elementos.
Los animales mantienen una temperatura inter-
na (rectal) constante haciendo variar su produc-
ción y sus pérdidas de calor (Cuadro 49). Para
ello, modifican su nivel de ingestión de alimen-
tos (regulación de la producción), como se ha
visto en el Capítulo 2, Nutrición y alimentación.
Tres parámetros principales intervienen en la
modificación de la pérdida de calor: la posición
general del cuerpo, el ritmo respiratorio y la
temperatura periférica, principalmente la de las
orejas (Cuadro 49).


Si la temperatura ambiente es baja, inferior a
los 10°C, los animales se pliegan formando una
bola para limitar la superficie corporal que pier-
de calor y rebajan la temperatura de sus orejas.
En cambio, si la temperatura es muy elevada,
superior a los 25-30 °C, los animales adoptan
una posición alargada para favorecer una dis-
persión mayor de calor mediante radiación y
convección, y aumentan sensiblemente la tem-
peratura de sus orejas. Estas funcionan entonces
como los radiadores de automóvil, y la eficacia
de la refrigeración depende de la velocidad del
aire en torno al animal. Paralelamente, se acele-
ra el ritmo respiratorio para aumentar la pérdi-
da de calor por evaporación de agua (calor la-
tente). De hecho, en el conejo las glándulas
sudoríparas no son funcionales y la única vía
controlada de evacuación del calor latente es la
respiración (la perspiración, evacuación de agua
a través de la piel, no es elevada a causa del
pellejo). Estos sistemas son eficaces entre O y
30 °C, pero, cuando la temperatura ambiente
alcanza y sobre todo rebasa los 35°C, los conejos
no pueden regular su temperatura interna y
padecen hipertermia


Los modos de regulación indicados, partien-
do de las observaciones registradas en el adulto,


son aplicables a los jóvenes a partir de un mes
aproximadamente, cuando han adquirido su in-
dependencia motriz y nutricional y el pelaje
infantil está bien formado. En cambio, la
termorregulación de los gazapos recién nacidos
es un poco diferente: no tienen piel y no pueden
ajustar correctamente su consumo alimentario a
sus necesidades, puesto que la producción le-
chera de la madre es independiente de su «vo-
luntad».


Disponen al nacer de una reserva de grasa
parda bastante importante que les permite man-
tener su temperatura corporal bajo dos condi-
ciones: que la temperatura que rodea el nido sea
por lo menos de 28 °C (si es posible de 30 a
32 °C), y que haya otros gazapos con los cuales
puedan «formar una masa» como medio de
poder reducir, si fuera necesario, las pérdidas
de calor, apretándose los unos contra los otros.
En efecto, al nacer, los gazapos no son capaces
de modificar la forma de su cuerpo para dispo-
nerse en forma de bola por ejemplo; el único
medio de que disponen para limitar las pérdi-
das térmicas por convección y radiación es el de
formar una sola masa con los demás gazapos de
la camada. Por ello, si la temperatura ambiente
varía mucho en el transcurso del día, los conejos
se dispersan, se separan los unos de los otros
cuando la temperatura es elevada, y se reagru-
pan cuando baja. Pero si la disminución de la
temperatura es brusca, corren el riesgo de ago-
tar sus posibilidades de termorregulación pro-
pia antes de juntarse al grupo y de morir de frío
a 10 cm de dicho grupo. Hay que considerar que
el gazapo recién nacido es ciego y que la
mielinización incompleta del sistema nervioso
del aparato locomotor no facilita los movimien-
tos coordinados. Por lo tanto, el cunicultor debe
mantener una temperatura regular del nido si
quiere evitar este tipo de accidentes.


Humedad. La experiencia ha demostrado que, si
los conejos son sensibles a una humedad muy
baja (inferior al 55 por ciento), no lo son a una
humedad demasiado elevada. Esto podría ex-
plicarse por el hecho de que, en estado silvestre,
el conejo pasa gran parte de su vida en su madri-




CUADRO 49
Desprendimiento de calor, temperatura rectal y temperatura de las orejas en los
conejos adultos Neozelandeses Blancos, en función de la temperatura ambiente


Fuente: González et al., 1971.


guera. Esta última, estando bajo tierra, se en-
cuentra a una humedad próxima a la saturación
(100 por ciento).


Lo que sí afecta en gran medida al conejo son
los cambios bruscos de humedad. Es convenien-
te por lo tanto, a fin de obtener los mejores
resultados, mantener un nivel higrométrico cons-
tante, que esté en función del tipo de instalación
utilizado. En Francia, por ejemplo, los
cunicultores obtienen buenos resultados con una
humedad del 60 al 65 por ciento, habiéndose
alcanzado esta tasa sin utilizar medios especia-
les, aparte de una calefacción de apoyo para el
invierno.


Si la importancia del nivel higrométrico no
parece plantearle problemas al conejo cuando
éste vive en condiciones óptimas de temperatu-
ra, no ocurre lo mismo cuando se encuentra en
presencia de temperaturas extremas.


Cuando la temperatura es demasiado alta y
está próxima a la temperatura corporal del ani-
mal, y cuando la humedad es elevada, el calor
latente, en forma de vapor de agua, no puede ser
evacuado porque la evaporación es muy peque-
ña. Esto incomoda al animal y lo puede condu-
cir a la postración. Los períodos de fuertes calo-
res con una tasa higrométrica próxima al 100
por ciento pueden plantear problemas graves,


como se ha observado en clima tropical durante
la estación húmeda.


Cuando la temperatura es demasiado baja y el
nivel higrométrico está próximo a la saturación,
el agua se condensa sobre las paredes mal aisla-
das, especialmente en los lugares llamados de
puente térmico. Además, por ser el agua un
buen conductor térmico, el frío se hace más
penetrante, lo que lleva consigo pérdidas de
calor por convección y por conducción en el
animal y con frecuencia enfermedades digesti-
vas y respiratorias. En efecto, en una atmósfera
fría, el exceso de humedad provoca una modifi-
cación de la secreción y de la viscosidad del
moco que tapiza las vías respiratorias superio-
res. Por un fenómeno inverso, un ambiente de-
masiado seco (60 por ciento de humedad relati-
va) en régimen cálido, es todavía más peligroso,
porque no solamente perturba la secreción del
moco, sino que por el mecanismo de la evapora-
ción disminuye el tamaño de las gotitas que
sirven de soporte a los agentes infecciosos, por
lo que su penetración en el interior del árbol
respiratorio es más profunda.


Ventilación. Debe asegurarse una ventilación
mínima de los locales de cría para evacuar los
gases nocivos producidos por los animales (CO2),


Temperatura
ambiante
(°C)


Desprendimiento total
de calor
(W/kg)


Desprendimiento de
calor latente


(W/1<g)


Temperatura
corporal


(°C)


Temperatura
de las orejas


(°C)


5 5,3 ± 0,93 0,54 ± 0,16 39,3 ± 0,3 9,6 ±1,0


10 4,5 ± 0,84 0,57 ± 0,15 39,2 ± 0,2 14,1 ±0,8


15 3,7 ± 0,78 0,58 ± 0,17 39,1 ±0,1 18,7 ±0,6


20 3,5 ± 0,76 0,79 ± 0,22 39,0 ± 0,3 23,2 ± 0,9


25 3,2 ± 0,32 1,01 ±0,23 39,1 ±0,4 30,2 ± 2,5


30 3,1 ±0,35 1,26 ± 0,38 39,1 ±0,3 37,2 ± 0,7


35 3,7 ± 0,35 2,00 ± 0,38 40,5 ± 0,8 39,4 ± 0,47


El conejo 145




146 Instalaciones y materiales


para renovar el oxígeno necesario para la respira-
ción y para evacuar, llegado el caso, los excesos de
humedad (evaporación, respiración de los anima-
les) y los excesos de producción de calor de los
conejos. Según sean las condiciones de cría, las
necesidades de ventilación serán muy diferentes,
en función, especialmente, del clima, del tipo de
jaula, de la densidad animal, etc.


Distintos trabajos llevados a cabo en Francia
permiten proponer normas válidas para un cli-
ma templado (Cuadro 50). Este ejemplo relacio-
na diferentes parámetros como la temperatura,
velocidad del aire y humedad, para definir un
caudal de aire por kilogramo de peso en vivo de
los conejos presentes en el local de cría. Si existe
un desequilibrio, especialmente entre la veloci-
dad del aire y la temperatura, se producirán
accidentes, como se señala en la Figura 24. La
medida de la temperatura y de la humedad es
relativamente fácil y poco costosa. En cambio, la
medida precisa de la velocidad del aire necesita
el empleo de un aparato sofisticado, caro y raro
como un anemómetro de hilo caliente (un
anemómetro de bola no es bastante sensible).
Sin embargo, el criador puede estimar la veloci-
dad de desplazamiento del aire al nivel en que
se encuentran los animales observando la llama
de una vela, como se indica en la Figura 25.


Por otra parte, una concentración elevada de
amoníaco, del orden de 20-30 ppm, en el aire
que respiran los animales, altera mucho la inte-
gridad de las vías respiratorias superiores y abre
la puerta a las bacterias como las pasteurelas o
las bordetelas. Para limitar la tasa de NH3 en el
aire se puede aumentar la ventilación, pero en-
tonces se corre el riesgo de producir una
superventilación con las nefastas consecuencias
esquematizadas en la Figura 24. Una solución
más eficaz consiste en limitar la producción de
ese gas procedente de la fermentación de las
camas (deyecciones y orinas), eliminando rápi-
damente estas últimas o manteniéndolas secas.
El contenido máximo de NH3 en el aire que
respiran los conejos no debe exceder de 5 ppm.


Medio ambiente luminoso
Los estudios sobre la influencia de la luz en el


conejo son escasos. Se refieren casi exclusiva-
mente al tiempo de iluminación y tratan mucho
más raramente de la intensidad luminosa. Por
tanto, las recomendaciones prácticas son más
bien el resultado de observaciones en el criadero
que de experimentaciones.


Un período de iluminación de 8 horas por día
se considera favorable para la actividad sexual
del macho. Por el contrario, una iluminación de
14-16 horas por día es favorable para el compor-
tamiento sexual y para la fecundación de la
hembra. En la práctica, los criaderos europeos
racionales iluminan a los reproductores de am-
bos sexos 16 horas por día. El ligero inconve-
niente para los machos está ampliamente com-
pensado por la buena reproducción de las
hembras (aceptación del macho y fecundación).
Es preciso señalar que los resultados son más
regulares en los criaderos sin ventanas, exclusi-
vamente iluminados de manera artificial, que
en los que completan la luz solar mediante una
iluminación artificial. Las pruebas de ilumina-
ción continua, 24 horas por día, han dado como
resultado trastornos de la reproducción; por lo
tanto, parece conveniente limitar la duración de
la luz a 16 horas por día.


Distintas observaciones en el criadero indican
que para las hembras se requiere una luminosi-
dad elevada, por lo menos de 30 a 40 lux. De
hecho, en muchos criaderos que iluminan a sus
reproductores durante 16 horas al día, pero en
los que la luz está mal repartida en el interior del
local de cría, las hembras que reciben menos luz
tienen peores resultados de reproducción. Una
modificación del emplazamiento de los puntos
luminosos, que permita una distribución más
homogénea de la luz a todas las jaulas, ha dado
resultados de reproducción más regulares. En
los criaderos europeos, la iluminación está ase-
gurada bien por lámparas de incandescencia o
bien por tubos fluorescentes (neón, tipo luz del
día). Estos últimos facilitan la luminosidad ne-
cesaria con un gasto energético menor que las
lámparas con filamento incandescente (Cuadro
51), pero su precio de instalación es más eleva-
do. Para los criaderos en jaulas colocadas en un
solo nivel (flat-cleck), el gasto energético es de




CUADRO 50
Normas de ventilación utilizadas en Francia para los conejos criados en locales cerrados


3 a 5 W /m2 de local, con puntos de luz situados
a más de 3 m de los animales.


La iluminación no es en absoluto necesaria
para los animales en crecimiento. En cambio,
una iluminación que rebase de las 15 ó 16 horas
al día no presenta inconveniente alguno. Sin
embargo, una iluminación continua puede pro-
vocar perturbaciones de origen poco conocido
(diarreas sin relación con la modificación del
ritmo de la cecotrofia). Por consiguiente, los
cunicultores aprovechan la luz del día en los
criaderos en que la luz solar puede penetrar, o
bien utilizan una iluminación artificial de 1-2
horas por día en el momento de cuidar a los
animales (a una hora fija para no perturbar el
funcionamiento de la cecotrofia). En estas con-
diciones, la intensidad mínima necesaria es
mucho menor que para la reproducción (de 5 a
10 lux).


MATERIAL DE CRIA
Higiene e instalaciones


Los materiales que están en contacto directo con
los conejos o con sus deyecciones están contami-
nados por bacterias, virus y hongos, que rodean
inevitablemente a los animales. Para evitar que
esos elementos (jaulas, utensilios de cría, pare-
des de los locales, etc.), se vuelvan a su vez focos
de contaminación, hay que poder limpiarlos,
desinfectarlos o cambiarlos regularmente.


Para ello, se deberá dar preferencia a instala-
ciones que resulten fáciles de mantener. Son
preferibles especialmente los elementos móvi-
les, que puedan limpiarse fuera del local de cría,


porque entonces es posible emplear agentes y
medios de limpieza más eficaces que los que se
utilizan en presencia de los animales (desinfec-
tantes potentes, remojo prolongado, exposición
prolongada a los rayos solares, etc.). Además,
los materiales con que están construidos son
más o menos fáciles de desinfectar. Así, la ma-
dera, es muy difícil de limpiar, pero su sustitu-
ción periódica puede paliar este inconveniente,
en los países en los que la madera es abundante;
sin embargo, es preciso señalar que el contra-
chapado es desinfectable (lavado con soluciones
desinfectantes). El hierro galvanizado es fácil de
limpiar y de desinfectar pero, contrariamente a
la madera, es un mal aislante. El hormigón, a
condición de que sea liso, puede limpiarse y
desinfectarse, pero es prácticamente imposible
tener instalaciones móviles con este tipo de
material por razón de su peso. Para determina-
dos accesorios del criadero puede emplearse
igualmente el barro cocido barnizado (comede-
ros, bebederos e incluso nidales).


Jaulas de cría
Jaulas con cama. La cría tradicional europea se
hace sobre cama de paja. Esta puede sustituirse
por cualquier otro producto seco de tipo fibroso
y que no sea agresivo al tacto (virutas de madera
blanda, heno, desechos de algodón industrial,
etc.). Las jaulas son, o bien de cemento (dura-
ción de 15 a 30 años), o bien de madera (dura-
ción que no debe pasar de dos arios). En general,
para los reproductores, el tamaño es por lo me-
nos de 60-70 cm x 80-100 cm de superficie para


Temperatura Humedad Velocidad del aire Caudal de ventilación
(°C) (%) (in/s) (inVh/kg de peso en vino)


12-15 60-65 0,10-0,15 1 1,5


16-18 70-75 0,15-0,20 2-2,5


19-22 75-80 0,20-0,30 3 3,5


23-25 80 0,30-0,40 3,5 4


Fuente: Morisse, 1981.


El conejo 147




FIGURA 24
Incidencia de la velocidad del aire (V) y de la temperatura (T°) sobre la salud de los conejos


2


3


ruoure Moi isse, 1981


V


o


BIENESTAR


CORRIENTE DE AIRE
FRIO


(boqueo iniestinol)


AMBIENTE VICIADO
(trastornos respiratorios)


FIGURA 25
Estimacuin de la velocidad dc desplazamiento del aire con la llama de una vela


Menos de
0,1 m/s


rucpte Le Menec, 1982


De 0,1 a
0,3 m/s


De 0,3 a
0,8 m/s


Más de
1 m/s


148 Instalaciones v materiales




El conejo 149


CUADRO 51
Potencia iluminadora de diferentes tipos de lámparas eléctricas


una altura de 50-60 cm. Generalmente se em-
plean jaulas idénticas para el engorde de cinco o
seis conejos hasta un peso de 2,5 a 2,8 kg. La
cama debe renovarse todas las semanas para
limitar los problemas de parasitismo.


Una variante, llamada «cama profunda», con-
siste en utilizar jaulas un poco más altas en las
que el criador coloca una capa de 15-20 cm,
como mínimo, de una materia absorbente (por
ejemplo, turba o viruta de madera), por lo gene-
ral cubierta de paja. Cada seis o siete semanas, la
materia absorbente y las camas acumuladas se
sustituyen. Este tipo de cama economiza la mano
de obra de limpieza conservando las ventajas de
comodidad de la paja, pero hace necesario el
empleo de una gran cantidad de materia absor-
bente. Para que este sistema sea utilizable, es
preciso disponer de tal materia y a buen precio.


Jaulas sin cama. En algunas regiones, los cone-
jos se crían en el suelo sin cama alguna (sobre
tierra apisonada o suelo de madera). Las condi-
ciones higiénicas son casi siempre deplorables
(la humedad local no controlada favorece el
parasitismo), a pesar de los esfuerzos diarios de
los cunicultores. Por consiguiente, esta solución
no deberá en principio considerarse, dados los
riesgos sanitarios que hace correr a los animales.
Una sola excepción para las regiones desérticas
o subdesérticas del sur de Túnez. En efecto, en
estas zonas no existe la humedad.


Se ha encontrado la solución del problema de
la renovación de las camas con la separación del
animal de sus deyecciones en el momento de la


producción de estas Ultimas. Los animales se
crían sobre suelo de tela metálica o sobre
enrejado. Para la tela metálica, el alambre debe
ser bastante grueso (2,4 mm de diámetro, y no
menos de 2 mm), para no lesionar la región
plantar de los conejos; la malla debe ser
suficientemente ancha para dejar pasar las
cagarrutas (diámetro: 1-1,3 cm aproxima-
damente, según la alimentación), pero no debe
tener una anchura mayor para impedir que las
patas de los conejos jóvenes se introduzcan y
atasquen en ella. En Europa hay telas metálicas
comerciales adaptadas. Las mallas son de 25 x
13 mm, de 76 x 13 mm o de 19 x 19 mm. Para
evitar las lesiones de las patas, están soldadas y
luego galvanizadas. Las telas metálicas plastifi-
cadas deben descartarse porque no hay ningún
plástico que resista a la larga la roedura de los
conejos.


Para los enrejados se han ensayado muchas
soluciones: madera, bambú, plástico, metal, etc.
En todo caso, los barrotes del enrejado deben
estar separados de 1,3 a 1,5 cm aproximadamente
para dejar pasar las cagarrutas. Desgraciada-
mente se tropieza en los criaderos muy a menu-
do con problemas de comodidad (barrotes
deslizantes) y de higiene (materiales no
desinfectables). Además, siempre que sea posi-
ble, es preferible utilizar tela metálica en lugar
de enrejados. Si, por falta de tela metálica se
empleara un enjaretado, siempre que sea posi-
ble se preferirá la caria de bambú a la madera.
Los fabricantes franceses de material canicular
han preparado enjaretados de metal o de plástico


Tipo de lámpara Potencia eléctrica
(vatios)


Iluminación
(lumen)


Incandescencia 25 250
40 490
60 829


Fluorescencia 20/32 750
25/32 1 140
40/32 1 880


Fuente: Yamani, 1992.




150 Instalaciones y materiales


rígido para los conejos reproductores de raza
pesada. Los resultados son satisfactorios, pero
su costo es desafortunadamente bastante más
elevado que el de la tela metálica.


Sin embargo, como ya se ha dicho, únicamen-
te los animales ligeros y tranquilos, o las razas
especialmente seleccionadas (Neozelandesa,
Californiana) pueden criarse enteramente sobre
suelo de tela metálica. Con frecuencia los cria-
dores encuentran una buena solución criando
los reproductores de ambos sexos sobre cama y
los jóvenes para engorde sobre suelo de tela
metálica. Cuando se trate de razas pesadas, se
pueden criar los reproductores sobre enrejados
y los jóvenes sobre tela metálica; pero la limpie-
za de los enrejados hay que hacerla con más
frecuencia que la de la tela metálica.


Las dimensiones de las jaulas de reproduc-
ción sin cama, utilizadas en Francia, se indican
en el Cuadro 52 (el suelo generalmente es de tela
metálica pero algunas veces con un enrejado de
metal o de plástico). Como se puede comprobar
comparando estas normas con las indicadas para
las jaulas con cama, el suelo de tela metálica
permite reducir la superficie de las jaulas de
reproducción. Paralelamente, permite aumen-
tar la densidad animal por metro cuadrado para
el engorde (16 a 18 por metro cuadrado sobre
suelo de tela metálica frente a 10 sobre cama)
porque, al quedar eliminadas las deyecciones en
el momento de su emisión, el riesgo de contami-
nación parasitaria es mucho menor. No obstan-
te, una densidad superior a 16 animales por
metro cuadrado reduce los resultados de creci-
miento (Cuadro 53) para los conejos engordados
hasta los 2,3-2,4 kg de peso.


Disposición de las jaulas. La disposición de las
jaulas tiene una incidencia directa sobre la accesi-
bilidad, la vigilancia, la comodidad de los ani-
males y sobre la facilidad de evacuación de las
deyecciones. Conviene considerar primeramen-
te las jaulas con cama. Estas se colocan bien sea
a un mismo nivel (jaulas con armadura de ma-
dera o de materiales similares), o bien super-
puestas en varios niveles (jaulas de hormigón,
cuyo suelo, debajo de la cama, es impermeable),


pero el principio es generalmente el mismo en
todas ellas. Una puerta colocada por delante
permite acceder al interior. Generalmente es de
tela metálica (o con claraboya construida con
una madera muy dura y que se renueva con una
frecuencia suficiente). Las demás paredes son
macizas (planchas o cemento). Su construcción
debe estar concebida de forma que los conejos
no puedan roerla, teniendo en cuenta que el
conejo no puede roer una pared lisa, pero sí, en
cambio, tiende a roer, de manera lenta pero
segura, toda la parte saliente de la jaula. Algu-
nos ejemplos de construcción correcta de made-
ra se muestran en la Figura 26. Es evidente que
las maderas blandas se roen más fácilmente que
las duras.


Puede introducirse una mejora en las condi-
ciones de evacuación de las camas, mediante el
acondicionamiento de la pared del fondo de
cada jaula, como se ilustra en la Figura 27. El
acondicionamiento descrito se ha efectuado para
la cría del conejo Angora (necesariamente sobre
cama), pero puede utilizarse para cualquier tipo
de cría sobre cama, ya sea la jaula de hormigón,
como en el ejemplo citado, o de madera.


Para las jaulas sin cama, esencialmente las
jaulas con suelo de tela metálica, el conjunto de
la estructura es en general metálico o de madera
(fuera del alcance de los dientes del conejo).
Generalmente, las paredes son enteramente de
tela metálica, pero esto no es obligatorio. Se
distinguen cuatro grandes tipos de acondiciona-
miento de jaulas con tela metálica: no super-
puestas (flat-deck), la californiana, la de batería
con plano inclinado y la de batería superpuesta
(o compacta). La Figura 28 muestra un esquema
de esos cuatro acondicionamientos. Cada uno
de estos sistemas presenta ventajas e inconve-
nientes; todos se emplean en los criaderos racio-
nales europeos, es decir que ninguno es perfec-
to. Sin embargo, siempre que sea posible, el
criador deberá elegir las jaulas enflat-cleck, por-
que dicha disposición reduce necesariamente la
densidad animal en el criadero, en relación con
las otras tres, y atenúa proporcionalmente todos
los problemas relacionados con las grandes con-
centraciones de animales en un mismo local.




El conejo 151


CUADRO 52
Dimensiones de las jaulas de reproductores utilizadas en Francia (en centímetros)


A continuación se indican las principales carac-
terísticas de cada tipo de acondicionamiento.


El flat-deck. En este sistema, las jaulas están
dispuestas en hileras no superpuestas. En gene-
ral se abren por arriba. Pueden estar suspendi-
das con cadenas, o incluso colocadas o fijadas
sobre patas o muretes. Las deyecciones caen
sobre el suelo en fosos más o menos profundos
(de 0,20 a 1,50 m) y se sacan todos los días, o
cada dos o tres días de los fosos pequeños, y con
una periodicidad que varía de uno a tres años
para los fosos profundos.


Ventajas:
gran facilidad de vigilancia y de manipula-
ción de los animales;
gran duración del material;
comodidad de los animales y del criador;
no necesita una ventilación muy complicada.


Inconveniente:
pequeria concentración de animales por me-
tro cuadrado de local, lo cual, a pesar del


CUADRO 53
Incidencia de la densidad animal (número de conejos por metro cuadrado de jaula)


en el engorde de los individuos


'b Dos valores que, en la misma línea, no tienen la misma letra como índice difieren significativamente entre sí según un
umbral P = 0,05.
Fuente: Martin, 1982.


costo asequible de las jaulas, aumenta la
inversión por animal alojado.


Este tipo de acondicionamiento es convenien-
te durante la maternidad. Puede utilizarse igual-
mente para el engorde pero, en este caso, lleva
consigo una inversión mayor por jaula. Actual-
mente es el único tipo de instalación utilizado
por los cunicultores europeos que inician o
amplían su actividad.


La jaula californiana. En este sistema, las jaulas
se colocan en dos pisos escalonados, a fin de que
las jaulas superiores no se encuentren encima de
las jaulas inferiores. Las jaulas del primer piso se
abren por arriba y las del piso superior por
delante (acceso más difícil). Las deyecciones caen
sobre las jaulas y son recuperadas como en el
sistema fla t-deck.


Ventajas:
las mismas ventajas que el flat-deck para la
ventilación;


Fachada Profundidad Altura


Jaula para hembra con nidal interior 65-70 50 30


Jaula para hembra con nidal exterior 50-60 50 30


Jaula para macho 40 50 30


Jaula para futuro reproductor (jaula de espera) 30 50 30


Fuente: Fort y Martin, 1981.


Densidad por m2 de jaula 18,7 15,6 12,5
Peso en vivo a los 7 días (g) 2 150° 2 3276 2 384b


Ganancia de peso medio (g/clia) 32,0° 36,16 36,5'
Consumo medio de alimento (g/dia) 111° 1220 122'
Indice de consumo 3,35° 3,390 3,36°




FIGURA 26
Ejemplos de construcción de jaula correcta e incorrecta para respetar las normas de higiene y evitar que los
conejos la destruyan


Madera roída


Zona de acumulación
de deyecciones + humedad


1C)


LargueroSoporte que crea
una zona húmeda
en el suelo de la
jaular


INCORRECTO CORRECTO


Fijación
exterior


Nota a = jaula de madera con cama, b = jaula de madera con piso de tela met6lica, c = jaula de tela metálica suspendida


ligero aumento de la concentración animal
por metro cuadrado de local.


Inconvenientes:
el acceso a las jaulas superiores y su vigilan-
cia son difíciles;
el costo de la armadura es más elevado que
para elflat-deck.


La batcria con plano inclinado. Las jaulas están
colocadas unas encima de otras. La recupera-
ción de las deyecciones se hace con la ayuda de


INCORRECTO CORRECTO


Suelo en el que se
apoya la cama


Pared de
tela


metálica


Zona seca


CORRECTO Abertura


I;


\j' Soporte
Tensor


I Cfacultcrtivo)


Suelo de tela metálica


Largueros
exteriores


placas de chapa o de fibrocemento. A continua-
ción, las deyecciones se sacan manualmente fuera
del local con la ayuda de rascadores, de ras-
quetas, o son arrastradas por el agua. Las jaulas
se abren necesariamente por delante.


Ventajas:
aumento de la concentración animal;
precio asequible, aunque más elevado que
para elflat-deck.


Inconvenientes:


152 Instalaciones v materiales


Fondo de
Zona donde se tela
acumulan las metálica
deyecciones




, FIGURA 27
Conejera de cemento con fondo que se abre por la parte posterior para la evacuación de las camas


Nota, a ista de frente, se puede observai igualmente la rela para el forraje, común para dos jaulas; b = vista por detr<is.
Fuente. Thébaul t et al , 1981


EI colielo 153




'FIGURA 28
ESql1C111t7 de cuatro grandes tipos de acondicionamiento de jaulas con tela metálica


41.6Ag , Deyecciones


Espacio
para


introducir
unds\


bandeja o
tapete


Nota: a= flat-deck;13 jaula californiano; c = batei ia con plano inclinado; d = batería superpuesta (o compacta).


las deyecciones, cualquiera que sea la mate-
ria y la inclinación de las placas, descienden
mal y es preciso rasparlas regularmente;
la ventilación, por causa de la elevada con-
centración de animales, debe ser bien estu-
diada;
el acceso a las jaulas por una parte y la
vigilancia y la manipulación de los animales
por otra, son más difíciles.


La batería superpuesta (o compacta). La recupe,-
ración de las deyecciones puede realizarse, sobre
bandas móviles o en cubetas colocadas debajo de


las jaulas, en las cuales circulan los rascadores
tirados por cable (manejo manual o eléctrico).
Como en la batería con plano inclinado, la aper-
tura de las jaulas se hace necesariamente por de-
lante.


Ventaja:
concentración máxima de animales por metro
cuadrado de local, lo que lleva consigo una
reducción del costo del mismo por animal
alojado.


Inconvenientes:
los mismos inconvenientes que los de la bate-


154 Instalaciones v materiales




FIGURA 29
Bebedero «sabot»


ría con plano inclinado para la ventilación, el
acceso a las jaulas, la vigilancia y la manipula-
ción de los animales;
desgaste mas rápido del material;
en el caso de raspado automático por rasca-
dor, se corre el riesgo de avería y de despren-
dimiento de gases nocivos después del paso
de los rascadores;
mala distribución de la luz a nivel de las
reproductoras.


Las baterías superpuestas han sido prácticamente
abandonadas en los criaderos racionales euro-
peos para la carnada de hembras en maternidad.


El bebedero
Es necesario un dispositivo que permita distri-
buir permanentemente agua limpia a todas las
jaulas que contengan conejos no alimentados ex-
clusivamente con forrajes verdes. El empleo de
recipientes corno bidones de recuperación, reci-
pientes de vidrio o de barro, etc. plantea grandes


problemas de higiene, ya que el animal tiene ten-
dencia a ensuciar el agua, sobre todo si se cría
sobre cama. Si ésta fuera la única solución que se
puede adoptar, los recipientes deberán fijarse de
forma que el animal no los pueda volcar, y que el
criador pueda limpiarlos y rellenarlos una o dos
veces al día con el mínimo trabajo.


Se puede obtener una mejora con el empleo de
bebederos qsabot». En un pequeño bebedero, se
coloca boca abajo una botella llena de agua (Figu-
ra29). La pequeña superficie de agua libre limita
la contaminación; la capacidad de la botella dis-
minuye la frecuencia de los rellenados y permite
al criador ver rápidamente si el consumo de agua
es normal.


Una buena solución consiste en colocar un be-
bedero automático en cada jaula. Los bebederos
con superficie de agua libre (Figura 30) aseguran
la bebida de los conejos, pero su costo es elevado
y sobre todo el peligro de contaminación del agua
por los animales es grande. Los bebederos de
tetina (Figura 30) requieren un cierto aprendizaje
por parte de los animales y lleva consigo un des-
pilfarro de agua. Incluso si el bebedero no tiene
fugas, los conejos no consumen toda el agua que
sale, y ésta puede humedecer demasiado la cama
o las deyecciones. En cambio, su costo es en gene-
ral la mitad del de un bebedero automático con
superficie de agua libre; pero, sobre todo, el bebe-
dero de tetina permite el suministro de agua lim-
pia a los animales. Este tipo de bebedero es el
único que se puede utilizar si los animales reci-
ben un alimento en forma de harina. Los bebe-
deros automáticos están alimentados por agua a
baja presión procedente de un recipiente situa-
do de 0,50 a 1,50 m por encima del nivel de las
jaulas. Dicho recipiente puede servir para admi-
nistrar un medicamento en el agua potable. Está
normalmente alimentado por agua a presión
(abrevamiento automático) o bien manualmen-
te por el criador (abrevamiento semiautomático).
Dicho recipiente no debe estar colocado al sol
para evitar que el agua potable se caliente, lo
cual sería perjudicial para los animales. En la
Figura 31 se presentan también soluciones inter-
medias.


El conejo 155




Los comederos y rejas para el forraje
En función del tipo de alimento previsto para
los conejos, las jaulas deberán estar equipadas
de comederos (tolvas para grano o para alimen-
to granulado, piletas para las pastas, etc.), o de
rejas para forraje, o incluso de los dos acceso-
rios. Los comederos, en particular, deben poder-
se limpiar y desinfectar fácilmente y por lo tanto
ser desmontables. En la Figura 32 aparece el
esquema de una tolva para alimento granulado.
Los comederos y rejas para el forraje deben ser
fáciles de limpiar desde el exterior de la jaula,
sin que baya necesidad de abrir la puerta de
acceso a la misma. Ademas, el contenido de
estos accesorios deberá estar al abrigo de la in-
temperie v de los depredadores. Su capacidad
debe corresponder a un día de consumo para los
de reja, y por lo menos a dos o tres días para los
de tolvas para granulados y para una sola distri-
bución para la pasta. Las barras de las rejas
deberán ser resistentes a los dientes del conejo e
impedir el acceso de los gazapos jovenes que
suelen acostarse sobre el forraje (y al mismo
tiempo lo contaminan). Por la misma razón, es
conveniente un tabicado de la tolva para
granulado con el fin de impedir que los jóvenes
se acuesten en ella. La separación entre paredes
en la tolva debe ser aproximadamente de 7-8 cm
para las razas medias. El espacio entre las barras
de las rejas puede ser mucho más pequeño, de i-
2 cm, lo que evita el despilfarro.


El nidal
Entre los materiales de cría del conejo, el nidal
debe considerarse como uno de los más impor-
tantes. En efecto, tiene una incidencia directa so-
bre la viabilidad de los gazapos durante el perío-
do anterior al destete, período que, como se sabe,
es en el que se observa un mayor porcentaje de
mortalidad (del 10 al 40por ciento de los gazapos
nacidos vivos según los criaderos). Su papel con-
siste en reproducir la gazapera de la coneja de
campo. Así, el nidal debe desempeñar ante todo
una función de protección de las crías contra las
agresiones del medio exterior, a fin de permitirles
pasar el peligro de los primeros días de vida en
buenas condiciones. Para ello, el nidal debe:


permitir a la madre parir y amamantar a sus
pequeños en las mejores condiciones;
mantener a los gazapos en un medio sano y
limpio;


e evitar la humedad debida a las orinas de los
gazapos y de la madre;


e en época fría, reunir a los pequeños y ayu-
darles a mantener una temperatura constan-
te de cerca de 30 a 35 °C en el centro del nido,
para que los pequeños puedan adaptarse a la
temperatura ambiente;


go en epoca cálida, permitir a la madre disper-
sar su nidada, a fin de ayudar a los pequeños
a adaptarse a la temperatura ambiente;
impedir a los pequeños salir a la jaula dema-
siado pronto y favorecer su retorno en caso
de salida;
permitir al criador vigilar fácilmente la ca-
mada, retirar los muertos, practicar adopcio-
nes y cambiar la cama con facilidad, sin
perturbar demasiado a la madre y a sus
pequeños.


El nidal está muy aconsejado en la cría sobre
cama, y es indispensable en una cría sin cama.
Con el fin de responder a estas exigencias, espe-
cialmente a fin de permitir a la madre parir y
amamantar fácilmente, la forma generalmente
más adoptada es la de un paralelepfpedo
rectangular cuyas dimensiones mínimas son de
50 x 25 x 25 cm. En los casos de separación
interior que tenga por objeto reagrupar a los
pequeños, es preciso dejar una superficie míni-
ma de 30 x 30 cm al lado de los gazapos, a fin de
que la coneja pueda darles de mamar cómoda-
mente (Figura 33).


El material de que se construya el nidal debe
ser inoxidable, desinfectable, aislante y resistente
a la humedad.


En un criadero bien caldeado o en un clima
cálido, se puede utilizar hierro galvanizado, a
condición de emplear otro material (contrachapa-
do, madera o plástico) para la construcción del
fondo. En Europa se utilizan corrientemente ma-
dera en bruto, aglomerado, contrachapado o
material plástico; pero aun cuando son mejores
aislantes que el metal, no son siempre fáciles de
desinfectar (salvo el plástico).


156 ittvtalaciones r materiale.v




Agua a baja presión


Bebedero con superficie de agua Bebedero con tetina


FIGURA 31
Bebedero constituido por una tetina insertada en un bidón de p astico (a) y bebeder o de barro que funciona como
un bebedero «sabot» (b)


Fucute: Finzi y Amici, 1992.


El conejo 157


FIGURA 30
Bebederos auton ticos




FIGURA 32
Esquema de una tolva


FIGURA 33
Esquema de un nidal


Portezuela
para observar
a los animales


Noin En un clima cálido, la pm te supenoi de la Jaula puede ser de tela mettilica.


Con el fin, por una parte, de responder a las
exigencias del comportamiento de los gazapos y
de la coneja y, por otra, de hacer más fácil el
trabajo del criador, conviene que el nidal posea
las características siguientes:


el fondo deberá estar ahuecado para permitir
la reagrupación de los gazapos cuando la
temperatura baja, pero deberá también


Alimento granulado o en grano


Copa


Acceso al nidal para
la hembra


favorecer su dispersión cuando el calor es
grande;
deberá ser antiderrapante para evitar las
luxaciones de las articulaciones de los jóve-
nes («conejos nadadores»);
la madre deberá tener acceso al mismo por el
lado opuesto a la parte en que permanecen
los gazapos. De esta manera, los gazapos no


158 Instalaciones v materiales




El conejo 159


corren el riesgo de ser aplastados cuando la
coneja entre bruscamente en el nidal;
dicho acceso deberá ser bastante estrecho,
cuadrado o redondo, y medir aproxi-
madamente 15 cm2;
el fondo deberá estar concebido de forma
que deje salir la orina; para ello, estará o bien
perforado, o bien concebido de forma que
deje un espacio de 1-1,5 cm entre el fondo y
las paredes del nidal, o incluso formando un
emparedado de paja entre dos capas de tela
metálica;
dicho fondo deberá ser móvil, con el fin de
facilitar su limpieza y la del interior del
nidal;
deberá preverse una portezuela que permita
al cunicultor vigilar y controlar la camada;
para impedir que los pequeños salgan pre-
maturamente (antes de la edad de 15 días), es
preciso prever un reborde suficientemente
alto en el acceso de la hembra, o mejor aún,
instalar el nidal por debajo del suelo de la
jaula, lo que favorecerá su retorno.


A fin de construir un nido de buena calidad,
la coneja necesita, además de sus pelos, materia-
les suplementarios. La paja limpia y sana o las
virutas de madera tierna no tratada pueden ser
muy convenientes; en cambio, se debe evitar la
utilización de guata de celulosa. También las
gramíneas secas pueden dar buenos resultados.


Por último, el nidal puede colocarse tanto en
el interior como en el exterior de la jaula. En caso
de que esté en el exterior, puede fijarse a un lado
o con preferencia por delante, lo cual facilita la
vigilancia.


LOS LOCALES DE CRIA
Climas templados


En los países de clima templado o frío, los cone-
jos se crían en locales más o menos cerrados para
asegurar la producción todo el ario. De hecho, la
cría tradicional en estos países (Europa, Améri-
ca del Norte) se hacía en el exterior en jaulas con
cama. Pero entonces los animales dejan de re-
producirse desde el final del verano hasta el
comienzo de la primavera. La cría tradicional
moderna ha hecho posible una producción más


regular, incluso continua, colocando las jaulas
dentro de un local. Por consiguiente, es posible
controlar la temperatura y la duración de la
iluminación diaria y, de esta forma, responder
mejor a las exigencias de los animales (descritas
anteriormente). Además, el empleo de jaulas
confeccionadas totalmente con tela metálica hace
a los animales más dependientes de la tempera-
tura y de la ventilación de su medio ambiente.
En realidad, sólo es posible regular estos
parámetros en un local cerrado. Sin embargo, si
los conejos se crían en un medio poco protegido
(semi al aire libre), como cada vez más sucede
en Europa para el engorde, las normas de tem-
peratura y de ventilación que figuran en el Cua-
dro 50 ya no son aplicables. Los animales cria-
dos fuera de los recintos son más tolerantes a las
variaciones climáticas que los criados en locales
cerrados. En Europa, los conejos reproductores
se crían casi sis temáticamente en jaulas con base
reticular en ambientes cerrados, ventilados de
forma controlada, iluminados artificialmente,
caldeados en invierno y, en su caso, refrigerados
en verano. Estas soluciones son costosas y la
inversión que tiene que hacer el cunicultor por
concepto de instalaciones de los animales cons-
tituye una pesada carga. En Francia, por ejem-
plo, la inversión total (local, jaula, acon-
dicionamientos, etc.) se calcula en relación con
la «jaula madre». Esta unidad de referencia co-
rresponde a la división por el número de ma-
dres del conjunto de las inversiones necesarias
para alojar a las conejas madres, pero también a
los machos, a los jóvenes de engorde y a los
futuros reproductores correspondientes. Así, en
las explotaciones francesas, la inversión por jau-
la madre representa el valor de los gazapos
producidos por dicha unidad durante un ario y
medio aproximadamente.


En el plano técnico, los locales empleados son
del mismo tipo que para las aves, y las solucio-
nes de aislamiento, calefacción, ventilación, ilu-
minación, etc. son de la misma naturaleza. Uni-
camente son diferentes las normas que hay que
respetar (véanse al comienzo de este capítulo).
Por consiguiente, el lector podrá atenerse a ellas
para una construcción destinada a los conejos.




160 Instalaciones y materiales


Conviene señalar muchos casos de instalaciones
de jaulas de cría de conejos en locales antiguos
que hayan perdido su función anterior (establos
que no se utilizan, antiguo graneo, por ejem-
plo). En este caso, un mínimo de acondiciona-
miento del local (aislamiento algunas veces, ven-
tilación casi siempre) permite colocar en él por
lo menos jaulas dispuestas en flat-cleck. En efec-
to, éstas, contrariamente a las baterías compac-
tas, no exigen un espacio muy ancho, y pueden
instalarse en cualquier local ya existente.


Climas cálidos constantes
En países de clima cálido pero con pocas varia-
ciones (medias de mínima y de máxima com-
prendidas entre 20 y 30 °C), es posible prescin-
dir de los locales cerrados. Conviene únicamente
proteger a los animales de la intemperie. Si las
jaulas son de madera o de hormigón (paredes
macizas), basta colocar un techo sobre cada una
de las jaulas como se indica en la Figura 34. Este
techo debe aislar de la lluvia, pero también del
calentamiento debido a los rayos solares, a me-
nos que las jaulas estén colocadas a la sombra de
árboles bastante grandes para protegerlas del
sol en el transcurso del día. El techo deberá ser
también bastante saliente para evitar que el agua
penetre con el viento los días de lluvia. De cual-
quier manera, es aconsejable colocar las jaulas
de espalda a los vientos dominantes. Las jaulas
de tela metálica se pueden colocar bajo un teja-
do corriente, también aislante. Este dispositivo,
explicado en la Figura 35, fue perfeccionado
inicialmente en California. Cumple con su obje-
tivo si el tejado sobresale bastante sobre los la-
dos para proteger bien a los animales.


Además, un seto vivo o vallados alrededor
del local son útiles para proteger a los conejos de
los vientos mas fuertes y de los depredadores.


Climas cálidos y contrastados
Con este tipo de clima, hay que criar los conejos,
bien en el exterior en conejeras con cama, o bien
en jaulas colocadas en un local que sirva de
regulador térmico. Se han obtenido resultados
muy satisfactorios en BurkinaFaso con locales
construidos con materiales locales: ladrillos de


laterita, armadura y carpintería de madera dura
como el boraso (Borassus nethiopium), y paja para
el tejado. La temperatura es más regular que en
un local más costoso construido con bloques de
cemento. En el caso del criadero del Centro Na-
cional Cunícola de Irapuato en México, los edifi-
cios macizos están ampliamente abiertos al exte-
rior durante el día pero, durante la noche, el
cierre de los postigos permite limitar los efectos
del descenso de la temperatura exterior, donde
es frecuente una variación diaria de 20 °C. Los
postigos permiten también asegurar durante el
día una ventilación del local teniendo en cuenta
la dirección del viento, respetando siempre las
normas de velocidad del aire señaladas al co-
mienzo de este capítulo.


En determinadas regiones africanas de clima
tropical seco y en las que escasea la madera, los
criadores han obtenido buenos resultados cons-
truyendo con ladrillos de tierra cocida pequeñas
cabañas redondas cubiertas de paja y que sirven
a la vez de jaula y de local. Sin embargo, la
renovación de las camas plantea con frecuencia
graves problemas en este tipo de cabaña, en que
el suelo debe estar ligeramente en pendiente y
claramente más alto que el resto del suelo. Se
puede limitar el problema del parasitismo des-
truyendo la cabaña todos los arios y reconstru-
yéndola unos metros más lejos. Teniendo en
cuenta esta observación, este tipo de instalacio-
nes únicamente puede ser aceptable para un
criadero familiar en el que el problema de la
mano de obra no se plantea.


El problema de los depredadores
El problema de los depredadores se plantea de
forma muy diferente según las regiones. Las
soluciones que se adopten deben ser económi-
cas pero eficaces. La medida que se debe tomar
ante todo es la de construir jaulas sólidas, que
resistan desde luego a los conejos, pero también
a los perros y a los gatos que son muy numero-
sos en muchos pueblos. Además de las jaulas en
sí, conviene cercar el criadero para evitar que los
depredadores de gran tamaño (perros) y los
niños puedan aproximarse a las jaulas. Esto es
favorable para la calma necesaria de los anima-




FIGURA 34
Ejemplo de jaula de madera para COIOCC11 CII el eXfcrior


Noto. Obt.6rk ce (.1 tl`CI10 ill,'"lar.tc para el calor y, en un lado, 1111c) tolva pm a alimento Cl), así como una rqn pala lo] !ale (2),


FIGURA 35
Ejemplo de jaula!--, de tela metdlica colocadas bajo un techo comihr


El conejo 161




les. Según los casos, se trata de cerrar bien el
local de cría o de cercar el conjunto de las jaulas
con una tela metálica, un seto vivo de defensa o
una empalizada sólida.


Las ratas, ratones y otros roedores son tam-
bién depredadores peligrosos (agresiones a los
jóvenes, transmisión de enfermedades, etc.). Por
lo tanto, hay que desratizar el criadero y, en caso
necesario, colocar en las patas de las jaulas y en
los postes que sostienen el techo placas metáli-
cas suficientemente altas para impedir trepar a
las ratas o conos metálicos invertidos que cum-
plen la misma función de protección (Figuras 34
y 35). Las jaulas con tela metálica o de hormigón
impiden más fácilmente el acceso de las ratas
que las jaulas de madera, Pero, algunas veces,
estos animales pueden penetrar por los rastri-
llos o las tolvas previstas para el alimento
granulado. Si existe este riesgo, es preciso prote-
ger también la entrada a través de estos acceso-
rios de cría, porque una coneja madre no prote-
ge en general a sus pequeños corno podría hacerlo
una perra o incluso una rata. En los paises don-
de el riesgo existe, la lucha contra las serpientes
es mucho más dificil, y los criadores se acostum-
bran a pagar un determinado tributo a esos
animales (afortunadamente, un pequeño por-
centaje de los animales producidos). Ademas
del peligro que representan los depredadores,
queda por considerar el riesgo de fuga de los
conejos, ya que, si las jaulas o los locales no están
bien cerrados, los animales pueden escapar, bien
durante las manipulaciones, o bien cuando pe-
rros u otros animales grandes atacan el criadero.
Si la cerca exterior es funcional, los conejos se
pueden recuperar rápidamente. En caso contra-
rio, se corre el riesgo de perderlos irremediable-
mente. En cambio, la eventualidad. de ver a los
conejos domésticos adaptarse rápidamente a la
vida silvestre, como en el caso del conejo de
campo en Australia o en Nueva Zelandia, y
moverse libremente, es inexistente. En efecto, en
la casi totalidad de los países, los conejos de
criadero que se han escapado no han podido
adaptarse. Los depredadores naturales de los
animales de la talla de un conejo son numerosos
(cánidos, félidos, rapaces) y destruyen rápida-


mente los conejos en libertad. Sin embargo, és-
tos pudieron sobrevivir sólo en determinadas
islas donde los depredadores potenciales no
existían. Este era el caso de Australia en ei siglo
pasado.


INSTALACIONES NO CONVENCIONALES
A propósito de las jaulas y los edificios, hemos
descrito las técnicas más corrientes que se cono-
cen para obtener resultados fiables en todos los
climas. Ello no quiere decir que no haya otras
soluciones prácticas. Expondremos a continua-
ción algunos ejemplos.


La cría en el suelo
En el sur de Túnez, así corno en el sur de Arge-
lia, los cunicultores tradicionales crian sus cone-
jos en el fondo de pozos» secos a 1,5-2 in de
profundidad (Finzi et al., 1988). Para ello, los
cunicultores excavan el pozo y colocan en el
fondo los conejos que van a reproducirse en
colonia. Estos excavan galerías en la periferia
del fondo del pozo, que, entre otras cosas, sirven
sobre todo para que las hembras puedan cons-
truir su nido, reconstituyendo así la madriguera
de los conejos de campo. Para la alimentación, el
criador puede simplemente echar la comida al
fondo (forrajes), lo cual da origen a considera-
bles desperdicios de piensos. Sin embargo, en
los casos mas perfeccionados se practica un tú-
nel inclinado que parte del fondo y comunica
con un pequeño espacio cerrado en la superficie
del suelo. Se dispone el alimento en este espacio
y los conejos vienen a buscarlo a las horas en que
les conviene (por la noche las más de las veces).
La instalación de una trampa en un ángulo del
espacio cerrado permite recuperar los conejos.
Este sistema, sólo puede funcionar por supuesto
en los países en que no llueve casi nunca y
donde el suelo permanece seco a 1,5 6 2 m de
profundidad. El inconveniente es también que
la reproducción no puede ser controlada, y por
ello puede suceder que el criador mantenga
durante largo tiempo animales totalmente im-
productivos. Por otro lado, es casi imposible
controlar el acceso de los depredadores, particu-
larmente de las ratas.


-162 Instalaciones y materiales




FIGURA 36
Cercado racional para la cría de coliejos


Nota' = tapas de bidones para proteger la base del vallado; b = construcción de cobertura del vallado para impedir la
(inflada de depredadores en el cercado; e =arboles para proporcionar sornbi a y ex C11 tualmente hojas,e0Mo forraje;


zona para la captura de conejos; e = nido de madeia ekplorable por el cunicultor, i bebedero; g pila do heno que
sirve de refugio


Otro ejemplo de cercado en el suelo para la cría
en grupo ha sido descrito por Finzi (1992). Este
sistema, fruto de la combinación de observacio-
nes sobre el terreno con experimentos, es ilustra-
do en la Figura 36. Se observaran allí las ideas
sencillas propuestas para luchar contra los
depredadores o constituir los refugios para los
conejos.


La cría en jaulas
En España, Contera (1991), ha descrito un siste-
ma de jaulas en- el que se utilizan tubos de
cemento de gran diámetro, (0,8 a 1 m) colocadas
horizontalmente. Una plancha enrejada, de una
anchura poco inferior al diámetro de las canali-
zaciones, sirve de base para los conejos, cuyas
deyecciones caen en la parte inferior de los


tubos. Las instalaciones de jaulas-refugios cons-
tituidas de esta manera son clásicas. En verano,
en las horas más calientes, el rociamiento siste-
mático de las paredes externas de los tubos per-
mite mantener en ellas una temperatura mucho
más clemente que en el exterior, gracias a la
evaporación del agua a través del cemento un.
poco poroso de los tubos.


Con el mismo objetivo de combatir el calor,
De Lazzer y Finzi (1992), han concebido un
sistema de jaulas con dos zonas: una, ubicada en
el exterior, es una jaula enrejada clásica, en la
que se encuentran los accesorios de alimenta-
ción; la otra es una zona del mismo volumen
enterrada bajo un lecho espeso de tierra, pero
accesible para el criador mediante una
puertecilla. Las dos zonas están conectadas


El conejo 163




f /triar De I az/er y Finzi, 1992.


FIGURA 37
Jaulas con dos zonas: una de tela metálica (a la izquierda) y otra enterrada (a la derecha), a la que puede
accederse por las placas onduladas situadas sobre el túmulo


entre si mediante un tubo de fibra v cemento de
20 cm de diámetro (Figura 37). Así., estos autores
han reconstituido una zona de vida para el conejo
o los conejos que viven en la jaula (de engorde, de
maternidad o de selección), acercándose a la que
se utiliza para los conejos de campo. En las horas
cálidas, en caso de perturbación atmosférica, o
simplemente para parir, los conejos se mantienen
en la parte enterrada. Cuando tienen hambre o
sed pasan a la jaula enrejada. La experiencia
muestra que es siempre en la zona exterior donde
los conejos efectúan sus deyecciones. Los resulta-
dos técnicos obtenidos después de un ano por los
autores, muestran una productividad plenamen-
te comparable con la que se obtiene en los siste-
mas de cría clásicos con jaulas dentro de un recin-
to, pero con una inversión mínima. Sin embargo,


no disponemos de información acerca de la can-
tidad de trabajo necesario.


VALOR DE LAS DEYECCIONES
Cualquiera que sea el tipo de cría de los conejos,
el cunicultor deberá sacar las deyecciones (ca-
mas, cagarrutas acumuladas bajo las jaulas) fue-
ra del criadero. Estas representan un valor nada
despreciable. Sin embargo, las cantidades y las
composiciones varían mucho en función de las
instalaciones y la alimentación.


Para los conejos que consumen alimentos con-
centrados completos y están criados en suelo de
tela metálica, la producción es aproximadamente
de 250-400 g de cagarru tas y de 0,5-0,8 litros de
orina por jaula madre y por día en función de la
intensidad de la producción. Dichas deyecciones


164 histaiacioncS V materiales




El conejo 165


CUADRO 54
Composición media de las deyecciones recogidas bajo las jaulas de tela metálica


de conejos que reciben un alimento completo equilibrado (en porcentaje)


CUADRO 55
Cantidades medias excretadas y composición de las deyecciones


producidas por diferentes categorías de conejos


son considerablemente más ricas en elementos
fertilizantes (Cuadro 54) que el estiércol de granja
medio. De hecho, este último sólo contiene de
0,4-0,6 por ciento de cada elemento fertilizante
principal (N, P205, K20). En el momento de su
secreción, las deyecciones tienen una composi-
ción variable en función del tipo de animal que
las produce (Cuadro 55); pero la comparación
de las series de valores facilitados en los Cua-


dros 54 y 55 muestra que, con el almacenamien-
to, el riesgo de pérdida es mayor para el N y el
P que para los demás elementos.


Cuando los animales se crían sobre cama, la
composición media del estiércol producido de
esta forma depende de la naturaleza de la ali-
mentación, pero sobre todo de la naturaleza y
de la cantidad de cama empleada. No obstante,
si está bien conservado, el estiércol obtenido


Origen de las deyecciones Peso
por día


(g)


Contenido de producto fresco
(%)


N P20, K20 CaO


Cagarrutas


Joven en engorde 40-50 1,5-1,7 2,5 0,5 0,4-1,5


Coneja lactante 150-200 1,2-1,5 5-7 1-1,5 2-3
Adulto en reposo 70-80 1,2-1,5 2-4 0,5 0,4-1,5


Orina


Joven en engorde 80-110 1-1,3 0,05 0,8-1,2 0,4-0,6


Coneja lactante 250-300 1-1,3 0,02 0,7-0,8 0,15
Adulto en reposo 100 1-1,3 0,08 0,9-1,2 0,6-0,7


Fuente: Lebas, 1977.


Composición del producto bruto Según Varenne
etal., 1963


Según Franchet,
1979


Materia seca 40-50 24-28


Minerales 14-18 5-11


Nitrógeno 0,8-2,0 0,7-1,0


P205 1-3,7 0,9-1,8


K20 0,2-1,3 0,5-1,0


CaO 0,9-3,4 0,4-2,0


pH 7,2-9,7 8,1-8,8


Fuentes: Varenne et al., 1963; Franchet, 1979.




166 Instalaciones ,17 materiah


cada semana contiene los elementos fertilizan- Por tanto, la producción de materia fertilizante
tes que hay en las cagarrutas, una parte de los es por lo menos igual a la que se obtiene con una
que contiene la orina, más los de la propia cama. cría sin cama.




Capítulo 7
Dirección de un criadero de conejos


Del problema de la dirección de un criadero se
ha venido hablando en las distintas partes de
esta obra. En este capítulo se recogen todos los
elementos y se propone una síntesis. Los crite-
rios técnicos y económicos que se presentan aquí
se adaptan ante todo a los criaderos racionales
de un cierto tamaño (50 madres reproductoras
por lo menos). Para unidades más pequeñas,
continúan siendo aplicables las reglas técnicas.
En cambio, las variables económicas tendrán un
significado diferente. El objetivo de estas unida-
des no es obtener el máximo beneficio financie-
ro. Se trata más bien de asegurar una producti-
vidad suficiente mediante un sistema de pequeño
coste de inversión utilizando los recursos loca-
les y una mano de obra familiar.


EL CICLO DE PRODUCCION
Al ser la ovulación de la coneja provocada por el
acoplamiento, y estando alojadas las hembras
en general en jaulas diferentes de las de los
machos, es el cunicultor quien determina el rit-
mo de reproducción de su criadero. Los ritmos
teóricos están comprendidos entre una y dos
camadas al ario para los métodos más extensi-
vos y entre ocho y diez camadas para los más
intensivos. En los criaderos racionales europeos,
las conejas se vuelven a acoplar bien inmediata-
mente después del parto (ritmo intensivo), o
bien unos 10 días después (ritmo semiintensivo).
Los criaderos familiares europeos utilizan un
ritmo más extensivo echando la hembra al ma-
cho uno o dos meses después del parto. Las
conejas jóvenes se presentan al macho por pri-
mera vez a una edad que varía entre los cuatro
y siete meses, en función de su raza (las más
ligeras son en general las más precoces) y sobre
todo de su alimentación.


En el ritmo semiintensivo que se ha tomado
como ejemplo en la Figura 38, las conejas se


presentan al macho por primera vez a la edad de
cuatro meses y medio. A continuación se cubre
cada coneja 10-12 días después de cada parto. El
destete tiene lugar cuando los gazapos tienen
30-35 días de edad, incluso 37-38. Muchos
cunicultores europeos (España, Francia, Italia)
practican el ritmo intensivo de reproducción:
cubrición en las 48 horas siguientes al parto
(postpartum) y destete de los jóvenes a los 26-28
días de edad. Sin embargo, esto hace necesaria
una buena alimentación y una técnica de nivel
suficiente, y este método ha sido abandonado
progresivamente en los años ochenta.


Los sistemas extensivos se caracterizan por
un retraso de la fecha de presentación al macho
después del parto y en algunos casos de la edad
del destete. Por ejemplo, se pueden destetar los
gazapos cuando tienen 56 días y presentar la
coneja al macho después del destete. Este siste-
ma se practica todavía en Francia en los criade-
ros rurales, en los que el régimen alimentario de
las reproductoras se basa esencialmente en fo-
rrajes y granos.


En el momento del destete, los gazapos se
separan de su madre. La duración del engorde
es variable. Depende del peso de la canal que se
quiera producir y de la velocidad de crecimien-
to que permita la alimentación, así como de las
condiciones de cría. En los criaderos intensivos
europeos que practican el destete al mes, la
duración del engorde es de mes y medio. En ese
momento los conejos vendidos pesan de 2,3 a 2,4
kg de peso en vivo. Algunos criaderos africanos
practican el destete a los dos meses con un pe-
ríodo de engorde de cuatro meses, porque no
disponen de una alimentación equilibrada. El
caso de los países europeos que comercializan
los conejos con un peso en vivo comprendido
entre 1,7 y 1,8 kg es diferente. Los animales no
se destetan. Se dejan con su madre hasta la edad


El conejo 167




de dos meses, fecha en la que se venderán. A la
madre se la cubre tres semanas antes de dicha
fecha, Este sistema permite realizar un máximo
de cinco camadas por año. Por el contrario, en
España, por un peso de comercialización muy
cercano (de 1,8 a 2 kg de peso en vivo), las crías
son destetadas cuando tienen aproximadamen-
te un mes de edad, son sometidas después a
engorde durante un mes solamente. De hecho,
estos criadores emplean el ritmo de reproduc-
ción semiintensivo, de manera que pueden ob-
tener un numero mayor de partos y, por supues-
to, de conejos, por coneja y año.


La reproducción y la crtia can la madre
La monta. La presentación al macho para el
acoplamiento tiene lugar siempre en la jaula del
macho. En dicha ocasión, el criador efectúa un
control sanitario de la hembra. Comprueba que
no presente trastornos respiratorios, adelgaza-
miento notable, enfermedades de las patas, etc.
Si la vulva tiene color rojo es un signo favorable
(80-90 por ciento de éxito), pero no absoluto. Un
macho que cubre a una hembra con la vulva
blanca p uede fecundarla (pero con un 10-20 por
ciento de éxito). Cuando la hembra haya acepta-
do la monta y el macho haya efectuado la cubri-
ción, el criador retirará a la hembra para volver-
la a introducir en su jaula. La duración de la
operación no debe superar los 5 minutos. Esta
puede aprovecharse para efectuar los tratamien-
tos, como por ejemplo el de la sarna. En caso de


rechazo de la hembra, el cunicultor podrá pro-
bar a presentársela a un segundo macho. Puede
dejarla 24 horas en la jaula del macho, pero no
podrá tener la seguridad de que se ha realizado
la cubrición. Las montas se efectuaran durante
las horas más frescas del día. En Francia, algu-
nos criadores practican el apareamiento doble.
Esto quiere decir que la coneja es cubierta dos
veces seguidas con un intervalo de 10-15 minu-
tos, sea por el mismo macho, sea por dos machos
diferentes. Una técnica parecida consiste en de-
jar a la hembra en la jaula del macho durante 15-
20 minutos después de haber constatado una
primera cubrición. Estas técnicas permiten acre-
centar ligeramente el porcentaje de conejas pre-
ñadas (alrededor cle + 4 al 6 por ciento). Por el
contrario, tienen el inconveniente de acrecentar
muy sensiblemente el número de cubriciones
efectuadas por cada macho. En este sistema, no
se trata de que el macho se aparee con más de
dos hembras cada semana, sino que una parte
de sus cubriciones corre el riesgo de ser ineficaz
a causa de una sobreutilizacion del macho.


En ritmo de reproducción intensivo, basta un
macho para 7 u 8 hembras y, si el ritmo es
extensivo, para 10 a 15. No se debe utilizar el
macho más de 3-4 días por semana ni más de
dos o tres veces por día. Sin embargo, aun cuan-
do en el criadero no haya más de 10 hembras, es
preciso prever por lo menos dos machos para
evitar que el éxito de los acoplamientos dependa
de un solo individuo. Siempre que el tamaño del


168 Dirección de un criadero de conejos


FIGURA 38
Ciclo de reproducción del conejo doméstico


Cubrición Palpación Parto Destete
Tiempo (semanas)


Carnada n Sacrificio


1


Cubrición Parto Destete


L.


Carnada n+ 1 Sacrificio
L I




El conejo 169


criadero lo permita (por lo menos 50 hembras), se
tendrán preparados uno o dos machos de reserva
para suplir a los machos que se estén utilizando.
Si la alimentación se hace con un alimento
granulado completo, los machos recibirán entre
120 y 180 g diarios, según su peso.


Para las hembras de tamaño medio alimenta-
das correctamente, la primera monta tendrá lugar
a partir de la edad de 4 meses. Los machos se
utilizarán por primera vez hacia los 5 meses. Si las
condiciones del criadero no son óptimas, la edad
de la primera monta será mayor, de forma que
siempre corresponda a un peso igual al 80 por
ciento del peso adulto. Una primera monta más
tardía no representa ninguna ventaja. Durante el
primer mes, la frecuencia de las montas exigidas
a un conejo joven será inferior a la prevista para
un macho adulto.


El control de la gestación. El único método eficaz
de controlar la gestación es la detección de los
embriones presentes en el útero mediante palpa-
ción del vientre de la coneja. Esta operación debe-
rá efectuarse entre el 10" y el 14° día después de la
monta. Practicada más precozmente (antes del 9°
día), no es eficaz; practicada después del 14° día,
es más delicada y puede provocar un aborto. Para
la palpación se requiere tacto de parte del criador,
que deberá actuar con suavidad para no provocar
el aborto.


Si se considera que la hembra no se encuentra
preñada en el momento de la palpación, se le
presenta al macho en cuanto sea posible si el
criador practica apareamientos todos los días de
la semana. Por el contrario, si el criador sigue un
plan de cubriciones en banda o cíclico (ritmo por
semana), volverá a presentar la coneja al macho o
la inseminará artificialmente a los 14 o a los 21
días después de la cubrición infecunda. Por últi-
mo, si practica la cría en banda tinica (cuando
todas las conejas del criadero se encuentran exac-
tamente en el mismo estado de reproducción,
situación que sólo se puede administrar en un
sistema de inseminación artificial). La coneja de-
tectada no preñada será simplemente señalada
para que reciba una alimentación y eventualmen-
te un alojamiento adecuados a su estado. No será


reinseminada sino con las demás conejas del cria-
dero. El método que consiste en echar el macho a
una hembra para saber si está en gestación es
ineficaz (pero sin peligro). De hecho, una gran
proporción de conejas gestantes aceptan acoplar-
se, mientras que algunas conejas vacías rechazan
la cubrición. No se puede saber si una coneja está
fecundada siguiendo la evolución de su peso,
porque este último fluctúa por efecto de un nú-
mero de factores demasiado grande. Deberá pre-
pararse el parto (vigilancia, nidal, cambio de cama,
etc.) a partir del 27" ó 28° día siguiente a la cubri-
ción para todas las hembras sino se ha practicado
la palpación y, en caso de palpaciones regulares,
únicamente para las conejas halladas gestantes.


Una coneja preñada que simultáneamente no
dé de mamar a una carnada será racionada si el
criador utiliza un alimento granulado completo.
Para las hembras de tamaño medio, la cantidad
de alimento distribuido cada día será aproxima-
damente de 150 g (de 35 a 40 g por kilogramo de
peso en vivo). Si la coneja amamanta al mismo
tiempo una camada, el cunicultor cuidará de que
reciba una alimentación a discreción.


El parto. Deberá desarrollarse en calma y en bue-
nas condiciones de higiene. La coneja no necesita
la asistencia del cunicultor durante el parto. El
control de los nidos deberá hacerse tan pronto
como sea posible después del parto. Esta opera-
ción, sencilla y sin riesgo para los gazapos, puede
practicarse después del parto a condición de ale-
jar a la madre durante la misma. El criador retira-
rá los muertos y las envolturas fetales que la
madre no haya consumido.


Tan pronto como se compruebe el parto, la
coneja se alimentará a discreción, porque necesita
nutrirse mucho. El agua potable es muy impor-
tante en los días que preceden y que siguen al
parto. La coneja da de mamar a sus gazapos una
vez al día, generalmente por la mañana tem-
prano. La mortalidad entre el nacimiento y el
destete sigue siendo importante; tma tasa del 15-
20 por ciento es corriente en los criaderos euro-
peos y es difícil hacerla descender por debajo del
10 por ciento. Es conveniente inspeccionar los
nidos todos los días para retirar los animales




170 Dirección de un criadero de conejos


muertos. Se impone más que nunca observar una
estricta profilaxis durante la maternidad.


Las adopciones. Cualquiera que sea la modalidad
de cría, el criador tiene interés en retirar las crías
en exceso de las camadas. Estos pueden transferirse
a una camada menos numerosa respetando sin
embargo algunas normas:


no dar a una coneja para adopción más de tres
o cuatro pequeños;
la diferencia de edad entre los pequeños adop-
tados y los de la madre adoptiva será de 48
horas como máximo;
el traslado tendrá lugar durante los tres días
siguientes al parto.


En el caso de un criadero de dimensiones sufi-
cientes y sobre todo si el criador ha adoptado un
plan de cubrición en bandas, tendrá interés en
practicar adopciones sistemáticamente, de mane-
ra que pueda igualar el tamaño de las camadas. El
tamaño elegido para estas retiradas/adopciones
es el tamaño medio de las carnadas en el momen-
to del parto, incluso un poco menor si las condi-
ciones de alimentación son difíciles, ya que, las
posibilidades de supervivencia de las crías en
exceso son escasas y además, las oportunidades
de sobrevivir de las otras crías disminuyen. Si
algunas crías tienen que ser sacrificadas, se elegi-
rán por supuesto las más débiles.


El destete. Es el período durante el cual los cone-
jos jóvenes abandonan totalmente la alimentación
láctea en favor de una alimentación sólida. Es
también el momento en que el cunicultor separa
los pequeños de su madre. Se puede elegir para el
destete uno de los dos métodos siguientes: todos
los conejos de una carnada se retirarán al mismo
tiempo para colocarlos, a razón de seis a ocho
animales por jaula, en el local en que se efectuará
el engorde, o se retirará la madre de la jaula,
dejando las crías donde están. Este último método
disminuye la tensión postdestete de las crías, pero
requiere un material de cría adaptado y un plan
de cubriciones en banda de tipo particular. En
caso de desplazamiento de las crías (todavía es
más frecuente), se tendrá cuidado de utilizar úni-
camente jaulas limpias. Las carnadas se manten-


drán de ser posible intactas (por interés de igua-
lación de camadas mencionado antes). De no ser
así, se constituirán jaulas con conejos de edad
homogénea (con una diferencia máxima de una
semana) y que entren en la jaula el mismo día,
pues muy rápidamente los gazapos establecen
una jerarquía dentro de la jaula y toda nueva
introducción es origen de conflicto. Con motivo
de dicho traslado, el cunicultor examinará el esta-
do de salud de los jóvenes y eliminará los gazapos
débiles o enfermos. El destete puede tener lugar
después que el peso de los gazapos en vivo rebase
los 500 g, es decir hacia los 26-30 días en los
criaderos racionales europeos. Los gazapos co-
mienzan a comer los alimentos sólidos hacia los
18-20 días y, desde la edad de 30 días, la leche
materna sólo representa el 20 por ciento en rela-
ción con la materia seca consumida cada día.
Desde el punto de vista práctico, conviene siem-
pre retardar lo más posible el destete de los jóve-
nes, pero sin superar la edad de seis semanas. Así,
en función del ritmo de reproducción adaptado,
el destete se efectuara dos o tres días antes del
parto siguiente de la madre: por ejemplo, a los 28
días en caso de fecundación postpartum, a 38-39
días si la fecundación ha tenido lugar 11 días
después del parto (ritmo de 42 días»).


La eliminación de individuos y la renovación de
las reproductoras. Uno de los inconvenientes de
los ritmos de reproducción intensivos es el de
provocar una renovación rápida de las
reproductoras. No son raras las tasas de elimina-
ción mensuales del 8-10 por ciento. En efecto,
cuando el ritmo de reproducción es intensivo, el
criador conoce rápidamente el valor de cada hem-
bra y puede conservar únicamente las mejores.
Por término medio, el número total de gazapos
producido por cada hembra durante su vida pro-
ductiva es bastante independiente del ritmo de
reproducción impuesto por el criador, si las con-
diciones de alimentación son satisfactorias. Cua-
lesquiera que sean el ritmo de reproducción y la
tasa mensual de renovación de los animales, con-
viene tener siempre a la espera hembras listas
para la monta a fin de evitar tener las jaulas de
maternidad vacías.




El conejo 171


El cunicultor tiene muchas posibilidades para
renovar sus reproductoras. La solución más prác-
tica, aplicable para raza pura o para estirpe co-
mún, consiste en elegir en el seno del criadero las
jóvenes obtenidas de las madres mejores. Para
evitar la consanguinidad, se deberán adquirir de
otro cunicultor (seleccionador) los machos e in-
cluso las hembras. En caso de cría intensiva, el
cunicultor podrá utilizar los reproductores obte-
nidos de un plan de selección de estirpes especia-
lizadas para el crecimiento. En este caso, el modo
de renovación lo indicará el vendedor de la estir-
pe.


Se pueden distinguir dos grandes tipos de re-
novación:


Introducir en el criadero reproductores ma-
chos u hembras destinados a sustituir directa-
mente a los conejos de ambos sexos muertos o
eliminados. Este tipo de renovación se deno-
mina «renovación de animales parentales»
(progenitores directos de conejos que serán
destinados a la venta).
Introducir en el criadero progenitores abue-
los. En este caso, los conejos parentales nacen
en el criadero mismo. Se utilizan machos y
hembras de castas especiales complementa-
rias que viven y se reproducen también en.el
criadero, por lo que se les deberá reservar un
lugar. Estos progenitores abuelos son a su vez
reemplazados por conejos provenientes direc-
tamente del centro de selección, pero su núme-
ro anual es mucho menor que el que se necesi-
ta para la renovación directa de animales
parentales.


Cualquiera que sea el tipo genético de los cone-
jos introducidos en el criadero para asegurar la
renovación de reproductores, es conveniente in-
troducirlos a una edad relativamente precoz. Los
trabajos realizados por el INRA han permitido
demostrar que la mejor solución es la introduc-
ción de gazapos de un día. Este método, propues-
to en 1987, ha sido rápidamente adoptado por los
cunicultores franceses. Desde su llegada, los ga-
zapos futuros reproductores son adoptados por
buenas conejas del mismo criadero. Estos se adap-
tan a su nuevo criadero mucho mejor que los
conejos introducidos a la edad de 8-11 semanas o


sobre todo de cuatro meses y más. Como los
gazapos no maman de su madre más que una vez
cada 24 horas, se dispone de un día completo para
transferirlos de un criadero de selección al de
producción. La demora ha llegado incluso a 36
horas sin crear problemas, cuando se han transfe-
rido gazapos de un día entre Francia y la costa
occidental de los Estados Unidos.


El engorde y el sacrificio
Durante el período de crecimiento y engorde, que
va desde el destete al sacrificio, el conejo deberá
tener siempre alimentos a su disposición. Si el
cunicultor utiliza un alimento granulado comple-
to, el consumo medio diario será de 100-130 g
para los animales de tamaño medio. El crecimien-
to posible en buenas condiciones será aproxima-
damente de 30-40 g/ día, o sea un consumo de 3-
3,5 kg de alimento para una ganancia de peso en
vivo de 1 kg. Durante el engorde, los gazapos
pueden ser alimentados también con cereales y
forrajes complementados o no con un alimento
concentrado conveniente.


Las tasas de mortalidad en el transcurso de este
período no deberán pasar de un pequeño porcen-
taje. Sin embargo, frecuentemente la mortalidad
es mucho más elevada. Es indispensable una hi-
giene (limpieza, desinfección) en los locales de
engorde, que el curticultor tiende a descuidar más
en este período que durante la maternidad.


La venta se efectúa en vivo o en canal después
del sacrificio. En un criadero racional, tiene lugar
hacia la edad de 70-90 días para un peso de 2,3-2,5
kg en las estirpes de tipo Neozelandesa Blanca y
Californiana. En sistemas más extensivos, en los
que la alimentación no está bien equilibrada, la
venta puede tener lugar mucho más tarde (4-6
meses como máximo). Los animales de engorde
que hayan superado la edad normal de venta
pueden constituir una reserva a la que el criador
recurrirá según sus necesidades (autoconsumo,
renovación de los animales). En los criaderos ru-
rales, el riesgo de mortalidad persiste (accidentes,
epidemias, etc.). Un retraso en la edad normal de
sacrificio por una razón cualquiera (necesidad del
cunicultor de consumir la carne progresivamen-
te) puede ocasionar líala catástrofe (muerte de la




FIGLIRA 39
Castracik de un conejo joven


[I conejo se sostiene de esi.->ald as sobre las rodillas del ayudante (2) que tiene agarradas las dos patas del mismo lado en cada
nano EL opei ador (I) aprieta el vientre de delante hacia otras para haLet que apat ezea el testiculo. Con la ayuda de uno navaja
de afeitar, hace una incisiim profunda, Je manera que corte la piel de la bolsa, pero tom bien el tost1cul0 mismo, En ese momento,
por un mm niien tu ieflejo, el testículo sale clai a men te al ex te riot. Basta entonces coi Lar los ligamentos que lounen al abdomen
Des i n rector con tintura de yodo; es inútil hacer una ligadura pues la herida se cura en cinco o seis días Las hemorragias son muy
raras, sin embargo, para los conejos de mas edad (cuatro meses y mas) con lene emplear pinzas para aplastar los ligamentos
en lugar de cortarlos Existen lambido pinzas para (....asit Lit (jue permiten aplaste i los ligamentos sin tener que hacer una mcision,
norte. 1.1,-sot, 1974


totalidad de los animales en espera). Cuanto más
elevada sea la mortalidad en el engorde, mayor
tendencia tendrá el criador a disminuir la dura-
ción de esta fase de cría.


Si los conejos tienen que conservarse más de
tres meses, es preciso, a partir de esa edad, coloca r
los machos en jaulas individuales, o bien castrar-
los para poder continuar criándolos en grupos.
En cambio, las hembras pueden permanecer en
grupos, pero con una densidad por metro cuadra-
do de jaula inferior a la que se tenia antes de los


tres meses. La castración es una operación sencilla
que sin embargo necesita la presencia de dos
personas. En la Figura 39 se hace una descripción
sumaria de la misma.


En determinados casos, puede interesar al
cwaicultor sacrificar él mismo los animales. Las
instalaciones son relativamente costosas si se quie-
ren respetar las reglas de higiene y de conserva-
ción (cadena del frío). Además, es preciso dispo-
ner de mano de obra que sólo tendrá que trabajar
en la matanza algunas horas por semana.


172 Dirección de un criadero de conejos




El conejo 173


Método correcto para coger un conejo


FIGURA 41
Método de sujeción de un conejo joven con la cabeza
hacia abajo


Se sujeta al animal por el lomo, justo delante de los muslos.


LA MANIPULACION DE LOS ANIMALES
Los animales deben manipularse con suavidad.
No se los debe agarrar nunca por las orejas. Hay
muchos métodos para prenderlos y sujetarlos.
Al conejo se le puede sujetar siempre por la piel
del lomo (Figura 40). Los animales que pesan
menos de 1 kg se pueden sujetar y trasladar
cogiéndolos por el lomo entre el pulgar y el
índice, justo delante de los dos muslos (Figura
41). Si los animales son más pesados, conviene
asirlos por la piel de la espalda, pero si el animal
tiene que ser transportado o desplazado duran-
te más de 5-10 segundos, hay que sostenerlo con
la otra mano (Figura 42), o bien colocarlo sobre
el antebrazo, con la cabeza sobre la sangría del
codo (Figura 43). Si el animal se debate y el
criador se da cuenta de que no lo puede con-
trolar, lo mejor que se puede hacer es soltar
resueltamente al animal, que caerá sobre sus
cuatro patas, y volver a agarrarlo correctamente
al cabo de 2 ó 3 segundos. Si el cunicultor insiste
cuando el animal se debate, se expone a sufrir
fuertes arañazos y puede incluso romper la co-
lumna vertebral del conejo.


ORGANIZACION Y GESTION DE UN CRIADERO
Una operación previa: la identificación


La identificación puede concebirse a dos nive-
les: del animal y de la jaula. El primer método se
impone en todos los criaderos que quieren hacer
una selección. El segundo tiene importancia para
la gestión económica del criadero.


Identificación de los individuos. Se adjudica un
número a cada animal. Ese número figurará en
todos los documentos relativos a ese individuo
así como en el propio animal. Para identificar de
manera duradera a los conejos, existen tres gran-
des métodos de valor desigual:


Los anillos: se coloca un anillo numerado en
la pata trasera justamente encima del talón.
El riesgo de pérdida es grande.
Los botones: se colocan en la oreja del conejo
botones numerados de metal o de plástica.
También en este caso el riesgo de pérdida es
grande.
El tatuaje: se perforan en la oreja del indivi-




FIGURA 42 -
Método para trasladar un conejo ,rot do sosteniéndolo por los cuartos traser os


FIGURA 43
Método para transportar un conejo colocado sobre el antebrazo del cunicultor


174 Dirección c/c un criadero de conejos


Anmal tranquilo Animal agitado




duo pequeños orificios que dibujan cifras
y /o letras que se rellenan a continuación
mediante masaje con una tinta especial.
Un tatuaje bien hecho dura toda la vida del
conejo. Aun cuando la utilización de esta
técnica exija más tiempo, es la única verda-
deramente segura. Puede aplicarse a los ga-
zapos a partir del destete con unas pinzas
especiales o a los adultos con pinzas para
ovinos (Figura 44).


Identificación de las jaulas. La unidad de ges-
tión de un criadero es la «jaula madre». Por
consiguiente, es importante que todas las jaulas
de una maternidad estén numeradas. Esa cifra
será la que constará en los documentos de regis-
tro. Este método, más sencillo que el precedente,
sustituye al anterior en los criaderos que llevan
registros, pero sin hacer selección.


Incluso en los pequeños criaderos, un sistema
de identificación es indispensable. En efecto,
ésta será la base de las anotaciones técnicas que
servirá, por una parte, para la organización del
trabajo y, por otra, para la gestión económica
del criadero.


Los registros técnicos y la organización
del trabajo


En la unidad de maternidad. Esta unidad es la
que reclama mayor atención por parte del cria-
dor. Un «cuaderno diario» es indispensable en
casi todos los criaderos. Actualmente en los gran-
des criaderos europeos es reemplazado por un
sistema informatizado. El cunicultor anotará en
él las operaciones principales de forma sencilla
y clara:


los días de cubrición de cada coneja con
indicación del padre, lo que servirá para
controlar la fertilidad de los machos;
los resultados de las palpaciones en caso de
que se practiquen;
el efectivo de cada carnada al nacer;
el efectivo de cada carnada al destete.


Las hembras jóvenes que estén destinadas a la
renovación se identificarán en el momento del
destete.


Esta relación dista de ser completa. Por ejem-


plo, se podrá añadir el peso de la camada al
destete. Si el cunicultor utiliza un alimento con-
centrado completo, anotará las cantidades utili-
zadas durante la maternidad para poder deter-
minar el gasto alimentario medio por gazapo
destetado, factor importante en el cálculo de la
rentabilidad. Tal valoración será también con-
veniente para cualquier otro modo de alimenta-
ción, pero las mediciones serán mucho más di-
fíciles de realizar.


Con frecuencia, este sistema de cuaderno es
insuficiente. Se sustituirá ventajosamente por
una «ficha de la hembra» que se fija a la jaula
para apreciar la productividad de cada coneja.
El modelo que se reproduce en la Figura 45
recoge los diversos datos que se acaban de deta-
llar. Es útil completarla con una «ficha del ma-
cho» (Figura 46). Como se ha indicado anterior-
mente, estas fichas podrán manejarse mediante
sistemas microinformáticos basados en progra-
mas adaptados llamados de «control individual
del rendimiento productivo».


La etapa siguiente consiste en totalizar los
datos de forma que se pueda tener una visión
sintética del criadero y organizar eficazmente el
trabajo. Esta etapa se impone cuando la unidad
rebasa algunas decenas de hembras. Este es el
campo donde la informática puede aportar más.


El «casillero de planificación» (Figura 47) es
un medio que permite seguir, prácticamente sin
error, todos los acontecimientos de la materni-
dad. Suponiéndose que la cubrición y el destete
tienen lugar lo más tarde al mes del parto, el
casillero está constituido por una gran caja que
contiene cuatro filas horizontales de 31 compar-
timientos. Cada uno de ellos corresponde a un
día del mes. La primera fila está reservada a las
montas, la segunda a los controles de gestación,
la tercera a los partos y la última a los destetes.
Si los destetes tienen lugar entre uno y dos
meses (caso frecuente en cría extensiva), se pre-
cisan dos filas para los destetes: meses pares y
meses impares. Todas las marianas el cunicultor
apuntará en su cuaderno de cría las operaciones
que tiene que realizar. Cuando se haya efectua-
do la operación programada, la ficha de la hem-
bra se desplaza y se coloca en una casilla de la


El conejo 175




FIGURA 44
Utilización de una pinza con cifras móviles para tatuar el minero de identificación en la oreja de un conejo


fila correspondiente a la operación siguiente,
con el desfase necesario.


En un criadero en el que la monta se efectúe 10
días después del parto y en el que los gazapos se
desteten a los 35 días, el recorrido de una coneja.
será por ejemplo el siguiente. Suponiendo que
esta hembra ha sido cubierta el 3 de un mes
impar, su ficha se colocará entonces en la fila de
las palpaciones. Esta se efectuará el 16" (+13 días).
Si es positiva, la ficha de esta hembra pasará a la
fila de los partos con fecha 2 (+15 días). Si es
negativa, la ficha de la hembra volverá a la fila de
montas. Después del parto, la ficta de la hembra
volverá a la columna de montas con fecha de112
(+10 días). Simultáneamente, se colocará una tar-
jeta en la que consta el número de la hembra y el,
número de la jaula en la casilla 7 de la segunda fila
(mes impar) de los destetes (+35 días).


Existen otros sistemas de planificación (cua-
dro, dispositivo rotativo, etc.). Lo importante es
utiliza r uno de ellos. Los sistemas informatizados
de gestión individual del rendimiento producti-
vo permiten todos estos parámetros y propor-


Nota. (1) manos del operador; (2) una de las manos del ayudante


cionar cada día la lista de operaciones que han
de realizarse en función del modelo de gestión
del criadero adoptados por cada cunicultor, así
como el cuadro general de sucesos pasados refe-
rentes a cada animal reproductor.


Efectuar todos los días algunas Cubriciones,
dos o tres palpaciones, destetar varias camadas,
etc., requiere tiempo. La adopción de un «plan.
semanal» de organización del trabajo permite a
una sola persona que trabaje ocho horas diarias
criar 250 a 300 conejas. El Cuadro 56 presenta a
título de ejemplo ese plan. Las cubriciones en
fecha fija (el jueves y sobre todo el viernes)
permiten agrupar otras actividades (destete el
martes, palpación el miércoles). El control de los
nidos o la distribución del alimento deben efec-
tuarse todos los días.


Este método permite obtener lotes de camadas
en el destete mucho más homogéneos. Además,
deja libres algunas horas para actividades que el
criador tiene siempre tendencia a dejar para más
tarde: por ejemplo las anotaciones y las medidas
profilácticas.


176 Dirección de un criadero de conejos




FIGURA 45
Modelo de «ficha de la hembra»


Esta idea de manejo semanal, utilizado desde
hace casi 30 años, ha sido analizada y ha dado
origen a los sistemas de manejo en bandas o de
ciclización del que se ha tratado anteriormente.
Se ha comenzado por reagrupar en una misma
parte del criadero todos los conejos que se en-
cuentran en la misma fase fisiológica (de aquí el
término banda). Luego, los cunicultores han
colocado en una misma celda del criadero estos
conejos que se encuentran en la misma fase fi-
siológica y solamente ellos. Después del destete
o la venta, se limpia y desinfecta cada celda en
ausencia de los animales, que habrán salido del
criadero (venta), o habrán sido colocados en
otra celda que acaba de limpiarse. De este modo
las conejas reproductoras pasan periódicamente
de una celda a otra con ocasión de cada sacrifi-
cio (de aquí el termino de ciclizacion).


La cría semanal en bandas ha desembocado
rápidamente en el sistema de unidades de pro-
ducción canicular organizadas con solamente
tres bandas desfasadas de dos semanas o dos


bandas desfasadas de tres semanas con un ritmo
de reproducción semiintensivo «de 42 días» en
ambos casos. En estas dos situaciones, la fecun-
dación es asegurada sea por cubriciones natura-
les, que por inseminación artificial. Por Ultimo,
después de dos o tres años, algunos criaderos
italianos o franceses funcionan con una banda
única: todas las conejas del criadero son fecun-
dadas el mismo día por inseminación artificial y
las inseminaciones tienen lugar cada 42 días en
el criadero en cuestión.


Estas diferentes técnicas de cría han sido con-
cebidas esencialmente para reducir la mano de
obra por conejo producido, aunque no se alcan-
ce la productividad máxima teórica posible por
coneja.


En la unidad de engorde. En este caso es indis-
pensable el cuaderno de cría cuando no es po-
sible adoptar un sistema informa tizado. Con-
tendrá las fechas del principio y del final del
engorde (venta o sacrificio) de los animales de


Raza N Lugar


'51E:1 11014 iCt~,19i


111
Fecha


ai I 1,,, 1 I I


0 Bina


o 3


IMlIN Pecha 14,tic), 11'1


1


S t
Rocha.*


A 5 5


MIIIMIIIIM~I $ O G 4 I-11
1 gS4 ME.
A b - 8'2,..11-G15-IIEMIIM


O L3 1 G


1MS + 2 gazapos


0 1


°Bs


'ntraaddee


Edad del 1r salto i }i Q.101


FICHA DE REPRODUCCIONadoptivos D2


111


Hembra N°


1A101(°141,?-4


Mala


85-
i i 11~/~111E71 o Ei. 01 0 4 1 E


r : 35-4 $ Yo 8 i4 OBS


8 2. t ß -! Z 2- ° MEMO '11111.M.M.1
1.11.11M1111 M.1.11111
IIMIZEMIWIll


Ogs Vacuna rortra la nuxamatosts, 9482


"5


Elimmada


MUR


el 2810 82
1


reproductora


El coliele 177




FIGLIRA 46
Modelo de «ficha del macho»


Nota M monta; P oalpaciOn; N y número de gazapos nacidos vivos


cada jaula, la mortalidad y sus causas aparen-
tes. Se podrá añadir en él el peso en vivo en el
momento de la venta, así como el número de
animales vendidos por semana. En los criade-
ros de tamaño grande, el control de la produc-
ción se hará por lotes. Un lote es el conjunto de
animales que han sido destetados en una mis-
ma semana. Todos los parámetros técnicos se
referirán a dicho lote.


Si el cunicultor utiliza un alimento con.-
centrado completo, controlará la cantidad de
alimento consumido por los conejos durante el
engorde, porque el índice de consumo (peso del
alimento necesario para producir 1 kg de ganan-
cia de peso en vivo) es un criterio económico
muy bueno. Si se desea hacer la selección se
puede utilizar una «ficha de carnada» en la cual,
frente al número de identificación de cada gaza-
po, figurarán el peso en el destete, la fecha del
destete, el peso en el momento de la venta (sa-
crificio, etc.) y la fecha de esta Ultima pesada.


Una idea de los tiempos de trabajo. Con una
estructura racional de producción, yen las con-
diciones europeas de producción es necesario
dedicar de 12 a 20 horas de trabajo por semana
para 100 conejas efectivamente en reproducción.
Con un manejo en banda en un criadero bien
organizado se puede incluso reducir a menos de
10 horas. A título indicativo, proporcionarnos a
continuación los tiempos medios de trabajo por
semana, registrados en 1991 en un grupo de 18
criaderos del sudeste de Francia para 100 conejas
en reproducción y su sequito por semana (Gelra,
1991).


Cubriciones + palpaciones 2 h 28 min.
Control de los nidos +


adopciones + destetes 2 h 40 min
Alimentación 2 h 20 min
Limpieza 4h


9 Vigilancia + tratamientos 1 h 40 Min
Limpieza 40 min


Ventas 50 min


Fecha M


IIIIIIIIIIIIII
N° III Fecha M N. ?


IIIIIIIIIIMIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
181 Fecha M. N° ? Ell


Macho
N'IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIMINIIIIIIIIIII


jaula N°
111111111111111111111111111WINIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIWIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIMMIIIIIIIIIIIIIIIIII IIIIIIIIIIIIIII
1111111111111111111111111111111111111111111IIIIIIIIIIIIIIIIIIIMIIMIIIIIIIIIIIIIIIII RazaIIIIIIIIII IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII IIIIIIIIIIIIII
11.1111111111111111111111111111111111111111 LectlecntIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII IIIIIIIIIIIIII IIIIIIIIIIIIIMIIMIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII Pes;) 10 n-lo-nt;)
1111111111111111111111111111111111111111111111
IIIIIIMIIIMIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIMIIIIIIIMIIIII1111 Edad] mo;:,,


Observaciones


178 Dirección de un criadero de conejc




F1GLIRA 47
Esquema de.1 ncionamiento de un «casillero de planificación»


Días del mes


Montas


Palpaciones


Partos


Destete


Ficha móvil
de una hembra


Ficha
de


destete


Casillero unitario que recibe todas las fichas
relativas a un tipo de operación para un día
dado


ner 100 conejas en producción todo el año, es
necesario introducir 131 nuevas cada año; o, ex-
presado de otro modo, la duración media de la'
vida productiva de una coneja es algo más de
nueve meses (365 días 1,31 = 279 días) entre la
primera cubrición. y su eliminación definitiva
(desecha miento o muerte).


La producción media por coneja depende esen-
cialmente del ritmo de reproducción teórico
previsto por el cunicultor (en Francia, la presen-
tación al macho se hace, como promedio, a los 8-
10 días después del parto), del porcentaje de
cubriciones efectivamente concluidas con par-
tos (73,3 por ciento en 1992), de la talla de las
camadas al nacer y, por último, del coeficiente
de supervivencia de los gazapos nacidos vivos.
Es más, casi el 25 por ciento de estos gazapos
desaparecen antes de la venta. Se observan tam-
bién aquí grandes diferencias en el plano técni-
co, y los mejores cunicultores venden efectiva-
mente algo más del 90 por ciento de los gazapos


El conejo 179


Gestión 40 min
Diversos 35
Total por semana 16h


ALGUNOS OBJETIVOS DE PRODUCCION
El Cuadro 57 contiene los resultados registrados
desde 1983 en los criaderos franceses atendidos
segun una gestión técnico-económica. Se regis-
tran más de 11.00 criaderos de producción en el
ultimo año. Se puede constatar que la evolución
de los parámetros de un año al otro es lenta.


El criterio principal de medición de la produc-
tividad es el número de jóvenes producidos por
coneja reproductora y por año. La media fue de 46
gazapos en 1992. Conviene señalar una gran dis-
paridad de resultados alrededor de esta media.
Así, los 275 criaderos más productivos (el cuarto
superior) han producido 58,7 gazapos vendidos
por coneja media criada.


El coeficiente de renovación de conejas, de 131
por ciento por año, quiere decir que, para mante-


ento de las fichas véase el texto.Nota: Para la descripción del movit




CUADRO 56
Ejemplo de un plan semanal de organización del trabajo en un criadero de conejos


Censo de los
partos y primer
control


Destete de los gazapos
y primera selección de los
futuros reproductores


Eliminación de las
hembras enfermas
e improductivas


Completar las fichas
de las hembras


Segunda selección de los
futuros reproductores es que
acaban de cumplir 70 días


Inspección sanitaria
de los animales y de
los nidales


Palpación de las hembras
cubiertas dos
semana antes


Cubrición de las hembras
que hayan parido
la semana precedente y de las
vacías en la palpación


Colocación de los
nidales con nido


Completar las fichas
de los machos


Higiene del material
y del local


Nota: x = operación que se debe efectuar el día indicado.


nacidos vivos en sus criaderos.
Desde el punto de vista económico, el índice


de consumo es un elemento muy importante.
De hecho, en las condiciones francesas, los gas-
tos alimentarios representan mas del 50 por cien-
to de los gastos totales de producción, incluida
la mano de obra. Por primera vez en 1991, los
cunicultores han consumido algo menos de 4 kg
de alimentos para producir 1 kg de conejo bue-
no para la venta, incluyéndose aquí todo lo con-


sumido por los mismos conejos vendidos, las
conejas reproductoras, los machos y los
reproductores reemplazados. En otras condicio-
nes económicas, la parte de la alimentación en el
precio de costo de un conejo puede variar, pero
ocupa siempre el primer puesto en los gastos.


Para ayudar a los cunicultores a recoger y
analizar este tipo de criterios técnicos, diferen-
tes organismos externos (organismos de investi-
gación o de desarrollo, empresas privadas) pue-


180 Dirección de un criadero de conejos


Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado Domingo


Actividad rutinaria
(vigilancia, alimentación) xx xx XX




El conejo 181


CUADRO 57
Rendimientos medios de producción anual obtenidos en Francia entre 1983 y 1992,


en criaderos administrados conforme a una gestión técnico-económica


den recoger cada semana los principales resulta-
dos técnicos del criadero, para calcular el valor de
los distintos parámetros. El cunicultor sabrá así
en cualquier momento cuáles son los resultados.
Esta misma información puede ser elaborada en
el mismo criadero, utilizando diferentes progra-
mas informáticos. Con todo, la comparación siste-
mática con otras unidades cunícolas le permitirá
descubrir sus eventuales deficiencias.


La gestión económica
Como en el caso de los registros técnicos, todos
los cimicultores no tienen las misma 'S necesida-
des en este terreno. La gestión económica intere-
sará sobre todo a aquéllos para los cuales la
finalidad de la producción cunícola es la de
obtener un beneficio máximo. Los resultados
obtenidos en este campo son muy variables.
Dependen del nivel técnico del cunicultor pero
también de las condiciones económicas en que
se encuentre. Por consiguiente, las cifras absolu-
tas no tienen mayor significado.


En el Cuadro 58 se presenta la importancia
relativa de las diversas partidas contables de
explotación de un grupo de 18 cunicultores fran-
ceses observados a lo largo del ario 1991. Los
valores son proporcionados en porcentaje del
volumen de negocios de los criaderos.


Para dar una idea de la variabilidad, se propor-
cionan igualmente las cifras correspondientes a
los seis criaderos menos productivos (37 conejos
por hembra y ario) así como a los seis criaderos
que han obtenido la productividad mayor (más
de 54 gazapos producidos por coneja y ario). Como
ya se ha señalado antes, la partida principal de
gastos es la compra de alimentos. En función de
la productividad, la parte del volumen de nego-
cios destinada a la remuneración de la mano de
obra representa el 19-29 por ciento, ya que los
criaderos considerados en este estudio pertene-
cen a una misma región francesa y, por lo tanto,
a un contexto económico muy circunscrito para el
precio de costo de los alimentos o el precio de
venta de los conejos, por ejemplo.


1983 1985 1987 1989 1991 1992


Número de criaderos seguidos 404 488 661 543 922 1 101


Número de conejas por criadero 148 174 196 216 241 256
Porcentaje de parto por cubrici6n1 141 157 155 144 135 131
Pourcentage de mises bas par saillie 68 69 70 72 72 73


Número de partos por coneja y por año 7,4 7,4 7,5 7,4 7,2 7,2
Número total de gazapos nacidos por parto 8,3 8,6 8,6 8,7 9,0 9,1


Porcentaje de mortalidad nacimiento-destete,
y de mortinatalidad


21,3
7,4


24,3
7,0


22,0
6,4


19,4
5,9


19,4
5,5


19,1
5,5


Porcentaje de mortalidad destete-venta 14,9 12,4 12,5 13,7 12,7 12,9
Número de gazapos destetados por coneja y año 48,4 48,0 50,1 52,2 52,1 52,9
Número de conejos vendidos por coneja y año 41,1 42,1 43,8 45,0 45,5 46,0
Peso medio en vivo a la venta (kg) 2,33 2,34 2,30 2,34 2,34 2,36
Kilogramo de alimento
por kilogramo de conejo vendido 4,37 4,22 4,18 4,13 3,97 3,95
Fuente: Koehl, 1993.




182 Dirección de un criadero de conejos


CUADRO 58
Ejemplo de repartición de costos en un grupo de criaderos franceses, expresados en


porcentaje de cifra anual de negocios. Media y valores observados por los tercios
superior e inferior de criaderos clasificados según la productividad por hembra


Fuente: Celia, 1992 y Koehl, 1992.


CUADRO 59
Influencia de diversos factores en los beneficios de un criadero francés


' En francos.
N oto: Estos resultados corresponden a las condiciones francesas. Los distintos factores están ligados entre si, por tanto no se
pueden agregar. Por consiguiente, este cuadro sólo facilita indicaciones aproximadas.
Fuente: Gelra, 1992 y Koehl, 1992.


Tercios
inferior


Media Tercios
superior


Número de conejos producidos por hembra y año 37,0 45,5 54,3
Alimento 56,4 52,0 49,8


Energía + agua 4,0 3,7 3,7


Gastos sanitarios 3,3 3,9 3,0


Reproductores 2,1 2,8 2,7


Total de costos operacionales 65,8 62,4 59,2


Amortización de gastos financieros 9,6 8,0 5,9


Cotizaciones sociales 2,4 2,2 1,8


Seguros y varios 3,2 4,9 4,1


Total de costos de estructura 15,2 15,1 11,8


Remuneración de la mano de obra
(= ganancia neta) 19,1 22,5 29,0


Factor Variación de criterio Mejora
elativa de los beneficios


del cunicultor (%)
Absoluto Relativo


(%)


Porcentaje de fertilidad + 5 % +6,8 +14,6
Número de gazapos por camada + 1 +11,1 +35,7


Mortalidad nacimiento-destete - 5% -25,8 +17,6


Mortalidad al engorde - 5% -39,4 +17,6


Alimento consumido por conejo vendido - 1 kg -10,8 +12,6
Precio de compra del alimento (FF1100 kg) - 10 FF' -6,2 +12,9
Precio de venta de los conejos (FF/kg en vivo) + 1 FF + 7,4 +32,4




El conejo 183


Como siempre, a igualdad de talla de cría,
cuanto mayor sea la inversión tanto mayor de-
berá ser la productividad para poder amortizarla.
Por productividad se ha de entender sea la rela-
tiva por unidad de inversión que por unidad de
tiempo de trabajo, en función de la que resulte
más limitativa localmente.


El Cuadro 59 trata de eliminar las fluctuacio-
nes del beneficio de un criadero con respecto a
los factores técnicos de producción. Los resul-
tados son aproximaciones válidas en las condi-
ciones francesas para niveles de producción cer-


canos a los del Cuadro 57. Entre los factores
financieros, la influencia que ejerce el precio de
venta del conejo es grande. En estas condicio-
nes, se percibe mejor la ventaja que puede sacar
un criador de la venta directa. La mejora de los
resultados técnicos influye sensiblemente en el
beneficio del productor. Un medio eficaz de
aumentar los beneficios es sobre todo el de efec-
tuar una elección juiciosa del tipo genético que
le permita el tamaño medio de la camada en
condiciones de producción.






El conejo 185


Capítulo 8
Producción de pieles y pelos textiles


La producción de carne es indiscutiblemente la
principal finalidad de la cría de conejo. Las más
de las veces esta actividad entraña, sin tener que
emplear ninguna técnica particular de cría, la
recuperación de los subproductos del aprove-
chamiento de la piel: el cuero de conejo y el pelo
de corte.


Por el contrario, el pelo angora, al ser su pro-
ducción la única finalidad de la cría del conejo
Angora, la obligación de producir un vellón de
calidad conduce al cunicultor a aplicar métodos
específicos que difieren mucho de los utilizados
para el conejo de carne.


Dígase lo mismo de la producción de piel de
calidad mediante la cría de estirpes particulares,
el conejo Rex, por ejemplo. También en este caso
es necesario aplicar técnicas apropiadas, que
permitan obtener ante todo una bella piel, mien-
tras que la carne pasa a ser un subproducto de
la piel. Teniendo en cuenta la terminología par-
ticular empleada en el campo de la piel, y con el
fin de ayudar al lector, hemos proporcionado, al
final de la parte dedicada a la piel, un pequeño
léxico con la definición de algunos términos
especializados.


LA PIEL DE CONEJO: UN SUBPRODUCTO
DE LA CARNE


La producción potencial de piel de conejo supe-
ra abundantemente la de otras especies destina-
das a la producción de piel. En efecto, el visón,
que figura a la cabeza de las especies criadas
esencialmente para peletería, proporciona de 25
a 35 millones de pieles por ario en el mundo,
pudiendo estimarse en casi mil millones el nú-
mero de pieles de conejos. En Francia, la recogi-
da anual de pieles de conejo rebasa los 70 millo-
nes de unidades.


Actualmente los mataderos no se preocupan
de recuperar las pieles, sino que simplemente


las desechan. Cuando se aprovechan las pieles,
se pueden distinguir las pieles de vestir destina-
das a ser curtidas, y las pieles de corte, en que se
separan el cuero y los pelos, y por ultimo las
pieles destinadas a la fabricación de abonos.


Origen de esta clase de subproducto
En las granjas europeas de cría intensiva, las
técnicas de cría de conejo para carne son con
frecuencia incompatibles con las de la produc-
ción de una piel de calidad destinada a su trans-
formación en piel para peletería. En efecto, la
piel en bruto únicamente representa un peque-
rio porcentaje del valor del animal en vivo. Por
eso se sacrifican cada vez con mayor frecuencia
conejos de una edad, o en una temporada, en
que la piel no ha terminado su desarrollo. En
general, los animales se sacrifican hacia las 10-
12 semanas de edad, cuando tienen un pelaje
infantil o están empezando la muda de
subadulto; este pelaje delgado inestable no sirve
para la peletería.


Además, la única estación en que el pelaje es
estable y homogéneo es el invierno, y sólo en el
adulto o en el animal de más de seis meses.
Durante el resto del ario, existen siempre sobre
la piel zonas de muda, mas o menos grandes,
que afectan a la homogeneidad del pelaje, y en
la que el pelo no está sólidamente fijado a la piel.
No obstante, algunos pelajes de verano pueden
ser homogéneos, especialmente en los conejos
que han terminado su muda subadulta, pero es
preciso que tengan más de cinco meses cumpli-
dos y, en todo caso, el pelaje de verano es más
delgado que el de invierno.
Por lo tanto, el ciclo relativamente rígido de la
formación y de los cambios estacionales del pe-
laje son los que crean dificultades para la pro-
ducción de piel en un criadero de conejos para
carne. Por consiguiente, la producción de piel




186 Producción de pieles y pelos textiles


no podrá ser sino un subproducto, sobre todo en
la cría intensiva. Sin embargo, no se ha estudia-
do el ritmo de las mudas en zonas subtropicales,
y los fenómenos fisiológicos descritos son apli-
cables solamente en clima templado. En reali-
dad, las ímicas pieles de calidad son las de los
adultos, pero las técnicas modernas de cría tien-
den a reducir la proporción de adultos sacrifica-
dos a favor de los animales jóvenes. Por el con-
trario, los métodos de cría de tipo extensivo que
prevén el sacrificio de los conejos a los cuatro a
seis meses, como se practica en muchos países
tropicales, es a priori susceptible de proporcio-
nar pieles de calidad, pero a condición de que el
desollado y la conservación se hagan en buenas
condiciones.


Valorización mediante la tría y la
clasificación


Una de las características inherentes al
subproducto bruto es su heterogeneidad: entre
las pieles de conejo sin seleccionar, se encuen-
tran tanto pieles de valor como desechos
inutilizables. De ahí la importancia de la tría y
de la clasificación en el estadio más precoz po-
sible.


La tría. La tría es la primera operación. Es pri-
mordial, porque fija el destino de la piel. Con
ella se seleccionan las pieles en tres categorías:


Las pieles de apresto. Son aptas para utilizar en
peletería (el término «apresto» sustituye al de
«curtido» para la peletería). Estas pieles son las
mejores; presentan una forma regular, un pelaje
intacto y homogéneo, denso y de buena estruc-
tura y un cuero sin defectos. Su precio puede ser
20 veces el de las pieles sin selección de calidad.


Las pieles de corte. Son pieles que presentan
sobre todo defectos de forma y de homogenei-
dad que no permiten trabajar una pieza de pele-
tería; pero el pelo es suficientemente largo y
sano. Se corta a máquina y se destina a la hilatura
o al fieltro (pero la sombrerería está en regresión
en muchos países). Con la piel, cortada en tiras
finas (fideos), se producen la cola (en regresión)
o abonos. Esta técnica permite una recuperación
que no es nada despreciable.


Los desperdicios inutilizables. Estos pueden
aprovecharse únicamente para abono (pieles
apolilladas, cortadas, manchadas, quemadas, con
parásitos, etc.). Estas pieles recargan los costes
del trabajo, del acondicionamiento y del trans-
porte.


En Francia, país que sigue siendo uno de los
primeros productores mundiales de conejos, la
proporción de pieles de apresto es inferior a la
mitad de las pieles obtenidas. Las apreciaciones
sobre esta proporción varían según los autores,
cosa que no es extraña teniendo en cuenta la
dificultad de obtener datos exactos sobre este
producto.


La clasificación. Se trata de presentar al clien-
te (negociante en pieles) lotes de una calidad
definida y de un volumen suficiente para una
fabricación, de 0,5 a 5 toneladas por lote, según
el lugar de cría y la utilización prevista. La
clasificación en Francia, adoptada en muchos
países dada la importancia 'de los negociantes
franceses en este mercado, es la siguiente:


Para las pieles de corte, se distinguen:
los desechos de corte: peso del pelo entre el
10 y el 18 por ciento del peso de las pieles
secas;
las pieles ordinarias: peso del pelo superior
al 18 por ciento del peso de las pieles secas;
las. pieles de lana churra depilable: buena
calidad utilizable para guantería.


Para las pieles de apresto, la clasificación es más
compleja porque se tienen en cuenta el color, el
volumen y la calidad del pelo:


color del pelo: blanco, gama de grises, gama
de rojizos (nanquín), abigarrado, negro;
tamaño del pelo que se valora por el peso de
100 pieles secas:


entredós: 12-13 kg por 100 pieles (100-140
g por piel);


conejera: 13-20 kg por 100 pieles (150-210
g por piel);


fuerte: 26-40 kg por 100 pieles (250-350
g por piel).


La diferencia entre clases y la diferencia entre
pesos por 100 pieles y el peso unitario se debe alas
fluctuaciones de apreciación.




El conejo 187


calidad del pelo: la apreciación de la calidad se
hace basándose, por una parte, en la integri-
dad de la propia piel (corte conveniente, des-
carnado bien hecho sin manchas ni agujeros
producidos con el cuchillo al desollar los cone-
jos, etc.) y, por otra parte, en la estructura
(altura del pelo, compacidad y altura del ve-
llo) y homogeneidad de la capa:


pieles 4: las peores;
pieles 3 y 2bis: las de calidad media;
pieles 2 y 1: las mejores.


Esta clasificación, que al principio parece com-
pleja, de hecho es relativamente simple: nego-
ciantes y clientes saben exactamente de qué mer-
cancía se trata cuando hablan de «conejera 2 gris»
o de un «entredós 4 nanquín».


El sistema, salvo variantes, es el mismo en to-
dos los países, lo cual es normal teniendo en
cuenta el comercio internacional de que es objeto
la piel de conejo. Así, en los Estados Unidos,
donde la cría del conejo es poco extendida, y se
halla más bien en manos de aficionados, la clasi-
ficación del Departamento de Agricultura es la
siguiente (USDA, 1959):


primeras (firsts): ausencia de defectos, vello
espeso y regular; para la peletería;
segundas (seconds): algunos defectos en el pelo
y cierta falta de densidad, vello corto; para
peletería secundaria y corte;
terceras (thirds): para corte (fieltro) o juguetes;
sombrerería (hatters): desechos, las mejores
para corte («hat» significa sombrero).


La primera y segunda abarcan cinco colores:
blancas («white»), precio algunas veces doble en
relación con las pieles de color, porque se pueden
teñir; rojizas («red»); azules («blue»); chinchilla;
abigarradas («mixed»).


La importancia de la tría y de la clasificación
indica claramente: i) el interés que pueden tener
el cunicultor y la economía general del país para
producir la proporción más elevada posible de
pieles de calidad, o por lo menos en reducir la
proporción de las que resultan inutilizables;
ii) la necesidad de poder formar lotes homogé-
neos de tamaño utilizable por la industria. Esto
significa que si la producción de una región es
pequeña, es preciso limitar el número de colores.


Lo cual impone efectuar una elección que no es
tan simple como se cree, especialmente teniendo
en cuenta las fluctuaciones de la moda. Lo más
acertado será limitarse al blanco, que en general
se paga bien y cuyas posibilidades de teñido per-
miten satisfacer rápidamente todas las fantasías.
Sin embargo, esta elección no es la mejor para los
años presentes, en que la moda favorece los pelos
largos y en la que el abrillantado (teñido) se ha
prácticamente abandonado.


El pelo de conejo blanco (no Angora), obtenido
por corte del pelo de las pieles, no debe conside-
rarse un material insignificante. El comercio mun-
dial de este producto es de muchos miles de
toneladas. Francia exporta generalmente entre 100
y 200 toneladas de pelo de conejo al año e importa
generalmente menos. Los precios pueden llegar a
ser muy elevados, como en 1984-1985 en que se
mantuvieron entre 250 y 300 francos (FF) el kilo-
gramo; generalmente oscilan en torno a los 100
francos el kilogramo (precio de 1992).


PIELES DE CALIDAD
Para obtener una piel de calidad, es necesario
sacrificar el animal cuando la madurez del pelaje
es uniforme en todo el cuerpo y su densidad
suficiente, que es la que corresponde al pelaje de
invierno. Es necesario tener en cuenta además las
mudas: mudas juveniles en el animal en creci-
miento, mudas estacionales en el adulto.


Además, a parte de que los conejos a menudo
se sacrifican muy jóvenes y se crían en condicio-
nes desfavorables, los dos grandes defectos que
hacen de la piel de conejo un producto de baja
calidad son:


la fragilidad de las lanas churras (pelos largos
y bastos de pelaje) que se rompen con el menor
roce;
la falta de homogeneidad en el crecimiento
de los pelos en el momento de las mudas
estacionales del adulto (zonas de pelos más
cortos o que tienen una adherencia menor a
la piel).


El conejo Rex no presenta el primer defecto,
porque su pelaje carece de lanas churras; esta
ventaja permite a la piel Rex ocupar un lugar
privilegiado en la clasificación de pieles.




188 ProducciOn de pieles y pelos textiles


El otro defecto puede eliminarse igualmente
mediante una técnica de cría que permita la
sincronización de la muda en todo el cuerpo. La
aplicación de esta técnica de cría al conejo Rex
ha permitido a determinadas pieles de conejo
conquistar posiciones de calidad hasta entonces
prohibidas.


Las diferentes mudas
Mudas estacionales en el adulto. Son las mudas
mas simples y las mejor conocidas. Están regu-
ladas por el fotoperiodismo estacional y apare-
cen en primavera y en el otoño. Las de primave-
ra son espectaculares por la pérdida visible de la
masa de los pelos de invierno. Pero son lentas,
irregulares y raramente proporcionan una piel
enteramente estable en verano. La piel de vera-
no, delgada y de pelo corto, no es de las más
apreciadas: sólo pesa 50 g. En cambio, la muda
de otoño pone en actividad todos los folículos
pilosos en un tiempo relativamente breve. Da
pelos mas largos y sobre todo multiplica los
folículos pilosos secundarios derivados que pro-
porcionan una parte del vello. La piel de invier-
no que permanece estable varios meses pesa
aproximadamente 80 g. Esta es la piel más apre-
ciada en todas las especies para peletería y casi
la única que se utiliza. Además, la red de las
fibras de coldgeno de la dermis se aprieta y da
un cuero más fino y mas sólido.


Es evidente que en clima templado interesa
sacrificar al animal a principios del invierno, en
el momento de la madurez de la piel, de forma
que los pelos sufran el menor deterioro posible.
Desgraciadamente, no se ha realizado ningún
estudio preciso en clima tropical o ecuatorial.


Pelajes juveniles. Existen tres pelajes juveniles:
el de recién nacido, la piel infatitil y la piel
subadulta.


Las dos primeras pieles son inutilizables, por-
que son demasiado pequeñas. La piel de recién
nacido termina su crecimiento cuando el gaza-
po alcanza 0,4 kg (para una raza media); sólo
pesa 8-10 g. La piel infantil madura hacia las
nueve semanas y su peso depende del peso del
conejo, puesto que el número de folículos pilosos


en desarrollo está en función de la superficie de
la piel del animal que aumenta. Si un conejo
pesa 0,5 kg a las nueve semanas, tiene 15 g de
pelo frente 30 g para un gazapo que alcanza 1,1
kg. Por lo tanto, la piel es todavía ligera y los
pelos son finos.


El pelaje subadulto cobra interés, pero la muda
que lo produce es larga (cuatro o cinco semanas)
y únicamente comienza cuando el conejo alcan-
za un peso de 1,7-1,9 kg según un gradiente
lento dorsoventral y anteroposterior. Además el
peso del pelo, que depende de la longitud y la
densidad del pelaje, varía según la estación en
que se forma éste; 40 g en verano, lo que es
escaso; 60 g en otoño o invierno que es lo conve-
niente teniendo en cuenta la superficie de la
piel.


Consecuencias de las mudas. Es prácticamente
imposible obtener pelajes aceptables para pele-
tería con una cría intensiva orientada a la pro-
ducción de carne (sacrificio a las 11 semanas),
pero al menos pueden aplicarse medidas senci-
llas para obtener pieles de corte idóneas.


Por el contrario es posible producir pieles
para peletería mediante sistemas de cría exten-
siva racional, es decir, retardando el crecimiento
de los animales, gracias a un régimen alimenti-
cio económico pero equilibrado, y sacrificando
los animales a la edad de cinco a seis meses en
período invernal. Se pueden producir también
pieles para peletería mediante cría racional, en
las condiciones que se indican a continuación.


Condiciones para una producción
de pieles de calidad


Luz. Las mudas del recién nacido y del joven
no dependen efectivamente del fotoperiodismo.
Al contrario, sabemos que se puede modificar la
muda subadulta induciéndola más precozmente
sometiendo a los conejos a ritmos de luminosi-
dad artificiales. Ello requiere disponer, por su-
puesto, de instalaciones particulares (locales sin
ventanas, llamados «ciegos») y una técnica más
compleja (engorde en dos tiempos, sometiendo
a los conejos a dos ritmos de luminosidad dife-
rentes).




El conejo 189


Temperatura. La temperatura no regula las
mudas, pero una temperatura demasiado eleva-
da que perturbe la tranquilidad del animal y
provoque un subconsumo de alimentos produ-
cirá efectos nefastos en la calidad del pelaje.


Higiene. Cualquier desequilibrio fisiológico, cual-
quier afección patológica repercute inmediata-
mente en el pelaje, incluso cuando éste ha alcan-
zado el estadio de madurez; se vuelve entonces
apagado e hirsuto, y el conejo descuida su aseo.
Un animal en ese estado no tendrá nunca una piel
hermosa. Por lo tanto, las medidas de higiene
general, válidas cualquiera que sea la produc-
ción, favorecen la formación de una piel de cali-
dad y evitan las afecciones específicas de la piel.
Este será uno de los puntos más difíciles de resol-
ver para los cunicultores de países en desarrollo.


Elección de razas y selección
En la elección de las razas, hay que tener en
cuenta sobre todo dos factores por lo que se
refiere a la clasificación de las pieles: el color y
el tamaño.


El color es cuestión de moda, pero el blanco es
el más cómodo, porque no sufre fluctuaciones
teniendo en cuenta sus posibilidades de teñido.
De cualquier manera, hay que recordar que el
negociante, por lo general, se interesa única-
mente por lotes importantes de cuatro o cinco
toneladas. Se ha comprobado que las pieles de
gran tamaño son las más apreciadas: sin produ-
cir necesariamente conejos gigantes esto signifi-
ca que las razas minúsculas hay que descartar-
las. Por último, hay que vigilar la estructura del
pelaje: vello denso, lana churra sedosa que lo
cubra bien, pelos largos, y pelaje homogéneo.


Hemos mencionado ya el interés por la raza
Rex, que proporciona una piel de peletería ori-
ginal, es decir, más suave al tacto, más sólida y
que recuerda pieles prestigiosas como la de chin-
chilla, de topo o de nutria.


RECOGIDA, CONSERVACION Y
ACONDICIONAMIENTO DE LAS PIELES


Desollado
El desollado debe hacerse tratando de conservar


la mayor superficie posible de piel (una parte
importante de su valor): se empieza por una
incisión en torno a las patas traseras, lo más
cerca posible de los manguitos, se raja luego de
un muslo al otro, lo más alto posible, pasando
muy cerca del ano; se quita a continuación la
piel tirando hacia abajo. La piel situada sobre la
cabeza no presenta ningún interés comercial,
pero es preferible dejarla, porque permite tirar
mejor la piel en el tensor, lo que facilita el seca-
do. Estas operaciones deben hacerse con cui-
dado: ausencia de mutilaciones, de cortaduras,
de grasa (que se oxida, quemando la piel), de
sangre (manchas), etc.
Todos estos defectos desvalorizan la piel, y tan-
to más cuanto la piel es de buena calidad al
principio. En la Figura 48 se presenta un esque-
ma de las diferentes operaciones de desollado.


Conservación
La conservación de la piel de conejo se hace
únicamente mediante secado: es un método sen-
cillo, aplicable en cualquier lugar, sin gasto exce-
sivo (la sal empleada para conservar las pieles
de otras especies es con frecuencia cara). El seca-
do debe hacerse inmediatamente después de
quitar la piel. Es preciso que se enfríe rápida-
mente y que se deshidrate para impedir la ac-
ción de las enzimas contenidas en la dermis que
atacan la raíz del pelo y hacen que se caiga. Si se
deja que las pieles frescas se amontonen un poco,
se favorece una fermentación bacteriana muy
rápida (recalentado) que hará que se caiga el
pelo por placas enteras. Por falta de cuidados
elementales se han perdido muchas pieles.


La colocación sobre una plantilla debe hacer-
se con cuidado. No conviene tensarlas excesiva-
mente, ni dejar pliegues. La plantilla deberá ser
una varilla de acero que haga muelle (Figura
49). Hay que evitar rellenar las pieles con paja,
porque esto las deforma localmente.


Durante el secado, el aire debe circular libre-
mente y ninguna piel deberá estar en contacto
con otra. Queda totalmente descartado el tratar
de acelerar el secado poniendo las pieles al sol o
al aire caliente. A partir de los 50 °C, el colágeno
de la dermis se desnaturaliza de forma irrever-




FIGURA 48
Fases del desollado de un conejo


Incisión de la piel
entre los muslos


2
Liberación de las


patas traseras


sible, tanto que es imposible ei apresto de las
pieles. Hay que secarlas a la sombra o de noche,
en un lugar seco y bien ventilado, la temperatu-
ra óptima es d.e 18 a 22 'C.


Tras 24 horas de secado, se recomienda elimi-
nar los depósitos grasos de las espaldas y del
vientre para evitar posibles calentamientos lo-
cales.


Acondicionamiento y conservación
Las pieles se colocan en pilas cuando están per-
fectamente secas, en un local fresco, ventilado,
después de haber puesto insecticida (naftalina)
entre cada capa de piel. Interesa clasificarlas
enseguida, siendo la clasificación más o menos
extensa según la magnitud de las existencias:
por lo menos hay que separar las calidades y el
blanco de los colores.


Cualquiera que sea el destino de la piel, apresto
o corte, todas las operaciones, desde el desolla-
do hasta el almacenamiento, deben hacerse con
cuidado y rigor. I a menor falta de manipula-
ción o de atención conduce a la depreciación,
que resulta más grave cuando se trata de una


3 4
Tracción de la Canal totalmente


piel para liberar el desollada pero sin
tronco y a continuación eviscerar
los miembros delanteros


5
Canal abierta
y eviscerada


piel de calidad, y da lugar a que se pierda todo
el trabajo anterior.


La homogeneidad y la calidad de los lotes
presentados constituyen siempre u.n atractivo
para el negociante, atractivo que se paga sobre
todo en períodos de depresión de las cotizacio-
nes. Así, si se trata de fomentar la cría del conejo
en un país con la esperanza de sacar partido de
la venta de las pieles, es preciso no ignorar la
importancia del esfuerzo de educación que será
necesario hacer: formación no solamente en ma-
teria de cría, especialmente para reconocer el es-
tado de madurez de la piel, sino también en los
cuidados que hay que poner en el desollado,
conservación y acondicionamiento. La experien-
cia adquirida respecto de las pieles y cueros de las
demás especies, demuestra la importancia de las
pérdidas debidas a descuidos (en determinados
países se aprovecha una sola piel de cada tres
sacrificios). Pero quizás con la introducción de un
nuevo sistema de cría será más fácil evitar los
malos hábitos.


190 Producci(511 de pieles y pelos textiles




FIGURA 49
Método correcto para secar las pieles de conejo


a


Nota: a tensor hecho con una gruesa varilla metalica (6 iTun de diknetro), si es posible recubierta con motel ial plastic()
o con papel engomado, b=piel tensada dispuesta para el secado, que se sostiene por abajo con pi IlLab (p) o con alfileres de ropa,
el pelo queda en el interior y el cuero en el exterior..


APRESTO Y LUSTRADO DE LAS PIELES
Los países en desarrollo tienden, cada vez más, a
tratar ellos mismos las pieles de bovino y de ovino
que producen. La primera etapa es fabricar pro-
ductos semiterminados cuya tecnología es mas
sencilla, más uniforme, aunque rigurosa, pero
cuyas posibilidades de comercialización son ma-
yores. En cambio, el cuero terminado es un pro-
ducto especializado cuya fabricación es mucho
más delicada de emprender, porque intervienen
la maestría y la imaginación. De ahí que los países
en desarrollo retengan sus pieles en bruto para
fabricar productos semiterminados como los wet-
bities y las pieles sin curtir (India, Pakistán).
Evidentemente, este sistema presenta la ventaja
de utilizar la mano de obra disponible y la de dar
un mayor valor al producto exportado, sin contar
las facilidades de acondicionamiento y de conser-
vación.


¿Se puede prever la misma evolución para la
piel del conejo? Es dificil responder por lo que se
refiere a la peletería, que no tolera la mediocri-
dad, y mucho menos cuando Se trata de la piel de


conejo, objeto de una cierta prevención por parte
del consumidor, y cuya producción europea es
importante aunque de mediana calidad. En cam-
bio, el corte del pelo no parece plantear un proble-
ma especial aun cuando la piel restante sólo se
utilice para abono. Para completar, hay que aña-
dir la fabricación de pequeños objetos (juguetes)
con los trozos de piel de calidad inferior, pero esto
es relativamente poco importante, y hay que te-
ner en cuenta las medidas de higiene en las fron-
teras de los posibles paises importadores.


Apresto
Las etapas que comprende la fabricación de este
producto semiterminado que es una piel apresta-
da son las siguientes:


Reverá°. Rehidratación de las pieles con agua,
sal y, en su caso, jabón, seguida del enjuagado.


Descarnado, La piel de conejo presenta la parti-
cularidad de poseer una fina película de natura-
leza col dgena del lado de la carne. Este tegumen-
to, impermeable a los productos de apresto, debe
quitarse: constituye un trabajo de precisión, que


El conejo 191




192 Producción de pieles y pelos textiles


requiere considerable mano de obra, y que se
efectúa con las pieles humedecidas.


Apresto. Curtido especial para las pieles de co-
nejo, que se basa por lo general en una mezcla de
sal, alumbre y formol.


Rebajado. Es necesario rebajar los cueros más
gruesos. Se trata de un trabajo muy especializado,
que exige mucha habilidad (agujeros en la piel,
corte de folículos pilosos que lleva consigo la
caída de los pelos). Sobre los cueros rebajados se
efectuará un segundo apresto.


Engrasado. Impregnación de la piel previamen-
te secada, con aceites. Se trata de una operación
relativamente costosa, que exige mucha mano de
obra.


Acabado. Da a la piel un aspecto agradable
gracias al desengrasado (agitación en una tina
con productos absorbentes), al sobado (agitación
en un cilindro de tela metálica para quitar los
productos absorbentes: serrín, asperón, caolín) y
al rebajado para levantar y colocar en su sentido
los pelos. Estas tres fases se pueden realizar con
maquinas.


Lustrado
El lustrado es una operación complicada del aca-
bado que varía según el producto final (rasado,
teñido, etc.). Exige muchas manipulaciones, arte e
imaginación (mezcla de tintes, efectos especiales,
etc.). Por lo tanto, las operaciones son demasiado
complejas para describirlas aquí. Sin embargo,
hay que señalar que con frecuencia es el peletero
el que, después de elegir su lote de pieles en
bruto, decide el aspecto final de las pieles, en
función de la utilización prevista. Para un abrigo
hay que contar con 20 a 30 pieles.


Hay que tener en cuenta que la confección de
«vellones», poco compleja pero potencialmente
costosa porque exige mucha mano de obra, puede
efectuarse en los países en desarrollo en los que la
mano de obra es barata (Grecia, República de
Corea, Taiwán para el visón).


CONCLUSIONES SOBRE LA PRODUCC1ON
DE PIEL DE CONEJO


En cría intensiva de conejo de carne, en las condi-
ciones racionales actuales de producción y princi-


palmente de sacrificio a las 11 semanas, no se
puede pretender proporcionar pieles de pelete-
rías de calidad. Sin embargo, las pieles pueden ser
recuperadas para la utilización separada del pelo
(fieltro) y del cuero (abonos, cola y también a
veces para curtido).


Es posible producir pieles de peletería de cali-
dad en los criaderos extensivos de conejos, tenien-
do en cuenta las mudas y esperando, por tanto,
antes de sacrificar el conejo joven, la madurez de
su pelaje subadulto. La piel será, pues, más tupi-
da (densa) si el sacrificio se efectúa en fotoperíodo
favorable, es decir cuando los días son cortos.


Por lo que se refiere a los países en desarrollo,
en los que se desearía introducir o fomentar la cría
del conejo con miras a la producción de pieles
(cría extensiva), los puntos que hay que tener en
cuenta son los siguientes:


Formación del futuro criador, capacitándolo
de modo especial para la producción de pieles
de calidad.
Producción de una cantidad suficiente de pie-
les de calidad para constituir lotes homogé-
neos de interés comercial. Esto implica que
hay que concentrarse en un número limitado
de tipos de pieles, sobre todo desde el punto
de vista del color.
Cuidado de la estructura del pelaje (densi-
dad, seclosida d) y del tamaño de las pieles en
la elección de la raza. Para terminar, no hay
que pretender demasiado obtener pieles de
gran calidad en climas cálidos.


Es asimismo posible producir pieles de alta
calidad en criadero racional, utilizando estirpes
particulares, tales como los conejos Rex, cuyo
aspecto y la extraordinaria suavidad al tacto son
actualmente muy buscados, aplicando también
una técnica de cría específica, apta ante todo a la
producción de piel para peletería, siendo en éste
la carne un subproducto, no obstante, se haya
mejorado la calidad. Por lo que respecta a la cría
intensiva clásica es necesario modificar las cel-
das de engorde: locales ciegos que permitan
aplicar ritmos de luminosidad artificiales, jaulas
individuales amplias. El régimen alimentario
deberá ser también adaptado (racionamiento), y
el sacrificio deberá efectuarse en un momento




preciso. Son asimismo esenciales los cuidados
aportados en el momento del desollado, del se-
cado y de la conservación de las pieles. La ma-
yoría de las veces, estas pieles se venden a los
peleteros en estado bruto, porque el curtido
artesanal no ofrece siempre las cualidades re-
queridas para los artículos de alta calidad con
elevado valor añadido.


EL PELO ANGORA
El pelo angora, o pelo de conejos Angora, es una
de las cinco fibras textiles queratínicas de origen
animal que tienen un valor económico conside-
rable. La lana de cordero representa evidente-
mente, desde muy antiguo, la fibra principal,
con más de 1,3 millones de toneladas por año
(lavado a fondo). Las otras cuatro fibras: mohair,
angora, casimir y alpaca, con producciones de
5 000 a 30 000 toneladas cada una, representan
cualidades originales de finura, de lustre y de
tacto que se aprecian para confeccionar artículos
de elevado valor añadido. El pelo angora es una
de las fibras calificadas frecuentemente como
«nobles».


CARACTERISTICAS DEL PELO ANGORA
Propiedades textiles


En materia textil, «angora» sin otra calificación
designa únicamente y sin confusión el pelo pro-
ducido por el conejo Angora. Su símbolo ISO
(Organización Internacional de Normalización)
es WA. La letra W («wool» que significa lana)
reservada para los pelos textiles nobles, en con-
traposición a H («hair» que significa pelo) em-
pleada para los pelos ordinarios. La letra A desig-
na el pelo de conejo Angora, mientras que la M
designa, por ejemplo, el mohair producido por la
cabra Angora; el símbolo completo de mohair es,
pues, WM. El pelo corto del conejo ordinario se
designa por HK (K,<Kaninchen» que en alemán
significa conejo).


La longitud. El pelo angora posee una longitud
Musitada, debido al aumento de la duración de
actividad del folículo piloso. El pelo del conejo
Angora crece durante 14 semanas apro-
ximadamente, mientras que el del conejo ordina-


Pequeño léxico técnico
Algunos términos relativos a la


producción de piel


Apresto: curtido de pieles con pelo.


Corte: operación que consiste en separar el pelo del
cuero en el que está implantado.


Cuchillada: perforación o abertura hecha por el
cuchillo del desollador.


Desollado: operación que consiste en separar el
cuero (con su pelo) del resto del animal (canal).


Chiflado: operación de cepillado suave para volver
a poner el pelo en su «buen» sentido, que se
realiza al final de las diferentes fases destinadas
al apresto.


Descarnadura: fina película de naturaleza
colagénica que se encuentra en la parte del cuero
a contacto con la carne. Se trata en efecto del
músculo subcutáneo que se desprende con la
dermis al desollar.


Piel: el cuero con el pelo.


Lustrado: teñido del pelo de las pieles de peletería
aprestadas.


Muda: período correspondiente a la recuperación
de la actividad del folículo piloso. En estafase, la
base del pelo viejo se hidroliza, liberando así el
canal piloso para el paso del nuevo pelo.


Zona de muda: parte de la piel donde los folículos
pilosos estaban activos al momento del sacrifi-
cio. Se distingue por dos manchas oscuras ama-
rillentas cuando se mira la piel seca del lado del
cuero. En esta zona, una parte del pelo se des-
prende fácilmente o bien el pelo es todavía muy
corto, deteniéndose su crecimiento por el sacrifi-
cio.


rio (corto) crece a la misma velocidad pero única-
mente durante cincosemanas (Figura 50). Esta
diferencia se debe a un gen recesivo de que son
portadores los conejos Angora.


El C017ejo 193




194 Producción de pieles y pelos textiles


Aparte de esta gran longitud, no interviene
ninguna otra modificación ni en la estructura de
los pelos, ni en la composición del pelaje. Este
comprende los tres tipos clásicos de pelos del
conejo:


lana churre: pelos de guarda; los mas largos (10
a 11 cm) ylos más gruesos; cubren y sobretodo
orientan el pelaje (pelos guía);
barbas: pelos de guarda; menos largos que la
lana churra (8 cm); sus cabezas bastas se tien-
den sobre el pelaje y lo cubren herméticamen-
te (pelo lector); hay cuatro por uno de lana
churra;
vello: pelos más cortos (6 cm); cabeza inflada
apenas visible, cuerpo muy delgado (14 m).
Muy numerosos, 60 por uno de la lana churra,
constituyen el subpelo de aislamiento térmi-
co.


La longitud del pelo confiere al angora su cua-
lidad textil, porque permite la cohesión de los
pelos en el hilo.


El coeficiente de rozamiento. El pelo del conejo se
caracteriza por un coeficiente de rozamiento muy
bajo, debido al pequeño relieve de las escamas de
la cutícula. De ello resulta una suavidad especial
al tacto, pero también una gran propensión a
deslizarse del hilo. Por esta razón. la longitud del
angora es importante: el pelo se mantiene en el
hilo por la torsión a que se le ha sometido. El
empleo de pelo de conejo ordinario para sustituir
al angora da hilos de mala calidad que esparcen
sus elementos por todas partes: se trata de un.
fraude que perjudica a la calidad comercial del
angora.


La suavidad hace que se lo utilice para ropa
interior aislante (queratina): un 10 por ciento de
angora mezclado con lana, algodón y fibra sinté-
tica hace que el hilo resulte sumamente suave y
soportable para la piel.


Las cabezas de la lana churra y de las barbas,
más rígidas, se salen fácilmente del hilo y le con-
fieren wa aspecto velludo apreciado en los hilos
de moda. Los pelos enteros, procedentes de una
recogida efectuada por depilación, son los más
apreciados para esta fabricación.


Otras características del pelo angora
Actualmente, sin excepción, solo se cría la estirpe
albinos, y el pelaje es totalmente blanco, lo que
constituye una ventaja para el teñido, pero exis-
ten todos los colores. Conejos Angora de color son
criados, por ejemplo, en la India para la fabrica-
ción de tejidos artesanales de angora no teñido,
por motivos de color, por los mismos cunicultores.
Sin embargo, los colores no son contrastados.


Los pelos son medulosos (huecos), lo que los
hace más ligeros que la lana (densidad 1,1 frente
a 1,3) y refuerza sus propiedades de aislamiento.
Desde luego, poseen todas las propiedades de la
queratina, especialmente desde el punto de vista
aislante, de absorción de agua y de aptitud para
el teñido.


Por otra parte, el pelaje del conejo Angora es
puro en un 98,5 por ciento, pues las secreciones
cutáneas, limitadas alas de las glándulas sebáceas,
son muy reducidas, y el animal se asea con fre-
cuencia. A título de comparación, a raíz de la
presencia de grasa, el vellón del cordero tiene UR
rendimiento del 50 por ciento. El angora pasa
directamente al cardado sin lavado previo; por
consiguiente, es imprescindible que el pelo esté
muy limpio, exento de todo residuo vegetal y por
tanto que el cunicultor cuide permanentemente
de dicha limpieza.


Calidades comerciales
En función de su longitud, del tipo de animal
productor y del estado de limpieza, se distin-
guen varias categorías de pelos que tienen valo-
res muy diferentes. Así, el pelo de primera cali-
dad, que representa el 70 por ciento de la lana,
debe medir más de 6 cm (vello), estar depilado
de lana churra y limpio. En 1984, se pagaron 950
francos por kilogramo, pero hay que tener en
cuenta que en 1981-1982 se habían pagado sola-
mente 300. Después de 1988 el precio ha vuelto
a bajar entre 300 y 380 francos.


El pelo de segunda calidad es un pelo limpio
pero más corto (menos de 6 cm) o lanoso. Se
encuentra en las extremidades y en el vientre del
animal. Su valor es aproximadamente un 2() por
ciento inferior al de la primera calidad. El pelo
del conejo joven es más corto y más suave;




FIGURA 50
Crecimiento compartido de diferentes tipos de pelos en el conejo Anora y en el conejo común


la recogida se hace en el momento del primer y
a veces del segundo corte y su valor es la mitad
del de la primera calidad. Los pelos limpios
pero enfurtidos (recolectados de la nuca de las
hembras o de los animales reproductores) tie-
nen un valor reducido al 15 por ciento del de
primera calidad. Por último, los pelos sucios,
cualquiera que sea su longitud, pierden prácti-
camente todo su valor, puesto que se venden
por termino medio a un precio inferior al del
pelo de corte del conejo ordinario, y solo repre-
sentan el 5-6 por ciento del de primera calidad.
Por consiguiente, la limpieza del pelo es una
cualidad primordial en la producción de angora.


LA CRIA DEL CONEJO ANGORA
El conejo Angora se cría ante todo para la pro-
ducción del pelo. Dicha producción implica téc-
nicas especiales que diferencian completamente
su cría de la del conejo de carne. En Francia es
donde esta más especializada la cría del conejo
Angora, en la medida en que los criadores solo


*--- lana churra
- -.barbas


o- - - -.vello
lano churra en crecimiento completo


Firerric. Roug,eot y TWbault, 1984


buscan la producción de pelo. Actualmente, al-
gunos paises, con China a la cabeza, han desa-
rrollado también una producción especializada.


Principios de la cría del conejo Angora
El equilibrio de sexos. La hembra adulta es la
productora de pelo: adulta, puesto que el angora
de primera calidad sólo se produce a partir de la
tercera recogida a los nueve meses, y hembra
porque produce más pelos que el macho: 1 kg por
termino medio actualmente, frente al rendimien.-
to del macho, que es de 700 a 800 g, de donde
resulta que los productores de pelos sean hem-
bras adultas, que se conservan el mayor tiempo
posible (4 a 5 anos) y con el menor trabajo de
reproducción posible. En efecto, la gestación y
sobre todo la lactancia disminuyen en una tercera
parte la producción de pelo.


El número de reproductores está reducido al
mínimo. En un criadero que se dedique única-
mente a la producción de pelo, la proporción de
reproductores es de sólo un 2-3 por ciento.


El conejo 195


012 6 8 10 12 14 0 1 2 4 6
Angora Neozelandés




En Francia, se eliminan en el momento del naci-
miento los machos que no se vayan a utilizar para
la reproducción, lo que permite tener hembras
jóvenes con un desarrollo mas rápido.


Frecuencia de la recolección. La recogida del pelo
se efectúa cada tres meses aproximadamente (de
90 a 100 días), es decir, cuando un porcentaje
significativo de folículos pilosos alcanzan la fase
de reposo y antes de que los pelos caigan, y se
produzca el enfurtido de la lana.


La recogida se hace mediante corte con tijeras,
esquiladora (eléctrica o no), o por depilación. En
Francia, se ha adoptado desde hace tiempo la
recogida por depilación, porque permite el sin-
cronismo en la reactivación de los folículos pilosos
y la obtención de un pelaje cabruno y bien estruc-
turado. Desde los años ochenta, los cunicultores
franceses utilizan un forraje depilatorio comercia-
lizado con el nombre de Lagodendron' (Société
Proval, 27 rue de la gare de Reuilly, 75012 París).
Su uso controlado permite depilar los animales
mucho más rápidamente, con menos esfuerzo
para el curticultor y menos estrés para el conejo.
En China la recogida mediante corte con tijeras es
la más extendida, mientras que en Europa central
y en América del Sur se utiliza corrientemente la
esquiladora. La recogida por depilación se adapta
a los conejos Angora de tipo francés, mientras que
la recogida mediante corte o esquileo se adapta a
los Angoras de tipo alemán o chino. Las diferen-
cias entre estos genotipos determinan, entre otras
cosas, el grado de sincronismo de la reactivación
de los folículos pilosos en función del modo de
recogida.


Es imprescindible escoger las diferentes cali-
dades de angora en el momento de la recogida de
cada individuo, porque es en ese momento que la
operación resulta más cómoda. La recogida dura
alrededor de media hora para una persona exper-
ta. Es muy dificil que dure menos de 20 minutos
y raro que se exceda de los 45 minutos.


Hábitat
El conejo Angora debe ser criado en jaula indivi-
dual, al menos a partir de los dos meses, edad de
la primera recogida de pelo. Esta jaula debe tener


dimensiones suficientes, alrededor de 0,5 m2 de
superficie y unos 0,5 m de altura. Raramente se
recomienda el empleo de tela metálica para el
suelo de la jaula, puesto que los conejos Angora,
especialmente los de tipo francés, tienen las patas
frágiles para su peso (4 kg), y conviene mantener-
los durante muchos anos y, por tanto, no correr
riesgos.


En Francia, los cunicultores han adoptado co-
nejeras de cemento y camas de paja, lo que permi-
te evitar la formación de escaras en las patas y
mantener la limpieza de la lana. La paja absorbe
bien la orina; cada semana se añade un poco de
paja fresca y se renueva totalmente la cama cada
cuatro o cinco semanas. En otros paises, se ha
adoptado con más frecuencia la solución del en-
rejado: con listones de bambú (China) o con ma-
terial plástico. Sin embargo, algunos cunicultores,
en la India por ejemplo, que utilizan conejos
Angora de tipo alemán, crían con buenos resulta-
dos sus animales en suelo de tela metálica idénti-
co al empleado para el conejo de carne (véase el
Capítulo 6).


El conejo Angora no soporta los grandes
calores (>30 °C). Se resiente también del frío
(<10 °C), pero solamente durante los pocos
días que siguen a la recogida de pelo. No es
necesario, pues, calentar los locales del criadero
(en Francia se utilizan desde hace tiempo cria-
deros al aire libre); es necesario, en cambio,
proteger individualmente los conejos, sobre todo
si la recogida ha tenido lugar por depilación.
Son varios los métodos utilizados por los
cunicultores: depilación en dos veces a intervalo
de pocos días, dejando la primera vez la espalda
y depilándola más tarde, abrigo (manguitos),
calentadores, cajas postdepilatorias, etc.


Alimentación e higiene
La alimentación, del conejo Angora presenta al-
gunas particularidades, debido a que su cría es
muy diferente de la del conejo de carne. En
efecto, en plena producción, el conejo Angora es
un animal adulto, alimentado desde el punto de
visto fisiológico, porque su crecimiento ha ter-
minado y la función de reproducción se limita a
algunos individuos, Sin embargo, este conejo


196 Producei(in de pieles y pelos textiles




El conejo 197


tiene que producir más de 2 kg de proteínas
secas al año; por lo tanto, es preciso contar con
más de 1 kg de queratina (pelo) y otro tanto de
proteínas que forman la vaina interna del folícu-
lo piloso, lo que equivale a 7-8 kg de músculos.


Esto explica la elevada cantidad de materia
nitrogenada que es preciso incluir en la ración
alimentaria: 17 por ciento. Además, siendo la
queratina que forma el pelo rica en aminoácidos
sulfurados (exportación de 35 g de azufre por
ario), hay que asegurar una aportación suficien-
te de dichos aminoácidos (0,8 por ciento) en la
ración. Teniendo en cuenta el alto nivel de pro-
ductividad alcanzado por las estirpes modernas
de conejo Angora (hasta 1 400 g/año), es difícil
que el conejo logre utilizar todo su potencial
productivo si se le alimenta con productos tra-
dicionales tales como heno, avena, alfalfa, ceba-
da, etc. Las cantidades que deberá consumir
serán excesivas y las carencias inevitables
(aminoácidos sulfurados). Por razones de pre-
cio de coste (pero hay que calcular en este caso
excluyendo los costos de mano de obra), algu-
nos cunicultores franceses combinan todavía
estos productos con alimentos concentrados com-
pletos, complementados con metionina, vitami-
nas y minerales. La gran mayoría de cunicultores
utiliza únicamente alimentos granulados, adap-
tados al conejo Angora y de fácil distribución.
En este caso, hay que suministrar, por término
medio, de 170 a 180 g por día y conejo.


Las necesidades del conejo Angora siguen el
ciclo de las recolecciones (cada tres meses), y del
crecimiento del pelo. Se comprende así, que las
necesidades del conejo sean mayores después
de la depilación, porque se queda desnudo y las
pérdidas de energía por irradiación son consi-
derables. En el transcurso del segundo mes, el
animal está ya muy cubierto, pero en ese mo-
mento es cuando el pelo crece más rápidamente
y, por tanto, la ración debe seguir administrán-
dose en cantidad suficiente; en cambio, durante
el tercer mes, las necesidades son menores, por-
que el pelo crece con menor rapidez e incluso, al
aproximarse la recolección, comienza a caer. De
ello resulta que conviene ajustar, con mucho
cuidado, las raciones diarias a las necesidades


variables. Actualmente se admite que es preciso
suministrar de 190 a 210 g diarios de materia
seca durante el primer mes, de 170 a 180 g
durante el segundo mes y de 140 a 150 g durante
el tercer mes. Estos racionamientos modulados
son menos necesarios cuando la recogida de
pelo angora se realiza por esquileo. Igualmente,
es aconsejable hacer que el conejo ayune un día
por semana, a fin de permitir que se vacíe el
estómago y evitar, o por lo menos disminuir
mucho, los riesgos de acumulación del pelo
absorbido durante el aseo. Estos pelos forman
bolas muy duras, llamadas «tricobezoares», que
obstruyen el píloro y que en la mayoría de los
casos causan la muerte del animal.


Una gran parte de las pérdidas de individuos
adultos se verifica en los días que siguen a la
recogida del pelo, porque los animales tienen
entonces dificultades de adaptación térmica; se
vuelven especialmente sensibles a los gérmenes
de tropismo respiratorio (pasteurelosis, coriza,
etc.). Por último, el cunicultor debe vigilar perma-
nentemente la higiene general del criadero
(renovación frecuente de las camas, limpiezas,
desinfecciones). En conclusión, la sustitución de
las hembras en producción por las jóvenes hace
que baje la producción media del criadero, puesto
que la producción del primer ario es claramente
inferior a la de los arios siguientes: 650 g contra 1
kg. El porcentaje de renovación por ario varía
generalmente entre 25 y 35 por ciento.


Mano de obra
La mano de obra necesaria para la cría de conejo
Angora puede calcularse en función de las cinco
actividades siguientes:


e alimentación de los animales;
recogida de pelo;
cuidado y desinfección de los locales;
cuidados veterinarios curativos o preventivos
(vacunaciones);
reproducción.


La alimentación de los animales no requiere ni-
gima mano de obra si el cunicultor distribuye
solamente granulado concentrado completo en
comederos fácilmente accesibles. Se puede calcu-
lar en este caso 40 minutos por día y210 horas por




198 Producción de pieles y pelos textiles


ario para 400 conejos Angora, Hay que duplicar
este tiempo, si se utilizan alimentos brutos (he-
nos, cereales, etc.). No hay que olvidar la distribu-
ción semanal de paja o de fibra, comprendido el
día de ayuno, las operaciones de transporte y
tamizado del granulado, con lo que el tiempo
dedicado a la actividad «alimentación» asciende
a 400 horas por ario.


La recogida de pelo es la actividad que más tiem-
po requiere, puesto que no sólo hay que conside-
rar el tiempo empleado en recoger la lana del
conejo, sea por esquileo, corte o depilación, sino
también el transporte del conejo de la jaula a la
mesa de recogida, la «prelimpieza» que consiste
en quitar los residuos de vegetales o los mechones
manchados del pelaje, el pesaje de las diferentes
calidades de pelo, las anotaciones, la restitución
del conejo a su jaula, sin olvidar en invierno las
medidas aplicadas después de la recogida para
reducir el estrés térmico. En total, siempre para
una cantidad de 400 conejos, hay que calcular
alrededor de 1 000 horas por año.


La renovación total de las camas (limpieza) en el
caso de la cría en conejera o la limpieza de jaulas
de telas metálicas, las desinfecciones diversas y el
barrido de los pasillos requieren al menos 250
horas por ario.


Los cuidados veterinarios son esencialmente pre-
ventivos: vacunaciones y profilaxis en general;
pueden ocupar alrededor de 175 horas por ario.


Los trabajos relacionados con la reproducción (ma-
nipulación de los reproductores, control de la
gestación y de los partos, control del sexo de los
recién nacidos, destete), requieren igualmente 175
horas por año.


En total, para la cría,de 400 conejos Angora
se necesitará, por tanto, en condiciones de pro-
ducción racionales, 2 000 horas de trabajo por
ario.


FACTORES DE VARIACION DE LA PRODUCCION
DE PELO ANGORA


Estimación genética de las diferentes
estirpes


Existen varias estirpes de conejos Angora, pero
solamente las alemanas, francesas y chinas
(Tanghang, Wan, etc.) tienen actualmente im


interés económico. Las estirpes chinas proporcio-
nan, (juntamente con la estirpe alemana criada en
China y en América del Sur) más del 95 por ciento
del pelo angora comercializado en el mundo. Hay
que mencionar las estirpes francesas y alemanas
de Europa por sus especificidades y el trabajo de
selección de que son objeto desde mas de medio
siglo.


Producción ponderal. La selección de conejo
Angora se ha hecho por mucho tiempo única-
mente en función de su producción ponderal de
pelo. Pero el trabajo de mejoramiento genético
realizado paralelamente en Francia y en Alema-
nia ha llevado a obtener velocidades de aumen-
to del rendimiento del pelo más o menos pare-
cidas.


En Francia, la producción anual de hembras
del criadero experimental del INRA ha pasado de
885 g/ario en 1980 a 1 086 g/ario en 1986, lo que
equivale a una ganancia genotípica de 31 g/ ario.
En Alemania, los animales sometidos a experi-
mentación en el Centro de Hesse en Neu-
Ulrichstein tienen una productividad que ha pa-
sado de 400 g/ ario en 1945 a 1 350 g/afto en 1986
con una ganancia genotípica de 32 g /ario. En los
criaderos franceses y alemanes, las producciones
son algo inferioreS a estas cifras, y se puede esti-
mar el potencial actual de producción de las hem-
bras en 1000 g/ ario en las condiciones francesas
de producción y 1200 g/ ario en las condiciones
alemanas.


En China, las diferencias varían en gran medi-
da segun las provincias y los criaderos. Las cifras
van de 261 g/ario (estirpe china no precisada, en
1985) a 815 g/arió (estirpe Wan, en 1992) para las
hembras. Las condiciones de cría y sobre todo la
alimentación influyen mucho, ya que las conejas
alemanas en condiciones chinas producen, según
los autores, entre 422 y 820 g/ario.


Factores no genéticos de variación de
la producción cuantitativa de pelo


Hoy en día se conocen ya bastante bien estos
factores. El más importante, desde el punto de
vista del peso de cada recogida, es por supuesto
el intervalo entre las dos recogidas. El efecto se




El conejo 199


atenúa cuando se considera la producción anual.
El procedimiento de recogida (esquileo o depi-


lación) es un factor importante, sobre todo para la
estirpe francesa destinada a ser depilada; el
esquileo reduce del 30 por ciento la productivi-
dad de las conejas francesas adultas.


El número de recogida interviene hasta la quin-
ta recogida en la estirpe francesa. Las cuatro pri-
meras recogidas representan respectivamente el
11, el 60, el 81 y el 93 por ciento de la producción
de adultos. La estirpe alemana parece más pre-
coz, y muchas referencias dan la cuarta recogida,
a veces la tercera como la que revela la integralidad
de potencial de productividad.


El efecto del sexo es muy marcado en la estirpe
francesa: 20 por ciento menos de pelo en los ma-
chos. El efecto es algo menor en la estirpe alema-
na: la diferencia varía, segun los autores, de O a 15
por ciento; las referencias medias dan solamente
un 10 por ciento menos en los machos. El peso en
vivo es poco influyente, salvo durante el período
de crecimiento de los animales, pero ello está
relacionado con el numero de recogida.


El período de recogida es también un factor de
variación que ha de tenerse en cuenta. Las recogi-
das de invierno son siempre más pesadas que las
de verano, pero las diferencias varían, según los
autores, del 4 al 30 por ciento, aunque parece que
cuanto mayor es el nivel de productividad de la
estirpe tanto mayor es el efecto.


Se están estudiando otros factores de variación,
tales como el período del año en que han nacido
los animales, pero los resultados deben ser confir-
mados por nuevos datos. Ciertamente, hay facto-
res que influyen directamente en la productivi-
dad cuantitativa del pelo, por ejemplo, la
alimentación (carencias), la temperatura, el bien-
estar del animal, etc.


Factores no genéticos de variación de
la producción cualitativa del pelo


Los parámetros de calidad del pelo angora son la
longitud, la finura del pelo, el diámetro de las
lanas churras y la estructura y la composición del
vellón. En este último punto, se distinguen esen-
cialmente los vellones de lana churra y los vello-
nes lanosos. Los vellones de lana churra son,


según la propuesta de clasificación presentada en
el Congreso de Corvallis (1992), aquéllos en que el
porcentaje de lanas churras completas (es decir,
en el extremo puntiagudas), en la población de
lanas churras, es superior al 70 por ciento yen que
menos del 1 por ciento de las fibras tienen una
longitud inferior a 15 mm. Los otros vellones son
llamados lanosos. Señalamos igualmente que el
enfurtido o la suciedad de los vellones son tam-
bién parámetros de calidad.


El intervalo entre recogidas es determinante
para la longitud de los pelos.


El procedimiento de recogida es fundamental
en la distinción entre pelo de lana churra que se
obtiene por depilación y pelo lanoso que se ob-
tiene por esquileo.


El número de la recogida es importante, al
menos la primera, cualquiera que sea la estirpe de
conejo, y aún más la segunda y tercera recogidas
en la estirpe francesa: los conejos jóvenes, aunque
sean depilados, dan todavía vellones lanosos.


El efecto del sexo es menos discriminante; es
menor en la estirpe alemana que en la francesa,
pero la tendencia al enfurtido es siempre más
marcada en los machos.


El peso en vivo y el período de recogida tiene
poca influencia en el adulto; existe a lo sumo una
diferencia de estructura: la relación de las longi-
tudes entre el subpelo y las lanas churras es me-
nos elevada en verano que en invierno: 55 por
ciento en verano, 65 por ciento en invierno.


PERSPECTIVAS DE LA PRODUCCION
DE PELO ANGORA


Es preciso considerar que si la cría del conejo
Angora exige muchas horas de mano de obra,
requiere también mucha técnica. El menor error
provoca la pérdida de conejos productores de
pelo que, como hemos mencionado ya, deben
superar la edad de un ario para ser verdadera-
mente rentables. La recogida de pelo es siempre
una operación delicada, y la falta de atención al
momento de clasificar comporta la pérdida irre-
mediable de categoría del pelo angora recogido.
Además, no todos los climas son saludables: el
calor excesivo y la luz interna (albinos) son ele-
mentos nefastos. En los países fríos, o en inviernos




200 Producción de pieles y pelos textiles


fríos, es posible resguardar los animales en edifi-
cios para reducir el rigor del clima, pero los ani-
males recién esquilados deben ser objeto de cui-
dados atentos. Ademas, hay que recordar que las
exigencias alimentarias del conejo Angora son
importantes. Una alimentación pobre y carente
no favorecerá nunca una buena producción de
pelo, tanto en el plano cuantitativo como en el
cualitativo.


Por último y sobre todo, los precios del pelo
angora fluctúan: según la moda, en primer lugar,
con un ciclo de tres a cinco arios, pero también, y
mas bruscamente, según la ley clásica de la oferta
y de la demanda, cuando la producción mundial
estructuralmente es excesiva o insuficiente, con
relación a la utilización media de la fibra. Así, la
cotización de angora (pelo por esquileo) se dupli-
có bruscamente de 13 a 28 dólares EE.UU. el
kilogramo, entre 1976 y 1978, porque la produc-
ción mundial, estimada en 900 toneladas en 1977,
resultó claramente insuficiente. Se mantuvo a este
nivel elevado durante una decena de arios llegan-
do a 45-50 dólares el kilogramo. Luego, a partir de
1988, cuando la producción mundial llegó a du-
plicarse, alcanzando las 9 000 toneladas, se hun-
dió, bajando a menos de 20 dólares el kilogramo
durante el verano de 1991. La baja de la produc-
ción en Chile, la Argentina, Hungría, Francia y,
en menor escala, en China ha invertido reciente-
mente la tendencia (30 dólares en 1992), además
de que los volúmenes comercializados, y la utili-
zación de angora, siguen creciendo. Es probable
que la producción de angora vuelva a oscilar en
torno a las 10 000 toneladas por ario.


En cuanto a Francia, único país desarrollado
que ha mantenido un producción de angora de
calidad original (pelo de lana churra), está atrave-
sando una crisis sin precedentes: los costos de
producción no permiten vender el angora francés
a menos de 75 dólares el kilogramo, y la diferen-
cia con respecto al precio mundial resulta desme-
surada para los compradores extranjeros (la dife-
rencia entre el precio mundial y el precio del
angora francés es generalmente de 40-50 por cien-
to). En consecuencia, el pelo de calidad francesa
prácticamente no se exporta ya desde 1988, y la
producción se comercializa con gran dificultad en


el mercado interior, sea en forma de pelo bruto
comprado por los hilanderos, sea en forma de
productos manufacturados (madejas de lana o
jersey).


Como podrá verse, el desarrollo de esta pro-
ducción muy especulativa debe considerarse con
mucha precaución. Hay que señalar, sin embar-
go, que la utilización de angora, fibra textil noble,
prosigue su crecimiento no obstante la competen-
cia de otras fibras naturales y sobre todo sintéti-
cas. Esto se debe, en parte, a la apertura de nuevos
sectores de utilización, principalmente en los teji-
dos, en combinación con el casimir y la seda. Hay
que señalar también que el hundimiento de los
precios entre 1987 y 1991 se produjo después de
10 arios muy prósperos, que a su vez siguieron a
muchos decenios de precios favorables. Pueden
volver de nuevo días más favorables.




El conejo 201


Capitulo 9
Cría del conejo y desarrollo rural


INTRODUCCION
El objeto de este capítulo es examinar, partiendo
del estudio de un caso, cómo puede ayudar la
cría del conejo a resolver el problema del sumi-
nistro de proteínas de las poblaciones rurales o
suburbanas de gran número de países, y contri-
buir a aumentar los beneficios de muchos pe-
queños productores rurales. El análisis de una
empresa concreta pondrá de manifiesto los prin-
cipales obstáculos que pueden aparecer. No se
trata de arbitrar fórmulas -las opciones técnicas
que se hagan dependen del ámbito en que se
introduzca la cría del conejo- sino más bien de
extraer de dicha experiencia las cuestiones que
es preciso plantearse en el momento de la con-
cepción del programa, y de definir las estructu-
ras de apoyo que han de utilizarse para asegurar
el éxito de una operación de fomento en un
medio rural de carácter tradicional.


Es preciso ante todo analizar los componentes
exteriores de los sistemas de producción: com-
ponente histórico, componente «medio ambien-
te natural», componente animal, componente
humano y componentes socioeconómicos (la
agricultura y la ganadería en el país, las estruc-
turas agrarias, la cunicultura industrial, etc.).
Dicho análisis no debe desatender las relaciones
que existan entre estos diversos componentes, y
que aparecerán en el momento de la presenta-
ción de las ventajas y de los inconvenientes de la
cunicultura frente al objetivo fijado anterior-
mente: de proporcionar proteínas animales a las
familias rurales aprovechando los recursos loca-
les. Es necesario describir primero las estructu-
ras y servicios en que se apoyarán los proyectos
de desarrollo.


La combinación de todos los elementos prece-
dentes constituye un sistema de producción a
nivel de una comunidad rural. ¿Se alcanzara el
objetivo inicial? ¿Dónde se hallan los posibles


obstáculos? Las respuestas a estas preguntas
proporcionarán los componentes de un progra-
ma modelo, que deberá ajustarse, en el momen-
to de su ejecución, a las circunstancias locales.


UN EJEMPLO: EL PROGRAMA MEXICANO DE
LOS PAQUETES FAMILIARES»


El país elegido para este análisis de casos ha sido
México porque, sin duda alguna, es el que ha
enfocado el problema de la forma más sistemá-
tica y completa.


El ejemplo elegido ha sido el programa de los
<paquetes familiares», desarrollado por la Di-
rección General de Avicultura y Especies Meno-
res (DGAEM). Se trata de una acción de desarro-
llo rural que utiliza muchas especies de animales
de corral, entre ellos el conejo. Tiene por objeto
fomentar la cría de aves (gallinas, pavos, patos),
de conejos y de abejas, utilizando los recursos
locales, de forma que produzcan proteínas ani-
males de calidad, o miel, que serán consumidas
por los criadores en su mayor parte. La comer-
cialización de los productos y subproductos
permitirá aumentar los beneficios de las comu-
nidades interesadas.


Con la ayuda de varios centros de cunicultura,
el programa mexicano trata de cumplir tres
misiones:


informar a los criaClores, para que sepan todo
lo que deben saber sobre el conejo,
sensibilizarlos sobre el interés que presenta
dicho animal y llamar la atención de los
demás medios de comunicación sobre estas
actividades;
formar los futuros cunicultores y los mandos
técnicos intermedios, enseñarles los medios
técnicos elementales y hacerles comprender
que el conejo no se cría como un pollo;
producir los animales reproductores que
necesite México tanto a nivel de cunicultura




industrial como rural.
Para llevar a cabo estos tres objetivos de base,


la DGAEM realiza en sus centros algunos expe-
rimentos para verificar las técnicas de cría, los
tipos de material, y las formulas alimentarias en
las condiciones locales. Las técnicas de produc-
ción empleadas en dichos centros se transmiten
seguidamente a las comunidades rurales.


Contexto
Componente histórico. El conejo silvestre que
existe en México pertenece al género Silvilagus
Gray. Se pueden distinguir muchas variedades
en este género: S. andubonii, presente en la ma-
yor parte de México, S. brasilensis, que se en-
cuentra en el sudeste, S. florida/tus, en el centro,
S. bachmani en la Baja California y, finalmente,
el Zacatu.che procedente de la zona de los volca-
nes. La riqueza de estas denominaciones indica.
claramente la importancia de este animal en el
pasado. Entre los aztecas, el Tochtly es el octavo
de los 20 signos que figuran en el centro de su
calendario. Esa piedra monumental es mucho
mas que un calendario. Es un resumen de su
visión cosmológica del mundo. Tochtly tenía
relaciones con Xipetote, la diosa de la agricultu-
ra y de las buenas cosechas. Era también el
símbolo de la fertilidad. En su cosmogonfa, des-
ciende de Mextli, que representa la luna. Los
pueblos de América Central veían un conejo en
las partes oscuras del cielo que rodean la luna,
Ometochtly («dos conejos») es el dios delpulque,
el dios de las bebidas embriagadoras.


A pesar de ese simbolismo a veces inquietan-
te, Fray Bartolome de Las Casas cuenta, en su
obra Los ¡julios de México y Nueva Espada, que los
pueblos precolombinos utilizaban las pieles de
conejo para vestirse y que apreciaban su eficacia
para protegerse del frío. También se consumía la
carne de conejo. Los soldados de Cortes los vie-
ron en los grandes mercados que se celebraban
especialmente en la capital de los aztecas (los
famosos tianguis). Los españoles importaron
luego los conejos domésticos de la especie
Oryctolagus cuniculus (Linneo, 1758), Poblaran.
con ellos los corrales de algunas de sus hacien-
das.


Los hábitos de consumo han registrado una
regresión. Hoy en día, la carne de conejo es
desconocida para gran parte de los mexicanos.
El nivel de consumo es inferior a 100 g por
persona y año. En 1975, entre los 127 mercados
populares del Distrito Federal, únicamente tres
tenían puestos que vendían también conejos.
Esta carne se encuentra determinados días de la
semana en algunos supermercados. Por lo tanto,
el consumo se limita a una estrecha franja de la
población urbana, sobre todo en la zona del
Distrito Federal, Generalmente son las personas
oriundas de Europa las que lo consumen. La
mayor parte de los mexicanos no conocen la
carne de conejo. Esta ignorancia se transforma
algunas veces en desconfianza, incluso en hosti-
lidad.


Componente medio ambiente natural. El
Oryctolagitscunic!tlus esta bien adaptado al com-
plejo agroclimatico de su zona de origen (el
contorno del Mediterráneo occidental). ¿Existen
en el medio natural que ha encontrado en Méxi-
co factores que lo limiten? ¿Cuáles son las zonas
mas favorables desde este punto de vista? Situa-
do a ambas partes del trópico de Cáncer, México
pertenece a la zona tropical. Su superficie rela-
tivamente grande (1 970 000 km), la importan-
cia de los relieves y de las mesetas, y la distancia
que separa el norte del sur del país (2 000 km
aproximadamente), explican la variedad de cli-
mas y de paisajes. Las combinaciones de latitud
y altitud permiten pasar en unos cientos de
kilómetros de un clima templado frío a un clima
tropical húmedo.


Existen varios conjuntos grandes. En el cen-
tro, una zona de mesetas (la altiplanicie) escalo-
nadas entre los 1 000 y los 2 500 m. El clima es
agradable y sano. Las temperaturas máximas
oscilan entre los 15 y 25 °C, y las diferencias
entre la noche y el día son considerables. Alter-
nan una estación seca con una húmeda. Tienen
la misma duración. Hacia el norte la estación
seca adquiere importancia. Las mesetas se trans-
forman, bien en verdaderos desiertos (Sonora,
Baja California), o bien en grandes depresiones
cerradas con oasis internos. Hacia el sur, la esta-


202 CiTC1 del conejo y desarrollo rural




El conejo 203


ción húmeda cobra importancia. Las dos cade-
nas montañosas que encuadran las mesetas (las
de Sierra Madre) convergen para formar un sis-
tema montañoso poco elevado.


Hacia el este, la meseta desciende en direc-
ción al Atlántico formando una serie de tabladas
bien regadas, sobre todo en su parte sur, por los
vientos húmedos. Hacia el sur aumenta la hu-
medad. Los llanos se vuelven semiacudticos en
el estado de Tabasco, continúan por Yucatán,
una península calcárea con una vegetación de
arbustos. Al oeste, la vertiente del Pacífico está
formada de rocas cristalinas. Muy irrigada ha-
cia el sur, es semidesértica en el norte.


En este mosaico de zonas agroclimáticas que
constituye México, el conejo prefiere las zonas
templadas o frías, con pluviometría media, es
decir, la altiplanicie de las vertientes del Atlán-
tico o del Pacífico. Corno tiene necesidad de un
mínimo de agua y de forrajes, su adaptación a
las zonas desérticas o semidesérticas plantearía,
sin duda, algunos problemas. Por otro lado, el
conejo padece más con el calor que con el frío.
Por consiguiente, evitará las zonas bajas y las
cálidas. Sin embargo, los experimentos realiza-
dos en Colima (clima cálido y húmedo) demues-
tran que esta especie tiene un gran potencial de
adaptación. Los estudios en curso permitirán
precisar mejor, en el futuro, las zonas favorables
para la cría y, llegado el caso, seleccionar los
tipos genéticos adaptad os a esas zonas tropica-
les. Algunas de estas observaciones subrayan el
interés por los tipos genéticos locales cuando
existen.


Si todas las zonas agroclimáticas no son favo-
rables al conejo, sin embargo, algunas de ellas
permiten la explotación de forma interesante. El
conjunto de las especies utilizadas por la
DGAEM en su programa de los «paquetes fami-
liares», contiene casi siempre la especie o la
combinación de especies que permiten alcanzar
el objetivo fijado. Dichas asociaciones (pava-
conejo, gallina-pato o pava-abeja, etc.) serán to-
davía más eficaces si se las refuerza con especies
de pequeños rumiantes como la cabra o el cor-
dero, o con una especie monogástrica corno el
cerdo.


A cada zona agroclimática le corresponde una
o varias combinaciones de especies de animales
domésticos que permiten a una comunidad ru-
ral autoaprovisionarse de proteínas animales
utilizando los recursos del medio natural.


Componente animal. El ámbito de explotación
del conejo en el mundo es bastante amplio. Se
encuentra en casi todos los climas. La utiliza-
ción de las razas locales, cuando las hay, debe
tener primacía. No es aconsejable la introduc-
ción directa de animales seleccionados en siste-
mas de producción muy determinados. Por una
parte, carecen sin duda de los caracteres de adap-
tación necesarios y, por otra, esas estirpes proce-
den casi todas de dos razas: la Neozelandesa
Blanca y la Californiana. Cuando no sea posible
hacerlo de otra manera, los animales importa-
dos no se colocarán directamente en el medio
rural. Convendrá estudiarlos durante una o dos
generaciones en criaderos experimentales en los
que se observará su reacción frente a su nuevo
medio.


Componente humano. El extraordinario creci-
miento demográfico que ha tenido México des-
de hace algunas decenas de arios es a la vez un
recurso para el futuro y una carga terrible. La
población, que era de 13 millones en 1900, se
duplicó en 50 arios para alcanzar los 26 millones
en 1950. Veintidós arios después, se había vuelto
a duplicar. Los 52 millones se alcanzaron en
1972 y hoy en día rebasa los 80 millones. Es
probable que se acerque a los 111 millones de
habitantes hacia el ario 2010.


Esta presión demográfica es máxima en las
zonas rurales. Por consiguiente, va acompañada
de un movimiento general de éxodo rural, mul-
tiplicado por una fuerte corriente de emigración
hacia los Estados Unidos. La población agrícola
activa ha disminuido en valor relativo. Sin em-
bargo, al mismo tiempo, ha aumentado en valor
absoluto. El problema de la subnutrición en esas
zonas no hace más que aumentar.


Componentes socioeconómicos. Para encuadrar
bien el problema, conviene presentar rdpidamen-




204 Cría del conejo y desarrollo rural


te la agricultura mexicana. Se impone una reseña
histórica para recordar la reforma agraria. Un
paso rápido sobre la cunicultura industrial com-
pletará el cuadro.


La reforma agraria. Comienza hacia 1910 duran-
te la revolución mediante la creación de los ejidos
(explotaciones colectivas). Según los casos, los
ejidos corresponden a una antigua comunidad
rural restablecida en la posesión de sus bienes, o
a una hacienda (gran propiedad de la época de la
colonización) confiscada en beneficio de los obre-
ros agrícolas y de los arrendatarios que la explo-
tan para que la cultiven en régimen de cooperati-
va. Actualmente la reforma agraria no está todavía
terminada, puesto que quedan agricultores sin
tierra en muchas zonas. El 25 por ciento de las
tierras cultivables están todavía en poder de pro-
pietarios que poseen más de 1 000 hectáreas. A
pesar de algunas leyes que protegen las grandes
propiedades productivas, el peligro de expropia-
ción frena considerablemente las inversiones en
estas grandes propiedades.


Por otra parte, cada diciatario recibió tm conjun-
to de parcelas que se demostró demasiado peque-
ño. Si le permite recolectar bastante maíz y frijoles
para mantener a su familia, ya es mucho. Uno
solo de sus hijos podrá sucederle, los demás ten-
drán que marcharse. A pesar de los múltiples
esfuerzos hechos por el Gobierno, los intentos de
financiación de los ejidos por capitales ajenos a la
agricultura han fracasado casi siempre.


La agricultura 111CXia7110. La alimentación tradi-
cional del mexicano se compone de pequeñas
tortillas de maíz, de frijoles colorados y de pi-
mientos. Después de haber sido durante mucho
tiempo exportador de cereales, México se ha con-
vertido en importador en estos últimos años.


El consumo de productos animales está en evi-
dente crecimiento. Dicho aumento es sensible
sobre todo en el medio urbano, pero esconde un
estancamiento, incluso un retroceso, en los me-
dios rurales.


La producción agrícola no ha progresado tan
rápidamente como el crecimiento demográfico.
Estos problemas se deben en parte a la existencia
de un vasto sector poco productivo; el 3,5 por
ciento de la tierra proporciona el 54 por ciento de


la producción agrícola, mientras que en el otro
extremo el 50 por ciento de la tierra cultivada sólo
proporciona el 4 por ciento de la producción. A
pesar de ello, México tiene todavía muchas reser-
vas: 3,3 millones de hectáreas podrían agregarse
a los 24 millones de hectáreas de terrenos de
labranza.


Utilizando de una manera razonada los recur-
sos obtenidos del petróleo, el Gobierno parece
estar muy decidido a utilizar ese potencial. Crean-
do el Sistema Alimentario Mexicano (SAM), trata
de asegurar una autosuficiencia del país en pro-
ductos agrícolas y una alimentación suficiente
para toda la población. Este objetivo es muy am-
bicioso. Por otra parte, se ha de señalar la impor-
tancia del paro que resulta a la vez de dicha
situación y del crecimiento demográfico. En el
medio rural el subempleo es crónico. El campesi-
no mexicano únicamente trabaja cuatro meses al
año por término medio; el resto del tiempo no
encuentra empleo. Algunos tratan de mejorar su
suerte ejerciendo varias actividades según las es-
taciones.


La cunicultura industrial. Se distingue de una
cunicultura rural ante todo por sus objetivos. Se
trata de sacar un beneficio produciendo proteínas
animales que se comercializaran en el medio ur-
bano.


Al principio de los años setenta, algunas perso-
nas pensaban que el conejo ofrecía grandes posi-
bilidades como fuente de proteínas animales para
la población de las ciudades, que no cesaba de
aumentar a causa del éxodo rural. Los empresa-
rios que tenían capitales para colocar invirtieron
en esa cría. Comenzaron por importar
reproductores y después los comercializaron.
Este mercado se desarrolló rápidamente y se
crearon muchos criaderos cunícolas. Pero empe-
zaron a aparecer diversos factores desfavora-
bles. Las diferencias de clima tenían un efecto
depresivo sobre la producción intensiva. Para
controlar mejor el medio ambiente, era preciso
construir locales costosos. El nivel técnico de los
cunicultores era incipiente. La calidad del ali-
mento dejaba que desear por das razones prin-
cipales: por una parte, a causa de la mala cali-
dad de las materias primas y, por otra, a causa




El conejo 205


del escaso tonelaje producido. El aumento de los
costes de producción resultantes quedaba ocul-
to por los beneficios conseguidos en el mercado
de reproductores.


Desgraciadamente, no existían estructuras de
comercialización. La oferta y la demanda nunca
pudieron equilibrarse. El exceso de producción
ocasionó la caída de los precios. Como los costes
de producción eran elevados, desaparecieron
muchos criaderos; el mercado de los
reproductores sufrió una crisis profunda, la pro-
ducción bajó y la demanda nunca fue satisfecha.
Esta crisis asestó un golpe fatal a las organiza-
ciones de productores que acababan de crearse.
Desaparecieron antes de haber podido organi-
zar el mercado o reducir la incidencia de los
factores desfavorables. A pesar de las campañas
publicitarias para estimular la demanda, ningu-
no de los objetivos fijados fue alcanzado. Sin
embargo, la cunicultura industrial no ha des-
aparecido; se ha mantenido a lo largo de los
años ochenta. Colin (1993) piensa que existen
algunas decenas de criaderos cuyas dimensio-
nes varían entre las 200 y las 3 000 hembras, así
como criaderos en número mucho más abun-
dante con alrededor de 30 hembras. Este sector
produce alrededor de 2 500 toneladas de cana-
les al año. La comercialización privilegia los
circuitos cortos y el autoconsumo. El mexicano
consume a menudo conejo en el restaurante. Los
esfuerzos de promoción son frecuentes.


Ventajas e inconvenientes de la
producción cunicola en el medio rural


de México
Objetivos. Es preciso analizar a qué tipo de
necesidad corresponde la producción de proteí-
nas de conejo. En el ejemplo precedente se trata
de una necesidad especulativa, y el objetivo es
hacer que los capitales produzcan lo más posi-
ble. Este tipo de cría conduce al desarrollo de
técnicas para elevar al máximo los rendimientos
tratando de limitar los costes. Estas dos direccio-
nes son antagónicas. Algunos cunicultores op-
tan por el camino inverso: limitar los costes, y
especialmente las inversiones, y tratar de elevar
la producción al máximo en esas condiciones.


Andando el tiempo, esta necesidad se ha con-
vertido en un lujo. Las costumbres alimentarias
de los turistas que afluyen cada año a determi-
nadas zonas de México obligan a los restauran-
tes a aumentar la gama de los productos que
ofrecen. En el medio rural, se trata de una nece-
sidad vital expresada por una población rural
con una grave carencia de proteínas animales.


Hay que precisar a continuación a qué nivel
se manifiesta esta necesidad y en qué grado se
trata de satisfacerla. Esquemáticamente es posi-
ble distinguir cuatro niveles: la familia del pro-
ductor, las comunidades rural, urbana y nacio-
nal. Dicha necesidad se satisface fácilmente a
nivel individual y de comunidad rural. El
autoconsumo de la producción ofrece todas las
ventajas de los circuitos pequeños. Los bloqueos
debidos a la transformación y a la comercia-
lización de los productos desaparecen. Pero, a
nivel de las comunidades urbanas, la creación
de grandes unidades cunícolas en la periferia de
las ciudades es una solución que hay que tener
en cuenta. Entonces se plantean muchos proble-
mas. Por una parte, es necesario dominar técni-
camente la gestión de las unidades de ese tama-
ño. Los problemas técnicos crecen más de prisa
que el tamaño de los criaderos, por lo que se
comprende que el límite del que no se debe
pasar se alcanza rápidamente. Por otra parte,
hay que organizar la comercialización de los
animales y asegurarse de que las poblaciones se
abastezcan en los circuitos establecidos. A nivel
nacional, pueden existir otras justificaciones, por
ejemplo, la necesidad de obtener divisas a través
de la exportación del conejo: éste es el caso de
Hungría, Rumania y China.


Ventajas del conejo en el medio rural mexicano.
Es preciso considerar ante todo las cualidades
intrínsecas de la especie: su prolificidad, la cali-
dad de su carne y su facultad de adaptarse a los
distintos medios. Esta última se explotará ple-
namente en los pequeños criaderos en los que,
cuando se cometan errores, no tendrán conse-
cuencias tan graves como en las unidades de
varios cientos de madres. El conejo es una espe-
cie de tamaño pequeño; necesita poca inversión




206 Cría del conejo y desarrollo rural


(compra inicial de los animales, locales, etc.) y
su tamaño permite satisfacer fácilmente el
autoconsumo familiar, sin provocar un
superconsumo, o pérdidas. Puede criarse por
una mano de obra que no disponga de gran
fuerza física: mujeres, muchachos o ancianos.
Por lo tanto permiten integrar estas categorías
en el esquema de producción de la familia.


Los alimentos celulósicos constituyen una
parte importante de la ración del conejo. Por
consiguiente, este último no compite directa-
mente con el hombre en cuanto a su alimenta-
ción. Esta característica lo convierte en comple-
mentario de otras especies de corral (gallina,
pato y pavo), o de las especies de pequeños
rumiantes (cordero, cabra). Aprovecha forrajes
que no se utilizan, los desperdicios, etc. Además
de la carne, el conejo proporciona un determina-
do número de subproductos, como las pieles o
los excrementos que pueden utilizarse. La trans-
formación artesanal de las pieles puede consti-
tuir un pequeño trabajo para una mano de obra
rural, buscando en el turismo una salida a estos
productos. En el clima mexicano, es posible uti-
lizar las lombrices para transformar los excre-
mentos en abonos. Es una ventaja que no hay
que despreciar en las zonas en que los abonos
químicos son prácticamente desconocidos.


Dificultades de la cría del conejo en el medio
rural mexicano. A pesar de su facilidad de adap-
tación, el conejo tiene necesidades mínimas de
agua y de forrajes verdes o conservados; soporta
mal el calor húmedo. En una cría en jaula hay
que recolectar dichos alimentos y hay que dár-
selos. No puede buscar por sí mismo su alimen-
to, contrariamente a otros animales domésticos,
criados en semilibertad.


No existe la costumbre de consumir el conejo.
Salvo excepciones, el mexicano no conoce esta
carne y por lo tanto desconfía mucho de su
calidad. Además, no hay personal técnico for-
mado para la cría del conejo. Aún contentándo-
se con pequeñas unidades, con una mano de
obra poco especializada, es preciso conocer un
mínimo de «gestos técnicos». Un conejo no se
cría como un pollo. Por consiguiente hay que


formar cunicultores rurales. Es necesario ayu-
darles a resolver algunos problemas técnicos
que pueden surgir periódicamente: problemas
sanitarios, problemas de reproducción, etc.


Para aprovechar las ventajas del conejo es
preciso conocer mejor este animal: sus exigen-
cias frente al medio local, las técnicas de cría, los
productos que proporciona, así como la dispo-
nibilidad de mano de obra que requiere.


Una estructura de acción: la DGAEM
La DGAEM se interesa por la cunicultura desde
1969. Trabaja sobre otras muchas especies: galli-
na, pava, pato, ganso, abeja, cerdo. El programa
de los «paquetes familiares» se lleva a cabo en
colaboración con otros organismos de desarro-
llo. La parte cunícola del programa abarca cua-
tro grandes planes: información y sensibiliza-
ción, formación y difusión de los conocimientos
técnicos, producción de animales reproductores
y apoyo técnico a los criadores. La DGAEM
dispone de una unidad central en México y de
múltiples centros de producción repartidos por
todo el país. El Centro Nacional de Cunicultura
de Irapuato (Estado de Guanajuato) se constru-
yó en 1972. Es el único centro especializado en la
cría del conejo. Los demás centros cunícolas crían
también otras especies animales.


Información y sensibilización. A nivel nacio-
nal, esta tarea está confiada a una unidad espe-
cífica de la DGAEM. Edita folletos, publicacio-
nes, revistas, produce documentos audiovisuales
y cualquier otro material pedagógico que pueda
informar y sensibilizar a los agricultores. Apor-
ta también su apoyo a otros organismos de fo-
mento nacionales o regionales, que utilicen las
especies que dependan de la DGAEM. Participa
en las exposiciones agrícolas y de cría y mantie-
ne contacto con las estructuras que en el extran-
jero efectúan el mismo trabajo. A título de ejem-
plo se reproduce un afiche concebido y realizado
por dicha Lmidad (Figura 51).


A nivel de comunidad rural la promoción
está asegurada por un técnico. Generalmente
depende de otro organismo, pero ha sido forma-
do por uno de los centros de la DGAEM. Dicho




El C011ejo 207


promotor es el elemento principal del programa
sobre el terreno. Comienza por presentarlo a las
autoridades municipales o ejidales. Les expone
claramente su origen, sus objetivos, su desarro-
llo y los beneficios que obtendrá con ello la
población. Organiza a continuación reuniones
públicas y visita a las familias de la comunidad.
Luego, distribuye los documentos de informa-
ción facilitados por la DGAEM y solicita la cola-
boración de los maestros de las escuelas prima-
rias o de los colegios de enseñanza técnica de la
zona. La experiencia demuestra que los niños
saben muy bien lograr que sus padres se deci-
dan a aceptar un «paquete familiar».


El promotor prepara una primera lista de las
familias interesadas y examina con ellas la for-
ma de pago de los «paquetes familiares». Por el
momento existen dos fórmulas: bien un pago en
metálico o bien un pago en especie, con un plazo
de un ario (para un «paquete familiar» de un
macho y cinco hembras, el agricultor dará el
mismo número de animales o siete pieles secas).
Un representante de la comunidad sirve de co-
rresponsal particular al promotor. Lo guía cuan-
do realiza sus visitas a los criaderos. Además de
su formación técnica, los promotores han recibi-
do una formación en los medios de comunica-
ción. Algunas ideas sencillas les ayudan en su
tarea: todo mensaje trata de producir un cambio
de conducta y lleva implícito necesariamente
una intención.


Por consiguiente, la finalidad de cada mensaje
debe aparecer claramente. La interpretación de la
persona que recibe el mensaje depende de sus
aptitudes para la comunicación, de su nivel de
conocimientos y de su medio sociocultural. Por lo
tanto, cada mensaje debe tener la forma más acce-
sible posible para la persona a la que está destina-
do. El emisor del mensaje debe estructurarlo de
forma que ponga claramente de manifiesto sus
intenciones. Asimismo debe elegir el medio de
comunicación mejor adaptado al mensaje. Los
medios de comunicación son diversos: hojas suel-
tas, bandas magnéticas, diapositivas, filmes, car-
teles, cine, televisión, etc. Todos tienen sus cuali-
dades y sus defectos. Se trata en cada caso de
combinarlos lo mejor posible.


Tampoco hay que descuidar la información
«de retorno». Las reacciones de las personas que
el promotor trata de sensibilizar son importan-
tes. Permiten corregir algunos detalles y ver si se
han alcanzado los objetivos. El número de fami-
lias que han pedido «paquetes familiares» den-
tro de una comunidad es un buen criterio de
valoración. El proceso de evaluación se sigue a
todo lo largo del programa.


Formación de los participantes y difusión de los
conocimientos técnicos. Dentro del marco del
programa de «paquetes familiares» estas activi-
dades se sitúan en dos niveles: formación de los
promotores y a continuación formación de los
cunicultores por los promotores. Estas etapas
son indispensables porque la DGAEM carece de
medios para formar directamente a todos los
cunicultores que reciban los «paquetes familia-
res».


La formación de los promotores. Se proporciona
en los 25 centros de la DGAEM para el conjunto
de las especies interesadas. Los cursos com-
prenden una parte práctica (aproximadamente
el 60 por ciento del tiempo) y una parte teórica
(aproximadamente el 40 por ciento del tiempo).
Por ejemplo, los que se imparten en Irapuato
duran tres semanas. Este centro puede recibir 50
alumnos, 30 de los cuales son internos. Los tra-
bajos prácticos se hacen con los animales del
centro. Este curso general tiene lugar alternando
con cursos más especializados (técnicas de cría,
utilización y teñido de las pieles, etc.). Existen
también cursos de este tipo en otros centros de
la DGAEM. Para completar este dispositivo, la
DGAEM organiza también seminarios abiertos
para analizar regularmente la evolución de las
técnicas cunícolas.


Para que esta acción sea todo lo más eficaz
posible, es preciso:


unificar el contenido de los diversos cursos
que se dispensen en el país;
no formar directamente a las personas de
base (alumnos de una escuela, criadores de
una comunidad), sino concentrar los esfuer-
zos en el escalón precedente (profesor o agen-
te de desarrollo que intervenga en dicha




FIGURA 51
Afiche difundido en México para la pronioci6n de la cría del coneio


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comunidad), aprovechando al máximo las
etapas de formación separadas;
asegurar la formación continuada de los pro-
fesores que den estos cursos, y tenerlos al
corriente de los progresos realizados tanto
en México como en el extranjero en el campo
de la cunicultura;
crear un centro de documentación;
actualizar periódicamente los folletos técnicos
para difundir nuevos conocimientos lo más
rápidamente posible.


La formación de los criadores que recibirán los
«paquetes familiares,. Estará a cargo del promo-
tor. Este último solicitará la ayuda de la DGAEM
que le proporcionara el material pedagógico


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necesario. Pero el promotor debe igualmente asis-
tir directamente a las familias cada vez que sea
necesario. Deberá estar especialmente atento a los
diversos momentos cruciales del programa:


e construcción de jaulas y de abrigos;
llegada de los animales;
alimentación de los animales;
puesta en reproducción;
nacimiento y destete de los jóvenes;
engorde y sacrificio de los gazapos;
autoconsumo de la carne;
utilización de los subproductos.


Cada mes, el promotor transmitirá al centro de
-DGAEM del que proceden los animales las


observaciones que haya podido hacer. Por lo tan-
to, el centro estará en condiciones de prestarle el


208 Crfa del colleja ï des !Tollo rural




El conejo 209


apoyo necesario en caso de dificultades (proble-
ma sanitario grave, por ejemplo). Durante el pri-
mer ario de funcionamiento, está previsto que un
técnico del centro vaya a visitar los «paquetes
familiares» por lo menos una vez.


Producción de animales reproductores en los cen-
tros de la DGAEM. Entre las múltiples funciones
de los centros, el aspecto de la producción de
animales reproductores es el que se desarrollará
aquí limitándolo voluntariamente a los
reproductores destinados a los «paquetes familia-
res».


Implantación de una red nacional. La DGAEM
está dotada de una red jerarquizada. El Centro
Nacional de Cunicultura de Irapuato alberga
1500reproductores de diversos tipos genéticos.
Esta unidad central posee un determinado núme-
ro de descendientes que son enviados a continua-
ción a los demás centros del país que los multipli-
caran antes de distribuirlos en forma de «paquetes
familiares». Irapuato asegura así la distribución
de los «paquetes familiares» en su región de ac-
tuación.


Este esquema tiene el mérito de ser sencillo y
eficaz. Los centros de distribución pueden con-
tentarse con tener un pequeño número de anima-
les para cada tipo genético. Periódicamente, pue-
den volver a aprovisionarse de machos del Centro
de Irapuato. La utilización de la inseminación
artificial quizás permita un día evitar estos trasla-
dos de reproductores a largas distancias.


Teniendo en cuenta la diversidad de las zonas
climáticas, puede parecer extraño criar todos los
animales que sirven de base en el mismo lugar. La
DGAEM tiene conciencia de este riesgo. Sin em-
bargo, hay que indicar que el peligro, en caso de
existir, únicamente será grave a medio o largo
plazo. En cambio, los centros de multiplicación
permitirán comprobar las reacciones de los ani-
males en las diversas zonas climáticas. Estos ani-
males podrían constituir, si fuera necesario, nú-
cleos de partida para la creación de razas
regionales.


Un centro de las dimensiones del de Trapuato
plantea problemas difíciles de dominar. Un país
que desee una red de este tipo, ante todo tendrá


que acumular experiencia con unidades de tama-
ño medio antes de concebir la unidad central. En
México, algunas soluciones originales han permi-
tido resolver en gran parte estos problemas.


Función del Centro de Irapuato en el marco del
programa de los «paquetes familiares». El Centro de
Irapuato es ante todo un centro de producción de
reproductores. Por una parte, proporciona ani-
males de pura raza que se enviarán a los demás
centros para su reproducción y, por otra, produce
animales de pura raza o animales cruzados, se-
gún los casos, que constituirán los «paquetes fa-
miliares».


El Centro de Irapuato es además un centro
experimental. Una de sus finalidades es la consti-
tución de razas mexicanas. Para ello ha sido nece-
sario identificar los animales (tatuaje de los
reproductores, colocación de un anillo provisio-
nal en el momento del destete), organizar un
control de resultados (recuento del tamaño de la
camada en el nacimiento, en el destete y a los 70
días; pesaje individual de los animales al destete,
a los 70 días y al primer acoplamiento), tratar y
utilizar dicha información. La calidad de la pro-
ducción es una preocupación permanente para
los responsables del centro. Para alcanzar estos
objetivos, es preciso estudiar con gran rigor todos
los problemas técnicos y organizar con mucho
cuidado el funcionamiento del centro.


Organización y control de la producción en el Centro
de Imptiato. Las actividades de los cuidadores de los
animales están programadas con un ritmo semanal:
destete el lunes, selección de los futuros reproductores
el martes, palpación el miércoles, etc. Algunas opera-
ciones se realizan todos los días (distribución del
alimento, inspección de los nidos). Esta especializa-
ción permite una mayor eficacia.


Para facilitar la organización del trabajo, cada
hembra tiene su ficha. Un sistema de grapas de
diversos colores y de casilleros para colocar las
fichas permite manejar simultáneamente todas
las hembras que estén en el mismo estadio fisio-
lógico. Cada macho y cada carnada disponen tam-
bién de una ficha en la que se registran todos los
resulta dos de productividad numérica y ponderal
que les conciernen. Además de la gestión inme-
diata de la explotación, estas fichas sirven para la




210 Cría del conejo v desarrollo rural


eliminación de los reproductores y para la
elecciónde los animales de reposición.


Todos los meses se procede a hacer evaluacio-
nes de la producción en cada uno de los locales
del centro. Dichas evaluaciones se sintetizan en el
propio centro y se envían a la unidad central de la
DGAEM en México. Todos los meses cada centro
envía un balance de su producción. El análisis de
los informes mensuales es sumamente importan-
te si se quieren resolver los problemas técnicos
que se planteen en una de las unidades de dicho
tamaño. Permite detectar los problemas rápida-
mente, analizar sus causas y tratar de resolverlos.


Irapuato está situado en una meseta con una
altitud de 1700m. La altitud modera los efectos
del clima tropical. Las temperaturas son relativa-
mente elevadas. Las variaciones entre el día y la
noche son sensibles, (en verano, las temperaturas
fluctúan entre los 16 y los 30 °C, y en invierno
entre los 8 y los 25 °C). La estación seca (de
octubre a mayo) es un poco más larga que la
estación húmeda. Las precipitaciones se presen-
tan con frecuencia en forma de tormentas que
producen fuertes variaciones del porcentaje de
humedad (del 40 al 95 por ciento). Los locales han
sido concebidos y transformados para compensar
lo más posible dichas variaciones climáticas.


Se utiliza un alimento granulado clásico para
los reproductores y los animales en crecimiento.
Su empleo ha permitido hacer hincapié en algu-
nos de los defectos señalados al estudiar la
cunicultura industrial. Dicho granulado se des-
menuza con facilidad y tiene tendencia a conver-
tirse en polvo. Su contenido en celulosa y en
materias nitrogenadas es mucho más variable.
Las causas de estas deficiencias son múltiples:
desigual calidad de las materias primas, escaso
volumen fabricado, que impide a las firmas dedi-
cadas a la producción de alimento para el ganado
hacer las inversiones necesarias. El problema de
la calidad del alimento granulado es uno de los
obstáculos importantes para el éxito técnico de las
grandes unidades como la de Irapuato. Sería po-
sible alimentar a los animales con forrajes verdes,
pero esta solución no se ha tenido en cuenta por
los problemas de mano de obra. Además, la cali-
dad de los forrajes disponibles en el mercado y la


seguridad de aprovisionamiento no están garan-
tizadas.


En las inlidades del tamaño de la de Irapuato,
una mala dirección del estado sanitario de los
animales tendría rápidamente consecuencias ca-
tastróficas. Salvo excepciones, los tratamientos
individuales raramente son eficaces en estas con-
diciones, y además son muy costosos. Por consi-
guiente, es importante evitar la aparición de estos
problemas razonando no a nivel del individuo
sino a nivel de un grupo de individuos. Por lo
tanto, se presta una atención continua al progra-
ma de profilaxis. Los principales puntos que abor-
da son los siguientes:


limpiar y desinfectar regularmente el material
y los locales;
retirar diariamente los animales muertos; ais-
lar a los enfermos; realizar un examen rápido
de los reproductores después de las
cubriciones;
evitar la tensión y la contaminación de los
animales por el personal o por visitantes in-
oportunos;


e luchar contra los demás agentes vivos de con-
taminación;
analizar regularmente la composición del ali-
mento y la calidad bacteriológica del agua.


Formación y gestión de las estirpes de reproductores.
Existen en Irapuato muchos tipos genéticos. De
entre ellos, se utilizan tres en cruzamiento para
formar los «paquetes familiares». Son animales
importados del extranjero durante los arios seten-
ta, con resultados muy satisfactorios. Se han adap-
tado a las condiciones locales de producCión. La
selección practicada es masiva. Se ha limitado a
eliminar los animales menos productivos y a ele-
gir los futuros reproductores en las camadas de
mejores hembras. En las estirpes Neozelandesa y
Chinchilla, el criterio de elección utilizado ha sido
el del número de gazapos destetados por mes de
producción. Todas las hembras de un local se
clasifican en un cuadro de doble entrada (Figura
52). Después de cada destete, el encargado
redasifica la hembra. Las hembras de la parte
izquierda del cuadro son las que hay que eliminar
lo antes posible; las hembras de la parte derecha
son las que producirán las jóvenes hembras para




El conejo 211


la renovación; las de la extrema derecha produci-
rán los jóvenes machos. Los umbrales de elimina-
ción y de selección se determinarán según el nivel
medio de producción, de forma que se conserve
siempre el efectivo total. Los descendientes de las
hembras de la región central se utilizarán para su
envío a los demás centros y para la formación de
los «paquetes familiares». La estirpe Californiana
se selecciona de la misma forma. El criterio de
selección es el de la velocidad de crecimiento
entre el destete y los 70 días.


El ritmo de reproducción elegido es poco inten-
sivo (monta 17 días después del parto precedente
y destete cuando los conejos tienen 42 días). En
condiciones de medio variables y cuando los fac-
tores de reproducción sólo se conocen en parte,
diversos experimentos realizados en Irapuato han
demostrado que éste era el ritmo que daba el
mejor término medio entre cantidad y calidad. La
organización de los acoplamientos en un local
debe permitir realizar una cierta selección, sin
que el coeficiente de consanguinidad media au-
mente demasiado de prisa. Para alcanzar estos
dos objetivos antagónicos, cada local se divide en
grupos de reproducción y se programan los aco-
plamientos entre dichos grupos. De esta forma el
cuidador queda liberado de la tarea de controlar
que no haya parentesco entre los animales que va
a acoplar.


A nivel de «paquetes familiares», se coloca una
hembra cruzada, por ejemplo, de genotipo Chin-
chilla x Neozelandesa. Se le proporcionará al
cunicultor un macho Californiano (Figura 53). El
cruzamiento permite beneficiarse de un efecto de
heterosis. La utilización de varios tipos genéticos
da la posibilidad de pensar en múltiples combi-
naciones. Algunas de ellas están en curso de va-
loración en Irapuato y en los «paquetes familia-
res». Los centros de multiplicación no deben tener
poblaciones de animales numerosas para cada
tipo genético. Reciben regularmente de Irapuato
los machos Chinchilla y Californiano. Multipli-
can sobre todo las hembras Neozelandesa Blanca.


Coordinación con otros organismos de desarro-
llo. La coordinación es necesaria, porque la
DGAEM no puede asegurar el encuadramiento


técnico de todos los «paquetes familiares» entre-
gados. Los promotores y agentes de enlace indis-
pensables entre la DGAEM y las comunidades
rurales pertenecen a otros organismos.


Por otro lado, un programa como el de los
«paquetes familiares» es únicamente un elemento
de una estrategia global de desarrollo en el ámbi-
to rural, que por lo mismo sólo constituye una
parte del desarrollo general de un país. Es necesa-
rio que este programa se integre debidamente en
dicho conjunto. Un programa global debe tener
en cuenta los diversos problemas sociales de la
comunidad rural (hábitat, sanidad e higiene, en-
señanza y actividad cultural). El promotor debe
integrar todos estos elementos en su acción. Para
que ésta sea eficaz, debe situarse no a nivel de una
familia, sino a nivel de una comunidad rural. La
multiplicidad de estas actividades sectoriales su-
pone una estrecha coordinación entre los diversos
organismos. Si parece difícil concebir una entidad
administrativa única, se impone una estructura
más sencilla de apoyo y de coordinación cuando
se trate de un programa global que incluya el de
los «paquetes familiares».


Por consiguiente, el promotor tiene que recibir
una formación polivalente. Además de los pro-
blemas estrictamente técnicos, debe conocer otras
disciplinas no agronómicas como la higiene, la
lucha contra la contaminación, etc. Además, para
que transmita bien su mensaje debe poseer rudi-
mentos de ciencias sociales.


Allrl cuando los responsables de la DGAEM
tengan muy en cuenta la importancia de estos dos
aspectos (coordinación con otros organismos de
desarrollo y formación técnica de los promoto-
res), hay que reconocer que la realización plantea
múltiples problemas que no han sido resueltos
todavía. El fracaso de la implantación de los «pa-
quetes familiares» en determinadas comunidades
se ha debido a una formación insuficiente del
promotor y a una mala coordinación con el centro
de la DGAEM que proporcionó los animales.


Llegada de los animales al criadero. Cuando el
promotor termina su trabajo de sensibilización,
visitará a cada una de las familias interesadas y
tomará nota de los recursos y disponibilidades de




FIGURA 52
Ejemplo de cuadro de trabajo que sirve para elegir las hembras en función de s productividad numérica


Hembras de las que se
guardarán las hijas para
renovar las hembras del


criadero muertas o
eliminadas


Nota: El caso descrito se refiere a un criadero que produce una media anual de seis camadas de cinco gazapos por hembra. En
l momento de cada destete (a partir del segundo) se colocan 6 la marca representativa de cada coneja euha zona que corresponda


produccidn media desde el comienzo de su vida, tomando como tiempo cero la fecha de su primer parto.


cada una para utilizarlos lo mejor posible. A con-
tinuación extenderá la lista definitiva de los peti-
cionarios y la transmitirá al director del centro de
la DGAEM más próximo.


Es entonces el momento de comenzar a cons-
truir las jaulas que albergarán a los animales. Es
indispensable que cada reproductor adulto tenga
la suya. En cambio, durante la fase de engorde
que sigue al destete, pueden ocupar la misma
jaula varios animales. Para un conjunto de un
macho y cinco hembras se requiere una decena de
jaulas. Los materiales y las técnicas que se em-
pleen variarán con las disponibilidades locales.
Los recursos propios de la comunidad se utiliza-
rán al máximo. Cada jaula estará equipada de un


s de las
arderán


s para
s machos


bebedero y de un comedero o de un rastrillo. No
siempre se utiliza el nidal cuando el fondo de la
jaula está recubierto de una cama -de paja; sin
embargo, es preciso recomendarlo. En las regio-
nes más frias, es totalmente cerrado; en las demás
es semiabierto. En las regiones más cálidas es
suficiente una simple caja de madera, y
guarnecerla con paja o virutas. Para evitar que la
orina se estanque en el fondo, el suelo del nidal se
taladrará para hacerle muchos agujeros peque-
ños. Las jaulas se colocarán siempre bajo un abri-
go que proteja en parte a los conejos de las distin-
tas alteraciones atmosféricas (lluvia, viento, frío,
radiación directa del sol, etc.). Es preciso concebir
este abrigo tomando en consideración todos los


Mes de producción desde el primer parto


Menos
de 1,8


Entre 1,8 y 3A
(media = 2,5)


' Más : Más
de 3A : de 3,9


i


ELIMINACION I
1


PRODUCCION i SELECCION
cu
-a
13
'1)
,- _,0
o 6("3 a
no 5


a =I-o 17)

o2


5
6 I
7


1


8
I i


10
t


11 i
_r_______


12
V+


t I
i


Hembras poco
iproductivas para ,


eliminar lo antes 1
posible I


Conjunto de hembras en
producción (se conservan
las hembras pero ninguno


de sus hijos)


1


i


i


Hembrc
que se g


los hijc
renovar Ic


212 Cría del conejo )7 desarrollo rural




FIGURA 53
Eleiziplo de cruzamiento terminal utilizado a partir de tres tipos genéticos que existen en Irapuato


Centro Nacional Estirpe Estirpe Estirpe
de lrapuato Californiano! Chinchilla Neozelandesa


Blanca


Paquetes
familiares


Macho
Californiano


X Hembra cruzada
Chinchilla X


i Neozelandesa


Gazapos consumidos
o vendidos en


carnicería


elementos del microclima y especialmente los
vientos dominantes. Cuando los depredadores
amenazan a los conejos, es necesario prever dis-
positivos adecuados para impedirles acceder a las
jaulas.


Una vez que las jaulas estén preparadas, el
promotor fijará la fecha de llegada de los anima-
les con el director del centro de la DGAEM. El
transporte se efectuará en un vehículo cerrado, al
abrigo del sol y de la lluvia. Los animales se
colocarán en jaulas suficientemente ventiladas.
Cada ocho horas se les dará de beber. Los prime-
ros días constituyen un período de adaptación
bastante delicado. Por consiguiente, el promotor
estará muy atento al comportamiento de los ani-
males. Tres horas después de su llegada, se les
suministrará agua fresca. Durante los tres días
siguientes sólo se les dará alimentos secos, y a
continuación forrajes verdes.


La alimentación tratará de aprovechar al máxi-
mo los recursos forrajeros locales y de utilizar los
desperdicios de la alimentación humana o de
otros animales, a fin de competir lo menos posible


con la alimentación humana. Dentro del marco
del desarrollo integrado de la comunidad rural,
puede estimularse la creación de huertos familia-
res antes de la llegada de los animales. En deter-
minadas zonas, el productor entregará alas fami-
lias simiente de berzas forrajeras. El objetivo que
se trata de alcanzar es el de encontrar una alimen-
tación tan barata como sea posible y que permita
a los animales asegurar una determinada produc-
ción. Después de algunas semanas de adaptación,
si los animales han superado los cuatro meses y
medio, se pondrán en reproducción pro-
gresivamente dando una hembra al macho cada
semana.


La palpación es una operación técnica delica-
da, por lo que raramente se hace uso de ella.
Sistemáticamente, 25 días después de la monta se
colocarán los nidales. Diez días más tarde, si la
hembra no ha parido, se la volverá a dar al ma-
cho. El ritmo de reproducción elegido debe co-
rresponder a las disponibilidades forrajeras del
momento. En algunas zonas, las hembras no se
aparean durante la estación seca. El destete tiene


El conejo 213


V V
Centros de Macho X Hembra
multiplicación Chinchilla Neozelandesa




lugar entre los 35 y 60 días. El objetivo es obtener
cuatro camadas por hembra y por ario, lo que
representa una producción de 24 gazapos, a ra-
zón de una media de seis por carnada. Los anima-
les se sacrifican cuando superan un peso en vivo
de 2-2,5 kg. Sin embargo, el criador sólo sacrifica
un animal cuando desea hacerlo. Los animales de
engorde constituyen una despensa viva, de la
cual echa mano de cuando en cuando.


Desde el punto de vista sanitario están proscri-
tos todos los tratamientos. Con frecuencia bastan
algunas reglas simples de profilaxis:


dar diariamente una alimentación variada;
construir instalaciones que protejan suficien-
temente a los animale's de las agresiones del
medio natural y de los depredadores;
suministrarles agua potable;
evitar la proliferación de las moscas y de otros
insectos;
limpiar las instalaciones con regularidad;
observar todos los días a los animales para
descubrir rápidamente los comportamientos
anormales;
aislar a los animales enfermos;
mantener en cuarentena a los animales recien-
temente adquiridos;
limitar las visitas.


El promotor utilizará productos para tratar las
afecciones benignas, como la sarna de las orejas o
las heridas de la zona plantar. En los casos más
graves, se pondrán los animales en libertad en un
parque de algunos metros cuadrados provisto de
un pequeño abrigo. Es la mejor manera y la me-
nos costosa de cuidarlos. Si esto no diera resulta-
do, se deben suprimir los animales enfermos.
Cuando un problema grave afecte al conjunto de
la comunidad, el promotor recurrirá a un técnico
de DGAEM.


En el momento del sacrificio y del consumo de
los primeros animales, la función pedagógica del
productor es esencial. Debe enseriar a las familias
a matar adecuadamente un conejo, a desangrarlo,
a descuartizarlo y a eviscerarlo. Para ello, no hay
nada mejor que una demostración en el mismo
lugar del criadero. Demostrará cómo se limpia
una canal y cómo se pone a secar la piel para
poder utilizarla después. Para que la familia, y


especialmente los hijos, coman conejo, basta con
un poco de imaginación y de persuasión: imagi-
nación para preparar el conejo según una receta
culinaria local; persuasión para que un miembro
de la familia se decida a comer el primer trozo.
Por parte de la comunidad, por ejemplo, se puede
organizar una pequeña degustación cuando los
primeros gazapos del programa hayan alcanzado
la edad fijada para el sacrificio. La DGAEM ha ido
más lejos, editando incluso varios folletos con
recetas de «conejo a la mexicana».


Las posibilidades de utilización de los
subproductos son muchas. Dependen del contex-
to en el cual viva la comunidad. El promotor
tratará de utilizarlas al máximo. Las pieles de
conejo pueden servir de materia prima para un
artesano. El teñido se hará en un taller comunita-
rio. Los centros de la DGAEM conocen dicha
técnica y pueden divulgarla. Partiendo de pieles
teñidas se pueden elaborar muchos objetos. El
taller de teñido del Centro de Irapuato, por ejem-
plo, confecciona chaquetas para niños, bolsos,
mantas, etc. Otras partes del conejo permiten ha-
cer determinados objetos, como llaveros, etc. Antes
de emprender dicha fabricación, el promotor se
asegurará de su salida hacia un punto de venta
situado en uno de los muchos centros de atrac-
ción turística que jalonan México. Del mismo
modo, los excedentes de carne se venderán a los
restaurantes locales. Si el contexto agroclimático
lo permite, la implantación de lombrices transfor-
mará los excrementos en abonos, que servirán
para el huerto familiar.


Control y evaluación del programa. El promotor
deberá seguir cuidadosamente el desarrollo del
programa en el seno de la comunidad. Después
de las distintas etapas de preparación, la etapa de
producción es la que sensibiliza más al criador. El
número de kilogramos de carne producida por
familia es un criterio importante. Permitirá con-
vencer a nuevas familias e interesar alas comuni-
dades vecinas. Sin embargo, no hay que olvidar la
etapa siguiente, que es la del autoconsumo. El
número de kilogramos de canal a utoconsumido
por familia y sobre todo por los niños debe seguir
siendo el criterio fundamental de evaluación.


214 Cría del conejo y desarrollo rural




El conejo 215


No obstante, no se deben olvidar los beneficios
obtenidos de la utilización de los subproductos y
de la comercialización de los excedentes.


Para llevar a cabo este control, el promotor
anotará la fecha de las visitas que haya hecho a
cada familia, el estado de desarrollo del criadero
y los consejos que haya dado. Recapitulará dichas
informaciones en una hoja de evaluación que
remitirá cada mes al centro de que dependa.
Anotará en ella a la vez la producción de los
«paquetes familiares», los beneficios anejos, así
como los problemas con que se haya tropezado.
No obstante, esa retroinformación, prevista por
los creadores del programa de los «paquetes fa-
miliares», es difícil de obtener en la práctica.


SITUACION EN 1993
Durante los años setenta se logró desarrollar el
programa que hemos descrito. La productividad
aumentó con gran fuerza. Al inicio de los años
ochenta empezó a disminuir el interés por el co-
nejo. La producción bajó y comenzaron a surgir
numerosos problemas, principalmente
alimentarios. Se suprimieron las actividades de
formación y desarrollo. Disminuyeron en gran
medida los recursos destinados a este programa.
La DGAEM desapareció y el personal del Centro
de Irapuato se redujo en un 75 por ciento. Los
centros como Irapuato pasaron a ser administra-
dos por los Estados que componen México.


Para coronar este decenio nefasto para el cone-
jo, al final de 1988 apareció la enfermedad
hemorrágica viral. Rápidamente se adoptaron
medidas excepcionales para controlarla. Se prohi-
bió la vacunación. Se emprendió una gran cam-
paña de información por radio y televisión. Se
identificaron los focos de infección y se mataron
todos los animales contaminados de los criade-
ros. Se cita la cifra de más de 120 000 conejos. Los
cunicultores fueron indemnizados y algunos
meses más tarde se repoblaron los criaderos. Los
expertos quedaron sorprendidos de la importan-
cia de la cría de conejo en un medio urbano y
sobre todo en México (Finzi, 1991). Esta estrategia
original ha costado al parecer unos 22 millones de
dólares EE.UU. (Colin, 1994), pero parece que ha
tenido eficacia. Sin embargo, la campaña de infor-


mación ha repercutido negativamente en el con-
sumo de carne de conejo.


Esta movilización ejemplar muestra el interés
de México por el conejo. A raíz de la misión del
profesor J. Galvez Morros en 1991, México deci-
dió emprender un nuevo proyecto cunicular. Este
proyecto comprendía dos partes: renovar los cen-
tros regionales de desarrollo cunicular y empren-
der actividades de formación y desarrollo. Se te-
nía previsto renovar cuatro centros: Irapuato
(1 500 hembras), Ixtacuixtla (300 hembras),
Aguascalientes (200 hembras) y Xochimilco
(100 hembras). Si bien los locales estaban todavía
en buenas condiciones, fue necesario reemplazar
el material.


El Centro Cunicular Nacional tiene una triple
misión: el mejoramiento genético y el abasteci-
miento de otros centros; la experimentación y la
documentación. Funciona bajo la autoridad de la
Confederación Nacional de Ganadería.


Para las actividades de formación y desarro-
llo se combinarán los esfuerzos de los Estados y
de la industria privada. Se realizará una encues-
ta para detectar sobre todo las zonas donde el
programa de <paquetes familiares» funciona
desde siempre. Para la formación, no se dispone
de muchos técnicos competentes, razón por la
cual es necesario que los centros de desarrollo
cunicular empiecen a funcionar apenas sea po-
sible. La encuesta servirá también para determi-
nar las necesidades de formación de los
cunicultores. Para el desarrollo, cada Estado lle-
vará a cabo su programa inspirándose en el de
<paquetes familiares» de la DGAEM. El proble-
ma de la alimentación vuelve a plantearse siem-
pre con la misma importancia.


En una reciente síntesis sobre la situación de
la cunicultura en México, Colin (1994) estima la
producción en 15 000 toneladas al año, 12 500 de
las cuales provienen al parecer de la cunicultura
familiar. El ejemplo de México ilustra el gran
potencial de adaptación del conejo, pero tam-
bién la importancia de la formación de los
cunicultores. En un país donde no existe una
gran tradición de consumo de carne de conejo,
es posible desarrollar una cunicultura familiar.
México constituye, pues, un modelo para nume-




216 Cría del conejo y desarrollo rural


rosos países del sur que desearían desarrollar
con carácter duradero esta producción.


ANALISIS GLOBAL DE UN PROGRAMA DE
DESARROLLO DE LA PRODUCCION DE CONEJO


Observaciones preliminares
Antes de concluir este capítulo, es interesante
analizar brevemente otros programas de desa-
rrollo del conejo en los países del sur.


El caso de Benin es particularmente interesan-
te (Kpodekon, 1988,1992; Kpodekon y Coudert,
1993). Existe en estos países del Africa occiden-
tal una tradición cunicular dinámica. La parte
septentrional del país tiene un clima tropical
con una estación seca de noviembre a abril y una
lluviosa de mayo a octubre; la parte meridional
tiene un clima subecuatorial con dos estaciones
secas y dos lluviosas que se alternan. La
cunicultura se compone de pequeños criaderos
familiares (con un promedio de cuatro hem-
bras) que permiten aprovechar los recursos lo-
cales. Para dinamizar este criadero, Benin ha
creado el Centro Cunicular de Investigación y
de Información (CECURI). Este centro, que tie-
ne su sede en un campus universitario, dispone
de un criadero experimental. Sus objetivos son:
acrecentar los conocimientos para la investiga-
ción-desarrollo y fomentar criaderos rurales más
racionales. Los promotores de este centro insis-
ten en la necesidad de encontrar soluciones lo-
cales a los problemas alimentarios, genéticos o
materiales que se plantean. Como en el caso de
México, se reconoce la importancia de la forma-
ción de los cunicultores, prestando atención a
sus problemas y necesidades. Sin embargo, este
centro de recursos carece de medios para fun-
cionar, y solamente la expresión de una volun-
tad política clara en favor del conejo
desbloqueará la situación. Los resultados técni-
cos de CECURI han mejorado de manera espec-
tacular entre 1988 y 1991. La fertilidad práctica-
mente se ha duplicado, los tamaños de las
camadas al nacer han aumentado en un 30 por
ciento y las mortalidades se han reducido con-
forme a divisiones por factores comprendidos
entre 2 y 6. Pero también aquí, se tropieza con el
factor tiempo: se requieren varios arios para que


un centro de este tipo alcance su velocidad de
crucero y resuelva los principales problemas de
cría. Por último, hay un aspecto que merece ser
subrayado: la organización por el CECURI
1992 del primer congreso regional cunicular in-
dica el papel que debe desempeñar la coopera-
ción entre países para encontrar soluciones a los
problemas que se plantean en el ámbito del
desarrollo del conejo en Africa tropical y ecua-
torial.


Lukefahr y Cheeke (1992) han sintetizado la
experiencia que han adquirido analizando dife-
rentes programas de desarrollo en los países del
sur y principalmente en Africa. En diversos
puntos evocados en el ejemplo de México, pro-
ponen ideas originales. Les parece, así, conve-
niente que la demanda inicial nazca de los
cunicultores con los que se piensa desarrollar la
producción cunicular. Aconsejan, luego, que se
cree una red de curticultores «líderes» pertene-
cientes a diferentes aldeas para seguir mejor el
desarrollo del programa y para detectar más
rápidamente los problemas. La formación es uno
de los puntos importantes y para asegurar el
éxito, es necesario que todos los formadores
sean ellos mismos cunicultores. Por último, se
muestran de acuerdo con Kpodekon y Coudert
en subrayar la importancia de los programas de
investigación-desarrollo para resolver los pro-
blemas que se plantean localmente, así como la
necesidad de disponer de referencias técnicas
fiables.


Ensayo de síntesis
El análisis del pequeño taller cunícola en un
medio rural depende de la interacción de un
determinado número de factores que no se si-
túan al mismo nivel. La Figura 54 trata de re-
unirlos señalando los vínculos que existen entre
ellos.


Para leer tal esquema, el lector puede partir
bien del centro, o bien de la periferia. En el
centro del sistema se encuentra el objetivo. Se
trata ante todo de producir proteínas destinadas
al autoconsumo, y luego de aumentar el benefi-
cio de la familia facilitándole trabajo y ventas. El
primer círculo después del círculo central con-




El conejo 217


tiene los factores que condicionan directamente
la realización del objetivo. Las flechas dobles
indican las interacciones entre varios factores
situados a un mismo nivel. El segundo círculo
contiene una segunda serie de factores. Las fle-
chas simples representan la acción de un factor
sobre otro. Las leyendas situadas más al exterior
representan enfoques globales. El sistema consi-
derado es sólo un subsistema, elemento del sis-
tema global de desarrollo de la comunidad ru-
ral. Los vínculos con el exterior están únicamente
esbozados.


Este programa está estimulado por un orga-
nismo nacional. Esta estructura sencilla es res-
ponsable del buen desarrollo de dicha acción.
Tiene como función informar, sensibilizar, for-
mar y evaluar. En el plano local el programa
está a cargo de unidades regionales que tienen
las mismas funciones. Las unidades regionales
no forman directamente a los criadores, sino
más bien a los técnicos que estarán en contacto
con ellos. Esta multiplicación de funciones es
indispensable para aumentar la eficacia del con-
junto y para evitar un crecimiento excesivo del
organismo que tenga la responsabilidad técnica
del programa.


Las unidades regionales son los centros de
producción y de multiplicación de los animales
reproductores. Simultáneamente, podrían ser-
vir de unidades de demostración y de experi-
mentación, en las que se comprobarían las reac-
ciones de los animales ante las técnicas de cría y
las condiciones agroclimáticas que encuentren
al salir del centro.


Este programa es una pieza que hay que inte-
grar en un programa global de desarrollo. Se-
gún los casos, comprenderá varios aspectos: la
cría de otras especies animales, la agronomía, la
horticultura, pero también la economía casera,
la higiene o la renovación del hábitat. Dicha
integración necesita una buena coordinación
entre el organismo responsable y los demás or-
ganismos de desarrollo. Algunos tienen una
orientación técnica; otros tienen como meta, ante
tod o, los aspectos socioeconómicos.


En la práctica, estas relaciones se concretan a
nivel del promotor que esté encargado de esti-


mular el conjunto de los programas. Este habrá
recibido una formación cunícola básica en uno
de los centros de producción y sería oportuno
que él mismo hubiera criado conejos durante
dos años por lo menos. Su formación lo dotará
para estimular los demás programas.


La unidad territorial de acción es la comunidad
rural. Para que los programas puedan ponerse en
marcha será preciso el acuerdo de una decena de
familias por lo menos. Este número aumenta la
eficacia de la acción del promotor, provoca una
emulación y permite una ayuda mutua eficaz. En
este caso no es necesario prever un macho para
cada lote de cinco hembras. El promotor repartirá
algunos machos en determinados criaderos y or-
ganizará su utilización.


El promotor deberá estar en contacto perma-
nente con los medios de información locales de
cada organismo responsable. Los informes perió-
dicos le permitirán evaluar su acción. Los técnicos
regionales podrán detectar así rápidamente los
problemas que se planteen y ayudar a los promo-
tores a resolverlos. Esta retroinformación es indis-
pensable para una buena regulación del sistema.


Entre los diversos elementos del contexto, el
factor humano es esencial. El promotor tiene una
función capital. Es el que sensibiliza, el que infor-
ma y el que guía a los criadores. Habrá de ser a la
vez pedagogo y observador tenaz y paciente. Su
acción determina en gran parte el nivel técnico de
los criadores.


Los factores agroclimáticos fijan un marco na-
tural que es difícil de modificar. Se trata de explo-
tarlo lo mejor posible. El inventario de los recur-
sos forrajeros regionales necesita frecuentemente
la intervención de un botánico agrónomo. Las
plantas medicinales se explotarán con cuidado.
Los recursos de agua serán objeto de un estudio
especial.


A este nivel, las interacciones son múltiples.
El ritmo de reproducción debe elegirse en fun-
ción de los cambios de las estaciones, y por lo
tanto según los recursos forrajeros. Cuando és-
tos son abundantes, se utilizará al máximo el
potencial de producción de la especie. Durante
períodos más difíciles, la mayor parte de los
animales serán autoconsumidos. El criador




FIGURA 54
Esquema de un programa de desarrollo de la producción del conejo


- Acción de un factor sobre otro


únicamente conservara los futuros reproducto-
res. Este esquema extremo es el que conviene en
las regiones en las que hay una estación seca que
dura por lo menos seis meses, Asimismo, el
microclima, los materiales locales disponibles y
la mano de obra existente determinarán el tipo
de jaula y el abrigo que se haya de utilizar.


Los factores socioeconómicos dependen en
parte de otros programas de desarrollo. Condi-
cionan la existencia de salidas para eventuales
excedentes de carne o para los subproductos. Si


lir = Interacción de dos factores


existen, el lanzamiento de un pequeño artesano
puede proporcionar un poco de trabajo a la
comunidad y aumentar sus ingresos moneta-
rios.


El animal es un factor que no hay que descui-
dar. Una evaluación sistemática de los tipos
genéticos ayudará a obtener animales adapta-
dos al complejo agroclimAtico local. Para refor-
zar esta aptitud intentando mejorar la proclucti-
vidad, se hará un muestreo sobre una política
sistemática de cruzamiento. Además, la selec-


218 Cría del conejo y desarrolla rural




El conejo 219


diem deberá hacerse en un medio que no se equipo tendrá por lo menos un agrónomo, un
diferencie demasiado del medio en el que traba- especialista en zootecnia, un sociólogo y un eco-
jan los criadores. En los países en los que existen nomista.
varias zonas climáticas con grandes contrastes,
es preciso efectuar dicha selección en cada uni-
dad regional.


La asociación con las especies de aves (galli-
na, pato, pavo), de pequeños rumiantes (corde-
ro, cabra), o con otros animales tales como las
abejas, los peces, permite utilizarlos como com-
plementarios y explotar mejor los recursos y
limitar los apremios del medio natural.


La producción en gran cantidad de animales
reproductores de buena calidad plantea un pro-
blema difícil de resolver. La creación de una red
de centros de multiplicación a partir de uno o de
varios centros de selección es una solución efi-
caz. Es posible imaginar otros. Sin embargo, el
que no se dominen perfectamente determinados
parámetros técnicos como la calidad de alimen-
to, o climáticos como la temperatura, produce la
aparición de dificultades a nivel de productivi-
dad de dichas unidades. Por lo tanto, será pru-
dente limitarse en un primer período a los cria-
deros de algunos cientos de hembras.


A nivel de una comunidad rural, será el pro-
motor el que intentará combinar lo mejor posi-
ble las posibilidades existentes teniendo en cuen-
ta las limitaciones locales. No parece inútil
subrayar de nuevo la importancia de su función
y de su compenetración con las personas que
componen la comunidad. La medida en que
dicho promotor haya comprendido bien sus
necesidades, sus esperanzas y sus motivaciones
servirá de pauta para el éxito del conjunto de los
programas de desarrollo que estimula.


La evaluación de tales programas no debe
limitarse a un simple análisis cuantitativo. La
cantidad de carne de conejo consumida cada
mes por cada miembro de la familia es un crite-
rio importante. No obstante, es demasiado res-
trictivo. Será preciso intentar valorar los efectos
sociales y las profundas transformaciones que
ha producido el programa. La concepción, la
evaluación ye] seguimiento del programa serán
de competencia exclusiva de un equipo forma-
do por técnicos de distintas disciplinas. Dicho






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Boletín de cunicultura, la revista del cunicultor
profesional (6 números por ario, alrededor
de 300 páginas). Suscripciones: c/.Nou,14 -
08785 Vallbona D'Anoia, España.


Cuniculture, la revue de l'éleveur de lapins (6
números por ario, alrededor de 350 pági-
nas, más un anuario de proveedores).
Suscripciones: AFC Cuniculture, BP 50, 63370
Lempdes, Francia.


L'éleveur de lapins (5 números por ario, alre-
dedor de 270 páginas). Suscripciones: 35,
rue Carnot, BP 1115, F-35014 Rennes Cedex,
Francia.


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alrededor de 500 páginas). Suscripciones:
via Emilia Levante 31, 40139 Bolonia, Italia.


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El conejo - Cría y patología
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