(2011)

Libros publicados


Políticas. Mujeres protagonistas de un
poder diferenciado
(Ediciones ElCobre, 2 00 8)


Lecciones de Brawn GP. Las 10 claves
empresariales para competir con éxito
(Alienta Editorial, Z009)


Micropolítica. Ideas para cambiar la
comunicación politica
(2009)


3 2 Tendencias de cambio (2 010-2 O20)
(junto a Juan Freire. Z010)


Filopolítica. Filosofía para la política
(201 1)
La política vigilada. La comunicación
política en la era de Wikileaks
(Editorial UOC. 201 1)


ste libro, Tecnopolítica, analiza algo que tiene una actualidad
distinta a la del último acontecimiento: la del cambio de


una era.
La llegada de Internet, las redes sociales, los teléfonos móviles
y las nuevas tecnologías de comunicación que nacerán y nos
sorprenderán en los próximos años estan revolucionando
para siempre la manera de relacionarnos, de organizarnos,
de movilizarnos, de gobernarnos, de informarnos y de
manipularnos. Y la política, en cierto modo, es una mezcla de
todas esas cosas.


Ignacio Escolar
@iescolar


(del prólogo «Un pequeño mapa de los grandes cambios»)


Periodista. Director de eldiariaes. Fundador y primer director de Público. Autor
del blog escolarnet. Analista político en radio y televisión.


(wwwescolarnet)


wwwgutierrez—rubi.es


Antoni


Gutiérrez-Rubi


Tecnopolítica.


Antoni Gutiérrez-Rubí


Tecnopolítica
El uso y la concepción de las nuevas herramientas
tecnológicas para la comunicación, la organización
y la acción política colectivas


Prólogo de Ignacio Escolar .
O


C O


.
CC


\


O
Ó


0' °A
J’


\ Ó ’
nO


\


D I


"O
O 30".


o ' ,
C


l O x
O


O
O O


Incluye una breve recopilación de artículos sobre la


Generación Millennials


Me dedico a la asesoría en comunicación estratégica.
Comparto mis reflexiones en diversos másteres de
comunicación política de distintas universidades y
publico habitualmente en medios como El Periódico de
Catalunya, El País o Cinco Días.
Colaboro también en el diario Reforma (México) y en
El Telégrafo (Ecuador).


Este libro recopila una serie de artículos escritos
en los dos últimos años y que se acercan, desde
distintos niveles, al concepto tecnopolítica.


«Una de las claves de por qué la tecnopolítica puede
ser un factor de renovación política extraordinaria
no radica sólo en la potencia tecnológica para hacer
posible y más fácil la participación y la deliberación
a gran escala, sino por la capacidad de reconvertir
a los militantes, simpatizantes o votantes en
activistas».


«La tecnopolítica puede cambiar las ecuaciones.
Voces que son redes, palabras que son hilos,
personas que son comunidades».


@antonigr




Antoni Gutiérrez-Rubí


Tecnopolítica
Tecnopolítica
Podemos aprendrer
Los emoticones y la politica
Big Data político
La ‘gamificación’ y las elecciones
La politica y el visual thinking
Apps electorales
La garnificación política
¿Puede el WhatsApp cambiar las campañas electorales?
Rajoy, Google Glass y la realidad aumentada
Nuevos actores políticos para una nueva politica
Tecnologia social y política de las emociones
La politica en la era digital: Recursos y perspectivas comunicativas
Las semillas del #15M
iPancartas y transpolítica
Videopolitica alternativa
Big Data y política
La narrativa individual y de las multitudes, en la Red y en tiempo real
Activismo político, también desde el sofá
WhatsApp en la comunicación política
Twitter: la política vigilada


Prólogo de Ignacio Escolar


Generación Millennials
Ecuador, la política y la generación millennials
La politica y la Generación Millennials
Generación ‘knowmad’, profesionales del siglo )O(I
Generación APPS : Generación ON




©Antoni Gutiérrez — Rubí


ISBN: 978-84-697-1720-2


Depósito legal: B 25 009 — 2014-


Impresión: Wwwgrafikacat
Impreso en España




Antoni Gutiérrez-Rubí -5-


Índice


Prólogo


Un pequeño mapa de los grandes cambios
(Ignacio Escolar) ............................................................. .. 7


Artículos


Tecnopolítica (octubre 2014) ......................................... .. 1 1


Podemos aprendrer (agosto Z014) .................................. .. 17


Los emoticones y la política (agosto 2014) .................... .. 21


Big Data político (julio 2014) ......................................... .. 25


La ‘gamificación’ y las elecciones (mayo 2014) .............. .. 29
La política y el visual thinking (mayo 2014) .................. .. 31


Apps electorales (abril 2014) .......................................... .. 35


La gamificación política (marzo 2014) ........................... .. 39
¿Puede el WhatsApp cambiar las campañas electorales?
(febrero 2014) ................................................................ .. 43


Rajoy, Google Glass y la realidad aumentada
(diciembre 2013) ........................................................... .. 47


Nuevos actores políticos para una nueva política
(julio 2013) .................................................................... .. 51
Tecnología social y política de las emociones
(julio 2013) .................................................................... .. 59


La política en la era digital: Recursos
y perspectivas comunicativas (noviembre 2013) ............ .. 65




-6- Tecnopolítíca


Las semillas del #15M (mayo 2013) ............................... ..73
iPancartas y transpolítica (abril 2013) ............................. ..79


Videopolítica alternativa (enero 2013) ............................ ..83


Big Data y política (enero de 2013) ................................. ..87


La narrativa individual y de las multitudes,
en la Red y en tiempo real .............................................. ..95


Activismo politico, también desde el sofá
(julio 2012) ..................................................................... ..97


WhatsApp en la comunicación política
(febrero 2012) ............................................................... ..101


Twitter: la política vigilada (enero 2012) ...................... ..105


Generación Millennials


Ecuador, la política y la generación millennials ............. ..1 1 1


La política y la Generación Millennials ........................... ..1 17


Generación ‘knowmad’, profesionales del siglo XXI ...... ..121


Generación APPS : Generación ON ............................... ..125


Bibliografia .................................................................... .. 1 3 1




Antoni Gutiérrez-Rubí -7-


PRÓLOGO
Un pequeño mapa de los grandes cambios


ntoni Gutiérrez-Rubí no escribe de actualidad. No de la
misma manera en la que lo hacemos otros articulistas y ana-


listas de política, que nos vemos atrapados en la última hora, el último


debate parlamentario, el último proceso judicial o la última protesta


ciudadana. También, en ocasiones, la última tontería; escribir en un


diario implica la posibilidad de equivocarte cada día, y dar impor-


tancia a asuntos que con algo más de perspectiva no la tienen. Como
caricaturiza el humorista Jerry Seinfeld en uno de sus monólogos, «en


el mundo suceden al día las noticias justas para llenar un New York
Times, ni una más ni una menos». Y esto, traducido desde la reduc-


ción al absurdo de Seinfeld, explica por qué los periodistas a veces nos


transformamos en cretinos al dedicar páginas y páginas a informar y
analizar supuestas grandes noticias que, pocos meses después, es obvio


que no merecían ni dos líneas.


Antoni Gutiérrez-Rubí no escribe de actualidad, de ese tipo de


actualidad, y eso le salva de una de las pruebas más difíciles: la de la


hemeroteca. Por eso puede permitirse el lujo de recopilar algunos de
sus mejores artículos de prensa de los últimos dos años y que el resul-
tado siga siendo nuevo, interesante, sorprendente y tremendamente


útil para entender las grandes transformaciones que han llegado y las


que nos quedan por delante.


Este libro, Ïécnapalzïíca, analiza algo que tiene una actualidad


distinta a la del último acontecimiento: la del cambio de una era.




-8- Tecnopolítíca


La llegada de Internet, las redes sociales, los teléfonos móviles y las


nuevas tecnologías de comunicación que nacerán y nos sorprenderán


en los próximos años están revolucionando para siempre la manera de


relacionarnos, de organizarnos, de movilizarnos, de gobernarnos, de


informarnos y de manipularnos. Y la política, en cierto modo, es una


mezcla de todas esas cosas.


Es casi una regla matemática: la relación de poder entre gobernan-


tes y gobernados se ha hecho menos vertical a medida que los gober-
nados —la sociedad en su conjunto— han tenido mejores tecnologías


para comunicarse y organizarse entre ellos. Por eso la imprenta, la


radio o la televisión provocaron al desarrollarse cambios profundos en
los sistemas políticos. Por eso es ingenuo pensar —como algunos aún


creen- que la democracia representativa parlamentaria del siglo XX


iba a ser el fin de la historia, el último y definitivo sistema de gobierno
que conocería el ser humano.


La democracia representativa se ha quedado algo anticuada de la
misma manera que lo ha hecho la urna. La tecnopolítica del siglo


XIX no daba para mucho más: colocar una caja en cada barrio, que


los ciudadanos depositasen su voto con un papelito y después contar


los votos. En su momento, era un esfuerzo titánico y hacía falta una


tecnología y una burocracia bastante avanzada para la época: el cen-
so. No era sencillo. A la pregunta de ¿qué quiere la gente? se podía


responder —con mucho trabajo- una vez cada tantos años. Hoy los


ciudadanos se expresan cotidianamente con cada tuit, con cada «me


gusta». Gran parte de las tensiones de este cambio de era responden


a ese conflicto: que los gobernados se han adaptado a esos cambios


mucho más rápido de lo que lo han hecho los gobernantes.




Antoni Gutiérrez-Rubí -9-


De la misma manera que no se entiende la Revolución Francesa


sin Gutenberg, tampoco es posible explicar el 15-M o la primavera


árabe sin Internet y las redes sociales. Por ahora, los cambios que la


tecnología está provocando en la política se notan más en la sociedad


que en las instituciones: en las movilizaciones que en los gobiernos.


Casi siempre ha sido así: también las monarquías absolutas pensaban


que su reino perduraría inmutable por los siglos de los siglos. Es la tec-


nología la que arrastra a la gente y ésta, más tarde, a las instituciones.


ÍÉcnopa/zïíca es un buen mapa para entender estos cambios. Todos
ellos por separado, en ocasiones, no parecen tan determinantes. Pero


juntos sirven para cartografiar un territorio que está sometido a un
ÍCITCIIIOÍO COIISÍQIIÍC.


Ignacio Escolar
@iescolar




.10. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -11-


Tecnopolítica


fi, hacker y tuit ya son palabras para la nueva edicióndel Diccionario de la Real Academia de la Lengua Es-
pañola. Junto con muchas otras, forman parte de las nuevas palabras


que están identificando un difuso, pero profundo, movimiento de
renovación politica a través de la tecnología social. Y que encuentra


en el concepto y en la expresión Íémopolítíca —hasta ahora— su mejor
, .


SIIIÍCSJS.


El pasado fin de semana, los militantes de Podemos discutieron en
torno a las bases sobre las que se asentará su proyecto político: «Vamos


a construir una maquinaria de guerra electoral» afirmaba Iñigo Erre-
jón, uno de sus líderes con mayor proyección. La asamblea ciudadana


de esta formación, que se celebró en el Palacio de Vistalegre, debatió


sobre más de 250 propuestas políticas, organizativas y éticas que los


diferentes militantes habían presentado desde el 15 de septiembre.


Hoy se acaba el plazo de votación posterior y sabremos qué modelo


de organización, qué proyecto y qué liderazgo les van a representar.


La forma es fondo. Cambiar el modo de hacer política es, tarn-


bién, un símbolo de que se puede cambiar la política. Desde Podemos




- 1 2- Tecnopolítíca


parece que lo han entendido, aunque con algunas contradicciones


importantes, como las que han aflorado esta semana en relación a
algunos cambios en el método final de votación, y que han llevado
al equipo directivo a pedir «perdón» a los militantes. Para ello, usan


una nueva manera de abrirse a la ciudadanía, de abrir la participación,


y lo hacen gracias a la tecnología. Su principal herramienta es Appgree


(que ya fue utilizada por Equo) y que se autodefine como «un nuevo
medio de comunicación que da voz a grupos de cualquier tamaño, y


con ella la posibilidad de participar en nuevas situaciones de comuni-


cación». En Appgree —jueg0 de palabras entre app (aplicación) y agree


(coincidir, estar de acuerdfi-cualquiera puede subir su propuesta y so-
meterla a la evaluación del resto de los usuarios.


Appgree filnciona a través de Demo Rank, un algoritmo basado
en la técnica del muestreo estadístico y en el principio de equipr0babi—


lidad, es decir, una muestra aleatoria de personas es representativa del


conjunto y cualquier persona tiene la misma probabilidad de ser elegi-


da para formar parte de la muestra. Mediante «rondas de valoración»,


Appgree va descartando las propuestas peor valoradas hasta quedarse


con la más popular. No importa cuántas personas participen, ni cuán-


tas propuestas haya, Appgree permite alcanzar acuerdos y facilita la


toma de decisiones.


Pero esta no es la primera ni la única solución tecnopolítica utiliza-


da por partidos políticos. El Partido Pirata de Alemania, por ejemplo,


usó, hace ya algunos años, Liquidfeedback, una de las plataformas


de debate y votación más populares a nivel mundial. Liquidfeedback


introduce el concepto de democracia líquida, que consiste en poder


delegar el voto en cualquier elección en otra persona que creamos


confiable, idónea, etc. Agora Voting fue utilizada internamente por




Antoni Gutiérrez-Rubí -13-


Equo y sirvió, en septiembre de 2013, para determinar el voto del


diputado Joan Baldoví (Compromís-Equo) en el debate de la Ley de


Transparencia. Por último, en Argentina, el joven Partido de la Red


desarrolló Democracia OS, un software en el que la gente puede in-


formarse, debatir y votar.


Reddit es una de las webs de mayor crecimiento de Internet en


los últimos años, contando a día de hoy con cientos de miles de


subreddits y más de 700 millones de visitantes al mes. Podemos ha


creado su propia página en Reddit: el proyecto Plaza Podemos. En


Plaza Podemos, se invita a que los usuarios inicien «hilos», esto es que


inicien un debate en torno a un texto o a un enlace que quieran com-


partir. Además de compartir contenido e iniciar una conversación, se


pueden comentar y valorar otras. En Plaza Podemos también se com-


parten todas las propuestas y debates de preborradores de la Asamblea


Ciudadana Podemos.


Finalmente, Podemos también promueve el uso de otras plata-


formas, como Titanpad y Loomio. La primera es una herramienta


de escritura colaborativa en tiempo real donde no existen editores ni


coordinadores predeterminados. Titanpad permite crear textos nue-


vos o sumarnos a otros existentes. Loomio es una sencilla herramienta


de debate para cualquier tipo de grupo, desde pequeños grupos de


trabajo hasta grandes organizaciones sociales. De esta manera, por un
lado, se potencia el poder encontrar soluciones lo más consensuadas


posibles, en lugar de cerrar los debates rápidamente con votaciones, y,


por otro lado, provee una forma de conocer continuamente la opinión


de la gente y evitar que algunos acaparen las discusiones. Lo más inte-


resante es que Podemos ha creado tutoriales sobre cada herramienta,


para darlas a conocer y que sean usadas por todos sus miembros, e




-14-- Tecnopolítíca


incluso están explicadas por el propio Pablo Iglesias: Tutorial de Plaza


Podemos, Tutorial de Titanpad y Tutorial de Loomio.


Estamos, parece, ante un nuevo modelo de hacer las cosas y de


hacer política. Dar primero la palabra, antes de pedir el voto. En una


sociedad decepcionada, crítica y muy informada, la política está cada


vez más vigilada por los ciudadanos; estos quieren poder decidir, o


tener la posibilidad de hacerlo. Se multiplican las aplicaciones y pla-


taformas que fiscalizan y monitorizan las actividades de los gobernan-
tes, y algunas que permiten participar en política o tomar decisiones


juntos. El problema estriba en que ningún partido parecía querer uti-


lizarlas.


Una de las claves de por qué la tecnapaiítita puede ser un factor
de renovación política extraordinaria no radica sólo en la potencia


tecnológica para hacer posible y más fácil la participación y la de-


liberación a gran escala, sino por la capacidad de reconvertir a los


militantes, simpatizantes o votantes en activistas. De hacer posible el


transito opino-comparto-actúo. Lo saben bien los equipos fertilizado-


res de ideas, y desarrolladores de proyectos, como Lab O Demo. En


el mundo del marketing, por ejemplo, las campañas con contenido


generado por los usuarios son decisivas en el tiempo de atención de


los posibles consumidores y el 25 % de sus decisiones depende de la


opinión formada por la opinión compartida. El principal consumo de


las personas es información y opinión. La tecnopoiíticiz sabe que quien


controla la conversación (la de los medios sociales, el nuevo digital


clipping social), acaba por tener una posición de dominio en la crea-
ción de opiniones con decisión de voto, como sucede con la decisión


de compra en el ámbito de las marcas y productos. De hecho, el 25 %


de los resultados de búsqueda para las 20 principales marcas del mun-




Antoni Gutiérrez-Rubí - l 5 -


do son enlaces a contenidos generados por los propios consumidores


más influyentes.
Joichi Ito, director del Media Lab del Instituto Tecnológico de


Massachussetts, ya lo explicaba muy bien en 2011: «Las voces serán


más importantes que los votos. El voto es una manera muy pobre de


saber lo que la gente quiere. . .» De alguna manera, la democracia de


los votos ha olvidado, ignorado o despreciado la democracia de las


voces. La tecnopalítica puede cambiar las ecuaciones. Voces que son


redes, palabras que son hilos, personas que son comunidades. Quien


quiera votos, que entienda antes las voces y sus ecos. No hay atajos.


Ni cambios lampedusianos que sirvan.


Publicado en el blog Micropolitica de El Pais (26.10.2014)




.16. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -17-


Podemos aprendrer


S


e desprecia lo que se ignora, decía Machado. Y lo que parecie-


ra una actitud displicente y arrogante es, final y simplemente,
estupidez, no superioridad alguna. También se subestima —o se ataca-


lo que se teme, aún sin comprender ni entender. Sólo la soberbia o la


ignorancia —o ambas- podrían explicar la descalificación de algunas
prácticas organizativas de Podemos. Que hayan conseguido 100.000


adheridos en menos de un mes reclama, como mínimo, curiosidad...


y ICSPCÍO.


En su permanente búsqueda por la diferenciación política, Pode-


mos reinventa —o lo intenta- el lenguaje político. Empezando por su


propio nombre. Podemos es un verbo, declinado en presente y plural.


Personaliza. El protagonismo no es la organización, sino las perso-


nas. El «nosotros», heredero colectivo del protagonismo ciudadano


del «sí se puede», de las banderas del #15M. El logotipo electoral fue


un rostro en stencil (tan grafitero como artivista). Los afiliados son
inscritos. Las ruedas de prensa, ruedas de masas. Las agrupaciones


son círculos. Las asambleas, una plaza digital. Las sedes, redes. Y así


todo. Una identidad que se construye, fundamentalmente, marcando




- 1 8- Tecnopolítíca


las diferencias en las estéticas y en las prácticas. Todo ello no exento,


tampoco, de posibles contradicciones entre lo que se dice y se hace.


La iniciativa de las ruedas de masas y el espacio Plaza Podemos,


con el uso de la plataforma de debate inteligente (y meritocrática) de


Reddit, obliga a cualquier demócrata, persona interesada en la comu-


nicación política, representante público o líder político a una mirada


sin prejuicios y sin apriorismos. Comprender lo que está sucediendo,


evitando tanto la sublimación adanista o como la pereza arrogante,


es un estímulo para todas las personas que, desde posiciones muy


diferentes, quieren más, mejor y otra política. Y este reto no es pro-


piedad de nadie, y se encuentra presente de manera muy transversal


en muchas fuerzas y opciones políticas. Desde las tradicionales hasta


las emergentes. Lo importante no es, creo, de dónde venimos, sino a


dónde queremos ir.


Hay un debate profundo sobre los límites —y los retos- de la re-


presentación política en sociedades más autónomas, protagonistas y


soberanas. Y un debate intenso sobre las legitimidades múltiples en so-


ciedades complejas. Alguien debería leer —y a fondo- las aportaciones
de Hanna Pitkin y la construcción de la representación en la política


democrática antes de hablar tanto y, demasiadas veces, tan superficial-
mente. La cultura y la práctica digital rompen con el modus aperandí
del poder convencional: el control del tiempo (el mundo de los profe-


sionales) y del conocimiento (el mundo de los expertos), que han cons-


tituido el núcleo duro de la representación. Ahora, lo que antes era un


poder centralizado y jerarquizado se resquebraja ante la irrupción de la
demanda descentralizada y la inteligencia de las multitudes. De la eficaz
pirámide a la experimental red. De lo conocido a lo posible adyacente.
Del control fidelizado a la disrupción comprometida.




Antoni Gutiérrez-Rubí -19-


Podemos es un laboratorio. La reconversión de los partidos po-
liticos tradicionales en formatos de intervención, debate y decisión


(de representación y legitimidad democráticas) de nuevas costuras y


fundamentos, gracias a la tecnología social, es una exigencia. Ignoro el


futuro electoral de Podemos, aunque parece que no va a ser una irrup-


ción cutánea, sino una auténtica disrupción subterránea. Su esfuerzo


por intentar nuevas prácticas, ensayar nuevos formatos y adoptar nue-
vas soluciones tecnopolíticas merece consideración. Y seguimiento.


Veremos cómo evoluciona todo. Pero el uso (y el extraordinario mo-
vimiento generado) de las herramientas Reddit (para el debate) y de


Appgree (para la deliberación decisoria) es estimulante e inspirador, y


abre interrogantes que te mueven de la zona de confort. Quien quiera
combatir o discutir estas prácticas políticas será mejor que, más que


despreciarlas o minusvalorarlas, las estudie. A fondo.


Publicado en el blog Micropolítica de El Pais (20.08.2014)




.20. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -21-


Los emoticones y la política


P
ueden ser efectivos los emoticones utilizados en la comu-
nicación política? La pregunta puede sorprender..., pero


la respuesta es muy seria: sí, rotundamente, si. Son parte de la nueva


revolución del contenido convertido en acción. El crecimiento de las


aplicaciones de mensajería instantánea, con WhatsApp a la cabeza
(que ya compite con éxito por la atención de los usuarios frente a las


redes sociales, y hace meses ya arrebataron el tráfico al correo elec-
trónico), es una señal inequívoca de la lucha por la atención, el bien


escaso en nuestra sociedad. También en la acción política. O en la


universidad y la empresa, por ejemplo.


Estas son algunas de las razones por las que los emoticones (en


todas sus versiones) pueden protagonizar buena parte del lenguaje y
del activismo político del futuro:


l. Los memes canalizan la creatividad social. El lenguaje visual
está colonizando la conversación digital. La facilidad, comodidad y


rapidez con que se pueden crear (y compartir) memes de gran cali-


dad ha disparado la espontaneidad y la inmediatez. La sátira visual ha


desplazado a la crítica argumental. Su capacidad viral es imparable.




-22- Tecnopolítíca


El humor social canaliza el malestar. Y también el cinismo. Por su


poderosa eficacia, la comunicación política no puede prescindir (o ig-
norar) el extraordinario potencial de la política a golpe de memes. Por


ejemplo, las herramientas Meme Dad, Imgflip, MemeGeneratones,
Imgur, Livememe, Quickmeme o Kanvas ofrecen alternativas versá-


tiles y sencillas. El protagonismo de los especialistas o de los expertos


es suplantado por la osadía de lo común y de lo corriente. Hoy, la tec-


nología ofrece capas de conocimiento imantadas, con las que puedes


actuar aún sin comprender. Es el mundo de la acción.


2. Pensar, decir (escribir), hacer. Los emoticones facilitan la


transición pensar-decir—hacer. La posibilidad de que el mensaje sea


más atractivo y creativo, favorece su viralidad y reporta reputación


digital a quien lo crea y/o lo comparte. Los emoticones animan la


acción de enviar, al actuar como iconografías de mensajes complejos.
Nos gusta escribir con señales, anagramas, abreviaturas, códigos. Y


esta reconversión de lo estrictamente textual en ideogramas confiere a
los mensajes una gran versatilidad. De letras a símbolos. De palabras


a señales. Algunas fuerzas políticas, como los demócratas en EEUU,


han empezado a trabajar con stickers para el activismo, aproximándose


a este concepto con anticipación. . .. Y habilidad.


3. Universalidad. Los emoticones responden, también, a las ca-


racterísticas del diseño universal, que promueve el desarrollo de pro-


ductos y entornos de fácil acceso para el mayor número de personas


posible. Sus siete principios son: l, Igualdad de uso. 2, Flexibilidad.


3, Simple e intuitivo. 4, Información fácil de percibir. 5, Minimiza


los errores. 6, Escaso esfuerzo físico o mental. 7, Dimensiones apro-


‘Raimon Obiols, "Comunicación y manipulación”, en su blog “Notas de Bruselas" (28.12.07).




Antoni Gutiérrez-Rubí -23-


piadas. Universalidad para conseguir una plena accesibilidad, sin


discriminar a ningún usuario, a lo que hay que añadir su capacidad


multimodal y multiidioma.


4. vitalidad. Lo explica muy bien Juan Luis Sánchez: «Un turco


y un español no se entienden cuando hablan, asi en general. Un es-


pañol y un egipcio tampoco. Pero ante una imagen


imaginarios que cada vez tienen más zonas solapadas, más elementos


comunes». Las imágenes (y los emoticones, por supuesto) permiten


explorar lenguajes y emociones universales. «El resumen de una re-


vuelta puede estar en una sola imagen», indica Yolanda Quintana


coautora junto al colectivo Outliers de un estudio de las imágenes


que se propagaron con el hashtag #occupygezi. En su investigación se


preguntaron que tipo de imágenes se hacen virales y acaban represen-


tando un movimiento social. Y cómo se comportan las redes cuando


se trata de contenidos de fuerte carga visual. Viralidad y visualización


van de la mano. Y se retroalimentan.


5. Activismo político. La campaña de crawajïtnding de recons-


trucción de Can Vies está innovando en muchos sentidos, «en la can-


tidad de colaboraciones especiales que han conseguido y que ofrecen


como recompensas exclusivas, en sus punzantes vídeos virales... y más


recientemente nos han sorprendido explorando nuevas formas de di-


fundir su campaña». También en WhatsApp se puede seguir la histo-


ria del #EfectoCanVies explicada con emoticones. Estamos al inicio


de creativas y sorprendentes narraciones visuales. La politica del relato


se enriquece, hibridando lenguajes y técnicas. El potencial es enorme.


6. Emoticones animados. Twitter ya permite gifs animados por


lo que dentro de poco comenzaremos a ver ‘movimientos’ en las no-




-24-- Tecnopolítíca


ticias o mensajes que leemos en nuestro time line. La evolución hacia


la animación ofrecerá nuevas oportunidades a la microcomunicación.


Las pantallas se llenan de imágenes, iconos, fotografias y microvídeos.


Los emoticones van a moverse, generando nuevas oportunidades na-


rrativas.


7. Innovación constante. En julio de este año «los emoticonos


se renuevan» con la actualización del código Unicode y 250 nuevos


caracteres. «El que más polémica ha levantado es el que se esconde


bajo el código 113595, puño cerrado y dedo corazón levantado. Tradu-


cido, la popular ‘peineta’ convertida en icono para enviar en cuestión


de segundos», nos cuenta Rosa Jiménez Cano. No estamos lejos de


diseños más ‘locales’, de fuerte connotación coyuntural. ¿Se imaginan


emoticones de Rajoy, Sánchez o Iglesias? El potencial para la comu-


nicación política (desde la crítica, la propaganda, o la vigilancia) en


las pantallas de proximidad de los móviles es extraordinario. Y más en


un momento en el que el móvil se ha convertido en el objeto material


más valorado (e imprescindible) para más personas cada día.


Publicado en el blog Micropolitica de El País (3082014)




Antoni Gutiérrez-Rubí -25-


Big Data político


Semana


de cifras: 61.495, 192.400 y 8.455.


61.495 millones de euros ha sido la inyección de dinero


público para el rescate de la banca desde que comenzaron las primeras


intervenciones, en 2009, según el último balance del Banco de Espa-


ña, correspondiente al mes de junio. 192.400 son los nuevos empleos,


según la Encuesta de Población Activa que ha publicado este jueves


el INE, en el segundo trimestre con respecto al mismo periodo de


2013. Y finalmente: el Gobierno rebaja el déficit fiscal de Catalunya
a 8.455 millones de euros. Tras ocho meses despistando y amagando


con el calendario, el Gobierno, por fin, cumplió ayer su compromiso
de publicar sus balanzas fiscales (o cuentas territorialízadas, como se
llamarán a partir de ahora).


El volumen de datos, comparativas y gráficos que se han generado
esta semana con estas cifras es espectacular. Y, al mismo tiempo, la fal-


ta de comprensión real sobre lo que significan, las diferentes maneras
de presentarlas (no hablo sólo de los enfoques o titulares, sino de los


datos mismos que no coinciden según quien los publique), y la falta


de cultura económica y estadística de nuestra sociedad, y en buena




-26- Tecnopolítica


parte de nuestros políticos, es reveladora, no de estrategias, sino del


más puro desconocimiento. No es de extrañar que España este por de-


bajo de la media de la OCDE en el último informe PISA, que analiza


por primera vez las habilidades financieras de estudiantes de 15 años
de 18 países, y que se ha presentado recientemente.


Por contra, el periodismo de datos está abriendo nuevas pers-


pectivas para la comprensión de la complejidad. Y descubriendo


relaciones y causalidades que nos muestran realidades ocultas por


desconocidas o incomprendidas. Los datos en cascada, desbordados,


acumulados o abocados. .. casi nunca significan más allá del mareo
y del aturdimiento. Los gobiernos parece que rivalizan con el dato


más sonommentt espectacular. Pero no se trata de ver quién tiene el


data más gorda”, sino en comprender los números con conceptos,


realidades y cómo impactan en la vida de las personas.-


E1 resto es
ruido.


Precisamente, Nate Silver, autor del reciente ensayo La seña/y el


ruido «propone una evaluación crítica, comprensible y sofisticada de
nuestra capacidad predictiva en ámbitos como la economia, la meteo-


rología o la politica, en los que estamos arrojados a la incertidumbre y


debemos confiar en herramientas probabilisticas». Reivindica la capa-
cidad autocrítica cívica y política para evitar el determinismo político


(y vital) de los datos, como nueva ciencia de lo inevitable. Y de la


confusión. Su libro demuestra que los datos que no se comprenden,


pero que deciden sobre la gestión de nuestros gobernantes y represen-


tantes, están seriamente cuestionados por su parcialidad e inexactitud,




Antoni Gutiérrez-Rubí -27-


porque, con ellos, se fundamentan o se justifican decisiones profun-
damente equivocadas.


En 2020, habrá 50.000 millones de conexiones de personas, pro-


cesos, datos y objetos en Internet. La política democrática deberá


sacar mejor rendimiento para la gestión, predicción y actuación al


enorme potencial de conocimiento que tienen los datos cuando se


analizan, no cuando se proclaman. Cuando pasan de la publicidad


a la comprensión. Lo saben bien las empresas españolas que están


utilizando las tecnologías Big Data adecuadamente, y a las que les ha


reportado un 10 % de crecimiento durante los últimos 4 años, casi el


doble respecto a las empresas de su mismo sector que no aprovechan


esta tecnología.


Necesitamos datos, sí. Pero mucho más cultura del dato y, todavía


más, conocimiento estadístico. La política nos ensordece con cifras.


Y lo que necesitan los ciudadanos es comprenderlas. La OCDE ya lo


apuntaba en su primer informe PISA en 2005: «los ciudadanos ne-


cesitan una mayor comprensión sobre el funcionamiento del sistemafinanciero para poder gestionar mejor sus deudas hipotecarias o de
consumo, ahorrar de forma efectiva para su jubilación, y los Gobier-


nos de la OCDE han reconocido que deben ayudar a las personas en


Publicado en el blog Micropolítica de El País (24.07.2014)




.23. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -29-


La “gamificación” y las elecciones
L


a gamificación es una práctica y una técnica (cada vez más
extendida en la comercialización de productos y servicios)


que emplea mecanismos propios de los juegos con el fin de potenciar
la motivación, la concentración, el esfuerzo o la fidelización, creando
experiencias atractivas que inspiren la acción e involucren al usuario.


Barcelona, por ejemplo, acogerá este mayo la 3“ edición del Gamzfiaz-
tían ¡World Congress. Estas técnicas han llegado también a la politica y
a los procesos electorales.


Las aplicaciones móviles y los minisites destinados a elecciones son


el entorno ideal para la aplicación de esta tendencia en la vida politica.


La política se desplaza de la valla publicitaria a la política de bolsi-


llo. Para las elecciones europeas, la apuesta por estas aplicaciones por


parte de las instituciones y los partidos es muy notable, explorando


prácticas y usos innovadores. Y van mucho más allá de la pura infor-


mación: apuestan por la creatividad.


Es el caso de EU Íïme Machine. Con este mínísíte, el Parlamento


Europeo busca mostrarnos cómo las políticas de la Unión Europea


cambiaron nuestra vida cotidiana. L0 hace comparando una casa


ambientada en 1979 —año de las primeras elecci0nes— con una ac-


tual. Por ejemplo, al hacer clic sobre el detergente en la cocina de




-30- Tecnopolítíca


1979, se explica que entonces en Europa la seguridad del consumi-


dor era un tema que aún no se trataba. En cambio, el detergente de


2014 explica los controles que hace la Agencia Europea de Sustancias


Químicas (ECHA) y el desarrollo de la química verde en Europa.
Otro buen ejemplo es fín a water. En esta aplicación de Facebook


de la Comisión Europea se nos invita a elegir un globo, insertarle


un mensaje sobre las elecciones europeas y a hacerlo viral. Se plantea
una competencia en la que ganará el globo que tenga más kilómetros


recorridos; el globo comienza a una velocidad de SOkm/h, pero cada


like, comentario o compartición aumenta su velocidad.


Por su parte, EU Open Doors invita a la jornada de puertas abiertas


que la Unión Europea celebrará el sábado 17 de mayo. En la app se


promete un «regalo especial» para quienes inviten a 5 amigos desde


la propia aplicación. La página propone un trivial llamado «¡Juega el
juego!» para ver cuánto sabemos de la UE. El proyecto tiene su aplica-
ción en Facebook, que incluye los dos juegos y que permite compartir


en nuestro muro los resultados obtenidos. Otra aplicación es Baxyour
EP, que propone crear tu propia «caja», esto es, seleccionar cuáles son


lOS ÍCIIIQS qllC trata la Unión EUIOPCH qllC IIIáS ÍC interesan.


El juego y la creatividad son motivadores del voto. Llaman a pen-
sar y a informarse mejor, así como las páginas de chequeos electorales.


No, la política no es un juego, pero jugar es una manera natural de


aprender y conocer. Veremos si asi se movilizan los votantes más jóve-


nes y urbanos: casi 40 millones de nuevos votantes (de 18 a 22 años)
están convocados a las urnas. Su vida es móvil. Y sus relaciones em-


piezan (y acaban, muchas veces) en las pantallas. La política empieza


a comprenderlo.


Publicado en El Periódico de Catalunya (12.05.2014)




Antoni Gutiérrez-Rubí -31-


La política y el Visual thinking


L


a agenda de renovación de la política institucionalizada y de


los partidos políticos (como sus principales protagonistas)


es larga y profunda. Este proceso inaplazable afecta a todas las áreas:


desde la concepción de lo político a la gestión de lo público. De la


representación democrática a la interpretación de la realidad. De las


formas al fondo. A mi juicio, una de las debilidades más graves —y a
la vez menos identificadas y planteadas— es la pobreza (y la pereza) de
crear pensamiento alternativo a los problemas planteados. Y, en espe-


cial, la dificultad de introducir nuevas visiones que permitan nuevas
Corto, cuando la mayoría de los problemas reclaman visiones a me-


dio y largo plazo. Poco, frente a la complejidad que obliga a visiones
de 360°, más holísticas. Borroso, cuando se precisa —más que nunca-


claridad, precisión, nitidez.


En la academia, en la em rendeduría en el mundo más creativoP Y
de la economía se utiliza, desde hace tiempo, el visual thinking (el


pensamiento visual) para explorar y recorrer alternativas y posibilida-


des. Para crear, imaginando. Para pensar, con más libertad. Para resol-




-32- Tecnopolítica


ver, con innovación. Como si volviéramos a


los caligramas e ideogramas, portadores de ricos conceptos y matices


para el pensamiento, dejándonos llevar por la enorme potencia de


asociación de las imágenes con los conceptos.


Lo sabía bien Aristóteles, que ya en su libro Metafiívíca, afirmaba:
«Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber. El placer


que nos causan las percepciones de nuestros sentidos son una prueba


de esta verdad. Nos agradan por sí mismas, independientemente de


su utilidad, sobre todo las las de la vista. Preferimos, por decirlo así,


el conocimiento visible a todos los demás conocimientos que nos dan


los demás sentidos. Y la razón es que la vista, mejor que los otros


sentidos, nos da a conocerlos objetos, y nos descubre entre ellos gran


número de diferencias».


Ver y conocer. Comprendemos cuando vemos. Ese es el núcleo


del pensamiento complejo: la capacidad de imaginar. Esta es una


de las razones por las que sorprende el bajo nivel de soluciones y
propuestas de pensamiento visual aplicadas a la política. Y el des-


conocimiento profundo de las aplicaciones, procesos, herramientas


y posibilidades que se esconden detrás de él. Este déficit en el co-
nocimiento de mapas mentales, cartografías de conceptos, data art,


visualizaciones e investigación de datos, infografias es, en parte, un


déficit técnico que esconde o camufla algo más profundo: la política
formal pareciera incapaz (o se resiste a salir de su zona de confort)


para experimentar otras visiones —y sus interpretaciones- de la rea-


lidad menos ideológicas (que ya tienen las respuestas para todas las


preguntas), en beneficio de unos abordajes más innovadores (donde
lo relevante son las preguntas).




Antoni Gutiérrez-Rubí -33-


Sin mapas mentales no hay orografía de lo social. Sin mapa men-


tal, la política no tiene brújula. Es imprescindible un injerto del pen-


samiento visual en la cultura politica tradicional. Se trata de repensar,


más que pensar, simplemente. Necesitamos nuevas soluciones y estas


no se hallarán sin nuevas miradas, nuevas perspectivas. Hay que vol-


ver, en la política al layout, al boceto, al apunte, a la nota inspiradora,


no a la letra literal y textual «que no se entiende». Este proceso de


reinicio es parte del aprendizaje y renovación que necesitamos.


Primero, el mapa. Después, la visualización. Este es el segundo


paso del pensamiento visual. Nuestro cerebro está «cableado visual-


mente». Para «pensar», ve. Sólo nos lleva 150ms procesar un simbolo,


más 100m5 para darle un significado. La imagen aumenta la capaci-
dad para resolver la comprensión del dato en un concepto, en una


idea, en una historia. Aunque sea el dato más complejo sobre el déficit
presupuestario, por ejemplo. Asi, al visualizarlo, se hace aprehensible


y comprensible, aumentando su potencial de interpretación política


y vivencial.


Finalmente, la comunicación no concebida como mera difusión,


sino como el nuevo ADN de la organización y del activismo com-


prometido. Del mapa a la visualización y de esta a las redes que se


entrecruzan en pantallas múltiples y en multiformatos. Las nuevas


expresiones de lo político sí que están explorando el enorme potencial


de lo visual, hibridado y metabolizado en lo digital, para el activismo


y la movilización. «Hasta hace muy poco las revoluciones levantaban


a la población con las palabras. Hoy los movimientos sociales despier-


tan, también, con imágenes. Incluso con una sola fotografia», resume


Mar Abad. El colectivo Outlíers se preguntó, por ejemplo, qué tipo


de imágenes se hacen virales y acaban representando un movimiento




-34-- Tecnopolítíca


social. Es el poder de la memecracia. La fuerza creativa del ARTivismo


digital para el ACTivismo social. Nuevos lenguajes, nueva política.


Dime cómo miras (y cómo dibujas)... y te dire’, también, cómo


piensas.


Publicado en el blog Micropolítica de El País (A12052014)




Antoni Gutiérrez-Rubí -35-


Apps electorales


ace unas semanas se presentó una aplicación móvil, deno-


minada Consulta 9N, que permite leer cada día cuáles son


las principales noticias en relación a la consulta planteada para el 9 de


noviembre de 2014 en Catalunya.


Esta aplicación gratuita consta de una base de datos de noticias
asociadas al tema de más de 1.300 entradas procedentes de 37 medios
de comunicación diferentes. Las noticias están divididas en tres gran-


des grupos según la procedencia del medio de comunicación (Cata-


lunya, España y el resto del mundo). También se puede encontrar un


apartado titulado «La Pregunta», con la traducción de la misma en 15


idiomas. Finalmente, la app incorpora una cuenta atrás muy visual


para estar informados en todo momento de los días, horas, minutos y


segundos que quedan para llegar a la fecha señalada.


Las aplicaciones móviles destinadas a jornadas electorales son,
aunque caduquen en una fecha determinada, cada vez más utilizadas,


por la información que pueden ofrecer y por su uso práctico antes y


durante esa jornada electoral.




-36- Tecnopolítíca


En Estados Unidos, en 2012, triunfaron aplicaciones para seguir


de cerca los resultados, como por ejemplo Election 2012, una app de


Ïhe New York Ïïmes que incluía noticias, opiniones, encuestas, guia


electoral y los resultados de la noche electoral; o Presidential Electian


Race 2012, para mantenerse al día con las últimas encuestas, estado


por estado. Permitía, también, seguir la situación del marcador por


voto popular y estado; los resultados electorales; vigilar los estados


indecisos; ver mapas de los estados, datos sobre cómo estos votan y


su tendencia; la evolución del voto de cada estado desde 1940, etc.


Otra opción era Poll Tracker, que disponía de gráficos optimizados y
promedios, de datos geolocalizados y que proporcionaba información


clave de grupos de votantes (los independientes, desglosada por géne-


ro, los subgrupos de votantes. .


En los artidos también se crearon a licaciones móviles ara laP P P
jornada electoral, para informar, pero también para hacer una llamada


al voto. Es el caso de Romney-Ryan app, creada por el Partido Repu-


blicano, o de Trae/e 779e Election, del Partido Demócrata.


Las aplicaciones móviles tienen cada vez un mayor uso político.


Es el caso de las aplicaciones de los diferentes candidatos en cada elec-


ción, y también de herramientas móviles para el activismo y el puerta


a puerta, o las meras aplicaciones informativas y actualizadas al segun-


do en la jornada electoral, como hemos visto. Pero hay otra versión de


las aplicaciones que pueden tener mucho que decir en el futuro, y que


ha empezado a usarse —tímidamente— por parte de algunos partidos.


Es el caso de la aplicación Appgree, usada ya por Equo. Se trata de


una aplicación destinada a posibilitar la toma de decisiones en grupos


muy grandes y en un corto espacio de tiempo. La app permite, por




Antoni Gutiérrez-Rubí -37-


ejemplo, preguntar a los miembros de una organización, en este caso


un partido político, sobre el lema que deberían llevar a una manifes-


tación, el sentido del voto de un grupo de diputados en el Congreso o


acerca de la toma de una determinada posición ante un hecho puntual


que copa la actualidad informativa y que, hasta ahora, se tomaba en el


seno de los órganos de dirección de la formación.


Los móviles, la política de bolsillo, nos ayudan a seguir la actua-


lidad, en tiempo real, y cada vez va a ser más común el uso de estas


herramientas, y su profunda mejora, para acercarse más y más a nues-


tras necesidades informativas y de decisión.


Publicado en mi blog (16.04.2014)




.33. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -39-


La gamificación política
ugar es una actividad humana que genera múltiples beneficios.
Por ello, no es de extrañar que la comunicación política vea


en esta actividad una nueva oportunidad para captar el interés de los
electores, crear nuevas dinámicas de movilización y activismo, y reco-


nectarse con las nuevas prácticas y formas de socialización de impor-


tantes sectores, en especial los más jóvenes.


La gamificación en política emplea mecanismos propios de uegos
con el fin de potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo o
la fidelización, creando experiencias atractivas que inspiren la acción
e involucren al usuario. Un gran ejemplo del éxito de la gamifica-
ción para involucrar políticamente lo vimos en el juego MTV Fantasy


Election ‘ 12, donde sus 20.000 jugadores debían escoger a candidatos
reales, que ganaban o perdían puntos semanalmente con su actuación


en la campaña de 2012. Los jugadores también ganaban puntos si


leían artículos sobre la campaña o acudían a actos. Se consiguió que


se mostraran más interesados e involucrados en política, y el 90 % de


ellos fue a votar el día de las elecciones.


Se pretende motivar a los jugadores mediante el logro de objetivos
y reconocimiento en su comunidad: permiten sumar puntos, ganar




-4-0- Tecnopolítíca


insignias, seguir hitos y caminos, superar niveles o conseguir privi-


legios y recompensas, permitiendo de esta manera que una actividad


poco atractiva o rutinaria se convierta en proactiva, dinámica y diver-


tida. En las elecciones italianas de 2013, el candidato Mario Monti


ofrecía premios virtuales a sus activistas mas implicados en campaña


(enviar un tuit, asistir a actos. . .), lo que también se hizo en la campa-


ña electoral en Estados Unidos de 2012, e incluso en la de 2008. Otro


buen ejemplo fue en Yucatán en 2012, con una sencilla aplicación en
Facebook denominada Enrálate, cualquiera podía apuntarse y realizar


acciones a favor del candidato a Gobernador, Rolando Zapata (PRI),


obteniendo puntos según la actividad realizada. Los puntos daban la


posibilidad de obtener materiales de campaña o incluso invitaciones


para conocerle personalmente.


Una de las razones por las cual surge esta necesidad de incorporar


más dinamismo y proactividad es el cambio generacional. Esta «gene-


ración gamer» espera experiencias de gratificación inmediata, donde la
retroalimentación, la recompensa y la sociabilidad son fundamentales.


En este contexto, las fuerzas políticas se han dado cuenta de que


los juegos son un nuevo espacio para la acción y la comunicación


política por su atractivo, su potencial uso intergeneracional y por su


gran aceptación entre la población joven.


Estas son algunas de sus claves:


l. Interés y atracción. La pantalla, las pantallas, como la ventana


más poderosa para captar la atención es el «hábitat» más natu-


ral de la nueva era de los juegos. Los juegos «son nuevos y mo-


demos». . . y despiertan más curiosidad que otras herramientas


de comunicación y acción política.




Antoni Gutiérrez-Rubí -4-1-


2. Interacción y participación activa. De espectador a jugador.
Aspecto clave que conecta con la demanda de nuevos protago-


nismos políticos por parte de la ciudadania.


3. Competición. La posibilidad de competir y ganar a otros usua-


rios (que pueden formar comunidades) es muy atractiva y es-


timulante.


4. Motivación. Los juegos introducen elementos de desafío y reto


que los hacen muy vinculantes y virales.


5. Recompensas. Los reconocimientos y premios generan y


atraen compromiso (engagement) aumentando la visibilidad y


notoriedad de los jugadores... y del juego.


6. Viralidad y notoriedad. Las características tecnológicas de la


mayoria de los juegos políticos les permiten ser especialmente
útiles en las redes sociales, estimulando la vitalidad y la difu-


sión.


7. Movilidad. Finalmente, sus versiones para tabletas y dispo-


sitivos móviles les hacen especialmente atractivos para la vida


contemporánea.


Publicado en Reforma (Z 3.03.2014)




.42. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -43-


¿Puede el WhatsApp cambiar las
campañas electorales?


n agosto de 2013, España contaba con 20 millones de usua-


Erios de WhatsApp de los 600 millonesl que hay en todo el


mundo, según anunciaba Jan Koum, el CEO y co-fundador de la com-


pañía. Unos datos muy relevantes si se comparan con el número de po-


blación total del pais. No es sólo eso. En una previsión de la plataforma


española MassyPhone, de octubre de 2013, se indicaba que en España,


para 2015, es probable que 40 millones de personas usen WhatsApp o


alguna alternativa parecida (Telegram o Line, por ejemplo).


Las razones de la generalización de su uso se explican por el au-


mento de los teléfonos inteligentes entre la población. España se ha


convertido en el pais europeo con mayor penetración de smartphones


con un 66 % mientras que la media europea es del 57 %.


La integración de la tecnología, especialmente en las generaciones


más jóvenes, conlleva un rápido cambio de hábitos en las formas de


‘WhatsApp llega a los 600 millones de usuarios
NuJnber of monLhly active WhatsApp users worldwide from April 20 l 3 to August 2014 (i.n
millions)
Fuente: Statistaxom




-44-- Tecnopolítíca


relación y organización social. Estos se caracterizan por su versatilidad


gracias a sus características móviles y su facilidad para interactuar con


otros usuarios. La pantalla móvil se ha convertido en el primer espacio


de socialización y relación a través de compartir contenidos.


Las aplicaciones en ¡mary/anna —y \WhatsApp en particular- se


convierten, pues, en una vía/oportunidad para aproximar a personas


con intereses comunes a través de la tecnología y resolver sus nece-


sidades reales a partir de la propia iniciativa individual. WhatsApp


nos permite socializar y entablar conversaciones cuando lo deseemos.


Además, es una herramienta que miramos constantemente, de forma


rutinaria. Incluso un estudio de TomiAhonen Almanac explicaba que


los usuarios lo miran de media 150 veces al día.


Los móviles dejan de ser sólo teléfonos para convertirse en el in-


strumento más versátil, global y potente que nunca hemos disfru-


tado. Cada vez más pequeños, cómodos y completos, estos nuevos


dispositivos se adaptan bien a nuestra vida en movimiento. Esta es


una e as carac erís icas más im or an es e es a ecno o ía soci :d l t t t t d t t l g al
que relaciona personas construyendo comunidades de intereses, pero


que también —y a la vez- las empadem, anima y promueve la acción


autónoma y creativa de los usuarios. Los teléfonos inteligentes ya son


parte de nuestra vida cotidiana. La gente habla directamente entre ella


e interactúa mediante \WhatsApp, de forma inmediata y a cualquier


hora y lugar.


Life Mobile Style es, seguramente, el concepto más transformador


del comportamiento social e individual que hemos conocido hasta


ahora. Esta vida provoca grandes transformaciones en las pautas de


consumo y de uso personal y profesional, que son bien conocidas por




Antoni Gutiérrez-Rubí -45-


el mercado e ignoradas por la política. Lamentablemente, los actores


politicos y las instituciones no han comprendido que la politica móvil


es el escenario de mayor innovación para la recuperación de nuevas


prácticas de comunicación, organización y creación de valor.


También el uso de \WhatsApp tiene cosas que decir en torno a la


acción politica y a las campañas electorales. El equipo de campaña


que antes lo entienda antes podrá aprovechar las capacidades que una


herramienta así permite para la acción política del dia a dia, y que
. , , .


fCSllIIllfla CII 5 caracteristicas:


1. Posibilidad de crear grupos orientados a la acción, así como
grupos temáticos, territoriales y operacionales entre los activistas. Se


trata de comunicación en directo y planteamiento de acciones en


tiempo real, que se pueden discutir rápidamente aunque entre estos


activistas disten decenas -0 miles— de kilómetros. Desde idear una


acción en concreto a avisar de una noticia, discutirla y tomar una


decisión al momento. Se podrían acabar, también, algunas tediosas


reuniones y las respuestas que llegan tarde y mal.


2. Posibilidad de un nuevo lenguaje audiovisual. Texto, imá-


genes, videos, emoticonos. .. pueden ser compartidos entre los miem-


bros del equipo. No son largos y aburridos informes de acción, sino


materiales cortos y muy visuales. La creatividad en el lenguaje es muy


superior gracias a la posibilidad de combinar palabras, emoticonos y


I‘CCUI"SOS.


3. Creación de nuevos líderes. Se trata de liderazgos naturales en


los grupos, en función de la capacidad de crear opinión y aportar bue-


nas ideas, y en función del tiempo que dedique a la campaña. Afloran
líderes y lo hacen por su talento, no por su cargo. También el lenguaje




-4-6- Tecnopolítíca


es más cercano entre todos, incluyendo al candidato o candidata, y a


los responsables de campaña.


4. Posibilidad de hacer circular con rapidez elementos audio-


visuales en tiempo real. El teléfono permite grabar vídeos o tomar


imágenes en vivo y compartirlos entre todos los activistas para que


sean subidos a la Red. Es un nuevo lenguaje audiovisual, que conecta


con el lenguaje al que están acostumbrados las nuevas generaciones:


vídeo, audio, imagen e infografía. La rapidez es un factor competitivo


en el ecosistema digital y en la creación de la agenda pública.


5. Respuesta rápida. En una campaña electoral, la respuesta


rápida a situaciones inesperadas (noticias imprevistas, ataques de opo-


nentes, oportunidades en agenda) es clave. El wapp permite establecer


protocolos de actuación, coordinar respuestas y movilizar recursos


humanos y técnicos en el tiempo adecuado y de la forma más eficaz.
Los mercados son conversaciones y, ahora, relaciones inteligen-


tes y en la palma de la mano, en tiempo real. Y parte de la política


tradicional, todavía, no ha comprendido ni lo uno, ni lo otro. En las


próximas campañas electorales (o de primarias) el diseño W/yatszípp


para la organización, comunicación y creación políticas... será deci-


sivo.


Publicado en Reforma (2 3.03.2014)




Antoni Gutiérrez-Rubí -47-


Rajoy, Google Glass y la realidad
aumentada


ué pasaría si Mariano Rajoy, por ejemplo, subiera al atril


d. del Congreso de los Diputados con unas Google Glass?
¿Le amonestaría o se lo impediría el presidente de la Cámara? ¿Hay


algo en el desfasadísimo Reglamento de las Cortes (de 1982) que lo
prohíba? Prohibieron el wifi (en un burdo intento de evitar la trans-
parencia), pero ¿se atreverían a quitarle las gafas al Presidente? No


se trata una pregunta de política ficción. No, no es divertimento. Al
contrario, creo que conviene explorar —a fondo- el enorme potencial


(y los posibles beneficios) de la realídadaumentada, y que’ puede apor-
tar para la mejora de la acción política o parlamentaria, por poner un


C2130.


A la mayoría de nuestros dirigentes políticos les iría bien una
sesión de realidad aumentada. Los retos a los que nos enfrentamos


tienen varias capas de información... y de interpretación. Y lo que


vemos, aparentemente, es sólo una parte —pequeña— de la realidad.


Hay una política subterránea, fuera de los radares convencionales.


Otros registros, otras expresiones de lo político y de la realidad que




-4-8- Tecnopolítíca


necesitan otros sónares para su interpretación. La realidad aumentada,


tecnológica y política, puede ser clave para comprender lo nuevo y


repensar las soluciones, tantas veces atrapadas en su previsibilidad y


su incapacidad para reaccionar ante lo nuevo.


Esta se ha convertido en una de las tendencias (y realidades) más


transformadoras de la cultura digital y su radical alteración de con-


ceptos y escenarios. Todos los informes sobre tendencias confirman
las hipótesis: las capas de información simultánea y accesible a las que


vamos a poder acceder al visionar un objeto, un espacio o una persona


son potencialmente una gran oportunidad; aunque esconden algunos


desafíos en relación, por ejemplo, con la privacidad. Los debates están


abiertos. Las oportunidades para la política y la gestión de los recursos


públicos, también. Más tecnología para la democracia.


Pero de lo que se trata es de ver si podemos hacer concurrente y


simultáneo el contraste de datos o de informaciones en tiempo real,


mientras se producen las sesiones de control o se debaten iniciativas


parlamentarias. La tribuna de los oradores se ha convertido en un


espacio atrincherado, donde es muy difícil el contraste empírico de


datos y afirmaciones. Los diputados tienden a llevar sus recortes de
prensa para acreditar sus críticas o sus propuestas. Pero, más allá de


este recurso analógico, es muy difícil rebatir con datos (aumentados)


las afirmaciones o explicaciones de sus señorías. El tiempo real, se
difiere. .. y el contraste y verificación se aplazan al seguimiento de los
periodistas especializados o los grupos de vigilancia democrática que


contrastan los datos con los archivos.


Amanda Rosenberg, responsable de marketing de las gafas de


Google, avanza en las preguntas de fondo: ¿en qué puede hacer cam-




Antoni Gutiérrez-Rubí -4-9-


biar nuestras vidas?, ¿qué beneficios obtendremos’, ¿hasta dónde se
impondrá el límite de nuestra privacidad’, ¿cómo afectará a la mane-


ra de comunicarnos? ' cómo cambiará la olitica, or e'em lo? En¿Y P P J P
paralelo con las Google Glass (la última actualización de las cuales
también permite ver peliculas y aceptar aún más órdenes), siguen a


la vanguardia las aplicaciones para móviles relacionadas con la reali-


dad aumentada, que ya son capaces de reconocer la voz y de ejecutar


órdenes con tan sólo emitir el sonido.


El Parlamento es el templo de la palabra política, y el atril, su púl-


pito. Pero necesitamos incorporar más tecnología en la oratoria par-


lamentaria para poder presentar visualizaciones, gráficas, infografías,
datos y conexiones en directo a Internet para disponer de más recursos


visuales que hagan más útil, comprensible y dinámica la vida parlamen-


taria. No hace falta ninguna teatralidad, ni pantalla adicional. Sólo


con la conexión opcional con el ordenador que cada señoría tiene


en su escaño con la presentación, el documento o la gráfica que el
orador, en su turno de palabra, pudiera mostrar, obtendriamos una


mejor comprensión de los datos y los argumentos. Señal de dato que,


además, también podria mostrarse por web en tiempo real y estar


disponible para periodistas y ciudadanos.


Primero los ordenadores (prohibidos en algunos hemiciclos), más
tarde los teléfonos móviles (con algunas aplicaciones o widgets rele-


vantes), y smartphones (a los que no se pueden hacer fotografias ni


se permite que las hagan del hemiciclo) y, finalmente, las tabletas
(con las que algunos diputados se entretienen). ¿Y luego? ¿Google


Glass? Todos estos elementos se han ido introduciendo en la vida par-
lamentaria muy lentamente. Y no todos los políticos hacen uso de


ellos, ni todos son capaces de adaptarse a las nuevas herramientas de




-50- Tecnopolítíca


comunicación donde se encuentra permanentemente la conversación


de aquellos a los que representan. Sin embargo, el ahora es un buen


momento para pensar en cómo y cuánto podría cambiar la vida par-


lamentaria. Y empezar a reflexionar, a fondo, sobre la posibilidad de
incorporar la realidad aumentada a la realidad política. Aunque hay


realidades que no necesitan aumentarse más para que su visibilidad


sea, todavía más, hiriente e inaceptable.


Publicado en el blog Micropolítica de El País (26.12.2013)




Antoni Gutiérrez-Rubí -51-


Nuevos actores políticos para
una nueva política


«Cualquier poder tiende a ir hasta el limite de su poder.


¡Ha llegado la hora de la vigilancia!»


Tucidides


l. Punto de partida. En buena parte de la opinión pública espa-


ñola, pero también de innumerables paises, se ha consolidado la con-


vicción de que los dirigentes politicos actuales y los partidos políticos


a los que pertenecen no tienen la densidad moral y ética imprescindi-


bles para el ejercicio de una politica que sea capaz de sobreponerse a la
resignación, al determinismo económico que imponen los mercados y


al desgarro social generado por las consecuencias dramáticas de la cri-


sis. Existe, quizá, la percepción de un fracaso generacional. Gobierna


y decide la vieja generación, pero es la nueva la que sufre las conse-


cuencias. Y la que, también, puede responder —y responde- con viejas


y nuevas acciones, en la calle y en la Red, más conectados que nunca.


La organización tradicional de los partidos políticos está seria-


mente amenazada, no sólo por la imparable necesidad de cambio y




-52- Tecnopolítíca


de regeneración política que una ciudadanía más crítica y autónoma


reclama sino por la irrupción de una cultura política radicalmente


diferente que se alimenta de una praxis comunitaria, colaborativa y


participativa que las tecnologías sociales sustentan.


El modelo político tradicional fundamenta la autoridad en la je-


rarquía organizativa, desde el primer secretario al último militante


o simpatizante. Y esta autoridad no se basa, fundamentalmente, en


el mérito de sus ideas o en su liderazgo para cohesionar y movilizar


recursos y equipos. Su autoridad es poder, no necesariamente conoci-


miento o capacidad. Una de las lacras de este modelo es la incapacidad


para seleccionar a los mejores... o para atraerlos.


2. El activismo digital y la política en la red: una alternativa


real. La política online favorece el activismo gradual, a la carta, es-


pontáneo, organizado, solitario o en red. Esta movilización de energía


para la acción, para el cambio, combina mal con un modelo de par-


tido pensado fundamentalmente como maquinaria electoral y que ha


ido abandonando poco a poco las referencias cívicas del activismo crí-


tico. Participar, al mismo tiempo, en un campaña de movilización o


sensibilización contra la dictadura de Birmania, colaborar con Barack


Obama desde otro país, o compartir vídeos de las concentraciones


por una vivienda digna con otras personas a más de 500 kilómetros


de distancia proporciona el estímulo necesario para sentirse parte de


redes plurales y diversas con las que sumar tu capital personal.


Las herramientas de uso masivo y vinculado a distintos dispositi-


vos móviles permiten dibujar una participación abierta y dinámica:


la política móvil. Cualquier ciudadano, a través de un simple, clic


es capaz de compartir un mensaje con su red y crear un efecto de




Antoni Gutiérrez-Rubí -53-


movilización en cadena. Algunos estudios, como DatAnalysis 15m2,


ya significan el valor de la red para la movilización social y política.
La sociedad decepcionada, crítica y muy informada, tiene en


sus manos herramientas para monitorizar y fiscalizar las actividades
politicas: la política vigilada. Ausentes la rendición de cuentas exhaus-


tiva y la transparencia que un buen sistema democrático requiere, los


ciudadanos han pasado a la acción. La tecnología se ha convertido


en un instrumento para la movilización social que, de una manera


extraordinariamente atractiva y potencialmente muy democrática,


permite ejercer un control cívico del poder político.


3. Internet: un ecosistema fértil para la política. Internet se ha
convertido en un ecosistema dinámico y fértil para la participación


ciudadana. No únicamente porque aporta nuevas posibilidades a las


metodologías tradicionales, sino porque genera dinámicas propias a


través de sus participantes. La adopción y adaptación al medio, fruto


de su naturaleza, es más relevante por parte de la acción politica que se


sitúa al margen de la oficialidad que por parte de esta. Si bien la trans-
formación de los partidos políticos —organizaciones tradicionales en


la mayoria de los casos- es lenta y, a menudo, tosca, los movimientos


sociales y los «nuevos partidos» incorporan la lógica de la inteligencia


de las multitudes en su acción. Recientemente hemos constatado, en


el caso de la iniciativa legislativa popular impulsada por la PAH, la


influencia que los movimientos sociales pueden tener en la acción
politica «oficial». Frente a un escenario desolador, la agenda política
debe y, de hecho, articula ya nuevas respuestas a una sociedad más


interconectada y autónoma.


1 http: //datanalysis l 5m.wordpress.com




-54-- Tecnopolítíca


Las dificultades sociales y políticas a las que debemos enfrentarnos,
en lo local y global, exigen que el talento y la creatividad latentes en la


Red penetren y revitalicen las estructuras de los partidos democráticos


para actualizar su concepción básica: la de servicio público. La Red


palpita mientras las estructuras partidarias languidecen.


Existen fórmulas más abiertas y puntuales para la colaboración;


nuevos códigos relacionales y de socialización de intereses; recono-


cimiento a los liderazgos que crean valor; sensibilidad por los temas


más cotidianos y personales; visión global de la realidad local y cre-


atividad permanente como motor de la innovación. Hay esperanza de


nuevos liderazgos. Pero en la Red sólo se reconoce la autoridad, no la


jerarquía. Mejor las causas que los dogmas.


4. Activismo y ARTivismo. De las plazas a las redes. Y viceversa.


La actual crisis devastadora (de la política formal y de la economía


oficial) genera respuestas contundentes. La irrupción, la interrupción
y la provocación que boicotea y sabotea lo establecido son las armas


de una nueva generación de activistas políticos y sociales. Todo ello


se ha producido en un contexto de cambio de escala, de cambio de


potencia. Podemos hablarle al mundo. La distancia entre pensar, decir


y hacer ha sido sólo de un clic en las redes. Pensar que no estoy de


acuerdo, decirlo, hacerlo. Pasamos de un mensaje SMS, de un men-


saje bidireccional privado, casi enclaustrado, a un mensaje abierto y


global. Este es el cambio.


La nueva y creativa plasticidad de las recientes protestas sociales


reclama más reflexión y atención. Hemos visto la renovada emergen-
cia de la poesía política, la irrupción de los coros para la denuncia, el


uso inteligente de datos y visualizaciones, o el simple uso del silbato




Antoni Gutiérrez-Rubí -55-


0 del grito como nuevas armas democráticas para la respuesta cívica y


neopo/ítíca. Nuevos registros visuales y presenciales a los que hay que
añadir la ebullición del activismo en la Red. Si las calles hierven, las


redes queman. En Turquía, una nueva forma de protesta, quedarse


inmóvil, de pie, durante horas, ha encontrado rápidamente ejemplos


en otras partes del mundo. No es algo nuevo, en realidad, pero la Red,


a través de su difusión exponencial, y de las imágenes e iconografías


compartidas millones de veces, hace que esa acción sea hoy repetida


como forma visual de protesta.


La presión a los gobiernos y a los políticos no se hace «sólo» en los


Parlamentos, por parte de la oposición, sino a través de acciones de


pequeños grupos e individuos en solitario, uno a uno, que consiguen


presionar al Gobierno a través de la fuerza de la opinión pública. El


ejemplo de Change.org es significativo, pero también existen cada vez
más Webs de peticiones para fiscalizar a los gobernantes. Vivimos un
cambio muy profundo en las relaciones entre representantes y repre-


sentados. La política vigilada ha llegado para quedarse.


5. Los partidos políticos están perdiendo el privilegio de la
acción política. Los partidos han perdido el privilegio de la acción


politica, en un contexto en el que están naciendo «los movimientos


ciudadanos de presión», una categoría social nueva, igual que se cre-


aron en su momento los partidos politicos o los sindicatos. El nuevo


formato organizativo debe ser capaz de abrirse a injertos sociales, a


alianzas criticas, a nuevas hibridaciones ideológicas y de cultura políti-


ca para actualizar un pensamiento que no se renueva sin simbiosis.


Las consignas, la publicidad, la propaganda... tienen poco predica-


mento en un entorno exigente con las ideas. Los nuevos activistas son,


fundamentalmente, constructores de relatos y de interpretaciones.




-56- Tecnopolítíca


Ahora, muchos líderes políticos de diferentes niveles de represen-


tación y de posición se preguntan: ¿Qué representan? ¿Qué quieren?


¿Quiénes son? ¿Con quién se debe hablar? Preguntas equivocadas. No


es relevante quiénes son. Son mucha gente y muy diversa. Quieren
muchas cosas y pocas, pero lo importante es saber escucharles, hablar,


dialogar, ser transparentes. Representan a mucha más gente de la que


ha salido a la calle y a mucha más gente de la que nuestros gobernan-
tes pueden imaginar o percibir.


A estas preguntas equivocadas (en su concepción), ahora les siguen
afirmaciones, igualmente miopes y torpes: ¿Qué han conseguido’, se
preguntan. La respuesta más clara nos viene de Manuel Castells3:
«¿qué ha logrado este movimiento, la mayor movilización indepen-


diente en España en muchos años? La respuesta más inmediata es que


la transformación real se estaba produciendo en las mentes. Cuando la


gente piensa de otra forma, si les une la indignación y albergan la espe-


ranza de cambio, la sociedad cambiará en última instancia de acuerdo


con sus deseos. Pero, ¿sabemos si se está produciendo realmente ese


cambio cultural? Una valoración aproximada puede derivarse de las


encuestas sobre la actitud de los españoles sobre el movimiento
el 75 % de los españoles expresaba su simpatía por el movimiento y


compartía sus principales ideas sobre la crítica del sistema político, la


responsabilidad de los bancos en la crisis y otra serie de temas. Un 75
% consideraba el movimiento como una fuente de regeneración de la


democracia. No obstante, un 53,2 % de los encuestados no creia que


el movimiento ayudara a cambiar la situación: la crisis continuaba y
nada podia cambiar la misma política de siempre. Efectivamente, era


una valoración justa de la situación.


5 CASTELIS, M. Redes de indignación y esperanza. Los movimientos sociales a1 la em de Internet. Alianza Editorial.
Madrid, 20 1 2




Antoni Gutiérrez-Rubí -57-


Por lo tanto, el movimiento expresa claramente el sentimiento y


la opinión de la mayoría de la gente. No es una protesta marginal,


y se niega a enmarcarse en un gueto ideológico radical. Sus ideas se


difunden y la mayoría de la gente las acepta porque conectan con


las frustraciones del movimiento. Pero las formas de conectar estos


sentimientos con acciones que lleven a un cambio material en la vida


y en las instituciones sociales están por explorar. Porque eso es precis-


amente la nueva política. Esta búsqueda sincera que realiza la mayoría


del movimiento es un trabajo en curso».


Publicado en la Revista Más Poder Local n°17 ‘Comunicación política en


procesos de cambio’ (Julio Z013)




.53. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -59-


Tecnología social y política de
las emociones


«Háblame y te escuchará. Házmelo sentir y no lo olvidaré.»


«Es muy probable que las mejores decisiones no sean fruto de una reflexión
del cerebro sino del resultado de una emoción.»


Eduard Punset


La


gestión del caudal emocional es imprescindible para cual-


quier fase de la acción política: denuncia social, movilización


activista, confrontación electoral y relato de la acción política. Sin


emociones, sin diseño del recorrido emocional de la idea o la propues-


ta política, su efectividad es limitada. Pensamos lo que sentimos. Nos


movernos por necesidad y, también, por motivación y estimulación.


El universo emocional es el vestíbulo del conocimiento. Todo pasa


por ahí. Y todo se distribuye desde esa plataforma de experiencias,


percepciones, sensaciones y conocimientos emocionales.


Nuevas posibilidades para la política
de las emociones


La sociedad digital, con las nuevas redistribuciones de poder y de


relaciones, y las nuevas posibilidades de intervención gracias a una


tecnología social, permite explorar nuevas posibilidades para la polí-




-60- Tecnopolítíca


tica de las emociones. Estas posibilidades estaban antes residenciadas,


fundamentalmente, en el poderoso efecto de la publicidad electoral,


de la creatividad gráfica o del storytelling político.
Las redes sociales, con su capacidad de establecer nuevas relacio-


nes en base a redes de intereses y motivaciones, permiten nuevas con-


cepciones. Las preguntas son ¿qué estas haciendo o pensando? Lejos


del quién eres y de dónde vienes. Esta identificación de la identidad
personal con la acción o el pensamiento, ofrece posibilidades para


un relato político centrada, preferentemente, en compartir intereses y


motivaciones. Es decir: emociones.


Tecnología emocional


La tecnología social, en especial con las nuevas posibilidades de los


dispositivos móviles, así como una gama rica de soluciones que hibri-


dan audio, imagen y texto ofrecen posibilidades inéditas hasta hace muy


poco. La creación de poderosas imágenes con gran narrativa audiovisual


que potencian la creatividad de los usuarios (electores que primero son


ciudadanos y activistas online) abrirán una nueva etapa para la comu-


nicación política que se nutre y se inspira en las emociones que se com-


PHIÍCII, qllC CÏCCCII, qllC SC proyectan CII ICClCS y entornos ClÍgÍÍQlCS.


Algunas compañías, en su nueva versión de plataforma social, han


diseñado recursos sencillos y amables, con grandes posibilidades para


que los usuarios puedan expresar sus propias ideas mediante la crea-


ción de collages, vídeos, memes y otros contenidos multimedia diná-


micos —en cuestión de segundos- que pueden ser comentados por


otros usuarios y compartidos dentro de la propia plataforma, y son


compatibles con redes como Twitter, Facebook, Pinterest o Tumblr.




Antoni Gutiérrez-Rubí -61-


Este es el caso, entre otros ejemplos, de las opciones Collage, Pico-


tale, Video Party y Blink de Microsoft a través de So.cl. Independien-


temente del éxito de esta concepción propietaria y, hasta cierto punto,


cerrada de estas nuevas herramientas, lo que reflejan es una oleada de
soluciones híbridas (como por ejemplo Vine en Twitter, que ahora se


estrena también en los móviles de Google y que compite, además, con


Instagram y sus últimas incorporaciones en Facebook) que —junto a


las redes con fuerte contenido icónico y visual (como Line)— abren el


universo de conversaciones más dinámicas, en donde lo visual y lo crea-


tivo (y, en consecuencia lo emocional) dispone de nuevos recursos de


efectividad. Estas opciones multimedia, fáciles y rápidas, son la mejor


solución para estrategias multiplataforma y multiformato que seran,


creo, las referenciales y centrales en la nueva cultura de la comunicación


de branding (corporativo y político). Compartir experiencias (vitales,


cotidianas) en las redes y añadir capas de interpretación, dándoles sen-


tido y contexto, dibuja un universo de posibilidades para la exploración
de las emociones en el activismo y la acción política.


La creación de ecosistemas emocionales en la política, también fa-


cilita —aunque no siempre- oportunidades para una mayor personali-


zación e implicación de los ciudadanos en los asuntos públicos. Hablar


con el corazón y desde el corazón permite aproximaciones más hori-


zontales y más empáticas con los electores y activistas. Crear entornos y


experiencias en donde se viva un momento único es básico si se quiere


fortalecer (ampliar, consolidar y fundamentar) el compromiso político


o el activismo con el compromiso personal, y no sólo ideológico.


Poseemos, también, tecnologías y soluciones que recrean y faci-


litan la emocionalidad de las conversaciones y estimulan los afectos


y los intereses compartidos. Esta relación emocional densa e intensa




-62- Tecnopolítíca


permite empoderamientos personales más profundos, con más huella


y recorrido que la simple adscripción e identificación ideológicas.
El cerebro racional es emocional


Nuestro cerebro piensa lo que siente y piensa en imágenes. La neu-


ropolítica es una disciplina extraordinaria para enriquecer y ampliar las


opciones de la comunicación política. El íntimo itinerario ver-sentir-


pensar se hace cada vez más intenso, más fuerte y más abierto para una


concepción política que no desprecie lo emocional, confrontándolo —


torpe y equivocadamente- a lo ideológico o lo programático. Tenemos


a nuestra disposición una tecnología (social), unas redes (digitales) y


unos dispositivos (móviles) que favoreoerán la relación entre las emocio-


nes individuales y las colectivas. Entre lo que siento y lo que sentimos.


Entre el yo y el nosotros. Quien, desde la política o desde las disciplinas


a su servicio, no comprenda que sin la creación de momentos o conte-


nidos memorables no hay opciones de éxito político estará perdiendo


una gran oportunidad para avanzar. Y sólo recordamos lo que nos hizo


sentir (soñar, imaginar, desear, aspirar, emocionar. .


Los datos son abrumadores. La evidencia empírica de la relevan-


cia de las emociones en la configuración cognitiva está fuera de toda
duda. Pensamos lo que «sentimos». Y sentimos lo que «percibimos».


El triángulo percepción (sentidos) —sentimientos (emociones)— y co-


nocimiento (pensamientos, ideas) es indiscutible. La política de las


emociones es aquella que reconoce el papel determinante de los sen-


timientos en el compromiso y la acción política. Sin emociones, no


podremos comprender los estados de ánimo de las personas. La praxis


política se ha vuelto «insensible» y aquí ha empezado la brecha de


legitimidad y de proximidad con la ciudadanía.




Antoni Gutiérrez-Rubí -63-


La construcción política del «nosotros»


La construcción del «nosotros» es clave para un proyecto político


democrático. De la circunstancia personal al horizonte colectivo. De


los problemas individuales a las soluciones colectivas. Para esta con-


cepción coral, plural y colectiva (es decir: democrática), el discurso


emocional puede permitir nuevas alianzas en lo público y para lo pú-


blico desde posiciones individuales (e individualistas). Las emociones


socializan. Y esta posibilidad de reencontrarnos en un nosotros colec-


tivo puede regenerar la política y la democracia. No estoy hablando


sólo de técnica (tradicional abordaje de los expertos, oficios y profe-
siones de la comunicación política), estoy hablando de compromiso


politico personal y colectivo.


De nuevo, las emociones. Sin ellas, no hay sentimiento de perte-


nencia y de lo colectivo. Emociones indignadas o esperanzadas, has-


tiadas o ilusionadas, negativas o positivas, son la energia más potente


para la construcción de marcos de interpretación política y escenarios


de actuación que van desde el activismo a lo electoral. Las tecnolo-


gias sociales y, en particular, las nuevas herramientas que potencian


el multiformato, van a multiplicar su potencial como articuladoras


de consensos compartidos. Ahí está su fuerza. Así funciona nuestro


cerebro, y así funcionan las redes.


Publicado en la Revista El Molinillo de ACOP n°5S ‘Tecnologia social y


política de las emociones’ (Julio 2013)




.54. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -65-


La política en la era digital:
Recursos y perspectivas
comunicativas


l


a política en la era digital es más compleja. Las posibilida-


des que ofrecen las nuevas tecnologias para transmitir un


mensaje atractivo de forma rápida y en red arnplifica el abanico de
perspectivas comunicativas y de organización. Los roles de poder se


transforman, aparecen nuevos liderazgos y las estructuras tradiciona-


les están obligadas a resituarse en este nuevo escenario. La viralidad


(y la hiperactividad digital del mundo multipantalla) no sólo es un


íntoma de la tremenda aceleración de los Hubs los contenidos, sinoS y
que representa que los protocolos, ciclos y procesos de comunicación


lineal y secuencial del viejo paradigma emisor-canal-receptor han sido
desbordados y superados.


El ciudadano conectado tiene en la actualidad la capacidad autoï


noma (pérdida del privilegio exclusivo de partidos y sindicatos) para


organizarse y amplificar sus propuestas. Esta realidad ofrece un po-
tencial enorme a la sociedad civil para influir en la política formal.
Además, el actual clima de desconfianza general en la clase política




-66- Tecnopolítíca


y su incapacidad para solucionar los problemas reales que tienen los


ciudadanos ha estimulado —aún más- a la sociedad a utilizar las TIC


para vigilar, presionar e influir en la acción política. La política vígzï
ladf ha sido el fenómeno reciente más dinámico de respuesta cívica


y democrática frente a la parálisis reformadora de la política conven-


cional.


Como veremos, en este nuevo escenario de la sociedad digital,


la opinión pública empieza también a construirse de forma distinta
y se amplían los actores que influyen en ella. La opinión pública (la
referencia imprescindible para la política demoscópica) ya no es la


mediada, ni la publicada. Es la compartida. Un cambio radical de


roles, de protagonismos. De las jerarquías mediáticas y políticas a la
autoridad reputacional y social.


Organización y comunicación en red para la acción
política


La organización en red es previa al impacto de las TIC. De to-


das formas, la tecnología se ha convertido en instrumento facilitador


muy potente para organizar a un grupo más o menos numeroso de


ersonas de forma más sencilla. Tenemos muchos casos de or ani-P g
zación en red donde el papel de las TIC es fundamental. Las APPs,


que cualquier usuario puede descargar en su dispositivo móvil, son el


aradi ma de una nueva eneración. La reciente ‘Vía Catalana’ es unP g g
ejemplo evidente de que la sociedad puede coordinarse de forma más


autónoma y distribuida. Esta realidad define un papel más destacado
de los ciudadanos en la era de la Sociedad Red. Estos, a través de los


4 GUTIÉRREZRUBÍ, A. La política vigilada. La comunicación política a1 la em deWikiLcaks. Editorial UOC.
Barcelona, 201 1




Antoni Gutiérrez-Rubí -67-


instrumentos que ofrece Internet, son cada día más influyentes en la
agenda política.


La capacidad organizativa y de comunicación de la Red también
ha facilitado el auge de propuestas que rompen la partitocracia tradi-


cional y que buscan una aproximación distinta al ciudadano. El Movi-


miento 5 Stelle (M55) de Beppe Grillo, con el impulso de propuestas
disruptivas en relación a los partidos tradicionales y la mezcla de dosis


de populismo, tuvo en la Red un espacio de amplificación relevante.
La capacidad de oratoria y el sentido del humor del candidato italiano
generaron una gran fuerza comunicativa. Aunque, detrás del contro-


vertido personaje, como argumenta el profesor Castells5, había una


amplia corriente de ciudadanos que deseaban reinventar el sistema
político. Los representantes del partido fueron elegidos a partir de


vídeos que realizaron ellos mismos donde recogían sus propuestas. La


difusión viral de los contenidos, a través de la Red, y la retransmisión


en streaming de sus actos, la convirtieron en la página Web más visi-


tada de Italia. Es decir, la tecnología se convirtió en un instrumento


vital para la amplificación de contenidos.
Los partidos tradicionales también incorporan gradualmente las


TIC como un instrumento para movilizar a sus seguidores y para dar


más difusión a sus ideas y propuestas. Cada simpatizante tiene un


potencial enorme para amplificar el mensaje a través de su propia red
de contactos. Actualmente, las campañas políticas proveen Internet


como una herramienta fundamental, tanto en la organización como


en la comunicación.


5 CASTELIS, M. «¿Quién teme a Beppe Grillo?»; en IAVanguardja (203.20 l 3)




-68- Tecnopolítíca


La fuerza del activismo social y político


Las TIC tienen un potencial relevante para la movilización social y


política. Roger Senserrich describe con acierto los pasos para articular


un movimiento de agitación política desde una causa social6. En una


primera fase, hay que anunciar la idea a los potenciales interesados


para construir alianzas. En este estadio inicial es importante apro-


ximarse a los grupos de interés para reforzar el impacto de la acción


prevista. Posteriormente, se acostumbra a publicar un artículo o ma-


nifiesto a través de una coalición, coordinadora o plataforma con las
distintas organizaciones participantes. En esta fase, la celebración de


unas jornadas con participantes afines a la causa ayuda a sumar más
personas y, sobre todo, a generar más audiencia. La redacción de un


estudio sobre la temática realizado por un grupo de expertos también


aporta cuerpo de reflexión sobre el tema. En todo este proceso de
consolidación del movimiento, el papel de Internet es clave para am-


plificar el mensaje y organizar a los miembros participantes.
La mayor dificultad del activismo social es dar el salto a la po-


lítica formal. En algunas ocasiones, se genera un puente con algún


partido político. Las experiencias recientes de democracia líquida y


de nuevas alternativas a los modelos tradicionales de representación


van en esta dirección. En la mayoría de ocasiones son los pequeños


los que aprovechan estas oportunidades para tejer redes con los movi-


mientos sociales. Pero, a menudo, la capacidad de consolidar la fuerza


del activismo social en acción política es baja. Como destaca Michel


Wieviorka7, el hecho de sólo intervenir en un escalón infrapolítico,


5 SENSERRICH, R. «Un manual de agitación política»; en Politikonxs (103.20 1 3)
7 WIEVIORKA, M. «La crisis de la política»; en LaVanguaJdia (11.03.2013)




Antoni Gutiérrez-Rubí -69-


sin tener una perspectiva real de instalarse a nivel politico, suele ser


una muestra de la debilidad de los movimientos sociales y culturales


externos al sistema politico clásico.


La construcción de una opinión pública ciudadana


En este análisis del impacto de las TIC no podemos olvidar que


éstas han generado una nueva lógica en la relación entre medios y


política. El esquema unidireccional clásico de emisor y receptor, an-


terior al mundo online, adopta nuevas formas donde la participación


de la ciudadanía interconectada es clave.


Antón R. Castromil, ante este nuevo escenario, destaca cinco


nuevas tendencias: l) La diversidad de fiientes sustituye al control
oligopólico y concentrado que ejercían unos pocos medios dando


valor a nuevas voces; 2) El ciberespacio es un nuevo espacio donde


cada perfil u organización debe crear su sitio, obviamente vinculado
a su actividad ofHine; 3) La comunicación que genera confianza a los
ciudadanos es la horizontal (que permite un dialogo directo) y no


las pautas verticales de emisión del mensaje; 4) La implicación en las


causas políticas es mucho más veloz, transversal y económica; 5) La


retroalimentación entre ocupación del espacio público (en las plazas,


como símbolo) y corriente de opinión en espacio virtual.


Estas tendencias inciden en un nuevo modelo de liderazgo en la


opinión pública, favorecido por la reputación que se consigue por la


capacidad de empoderar a través de la Red. La opinión personal del


receptor se configura a través de la confianza que genera su red de con-
tactos. En definitiva, la construcción de la opinión pública ciudadana
se lleva a cabo de forma distribuida y basada en redes de confianza.




-70- Tecnopolítíca


La Universidad de Illinois ha realizado una investigación sobre


el uso de Twitter, de la cual se puede sacar una primera conclusión


importante: los usuarios que componen la red social son una buena


muestra de la sociedad porque se cumple el Principio de Pareto, según


el cual una sociedad se divide naturalmente en dos grupos (el 80 y


el 20), tales que el grupo minoritario (20 %) ostenta el 80 % de algo


y el grupo mayoritario (80 %) posee el 20 % de ese algo. De todos


modos, este proceso de construcción de la opinión pública en red


debe ser valorado con cautela. Otro estudio, en este caso del Pew Re-


search Center, muestra una reacción a los acontecimientos en Twitter,


a menudo en desacuerdo con la opinión general. Esta inmadurez de la


red digital para consolidar una verdadera opinión pública general se


produce, según el estudio, por un alcance global de Twitter modesto.


Es decir, podríamos afirmar que los usuarios de Twitter no son (toda-
vía) representativos de la población. Es importante destacar que nos


encontramos en un período de maduración de la comunicación digi-


tal, aun superando barreras técnicas y de conocimiento. El horizonte


muestra la posibilidad de que la significación entre opinión en red y
la opinión general converjan con más relevancia.


Nuevo escenario, nuevas herramientas,
nuevo ecosistema


La gestión de la complejidad en la vida pública es una eviden-


cia. Los poderes públicos trabajan con gran cantidad de materias y


responsabilidades con presupuestos, competencias y coordinaciones


cada vez más limitadas. La sensación de que los retos y los problemas


crecen más rápido que los instrumentos de intervención debilita la


orientación pública —y su percepción de poder legitimado y articula-




Antoni Gutiérrez-Rubí -71-


dor— en la sociedad. La fragmentación temática y por intereses puede


abrir el puente, paradójicamente, a generar nuevos espacios de par-


ticipación, donde el recorrido en la toma de decisiones para la acción


política conlleve una involucración de las multitudes inteligentes.


En este escenario, el mundo local tiene una gran importancia en


la propuesta de metodologías participativas, ya que la identificación
de temáticas y grupos de interés resulta más evidente. De la misma


forma, la fragmentación territorial generará nodos que permitirán


compartir buenas prácticas para la política en red.


La crowdpolítica configura este nuevo ecosistema para la acción
política. identificando actores e intereses y relacionando la actividad
ofHine y online favoreceremos espacios de interacción y debate que


propiciarán la colaboración inteligente entre agentes. Esta será im-


prescindible para que la política se adapte a lógica organizativa y co-


municativa de la sociedad digital.


En definitiva, la cultura digital y su tecnología social no sólo cam-
bian nuestros modelos de comunicación, organización, creación de


valor, acción e intervención políticas... sino que pueden ser el eco-


sistema natural para modelos renovados de organización de lo público


y de lo político.


Publicado en ‘TEMAS para el debate’ n°228, Noviembre/ 13 ‘Cibersociedad
8L Ciberdemocracia’. Fundación Sistema (Julio Z013)




.72. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -73-


Las semillas del #15M


an pasado dos años y la triple crisis (económica, politica,


institucional) ha sacudido los cimientos de las viejas es-


tructuras. La politica formal y representativa ha mostrado todas sus


limitaciones y problemas de fondo y forma. Después del poderoso


aviso lanzado desde las plazas y las redes, la politica no ha podido -0


no ha sabido— reaccionar. El foso de la desconfianza se agranda a causa
de la corrupción y la parálisis frente a los retos.


Desde muchos sectores (mediáticos, sociales y politicos) se repro-


cha al ecosistema que se visualizó el 15M de 2011 la falta propositiva,


alternativa y democrática. Hay algo de cínico y acomodaticio en esta


critica: la exigen, precisamente, aquellos que deberian dar las respues-


tas por su responsabilidad en la representación o en la gestión. Otra


vez más, hay quien ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
Pero, de la misma manera que equivocaron las preguntas en 2011


(¿quiénes son’, ¿qué quieren’, ¿cómo se organizan’, ¿con quién hay


ue hablar? , ho —de nuevo- lanzan re untas con vie'os atrones:‘l Y g
¿por qué no se presentan a las elecciones’, ¿qué proponen’, ¿a quienes


representan’. Es difícil atender y reaccionar ante lo que no se entien-


de, o no se quiere comprender. Pero no es excusa, al contrario. Hay un




-74-- Tecnopolítíca


déficit de atención, reflexión y reacción. Los tiempos (y los resultados
del ecosistema del #15M) son otros. Y otras sus lógicas, sus modelos,


sus valores. Se trata de semillas distintas.


Frente a este estado de cosas, esas semillas del 15M siguen germi-


nando. Algunas rápidamente, otras lentamente, como el bambú: du-


rante los primeros siete años aparentemente no sucede nada; pero, en


un período de sólo seis semanas, justo en el séptimo año, crece más de


30 metros. Cuando se creía que nada ocurría, en esos primeros años,


la planta estaba desarrollando un sistema complejo de raíces capaz de
sostener su rápido y enérgico crecimiento exterior. Lecciones de la na-


turaleza. Así son los cambios de fondo. No siempre son rápidos. Pero,


si son profundos, pueden llegar lejos. Algunos se ven, porque brotan.


Otros no se ven pero echan raíces, transforman el subsuelo, crean


nuevas realidades, abonan el terreno y permiten nuevas germinacio—


nes. Los que sólo buscan frutos (recogerlos, utilizarlos, consumirlos)


nunca comprenden bien el tiempo de la semilla y la siembra. Estas


son algunas de las semillas de cambio y transformación, sea cual sea


ahora su grado de maduración.


l. Compartir conocimiento. 15Mpedia es una enciclopedia libre


sobre el 15M y forma parte del proyecto 15M.cc. Sus normas y


pilares son similares a los de la Wikipedia. Este esfuerzo ordena-


do y abierto es un ejemplo de la inteligencia de las multitudes


en un entorno abierto. Como también lo son Bookcamping,


una biblioteca digital colaborativa nacida en el seno del 15M


y financiada a través de crowdfimding. O el documental 15M‘
Málaga degüierta que permitirá liberar los contenidos gracias


a la financiación colectiva. La investigación que ha realizado,
por ejemplo, el grupo DatAnalysis 15M permite significar la




Antoni Gutiérrez-Rubí -75 -


correlación entre acción en Internet y la actividad del movi-


miento presencial. El valor de este estudio ilustra el poder del
conocimiento compartido. A lo que hay que añadir una nueva


generación de activistas comprometidos en la vigilancia políti-


ca democrática, con herramientas de monitorización, análisis y


seguimiento de gran potencial cívico e informativo. El ejemplo


de Que’ ¡yacen los dávutadas, con la creación de una aplicación
web opensource de seguimiento y visualización del trabajo de


los diputados/as del Congreso. es una muy buena muestra de


esta renovada capacidad.


De la plazas a las redes, de las mareas a las plataformas. «El


15-M, las mareas o la PAH tampoco son movimientos sociales


al uso, sino los nombres y las máscaras que se da a si mismo un


proceso verdaderamente insólito de politización social» afirma
Amador Fernándezs. Y no le falta razón.


Sumar, multiplicar. Tres ejemplos. El éxito de las plataformas


de petición online (el millón de firmas pidiendo la dimisión de
la cúpula del PP por el caso Bárcenas), la consulta ciudadana


(referéndum popular) contra los recortes y por la sanidad públi-


ca en la Comunidad de Madrid, o el 1,4 millones de firmas de
la ILP contra los desahucios reflejan una enorme capacidad de
movilización on/ofHine. Aunque se minimicen, se cuestionen o


se deslegitimen. Son una expresión inequívoca de unas crecien-


tes ganas de sumarse a nuevas mayorías sociales. Estamos «vo-


tando, decidiendo, opinando» muchas más veces que las que


propone la oferta tradicional de nuestro sistema de representa-


a FERNÁNDEZ, A. «Ver lo invisible: sobre unicornios y l 5—M»; en ElDiarioxs (10.05.2013)




-76- Tecnopolítíca


ción electoral. 1.450 dias (los que dura una legislatura) son una


eternidad... para la necesidad (urgencia y responsabilidad) de


dar una opinión. . . y CSPCÏHI‘ qllC SC tenga CII cuenta.


4. Voto deliberativo. Ahora, tú decides! es una propuesta de vo-


tación masiva para encontrar los puntos en común sobre qué


queremos cambiar, cómo conseguir el cambio e iniciarlo juntos.


Protestar. Proponer. Programar el cambio. No dejarlo en manos


de nadie. Empoderarse. Otras iniciativas buscan conocer más


los nuevos argumentos de la energia colectiva del 15M. Encues-


tas sencillas, pero muy bien hechas, permiten la oportunidad de


aber más, de conocer más, de actuar me'or.s


5. ACTivismo digital. Nuevos formatos. #ToqueaBankia inau-


gura un nuevo camino en el activismo: las acciones distribuidas.


«Crea una plataforma, una herramienta, ponla al servicio de la


comunidad. Y la campaña caminará sola. Deja el mundo vir-


tual. Salta al mundo fisico» como apunta Bernardo Gutiérrez9.


6. Nuevas resistencias. Nuevas desobediencias. «Somos desobe-


dientes civiles y participamos de la Campaña DNI“) (Di No a


las identificaciones)» es una de las muchas iniciativas que ex-
ploran, desde los márgenes y entre líneas de la actual legalidad,


nuevas dinámicas y culturas de desobediencia e insumisión.


Hay quien analiza la evolución de estos dos años como un trán-


sito —preocupante, piensan— entre la indignación y la rebelión. Entre


la indignación y la rabia. Algunos pueden creer que esta evolución re-


9 GUTIÉRREZ, B. «Toquéame, la aplicación móvil activista contra Rankia»; en 20minutos.es
(8 . 0 S . 2 0 1 3 )
l" http: //stopidenri_ficaciones.org




Antoni Gutiérrez-Rubí -77-fleja frustración o marginación. Pero el ecosistema político, cultural y
social que ha representado y representa el #15M no se puede «medir»


o analizar por el momento actual, simplemente. Sus cambios son de


fondo, de mentalidad. Esa es la auténtica rebelión: la parcialmente si-


lenciosa, la que ha cambiado la manera de verlo público y lo político.


Como un iceberg, donde se ve sólo el 10 % de su superficie mientras
ei 90 % restante permanece sumergido. Como el bambú, que está


siete años bajo tierra, pero no enterrado. Está creciendo, hacia abajo,


para después brotar. Más pensamiento natural y agrícola nos hace fal-


ta, creo, para entender lo que pasa, y lo que puede suceder.


Publicado en el blog Micropolítica de El País (15.05.2013)




.78. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -79-


iPancartas y Transpolítica


l primer año de Gobierno de Mariano Rajoy se saldó con
más de 36.000 manifestaciones y concentraciones en toda


España, lo que supone una media de casi 120 protestas al día. Según


los datos que recopiló el ejecutivo, en base a una pregunta del porta-


voz de Interior de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) en el Congreso,
Ricardo Sixto, la comunidad autónoma con más manifestaciones o


concentraciones organizadas fue Andalucía, con 7.141 movilizaciones


registradas. Por provincias, destaca el caso de Madrid, que encabeza


la tabla con 2.846 protestas, casi diez cada día. Estas cifras duplican


las manifestaciones realizadas en 2011 y han dado la coartada al PP


para lanzar algunos globos sonda sobre la regulación del derecho a


manifestarse, así como la posibilidad de identificar a sus participantes.
La calle hierve. Este incremento notable de la contestación social,


con amplia diversidad en el formato (manifestaciones, coros, cace-


roladas, rodeos, mareas que pueden ser tsunarnis, guerrilla knítïing,


poesia politica, flay/amabs, ARTivismo, y ahora escraches), mues-
tra que la virulencia de las consecuencias de la crisis y la respuesta


politica que se ofrece desde las instituciones y, en especial, desde el




-80- Tecnopolítíca


Gobierno, no satisface, no resuelve, no se comprende. Y también de-


muestra que la creatividad social y política emerge con fuerza, con


renovadas formas de gran impacto, capaces de crear sentimientos


de participación y compromiso más allá de las tradicionales mani-


festaciones de pancarta y cabecera. La diferencia radica en la impli-


cación activa del que participa: en su actitud, en su protagonismo


y en su proyección (a través de las redes sociales). Es la diferencia


que hay entre las masas y las multitudes. Las primeras son arnor-


fas, las segundas son creativas. De las plazas a las redes y viceversa.


Las manifestaciones y concentraciones no duran sólo las horas esta-


blecidas en la protesta, sino que —gracias a los contenidos creados


por los propios participantes (todos «armados» con teléfonos móviles


y otros dispositivos) y compartidos en sus propias redes sociales—


consiguen que aquel acto tenga continuación en el tiempo y que esa


información, esas emociones en forma de imágenes o relatos, trans-


ciendan la presencialidad y la temporalidad. Es la po/zïíaz ubícmz. Es


la trampalzïíca, así como sucede en los medios con el transmedia. Esta


narración coral, in-out, transfarmada y tramcrita, genera nuevas diná-


micas de movilización y nuevas percepciones de sus contenidos. Del


activismo al ciberactivismo y viceversa.


La política, y sus expresiones en el espacio público, están sufrien-


do una poderosa transformación. La política es y va a ser vigilada y


difundida por los ajos tecnológicas de los activistas. La poderosa combi-


nación de captura >dato >redes >geolocalización >visualización ofrece


posibilidades narrativas alternativas, con enfoques nuevos y protago-


nismos descentralizados. Así como un poderoso «big data» social y


político del activismo. «Está pasando, lo estás viendo» era el lema de


la CNN. Hoy, el streaming, Twitter, Facebook, Instagram, etc. repre-




Antoni Gutiérrez-Rubí -81-


sentan el tiempo del «está pasando, lo estamos haciendo». De especta-


dor a actor, en tiempo real. Contenidos y rastros digitales, en especial


gráficos y audiovisuales, que muchas veces contrastan con el silencio
de la mayoría de los medios tradicionales. Nuevos protagonismos y


referencias informativas. El periodismo ciudadano y crítico.


La importancia que ha adquirido la imagen, expresada en cifras, es


espectacular. Se calcula que desde el nacimiento de la primera camara


fotográfica en 1826, es decir, en 185 años se han hecho 3,5 trillones
de fotos. Actualmente se toman 380 billones de fotos cada año, con


lo que en menos de diez años la cifra de fotos digitales hechas será de


7,3 trillones. También 300 millones de imagenes se suben cada dia


a Facebook, que contiene 100.000 veces más fotos que la Bibliote-


ca del Congreso en Estados Unidos llegando a más de 140 billones.


Instagrarn alcanza ya los 100 millones de usuarios y contiene más de


4 billones de fotos, más de 26 por segundo. El 73 % de los usuarios


toma fotos y escribe textos y el 54 % hace vídeos.


La última innovación la hemos visto en Chipre, en las respuestas


sociales contra las decisiones de la troika. Se trata de la iPancarta rea-


lizada con un iPad. Ciudadanos que, aprovechando la potente ilumi-


nación del dispositivo y en concentraciones nocturnas, pueden incor-


porar imágenes o crear poderosas coreografías en donde los cuerpos


(en movimiento) y los dispositivos (en acción) crean nuevos efectos de


gran plasticidad y efectividad comunicativa. Muy pronto se convoca-


rán manifestaciones sugiriendo llevar en cada dispositivo un fondo de


color, una imagen, o una letra determinados para pasar, después, de


las calles a las redes. Está al caer. Es parte de la transpolzïíca.


Publicado en el blog Micropolitica de El Pais (1042013)




.32. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -83-


Videopolítica alternativa


ace pocos meses, Rosa Borge, Ana Sofía Cardenal y Clau-


dia Malpica, tres investigadoras de la Universitat Oberta


de Catalunya y la Universidad de Salamanca, publicaron en la revista


cientifica del CSIC (ARBOR, Ciencia, Pensamiento) un importante
estudio: «El impacto de Internet en la participación política: revisan-


do el papel del interés politico». Sus resultados demuestran que la


red tiene un efecto positivo sobre la participación (politica), inde-


pendientemente del interés inicial de los usuarios de Internet por la


politica (formal). La causa estaria en la gran cantidad de estímulos que


aparecen en la red relacionados con este tema.


Este efecto positivo en la toma de conciencia“ (y responsabilidad)


politica de los usuarios de Internet, abre nuevas esperanzas y posibi-


lidades para recuperar y residenciar en la acción politica las energías


democráticas de gobernabilidad de los intereses colectivos. La diná-


mica «más conexión — más participación» genera un entorno favora-


ble a la politización de nuestras vidas y nuestras relaciones. Caminos


paralelos que se entrecruzan en nodos públicos digitales: compartir


" httpJ/empoderaorg




-84-- Tecnopolítíca


conocimientos (relaciones, ideas, emociones) es el ADN imprescindi-


ble para una visión colectiva (política) del futuro individual. Lo social


se abre paso tras un abrumador dominio conceptual y cultural de lo


individualista (a no confiindir con lo personal).
En este entorno fértil, la z/ídeapolítíca alternativa se abre paso con


fuerza y determinación. Ciudadanos que toman la palabra... y ahora,


también, la voz y la imagen. Los Videoblogs recuperan un renovado


protagonismo del que no se sustraen ni los políticos más formales o


analógicos. El imparable y extraordinario éxito del contenido audio-


visual, sea en su versión de m0 (cada día se reproducen más de 4.000


millones de vídeos en YouTube) o en su versión de consumo (más de


cuatro horas diarias de televisión en España), no deja lugar a dudas:


PCIISRIIIOS lO qllC VCIIIOS.


En este contexto, la experiencia de éxito «Cafe amb llet» es muy


significativa: medio millón de visitas para un videoblog en catalán y
con una denuncia política desde el sofá de casa no es un tema menor.


«Al poder hoy se le cuestiona hasta con un vídeo», afirman. Ellos han
demostrado que el safizctiuísmo no siempre es comodidad de estetas de
la política: es riesgo y eficacia, también.


Su denuncia sistemática de casos de corrupción en la sanidad cata-


lana ha resquebrajado la espiral del silencio, que se impone en muchos


temas que afectan a los gobiernos en medios de comunicación públi-


cos y privados. Su persistencia y su habilidad (estilo muy personal,


guiones muy directos, escenificación de una simplicidad provocadora)
han hecho que sus vídeos hayan corrido como la pólvora en Internet


y en las redes sociales. Se puede romper el muro de la opacidad. Y


lo han demostrado. Desde Ïhe Washington Post hasta la televisión




Antoni Gutiérrez-Rubí -85-


pública finlandesa se han hecho eco de sus denuncias. También la
Oficina Antifraude de Cataluña.


La videopolítica se abre paso con fuerza en varias direcciones. Al


uso creciente de la misma, en campañas electorales por parte de las


fuerzas políticas (también para la dinamización interna de los pro-


pios partidos), hay que añadir los Videoblogs políticos, los vídeos de


denuncia (que pasan por la sátira y el humor irreverente), las nuevas


oportunidades para el activismo que puede ofrecer Vine (la aplicación


de microvideo para Twitter) y el flujo de canales alternativos que ofre-
ce el streaming en directo (de manifestaciones y acciones políticas).


Todo ello configura un poderoso sistema propio de comunicación
audiovisual que permite visiones alternativas o complementarias a las


versiones oficiales, mayoritarias o dominantes. Se trata de la narrativa
de la multitudes. El nuevo canal.


Publicado en el blog Micropolitica de El Pais (27.03.2013)




.36. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -87-


Big Data y política


«Había más imaginación en la cabeza de Arquímedes


que en la de Homero».


Voltaire


«Las matemáticas poseen no sólo la verdad, sino cierta belleza


suprema. Una belleza fría y austera, como la de una escultura».


Bertrand Russell


D


urante la campaña electoral, Barack Obama sorprendió, en


reiteradas ocasiones, con alusiones directas al incremento


de profesores de matemáticas (estadísticos, analistas de datos. .


sistema de educación norteamericano como garantía para la competi-


tividad y la innovación en la economía.


Sin embargo, su defensa de estas profesiones venía de lejos. No


era una intuición, era una convicción. En febrero de 2011, un año


antes de que comenzaran las campañas (con las primarias de fondo),


el presidente Obama presentó su propuesta de presupuesto en el que


la cifra asignada al área de educación era de las pocas donde se veía un


aumento. El Presidente exigía que un total de 77,4 mil millones de


dólares fueran invertidos en reformas dirigidas a los temas de ciencia,




-88- Tecnopolítíca


tecnología, ingeniería y matemáticas. Para algunos, este apoyo a la


educación era tan sólo una demostración de su adhesión a políticas


sociales asistencialistas, pero estaban equivocados. Obama entendía,


como pocos, la necesidad de reactivar la economía del país a través


de un fuerte y decidido impulso tecnológico y una cultura científica
basada en las matemáticas como estímulo para la creatividad.


La fe y la lealtad de Obama en los matemáticos, ingenieros e infor-


maticos fueron cruciales en su defensa y argumentación sobre cómo


conseguirlo. Para algunos era inaudito que el presidente de los Esta-


dos Unidos hablara de la necesidad de tener y formar a más profeso-


res, más matemáticos y más ingenieros en un momento en el que la


tasa de desempleo no bajaba del 8 %.


La Cueva


Un día después de su victoria electoral, Obama nos mostró su


«secreto», Sólo un medio de comunicación, TIME Magazine (que ha


vuelto a conceder al Presidente el título de «personaje del año», como


ya hiciera en 2008), conocía hasta ese momento la que había sido su


arma secreta en la consecución de los votos electorales clave. El miér-


coles 7 de noviembre, la revista estadounidense publicó el artículo que


revelaba las interioridades de La Cueva.


La Cueva era una sala secreta del cuartel general de campaña en


Chicago donde se ponía en marcha toda la maquinaria cibernética


que consiguió el método de análisis, prospectiva, simulación y estra-


tegia que garantizó su victoria. Como en la película El club de la htc/m,


existían unas reglas y las tres primeras tenían que ver con mantener


en silencio su existencia. Durante muchos meses, un equipo de in-




Antoni Gutiérrez-Rubí -89-


formáticos y matemáticos permanecieron encerrados en un recinto


aislado al que sólo su jefe de campaña, Jim Messina, tenía acceso y


conocimiento sobre las actividades que allí se realizaban.


La campaña de Obama logró construir «la mayor maquinaria po—


izïica en los EEUU, con delegaciones establecidas durante ma’; de un año
en los Estado: decisivos}! apuntaiadapor herramientas digitaiespianeraï»
que jamás se habian visto. Ya no se trataba de conseguir información,


ni voluntarios, sino de a rovechar la información de la me'or maneraP J
posible. Ningún dato sobraba y todo era relevante, desde las costum-


bres del dia a día de los votantes hasta dónde iban de vacaciones los


indecisos. Todo ello iba alimentando una gigante bóveda de datos.


El método


Un gran big data electoral (respondiendo al principio de las «3V»:
alta velocidad, alta variabilidad, alto volumen) fue gestionado para


identificar patrones de comportamiento e hipótesis de respuesta a los
estímulos, la acción y la comunicación politica. Datos «físicos» (datos


públicos vinculados a la identidad, el geoposicionamiento, las condi-


ciones socioeconómicas o territoriales y el comportamiento electoral),


a los que se añadieron datos de «consumo» (adquisiciones, subscrip-


ciones, donaciones, aportaciones...), más datos de «conversaciones»


(gracias a la minería de datos de las redes sociales) y, finalmente, datos
«experimentales» de la acción política en la comunicación digital o en


la campaña de tierra (puerta a puerta, call centers...). Todo ello per-


mitió la gestión de información segmentada” en decenas de criterios


sobre los votantes, sus gustos y su modo de vida, demostrando que el


” http://hu1nanfaceofbigdata.com




-90- Tecnopolítíca


ganador sería quien más compartiera con ellos, afinidades y preocu-
paciones. Esto, finalmente, fue lo que ayudó al equipo de Obama a
diseñar un mensaje específico, centrado y dirigido a cierto segmento
de la población, con un mejor y mayor control.


El proceso fue largo y arduo. Durante 18 meses, el equipo de La


Cueva se dedicó a unificar todas las bases de datos que habían emplea-
do los diversos equipos de campaña de Obama en 2008. El resultado


fue una gran base de datos que incluía desde listas de donantes a datos


recogidos por encuestadores y voluntarios —que habían ido puerta a


puerta durante meses buscando el voto—, o recopilados a través de las


redes sociales. Esos datos fueron cruzados, comparados y verificados
continuamente hasta el último minuto de campaña y hasta el último


detalle relacionado con el votante.


Una vez contaban con esa artillería, los técnicos comenzaban a


testear perfiles de decenas de millones de electores con programas
informáticos de predicción sobre distintas reacciones y motivaciones


que podrían llevar a una persona a votar por Obama. En ese punto, el


género, la edad, el nombre y la raza se convertían sólo en un primer


umbral de la información; los analistas debían conocer, también, el


tipo de series de televisión que veían en su tiempo libre, o los medios a


través de los cuales compartían información con sus amigos; es decir,


actitudes, gustos y disgustos de su vida en general.


Y aquí entró en juego Facebook. A través de esta red social, me-


diante la aplicación Are you in, el votante podía inscribirse, ya fuera


para ayudar, para ser voluntario o simplemente para informarse; daba


igual, lo importante era que, al conectarse con Facebook, el usuario


daba acceso directo al equipo de Obama no sólo a su perfil sino al




Antoni Gutiérrez-Rubí -91-


perfil de todos sus amigos en esa red social. Esto terminó por convertir
la gran cantidad de datos en un alud gigante de información sobre


millones y millones de personas.


Controlar y saber manejar esta información era el mayor reto.


Pero una vez más su ejército de nerd; encerrados en el cuartel de La


Cueva lograron sacar el mejor provecho a cada dato, a cada nombre y


a cada estado, de tal manera que cada nombre y cada dato se convir-


tieron —potencialmente— en un voto.


El rival


El equipo de Obama no descubrió nada, sólo se adaptó mejor.


Mitt Romney y su equipo usaban una, hasta entonces, buena base de


datos denominada ORCA, que alimentaban con los datos que iban


consiguiendo en campaña y que tenía como principal objetivo conse-


guir que el dia de las elecciones sus simpatizantes fiieran a votar. Sin
embargo, no funcionó del todo y muchos datos se perdieron. No era


tan buena, ni tan actualizada, ni conseguía encontrar las relaciones


entre los activistas que si consiguió la herramienta de Obama.


El equipo del Presidente si innovó: de las redes sociales a la estra-


tegia de datos. Como indicaba David Axelrod respecto al cambio de


herramientas online: «En 2008, este tipo de campaña usaba la mejor
tecnología posible. Pero estamos a años luz oie donde estabamos en 2008.
Hemos tenido que reinventarnox y pensar en today las herramientas que
estaban disponiblespara nosotros —queproporcionan datos mas ritos, mas
medios quirúrgico: para hab/ar con los votantes. Se trata de invertir en
personas —5on casi mayoritariamente jáuenes- que entienden donde ya
la tecnologia y cua’! sera’ su potencial en el año 2016 en comunicaciones,




-92- Tecnopolítica


para apuntar al blanco, para la mineria de datos, para conseguir la mayor
precision posible en términos de persuasión y movilización. [] Sabemos
mucho mais sobre el electorado que en 2008. Podíamos hacerjuicios mais
precisos sobre las actitudes de los votantes, sobre lo que era importante
para ellos individualmente, sobre quién iba participar y quien no era
probable que participara. Asi que teniamos gran confianza en nuestros
datos. Recibí informes cada noc/ae».


El horizonte


No se puede hablar de Big Data sin hacer referencia a Nate Silver,


el estadístico que revolucionó las predicciones electorales de los me-


dios de comunicación y las empresas de sondeos y encuestas con un


método basado en la estadistica y la probabilidad y no en la medición


e interpretación. La innovación real en las pasadas elecciones fue la


relevancia de los modelos estadísticos por encima de las apreciaciones


de los pundits (tertulianos de toda la vida) sobre el desarrollo de las


elecciones.


Su método era simple, pero complejo al mismo tiempo: l. Hacia


la suma de muchas (muchas!) encuestas. 2. Sacaba un promedio, no


un promedio simple ya que tenía en cuenta tres variables: a. Momen-


to de la publicación de la encuesta, b. Margen de error, c. Calidad (el


medio que la publicaba, si históricamente había acertado o no. .


Estudiaba cada estado. No se centraba en las encuestas de intención


de voto a nivel nacional sino de estado por estado. Para ello también


se tenía en cuenta la elección de senadores, la participación histórica,


la ventaja del candidato, los factores demográficos. .. todo a través de
una regresión lineal. 4. Finalmente, esos datos se introducían a modo


de algoritmo en un software que ofrecía los resultados finales.




Antoni Gutiérrez-Rubí -93-


Las disciplinas y profesiones estratégicas para la gestión eficiente
de la política y de las campañas electorales van a padecer un vuelco:


de las ciencias sociales (sociólogos, periodistas, politólogos, asesores


de comunicación. .


analistas de datos, Visualizadores gráficos).
España


Nuestro país (y nuestra política) tiene un gran déficit en cultura
matemática. Hay buenos profesionales, pero no hay un reconocimien-


to a la profesión y nuestra arquitectura de datos públicos disponibles


es muy baja en relación a la media europea. No es extraño que seamos


uno de los poquísimos países que no tiene —todavía— legislación sobre


la transparencia y que el Open Data y el Open Government estén muy


retrasados en su desarrollo. Además, en España, el reto es doble: la


producción de datos brutos y el know now para su analisis. No se trata


sólo de producir los datos sino de saber analizarlos (cruzarlos, pon-


derarlos) y convertirlos en información útil para su reconversión en


votos. Cada detalle cuenta. Convertir los datos en comportamientos


es la clave, para comprender el fonda de los votantes: «Sin matemáti-


cas no se penetra hasta elfonda de la filosofía; sín filasofiíz no se llega al
fonda de las matemáticas; sin las dos no se ve elfonda de nada». (Bart/l'us-
Desmoulin)


Publicado enYorokobu (3.0 1 .20 1 3)




.94. Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -95-


La narrativa individual
y de las multitudes,
en la Red y en tiempo real


Estas


son unas primeras anotaciones para un artículo, que


tengo en mente, sobre el impacto creciente del papel de los


ciudadanos como testimonios activos en acciones de protesta (ma-


nifestaciones, desahucios, etc. etc.). En el marco de estas acciones y


de las situaciones que se producen, cada vez son más los ciudadanos


que toman imágenes y vídeos con sus dispositivos móviles que son


difundidos —casi de manera inmediata— a través de las redes sociales.


O, incluso, graban y ofrecen en directo imágenes de lo que está suce-


diendo en ese mismo momento vía streaming.


Este tipo de activismo ciudadano nos ofrece nuevos cambios y


IIUCVOS escenarios:


1. Hay «más de una versión». Permite el contraste y la verificación.
Amplía el registro narrativo y abre focos de interpretación para


la ciudadanía y los medios. No a la impunidad.




Tecnopolítíca


2. Tiempo real. «Está pasando, lo estás viendo» era el lema de


CNN. Hoy, con el streaming, Twitter, etc., es el tiempo dei


«está pasando, lo estamos haciendo». De espectador a actor, en


tiempo real.


. Narrativa de las multitudes. Estas iniciativas se nutren de re-


tazos, de fragmentos... pero la cooperación y colaboración (el


crowdsourcing social y político) ofrecen una narración coral,


distribuida y plural. Es una mirada múltiple.


. Geoposicionamiento. Gestión de los datos. Voces e imágenes


geolocalizadas que permiten mejores interpretaciones y contex-


tualizaciones de io que está sucediendo. Es el mundo multi-


formato (texto, audio, imagen...) y multiplataforma (tabletas,


móviles-smartphones, portátiles. .


.Protagonismo ciudadano. Cada activista es un reportero en


potencia, un creador de relato y un «vigilante democrático».


Política vigilada.


El potencial es enorme, y no exento de polémica en muchos casos.


Publicado en mi blog (24.10.2012)




Antoni Gutiérrez-Rubí -97-


Activismo político,
también desde el sofá


l j


l activismo político está en una encrucijada. Ese activismo


político que nace y se organiza en entornos digitales inspira


recelo por su aparente facilidad y comodidad. Más que desprecio inte-


lectual, podríamos hablar de desconfianza. Una legión nutrida de ase-
sores, políticos y filósofos creen que la fascinación tecnológica —y sus
desvaríos sobredimensionados respecto a la fortaleza y la capacidad de


cambio real de la política a golpe de clic- infantiliza la acción política


y reduce la resistencia a pose estética. Se cuestiona el activismo desde


la confortabilidad que ofrece el salón. En definitiva, que nada serio
que valga la pena cabe en 140 caracteres y menos si se genera mientras


se está repanchingado en el sofa.


Hay argumentos para la preocupación. No los niego. Los retos


del activismo online no son pequeños, ni se pueden obviar. La des-


confianza hacia lo nuevo y lo emergente sustituye a la mirada crítica y
ponderada. No se trata del debate artificial entre optimistas o pesimis-
tas sobre las posibilidades de la política online. No es un concurso en-


tre ciberutópicos o ciberescépticos. Se trata, a mi juicio, de compren-




-98- Tecnopolítíca


der que entre las fricciones de lo digital aflora una energía política que
puede ser portadora de enzimas de cambio muy poderosas. Hablamos


de personas, de causas y de cambios reales que han sido posibles con


un móvil en la mano.


Aunque imperfecta, esta energía es portadora de esperanzas e ilu-


siones. Merece una oportunidad. Hay motivaciones y estímulos que


hoy la política formal no ofrece, no acoge ni promueve. El desgarra-


dor desafecto que entre la ciudadanía genera la política formal debería


llevar a otro tipo de lecturas, más abiertas y generosas, ente aquellos


que han perdido o malgastado sus oportunidades. Existen razones


para enfriar la mirada fascinada a la política en red y desde la red,


pero existen más todavía para creer que, entre las costuras de lo digi-


tal, podemos reconstruir alianzas de amplio espectro a favor del bien


común, la defensa de la legalidad y el protagonismo de los valores.


La volatilidad, fragilidad y aceleración de los estados de animo en


las batallas políticas en red, así como el comportamiento espasmódi-


co de sus ritmos y la concatenación de causas sucesivas sin un relato


global que encuadre y de sentido político al conjunto de las acciones,


es lo que alimenta la desconfianza hacia los ecosistemas políticos di-
gitales. Pero tras ese recelo se esconde, muchas veces, el miedo a lo


desconocido.


Una de las críticas más voraces, e injustas, a la política digital es


el carácter efímero y fútil de lo breve, donde Twitter sería el símbolo


demonizado. Jorge Wagensberg, físico y científico —autor, entre otros
libros, de Más árboles que ramas (2012)13—, en un reciente artículo,


lleva a cabo una defensa de lo breve como pensamiento básico, que


‘3 WAGENSBERG, J. Más árboles que ramas. Tusquets Editores. Barcelona, 2012




Antoni Gutiérrez-Rubí -99-


no simple: «Un buen afarisma huye del dogma, necesita cierta dosis de
bamory es idónea para iniciar una conversación. Por encima de la na—
rrativa, la poesía y el ensayo, el pensamiento ¿rei/e es el genera literaria
ma’: cientifico».


En esta línea, no creo que pueda negarse el papel de Twitter en


la acción y la comunicación politicas. No solo se trata de una de las


realidades más transformadoras de los flujos de información, de los
procesos de socialización y de las dinámicas de acción social y politica


más poderosas que nunca hemos tenido en la historia, sino que, ade-


más, está configurando nuestras identidades de manera inequívoca.
Hoy las posesiones inmateriales (digitales) son más importantes que


las materiales. Olvidémonos del Curriculum Vitae y pensemos en el


Digital Vitae. Somos rastros digitales. Que estos retales sean o no au-


ténticos, intensos y profundos depende de lo que hagamos en relación


a los demás, no de la tecnología.


Publicado en mi blog (3.7.2012)




- 1 00- Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí - 1 01 -


WhatsApp en la comunicación
política


Un


reciente informe presentado por Telefónica, titulado La


Sociedad de la Información en España”, destaca cómo el año
2011 ha supuesto un fuerte impulso en este ámbito, principalmente


gracias al avance de la digitalización de contenidos y de las actividades


más allá del ocio, que crecieron un 34 %. El informe pone asimismo


de relieve la penetración de internet móvil en nuestro país, que se


sitúa entorno al 20 %, mientras que la media de la Unión Europea es


del 11%. El smartphone es el protagonista del desarrollo de la Socie-


dad de la Información, gracias al significativo nivel de implantación
que ha logrado. Así, España, junto con Reino Unido, lidera su uso en


Europa con una penetración del 46,3 %.


La integración de la tecnología, especialmente en las generaciones


más jóvenes, que progresivamente va madurando conlleva un rápido


l‘ La Fundación Telefónica publica cada año los Informes sobre la Sociedad de la Información,
una de las publicaciones de referencia en el sector de las telecomunicaciones, disponibles en
su página Web. El último informe publicado corresponde a 20 l 3: httpz/ /wwvsr.fundacion.
telefonicacom/es/arteicultura/publicaciones/sie/ indernhtm




- 1 02 - Tecnopolítica


cambio de hábitos en las formas de relación y organización social. Las


aplicaciones móviles —según afirmaba Gerd Leonhard en la Jornada
del BDigital Apps 2011- se convierten en un modo de experimenta-


ción, de juego, relacional para la Generación Apps. El estudio Lil/ing


with Digital: Consumers Insight; into Entertainment Consumptian de-
muestra cómo esta generación desea socializarse a través de la tecnolo-


gía. Actualmente, según esta fuente, la mitad de los usuarios ya com-


pagina la TV con otros dispositivos electrónicos. Éstos se caracterizan


por su versatilidad gracias a sus características móviles y su facilidad


para interactuar con otros usuarios.


Las aplicaciones en smartphones se convierten, pues, en una


vía/oportunidad para aproximar a personas con intereses comunes


a través de la tecnología y resolver sus necesidades reales a partir


de la propia iniciativa individual. Los móviles dejan de ser sólo


teléfonos para convertirse en el instrumento más versátil, global


y potente que nunca hemos disfrutado. Cada vez más pequeños,


cómodos y completos, estos nuevos dispositivos se adaptan bien


a nuestra vida en movimiento. Life Mobile Style es, seguramente,


el concepto más transformador del comportamiento social e indi-


vidual que hemos conocido hasta ahora. Esta vida provoca muta-


ciones en las pautas de consumo y de uso personal y profesional,


que son bien conocidas por el mercado e ignoradas por la política.


Lamentablemente, los actores políticos y las instituciones no han


comprendido que la política móvil es el escenario de mayor inno-


vación para la recuperación de nuevas prácticas de comunicación,


organización y creación de valor.


WhatsApp, tan popular y tan poco explotado en política. Una
de las fimciones más populares de W/hatsApp es la conversación chat




Antoni Gutiérrez-Rubí -103-


con emoticonos. Las nuevas versiones de BlackBerry ya los llevan in-


corporados, y en iPhone es posible si se descarga la aplicación gratui-


ta emají. Por desgracia, aún no es posible añadir nuevos emoticonos


creados por uno mismo, lo que tendria un potencial uso en política.


Imaginad tener un emoticono de —por ejemplo— Rajoy enfadado, o de


Rajoy contento, o una cara con una pancarta del «PSOE» o contra tal


medida del Gobierno, o. . . Los usos son innumerables. No me cabe nin-


guna duda que explorar las potencialidades en este campo puede ofre-


cer nuevos registros para la comunicación que se convierte en acción.


Esta es una de las características de esta tecnología social: que rela-


ciona personas construyendo comunidades de intereses, pero que


también —y a la vez- las empodera, y anima y promueve la acción


autónoma y creativa de los usuarios. Los teléfonos inteligentes ya son


parte de nuestra vida cotidiana. La gente habla directamente entre ella


e interactúa mediante WhatsApp, de forma inmediata y a cualquier


hora y lugar. Hasta se ha superado la simbólica primacía del sms en la


noche de fin de año llegando, incluso, al propio colapso. WhatsApp
permite que los usuarios de teléfonos Nokia, Motorola, BlackBerry y


iPhone se puedan comunicar sin costo adicional, más allá del cobro


por el plan de datos. Permite el envío de fotografías, videos y notas de


voz en medio de las conversaciones. Además, ofrece la función para


lograr establecer una comunicación en grupo, con una interfaz de


usuario sencilla y notificaciones personalizables. Veremos cuál es su
evolución y cómo resiste la tentación de comercializar la voz en un


terreno de alta competividad.


Pero mientras, pronto asistiremos —espero— a aplicaciones gratui-


tas (o no) que permitan poblar nuestras pantallas de letras, símbolos,


emoticonos y creaciones gráficas, así como los propios avatares de




- 1 04- Tecnopolítíca


nuestras redes sociales, en la construcción del relato y la comunica-


ción política con alta capacidad viral y fuerte magnetismo social.


Los mercados son conversaciones. Inteligentes y en la palma de la


mano. Y la política, todavía, no ha comprendido ni lo uno, ni lo otro.


Publicado en mi blog (13.02.2012)




Antoni Gutiérrez-Rubí -105-


Twitter: la política vigilada


l


a Red ha mostrado a los partidos que si no hacen política con


los ciudadanos, los ciudadanos harán política sin ellos.


El presidente Barack Obama ha conseguido una audiencia ex-


traordinaria en su importante discurso de la Unión de esta semana;


y no nos referimos a la televisiva, sino a la digital. Más de 760 mil


tuits, según datos oficiales de Twitter, fueron escritos en relación con
su intervención con el hashtag #StateOf'Il'1eUnion o #SOTU. Hubo


momentos con más de 14 mil mensajes por minuto. Tras estos men-


sajes cortos hay millones de personas, seguidores, reputaciones y una


espectacular capacidad de difusión y creación de opinión. Todo ello,


en la palma de la mano. En el smartphone, en tabletas o en ordena-


dores portátiles. Estamos hablando de la construcción de la opinión


pública en tiempo real, influyendo en los medios de comunicación
tradicionales y creando los marcos mentales de percepciones e imáge-


nes públicas muy poderosas.


Twitter se ha convertido en el canal más libre, autónomo y diná-


mico para compartir información, sí. Pero también en el más versá-


til canal multiplataforma y en el sensor de comportamientos sociales




- 1 06- Tecnopolítica


más certero de los estados de ánimo, las ideas reputacionales y los


contextos públicos (hashtags). La brevedad no ha sido un obstáculo


ni para la calidad ni para la transparencia. La posibilidad de retuitear


(compartir los tuiteos), o mencionar a las personas o fuentes, hacen


del canal un flujo constante de pistas y retazos vitales de gran tensión
informativa. Además, los acortadores de URL han incrementado la


conectividad y han ampliado el potencial del tuiteo como un mensaje


triple: titular, fuente y más información con el link asociado a una


página web, un blog, una red social o un contenedor de documentos


digitales.


Los ciudadanos han dejado de consumir (paguen o no por el pro-
ducto o servicio) para ser los protagonistas de la información. Los par-


tidos han perdido el privilegio de la política, así como los medios han


perdido el privilegio de la información (desaparece la exclusividad).


En Twitter se libra una batalla conceptual sobre cómo se entiende


el activismo digital. En algunos partidos políticos se concibe como


herramienta de modo «automático» para lanzar informaciones y hacer


difusión continua, convirtiendo en algunos casos a sus simpatizantes


en autómatas, más que facilitar que éstos sean autónomos. Las nuevas


redes sociales en Internet son un extraordinario canal bidireccional,


multicanal y multiformato de comunicación y de diálogo con la ciu-


dadanía. Twitter es un espacio para el diálogo, pero también para la


respuesta irónica, mofa o crítica. O para el contraataque inteligente,


aprovechando la fuerza (los errores del contrario) como sucede en el


judo, para devolver el golpe digital como un boomerang. Es también
una tecnología social que favorece el debate, la proximidad, la acce-


sibilidad y la inmediatez. La red no entiende de uniformidades, ni


de uniformes. El pensamiento único se impone cuando sólo hay una




Antoni Gutiérrez-Rubí -107-


voz. Cuando se hace de la conversación digital un auténtico debate, se


puede convencer. Si no, la alternativa es la imposición.


Política sin partidos


Hay que perder el miedo a no tener el control y confiar en
los propios militantes y simpatizantes, facilitándoles los medios,


la formación, los escenarios más propicios que les permitan ge-


nerar contactos, alianzas y lazos entre ellos para mejorar la visi-


bilidad del partido. Se debe consolidar la figura del ciberactivis-
ta del partido o del simpatizante online, a pesar del cambio (y


por tanto el miedo) que pueda generar en la propia organización.


Hay miedo a que lo digital desborde y contamine. Algunos dirigentes,


incluso jóvenes dirigentes, creen que los culos de hierro y los brazos de
madera (en alusión al control orgánico de las asambleas de discursos


interminables y votaciones unánimes) son más democráticos «porque


la gente está presente y da la cara». Y existe el recelo mal disimulado


de que tanto hervor digital sea una moda, esté vacío de contenido


político y prisionero de nuevos y elitistas dogmáticos que acaben arn-


pliando la brecha digital. Pero los riesgos, algunos de ellos muy reales,


no pueden ni deben paralizar los cambios necesarios y urgentes. La


política formal puede llegar tarde y mal a lo emergente. Que no se


extrañe entonces de ocupar el último lugar en la valoración social.


En este fuego cruzado, a algunos dirigentes tan sólo les tienta


canalizar la energía de los activistas digitales para instrumentalizar


su capacidad movilizadora, pero lateralizando su protagonismo y


liderazgo. Creen que el espacio digital hay que colonizarlo, sin com-


prender que de lo que se trata es de influir y dejarse influir. Preten-
den convertir lo digital en un nuevo espacio dogmático o de reclu-




- 1 08 - Tecnopolítica


tamiento, pero así sólo se encontrarán con redes vacías de vitalidad.


No estamos hablando simplemente de nuevos militantes (cibermili—


tantes) o de un nuevo campo de batalla política (la Red). Tampoco


se trata únicamente de nuevas herramientas (blogs, Twitter, redes


sociales, videopolítica. .


blamos de la política del futuro. De comprenderla nuevamente, de


repensarla en la sociedad red.


La política no puede vivir de espaldas a esta nueva realidad. La


política tiene que dar pasos decididos para incorporarse plenamente


a una sociedad que ya es muy diferente de la del siglo XX y que exige


nuevas demandas y nuevos actores. El estado natural del talento y


de la creatividad está también en la Red. La filosofía de trabajo en
cooperación, horizontal, será el sistema natural del siglo XXI y antes


lo vean y lo hagan suyo los partidos, antes se darán cuenta de que si


no hacen política con los ciudadanos, los ciudadanos harán política


sin los partidos.


La tecnología social, en su capacidad disruptiva y su penetración


global, puede favorecer un ecosistema digital en el que las personas


puedan reconstruir su identidad personal y colectiva. Pero deberemos


empujar para garantizar el poder de los sin poder.


En este proceso de reeducación y de uso emancipatorio de las nue-


vas tecnologías lo importante no es el Sofi‘, ni el Ímrd, sino el mind. Por
eso, lo esperanzador es el trasvase de usuarios a activistas. El caudal


creciente de personas que, a partir de un uso exigente e intensivo de


la tecnología, aprenden a empoderarse y a tomar conciencia de su


dimensión global y social. La política, la nueva práctica política, será


el espacio natural para la defensa del modelo de sociedad libre y justa.




Antoni Gutiérrez-Rubí -109-


En palabras de Joichi Ito: «El voto es una manera muy pobre de


saber lo que la gente quiere. En el pasado era la única forma de recoger


la opinión popular, pero la gente ahora puede hablarte directamente a


través de las redes sociales. Creo que las voces serán más importantes
que los votos. El periodismo es importante, pero lo importante es


encauzar la voz de los ciudadanos, como ocurre con los procesos de


democracia deliberativa: tomas una muestra aleatoria de población,


la encierras en un cuarto y los pones a debatir; al final, esa muestra
de gente es capaz de llegar a tener una opinión muy específica sobre
cuestiones complejas como los impuestos o el sistema de salud. El


ciudadano medio tiene mucha más capacidad de participar en la go-


bernanza de lo que se piensa, si se le da la información adecuada y se


le hace ver que su voz está siendo escuchada».


Las voces. Las personas. Las redes. Es el tiempo de la reverberación


social y digital. La reverberación es un fenómeno derivado de la re-flexión del sonido, consistente en una ligera prolongación de éste una
vez que se ha extinguido el original, debido a las ondas reflejadas. En
un recinto pequeño la reverberación puede resultar inapreciable, pero


cuanto mayor es el recinto, mejor percibe el oído este retardo o ligera


prolongación del sonido. Hagamos grandes los recintos sociales para


que sean audibles y organicemos la reverberación para transformar el


ruido en una voz social comprensible, reconocible por todos y cada


uno de nosotros. Rompamos el circulo de la indiferencia.


Publicado en Reforma. Enfoque (29.01.2012)




-1 10- Tecnopolítica


Generación Millennials
Ecuador, la política y la generación millennials


La política y la Generación Millennials


Generación ‘knowmad’, profesionales del siglo XXI


Generación APPS = Generación ON




Antoni Gutiérrez-Rubí -1 l 1-


Ecuador, la política
y la generación millennials


La


generación millennials —también llamada Echo Boomers y


Generación Y- nació, aproximadamente, entre 1981 y 1995.


Son la generación del momento, son quienes, poco a poco, comien-


zan a ocupar puestos de poder y a tomar las grandes decisiones. Según


una proyección de la consultora Deloitte, los millennials, en 2025,


representarán el 75 % de la fuerza laboral del mundo.


Son autosuficientes, valoran la autonomía personal y tienen un
alto nivel educativo —o por lo menos más alto que el de generaciones


__ ,
.



. . _anteriores Pero esencialmente se caracterizan por dominar la tec


nolo ía como una rolon ación de su ro io cuer o. Son los nativosg g
digitales. Casi todas sus relaciones y actividades están intermediadas


por una pantalla: mantienen sus amistades por Facebook o Whats-


App, se informan con Twitter y hasta comparten sus comidas en Ins-


tagram. Están conectados 24 horas, los 7 días de la semana.


Sus relaciones básicas están intermediadas por una pantalla,


desde el principio. La ruptura del tiempo y del espacio como ele-


mentos inevitables para cualquier tipo de relación o experiencia es




-1 1 2- Tecnopolítíca


el pasado. La ubicuidad es la naturaleza del presente, sin coorde-


nadas. Siempre con sus smartphone encima. Multiformato, mul-


tipantalla y multicultural, en su ecosistema mental. Sin concesio-


nes. On y off integrados. No ven la diferencia. No la entienden.


Tienen otro diccionario: el Urban Dictionary les representa mejor.


Los millennials tienen, también, una distinta relación con la política


formal: son mucho más críticos, exigentes y volátiles. Según una en-


cuesta de Telefónica, más de la mitad de los jóvenes a nivel mundial
no se sienten representados por su gobierno y tan sólo el 28 % admi-


te haber participado en los últimos procesos electorales. El nivel de


desencanto y desafección, principalmente en Europa y Estados Uni-


dos, es altísimo.


Es la generación políticamente independiente (o indecisa). Pues


no cree en los partidos, los considera parte del problema y no de la


solución. Tal es así que, en Estados Unidos, la mitad de los millennials


no se identifica con ningún partido —aunque si les obligan a elegir,
dicen inclinarse por el Partido Demócrata—. El desánimo de los mi-


llennials encuentra una válvula de escape en la tecnología social, ya


que se muestran optimistas cuando hablan del papel que las nuevas


tecnologías pueden llegar a tener en la política. Usan Internet para


informarse políticamente, para vigilar y monitorizar la actividad de


sus representantes, para denunciar, para debatir, para todo. No creen


que Internet sea una mera herramienta de la política..., sino de la


ciudadanía, creen que es el futuro. Presente, para ellos y ellas. Si bien


los millennials son críticos, casi inconformistas, quieren participar y


decidir, aunque todavía no están verdaderamente seguros del cómo y


del para que’. Tal y como dijo alguna vez Jean Cocteau: «La juventud
sabe lo que no quiere antes de saber lo que quiere».




Antoni Gutiérrez-Rubí -1 13-


Los millennials en Ecuador


En Ecuador, el análisis de la generación millennials toma especial


relevancia porque el ecuatoriano medio es justamente un millennial.
Es que, según el último censo, la edad promedio en Ecuador es de 28


años, lo que supone que este supuesto e imaginario ecuatoriano me-


dio nació en 1986. En 2010, casi 5 millones de ecuatorianos tenían


entre 15 y 34 años, lo que significa que, aproximadamente, uno de
cada tres era un millennial. Por lo que estamos, hoy, frente a la mayor


generación joven de toda la historia demográfica del país.
Los millennials son, por tanto, actores estratégicos en el desarrollo


del país, son su motor. Y, al mismo tiempo, se han convertido en un


público primordial para la política, no sólo representan una enorme


base de electores, sino también un potencial ejército de militantes y,


en especial, de activistas.


Para analizar a fondo las actitudes políticas de los millennials y


sus repercusiones futuras, es necesario recordar las conclusiones que


nos dejó la Primera Encuesta Nacional sobre Jóvenes y Participación
Política en Ecuador, desarrollada por Flacso Ecuador hace un par de


años. En ella veíamos que mientras el 44,8 % de los jóvenes encues-
tados manifestaba estar algo o muy interesado en la política, el 55,4


% admitía desinterés. Por otro lado, poco más de la mitad de los


encuestados sostenía que la democracia era el mejor sistema político,


mientras que el 22,8 % creía preferible un gobierno autoritario en


algunas circunstancias. El 70 % pensaba que la democracia no es po-


sible sin partidos políticos, pero, sin embargo, el 74 % afirmaba que
no militaría bajo ninguna circunstancia y los partidos políticos eran


señalados como la institución menos confiable.




-1 14- Tecnopolítíca


Los datos pueden parecer, a simple vista, algo desalentadores, pero


en perspectiva comparada no lo son tanto. En España, por ejemplo,


según el último Informe Juventud en España, el interés de los jóvenes


por la política formal alcanzó el 40 %, después de estar durante años


y años debajo del 30 %. Y el último Latinobarómetro, aunque sin


estar concentrado en el sector juvenil, nos mostró que el interés por la


política tiene un promedio de 28 % en la región —siendo Venezuela el


más interesado y Chile el menos—.


Pero no sólo de falta de cultura política sufrían los jóvenes latinoa-
mericanos. También, según concluyó el estudio Jóvenes Ecuatorianos


en Cifras de 2012, el sector juvenil se veía fuertemente afectado por


las desigualdades sociales, registrando altos números en desescola-


rización y desempleo, entre otros males. El Gobierno ecuatoriano,


consciente de estas dos realidades —exclusión social y falta de cultura


política- desplegó una amplia red de políticas públicas focalizadas


para proteger, capacitar e involucrar a los jóvenes en la vida políti-


ca nacional. Ya la Constitución de Montecristi, en su Artículo 39,


promete asegurar y mantener la participación política de los jóvenes:
«El Estado garantizará los derechos de las jóvenes y los jóvenes, y pro-


moverá su efectivo ejercicio a través de políticas y programas, insti-


tuciones y recursos que aseguren y mantengan de modo permanente


su participación e inclusión en todos los ámbitos, en particular en los


espacios del poder público».


La Mesa Interministerial de la Juventud, la Agenda de Igualdad


para la Juventud, el programa Primer Empleo —reconocido por el Pro-


grama de las Naciones Unidas para el Desarrollo como una de las 20


Buenas Prácticas en Políticas Públicas para la Juventud—, el proyecto


Proceso de Articulación de los Jóvenes para su participación Política




Antoni Gutiérrez-Rubí -1 15 -


en Ecuador, o el programa Jóvenes Productivos son algunas de las


tantas iniciativas concretas que viene desarrollando la Revolución


Ciudadana.


Los millennials, en Ecuador y en el mundo, son un público com-


plejo y difícil de tratar. Pueden mantenerse al margen de la política,


apáticos, desencantados, indiferentes. O pueden movilizarse y mos-


trar sus dientes como hicieron en el Movimiento 15M en España o


en Occupy Wall Street en Estados Unidos. De una manera u otra,


desinteresados o movilizados, seguirán siendo los protagonistas de la


politica durante algunos años más.


Los millennials: un desafío y un reto para la política


Esta generación va a establecer una relación muy diferente —tam—


bién- con la política formal, mucho más contractual, transversal, exi-


gente y volátil, pero decisiva en los próximos procesos electorales. Hay


que releer a Henry Jenkins si se quiere comprender lo que sienten, el


preludio de lo que piensan, la semilla de lo que quieren.


Primero móvil. Es su opción de referencia. La concepción de la


relación con las organizaciones políticas y su participación debe ser


digital y móvil. La tecnología ya no es una elección para la ‘nueva


politica’, sino una obligación para interactuar con los ciudadanos. Se


comunican, se organizan y actúan en red a través de sus dispositivos


móviles. Son activistas, no militantes. Glocales.


Y quieren decidir. Quieren relacionarse, influir, decidir (e incluso
enseñar) sobre los gobernantes. No se conformarán con ser meros re-


ceptores pasivos de decisiones, querrán participar de ellas. Se sienten


preparados para afrontar retos: regeneración democrática. Ellos pue-




-1 16- Tecnopolítíca


den y deben ser parte de los ‘nuevos actores’, de la ‘nueva política’. No


aceptan ni privilegios, ni tutelas ni dirigismos. Los proyectos políticos


tienen que articular nuevas fórmulas —más libres, más coparticipa-


das- para promover el empoderamiento de esta generación. Se trata


no sólo de hacer política para los jóvenes, sino también de hacerla con


ellos. Y, nunca, sin ellos.


Publicado en El Telégrafo (24.08.2014)




Antoni Gutiérrez-Rubí -1 17-


La política y la Generación
Millennials


acidos entre 1981 y 1995, son los hijos del Baby 300m.


Nsegún diversos informes globales, en 2025 supondrán el


75 % de la fuerza laboral del mundo. Les llaman así debido a que


se hicieron adultos con el cambio del milenio (en plena prosperidad


económica, antes de la crisis). Algunos la llaman Generación Y, otros


los Echo Boamers, aunque desde hace ya tiempo son etiquetados como


los Mi/lenníalr.


Algunas de las descripciones les retratan como personas malcria-


das y mimadas, capaces de alargar la adolescencia hasta el ensimis-


mamiento hedonista. Del «you» al «me». Impacientes y egocéntricas.


Han tenido 110 % más poder de compra que sus padres pero ahora


empiezan a sentir en sus vidas la dureza del desempleo, a pesar de su


gran preparación académica. No les gustan los modelos tradiciona-


les, tienen una alergia espasmódica a las jerarquías impuestas, y viven


con una mentalidad abierta a «vivir la vida» más allá de ganar dinero,


simplemente. Si tuvieran que elegir entres sus posesiones materiales y


las digitales, no lo dudarían: escogerían las segundas. Las marcas no




-1 18- Tecnopolítíca


saben que hacer. No compran coches, no se hipotecan. .. Porque no


pueden y, en parte, porque no quieren. Su principal «consumo» es el


de los contenidos.


Personas preocupadas por su imagen, su reputación y su proyec-


ción. No tienen miedo a los retos. Y la característica central: domina-


doras de la tecnología como una prolongación de su propio cuerpo.


Sus relaciones básicas han estado intermediadas por una pantalla, des-


de el principio. La ruptura del tiempo y del espacio como elementos


inevitables para cualquier tipo de relación o experiencia es el pasado.


La ubicuidad es la naturaleza del presente, sin coordenadas. Siempre


con sus smartphones encima. Pueden llegar a tener tres o cuatro dis-


positivos móviles.


Esta generación va a establecer una relación muy diferente, tarn-


bién, con la política formal, mucho más contractual, promiscua,


exigente y volátil. Pero decisiva en los próximos procesos electorales.


Estos podrían ser algunos de los cambios que apuntan:


l. Primero móvil.


2. Derecho a decidir. ¿Quieren cambiar el mundo? Podrían,


pero no lo han decidido, todavía. Aunque no les gusta el que


tienen.


3. Mejor sin partidos. No creen en los partidos (en su actual


configuración), que consideran parte del problema y no de la
solución. Los partidos deberán articular nuevas fórmulas para


promover el empoderamiento con esta generación. Relaciones


más libres y más esporádicas, como parte de una nueva diná-


mica más humilde y más co-participada. Prefieren las causas
a las casas políticas. Es el triunfo de la petición online antes




Antoni Gutiérrez-Rubí -1 19-


que de la revolución. Los memes sustituyen a los discursos. La


videopolítica a los programas.


Sin deudas históricas. Ni con la Transición, ni con las insti-


tuciones. Ni casi con la historia. No quieren esperar, son im-


pacientes a un cambio de modelo y de valores. Su constancia


está en entredicho. La rapidez de sus vidas les predispone a lo


viscoso, resbaladizo y líquido. Pero su creatividad apunta y de-


nuncia.


Conocimiento compartido. Su mundo empieza por «co».
Son un valor para una nueva concepción de la política: parti-


cipación y deliberación a través de las TIC. Crawdpolzfica. Sin
compartir no vale. Otra concepción de la autoridad. Su mundo


es trans: transmedia, transcultural, transversal. Creen en la eco-


nomía colaborativa. Compartir es lo natural. Competir no es


sano, creen. Viajan de otra manera.


Exigentes y vigilantes. Serán muy exigentes e intransigentes


con los valores de la «nueva política»: transparencia y rendi-


miento de cuentas sin negociación. Consideran la ejemplaridad
personal y colectiva como la auténtica identidad: eres lo que


haces, no lo que dices. De vuelta a Aristóteles.


Publicado en el blog Micropolitica de El Pais (19.04.2014)




- 1 20- Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí - 1 2 1 -


Generación ‘knowmad’,
profesionales del siglo XXI


l


a tecnología se integra de manera definitiva y natural en las
nuevas generaciones, convirtiéndose en un elemento clave.


La socialización de las TIC, gracias al uso de las aplicaciones móviles


en gran medida, es cada vez más sencilla y ágil.


Pero no es sólo una cuestión tecnológica. La evolución social que


se ha producido a causa del uso de la tecnología como un instrumento


relacional y de aprendizaje obliga a repensar las habilidades personales


y profesionales requeridas para adaptarse a este nuevo ecosistema.


Los entornos abiertos, fruto de este nuevo modelo, incentivan la


conexión de redes entre nodos al mismo nivel que las propias compe-


tencias y los conocimientos personales. La conjunción entre ambos,


junto a la capacidad relacional, revierte en credibilidad, creatividad y


reputación.


Esta revisión de roles se debe producir en todos los ámbitos, em-


pezando por el primero de ellos: la escuela. Esta prioriza todavía la




- 1 2 2 - Tecnopolítica


estandarización, la uniformidad y la parametrización haciendo que los


sistemas para aprender resulten microsistemas industriales. Esta idea


choca con la propuesta de los trabajadores del conocimiento que, hace


ya más de 50 años, lanzó Peter Drucker reclamando una conexión


entre escuelas y universidades con el mundo empresarial. Una buena


experiencia de aprendizaje escolar, más allá de los conocimientos, será


efectiva para la adaptación de la persona en otros ámbitos. También


en el profesional.


Por su parte, la empresa, anclada en el pasado, sigue leyendo de


forma lineal, textual, de izquierda a derecha, de arriba abajo. Dificil-
mente, esta lectura será útil a la hora de pensar y explicar un producto


o servicio en la sociedad red. Explorar, disrumpir, moldear, empode-


rar, cooperar son opciones más interesantes y afines al contexto actual.
El mundo laboral demanda el profesional más capacidad de mo-


vilidad, flexibilidad y creatividad. Lynda Gratton, en su libro 777K Fu—
tura ofWar/e is here, analiza la profunda transformación del concepto
«trabajo». De hecho, afirma que nos encontramos ante un nuevo pa-
radigma, donde la necesidad del profesional para reinventar la propia


ocupación es una realidad. Debe encontrar en ello una recompensa


emocional. Las empresas necesitan integrar personas autónomas que,


próximas a sus ámbitos de desarrollo o interés, sean capaces de formar


parte de redes abiertas. Son los knowmads, los artesanos del siglo XXI.


John Moravec llama a los nuevos perfiles profesionales knów-
madas por su flexibilidad: pueden trabajar en cualquier lugar, con
cualquier persona y en cualquier momento. El aprendizaje invisible,


concepto sobre el cual han reflexionado el propio Moravec y Cris-
tóbal Cobo, define el espacio entre el conocimiento y la tecnología.




Antoni Gutiérrez-Rubí - 1 2 3-


Los espacios informales, caóticos, sociales... favorecen este tipo de


aprendizaje donde la tecnologia se convierte en herramienta.


El knowmad ya no está dispuesto a delegar únicamente su for-


mación en una determinada institución, sino que genera su propio


entorno (Personal Learning Environment, PLE). Los instrumentos


de que actualmente disponemos, como explicaron durante el Con-


reso PLE en Citilab Ismael Peña-Ló ez ordi Adell, ermiten ueg Y q
la persona escoja las fuentes y los recursos que considere más adecua-


dos, más allá de un espacio académico concreto. Las escuelas pueden


ayudar a construir el propio PLE y a aproximarse a otros entornos de


aprendizaje personales y/o a comunidades de práctica que se vinculen


a su ámbito de interés. Si se logra esta interrelación entre la persona y


el ámbito profesional, a través de la escuela, se rompen las barreras y


se consigue un marco relacional/práctico más interesante.


Internet permite que, una vez iniciada la construcción de este en-


torno, se pueda modificar según los propios intereses. Los llamados
Personal Learning Network (PLN) son el instrumento para construir


las fuentes de conocimiento: blogs, redes sociales, wikis, etc. La He-


xibilidad es máxima. La línea entre el ámbito de la empresa y el de la


educación queda difuminada en la adopción de este modelo. La co-


munidad educativa y de investigación, relacionada con un determina-


do tema, puede interactuar con comunidades de práctica de empresas.


Este escenario obliga a una profunda transformación de los en-


tornos laborales. Se requieren espacios adaptables, donde la virtuali-


dad y la movilidad son esenciales para generar ecosistemas versátiles


para la innovación. Este modelo se ha popularizado con el término


coworking. Las empresas del siglo ÉQU deben mostrar una actitud




- 1 24- Tecnopolítíca


más abierta, revisar y flexibilizar con agilidad su organización, priori-
zando, por ejemplo, redes horizontales ante estructuras jerárquicas, si


quieren integrar el talento de la generación Ienowmaa’ y aspiran a con-


seguir que sus capacidades se desarrollen de la manera más óptima.


Publicado en Cinco Días (17.09.2012)




Antoni Gutiérrez-Rubí -125-


Generación APPs = Generación ON


lgunos de los debates que han centrado la irrupción de la


Web 2.0 a lo largo de la última década parecen estar supe-


rados. El propio Tim O’Reilly afirmaba la semana pasada en FICOD
que el concepto ha quedado obsoleto. Hoy, las discusiones tienen un


marco distinto que hay que revisar constantemente para no olvidar


dónde estamos y hacer lecturas correctas, según el contexto que evo-


luciona a gran velocidad.


¿Generación Apps puede ser una denominación más para la lla-


mada Generación Y sobre la cual reflexionábamos ya hace más de
tres años? La respuesta necesita una mirada más amplia para darnos


cuenta de cómo se ha producido una maduración social en torno a la


tecnología. Como no podía ser de otra manera, la evolución de la po-


blación provoca que esta primera generación, realmente “conectada”,


supere ya los 30 años; por esta razón, la franja de población joven que


dispone de dispositivos móviles conectados en red aumenta rápida-


mente. Así, según datos de Nielsen, en EEUU el 63 % de los jóvenes


entre 25 y 35 años utiliza smartphones. Los porcentajes a nivel espa-


ñol también marcan la misma tendencia: un 40 % de los encuestados




- 1 26- Tecnopolítíca


en el III Estudio IAB Spain sobre Mobile Marketing dispone de un


smartphone.


A través de las oportunidades que ofrecen las propias plataformas,


como Android o Apple, los jóvenes que integran la Generación Apps


inventan tecnologías para solucionar sus propias necesidades. Estas


soluciones tecnológicas responden a una necesidad real del mercado


y son capaces de crear un marco relacional entre ellos. Socialdiabetes,


aplicación para móvil que permite mejorar la calidad de vida de las


personas que padecen diabetes, es un buen ejemplo. La herramienta,


según cuentan sus creadores, no sólo es un instrumento magnífico
para cada usuario, sino también para los centros de investigación so-


bre la enfermedad.


Estas aplicaciones se convierten, pues, en una vía/oportunidad


para aproximar a personas con intereses comunes a través de la tecno-


logía y resolver sus necesidades reales a partir de la propia iniciativa


individual.


Por otro lado, las organizaciones tradicionales —ante este escena-


rio— han evolucionado de la posibilidad a la necesidad de cambiar sus


estrategias comerciales y su forma de pensar en relación al mercado.


Algunas grandes marcas, como Audi, tienen claro que las apps re-


presentan la conexión entre usuarios y marca a través de la tecnolo-


gía. Permiten microsegmentar las necesidades de éstos, personalizar,


reconocer y satisfacer sus preferencias, evaluar, recordar, informar...


un sinfín de posibilidades a su disposición en un solo clic en su dis-


positivo móvil.


Tampoco podemos olvidar la oportunidad que las apps represen-


tan para la política móvil. El aumento de las aplicaciones móviles re-




Antoni Gutiérrez-Rubí - 1 2 7-


PICSCIIÍQ un IlllCVO empuje a CSÍH nueva y POdCIOSH arma dCIIIOCIáÍÍCR


que está al alcance de la mano de muchos ciudadanos.


La Generación Apps representa la socialización definitiva de las
tecnologías de la comunicación y la información en un porcentaje


elevadísimo de la población. Las consecuencias de este masivo uso de


las tecnologías no son únicamente nuevos recursos sino nuevos mar-


cos relacionales entre usuarios, y entre usuarios y marcas. Convertir


estos ecosistemas en oportunidades ya no es sólo un reto sino una


obligación para las organizaciones.


El presente es tecnología móvil, segmentada, usable, inteligente. La


Generación Apps, totalmente integrada en su uso, la está esperando.


Publicado en mi blog (29.1 1.201 l)




- 1 28- Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí -129-


LOS ARTÍCULOS RECOPILADOS EN ESTE LIBRO PUEDEN
LEERSE EN MI BLOG (WWWGUTIERREZ-RUBLES) CON


ENLACES EN EL TEXTO Y, EN MUCHOS CASOS,
CON REFERENCIAS DE INTERES AL FINAL DEL MISMO.




- 1 30- Tecnopolítica




Antoni Gutiérrez-Rubí - 1 3 1 -


Bibliografía


Alcazan, Arnau Monty, Axebra, Quodlibetat, Simona Levi,
SuNotissima,TakeTheSquare y Toret (2012). Tecnopolítica, internet]
r-eooluciones. Sobre h: centralidad de redes digitales en el #15M Barcelona,
Icaria. Colección ASACO.


FEENSTRA, R.A. (2012). Democracia monitorizada en la era de la nueva
galaxia mediática. La propuesta dejohn Keane. Barcelona, Icaria. Colección
Antrazyt.


FIGUEROA, H., GORDO, A. y DE RIVERA,


entre dos siglos. Tecnociencia, arte y Cultura. Madrid, Catarata.


MAYER— SCHÓNBERGER, v. y CUKIER, K. (2013). Big data. La revolu-
cio'n de los datos masivos. Madrid, Tuner (Noema).


MONEDERO, ].C. (2013). Curso urgente depolitica para gente decente.
Barcelona, Seix Barral.


RAMOS, C. (2013). #Democracia Hacker. Elpoder de los ciudadanos. Grana-
da, Algón Editores.


RENDUELES, C. (2013). Sociofobia. Madrid, Capitán Swing.


RIVERO, J. (2014). Conversaciones con Pablo Iglesias. Madrid, Turpial.


SAMPEDRO, V. (2014). El Cuarto Poder en red. Por un periodismo (de
codigo libre). Barcelona, Icaria. Colección Antrazyt.


SARASQUETAA. (2012). Somos información. La nueva ciencia de lo intan-
gible. Navarra, EUNSA (Astrolabio).


TASCÓN, M. y QUINTANA, Y. (2012). Ciberactíuismo. Las nuevas revolu-
ciones de las multitudes conectaaúis. Madrid, Catarata.


TORET, J. (coord.) (2013). Íecnopolítica: la potencia de las multitudes
conectadas. El sistema red 15M un nuevo paradigma de la politica distriouida.
Barcelona, Editorial UOC.


Artículos


GUTIÉRREZ-RUBÍ, A. (2013): «Nuevos actorespolíticospara una nueva poli’-
tica»; en Revista Más Poder Local n°l7 ‘Comunicación politica en procesos
de cambio’ (Julio 2013)




(2011)
Share