Autor / Recopilador: KASHYAPA A. S. YAPA (Ph.D. UC Berkeley) Estrategias para...

Autor / Recopilador:


KASHYAPA A. S. YAPA (Ph.D. UC Berkeley)


Estrategias para adaptarnos a la escasez de agua


una guía de campo


Prácticas
ancestrales
de crianza
de agua




Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, (PNUD)
Buró para la Prevención de Crisis y Recuperación, (BCPR)


Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, (SNGR)


María del Pilar Cornejo
Secretaria Nacional de Gestión de Riesgos, SNGR – Ecuador


Diego Zorrilla
Representante Residente, PNUD – Ecuador


Mónica Merino
Representante Residente Adjunta, PNUD – Ecuador


Nury Bermúdez
Coordinadora Nacional de Gestión de Riesgos, PNUD – Ecuador


Una publicación del Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD


Agradecimiento a la colaboración para la elaboración de esta guía, del
Proyecto ¨Adaptación al cambio climatico a través de una efectiva


gobernabilidad del agua en el Ecuador¨del Ministerio del Ambiente.


Ilustraciones:
Carlos Trujillo Rosero



Diagramación, edición:


Manthra, comunicación integral
info@manthra.net / 02 6000 998


ISBN: 978-9942-9887-8-2


Reimpresión: Edipcentro Cía. Ltda. Julio del 2013


Las opiniones expresadas en este documento son exclusivamente de las personas que las
han emitido y no reflejan la posición oficial del Sistema de Naciones Unidas, ni del PNUD,


ni de sus donantes o de sus programas, proyectos o representantes, tampoco reflejan la
opinión oficial de la SNGR.


Se permite reproducir el contenido citando la fuente.


KASHYAPA A. S. YAPA
Autor/Recopilador


http://kyapa.tripod.com - kyapa@yahoo.com
Originario de Sri Lanka, por ende, heredero de una ingeniería hidráulica


milenaria, Kashyapa Yapa cuestiona, como ingeniero civil, la aplicabilidad
de la ingeniería europea/norteamericana en situaciones socioambientales
diferentes. Su peregrinaje por el mundo, iniciado por el Abya-yala en 1993,


donde intercambia conocimientos con comunidades indígenas/campesinas, le
permitió conocer de primera mano muchas técnicas de ingeniería precolonial,


por la abundancia de investigaciones históricas y arqueológicas. Entonces,
decidió promoverlas y aplicarlas en situaciones donde los beneficiarios estén
abiertos a valorarlas y tambien ayudar a los técnicos jóvenes a aprender más


de su entorno social, en vez de copiar diseños trasplantados.


Prólogo


La Madre Tierra nos da el seno, como la madre
a su niño... Los manantiales son los senos que
forman los ríos y los ríos forman los océanos.


Los árboles dan la sombra para producir la
humedad y manan por las raíces, y por las raíces


se alimentan los árboles.


Mamo Mayor Arhuaco Zarey Maku


(Ortiz 2005, p. 51)


Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia


una guía de campo
Estrategias para adaptarnos a la escasez de agua


Prácticas
ancestrales
de crianza
de agua




Presentación


“Ñukanchikka mana yakumamata1


yallichu kanchik, ñukanchikllatami yakumama kanchik”.


“Nosotros no somos ni más ni menos que la madre agua,


porque nosotros mismos somos agua”.


(Katsa)


“Ñawpapachapika2 chusku ñañapura yaku wikikukunami hawapachapi3 kawsashka nin.
Shuk punchaka kay wikikukunaka Atsilyayawan4, Atsilmamawanmi5 rimankapa rishka
Pachamamapaman6 rinayanmi ninkapak. Apunchikkunaka7 sumak kuyaywan uyashpa
ari nishka paykunapa mañashkata.


Kallari wikiku urmamushka punchapipacha, payka sumak tullpusapa winkuman tikrashka,
shina, tullpusapa winku kay pachapi shayarikpika paypa umaka urku hawakunakaman
chayashka nin.


Kati wikikupash uriyakumushpa Pachamamapi urmashka, payka kutin allpaman
yaykushpa ninanta yanamanka ukuta kallpakushka, shina, karupi punchalla rikurikpi
utkalla kallpakushka, chayashpa hawaman llukshishpaka pukyushinami llukshishka nin.


Kimsaniki wikikupash Pachamamaman uriyakumushka, kutin payka shuk urku hawapi


1 Yakumama: Término kichwa que aproximadamente se traduce como “madre agua”. Es el nombre del agua como
persona femenina con capacidad de dialogar y de reproducirse.


2 Ñawpapacha: Literalmente equivale a “tiempo adelante”. Se refiere a la visión andina del tiempo en donde el pasado
también es el futuro. Si se quiere conocer el futuro es necesario conocer el pasado porque pasado y futuro se unen
en ciclos del tiempo llamados Pachakutin, conocidos también como el retorno del tiempo.


3 Hawapacha: El mundo de “arriba”. Se refiere al mundo macro, al mundo del cielo, comprendiéndose por cielo al
mundo material con sus cúmulos, galaxias, sistemas y planetas, como también al mundo macro espiritual.


4 Atsilyaya: Nombre prekichwa de la divinidad (dios) masculino.


5 Atsilmama: Nombre prekichwa de la divinidad (diosa) femenina.


6 Pachamama: Madre mundo, madre existencia, madre tiempo-espacio, madre naturaleza. Se diferencia de allpa-mama o
madre tierra porque Pachamama se refiere a toda la existencia material y espiritual de la existencia.


7 Apunchik: Según los diccionarios kichwas equivale a dios, pero en realidad es un término compuesto por la palabra
Apu que es divinidad y el morfema –nchik que significa “somos”. Esta palabra guarda el verdadero significado de la
concepción de la divinidad prehispánica andina, en donde la divinidad está dentro de los seres del mundo. Apunchik
equivale a decir “somos dioses” que cuestiona las concepciones de la divinidad de Occidente.


“Dedico este libro a todos los que me ayudaron a
encontrar el alma social/ambiental en la ingeniería...”


5




urmashpaka ninanta rumi shina sinchiyashka nin, shinapash intiyayapa8 rupaywanka
amukyashpa urkumanta uray kallpay kallarishka mayu tukushpa.


Puchukay wikikupash uriyakukrikukta rikushpaka Apunchikkunaka kashnami nishka:
“kikinka amarak uriyakuychu, shuyayrak. Kikinka hawapachapimi kawsana kanki.
Pachamamaman uriyakunata mushshpaka ushankillami, shinapash kutinmi puyu
tukushpa hawapachaman tikranki, nishka.”


“En tiempo adelante cuatro gotitas de agua, que eran hermanas, vivían en el cielo. Un día
decidieron hablar con Atsilyaya y Atsilmama para que les permitan bajar al mundo. Los
dioses les escucharon con amor y aceptaron su pedido.


La primera gotita bajó al mundo en pleno día y se convirtió en un arco de múltiples
colores que se “paró” en el mundo alzando su cabeza por sobre las montañas.


La segunda gotita bajó y cayó sobre el mundo, de pronto, sintió que entraba y corría por
debajo de la tierra en medio de la oscuridad; y a lo lejos vio una luz, se apresuró y al salir
brotó como una vertiente.


La tercera gotita bajó al mundo y cayó sobre una montaña y sintió que su cuerpo se
endurecía como una piedra. Más tarde con el calor del padre sol sintió que su cuerpo se
ablandaba y empezó a bajar por la montaña como un río.


La cuarta gotita también se disponía a bajar al mundo, cuando los dioses le dijeron: ‘Espera,
no bajes todavía. Tú vivirás en el cielo, podrás bajar al mundo cada vez que quieras, pero
siempre regresarás al cielo en forma de nube’”. (Cachiguango, José Antonio. 2005)9


La expresión kichwa yakumama con su equivalente aproximado en español “madre
agua” aparentemente nos está hablando en términos metafóricos, poéticos quizá, pero,
si nos remontamos a la sabiduría andina nos está revelando la concepción profunda del
agua que en nuestras comunidades es comprendida como un ser vivo, una “persona”
más, que comparte la vida en este mundo ayudando a los humanos a vivir. Por otro
lado, también nos está diciendo que esta persona es una mujer (madre) y que es capaz
de escucharnos, de ponerse feliz, de ponerse triste, de enojarse, de bendecir y hasta
de castigar. Esta “persona” llamada yakumama o madre agua, puede hacer lo que
solamente una mujer es capaz: ¡parir! Estamos hablando sin lugar a dudas de la crianza
del agua. Podemos criar el agua, solamente necesitamos reaprender a comunicarnos y
relacionarnos con ella.


El título de este libro también nos habla en el mismo lenguaje, cuando nos presenta como:
“La crianza del agua”. Algunos entenderán “crianza” como un lenguaje metafórico y más
bien pensarán que este título alude a algunos aspectos empíricos para la “captura” y uso
del agua, pero, Kashyapa Yapa, un trotamundos que ha visto las diferentes experiencias
del trato humano al agua, primeramente en su lugar natal Sri Lanka y posteriormente en
muchos pueblos indígenas de América, ha comprendido la profunda dimensión existente
en la concepción de nuestras comunidades, en donde el agua no es un elemento ni un
recurso, sino, un ser que acompaña al ser humano desde el momento de su nacimiento
hasta el momento de su muerte. Pero hasta aquí estaríamos hablando solamente la
crianza que propicia el agua a los demás seres del mundo, en los Andes vamos un poco


8 Intiyaya: Padre sol.


9 Cachiguango, José Antonio (Katsa): Agricultor y narrador de mitos andinos de 69 años de la comuna Kotama, del
cantón Otavalo, provincia de Imbabura. Fallecido en enero del 2006.


más, así como el agua cría al ser humano, nosotros los humanos también podemos
criarle al agua, podemos “sembrar” el agua y criarle como a las plantas y los animales.
Esta concepción tiene una diferencia abismal con el concepto científico del agua, H


2
O,


visión complementada con palabras como recurso natural, elemento natural, que ha
propiciado en el mundo un trato de apropiación economicista, control social y dominio
humano sobre la naturaleza.


Las alarmantes premoniciones apocalípticas de que la tercera guerra mundial será por la
escasez y el control de agua dulce, evidencian sin lugar a dudas el espíritu guerrerista de
los gobernantes de Occidente10 y su incapacidad de afrontar su responsabilidad para con
la vida de los seres de la tierra, seres en donde, paradójicamente, es una especie viviente
en peligro de extinción, no por las inclemencias de la naturaleza, sino por el control y
dominio que el mismo ser humano ha propiciado sobre la naturaleza que ahora amenaza
con arrastrar a la humanidad a un final nada agradable. Dentro de este contexto aparecen
voces, que han permanecido anónimas desde hace varios siglos y que en la actualidad
resurgen, con un mensaje de esperanza para el mundo. Esta voz es la de los pueblos
indígenas de las montañas, de la costa y la amazonia contándonos desde sus sentimientos
sus preocupaciones, sus problemas y sus esperanzas para con su madre agua.


“Yakumama” y “Crianza del agua”, dos términos que hablan una misma lógica, la
lógica de que el agua es un ser vivo (persona), autónomo y un bien natural capaz de
reproducirse por sí misma, un ser que necesita y busca “conversar” con nosotros los
humanos, un ser que “cría” la vida en todas sus particularidades y que al mismo tiempo,
según los andinos, puede dejarse criar por los humanos; y que hoy, gracias al sistema
académico-político, es incomprendido, es maltratado, es usado como recurso de poder,
es manipulado con los “manejos” del agua, es creado en laboratorio como H


2
O, es


usado como recurso de control social (ley de aguas), etc. Dentro de este aspecto, no
cabe la menor duda de que el trabajo plasmado por el caminante del mundo Kashyapa
Yapa, a más de recoger las diferentes experiencias de crianza del agua en los Andes,
también nos abre un espacio de debate entre la ultramoderna física cuántica occidental
y los saberes milenarios andinos. Un diálogo que nos llevará muy lejos, nos ayudará a
comprender mucho mejor el misterio de la conciencia humana, el rol que tenemos
en este mundo y la obligación de reaprender a relacionarnos de una forma diferente,
de la que normalmente hemos estado haciendo hasta ahora con la madre naturaleza.
Entonces, sólo entonces, quizá comprendamos que en la existencia todo es vida, no hay
seres vivos y seres inertes, como nos enseñan en las clases de ciencias naturales, sino
que, todos somos seres vivos con conciencia propia y que nuestra madre agua está aquí,
en este mundo, para criarnos a todos y todas y es nuestra responsabilidad también criar
el agua para contrarrestar su escasez y evitar nuestra extinción.





Luis Enrique “Katsa” Cachiguango
Comuna Kotama-Otavalo, enero del 2013


10 Occidente: Los Andes también es occidente, pero, en esta ocasión nos referimos a la corriente filosófica hegemónica
de la visión del mundo de acuerdo a las culturas: egipcia, hebrea, griega y romana presentes el mundo actual.


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Presentación




CAPÍTULO 1: ¿De dónde viene el agua? 11
1.1 El ciclo del agua 12
1.2 ¿Cómo nos llega el agua? 18
1.3 La calidad del agua que recibimos 24


CAPÍTULO 2: ¿Qué le sucede al agua con el clima cambiante? 27
2.1 ¿Qué cambios del clima se han observado hasta ahora? 29
2.2 ¿Qué se pronostica sobre el clima de los Andes? 32


CAPÍTULO 3: ¿Qué enseña esta guía? 39


CAPÍTULO 4: ¿Cómo conseguimos más agua en la sequía? 43
4.1 Rituales ancestrales para solicitar agua 44
4.2 Captar agua de la niebla 51
4.3 Captar el agua bajo cubierta condensando el vapor 58
4.4 Manipulación de nubes para forzar la lluvia 60
4.5 Indicadores del campo para pronosticar el clima 61


CAPÍTULO 5: ¿Cómo captar el agua de lluvia? 69
5.1 Recoger el agua que cae sobre los techos 70
5.2 Captar el agua de escorrentía 73
5.3 Recoger el agua de los ríos 75
5.4 Almacenar el agua superficialmente 81
5.5 Almacenar el agua en el suelo 93
5.6 Cómo prepararnos para una lluvia en exceso 107


CAPÍTULO 6: ¿Cómo recargar y captar el agua subterránea? 123
6.1 Recargar el agua subterránea 123
6.2 Captación del agua subterránea 131
6.3 Almacenaje subterráneo del agua 143
6.4 Cultivar en el nivel del agua subterránea 149


CAPÍTULO 7: ¿Cómo aprovechamos mejor el agua? 153
7.1 Ahorrar el agua 153
7.2 Descontaminar el agua. Reciclar el agua usada 169
7.3 Conservar la humedad en los cultivos 173


CAPÍTULO 8: Adaptémonos al cambio 177


Bibliografía 182


Anexo: Testimonios 185


Agradecimientos 205


Índice




11


Soy un Yaku alcalde, encargado de repartir el agua de riego. En esta guía, yo
les ayudaré a conocer cómo nuestros antepasados consiguieron el agua y


cómo la cuidaban.


1CAPÍTULO 1


¿De dónde viene el agua?
En este libro intento difundir las diferentes tecnologías
que se utilizan para conseguir agua para el consumo
en tiempos de escasez –en la casa y en el campo– y
también para aprovecharla mejor. Sin embargo, no les
parece que hay cosas que debemos conocer primero,
como: ¿de dónde viene el agua? y ¿por qué estamos
preocupados sobre una posible escasez de agua?


Cuando el ser humano logró salir fuera del planeta Tierra descubrió
que más arriba de las nubes no hay aire para respirar ni tampoco
hay una sola gota de agua para tomar. .




¿Qué significa realmente este descubrimiento? Que nuestro planeta
es un globo aislado, separado de otros planetas y de la Luna por
un espacio vacío de millones de kilómetros. Así que no podemos
esperar que llegue el agua diariamente de algún planeta vecino.


Entonces, ¿cómo apareció el agua aquí en la Tierra? Aún no lo
sabemos bien (ver Bibliografía: Robert, 2001). Con certeza nació
antes que todos los seres vivos, porque sin agua no hay vida. Y,
¿desaparecerá el agua de aquí? Aunque no sabemos cómo ni
cuándo, es bastante posible que desaparezca. Porque hay muchos
lugares en el universo, como la Luna, donde ya no existe ni un charco
de agua. Así que nuestro reto es cuidar este gran tesoro que hemos
heredado porque, cuando desaparezca, desaparecerán todos los
seres vivos.


Por ahora, el agua está atrapada entre nosotros y no tiene cómo
salir de la Tierra. Cuando hay una sequía fuerte en un lado, no es
que el agua haya desaparecido, sino que otro sector del planeta
está recibiendo agua en abundancia. En otras palabras, el agua se
da la vuelta dentro del mismo globo: se va y viene, una y otra vez,
de manera cíclica.


En este capítulo vamos a conocer en detalle sobre este ciclo del agua.
También conversaremos sobre las diferentes formas en que llega
este líquido y sobre su calidad para el consumo y responderemos a
la segunda pregunta inicial en el Capítulo 2.


1.1 El ciclo del agua
¿Cree usted que las montañas y los valles, los ríos y las lagunas,
los bosques y los cultivos, son seres vivos? A mí me parece que sí,
porque todos respiran el aire, se alimentan del agua y de nutrientes
y, asimismo, eliminan lo innecesario.


Ahora, analicemos cómo ellos se alimentan de agua. Cuando
cae la lluvia, el suelo se empapa de esa agua y los ríos crecen
alimentándose de ella. Las plantas también se alimentan de agua, a
través de sus raíces, como se puede ver en el experimento graficado
a continuación.




Para ver cómo el suelo o una laguna elimina el agua, necesitamos
hacer otro experimento. Sobre un charco en la tierra colocamos un
techo transparente (puede ser un plástico). En un día caluroso
podemos ver cómo, poco a poco, se forman gotas de agua debajo
del plástico, porque el agua ha subido como vapor hasta el techo.
A esto llamamos evaporación.


1 de marzo 7 de marzo


Mira cómo sube el vapor del charco.


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¿De donde viene el agua?




Una planta también elimina el agua. Pero primero la aprovecha
para preparar el alimento que necesita para vivir. Después, las hojas
liberan el agua que les sobra en forma de vapor. A este proceso lo
llamamos transpiración.


El suelo, el charco y la planta emiten el vapor más fuertemente
cuando hay más luz, más calor y más viento. Porque cuando hay
más energía, se forma más vapor. Cuando no hay un techo que lo
atrape, el vapor sube muy arriba, hasta el cielo.


Ahora, ¿qué pasa con este vapor?


Primero conozcamos cómo cambia la temperatura con la altura.
Todos sabemos que el aire en las montañas es más frío que el aire de
la costa. Si pudiéramos subir al cielo como el vapor, notaríamos cómo
disminuye la temperatura del aire. ¿Cuánto? Aproximadamente, un
grado centígrado (1 ºC) por cada 150 m.


Si el sol es el que nos calienta, ¿por qué hace más frío mientras
estamos yendo hacia él?


Por un lado, el aire no se calienta mucho con la energía solar. La
tierra, que es sólida, se calienta más rápido y pasa su calor al aire. La
capa de aire cercana a la tierra se calienta primero y pasa su calor
hacia arriba, así sucesivamente. Pero, en ese traspaso, cada vez se
pierde un poco de calor.


Por otro lado, en las montañas altas, sabemos que nos falta aire. No
podemos correr muy rápido sin antes acostumbrarnos a la altura
por unos días. Esto es porque allá arriba el aire es menos denso, es
decir, sus partículas están más distantes entre sí. Donde hay poco
aire se siente poco calor. Por estas dos razones, en las alturas se
siente más fresco.




Así es como se enfría el vapor de agua en su subida al cielo. Cuando
el vapor ya no puede subir más, por la falta de calor o energía,
busca donde apegarse o apoyarse. Lo único que puede encontrar
en esas alturas son diminutas partículas de polvo. Y el vapor se
queda pegado a ellas como una gotita. Así, el vapor se condensa
y se convierte en gotas de agua tal como ocurrió bajo el techo de
plástico, pero ahora, en el cielo.


Cuando se acercan muchas gotitas de agua en el cielo, nosotros,
desde la tierra, las podemos ver como nubes. Al momento en que
una nube entra en una zona más fría, las gotitas crecen, y cuando
el aire ya no puede soportar su peso, ellas caen de nuevo en forma
de lluvia.


Desde aquí el calor sube. Pero no lo sientes porque allá hay poco aire.


Estoy más cerca del sol, pero siento frío.


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¿De donde viene el agua?





A todo este proceso de ida y
vuelta del agua, desde y hacia la
Tierra, lo llamamos ciclo del
agua. Durante este ciclo, el agua
aparece en varios estados: el
líquido y el vapor, que conocimos
arriba; y también en forma de
solido (hielo o nieve) que vamos


a conocer en la sección siguiente.


No toda el agua que cae vuelve al
cielo enseguida. Una parte sí se evapora


inmediatamente. Otra parte se mete muy adentro de la tierra y tarda
mucho en volver a salir a la superficie para evaporarse. El agua que
queda atrapada dentro de los animales y de los árboles solo se libera
completamente cuando ellos mueren y se descomponen.


Tampoco se evapora toda el agua desde el mismo lugar donde cayó.
La lluvia que cae sobre una montaña desnuda viajará una distancia
muy grande antes de evaporarse. Porque no hay quien la atrape. Si
la montaña tiene un bosque denso, los árboles detienen el agua y la
envían al cielo desde allí mismo. Eso aumenta la posibilidad de que
la montaña reciba más lluvia.




Las zonas como la Amazonía reciben mucha lluvia y, a través de sus
densos bosques, grandes lagunas y ríos, emiten mucho vapor. Las
zonas desérticas emiten poco vapor, por eso su aire es seco y, a veces,
no reciben ni una gota de lluvia por meses enteros. Pero cuando se


Este no
es como el bi-ciclo, se


demora en dar la vuelta


Antes, los cerros estaban pelados, no había pasto,
eran parecidos a un techo de calamina... El agua de
lluvia se perdía muy rápido.


Fortunata Huallpa Mamani
Pachamachay, Cuzco, Perú


construyen grandes embalses dentro de zonas áridas, se ha observado
que las lluvias aumentan, por lo menos en sus alrededores.


Un bosque emite más vapor
y recibe más lluvia.


Aquí no hay plantas para emitir vapor. Tal vez, por eso no llueve.


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¿De donde viene el agua?




Así, el agua que se encuentra debajo de la tierra, en su superficie
y en el cielo siempre se recicla mediante este proceso de lluvia,
evaporación-transpiración y condensación.


1.2 ¿Cómo nos llega el agua?
Recibimos el agua directamente desde el cielo como lluvia, granizo,
nieve o neblina. También nos llega, indirectamente, mediante
manantiales y lagunas. Los ríos recogen y transportan el agua que
cae en sectores distantes.


Lluvia, granizo, nieve, neblina


El agua del cielo puede caer en forma de lluvia, granizo o nieve. Y la
neblina también trae agua, pero como vapor.


El granizo –esas pequeñas bolitas de hielo– cae del cielo muchas
veces junto con las tormentas. En la zona tropical, entre los trópicos
de Cáncer y Capricornio, el granizo cae sobre las cordilleras altas. Los
vientos, cargados de gotitas de agua, chocan con las montañas y se
elevan más arriba de sus cumbres. En esas alturas, las temperaturas
bajo cero pueden convertir las gotitas de agua en hielo. Estas bolitas
de hielo crecen en tamaño mientras suben, pero caen a la tierra
cuando el viento ya no puede sostener su peso.


(A lo que ahora llamamos) desierto de La Tatacoa,
anteriormente era selva, había mucha vegetación y
toda clase de animales silvestres. Y cuando vinieron
el algodón y la soya, hubo la destrucción, tumbaron
todos los árboles. Esto sucedió hace 50 años...
Usted tenía toda clase de comida, hoy no hay. Ahora
estamos intentando reforestar las zonas altas para
que vuelva la lluvia.


Héctor Vanegas
Villa Vieja, Huila, Colombia


Fuera de la zona tropical, el granizo aparece durante la temporada
fría, pero puede caer también en las tierras bajas cuando hay
tormentas.


El granizo se convierte en líquido después de caer a la tierra. Sin
embargo, las granizadas fuertes causan muchos daños a los cultivos.


El globo, con los trópicos Cáncer y Capricornio.


Las granizadas fuertes causan
muchos daños a los cultivos.


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¿De donde viene el agua?




Para ahuyentar el granizo, la gente en la Europa antigua disparaba
con cañones al cielo. En las comunidades rurales del altiplano
andino, cuando ven nubes negras acercándose a su zona, prenden
fogatas entre todos los comuneros (Gomel, 2000). Estos actos
pueden dar resultados porque, al chocar el aire caliente con las
nubes, las bolitas de hielo se convierten en gotas de agua.




La formación de nieve es similar a la de granizo, pero ocurre bajo
vientos menos violentos y temperaturas menos frías. Si se dan las
condiciones adecuadas en las nubes, cada gota de agua se convierte
en un pequeño copo de hielo y cae a la tierra. Cuando ocurren las
tormentas o los ciclones en las zonas tropicales la nieve puede caer
sobre las montañas muy altas. En cambio, en las zonas cercanas a
los polos, la nieve cae hasta en las costas.


Al caer a la tierra la nieve se transforma en líquido o puede
permanecer largo tiempo en forma sólida si la temperatura del aire
se mantiene bajo cero. Si continúa la nevada, las capas de nieve se
compactan por su propio peso y se convierten en una masa de hielo
duro y grueso (glaciar). El glaciar se descongela lentamente con el
sol y aporta agua a las quebradas aledañas.


Cuando ven nubes negras, prenden fogatas entre todos.


La lluvia ocurre cuando el aire cargado de vapor se enfría lentamente.
Un volumen de aire puede llevar cierta cantidad de pequeñas
partículas (moléculas) de vapor. Eso depende de la energía del aire.
Cuando baja la temperatura o se reduce la energía del volumen del
aire, disminuye el número de moléculas de vapor que pueden estar
volando libremente. Las moléculas restantes tienen que pegarse
a las partículas de polvo cercanas y convertirse en gotitas de agua.
Al enfriarse más, más vapores se condensan y forman gotas más
grandes. Cuando el aire ya no puede soportar el peso de la gota, cae.


Esta condensación también puede ocurrir cuando una nube húmeda
(como una que viene del mar) es llevada hacia arriba por el aire
caliente. En un día muy caluroso, el aire que se encuentra cerca de
la tierra se calienta mucho. El aire caliente sube y empuja las nubes
más arriba. Al enfriarse, los vapores en las nubes se condensan. Por
eso, después de un día muy caluroso y húmedo, es muy probable
que llueva.


La neblina contiene pequeñas partículas de vapor igual que las
nubes, pero permanece cerca de la tierra. A veces podemos ver
cómo la neblina humedece los árboles que se encuentran a su
paso. Cuando la neblina se mueve, sus partículas de vapor chocan
contra las hojas y dejan gotitas de agua pegadas a ellas. Poco a
poco, se forma una gota mayor que cae por su propio peso. Cuando
hay viento o cuando el aire se calienta mucho, la neblina se eleva y
se dispersa.


El volcán Cotopaxi, Ecuador, cubierto de glaciares.P


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¿De donde viene el agua?




Manantiales, pozos, lagunas, quebradas, ríos


Los cuerpos de agua (pozos, lagunas, quebradas o ríos) se alimentan
principalmente del agua de lluvia que corre por la superficie de la
tierra (escorrentía), pero también recogen agua de los manantiales
(ojos de agua o vertientes).


Un manantial no produce agua por sí mismo, tan solo es el lugar por
donde brota el agua que está dentro del suelo. Cuando llueve, una
parte de la escorrentía se adentra en el suelo. Esto se conoce como
infiltración y depende del tipo de suelo y de la velocidad de la
escorrentía. Cuando el suelo es más arenoso, más suelto y más seco,
o cuando la escorrentía es frenada por la cobertura vegetal sobre el
suelo o por surcos, más agua se infiltra. Este proceso también ocurre
en el fondo de las lagunas y los reservorios, dependiendo del tipo
de material que cubra su base.


Neblina densa (Cortesía de Marco Martínez, Riobamba, Ecuador).


Si encima de una calamina ponemos una frazada...
el agua de lluvia se retiene. Ocurre lo mismo en los
cerros con más pastos conservados. Hemos separado
varias astanas (zonas de pastoreo)... Las dejamos libres
para que el pasto retoñe. Los pastos ya recuperados
y bien altos ayudan a retener el agua y, en las zonas
bajas, aumenta la humedad.


Fortunata Huallpa Mamani
Pachamachay, Cuzco, Perú


Toda el agua infiltrada pero no captada por las plantas va hacia abajo,
pasando de una capa de suelo a otra. Cuando se encuentra con una
capa que no le deja penetrar fácilmente (un estrato impermeable),
como una arcilla o una roca, allí se va quedando. El lugar donde el
agua queda acumulada dentro del suelo lo llamamos acuífero.


Un acuífero, en general, no dispone de agua libre como en un pozo,
la almacena como en una esponja, llenando los espacios entre las
partículas del suelo. Las capas de arena o grava forman buenos
acuíferos cuando se encuentran sobre un estrato impermeable. Si
excavamos un pozo hasta encontrar con un acuífero, podemos ver
cómo el agua brota por todos sus lados.


Si la capa impermeable está inclinada, el agua no se queda
acumulada. Se mueve hacia abajo siguiendo la pendiente. Cuando
esta capa sale a la superficie, por un corte en la ladera por ejemplo,
el agua también brota. A esto lo llamamos manantial.


Es muy común encontrar manantiales en los bordes de las
quebradas porque ellas, muchas veces, tienen en su fondo capas
impermeables. Asímismo, al pie de los valles grandes suelen
encontrarse manantiales con bastante agua. Si las laderas de un
valle tienen bosques, se infiltra más agua y podríamos encontrar
manantiales con flujos de agua (caudales) estables.


El pozo recoge agua que se viene filtrando desde más arriba de esos árboles.


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¿De donde viene el agua?




1.3 La calidad del agua que recibimos
Hace tiempo, considerábamos el agua que cae del cielo como algo
puro. Sin embargo, en la actualidad, su pureza es dudosa. El aire
alrededor de las grandes ciudades y fábricas está muy contaminado
por los gases tóxicos (óxidos de sulfuro o nitrógeno, especialmente)
que emiten los vehículos y chimeneas. El viento los lleva hasta
zonas distantes. Las erupciones volcánicas también agregan estos
gases a la atmósfera. Cuando se mezclan con la lluvia que cae sobre
la tierra, la llamamos lluvia ácida.


Las lluvias ácidas hacen mucho daño a largo plazo a los bosques. En
los cultivos no se notan sus daños porque los fertilizamos
frecuentemente. La cal que regamos en los cultivos también reduce
los perjuicios por la lluvia ácida.


Al agua de las montañas también la
consideramos pura, sin embargo, el
agua que se acumula en los páramos o
humedales a veces contiene bastante
hierro, producido por la descomposición
de las plantas. En el fondo de los canales o
quebradas suelen observarse sedimentos
rojizos de óxido de hierro. Esta agua no
es apta para consumir. Los cultivos sí
necesitan un poco de hierro pero si se
presenta en exceso, hasta el pasto muere.


El agua que se infiltra en el suelo puede
contaminarse en su recorrido. A veces, con
ciertos minerales (hierro, azufre, boro, etc.),


otras veces, con materiales orgánicos (metano, lodo podrido, asfalto,
petróleo, etc). El pozo o el manantial que recibe esta agua nos puede
indicar su nivel de contaminación por su color, olor y sabor. Pero en
ciertas situaciones no percibimos nada, hasta que los cultivos o las
personas comienzan a enfermarse.


El agua también se contamina por las actividades humanas. Los
aceites que se botan en los desagües, las aguas servidas domésticas
y las descargas industriales que se vierten en los ríos y las escorrentías
agropecuarias que se acumulan en las quebradas, todas son


Oiga
compadre, mucho ojo al


usar las aguas amarillas.


contaminantes. Los drenajes de los campos agropecuarios, aún cuando
no sean tóxicas, han causado graves problemas en muchas partes del
mundo (Ongley, 1977). A veces, esas descargas contienen bacterias,
parásitos o metales pesados que causan enfermedades en la población.
Sus altas cargas de nutrientes pueden crear algas o malezas acuáticas
en grandes cantidades: ellas dejan los cuerpos de agua sin oxígeno
disuelto, facilitan la proliferación de plagas de mosquitos y dificultan la
navegación. Además, en la actualidad, se produce y usa un sinnúmero
de sustancias tóxicas en las ciudades y campos agrícolas que dificultan
y hacen más costoso el detectar el agua contaminada.


Algunas personas mayores pueden reconocer si su agua es apta
para el uso agrícola observando las plantas y los peces que viven en
la fuente. Este tipo de conocimiento tiene sus limitaciones. Es válido
únicamente para su localidad. Además, ellos no han tenido tiempo
suficiente para detectar problemas causados por los nuevos tóxicos.


Los organismos acuáticos visibles (insectos, moluscos, lombrices, etc.,
que se denominan científicamente como macroinvertebrados), por
su intolerancia a ciertos tóxicos, pueden indicarnos la calidad biológica
de las aguas (Alba-Tercedor, 1996). Si el agua se contamina, los
organismos que viven allí serán reemplazados por otros, más tolerantes
a los tóxicos. Para conocer si está cambiando la calidad del agua, se
toman muestras de ellos en la fuente cada cierto tiempo. Este método
se puede mejorar agregando los conocimientos locales para obtener
un sistema práctico y de bajo costo para detectar la contaminación
(CIPAV, sin fecha).




Macroinvertebrados de agua limpia. Longitud 14 mm.
(Cortesía de Víctor Galindo de la Fundación CIPAV, Cali, Colombia).


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¿De donde viene el agua?




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2CAPÍTULO 2


¿Qué le sucede al agua
con el clima cambiante?
La palabra clima describe todo lo que nosotros sentimos
en el ambiente donde estamos: la temperatura, el viento
y la humedad. Todos estos elementos, en conjunto,
determinan si va a llover, cuándo y con qué fuerza
(intensidad). Sus valores dependen de la energía que
recibe de los astros, por lo tanto, cambian todo el tiempo,
todos los días y todos los años. Entonces, ¿por qué ahora
hay tanta preocupación sobre un cambio en el clima?


Al analizar los valores históricos de la temperatura, el viento y la
humedad en un sitio, se puede pronosticar el cambio diario, mensual
y anual del clima. Los científicos también han observado los cambios
del clima por ciertas anomalías cíclicas, como por ejemplo, el
fenómeno de El Niño. En este caso, si se observa que sube la
temperatura del mar, ellos nos alertan que puede llegar el fenómeno,
y pronostican lluvias fuertes en ciertas zonas y sequías en otras.
Pero hay otros cambios del clima, mucho más drásticos y de mayor
duración, sobre los cuales aún estamos a oscuras.


La disminución de los glaciares es uno de esos
cambios. Hay ciertos indicios de que eso ha
ocurrido ya varias veces y que ha durado
cientos o miles de años. En las partes altas
de los Andes podemos observar lomas
enteras de piedritas sueltas, arrastradas
y depositadas allí por antiguos deshielos
de los glaciares. También hay indicios de
grandes subidas del nivel del mar en épocas


Todo cambio
es bueno, sino me aburro.




antiguas que muchos responsabilizan a los deshielos glaciales de
larga duración. Muchos de estos cambios han ocurrido aún antes
de que comenzara a andar el ser humano en la Tierra, por eso no
sabemos qué mismo causó estos eventos, con qué fuerza actuaron
ni cuánto duraron.


En el altiplano Andino, durante las últimas décadas, hemos
observado que muchos glaciares están desapareciendo poco a
poco. Algunas montañas ya no tienen nieve permanente.


Una montaña cubierta con un glaciar.


El glaciar desaparece y el nivel del mar sube.


Comparando los datos de las lluvias y temperaturas en los últimos
50 años, los científicos han confirmado que efectivamente está
ocurriendo una variación significativa en el clima. Ellos temen que
estamos experimentando un cambio climático, una variación muy
drástica, como ya sucedió en tiempos prehistóricos.


Veamos lo que hasta ahora han observado los científicos acerca de
esta variación climática y sus pronósticos sobre lo que pueda pasar
de aquí en adelante.


2.1 ¿Qué cambios del clima
se han observado hasta ahora?
No existen datos históricos precisos y continuos sobre el clima en la
Región Andina. Algunas zonas tienen datos completos desde hace
2 o 3 décadas, pero casi todos se han registrado en las ciudades sin
cubrir la complejidad geográfica de la cordillera. Eso ha complicado
mucho las investigaciones.


Al analizar la información existente desde 1940, se ha observado
que en los Andes tropicales el promedio anual de la temperatura ha
ido aumentando lentamente. Pero desde los años 70, este aumento
se triplicó. A partir de entonces, el incremento ha sido de un tercio
(0,3) de grado centígrado cada 10 años (Vuille, 2007).


Retroceso glaciar del volcán Cotopaxi 1976-
2006 (Cortesía de SNGR/ INAMHI, Ecuador).


1976 1997 2006
19,2 13,5 11,8


% 0 -29,7 -38,5


Retroceso glaciar del volcán Cotopaxi 1976-
2006 (Cortesía de S R/ I A I, Ecuador).


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¿Qué le sucede al agua con el clima cambiante?




En otras palabras, la temporada de calor es más calurosa que antes. Y
en la temporada fría, el frío es menor. Este calentamiento no ha ocurrido
uniformemente todos los años, tiene sus años altos y bajos, pero el
comportamiento general de la temperatura anual (la tendencia)
muestra ese aumento pequeño que mencionamos antes.


Esta situación también se observa en otras
partes del mundo. ¿Por qué todo el planeta
se está calentando más rápido ahora?


A partir de la Segunda Guerra Mundial,
aumentó aceleradamente la cantidad de
industrias y vehículos en todos los países.
Además, durante este tiempo, hemos


acabado más rápidamente con nuestros
bosques, para obtener más madera o
para cultivar más. Por eso sospechamos


que las actividades humanas tienen
mucho que ver con esta aceleración del


calentamiento global.



¡Qué bueno!, con el aire


más caliente puedo volar a los
volcanes.


Aumentó el número de vehículos Hemos acabado con los bosques.


Este calentamiento no está ocurriendo al mismo ritmo en todos
los lugares del mundo. No ha sido uniforme ni siquiera en la Región
Andina. En el lado amazónico de la cordillera, el calentamiento es
insignificante, mientras que en el otro lado, en las faldas que dan hacia
el Pacífico, es mucho mayor (Vuille, 2007); tal vez, porque allí ocurre el
fenómeno de El Niño que causa calentamientos cíclicos. El altiplano
Andino, por su parte, ha experimentado un aumento intermedio de
la temperatura. En el sur de los Andes, en Chile y Argentina, sí ha
ocurrido un calentamiento gradual, pero más lento. Las variaciones de
la temperatura a lo largo del altiplano no han sido uniformes porque
el clima de cada localidad andina depende mucho de su ubicación:
dentro de un valle, sobre una montaña o en una ladera.


En la región de Cuzco, en Perú, el calentamiento ha sido gradual en
la parte alta (3 500 metros sobre nivel del mar –m. s. n. m.–), mientras
que en su parte baja (2 000 m. s. n. m.), cerca de Machu Picchu, se
ha observado un leve enfriamiento en los últimos 40 años (SENAMI,
2009). Más al sur, en el altiplano boliviano (cerca de 4 000 m. s. n. m.),
las temperaturas máximas y mínimas diarias se han incrementado
levemente durante casi todo el siglo pasado (Marengo, 2011). Es


1970. El aire frío mantiene el glaciar de la montaña.
2012. El calentamiento reduce la nieve
y permite cultivar otros productos.


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¿Qué le sucede al agua con el clima cambiante?




decir, año tras año, ¡disminuyeron las noches de heladas! Este es el
comportamiento general, pero de vez en cuando, ha habido años
con más noches de heladas que el anterior. Y esa tendencia general
se ha observado en casi todo el altiplano andino.


Acerca de las lluvias, los datos históricos indican un ligero aumento
en la parte norte de los Andes y una leve disminución desde Bolivia
hacia el sur (Marengo, 2011). La costa norte de Perú sí ha recibido
un incremento de lluvias, pero la costa sur y sus laderas amazónicas
han mostrado una disminución. Los días de lluvias intensas se han
incrementado en el noroccidente, mientras en la zona central
peruana, estos se han reducido.


Estas variaciones en las lluvias tampoco ocurren uniformemente durante
todas las estaciones del año. En el verano, en la cuenca del río Urubamba
–región de Cuzco– han aumentado las lluvias. Pero en la primavera,
cuando las lluvias no son fuertes, estas se han reducido todavía más.


Como se puede ver, las variaciones climáticas (de la temperatura y la
precipitación) en los Andes no han sido uniformes en toda la región
y tampoco han mantenido una tendencia firme con el tiempo.


2.2 ¿Qué se pronostica
sobre el clima de los Andes?
Pronosticar el clima es una ciencia muy compleja porque hay que
tomar en cuenta muchos elementos. Los más importantes son:


1. La temperatura del aire


2. La presión atmosférica


3. La humedad


4. La contaminación del aire


5. Los accidentes topográficos, como montañas y valles


6. Los ambientes naturales, como bosques, páramos, lagos y ríos


7. Los ambientes artificiales como ciudades, cultivos e incendios


8. El periodo pronosticado


Todos ellos actúan en conjunto para determinar el clima de un lugar.
Por eso, el dicho una mariposa batiendo sus alas en China puede


causar un huracán en América no parece ser una
exageración. Los científicos, con la ayuda de
computadoras poderosas, han desarrollado varios
modelos para pronosticar el clima. Pero la falta de
datos históricos confiables, especialmente en la
zona Andina, no les permiten perfeccionar sus
modelos. Por esta razón, hay que tener mucha
cautela en creer y actuar considerando estos
pronósticos.


Algunas variaciones climáticas (de la temperatura
y la lluvia) que se avecinan ni hemos de percibir
con certeza durante toda nuestra vida, porque
pueden ocurrir lentamente, a lo largo de varias
décadas. Lo importante es conocer cuáles son sus
tendencias. Si colocamos estaciones climatológicas
para cubrir uniformemente todas las zonas geográficas y las
monitoreamos bien, lograremos una buena base de datos para
mejorar los pronósticos.


Los científicos pronostican que la temperatura media diaria seguirá
aumentando lentamente hasta el fin de este siglo en toda la Región
Andina. Para el año 2100, se estima que este valor subiría en 3 ºC (Vuille,
2007). Pero este incremento de temperatura también dependerá de
cómo actúe la humanidad frente los cambios.


Si continúa la tendencia de la temperatura observada en los Andes
hasta ahora, podemos esperar lo siguiente:


1. Menos noches de heladas (menos pérdidas de productos
agrícolas).


2. Días de fuertes soles (mayor rendimiento agrícola, mayor
necesidad de regadío).


3. Aumento gradual de la temperatura media en cada sitio
(bajo rendimiento de los productos agrícolas de pisos fríos,
ocupación agrícola de pisos cada vez más altos)


Sobre las lluvias no existe consenso en los pronósticos. En general, se
espera un aumento gradual de lluvias en los Andes. En la temporada
húmeda de cada región, las lluvias pueden ser más intensas y de
mayor duración. En la temporada seca, se espera menos lluvia de


Si dices
“lloverá mañana”, sin


saber qué pasó ayer, ¡eres un
adivinador!


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¿Qué le sucede al agua con el clima cambiante?




lo normal. Hay estudios que pronostican una leve disminución de
lluvias en la zona sur de los Andes hasta la Patagonia.


Para la región de Cuzco, se proyecta que en el año 2100 habrá un 20 %
más de lluvias en verano y primavera, y un 40 % menos, en el invierno,
que es la temporada seca de esa región (SENAMI, 2009). En cambio,
para la zona sur de Ecuador, se pronostica un aumento de lluvias, pero
mayormente en su temporada seca (Centella y Bezanilla, 2008).


Frente a esta incertidumbre en cuanto a las lluvias, debemos
prepararnos para cualquiera de las siguientes situaciones o una
combinación de ellas:


Más calor permitirá sembrar cultivos de pisos bajos.


1. Cambios en los meses normales de lluvia y sequía (modifica el
calendario agrícola).


2. Lluvias prolongadas (pérdidas en algunos productos agrícolas
y ganancias en otros, deslaves, inundaciones).


3. Lluvias intensas concentradas en áreas pequeñas (deslaves,
inundaciones).


4. Sequías prolongadas (falta de agua para consumo, pérdidas
agrícolas).


Para prever la disponibilidad de agua en el futuro también debemos
entender el comportamiento de los glaciares. Actualmente, los
nevados están retrocediendo en la mayor parte de la cordillera de los
Andes. El calentamiento del aire puede acelerar su deshielo. Por otro
lado, una precipitación mayor de nieve, en ciertas temporadas del
año o en ciertos años, puede frenar la pérdida del hielo.


El deshielo rápido de los glaciares aumentaría los caudales en las
quebradas, a corto plazo, complaciendo a las poblaciones de más
abajo. A mediano y largo plazos, cuando ya no haya más hielo arriba,


Pobre vecino, el agua se llevará todos sus granos.


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¿Qué le sucede al agua con el clima cambiante?




se reducirían los caudales. Esto puede ocasionar conflictos entre los
usuarios del agua. Más que todo, puede causar desplazamientos
de poblaciones enteras (como ocurre en Bolivia, por ejemplo) y
grandes pérdidas económicas.


Como explicamos anteriormente, ninguno de los escenarios de
arriba se hará realidad con total certeza. Tampoco podemos
descartarlos completamente. Lo único que podemos hacer es
prepararnos y no dejar que el clima nos sorprenda.


Montaña con glaciar completo.


Si el glaciar desaparece, la quebrada se
seca y los peces mueren.


El deshielo aumentó el caudal.
Pero sin nieve, la quebrada se secará.


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¿Qué le sucede al agua con el clima cambiante?




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3CAPÍTULO 3


¿Qué enseña esta guía?
Con esta guía intentamos ayudar a afrontar este clima
tan incierto. Específicamente, explicaremos cómo
prepararse cuando ocurren periodos largos de escasez
de agua. Conversaremos sobre cómo conseguir agua
para el consumo: de la casa y en el campo, y cómo usar
esa agua sin desperdiciarla.


Un cambio climático no será igual que las emergencias de agua que
hemos experimentado hasta ahora: lluvias torrenciales o sequías
fuertes. Porque sus impactos se sentirán a nivel mundial. Todos
estaríamos afectados. Además, estos impactos no se limitarían a un
día o a un mes, sino que nos golpearán por un largo tiempo, tal vez
por cientos de años. ¿Qué significa esto? ¡Que no podemos esperar
que venga alguien de afuera con ayuda para rescatarnos!


Entonces, en vez de estar extrañando los buenos tiempos del
pasado, debemos acostumbrarnos a vivir con un clima cambiante y
diferente. Mejor aun, adaptémonos a convivirlo.


Por suerte tenemos tiempo. Adaptarnos al cambio significa realizar
experimentos nosotros mismos. Ganar experiencia observando
los resultados. Aprender de lo bueno y continuar mejorando las
técnicas.


Por ejemplo, según cómo se comporte el clima deberemos modificar
la forma de conseguir el agua y consumirla. No solo en nuestra casa
sino también en nuestros cultivos.


Hacemos estos experimentos sin esperar recursos externos.
Aprovechemos al máximo todos los recursos que disponemos en
nuestro alrededor. Entonces, ¿por qué no sacamos provecho del
mejor tesoro que nos dejaron nuestros antepasados: su sabiduría?




Los conocimientos de nuestros abuelos sobre el manejo (la
crianza) del agua son invalorables. Preferimos usar aquí el término
crianza del agua cuando hablamos de esas prácticas ancestrales.
Porque la crianza implica no solo sacar provecho de ella. Nuestros
abuelos consideraban el agua como un ser vivo, como parte de su
comunidad. El agua les ayudaba a criar a los suyos. Y ellos, por
respeto mutuo, intentaban criar al agua. No la desperdiciaban, la
cuidaban.


Estas prácticas son resultados de sus
experimentos vivenciales de miles de años.
Los mayores enseñaron a sus hijos las
prácticas que les resultaban mejor. Para
implementarlas, ellos no necesitaban dinero,
maquinaría ni títulos universitarios. Sus
técnicas son fáciles de comprender porque


están basadas en observaciones minuciosas
de la misma naturaleza. Son fáciles de
implementar porque utilizan materiales de


su propio entorno, así como su propia fuerza
y la de sus vecinos. Son fáciles de modificar


y adecuar a otros sitios porque uno mismo va
evaluando los resultados.


Venteando habas: Chivay, Arequipa, Perú.


Sí, sus
antepasados eran ingenieros,


¡pero de la universidad del campo!


Esta guía es una recopilación de algunas prácticas ancestrales de
criar al agua, no solamente de los Andes, sino del mundo entero
(las que están a nuestro alcance). Aquellas prácticas que no tienen
raíces andinas también pueden ser adaptadas a nuestro medio.
Durante los últimos 500 años hemos adaptado, por la influencia
de otras culturas, muchas experiencias. Por ejemplo, la forma de
consumir agua en la casa hoy es muy diferente al pasado. Hoy
cultivamos muchas plantas que vienen de otros lugares. Criamos
muchos animales de otros lugares del mundo. En el campo,
usamos herramientas muy diferentes a las que usaban nuestros
antepasados. Ahora hasta el clima va a ser diferente al del pasado.
Entonces, ¿por qué no intentamos probar y adaptar prácticas que ya
dieron resultados en otros climas?


El cuadro de abajo indica los temas que serán tratados en los
capítulos siguientes:


Capítulo Tema


4
Prácticas que nos permiten conseguir más agua de la que nos
trae el clima.


5
Tecnologías para captar directamente el agua de lluvia.
Porque captar esta agua limpia es muy fácil y muy económico.


6 Técnicas adecuadas para aumentar y captar el agua subterránea.


7
Técnicas para aprovechar bien todas las aguas que hemos
captado, sin desperdiciar, ni contaminarlas.


8
Cómo combinar todas estas prácticas para adaptarnos
al cambio climático.




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¿Qué enseña esta guía de campo?




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4CAPÍTULO 4


¿Cómo conseguimos
más agua en la sequía?
La mayor parte de los Andes experimenta anualmente
largos periodos de sequías. Aunque hemos aprendido a
vivir sin lluvia en estos meses, cuando tarda demasiado
su retorno nos desesperamos. Como hemos visto en el
Capítulo 2, en el futuro no podemos esperar que retornen
las lluvias en las fechas y cantidades acostumbradas.


¿Qué opciones tenemos si la lluvia se tarda? Actuar desesperadamente
no es una salida. Esto podría causarnos un pánico que nos llevaría a
la ruina porque perderíamos muchos recursos en remedios parche.
Debemos estar preparados con diferentes alternativas que nos
ayuden a superar una escasez crítica de agua.


1. La mejor opción es usar el agua captada sin desperdiciar nada.
Vamos a discutir varias prácticas de este tipo en el Capítulo 7.


2. Probablemente usted dirá: ¿por qué no perforamos un pozo? Es una
buena opción, pero haciéndolo apuradamente en una emergencia,
nos va a costar una fortuna. El agua subterránea siempre está allí y
podemos aprovecharla para complementar el agua de lluvia, según
nuestras necesidades y posibilidades. Cavar un pozo es una de las
técnicas para captar agua subterránea y es muy costosa. Vamos a
conocer algunas de estas técnicas en el Capítulo 6.


3. Hay otras prácticas que usaron nuestros antepasados en sequías
largas. Algunas de las más provechosas son: realizar rituales para
solicitar lluvia, captar agua de la neblina, condensar el vapor
para captar agua y manipular las nubes para forzar la lluvia.
No deben ser medidas desesperadas porque necesitan mucha
preparación y planificación para lograr buenos resultados. En
este capítulo vamos a conocer estas cuatro prácticas en detalle.




Un buen pronóstico del clima nos ayudaría a prepararnos para
una sequía larga. En el Capítulo 2 ya conocimos las dificultades
que tienen los científicos en pronosticar las actuales variaciones
climáticas. Pero hay personas mayores que son expertas en
pronosticar la lluvia para su zona: cuándo y cuánto caerá. Al final
de este capítulo veremos cómo ellos aprendieron a pronosticar el
clima sin computadoras.


De hecho, sus pronósticos se basan en el comportamiento del clima del
pasado; pero como el clima actual no sigue los patrones del pasado, los
pronósticos campesinos también se pueden equivocar. Sin embargo,
si conocemos bien los indicadores que analizan ellos, comparando
sus razonamientos con el comportamiento actual del clima podemos
aprender a pronosticarlo mejor. En los Andes, cada valle tiene su propio
clima. Por eso, las predicciones localizadas son mucho más útiles para
el campesino que las que cubren una región grande.


4,1 Rituales ancestrales para solicitar agua


Hace unos 10 000 años, algunas sociedades humanas optaron por la
agricultura. Dejaron de ser nómadas y se asentaron en un lugar fijo.
Desde entonces, dependen del agua que está a su alcance para el
consumo de las personas, animales y cultivos. Poco a poco, algunos


Gracias Apu, por compartir su agua con nosotros.


aprendieron a almacenar agua para el consumo posterior y no
depender solamente de la que cae o la que corre. Aún así, siempre
que se retrasaba la temporada de lluvias, ellos tenían problemas.


Desde que el ser humano comenzó a razonar entendió que no puede
controlar todo lo que ocurre a su alrededor. De allí, tal vez, nació su
reverencia y respeto a todos con quienes comparte este mundo:
otros seres humanos, animales, plantas y toda la naturaleza. Cuando
deseamos comunicar nuestro respeto o reclamo a otro ser humano
entablamos una conversación con él. ¿Cómo comunicamos nuestro
respeto a la naturaleza? A esa comunicación la llamamos ritual.


Nuestros antepasados usaban rituales para comunicarse con otros
seres y con las fuerzas naturales. La lluvia, el viento, las montañas,
los ríos, los árboles, todos ellos eran parte de su sociedad. Veneraban
a las montañas grandes y los ríos caudalosos porque les inspiraban
mucho respeto y les pedían favores cuando había una necesidad.
Varias comunidades aún mantienen estas prácticas.


La comunidad Kotama, en Otavalo, Ecuador, considera al agua como
una familia de cuatro hermanas y cuatro hermanos con temperamentos
distintos (Cachiguango y Pontón, 2010). Cuatro fuentes de agua: el
manantial, la lluvia, la laguna y el río son nombradas como las hermanas.
Los hermanos son: el granizo, la helada, la lancha (lluvia junto con un sol
radiante) y el pipharlay (gruesas gotas de agua que caen sin aviso).


Cuando recibe un favor grande, como una buena cosecha o un
manantial permanente, la comunidad decide hacer un pago de
agradecimiento. Sus sabios determinan cuál hermano de agua
es el responsable por el acontecimiento y dirigen los rituales


Las cinco fuentes (en Raqchi) son igual como
nosotras. Cada una es una persona...Tiene 5, 15, 30,
50 y 60 años: ashni, huarmi, mama, abuela y colla (la
última es como una sacerdote).


Martina Mamani
Raqchi, Cuzco, Perú


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¿Cómo conseguimos más agua en la sequía?




correspondientes. Ellos consideran que las anomalías, como el
retraso de las lluvias o la aparición de enfermedades raras, ocurren
por algún acto que desequilibra la armonía en su sociedad. En una
situación de ese tipo, analizan la posible causa del desequilibrio
y determinan el hermano de agua cuyas cualidades pueden
restablecer la armonía en el pueblo.


: El baño de flores es para limpiar la mala energía y
que se llene de buena energía... se hace directamente con agua sagrada.
Usamos flores para que florezca uno espiritualmente.


Martina Mamani
Raqchi, Cuzco, Perú


Se hacen pagos al Apu, a la tierra Taitamallcu...
Los pagos son con granos de diferentes colores, los
mejorcitos. Después, un buen cebo de la alpaca, del
pecho o del corazón.


Vamos al mismo ojo y con el incienso hacemos los
saumes, el tincachi con vino chicha y hacemos la
entrega. Se prepara una alpaquita guagüita de la que
aborta, con un pago de coquita y láminas de oro y
plata... Hacemos la tinca. Se lo hace todos los años.
Es un respeto máximo al Apu.


A los cuatro días llegamos a una catarata… Hacemos
una recepción del agua, con banda, es una fiesta
grande. Las señoras reciben el agua, con un vaso se
toman un poquito y con signo de cariño le sirven un
vaso de chicha al agua.


Celso Celestino
Ichupampa, Arequipa, Perú


En el Yaku raymi, los días 24 y 25 de agosto, toda
la comunidad participa en la bendición del agua…
Traemos el agua en vasijas y esa agua es venerada
toda la noche, toda la comunidad prende la vela. Y se
devuelve el agua al ojito.


Abdón Flores
Andamarca, Ayacucho, Perú


En la ceremonia que se realiza para solicitar la presencia de la
lluvia, en Kotama, participa toda la comunidad, incluyendo mujeres,
jóvenes y niños. En la fecha escogida, se reúnen todos en una loma
cercana con comida suficiente para un banquete. El compartir
comida en público hace olvidar las diferencias o cualquier roce
entre los socios. Lograda la armonía, comienzan a apelar –mediante
cantos o gritos– a que vuelva la hermana lluvia. Incentivan a todos
los niños a que llamen a la lluvia por ser personas más sinceras
(Cachiguango y Pontón, 2010).


El ritual para atraer la lluvia se realiza de diferentes formas en
diferentes sociedades. Los hombres y mujeres del pueblo Zuni de
Nuevo México, EE. UU., danzan y cantan en voz alta con sus vestidos
decorados de plumas y turquesas. En el altiplano peruano de Puno,
los gritos de los niños y los lloros de las mujeres son las llamadas
preferidas para solicitar la lluvia. Algunos pueblos Maya se reúnen
alrededor de un altar y piden a los niños que imiten el croar de las
ranas o el graznar de algunas aves, llamando a la lluvia.


En Bulgaria y en la antigua Yugoslavia practicaban cantos o
bailes ceremoniales con el mismo fin. Las muchachas del pueblo,
vestidas con hojas tejidas, rondaban de casa en casa invocando las
bendiciones. Los pastores prehispánicos de las islas Canarias solían
incitar a sus manadas de ovejas y cabras a balar para que llueva. En
diferentes partes de la India, cuando se retrasan las lluvias, realizan
un matrimonio ceremonial, ¡pero entre ranas! Llevar las ranas a un
sitio sagrado y hacerles croar ha sido un ritual común para solicitar
lluvia en muchas partes de los Andes.


Ceremonia solicitando la lluvia.


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¿Cómo conseguimos más agua en la sequía?




La ciencia moderna aún no ha logrado entender ni explicar el enorme
poder que tiene la voz para tranquilizar, curar y comunicarse con
fuerzas naturales. Sin embargo, todas las religiones reconocen este
poder de la voz y hacen sus oraciones en voz alta. La Biblia dice: En
el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era
Dios (Juan 1:1). Aquí, con el Verbo se refiere a la palabra hablada. Del
mismo modo, nuestros ancestros usaron la voz para comunicarse
con las fuerzas naturales y lograron resultados.


El matrimonio o la mezcla ceremonial de aguas de diferentes fuentes
es otra forma de solicitar la presencia de lluvias, especialmente en
los Andes. En la ceremonia Para Mañakuy, que hasta hoy se realiza en
la comunidad de Yanacona (Municipio de Chinchero, Cuzco, Perú),
se lleva un cántaro de agua de una laguna de la zona baja para ser
mezclada con la de una laguna de altura, de donde provienen las
lluvias. Al momento de vaciar el cántaro en la laguna, los comuneros
le arrojan piedras para enojarla y esperan como resultado lluvias
torrenciales (Callañaupa, 2011). En cambio, en el pueblo indígena
de Chipaya, en el salar de Coipasa, Oruro, Bolivia, recogen un cántaro
de agua del mar, de la costa chilena, para ofrecerle a su fuente de
agua (Mamani, 2012).


Muchos usan artefactos en sus ceremonias para representar
diferentes fuerzas naturales. En el pueblo Zuni las plumas


Matrimonio de ranas.


simbolizan el viento, y la turquesa, el agua. El uso de la concha
mullo (Spondylus princeps) para representar al dios de la lluvia ha
sido muy común en los Andes (Paulsen, 1974). Estas conchas fueron
enterradas ceremonialmente en las albarradas (reservorios) de la
costa ecuatoriana hace 3 000 años, posiblemente, para atraer las
lluvias (Stothert, 1995). Los pueblos aborígenes de Australia tenían
expertos que hacían llover mediante ceremonias. Ellos usaban
objetos sagrados para representar el arcoíris o la lluvia misma
(Tonkinson, 1972). Algunos pueblos Han, de China, veneraban
dos piedras grandes: Yin (de lluvia) y Yang (de sequía). Cuando se
retrasaba la lluvia, un representante del pueblo golpeaba a la piedra
Yang para debilitarla y que la piedra de lluvia pueda dominar.


Los sacrificios también son parte integral de estos rituales. En el
caso antes indicado, en China, los golpes eran simbólicos. Algunos
realizan sacrificios físicos reales. El pueblo Totonaca, del noreste de
México, realiza un ritual muy peligroso: el palo volador, solicitando la
lluvia a sus dioses del monte y del sol. Cuatro personas se amarran
de los pies, con cabos, colgados de un palo bastante alto y vuelan
a altas velocidades alrededor del palo. El acto simula el vuelo del
pájaro Guagua que hace estas acrobacias cuando se acerca la lluvia.
Los padres totonacas incentivan a sus hijos a volar especialmente
para este ritual.


Esta concha llamará a la lluvia para llenar la albarrada.


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¿Cómo conseguimos más agua en la sequía?




En la isla de Java, Indonesia, algunas comunidades solicitan lluvia
mediante peleas ceremoniales entre hombres voluntarios. Pelean
con cañas de rattan (un tipo de carrizo delgado y flexible) hasta que
de uno de ellos brota sangre. En las montañas de Guerrero, México,
los pueblos originarios realizan la pelea de tigres, una ceremonia
solicitando lluvia: dos hombres se visten de tigres y se reparten golpes
fuertes, cuerpo a cuerpo, como esos animales. Los pueblos Sotho, de
Sudáfrica y Lesotho, solicitan la ayuda de sus ancestros para recibir
lluvias a tiempo. Pero en sequías largas, golpean ceremonialmente
sus tumbas, para reclamarles por no hacer bien su trabajo.


Enviar ceremonialmente el humo al cielo mediante fuego también
ha ayudado a atraer la lluvia en ciertas regiones. Las tribus Bantú, de
Sudáfrica y Lesotho, subían a las lomas, prendían fuego y enviaban su
humo oscuro al cielo. En el antiguo Japón, los sacerdotes de la religión
Shinto enviaban humo desde las montañas para llamar a las nubes.


El envío del humo, como en el intento de ahuyentar el granizo
(sección 1.2), tiene una influencia directa sobre las lluvias: por una
parte, aumenta la cantidad de partículas sólidas en el aire alrededor
de las cuales se condensa el vapor de agua, y por otra, empuja a las
nubes hacía alturas más frías para que engrosen sus gotitas de agua.
El uso simbólico del humo en los rituales para pedir lluvia nació, tal
vez, en reconocimiento de ese poder.


Voladores totonacas en el sitio ceremonial El Tajin, Veracruz, México.


Cuando las sociedades se modernizan, tienden a rechazar y
descartar las ceremonias y los rituales, por considerarlas rudas o
incultas. Sin embargo, estos rituales han persistido por cientos de
años en varias comunidades porque sí dieron resultados. No por
pura casualidad. Deben haber razones que aún la ciencia moderna
no logra explicar.


Además, estos rituales no son eventos
aislados para solicitar algo puntual.
Son parte de la convivencia diaria
de las sociedades. Estos actos,
acompañados de pagamentos
realizados desde los sitios sagrados
(Arroyo, 2010), intentan equilibrar y
armonizar la naturaleza con buena fe y
con buenos pensamientos. La ciencia
moderna tiene muchas dificultades
para aceptar que los pensamientos
y sentimientos son efectivos para
comunicarnos con la naturaleza.


Investiguemos con la ayuda de las personas
mayores sobre las ceremonias que antes realizaban con éxito en
épocas de sequías y hagámoslas revivir. Estos rituales permiten
valorar el aporte de todos: niños, jóvenes y mujeres, y unificar a
la comunidad. También ayudan a mantener viva su cultura dando
realce a los bailes, materiales y productos locales.


4.2 Captar agua de la niebla
La mayor parte de la franja costera del Pacífico americano recibe
muy poca lluvia. Sin embargo, casi la mitad del año está bañada con
una neblina muy densa y húmeda: una niebla. ¿Cómo se forma esta
niebla? En esa temporada, las corrientes marinas costeras enfrían
el aire. Cuando el vapor sobre el mar es empujado hacia la costa,
al chocar con el aire frío, se condensa y forma una neblina. Vientos
suaves permiten que esta neblina se acumule sobre las lomas bajas
y las cubra como una densa manta blanca (Martos, 2009).


Soy rudo,
pero no bruto.


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Debajo de los bosques que hay en estas lomas, podemos ver cómo
los árboles captan el agua de la niebla y mantienen húmedo su
suelo, sin que haya lluvia.


Nuestros antepasados lo observaron bien y recogieron el agua
atrapada por los árboles en pequeñas pozas excavadas sobre los
filos de las lomas. La comunidad de Juncos, cerca de Bahía de
Caráquez, Ecuador, no hubiera sobrevivido los largos meses de
sequía costeña sin las pozas prehispánicas en sus lomas. Pequeñas
depresiones como canales recogen las gotas que caen de los
árboles a lo largo del filo de las lomas y alimentan las pozas. Este
tipo de pozas, de diversas formas y tamaños, fueron construidas a lo
largo de la costa Pacífica.


Niebla costera.


Poza de agua de niebla sobre una loma costera, Juncos, Bahía de Caráquez, Ecuador.


En Loma Alta, Santa Elena, Ecuador, los comuneros decidieron
revalorar el aporte de su bosque en atrapar agua de la niebla y lo
declararon como reserva (Becker, 2005). Sin embargo, muy pocas
lomas costeras del Pacífico aún están cubiertas de bosques. Se las
ve como pequeñas islas verdosas en un mar de tristes dunas grises.


Las lomas costeras de Perú no reciben más de 50 mm de lluvia a lo
largo de todo el año. Lima está asentada en este desierto con sus 8
millones de habitantes. Muchos de sus barrios marginales no
pueden ni soñar cuándo les habrá de llegar el suministro de agua
municipal. Algunos de ellos apostaron por el poder de los árboles
para captar el agua de la niebla.


En las lomas desnudas, sobre sus casas, la gente ha sembrado
algunas especies de árboles aptos para captar agua de la niebla
como tara (o guarango, Caesalpinia spinosa) y casuarina (o pino
australiano, Casuarina cunninghamiana). La tara es un árbol nativo
de esta costa Pacífica y la casuarina viene de Australia. El primero
también produce un fruto con valor comercial.


Las lomas desnudas sobre barrios marginales de Lima.


Las plantas de tara y casuarina atrapan las nieblas.


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Pero al inicio necesitaban agua para regar las plántulas. Para eso
levantaron varias atrapanieblas que son grandes redes plásticas (de
4 x 8 m), soportadas verticalmente por palos. Ellas acumulan las
gotas de agua atrapadas de la niebla. Lograron captar hasta 8 litros
de agua por día por metro cuadrado de la red, durante los tres meses
de medición (Lummerich y Tiedemann, 2009). Algunas redes fueron
construidas con mallas finas comerciales y otras eran arpas de
alambres de luz (estiradas verticalmente pero en dos capas, sobre
un marco metálico). Las que tenían hilos diagonales entre ambas
capas dieron mejores resultados porque seguían atrapando gotas
de agua aún cuando el viento cambiaba la dirección.


El agua recolectada era dirigida hacia pequeños reservorios. Luego
llenaban unas ollas de barro ‘sembradas’ entre las plántulas. Después de
un año y medio, los mismos árboles ya atrapaban agua, no solamente
para su supervivencia sino también para las plantas a su alrededor.




Atrapanieblas artificiales.


Estamos regando los huertos con agua de la niebla.


En las últimas décadas, se han instalado estas redes plásticas
en muchos países. Ellas proveen de agua, principalmente para
el consumo humano en las comunidades con difícil acceso. Su
provisión de agua limpia y su mínimo costo de operación, le da a
este mecanismo una ventaja amplia sobre otros. Sin embargo, sus
altos costos de instalación inicial y de mantenimiento (donde hay
ventarrones fuertes) impiden su desarrollo a gran escala.


Si antes de las redes plantamos una cortina de árboles firmes y
altos, para que enfrenten los vientos, a la larga se pueden reducir
los daños por ventarrones. La misma comunidad que se beneficia
puede asumir el mantenimiento del sistema.


El volumen de agua que capta una red depende de su ubicación y
de la época del año. Algunos sitios requerirán sistemas grandes de
atrapanieblas para acumular suficiente agua para todo el año. Por
otro lado, se puede complementar la captación de agua de niebla con
otra de agua de lluvia porque las dos no ocurren al mismo tiempo.


Vegetación bajo el árbol de palo verde.


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enfrié la capa de aire que está sobre ella. En una madrugada sin
mucho viento, el vapor se condensa y forma una neblina ligera.
Captar agua de esta neblina es complicado porque casi no se mueve
horizontalmente. Con el sol de la mañana la neblina se levanta
porque la tierra comienza a calentarse de nuevo.


No existe mucha humedad en una neblina de este tipo. Sin embargo,
en un desierto, cualquier gota de agua vale su peso en oro. Tal
vez por eso, desde hace 4 000 años, el desierto de Negev, Israel,
ha sido adornado con innumerables montones de piedras. Estos
montículos, de entre 15 y 100 cm de altura, están colocados sin
dejar mucho espacio entre sí. Largas filas de grava cubren el piso
entre los pilos de piedras. La neblina que cubre el desierto en la
madrugada libera sus gotitas de agua dentro de los montículos. Las
filas de grava y unos canales colectores ayudan a conducir el agua
hacia las terrazas agrícolas o pozas (Evanari et al., 1982).


Hoy, después de unos 5 años de este experimento, el barrio
Quebrada del Paraíso de Lima ya tiene agua potable municipal y las
redes artificiales están abandonadas. Sin embargo, los árboles que
lograron establecerse en las lomas muestran su gran efectividad en
atrapar la humedad. Los habitantes están soñando en reverdecer
sus lomas de nuevo aprovechando esa humedad.


En la ladera occidental de los Andes, entre los 1 500 y los 3 000
msnm, aún existen remanentes de otro tipo de atrapanieblas.
Sus bosques tienen árboles grandes, arropados densamente con
musgos que son campeones en atrapar la niebla.


Esta neblina se forma sobre la planicie, al pie de la cordillera. El viento
eleva el aire húmedo en busca de una salida por encima de las
montañas. El enfriamiento del aire y la consiguiente condensación
del vapor ocurren por el rápido cambio de altura. La neblina pesada se
extiende sobre la ladera, pero si el viento no logra elevar y dispersarla,
ella se acumula y forma una niebla densa. Se estima que los bosques
que atrapan esta niebla aportan hasta con el 60 % del agua que
reciben las comunidades inmediatamente abajo (Roach, 2001). Estos
atrapanieblas naturales hoy desaparecen en forma acelerada. Los
pastos y cultivos que los reemplazan no logran atrapar casi nada del
agua de la niebla.


La neblina también aparece en los valles interiores. La tierra se
enfría rápidamente en las noches despejadas, haciendo que se


El proyecto lo empezaron como proyecto piloto. El
experimento era (para ver) cómo captar el agua. El
agua captada de las redes se utilizaba para lavar ropa,
regar las plantas…


Se nota un crecimiento de plantas en la base de la
casuarina. Esta planta tiene cuatro años... Palo verde
siempre está verde y atrapa bastante agua… Él ya se
riega solo y hay bastante vegetación bajo el árbol… Así,
estas lomas se pueden mantener como áreas verdes.


Geronimo Huayhua
Barrio Quebrada Alta del Paraiso, Lima, Perú


Bosque de niebla con árboles musgosos.


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4.3 Captar el agua bajo
cubierta condensando el vapor
En el Capítulo 1, observamos cómo se acumulan gotas de agua
en un techo plástico que cubre un charco. También vimos que
cuando hay más sol, más gotas se forman. El agua que recogemos
de ese techo es totalmente apta para consumir. Se puede producir
agua pura a partir de agua salada o contaminada, mediante este
mecanismo.


Sin embargo, para producir agua de esta forma se debe invertir
mucha energía. Si queremos calentar el agua usando energía
solar, necesitamos colocar un techo de vidrio. Aún así, se requiere
un techo de 2 m2 para producir un galón de agua por día con este
sistema (ITDG, 1988).


Por eso, a pesar de su simplicidad, este mecanismo es útil únicamente
donde el agua para el consumo es muy escasa o contaminada.
Como por ejemplo en un barco perdido en el mar. Este principio ha
sido utilizado desde hace miles de años para obtener sal, evaporando


En este desierto, vale mucho cada gota de agua que deja la neblina entre las piedras.


¡Mira, es agua pura!


el agua del mar. En este proceso, el viento ayuda porque acelera la
evaporación del agua, pero la captación de ese vapor es casi
imposible porque se trata de un espacio abierto.


Actualmente existen otras tecnologías más eficientes, pero más
complejas, para obtener agua pura del agua contaminada
(Bouchekima, 2002).


Salinera prehispánica. Ollantaytambo, Cuzco, Perú.


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4.4 Manipulación de nubes para forzar la lluvia
Ya conocimos en el Capítulo 1 cómo los pueblos antiguos manipulan
las nubes para evitar la caída del granizo sobre sus cultivos. Asímismo,
en la Sección 4.1 conversamos sobre el uso ritual del humo para
atraer la lluvia en distintas comunidades.


Desde la década de 1950, se ha
intentado manipular las nubes
para disponer artificialmente de
lluvias. En 2008, todo el mundo
observó asombrado cómo China
trató de despejar las nubes del
cielo sobre los Juegos Olímpicos,
en el día de su inauguración. La


práctica más común es colocar
ciertas sustancias químicas
en las nubes para acelerar la
condensación del vapor. Al


mismo tiempo, se intenta crear
un ambiente más frío para ayudar


en dicho proceso.


Sin embargo, muchas inquietudes
aún quedan sin resolverse acerca de la


manipulación de las nubes. No sabemos a ciencia cierta si la lluvia
que se logra tras manipular las nubes hubiera ocurrido sin ella. Los
impactos que estas operaciones pueden causar en las regiones
vecinas tampoco son predecibles. Ellas pueden quedar sin lluvia
o pueden recibir lluvia en demasía. Tampoco conocemos bien los
impactos ambientales que causan los químicos que se usan para el
efecto (Morrison, 2009).


Con todas estas incertidumbres, ¿conviene el alto costo de esta
práctica? Su costo depende de la forma de manipulación y de
la temporada. Algunos usan aviones porque se puede colocar
los químicos en el sitio preciso de las nubes, otros, cohetes o
disparos a larga distancia. En temporadas con nubes muy secas, ni
manipulaciones repetidas lograrán buenos resultados y su costo
subirá.


¿Qué tal?
Yo también los contrato


para el día de mi boda.


En 2009, en la provincia de Cotopaxi, Ecuador, un agricultor
poderoso disparó cohetes desde la tierra para que no cayera lluvia
en exceso sobre sus cultivos. Las comunidades vecinas se opusieron
rotundamente por miedo a que esta práctica impidiera la caída de
lluvias sobre sus predios.


4.5 Indicadores del campo
para pronosticar el clima
Las comunidades campesinas andinas manejan una serie de
indicadores (señas) que les ayudan en sus labores agropecuarias,
artesanías y vivencias familiares y comunitarias, es decir, en su
crianza de la vida (Chuyma Aru, 2007). El pronóstico del clima es
solamente una parte de ese proceso.


Muchos indicadores fueron escogidos según la experiencia local
o regional. No podemos esperar buenos resultados en una zona
distinta, aunque se usen todos al pie de la letra. Por otro lado, el
clima cambiante actual complicará algunas de estas predicciones,
aún en la misma localidad.


Sin embargo, estos indicadores nos enseñan qué debemos observar
en cada región. También debemos aprender los razonamientos
que están detrás de sus predicciones. Así, podemos desarrollar


¡Esta nube es mía, ni la toques!


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nuestra propia serie de indicadores, modificando y adaptando los
razonamientos, según cómo se comporta el clima en cada localidad.


Los objetos astronómicos principales que se relacionan con el clima
en la región del lago Titicaca son: el lucero, la luna nueva, la Vía
Láctea, las Pléyades, el Arado, el Cóndor y la Cruz del Sur.


Las estrellas Pléyades dicen que adelantemos la siembra este año.


Las Pléyades o Los Siete Cabritos (Cortesía de la NASA, EE. UU.).


Muchas señas astronómicas son particulares a cada localidad
porque la ubicación de las estrellas en el cielo y el tiempo de sus
apariciones varían de región a región. La gente observa el brillo, el
color y la posición de cada objeto astronómico relativo a otro. La
brillantez y el color del objeto tienen mucho que ver con el clima,
porque las estrellas brillan, especialmente, en una noche despejada.
Eso significa que puede helar en la madrugada.


La ubicación de un astro con relación a otro cambia según los ciclos,
que duran varios años. Estos cambios causan variaciones en las
fuerzas de gravedad entre sí. Estas fuerzas afectan directamente el
comportamiento de las corrientes marinas que, a su vez, influyen
mucho sobre el clima terrestre. Por todas estas razones, las
predicciones basadas en la ubicación de los objetos astronómicos
son para un periodo largo, como el año agrícola.


Los fenómenos físicos que se relacionan directamente con el clima:
el arcoíris, las formas de nubosidad o el calor del sol, indican eventos
más puntuales. Por ejemplo, si el arcoíris aparece bien alto en el
cielo, la lluvia se acabaría pronto. Porque las gotas de agua que
dibujan el arcoíris en el cielo provienen de nubes muy altas y en el
cielo bajo no hay nubes con agua.


El halo solar sobre volcán Cotopaxi. (Cortesía de Marco Martínez, Riobamba, Ecuador).


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De los elementos meteorológicos como viento, granizo, lluvia, helada,
nieve, neblina, nube, relámpago y trueno, se observan minuciosamente
todos los detalles de su ocurrencia: dirección, velocidad, color, forma,
tamaño, sonido, frecuencia, etc. Cada uno tiene sus fechas específicas
de observación que depende mucho de cada región. En general, se
los observa durante las actividades agropecuarias.


Vientos demasiado fuertes anuncian la ocurrencia pronta de
tormentas o huracanes. Vientos pausados con pequeños remolinos
indican que va a llover en unos días. En la zona del lago Titicaca, una
lluvia el 8 de marzo indicará que las siembras de ese año se deben
realizar en las fechas acostumbradas porque las lluvias acompañarán
el calendario agrícola normal. Una lluvia intensa en ese día indica un
año de inundaciones, mientras que una lluvia suave indica todo lo
contrario. En un año lluvioso es mejor sembrar papas y en un año
seco, los granos producirán mejor. Si la lluvia se adelanta a esa fecha,
las siembras deben ser adelantadas. Estas predicciones se confirman
si la lluvia se comporta igual el día 19 de marzo.


Si cae granizo en esas mismas fechas es una indicación de que
sufrirá la campaña agrícola de ese año por el granizo. En cambio,
una granizada menuda indicaría que los cultivos producirán bien,
porque su acompañamiento durante la campaña elimina las
plagas menores en la chacra. Heladas en las fechas mencionadas
significarían que los cultivos sufrirán de muchas noches de heladas.


El equinoccio otoñal en el hemisferio sur ocurre el 20 y 21 de marzo,
por ello, es importante observar el clima cerca de estas fechas. Las


Nieve en Orange, Connecticut, EE. UU.


fechas de observación pueden variar para cada región, según su
ubicación geográfica.


Las plantas, especialmente las nativas, son buenos indicadores del
clima venidero. Se observa cómo la semilla brota del suelo, crece,
florece y se comporta frente a las heladas. En la región del lago
Titicaca, se observa todo tipo de plantas: acuáticas, herbáceas,
leñosas, arbustivas, frutales, cactáceas, con flores y tubérculos. La
totora (Schoenoplectus californicus) se observa durante los meses
de lluvia. Si ella crece muy pequeña y seca, anuncia un año seco.
Si la totora y el berro (Nasturtium officinale) muestran un buen
desarrollo, el año venidero será lluvioso. Existen varias cactáceas
de tipo tuna (Opuntia) que indican un año lluvioso con su buen
florecimiento y fructificación.


Para predecir el clima también se observan muchas especies de
animales: batracios, reptiles, peces, insectos, aves y mamíferos. Hay
que fijarse en la coloración y el brillo de la piel y la época de la
aparición de batracios y reptiles; en la cantidad de crías y el lugar de
desove de los peces; en la dirección del vuelo, el color de los huevos,
el canto, el trinar y la forma de tener reunidos ciertos materiales en
los nidos de las aves. También en el jugueteo de las crías, los aullidos
y la composición de las heces de los animales silvestres y
domesticados.


Planta de cactus.


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Los batracios, que comúnmente denominamos ranas (orden Anuro)
indican un año lluvioso cuando muestran una coloración verde
oscura durante los meses de noviembre a enero. También son
buenos para avisar sobre cambios inmediatos del tiempo: cuando
empiezan a croar significa que lloverá pronto, y si ya está lloviendo,
la lluvia continuará. Otra variedad de ranas, unas que siempre están
en las paredes, croa desde las partes altas para anunciar que la lluvia
se va a tardar.


Cuando las truchas (subfamilia Salmonidae) desovan en las orillas
de los ríos, el año venidero será lluvioso. Lo contrario ocurre si
desovan en medio o en el lecho del río.


Si en septiembre, aparecen muchas mariposas amarillas, la campaña
agrícola sufrirá por heladas. La aparición de hormigas aladas indica
que se puede presentar un veranillo. En la época de lluvias, si una
gallina se baña con tierra, la lluvia llegará esa misma tarde. Cuando
las gaviotas (familia Laridae) llegan en grupos de 5 o 6, la lluvia se
acerca, pero la presencia de una o dos indicaría que no lloverá.


El aullar del zorro (tribu Vulpini) sentado en la parte alta de un cerro
es un mensaje seguro (en los meses de septiembre a octubre) de un
año de lluvias. La entrada de un ratón a su chacra le indica lo mismo.
Si el zorro aúlla caminando o corriendo, avisa que este año no será
bueno. Cerca de la temporada de lluvias, si las crías de alpacas o
chanchos empiezan a jugar, estas llegarán muy pronto.


El tucán (Ramphastidae) también es un buen anunciador de lluvias.


Estos indicadores son unos pocos de los que se observan en la
región del lago Titicaca (Chuyma Aru, 2007). En muchos países
del mundo existen conocimientos sobre la relación directa del
comportamiento de plantas y animales con el clima. La ciencia aún
no ha logrado explicar las razones para estas relaciones tan íntimas.
Conocemos bien la gran capacidad de adaptación que tienen las
plantas y los animales a las diferentes condiciones climáticas para
asegurar su supervivencia. Ya vimos que el ser humano que vive
alrededor del Titicaca ha desarrollado innumerables prácticas
para sobrevivir y superar la dureza del clima. Entonces, ¿por qué
debemos sorprendernos por esa íntima adaptación al clima de otros
seres vivos –animales y plantas– que viven mucho más apegados a
la naturaleza?


Para aprovechar mejor los conocimientos locales para pronosticar
el clima, debemos registrar las observaciones de los indicadores del
campo y comparar sus pronósticos con lo que ocurra. Actualmente,
en el altiplano boliviano, los yapuchiris (técnicos campesinos) de
cada comunidad llevan estos registros, llamados ‘Pachagramas’
(Prosuco 2012).


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5CAPÍTULO 5


¿Cómo captar el agua de lluvia?
En el capítulo cuatro vimos lo difícil que es obtener
más agua en tiempos de escasez. Por eso ahora,
enfocaremos nuestra atención en cómo captar lo
máximo del agua que cae como lluvia.


Existen tres instancias para captar el agua de lluvia:


1. Recoger el agua que cae sobre el techo.


2. Captar la escorrentía, es decir, el agua que cae sobre el
terreno y comienza a correr sobre la tierra, requiere técnicas
diferentes.


3. La escorrentía que no logramos captar de nuestro predio va
hacia la quebrada o el río más cercano. Ese curso de agua
también puede traer aportes desde otros sectores. Para
atrapar esas aguas se requiere una concesión o autorización
formal de las instituciones pertinentes, que nos permitirá
extraer una parte del caudal del río mediante una obra con esa
capacidad.


Podemos usar el agua así captada inmediatamente o podemos
almacenarla para su uso posterior: canalizarla a un tanque; o
almacenarla en el suelo, dentro de la zona de alcance para las raíces
de las plantas.


En este capítulo vamos a conocer algunas técnicas adecuadas
para captar y almacenar el agua. Aunque nos preparamos de esta
manera para afrontar una sequía, el clima nos puede sorprender con
un aguacero intenso o una lluvia prolongada que puede destruir
nuestras obras de captación. Para estar prevenido, conozcamos en
la última sección de este capítulo, cómo proteger nuestras obras, el
suelo y los cultivos de una lluvia excesiva.


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La captación del agua del techo
no requiere muchos gastos
porque el techo y las canaletas
son parte del mismo edificio.
Ahorraríamos más recursos si
diseñamos la forma de recoger
el agua antes de construir o
remodelar el edificio.


También podemos atrapar el
agua de lluvia en una capa de
tierra sobre el techo.
Obviamente, se debe diseñar el
edificio para soportar el peso de
la tierra húmeda. Una posibilidad
es colocar una capa delgada de
suelo (de entre 5 y 10 cm de
alto) que cubre todo su techo. Una lluvia muy intensa o de muy
larga duración puede saturar el suelo del techo, para evitar aquello,
se debe recoger el exceso de agua sin que arrastre el suelo. Podemos
sembrar plantas rastreras ornamentales en el techo siempre y
cuando haya cómo regarlas durante una sequía. Un techo de tierra
ayuda a mantener fresca la temperatura dentro de la casa.


Techo de tierra.


5.1 Recoger el agua que cae sobre los techos
Podemos captar fácilmente la lluvia que cae sobre un techo y
abastecernos de agua limpia. Esto no es un concepto nuevo. En la
Antigüedad, casi todas las ciudades grandes estaban ubicadas en
zonas áridas. Para evitar la construcción de obras costosas y complejas
para abastecer a su población, sus autoridades obligaban a cada
familia a recolectar el agua de lluvia de su techo (Evanari et al., 1982).


El agua así recolectada tiene mucho menos contaminación que la que
captamos de otras fuentes. Manteniendo limpio el techo y las canaletas
podemos reducir cualquier contaminación. Sin embargo, las primeras
lluvias después de una sequía larga pueden traer mucho polvo y algunos
desechos. Podemos separar de manera automática estas aguas que
lavan el techo, colocando una trampa en la canaleta o en el bajante. Así
aseguramos la calidad del agua para el consumo humano.


Si no desea consumir el agua del techo, se la puede canalizar
directamente hacia su jardín o hacia el campo de cultivo. Otra opción
es almacenarla para el regadío posterior de las plantas. Estas
alternativas reducirían la demanda para el sistema municipal/
comunitario de aguas y ahorrarían bastantes recursos para el usuario.


Bajante con una trampa de desechos.


Otra trampa en la bajante, Vereda Bellavista,
El Dovio, Valle del Cauca, Colombia.


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¿Cómo captar el agua de lluvia?




Otra opción es colocar sobre una parte del techo camas profundas
(20-25 cm) de cultivo: hortalizas o plantas ornamentales. Se puede
canalizar el agua que cae en el resto del techo hacia las camas. Para
regar estas camas en la sequía, se puede almacenar el exceso de
agua sobre el mismo techo. Disponer un huerto en el techo permite
aprovechar al máximo los espacios urbanos reducidos.


5.2 Captar el agua de escorrentía
Muchas ciudades antiguas disponían de mecanismos para captar
y almacenar las aguas de escorrentía de las plazas públicas.
Investigaciones detalladas sobre este tipo de facilidades fueron
realizadas en Israel (Evanari, 1982), el territorio Maya (Matheny, 1982;
Zapata, 1989) e India (Tanwar, 2007). El público se preocupaba en
mantener limpias las plazas porque ellos tenían acceso a estas aguas.


Hoy hemos perdido la práctica
de recoger la escorrentía de las
plazas; no la recogemos ni de
nuestros predios. Las ciudades
modernas tienen colectores de
aguas lluvias en sus calles que
también recogen escorrentía
de los predios urbanos. Pero
muchos de estos sistemas
mezclan la escorrentía con las
aguas servidas domésticas. Por
ello, las plantas de tratamiento
de aguas servidas tienen
que manipular caudales muy
grandes.


Reservorio público en una plaza.


Antiguo reservorio público en Anuradhapura, Sri Lanka.


Techo con camas de plantas.


Techos verdes. (Cortesía de la ciudad de Portland, EE. UU.).


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Recientemente, los altos costos del tratamiento de aguas servidas
han obligado a algunas ciudades a buscar alternativas. Los caudales
relativamente pequeños de aguas servidas se pueden tratar con
costos muy bajos, cuando separamos la escorrentía. Y esta se la
puede descargar directamente a los ríos después de pasar por una
trampa para retener la basura.


Los ciudadanos también podemos
contribuir para reducir el volumen
de escorrentía que la ciudad debe
recolectar. Como vimos en la
sección anterior, la captación y el
aprovechamiento del agua que cae
sobre el techo reduce una parte de
la carga para el colector. También se


puede regar el jardín o el huerto del
predio con su propia escorrentía.


Algunas ciudades ahora están
incentivando a los ciudadanos a que
detengan el agua de lluvia en sus


predios mediante estos mecanismos y
reduzcan la carga para sus colectores


(Kong, 2008; Anderson, 2011).


Primero analicemos qué hacer con la escorrentía captada del predio.
Podemos almacenarla en tanques o reservorios. También podemos
regar las plantas directamente, esto es almacenar el agua en el suelo.
Otra opción es regar las plantas primero y almacenar solamente el
exceso, esto reduce el costo del tanque. Vamos a conocer en detalle
las técnicas adecuadas para cada opción de almacenamiento en las
secciones siguientes. Según la opción que escojamos organicemos y
ordenemos nuestro predio: dónde ubicar los cultivos y los edificios,
dónde colocar los caminos y estacionamientos de los vehículos,
cómo pavimentar las diferentes áreas, cómo recoger la escorrentía de
todos ellos y dónde almacenarla.


Si deseamos que ingrese más agua al suelo (infiltre) debemos
inspeccionar el predio para ubicar las áreas impermeables (con
menor infiltración) como zonas pavimentadas, rocosas, de caliche
(capas delgadas de carbonato de calcio) y de cangagua (suelo


¡Ganamos
todos! Tu huerto regado,


tu pago rebajado y el gasto
municipal ahorrado.


volcánico endurecido). En estas zonas podemos mejorar su
infiltración cambiando el pavimento, roturando el suelo duro o
reduciendo la velocidad de la escorrentía. En cambio, si queremos
evitar la infiltración, como por ejemplo, en una ladera inestable,
debemos compactar o sellar su superficie o desviar la escorrentía
antes de que ingrese a esa área.


Para captar mejor la escorrentía, podemos construir canales
interceptores que atraviesen la pendiente del terreno y un canal
conductor que siga la mayor pendiente para que recoja las aguas
de los interceptores. En los canales interceptores podemos colocar
rejillas para evitar el ingreso de basura, pero con barras distanciadas
para que los escombros de una lluvia fuerte no tapen el ingreso del
agua. Si la pendiente es fuerte debemos revestir el canal conductor
para evitar la erosión.


5.3 Recoger el agua de los ríos
Los ríos conducen mucha más agua y con mayor velocidad que la
escorrentía de su predio. Y no podemos captar del río más agua que
el caudal concesionado. En tiempos secos el caudal del río puede ser


Con las rejillas limpias, los canales atrapan la escorrentía para llevarla a un reservorio.


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menor que el caudal concesionado y se necesita almacenar agua
antes de captar lo que corresponde a la concesión. En ocasiones, el
flujo del río se mueve de una orilla a otra por los sedimentos en el
lecho. Además, el caudal se puede medir fácilmente cuando se vierte
el agua sobre un muro. Por lo tanto, es común construir un muro
sobre el río para captar sus aguas.


Un muro que cruza un río (presa) debe resistir grandes fuerzas. Su
cimentación debe llegar hasta el material firme debajo del lecho del
río. La presa debe tener el ancho suficiente para que la creciente no
la vire. Debe evitar la filtración de agua debajo de la cimentación,
de sus lados y también dentro de su cuerpo. Además se requiere
un paso seguro para el agua sobrante (vertedero o aliviadero)
para que ella no erosione la presa ni las orillas río abajo. A un lado
del muro se debe instalar una compuerta para desviar la cantidad
de agua que su concesión permite. Si desea que el agua que
capta sea limpia, también debe instalar una trampa de sedimentos
(desarenador) al inicio de la conducción del agua desviada.


Pequeños reservorios antiguos, construidos sobre quebradas
en escalinata. Mau Ara, Río Walawe, Sri Lanka.


Un dique reforzado con vertedero y desarenador.


A la izquierda, una presa con tablones de desagüe, vertedero y orificio de caudal ecológico.
No se ve la ventana con rejilla para el desvío del agua concesionada.


A la derecha, desarenador con tres cámaras de sedimentación. La primera atrapa ripio y vierte agua a la
cámara trapezoidal. No se ven las tres compuertas de desagüe. Planchaloma, Cotopaxi, Ecuador.


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Algunos ríos traen crecientes muy grandes comparadas con la
cantidad que uno desea captar. Se puede modificar la presa de que
hablamos anteriormente, para que la creciente se vierta a todo lo
largo de ella.


Si el río, en tiempos secos, lleva un caudal más grande que lo
concesionado, no hace falta bloquear todo el río: se puede construir
un muro que cruce el río parcialmente para desviar solamente el
caudal concesionado al desarenador.


Presa que vierte agua sobre el muro completo.


IZQ: Presa de vertedero completo, Weli Oya, Río Walawe, Sri Lanka.
DER: Presa parcial sobre Río Mahaweli en Minipe, Sri Lanka.



Una alternativa preferida por nuestros antepasados era construir
sobre el río seco un muro rústico (tajamar), con palos y piedras
(Antúnez de Mayolo, 1986). Esto desviaba agua para regadío en
tiempos secos. En la temporada de lluvia no usaban el riego. Después
de las lluvias, al bajar la corriente del río, reconstruían el muro.


Captar poca agua con un muro parcial en un río grande.


IZQ: Tajamar en Río Grande, Chone, Ecuador.
DER: Desvío de agua con sacos de arena en Caldera, Carchi, Ecuador.


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En Grecia, hace más de 2 000 años, instalaron en las orillas de ríos
una rueda de baldes (llamada noria). Esta aprovechaba la velocidad
de la correntada para girar y elevaba el agua balde por balde y la
vertía a un canal. Este sistema funciona donde el nivel del río no
varía mucho durante la temporada de regadío. Casi al mismo tiempo
inventaron el tornillo sinfín, un mecanismo que funciona aun cuando
el nivel del río varía mucho. Algunos atribuyen este invento al griego
Arquímedes, pero otros indican que fue utilizado en Egipto desde
mucho antes (Janick, 2005).


La correntada del mismo río me da alzando el agua de riego por la noria.


Este tornillo levanta el agua desde el fondo del río.


5.4 Almacenar el agua en la superficie
Al almacenar el agua captada se la puede usar mejor, especialmente
en tiempos de mayor necesidad. Pero también exige una mayor
responsabilidad: mantenerla limpia, no permitir el acceso a los niños
y a los animales y evitar filtraciones que dañen estructuras aledañas.


El almacenamiento es el componente más costoso en cualquier
sistema de captación de agua. Por lo tanto, se requiere un diseño
óptimo. Debemos saber la cantidad y la frecuencia con que ingresa el
agua. En caso de captar el agua de un río, necesitamos saber cómo
varía su caudal con el tiempo. Además, se debe considerar cuándo y
cómo se va a usar esa agua. La ubicación del almacenaje y el material
con que vamos a construirlo también influyen en el costo.


Para almacenar agua de un
techo, podemos colocar un
tanque justo debajo. Usamos el
área del techo, la intensidad y
la frecuencia de las lluvias para
calcular su volumen. Colocando
el tanque lo suficientemente
alto, podemos retirar su agua
por gravedad. Ubicándolo en el
subsuelo se reduce el costo de
construcción, pero requiere usar
una bomba o alzar el agua en
baldes para consumirla.


Si deseamos usar esta agua para consumo humano debemos colocar
un filtro para atrapar los sedimentos y eliminar las bacterias con
sustancias como el cloro. Además, se debe conservar el agua en un
ambiente fresco, evitar el crecimiento de algas y el ingreso de insectos.


La escorrentía captada de un predio grande se puede almacenar
en pequeños tanques conectados entre sí, colocados en sitios
dispersos, a diferentes alturas. Cada tanque recogerá la lluvia que
cae dentro del área inmediatamente arriba. Y cuando se llena un
tanque el agua sobrante pasará al otro. Cuando ocupa esa agua para
regadío, se debe diseñar el volumen de cada tanque considerando
también la demanda de riego del área inmediatamente abajo.


Reservorio antiguo recuperado en Catacocha, Loja,
Ecuador. (Cortesía de Marco Martínez, Riobamba, Ecuador).


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Si el agua nos viene de una quebrada, podemos construir un tanque
grande en la cabecera del predio. Almacenar toda el agua en un
solo sitio puede reducir el costo de construcción del tanque. Sin
embargo, se debe analizar la estabilidad del terreno cuando hay una
gran cantidad de agua en su cabecera.


Existen varios tipos de diseños para construir los tanques. Almacenar
el agua del techo no necesita un volumen mayor y se puede
construir un tanque fijo con tapa: de ladrillo, piedra u hormigón.
Se debe comparar su costo con el precio de un tanque móvil, de
plástico o de metal, y su facilidad de instalación.


La población de la cultura Pucará, del altiplano peruano cerca
del lago Titicaca, recogía el agua de lluvia con unos tanques muy


Almacenar mucha agua en la cabecera del pueblo es peligroso.


diferentes. Ellos excavaron pozas, llamadas qochas, en la planicie
de 3 900 m de altura (Flores, 1983). Algunas tienen diámetros hasta
de 150 m y profundidades hasta de 6 m. Todas las qochas están
conectadas mediante pequeños canales para conducir el agua que
sobra de una a la otra. Mediante fotografías aéreas se ha estimado
la presencia de más de 25 mil qochas en esta planicie de 280 km2
(Erickson, 2000).


El agua, en medio de la qocha, mantiene
el suelo húmedo y protege los cultivos de las heladas.


Qochas, vista aérea. (Fuente: Onern 1965,
hoja 4a, Perú. Adaptada por Erickson, 2000).


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Estas no fueron utilizadas solamente para almacenar agua sino
también para cultivar. En la medida en que bajaba el nivel del agua,
sembraban en camas preparadas en el lecho de la qocha. Así
aprovechaban la humedad del suelo sin necesidad de más regadíos.
Este mecanismo de siembra también protegía las plantas de las
fuertes heladas que azotan estas alturas. El agua estancada en la
qocha no permitía que el aire se congelara dentro de su ambiente.


En los humedales de las tierras bajas y en los alrededores de los
lagos de altura, se encuentra otro tipo de almacenamiento de agua
de propósito múltiple, manejado a la perfección por nuestros
antepasados. La gran depresión momposina, en el norte de
Colombia, fue cultivada extensivamente por los Zenues desde hace
2 000 años, formando campos elevados para los cultivos (Plazas et


Qocha con camas de cultivo. (Cortesía de Clark Erickson, EE. UU.).


Campos elevados entre canales.


al., 1993). Los canales anchos entre estos campos se llenaban de
agua en la época de lluvias. Para mantener la humedad en los
campos durante los largos meses de sequía siguiente, los agricultores
bloqueaban los canales con pequeños diques.


En la llanura baja del río Guayas, en Ecuador, y en el llano de
Mojos, en Bolivia, también se observan vestigios de este tipo de
almacenamiento de aguas, porque estas zonas también sufren de
largas temporadas de sequías (Denevan, 2001).


Los agricultores en la inmensa llanura del lago Titicaca, entre Perú
y Bolivia, también levantaban sus campos de cultivo entre surcos
anchos. Allí este sistema se llama waru-waru o suka kollu y trae otro
beneficio muy importante en las temporadas de heladas. El agua
que ellos lograban atrapar entre los campos elevados no permitía
que se congelara el aire cerca de los cultivos. Experimentos recientes
en el campo han demostrado la efectividad de este mecanismo,
especialmente en los cultivos de papas (IC-PROSUKO, 2008).
Algunos campesinos siguen cultivando en los suka kollu como
hicieron sus antepasados desde hace miles de años. Este ingenioso
sistema de agricultura fue empleado en otros altiplanos húmedos
también, como en Quito, Cayambe y San Pablo, en Ecuador,
(llamados camellones o inka-wacho) y Bogotá, en Colombia,
(Denevan, 2001). Además, se observan sus vestigios en los pantanos
entre Wisconsin y Luisiana, en EE. UU., donde repentinas heladas
afectaban severamente el cultivo de maíz.


Campos elevados entre canales en Duran, Guayas, Ecuador.
(Cortesía de Michael Muse, Guayaquil).


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Atajar una hondonada (inicio de una quebrada) con un muro permite
almacenar un volumen grande de agua sin gastar mucho dinero. El
muro se puede construir con tierra, excavando su lecho y
compactándola en el sitio. Diferentes regiones usan diferentes
nombres para este tipo de almacenamiento, pero preferimos usar la
palabra albarrada. En el fondo del muro, se puede colocar una
compuerta de desagüe (de madera o de metal) y una tubería con
una válvula de control como salida para regadío. En una parte más
firme de la orilla de la albarrada se debe construir un vertedero, para
el agua sobrante. El muro también se puede construir con
mampostería de piedras o con hormigón, dependiendo de los
costos de las diferentes opciones.


Suka kollu, Lacaya, Bolivia.


Albarrada con desagüe, vertedero y salida de agua para regadío.


Si la topografía del terreno permite, recomendamos instalar una o varias
albarradas desde la cabecera de su predio, en vez de una grande. Las
albarradas pequeñas son bastante económicas y fáciles de construir,
operar y mantener. No causan peligros por desbordes o deslaves.


En diferentes países de América existen muchos indicios de
albarradas antiguas. Algunas aún están en funcionamiento. En la
península de Santa Elena, Ecuador, han existido miles de albarradas
desde hace mucho tiempo, que cubren toda esta zona semiárida.
Vamos a conversar en el siguiente capítulo sobre su función en
recargar el agua subterránea.


En el estado Tehuacán, México, aún se puede observar una parte del
muro de tierra, construido hace más de 1 500 años, que almacenaba
agua a una altura de más de 20 m. En el filo de la cordillera Chongón-
Colonche, de la costa ecuatoriana, todavía se mantiene el muro de
La Tapada que retiene agua hasta unos 30 m de altura. Esta no tiene
una compuerta de salida, sino un filtro unos 200 m más abajo del
muro, que emana entre 6 y 7 litros de agua por segundo. Aún no
existe una investigación arqueológica que defina su antigüedad
exacta. Los comuneros de Balsas, Colonche, quienes se benefician
del agua que filtra no dudan sobre su origen prehispánico.


En la sección anterior, conversamos sobre la construcción de presas
que desvían la corriente de las quebradas o ríos hacia canales. En los
ríos donde el caudal varía mucho entre las temporadas de lluvia y
sequía, podemos almacenar el agua de la creciente y disponer de un
caudal mayor en el tiempo de sequía. El diseño de la presa, en este


IZQ: Corte erosionado del dique Purrón, Valle de Tehuacan, México.
DER: Reservorio La Tapada, Balsas, Santa Elena, Ecuador.


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Antes de construir reservorios grandes para almacenar agua,
se deben considerar ciertos aspectos socioambientales. El
área de inundación no debe ocupar tierras productivas, zonas
ecológicamente frágiles como páramos ni áreas turísticamente
provechosas. Se deben evitar sitios con laderas inestables alrededor
del espejo de agua, así como tierras muy erosivas, porque se
llenaría el reservorio con los sedimentos demasiado pronto. No se
debe inundar árboles ni arbustos en grandes cantidades porque
su pudrición malograría la calidad del agua y hasta podría iniciar
plagas de mosquitos en ciertos climas. Río abajo, se debe mantener
un caudal suficientemente grande para la subsistencia de todos los
seres vivos que dependen del río. La presa debe facilitar el paso de
las especies migratorias por el curso de agua. Sobre todo, debe haber
un buen control de los caudales de crecientes para evitar inundación,
erosión y deposición de materiales en las orillas río abajo.


Con la represa (La Esperanza) se dañó el monte...
Antes de la represa había camino y nosotros
podíamos sacar los frutos a vender, ahora no es
posible, ahora hay que sacarlos a lomo de caballo…


Jose Tobías
Camachal, Membrillos, Ecuador.


caso, debe considerar mayores alturas de agua y mayor resistencia.
A este tipo de obras las llamamos represas o reservorios. Su manejo
es bastante complejo por el peligro que representa el gran volumen
de agua que se almacena.


Sin embargo, nuestros antepasados no se detuvieron por semejantes
retos. En Sri Lanka, aún existen algunos reservorios grandes que
fueron construidos hace más de 2 000 años. Sus muros son de
tierra, que posiblemente fueron compactados usando la fuerza de
los elefantes. Evitaban el desmoronamiento del muro colocando
grandes bloques de rocas en sus taludes como rompeolas. Lo
más complicado en estos reservorios era controlar la alta presión
del agua en la salida y evitar la erosión del muro en ese punto. Lo
lograron construyendo una caja de salida entrecruzando gruesos
bloques de roca y revistiendo el túnel de salida con más rocas.


DER: Reservorio Parakrama Samudraya, Polonnaruwa, Sri Lanka. IZQ: Rompeolas.


Caja de control (derecha) y túnel de salida de agua del reservorio
(izquierda) 200 d. C. aprox. Bhu Wewa, Polonnaruwa, Sri Lanka.


Reservorio La Esperanza, Calceta, Ecuador.


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En Betania (sobre el río Magdalena) hicieron una
represa… y cuando llueve mucho, se lleva con todo…
Yo tenía en la ribera 13 000 plantas de plátanos hace
15 o 20 años, que me abastecían para todo... y ahora
no las hay… ni para el mercado ni para la educación
de los chicos.


Héctor Vanegas
Agricultor de 70 años, Villa Vieja, Huila, Colombia.


Con el (proyecto hidroeléctrico) Urra I sucede el
ecocidio. Ha desaparecido como en un 80 % la
población de peces... con el bloqueo del rio Sinú.
Había muchos peces que llegaron hasta el muro pero
no avanzaron a su zona de desove…


Iván Correa
Lorica, Colombia.


IZQ: Erosión de la orilla por descargas altas de Betania.
DER: Bancos de arena en la otra orilla, Villa Vieja, Huila, Colombia.


Los tanques y albarradas construidas en tierra, pierden una parte de
su agua por infiltración. Revestir sus lechos para impermeabilizarlos
es muy costoso y es mejor evitarlo. Al momento de construir puede
ubicar el tanque en un suelo menos permeable. La otra opción es
profundizar más el tanque para no ampliar mucho el espejo de agua.
Allí, comparada con el volumen de agua almacenada, la infiltración
es menor. En un terreno plano, también se puede colocar la tierra
excavada alrededor del hoyo para alzar el muro, así se incrementa
el volumen.


La infiltración y el humedecimiento de las orillas de un
almacenamiento de agua no deben ser considerados como algo
totalmente negativo, más bien, eso permite crear un ambiente lleno
de vida en el predio, con plantas, animales, insectos y pájaros a su
alrededor.


Si el revestimiento es necesario, se debe seleccionar el material
dependiendo de la profundidad del reservorio y el tipo de suelo en
el sitio. Como los costos varían mucho según el diseño,
recomendamos consultar a un técnico para que diseñe una
cobertura adecuada para el lecho. Los revestimientos más usados
son: hormigón, geomembrana (una especie de caucho grueso),
plástico, ferrocemento (un hormigón muy delgado), terrocemento
(tierra mezclada con cemento) y mampostería de ladrillo y piedra.
Podemos construir tanques con paredes verticales o inclinadas,
según el tipo de revestimiento escogido. El volumen revestido del
tanque no se debe desperdiciar llenándolo con sedimentos y es
mejor incorporar un desarenador a la entrada del agua.


Para almacenar el agua, construimos un casquete
esférico… Excavando el suelo… colocamos cemento
con alambre de púa o malla de gallinero. Como
la presión está distribuida… solo se necesita
impermeabilizar (el fondo). Es una alternativa
económica… para hasta 20 mil litros de agua.


Teófilo Avellaneda
Proyecto Cuenca Río Ceibas, Neiva, Colombia


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En un tanque o albarrada abierta se pierde agua también por
la evaporación. En zonas de vientos secos y fuertes esta pérdida
puede ser muy alta. Una opción es colocar una cubierta sobre la
superficie del agua, como un plástico. Por otro lado, haciendo más
profundo el tanque, se disminuye la porción de agua que se pierde
por evaporación.


En la ciudad iraní de Siraf, en la costa norte del Golfo Pérsico, la
temperatura puede subir fácilmente a 50 ºC. Con una precipitación
no más de 200 mm al año, ellos estaban obligados a minimizar la
evaporación de la poca escorrentía que captaban, debido a eso,
hace más de 2 000 años, excavaron miles de pozas pequeñas (1
x 2 m aproximadamente) y profundas en la ladera rocosa sobre la
ciudad por donde desciende la escorrentía (Mohajeri, 2010). Tantas
cavidades rectangulares, muy próximas unas de otras, confundieron
a los arqueólogos europeos quienes creyeron que la zona era un
cementerio. El agua se desbordaba de una poza a otra dejando un
poco de sus sedimentos cada vez. Al final estaban los reservorios
subterráneos –de 20 m de profundidad– que lograban abastecer a
la ciudad hasta las próximas lluvias.


Casquete esférico para almacenar el agua,
cuenca del río Ceibas, Neiva, Huila, Colombia.


Otra opción para almacenar el agua es en las depresiones naturales:
pozas, humedales o pantanos. Esta agua no debe ser consumida ni
usada para el regadío sin tener un control sobre su calidad. Muchas
veces, estas depresiones se usan como abrevaderos para los animales,
sin embargo, recomendamos no permitirlo de pozas pequeñas
porque los animales beben el agua que ellos mismos contaminan. La
función principal de las depresiones naturales es la recarga de las
aguas subterráneas, la cual discutiremos en el capítulo siguiente.


5.5 Almacenar el agua dentro del suelo
El agua que se infiltra en el suelo no debe ser considerada como
una pérdida, es una forma muy útil de almacenarla. Eso sí, una parte
de esta descenderá para ser parte del agua subterránea. Pero eso
ocurre también en un tanque sin revestimiento, como vimos en la
sección anterior. La pérdida de agua por evaporación, en cambio,
es mucho menor cuando se almacena agua en el suelo que en un
tanque abierto.


Cavidades en Siraf, Irán.


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Nuestros antepasados apreciaron esta característica del suelo y en
situaciones de escasez de agua confiaban en él para almacenarla.
La ciudadela Wari, Marcahuamachuco, cerca de Cajamarca, Perú, se
encuentra ubicada en la cima de una cordillera, un sitio estratégico
por su vista panorámica. El sitio sagrado Cerro Amaru también se
encuentra cerca, en el mismo filo de la cordillera. Por su ubicación,
era muy difícil proveer agua de consumo a los peregrinos y a la
población de la ciudadela.


Sobre el mismo filo de la cordillera, los ingenieros Wari construyeron
un tanque grande para captar el agua de lluvia y conservaron su
cosecha de lluvia dentro del suelo. Aprovecharon los afloramientos
de rocas y los conectaron con algunos muros de piedra para
completar el perímetro del tanque. Construyeron unos pozos en
medio con piedras labradas, dándoles la forma de botellones y
todo el tanque lo rellenaron con tierra (Topic, 1992). La lluvia que
cae humedece el suelo y llena estos botellones (llamados chiles)
mediante filtración lateral, que se retira con baldes.


Plataforma de Cerro Amaru y un pozo de agua, Huamachuco, La Libertad, Perú.




Para experimentar con diferentes técnicas de almacenamiento de
agua en el suelo, nuestro propio jardín es el lugar más adecuado.
Como conocimos en el Capítulo 1, un suelo arenoso permite mayor
infiltración de agua. Pero, en este caso, deseamos que el suelo
retenga el agua más tiempo en la capa superficial (capa arable)
para que las raíces de las plantas puedan abastecerse de ella. Se
recomienda agregar más materia orgánica: majada de animales,
compost, humus y hojarasca, para transformar el suelo en algo
limoso. Un suelo así, equilibra la infiltración y la retención de agua.


Reservorio de Cerro Amaru en construcción.


Plataforma completada.


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Ahora, intentemos mejorar la capacidad de infiltración del suelo sin
modificar su contenido. Construyamos una pequeña poza para
retener el agua alrededor de una planta o una cama de cultivo. Estas
pozas se pueden preparar excavando pocos centímetros de tierra
alrededor de la planta o colocando tierra como un pequeño dique en
forma de herradura. El agua que se retiene no se debe quedar mucho
tiempo empozada ahogando las raíces. Cuando organizan las pozas
en escalinata, el agua sobrante de una poza se dirige hacia la siguiente.


También se puede preparar la cama de cultivo como una poza en sí.
En una zona arenosa, este mecanismo ayuda a conservar la
humedad en el suelo. En la ciudad de Siraf, en Irán, muchas pozas
profundas que cavaron en la roca para captar la escorrentía, sirven


Mi terreno es rocoso y lo he mejorado, ahora tengo
un poquito de humedad. Con riego… aguanta un
mes. Ahora estoy pensando… en sembrar más pasto:
porque como acolchonado está quedando, como
esponja está manteniendo… Yo quiero sembrar
especies nativas, para que aumente el agua.


Remigio Huayllani
Huacatinco, Cuzco, Perú.


Árboles con pozas alrededor, organizadas en zigzag en una ladera suave.


realmente como camas de cultivo. A los 6 m de profundidad termina
la excavación porque llega a una capa de suelo. Encima de los
sedimentos que atrapa la poza, ellos siembran ramas de uva.
Después del primer año estas no necesitan riego, porque la humedad
que atrapa la poza las sostiene. Aún existen plantas de uva
produciendo ya más de 600 años en esas pozas (Mohajeri, 2010).





El pueblo indígena Uru Chipaya, asentado en el salar de Coipasa,
del altiplano desértico boliviano, nos da una lección de cómo usar
una cama de cultivo como poza para almacenar agua en el suelo.
Aunque no reciben lluvias frecuentes, aprovechan al máximo el río
Lauca que divide su territorio en dos. Ellos siembran quinua, el único
cultivo adaptado a este clima y suelo. Unos 4 o 5 años antes de la
siembra, escogen un terreno grande y lo preparan colectivamente,
pues se requiere de intenso trabajo.


En vez de ahondar el terreno para empozar el agua, construyen un
muro perimetral con chambas (bloques de tierra con pasto o paja).
Después, desvían el agua del río al terreno designado, elevando el
nivel del agua mediante un dique hecho con bloques de paja, sacos
de arena y chambas. Las primeras inundaciones se realizan en el
tiempo de heladas para eliminar la vegetación natural mediante
congelamiento. En esta época el desvío del río no es tan difícil
porque tiene poco caudal.


Uvas que salen de pozas en Siraf, con el detalle de una poza.


¿Cómo captar el agua de lluvia?
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Una vez logrado este objetivo, se preparan para el reto de desviar
el agua de la creciente del río que también trae lama (sedimentos)
para abonar el terreno. Para esto, colocan en el lecho del río grandes
bloques de paja atada y encima las chambas. Esto reduce la fuerza
que ejerce la corriente sobre el dique. El agua que filtra a través de
la paja en el fondo crea una fuerza vertical, que mantiene el dique
casi flotando. Para mayor seguridad, ellos anclan todo el dique a
las orillas con una soga de paja. En esta época, con el río muy alto,
realmente no se requiere retener y alzar el agua sino solo desviarla
hacia su terreno. Y este dique lo logra en una forma ingeniosa. Sin
embargo, ellos deben realizar este esfuerzo dos o tres años seguidos
antes de sembrar quinua por una sola vez, porque se debe lavar
la fuerte salinidad del suelo mediante esta inundación (BioAndes,
2010).




IZQ: Muro perimetral del lote para sembrar.
DER: Sitio del dique en el río Lauca, Uru Chipaya, Oruro, Bolivia.


Preparación de bloques de paja para dique, Uru Chipaya, Oruro, Bolivia.


Esta forma de almacenar el agua de la escorrentía en el suelo se
observa también en varias partes de Mesoamérica, aunque las
formas de captarla son diferentes (Wilken, 1987). En el valle de
Tehuacán, México, las comunidades se organizan antes de las lluvias
para captar con diques reforzados los torrenciales flujos que bajan
por las barrancas secas. Desvían estos flujos de lodo por turnos para
inundar con su lama los lotes de cultivo. En Yemen, en la península
Arábiga, esta práctica tiene miles de años de historia y aún es
bastante común en la agricultura de las laderas (Brunner, 2000). En
la planicie de inundación del Nilo, en Egipto, desde hace 4 000 años,
los agricultores atrapaban los desbordes del río cargados de abono
con diques perimetrales en sus lotes (Janick, 2005).


IZQ: Dique completado. DER: Sección del dique.


En tiempo de noviembre a enero vienen las aguas
turbias en el río. Lo tapamos con diques… Los diques
se preparan con chambas y paja. La lama se queda en
el lote seleccionado... Eso lo hacemos unos tres años
y luego sembramos.


Elías Mamani
Chipaya, Bolivia.


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En un campo cultivable, la mejor forma de aprovechar su propia
escorrentía es almacenándola en el suelo (Yeomans, 1958). Esta
mejora la fertilidad y minimiza la erosión. Para lograr mejores
resultados con esta técnica, se deben planificar las actividades
desde el principio y ordenar el predio, asignando a cada actividad
el lugar adecuado. Las edificaciones, los caminos, los cercos y los
bosques se deben ubicar para que la escorrentía no se acumule y
pueda infiltrarse sin causar erosión. Los caminos, así sean de tierra, se
compactan y siempre acumulan el agua de lluvia. Construyéndolos
con pendientes suaves y dirigiendo su escorrentía con zanjas hacia
el campo de cultivo, podemos reducir la erosión. Dejando franjas de
bosques entre los campos de cultivo se previene la erosión por el
agua y el viento. Los edificios deben ubicarse en suelos con menor
infiltración donde no se puede sembrar y en sitios más elevados que
los cultivos para poder usar su escorrentía para regadío.


En un valle, el agua siempre busca dirigirse por la línea de la
pendiente mayor, donde se forman las quebradas. Cuando se
preparan los surcos en un campo de cultivo, Yeomans (1958)
recomienda iniciar el arado desde esa línea. Se debe avanzar hacia
ambos lados, manteniendo el surco casi paralelo a la curva de nivel
con una caída pequeña. Así, se distribuye bien el agua por todo el
terreno y se reduce la velocidad de la escorrentía. Si los surcos de
su predio tienen caídas más fuertes, sería mejor colocar pequeños
diques a cierta distancia, en cada surco, para frenar el flujo del agua.


La gente excavaba canales más abajo de los corrales
de los animales para captar la escorrentía de las
primeras lluvias que viene lavando el estiércol. Y la
desviaban a los pastizales degradados para abonarlos.


Néstor Chambi
Puno, Perú.


También se puede aumentar la infiltración de la escorrentía, sin surcos,
usando materiales localmente disponibles. Como conversamos en
el Capítulo 1, los bosques reducen la velocidad de la escorrentía y
ayudan a aumentar la infiltración. Donde no hay bosques, si logramos
que los arbustos o los pastos naturales cubran completamente el
suelo desnudo, eso mejoraría mucho la infiltración.


Un surco con pequeños
diques en Nazca, Perú.


Hago los surcos con una pequeña caída a las curvas de nivel.
Ellos reparten la escorrentía por todo el campo de siembra y evitan la erosión.


Para mantener a nuestros animales hacemos pastos
naturales. En zonas donde no hay riego, tenemos
zonas reservadas… donde no entran los animales.
Conservamos los pastos y eso se conserva la
humedad… y hay pasto suficiente para todo el año.


Nemesio Pucutuni
Jullicunca, Cuzco, Perú.


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Los pueblos Zuni y Hopi, en EE. UU., en sus terrenos ligeramente
inclinados, colocan largas filas de piedras en curvas de nivel. En
esta zona muy árida, las lluvias ocasionales caen como tormentas.
Pero, formando filas desde la cabecera del predio, antes de que la
escorrentía gane velocidad, ellos logran retener la humedad y el suelo.


En zonas muy desérticas de EE. UU., donde el viento también
erosiona el suelo, los antiguos agricultores colocaban piedras en
forma de pequeñas cuadriculas. Los sembríos se realizaban en
medio de estas cuadriculas (Neely, 2001; Homburg, 2002). En
tiempos de heladas, el calor que emiten estas piedras por la noche
protegen las plantas. Además, las piedras facilitan un refugio para
las hormigas y otros insectos que mantienen el suelo flojo.


En terrenos con poca pendiente, se puede cubrir el suelo con
materiales que aportan nutrientes a los cultivos a largo plazo:
ramas, hojarasca o desperdicios de la cosecha anterior. Las técnicas
agroecológicas promueven el cultivo de plantas rastreras como
sambo y zapallo, entre un cultivo principal alto, como maíz. Todas
estas prácticas también ayudan a conservar la humedad en el suelo,
como conoceremos en detalle en el Capítulo 7.


En terrenos con pendientes fuertes, se necesitan reforzar las filas
que frenan el agua porque la escorrentía tiene más velocidad. Si
queremos disponer de más espacio entre las filas, hay que construir
muros altos a lo largo de cada fila. Para construirlos, algunas personas


En este desierto, los bordos con las piedritas me ayudan a controlar la erosión.


usan piedras grandes, otras, bloques de cangagua. El suelo que
arrastra la escorrentía queda atrapado detrás del muro, formando
terrazas lentamente, después de varias temporadas de lluvia
(Kendall, 2008). En Mesoamérica, estas terrazas (llamadas
metepantle) tienen plantas firmes como maguey sembradas en el
borde y una zanja inmediatamente debajo (Wilken, 1987).




En pendientes más fuertes, se deben hacer terrazas de banco
(como escalinatas) para prevenir daños por erosión. Los muros de
estas terrazas deben ser firmes, porque retienen suelos de algunos
metros de altura. Podemos usar piedra o cangagua labrada para
el muro o colocar piedras sin labrar con barro o cemento (como
argamasa). Inclinamos el muro ligeramente hacia la loma para
ganar mayor estabilidad. Debemos colocar material filtrante
inmediatamente detrás del muro, para que no quede empozada el
agua de escorrentía o de riego (Kendall, 2008).


Terrazas de formación lenta.


Terraza de formación lenta, Flores, Riobamba, Ecuador.


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Terrazas de banco (andenes).


Terrazas en Andamarca, Ayacucho, Perú.Terraza en Yucay, Cuzco, Perú.


En los andenes regamos a gravedad… Es un sistema
para conservar el suelo y el agua… El regado aguanta
60 días… Para mantener la humedad, tiene unos dos
metros de tierra limosa… Los antiguos han hecho
un trabajo especial, tienen drenajes interiores para
filtración… En la base del cimiento se pone piedra fina
para que salga el agua.


Celso Celestino
Ichupampa, Chivay, Perú.


Donde no existe la posibilidad de preparar terrazas, también sirven
zanjas profundas cavadas a curvas de nivel para prevenir la erosión y
facilitan la infiltración de escorrentía (Wilken, 1987). La profundidad
de la zanja y el espacio entre ellas depende del volumen de suelo
que arrastra la lluvia o el viento en esa ladera. Árboles o arbustos
con raíces profundas pueden sembrarse en el filo abajo de la zanja,
para formar una barrera permanente contra la escorrentía.




Los andenes están construidos a base de piedras.
Los incas, no sé cómo entendieron esa tecnología...
Aquí hace mucho frío en la madrugada pero en el
día hace mucho calor. La piedra recibe todo el día el
calor y se calienta. Y en la noche, se reparte ese calor.
Eso controla la temperatura en los cultivos, siquiera
un poco. No solo eso, hay montones de piedras en
las chacras. Eso ha sido la política de los antiguos.
Los montones les llamamos huapanas. Esas piedras
también se calientan en el día. Y en la noche sueltan
el calor. Las piedras no están allí por gusto.


Abdón Flores
Andamarca, Ayacucho, Perú


Zanjas de infiltración que previenen la erosión.


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Las filas de árboles o arbustos sembrados entre los cultivos siempre
ayudan a frenar la escorrentía. Ellos también aportan al suelo con sus
hojas, reducen la velocidad de los vientos y minimizan el problema
de heladas. Se pueden organizar estas barreras con plantas de
diferentes alturas para no quitar los rayos de sol a los cultivos.


En la cabecera de una quebrada, podemos atrapar la escorrentía
construyendo un muro que atraviese la hondonada. La baja
velocidad de la escorrentía no lo destruirá, sino que atrapará todo el
suelo que arrastre. La técnica es parecida a la de la albarrada que
conocimos en la Sección 5.4, pero aquí, la intención no es almacenar
agua, sino el suelo húmedo.


Entonces, debemos construir el muro en una forma tal que deje
filtrar el agua: amontonando piedras o entretejiendo ramas y palos.
Lo llamamos dique de control (o de cheque). Con el tiempo, se
convertirá en una pequeña terraza por la acumulación del suelo.
Así mismo, podemos construir más diques, uno debajo de otro,
como escalinata, a lo largo de la quebrada. Si colocamos suficientes
diques, uno cerca de otro, ni una lluvia torrencial los destruirá. Este
mecanismo ayuda a recuperar la vegetación natural en las orillas de
la quebrada. Y también aumenta el caudal de los manantiales más
abajo, como veremos luego.


Yo siembro plantas de diferentes tamaños como barrera contra la erosión.



Como vimos antes, existen muchas formas de captar el agua de
lluvia. La forma más adecuada y más económica para cada predio
depende mucho de lo que uno va a hacer con esa agua.


5.6 Cómo prepararnos para una lluvia en exceso
Normalmente, cuando estamos más preocupados sobre la escasez
de agua, intentamos captar cada gota de lluvia, de escorrentía o de
una quebrada. Pero, si de repente nos cae una lluvia muy fuerte,
¿estamos preparados?


Dique de control con ramas/hampas que retiene
suelo en Santa Lucía de Tembo, Guano, Ecuador.


Diques de piedras en serie en una quebrada de poca gradiente.


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Control de inundaciones - práctica ancestral


En realidad, las lluvias fuertes causan muchos daños porque ocurren
rápido, sin darnos tiempo para reaccionar y podrían dejar a la comunidad
o toda la región aislada, al destruir su infraestructura básica.


Hoy, casi todos los pueblos dependemos del acceso terrestre:
necesitamos los caminos para traer los productos básicos, enviar
afuera nuestros productos y hasta recibir cualquier apoyo
emergente. La energía eléctrica muchas veces llega paralela a los
mismos caminos. Los sistemas de agua también necesitan caminos
para su mantenimiento. Por eso, una inundación o un deslave,
causado por una lluvia fuerte, nos dejaría muy vulnerables.


Nuestros antepasados, que
habitaban zonas anegables ,
desarrollaron una civilización
acuática, para convivir
con las grandes avenidas
n(correntadas). En la Sección
5. 3 conversamos sobre
cómo ellos superaron sequías
largas reteniendo agua de
inundación en los surcos entre
sus campos de cultivos. Esa
práctica era solo una parte de


toda una estrategia de convivencia que manejaban estas poblaciones.


Ellos no intentaron detener las correntadas con diques, como suelen
hacer ahora, porque no tenían la capacidad técnica para controlar
con seguridad las crecientes. Tampoco intentaron confinar el río
entre muros en sus orillas, porque eso les impedía el transporte
fluvial de las cargas pesadas.


Hicieron todo lo contrario: mediante canales anchos, abrieron paso a las
crecientes del río hacia las zonas bajas. Construyeron los canales desde
donde el río sale de los encañonados a la planicie, a fin de aprovechar
al máximo la fuerza de gravedad para conducir el agua. Los bajos, que
eran humedales, ciénagas o antiguos meandros del río donde no podían
cultivar, recibían y almacenaban las grandes avenidas del río. Como
describimos antes, estas poblaciones sembraban en campos elevados


Inundaciones en Tecolutla, Veracruz, México.


extensos, construidos entre surcos muy anchos. Estos surcos siempre
estaban conectados con las zonas bajas mediante canales.


Así, tenían grandes superficies para dispersar las correntadas del río
y su lecho quedaba libre de sedimentos. Todo esto evitó que el nivel
de agua se eleve mucho, aún durante las lluvias fuertes, y disminuyó
el riesgo de inundación para la población y los cultivos.


Esta manera de recibir la creciente del río
con brazos abiertos, en vez de bloquear
o restringir su camino, no solamente
reducía la vulnerabilidad de la población.
También les traía muchas ventajas.


El agua ya dispersada y frenada,
depositaba sus sedimentos cargados de
nutrientes en las vegas de los cursos de
agua y en los bajos. Los surcos entre los
campos elevados recibían los sedimentos
más finos. Los agricultores aprovechaban
fácilmente este abono para sus cultivos.
Los alevines de peces migratorios, que
ingresaban a los humedales con el flujo,
también recibían suficiente alimentación.


Captando los peces en los canales y
humedales los agricultores mejoraban su
dieta. Los bajos llenos de agua fresca reducían la incidencia de plagas.
Para superar posibles sequías largas en el futuro, los agricultores
guardaban agua en los surcos entre los cultivos. Además, los bajos
recargaban el agua subterránea y ayudaban a mantener la humedad
en los campos elevados. Más que todo, esta extensa red de canales
permitía a la población transportarse por agua en todas las épocas
del año.


Como mencionamos antes, en América del Sur, aún existen grandes
superficies tejidas densamente de caminos fluviales construidos por
poblaciones prehispánicas: en la planicie baja del río Guayas, en Ecuador;
en la depresión Momposina de los ríos San Jorge, Cauca y Magdalena,
en Colombia; y en la llanura de Mojos del río Mamoré, en Bolivia.




Si usted
invita a la creciente a su chacra,


¿cómo le va a hacer daño?


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Estas obras necesitan una coordinación y colaboración entre toda
la población para designar zonas que almacenen el exceso de agua
y construir canales con acceso directo a ellas desde el río. Por su
escala inmensa, podemos imaginar que la tenencia comunal de
tierras y los gobiernos fuertes facilitaban su construcción.


Actualmente, como la propiedad privada es un concepto
sagrado y cada propietario prioriza el beneficio propio, trabajos
mancomunados de este tipo son difíciles de implementar. Por eso
sugerimos en las secciones anteriores la construcción de pequeñas
obras, como albarradas o represas, para abastecimiento individual
de agua. Sin embargo, antes de construirlas debemos analizar su
comportamiento frente a una lluvia fuerte, a fin de no se constituya
ningún riesgo para sus vecinos aguas abajo.


Control de inundaciones-práctica moderna


En este caso,aprendemos de las experiencias de los reservorios
grandes que los ingenieros actuales suelen construir en ríos
caudalosos. Estos proyectos consumen presupuestos muy altos,
justificándolos con promesas de que ya no habrá más inundaciones.
La población en la zona baja, confiada en ellas, invierte recursos


Arriba el mapa y abajo una vista aérea de campos elevados, bajos y los canales que los conectan con
el río, en la depresión Momposina, Colombia. (Museo de Oro, Banco de la República, Colombia).


para construir y mejorar sus viviendas o negocios en predios
normalmente anegables. Sin embargo, el comportamiento de estos
reservorios es muy imprevisible, porque hay una serie de supuestos
falsos detrás de las promesas.


Un reservorio que ofrece controlar las inundaciones debe ser lo
suficientemente grande para retener una avenida fuerte del río y
luego descargarla de una manera controlada. Muy pocos embalses
realmente tienen capacidad para controlar las inundaciones
fuertes que ocurren durante su vida útil, pero los políticos siempre
lo prometen para ganar más votos. Para calcular el tamaño del
reservorio se necesita un buen pronóstico sobre las lluvias y los
caudales correspondientes. Como vimos en el Capítulo 2, esto
requiere datos históricos –precisos y continuos– recogidos durante
un largo tiempo. Las lluvias se deben medir en la cuenca alta del río
y los caudales, en la boca de cada quebrada grande. Allí es donde
muchos de estos proyectos fallan: para ningún río de los países
andinos existen datos de calidad aceptable, que cubran los últimos
50 años. Eso hace difícil relacionar la lluvia en la cabecera con la
correntada del río para realizar los pronósticos.


Nuestras instituciones gubernamentales han fallado gravemente
en proveernos con la información básica necesaria. Para superar
la falta de información, los calculistas rellenan los vacios con
datos aproximados, de estaciones muy lejanas. En una zona muy
escarpada como los Andes, tales aproximaciones crean una historia
de lluvias totalmente irreal.


Represa de Shasta, Redding, California, EE. UU.


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Cuando vinculamos la precipitación en la cabecera de una quebrada
con su caudal, no debemos olvidar el papel importante que juega la
cobertura vegetal en sus laderas. Todos conocemos que las
montañas andinas siguen perdiendo sus bosques drásticamente.
Un suelo sin cobertura vegetal aporta más escorrentía a la quebrada
y lo hace más rápidamente, incluso con más sedimentos. Durante
una lluvia extensa y fuerte, si todas las quebradas entregan sus flujos
máximos al río al mismo tiempo, el caudal acumulado del río crece
y el peligro de inundación aumenta.


¿Cómo esto afecta a las predicciones de caudales
de un río? Si tenemos los datos históricos de
lluvias y de caudales, y los relacionamos con los
cambios en la cobertura vegetal de la cuenca
alta, podemos entender cómo ha cambiado
el caudal del río en el pasado, y así, proyectar
esos valores y estimar los caudales en el futuro


con cierta confiabilidad. Pero, sin tener una
información histórica real y completa en sus


manos, los valores de caudales que calculan los
ingenieros para los próximos 50 años se acercan


más a especulaciones que a estimaciones.


¿Y el volumen de almacenaje del reservorio?
Aparte de la proyección de los caudales, debemos estimar la carga
de sedimentos que trae el río, para calcular el volumen que requiere
el reservorio. Una parte del volumen total en el fondo de cada
reservorio, se destina acumular sedimentos. La llamamos el volumen
muerto, porque las tomas de agua para fines productivos (como riego
y generación de energía eléctrica) se ubican más arriba de ese nivel.
Normalmente se estima que hasta el fin de la vida útil del reservorio
este volumen muerto no se llenará de sedimentos, porque si se llena
antes, afectaría gravemente el aprovechamiento de sus aguas.


Sin embargo, las estimaciones sobre la carga de sedimentos de los ríos
son totalmente especulativas, porque no existen mediciones históricas
de estos valores, solamente se realizan algunas mediciones puntuales
antes de construir obras grandes. Los deslaves son los que aportan
mayor cantidad de sedimentos a los ríos y no podemos predecir cuándo
ocurrirán, ni de qué tamaño serán. Existen muchos reservorios, como



¡El ingeniero llena los


datos del aire, y la lluvia llena
la represa de agua y tierra!


Paján y Paute, en Ecuador, que se han vuelto inoperables después de
pocos años de su construcción, por estar llenos de sedimentos.


El volumen de almacenamiento de un reservorio y el caudal máximo
que descarga su aliviadero determinan, principalmente, el costo
de su construcción. Por la falta de información real, el ingeniero
proyectista no tiene más remedio que especular y escoger ciertos
valores para estos parámetros, con el fin de no aumentar demasiado
el presupuesto. Y después, ruega a todos sus dioses para que los
caudales del río no excedan los valores escogidos, antes de que
expire el periodo de su responsabilidad para el diseño.


Sin embargo, la población aguas abajo del reservorio desconoce de
esta bomba de tiempo colocada sobre su cabeza. El mal manejo de
estos reservorios aumenta el peligro. El operador de un embalse
debe estar constantemente informado sobre las lluvias que
ocurran en sus cabeceras, los caudales que ingresan al reservorio
y su capacidad para amortiguar esas avenidas. Sin embargo, muy
pocos embalses están equipados adecuadamente para facilitar
esa información con suficiente antelación a sus operadores. Por
otro lado, la codicia, por tener el reservorio siempre lleno -porque
significa un beneficio mayor para la entidad que lo opera, le inhibe
abrir las compuertas a tiempo. Mientras tanto, la bomba acumula
lentamente su poder destructivo porque la sedimentación, año
tras año, reduce la capacidad del reservorio para amortiguar una
avenida fuerte de aguas.


Reservorio de Paute, Azuay, Ecuador.


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Después de una descarga repentina de aguas de un reservorio, las
entidades de socorro reportan, cada vez, mayores daños materiales y
económicos. Las represas Daule-Peripa y La Esperanza del Ecuador,
y Betania y UrraI de Colombia siempre causan este tipo de estragos.
Al construir un reservorio, se disparan las plusvalías de los terrenos
bajos, porque se cree que quedarán libres de inundaciones. Eso
inicia un frenesí de inversiones sobre esta zona. Las inundaciones
que ocurren después causarán más daños que los que hubieran
ocurrido sin el reservorio.


Otra solución a las inundaciones que se emplea en la actualidad es
construir diques en ambas orillas a lo largo del río. Es un concepto
totalmente opuesto al que manejaban nuestros antepasados:
aquí se aísla o se encarcela el río con los diques. Estos se suelen
ubicar muy cerca de las orillas del río, con el fin de liberar la mayor
cantidad de tierra de las inundaciones. Esto reduce el costo de la
obra, pero también reduce la superficie disponible para acomodar
las crecientes del río.




En las épocas de lluvia, el nivel del agua entre los diques sube bastante.
Con la acumulación progresiva de sedimentos, el nivel del río sube
más, aumentando el riesgo de una rotura. El agua de lluvia que traen
sus afluentes se acumula fuera de los diques y requiere un bombeo
más costoso cada vez, para su evacuación. Además, esta solución
vuelve estéril toda la zona liberada fuera de los diques: los esteros y


Derivación del río Bulubulú para controlar sus inundaciones, en Boliche, Guayas, Ecuador.
El agua dulce así derivada inunda y mata el bosque de manglar salobre de la Reserva Churute.


quebradas quedan sin peces migratorios y los terrenos quedan sin el
abono natural que traían las crecientes. Por último, estos diques no
permiten navegar hacia y desde los afluentes del río.


Ahora, después de tantos desastres causados por reservorios
mal diseñados y mal manejados, debemos entender que un
reservorio no es ninguna panacea contra las inundaciones. Quien
proponga construir uno, grande o pequeño, debe asumir las graves
responsabilidades que acarrea esa decisión. Cuando no existe
información suficientemente confiable sobre el comportamiento
de un río, no se deben arriesgar las vidas de toda una población con
un reservorio mal diseñado (Yapa, 2011). Recomendamos explorar
otras soluciones menos riesgosas y más flexibles como las que
desarrollaron nuestros antepasados.


Aun cuando exista información histórica confiable, no podemos creer
mucho en los pronósticos de lluvias durante un clima cambiante
como ahora. Eso exige un monitoreo riguroso del comportamiento
del río y del reservorio en las temporadas de lluvia. Para reducir la
vulnerabilidad de esta estructura, también se debe implementar un
programa de control de erosión en su cabecera.


Ahora es muy común escuchar de desbordes destructivos de los
ríos, no solamente en las zonas bajas, sino también en las montañas.
Estos son causados muchas veces por la obstrucción del cauce del
río: a veces las personas que habitan las orillas invaden el río con
rellenos para ganar unos metros más; y otras veces, los estribos de
los puentes restringen la correntada. Un deslave aguas arriba puede
taponar rápidamente estos puntos angostos, causando graves
desbordes. La práctica de nuestros antepasados, de abrir más
espacio para dispersar la correntada, solucionaría estos problemas
también. En zonas urbanas, donde invasiones de los espacios de los
ríos son comunes, debemos instalar en sus orillas parques públicos.
Así se evita inundaciones de predios privados y les provee áreas
recreacionales más agradables que, a la larga, permitirá al municipio
recaudar más impuestos para compensar el costo del proyecto.


Controlar la erosión


Si no tomamos precauciones, una lluvia fuerte puede arrastrar
sedimentos que llenarán nuestras obras de captación de la


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escorrentía. Los procesos que aportan sedimentos a los ríos son: la
erosión de los predios de la cabecera, la erosión de las riberas de sus
afluentes y los deslaves de las laderas.


Se puede controlar la erosión de los predios reduciendo el caudal
que escurre y también su velocidad. En la sección 5.2 ya discutimos
varias prácticas que reducen así la erosión por la escorrentía: colocar
barreras en curvas de nivel, terraceo, zanjas de infiltración, etc. Si
se prevén lluvias intensas o muy prolongadas, debemos emplear
estas prácticas más seguidas o implementar algunas prácticas en
combinación. Aunque no ocurran lluvias fuertes, estas medidas no
son perjudiciales para el terreno, más bien mantendrán la humedad y
retendrán nutrientes en el predio.


La erosión de las orillas de las quebradas también aumenta la carga
de sedimentos. Se puede reducir la velocidad de flujo mediante
pequeños diques de control, instalándolas muy cerca entre sí desde
la cabecera misma de la quebrada. Reforestar las orillas también
reduce la erosión.


Ahora, cuando sube el nivel del río (porque el embalse
descarga agua repentinamente), se van debilitando
las riberas de los ríos. Eso permite que el agua entre
a las comunidades con facilidad y empiecen a haber
las inundaciones… (Para evitar que se derrumben las
riberas) implementamos bosques de galerías. Es un
sistema de árboles nativos… Ha permitido que mucha
fauna que estaba en proceso de extinción regrese…
Establecemos la primera franja con arbustos que
no tienen mucho peso, después viene una franja de
árboles como el naranjuelo, el espina de indio y luego...
donde el suelo está más firme, ponemos árboles
frutales y maderables como el roble. Hay una franja
entre 40 y 60 m de ancho. Estos terrenos son de la
nación, (pero) los terratenientes extienden su propiedad
hasta el río. Y hemos conseguido que nos den… porque
evita inundaciones en su propiedad.


Iván Correa
Lorica, Colombia.


Si los terrenos amenazados por erosión de riberas son muy valiosos,
se puede optar por otras técnicas más rigurosas y costosas. El río
Vilcanota, en Cuzco-Perú, corre por medio de zonas muy pobladas. El
imperio inca, aparentemente, necesitaba convertir todos los terrenos
baldíos en maizales, incluyendo los humedales en la orilla del río. Sin
embargo, los meandros del río les amenazaban en cada temporada
lluviosa. Ellos construyeron muros de piedra, protegiendo todo el
tramo del río, donde recuperaban tierras para los sembríos.


Así mismo, para proteger los estribos de los puentes importantes,
como el del río Nupe, en el Camino Real peruano, los incas
construyeron muros con grandes rocas: cientos de metros para
arriba y abajo del puente, por ambas orillas del río.


Esta técnica contra la erosión se practica hasta la actualidad. Sin
embargo, para minimizar los costos, los ingenieros modernos
construyen muros más cortos, solamente unos metros alrededor
de la estructura más importante. Ellos se olvidan de los efectos
regresivos de la fuerza erosiva del agua: ella socava primero la orilla
pasando la estructura y retrocede, poco a poco, para tumbar el muro
y, al final, también la estructura.


Por eso los incas no escatimaban costos cuando deseaban obras
duraderas. Uno de los afluentes del río Vilcanota, la quebrada de
Yucay, cerca de Ollantaytambo, recoge aguas de los glaciares. Los
incas aprovecharon estas aguas para regar extensas terrazas que
cubren ambas orillas de la quebrada. Aunque no necesitaban agua
de regadío en la época de lluvias, ellos querían evitar que este
caudaloso curso destruyera toda su infraestructura de riego. Más de


Remanentes de muros del puente incaico sobre el río Nupe, Baños, Huanuco, Perú.


¿Cómo captar el agua de lluvia?
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Todos estos remedios para controlar la erosión del suelo funcionan
mejor si los empleamos a nivel de cada predio, desde la cabecera
de cada quebrada. El agua que se infiltra en la tierra y el suelo que
se queda atrapado rinden enormes beneficios para cada propietario
de la cuenca alta. La población río abajo gana con la reducción de
la creciente y de la carga de sedimentos. La conservación de la
cabecera de una cuenca tendrá un impacto más efectivo en proteger
las poblaciones que están inmediatamente río abajo. Entonces, no
debe ser muy difícil convencer a estos grupos vecinales de cada
quebrada para colaborar en este esfuerzo. En cuencas muy grandes
no se ve una conexión directa entre estos grupos de aguas arriba
y abajo (Hofer y Messerli 2006). Sin embargo, los beneficios que
se acumulan por conservar cada quebrada y cada riachuelo serán
repartidos por el río para todos ellos.


Anegamiento de los cultivos


En la Sección 5.2 sugerimos preparar las camas de cultivo en
una poza para captar mejor la escorrentía. Sin embargo, si llueve
demasiado, estos cultivos se anegarían (Choquehuanca 1997).


500 años después, aún hoy, se puede observar cómo está revestida
la quebrada con piedras, no solo sus orillas y sino también el lecho,
hasta cientos de metros aguas arriba de la toma.


En los Andes, los deslizamientos en las laderas también agregan
grandes cantidades de suelo a los ríos. Una parte de culpa tienen las
rocas débiles de la base que no soportan el peso del suelo húmedo.
Pero la tala de cobertura vegetal de la ladera acelera este proceso.
Una solución directa es evitar la infiltración de la escorrentía en esas
laderas inestables. Esto sí es costoso, porque necesitamos
impermeabilizar toda su superficie y también recoger y dirigir la
escorrentía hacia otra zona estable. A veces, no sabemos dónde se
originan las aguas subterráneas que reducen la estabilidad del talud.
Una solución más efectiva es localizar los puntos de afloramiento
de esas aguas y drenarlas con materiales filtrantes colocados en
zanjas profundas (Rivera y Sinisterra 2006). Después, lo más rápido
posible se debe restablecer la cobertura vegetal sobre la ladera con
plantas de raíces profundas. El Eucalipto (genero Eucalyptus) es un
buen candidato para este trabajo por su rusticidad, crecimiento rápido
y mayor consumo de agua. También habrá especies nativas en cada
región con características similares a las del Eucalipto. Para reducir la
erosión superficial, deben ser plantados con suficiente espa0cio entre
sí permitiendo la regeneración de la vegetación natural.


IZQ: Orilla de la quebrada reforzada. DER: Canal revestido desde tiempo incaico, Yucay, Cuzco, Perú.


Deslave en Paccha, Alausí, Ecuador. (Una casa al pie de foto indica la escala).


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Otra práctica que se puede emplear es sembrar en niveles diferentes.
En ciertos cultivos, se acostumbra a sembrar un puñado de semillas
en el mismo lugar. Donde existe el riesgo de anegamiento, podemos
sembrar la mitad del puño en la parte alta de la plataforma y el resto
cerca del fondo del surco. De este modo, aún en climas extremos,
recuperaríamos por lo menos una parte de la producción.


Cuando se siembran plantas permanentes, como frutales, sugerimos
preparar la cama en una poza con el fondo ligeramente inclinado.
Podemos sembrar una plántula en la parte alta de la poza y la otra
en el fondo. Dependiendo del clima en sus primeros años, una de las
dos desarrollará mejor y podemos eliminar la otra (Evanariet al. 1982).


Todas estas prácticas para prevenir daños por aguas en exceso se
vuelven indispensables en zonas bajas o altas, secas o húmedas,
porque en este clima cambiante, las lluvias intensas y prolongadas
puedan ocurrir en cualquier región y en cualquier temporada. Las
prácticas que describimos arriba para evitar el anegamiento de
cultivos también ayudarán en reducir la erosión o controlar las
inundaciones, porque todas estas situaciones se relacionan entre sí.
Es importante escoger prácticas que tengan además otros efectos
benéficos complementarios, como facilitar la navegación, captar el
abono, y recargar el agua subterránea.


Cuando el clima es imprevisible, necesitamos asumir ciertos
riesgos. Una lluvia fuerte es la más dañina y más difícil de controlar
porque puede ocurrir rápido; algunos cultivos no resisten más de
unas horas de anegamiento; y el drenaje de las aguas en exceso es
costoso porque todo alrededor puede estar inundado. En cambio,
las sequías, ocurren más lentamente y los cultivos pueden resistir
más tiempo sin agua. Con un regadío posterior, se puede recuperar
la producción aunque sea parcialmente.


Bajo este criterio, si existe una remota posibilidad de anegamiento
recomendamos sembrar las plantas en una plataforma lo
suficientemente alta para evitarlo. Si se prevé una larga sequía
después, podemos atrapar la escorrentía en los surcos entre las
camas de cultivo para superarla. Si no ocurre el anegamiento
esperado, aún tendríamos tiempo para modificar la plataforma de
cultivo y realizar un regadío localizado para salvar las plantas.


En las llanuras bajas, la mejor forma de asegurar los cultivos contra
el anegamiento es sembrándolos en campos elevados. La elevación
de la cama de cultivo se logra, en general, retirando la tierra del
fondo de los surcos entre las camas. La altura de la cama sobre el
nivel de agua varía según la ubicación del sitio. Cuando se necesita
alzar más la cama, pueden ensanchar más el surco para ganar más
tierra. Esto trae un beneficio adicional, porque aumenta la superficie
donde el agua de las crecientes pueda dispersarse, reduciendo así
el riesgo de inundación. Los campos elevados amortiguan bien las
crecientes si este mecanismo se implementa a lo largo de todo el
curso de agua.


Parece que nuestros antepasados aprendieron esta lección
mediante prueba y error, como demuestran los vestigios de
campos elevados prehispánicos en el bajo Guayas (Denevan, 2001).
Intentos similares de proteger los cultivos del anegamiento, pero
en escalas medianas, se han encontrado en las llanuras de los ríos
Chone y Esmeraldas, en Ecuador; San Juan y Sinú, en Colombia;
Apure, en Venezuela; New River, en Belice; y Mississippi, en EE. UU.
Las chinampas del antiguo lago de Ciudad de México y los pequeños
montículos de tierra (butte) que cubren cientos de hectáreas de
humedales costeras en Guyana Francesa y Surinam, aunque no
estén asociados con ríos, funcionaban bajo el mismo concepto.


IZQ: Canales entre chinampas, Xochimilco, Ciudad de México, México.
DER: Montículos elevados (buttes), Guyana Francesa (Cortesía de Stephen Rostain, Francia).


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¿Cómo captar el agua de lluvia?




6CAPÍTULO 6


¿Cómo recargar y captar
el agua subterránea?
Como observamos en el capítulo anterior, no es posible
captar y aprovechar toda el agua de lluvia. Además de
la porción que regresa al cielo como vapor, una parte
significativa se adentra en el suelo para convertirse en
agua subterránea. En tiempos de sequía, debemos captar
lo máximo del agua subterránea también. Este capítulo
está dedicado a discutir las técnicas para lograrlo.


Primero conoceremos cómo aumentar (recargar) el agua
subterránea. Después, veremos cómo es posible captarla. El
almacenamiento de agua en el subsuelo ha sido una práctica
bastante antigua y vamos a conocer también algunos intentos
modernos en ese sentido.


Las técnicas para aprovechar mejor el agua captada serán
discutidas en el Capítulo 7. Sin embargo, hay una manera ingeniosa
de aprovechar el agua subterránea, en el mismo nivel en que se
encuentra. Por su modo especial de aprovechamiento, lo vamos a
conocer al final de este mismo capítulo.


6.1 Recargar el agua subterránea
El agua que cae al suelo tiene tres posibles caminos.


a. La parte que queda cerca de la superficie se evapora.


b. Una parte del agua infiltrada es absorvida por las plantas a
través de sus raíces.


c. Las gotas que pasan la zona de raíces seguirán bajando hasta
ser parte del agua subterránea.


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La evaporación en la superficie y la absorción de agua por las raíces
producen un vacío entre las partículas de suelo. Este vacío crea una
presión negativa, que succiona y retiene las gotas de agua que se
encuentran más al fondo en el suelo. La fuerza de gravedad, en
cambio, ejerce presión sobre esas gotas hacia abajo.


En ese momento, si cae (o regamos) más agua sobre el suelo, el
vacío se llena y la fuerza de succión se debilita. Allí, las gotas del
fondo quedarán libres para avanzar en su camino hacia más abajo,
alejándose de la zona de raíces. Estas gotas alimentan (recargan) el
agua subterránea. Entonces, si un terreno recibe agua en una
cantidad mayor a la que se evapora y a la que toman las plantas por
sus raíces, el resto recargará el agua subterránea.


Algunas gotas quedan atrapadas entre las
fuerzas de succión de raíces y de gravedad.


Regando dejo libres unas gotas para que
bajen a recargar el agua subterránea.


En zonas áridas, nuestros antepasados se esforzaron mucho para
recargar las aguas subterráneas, porque dependían de ellas para vivir.
Los pueblos de la península de Santa Elena, en Ecuador, hace más de
1 500 años, construyeron miles de albarradas que cubrieron casi toda
la superficie de la península (Stothert, 1995). Estas, todavía captan las
pocas lluvias que caen en su invierno de 3 a 4 meses. Por poco tiempo, la
población y sus animales consumen el agua almacenada en la albarrada.
Pero su trabajo principal es la recarga de las aguas subterráneas. Los
manantiales que aparecen más abajo, en la quebrada, son abastecidos
por las aguas que filtran de la albarrada. Investigaciones detalladas han
confirmado que la mayoría de las albarradas está ubicada sobre una
formación geológica que facilita la recarga de los manantiales (Marcos,
2004). Así, cada poblado puede sobrevivir la temporada de sequía
aunque no haya lluvias ni aguas superficiales.




Chanchán, la capital del reino Chimú, en la costa norte peruana,
era una de las más grandes ciudades del mundo en su época. Está
ubicada en una zona muy seca y cercana al mar. Sus ingenieros
construyeron varios reservorios en la ciudadela, hasta alcanzar
el nivel del agua subterránea, para abastecer a su población.
Sin embargo, por la cercanía al mar, siempre existía el peligro de
contaminación con agua salada. Para prevenirlo, regaban grandes
extensiones de tierra en la planicie, sobre la ciudadela, con enormes
canales que construyeron para traer las aguas de los ríos Moche y
Chicama (Farrington, 1980; Ortloff, 1985). Esta actividad alimentaba
–indirectamente– el agua subterránea, asegurando agua dulce para
la población de Chanchán.


Albarrada de La Libertad, Santa Elena, Ecuador.


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¿Cómo recargar y captar el agua subterránea?





Los ríos que están más al sur en la costa peruana conducen agua
solamente en tiempos de lluvia. Los pueblos, al pie de la cordillera,
sufren por la falta de agua. Ellos observaron que el deshielo de los
nevados desaparecía entre las fisuras de las montañas rocosas y
entendieron que esa agua alimentaba los manantiales.


Esta situación es una excepción a la forma de alimentar el agua
subterránea que describimos antes. Ciertos tipos de rocas, como
las volcánicas, pueden tener fisuras muy largas y abiertas desde el
momento de su formación, porque son empujadas a la superficie bajo
presiones y temperaturas muy altas. La roca se enfría rápidamente, al
entrar en contacto con los materiales que están a su alrededor, y así
ocurren estas rupturas.


Si el inicio de una fisura de la roca queda a pocos metros debajo de
la superficie, la escorrentía podrá abrirse paso hasta allí y desaparecer
rápidamente en la grieta. En las faldas de las montañas, el agua de un
cauce puede secarse repentinamente por la existencia de fisuras en
la zona. En una depresión natural, sobre una loma, si el agua se seca
inmediatamente después de las lluvias, en vez de quedarse empozada,
será también por la acción de estas grietas. Estas rupturas pueden
alimentar un acuífero o pueden conectarse directamente con un
manantial algunos kilómetros más lejos. Las fisuras largas, en las rocas
que alimentan a los manantiales en Perú se conocen como amunas.


IZQ: Surcos de regadío. DER: Tanque profundo alimentado
por el regadío, Ciudadela Chanchan, Trujillo, Perú.




Las amunas se han identificado no solamente en la costa sur peruana
sino también en los valles Sondondo y Chicha-Sorras, entre los
departamentos Apurimac y Ayacucho (Kendall, 2008). Para evitar el
taponamiento de estas fisuras, los comuneros construyen pequeñas
pozas sobre ellas en las quebradas que alimentan sus manantiales.
En las depresiones naturales sin salida, atrapan los sedimentos de
la escorrentía, antes de que lleguen a la fisura, mediante pequeñas
pozas o zanjas.


Las fisuras en las rocas volcánicas conducen
lejos las aguas de lagunas de altura.


El agua de la laguna ingresa a la fisura en la roca.


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IZQ: Depresión natural a 4 300 m de altura en Pampachiri.
DER: Una cavidad donde filtra el agua, Pampachiri, Apurimac, Perú.


Un manantial alimentado por la filtración de la amuna,
a 3 900 m de altura y 3 km lejos. Pampachiri.


(Amuna) es un sistema que en tiempo de lluvias, se
empoza el terreno. Para la época de sequia… en las
partes bajas hay manantes… y el caudal no baja en
épocas de lluvia ni de sequia…. A veces el agua que
empoza se filtra muy rápido y hemos bloqueado el
ingreso (donde filtra agua) para que dure más tiempo
la laguna. Entonces el manante también dura. Aquí
la laguna está en un punto muy alto. Amuna estará
beneficiando varias comunidades, pero no importa. La
comunidad que beneficia más mantiene la amuna.


Ricardo Illaconza
Pampachiri, Andahuaylas, Perú.


En el Capítulo 1, aprendimos cómo se forman los acuíferos y cómo
llega el agua subterránea a los manantiales, y reforzamos ese
conocimiento analizando la forma en que se recarga el agua
subterránea y el mecanismo detrás de las amunas. Con esta
información podemos iniciar la recarga de los acuíferos en nuestra
comunidad. Sin embargo, para que esta actividad tenga un impacto
directo, debemos realizar una observación geológica de la zona
para localizar manantiales. Allí ubicaremos los sectores de recarga
con mejores posibilidades para captar el agua.


Primero, pongamos mucha atención a los lugares donde la humedad
emana desde adentro. Como dijimos antes, el agua subterránea
casi siempre sale a la luz sobre una capa impermeable. Las capas
más impermeables son las de roca base sin fisuras y las arcillosas,
aunque sean delgadas. En cambio, las capas más permeables son
de arena, grava y piedras bolas. Pero, cuando hay arcilla llenando los
espacios entre ellas, su permeabilidad se reduce mucho.


Los lugares más propicios para encontrar manantiales son el fondo
de las quebradas y las laderas sobre las depresiones naturales (con
o sin agua). El nivel de agua en los pozos de la vecindad, también
nos ayuda a calcular el nivel de la napa subterránea (freática).


Otra fuente muy importante es
la presencia de ciertos árboles
amantes de agua subterránea
(plantas freatófilas) que no toleran
salinidad, como fresno (Fraxinus
sp.), aliso (Alnus sp.), sauce (Salix
sp.) y álamo (Populus sp.). Según
la extensión de las raíces de las
plantas también podemos estimar
la profundidad en que se encuentra
la napa freática (Meinzer, 1927).


Examinemos bien todos los lugares
donde está emanando la humedad
dentro del predio; excavemos con
un azadón alrededor de cada sitio
para identificar la capa de suelo/roca
que contiene el agua. Intentemos


Si sabes
buscar el oro, allí también


encontrarás el agua.


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relacionar todos los sitios donde vemos esta misma capa para localizar
los estratos que contienen agua subterránea.


Ahora estamos listos para recargar nuestros manantiales.
Observemos detenidamente el paisaje, de abajo arriba, para
localizar sitios donde podemos almacenar el agua de recarga. Con
el sol a nuestras espaldas, en la madrugada o en la tarde, podemos
identificar mejor las ondulaciones del paisaje por sus sombras.





Para recargar los manantiales no es necesario acumular solo agua
limpia, podemos llenar una poza con la escorrentía y sus sedimentos.
En sitios donde no es posible almacenar el agua, podemos atrapar
solamente el suelo húmedo. Porque el suelo flojo retiene mucha
humedad y una buena parte seguramente se va a infiltrar.


En el capítulo anterior ya hablamos de la manera de almacenar
agua en tanques, pozas, albarradas o represas. También conocimos
cómo almacenar el agua en el suelo mediante surcos, terrazas o
diques de control. Fijemos la atención en los sitios donde podemos
construir alguna de estas estructuras. Estas construcciones nos
servirán, principalmente, para almacenar agua de riego o como
camas de cultivo. La intención aquí es que nos ayude, al mismo
tiempo, a recargar el agua subterránea. Debemos relacionar cada
sitio potencial de recarga con la ubicación de los manantiales para
determinar los lugares más provechosos.


Donde la pendiente normal de la ladera se interrumpe por una pequeña
depresión seguida por un abultamiento, puede indicar un deslave antiguo.


Paisaje con ondulaciones, vía Cuzco-Paucartambo, Perú.


Las depresiones naturales pueden ser otra opción, pero
observémoslas bien. Hay unas, donde ya no se acumula mucha
agua; y otras, con una pequeña loma, inmediatamente abajo, en
la ladera. Estos sitios pueden ser productos de deslaves antiguos.
Debemos tener mucho cuidado en no construir pozas o albarradas
allí porque, sin querer, ¡hemos de reactivar estos deslaves!


Ahora sí, manos a la obra, a construir las estructuras y los canales
para conducir el agua o la escorrentía. No vamos a revestirlas
porque nos interesa que el agua filtre desde ellas. Si no cumplen
otra función, no necesitamos almacenar mucha agua en estas
pozas, solamente la cantidad necesaria para que no se vacíen en
la temporada de sequía. Si disponemos de agua de riego todo el
tiempo, alimentemos las pozas continuamente, solo con la cantidad
que compense la infiltración.


No debemos desesperarnos por ver los resultados, porque el agua
avanza muy lento dentro del suelo. Dependiendo de la distancia
desde el punto de recarga se demoraría hasta meses en llegar al
manantial. También puede ocurrir que no llegue el agua a nuestro
manantial, porque interpretamos los flujos internos según lo que
observamos superficialmente. Pero nuestro trabajo no está perdido;
alguien más abajo ha de beneficiarse de esa agua y nos ha de
agradecer. Así mismo, nosotros nos beneficiaremos del trabajo
diligente de un vecino de más arriba.


6.2 Captación del agua subterránea
La forma más común de captar el agua subterránea es a través de los
manantiales. Donde no existían, nuestros antepasados se ingeniaron
galerías de filtración para traerla a la superficie por gravedad. Los
pozos también han proveído de agua subterránea a las poblaciones
desde hace mucho tiempo, pero ahora existen técnicas modernas
para explotarlos más fácilmente.


Manantiales


Los manantiales (ojos de agua) requieren un cuidado especial,
igual que nuestros ojos. El agua que se infiltra decide salir a
la luz en un sitio dado cuando se reúnen ciertas condiciones.


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Como vimos en la Sección 6.1, la fuerza de gravedad siempre
presiona al agua para que baje más. Solo una capa impermeable
detendrá esta marcha hacia abajo y obligará al agua a moverse
sobre su superficie.


Cuando una capa permeable deja salir el agua subterránea poco a
poco, bajo la fuerza de gravedad, la identificamos como un acuífero
libre. Para que este acuífero suelte toda su agua almacenada
debemos permitir que avancen las gotas libremente. Ellas siempre
vienen acompañadas de pequeñas partículas de suelo que pueden
quedarse atrapadas y bloquear los poros. Si permitimos una pequeña
caída en la salida de un manantial, la fuerza de gravedad será suficiente
para empujar y limpiar los sedimentos que bloquean su paso.


Sin embargo, hemos encontrado innumerables lugares donde se
han construido grandes tanques de hormigón que cargan todo su
peso sobre los manantiales de acuíferos libres. Por si esto fuera poco,
se colocan enormes piedras sobre el propio ojo, supuestamente
para atrapar los sedimentos. Casi siempre se argumenta que estas
obras fueron construidas bajo instrucciones de técnicos. Tal vez
ellos copiaron los diseños de los libros sin pensar en su aplicación
particular. Hemos observado que estos manantiales encarcelados
se secan en poco tiempo o aparecen en lugares más bajos, fuera del
alcance de sus sistemas de conducción.




Si usted conoce un manantial de su comunidad en una situación
similar, debe tomar acciones urgentes para remediar el error.
Primero, remueva íntegramente la estructura que bloquea la salida
del manantial. Excave lateralmente, con cuidado, para encontrar
de nuevo el camino del agua. Dé facilidad y libertad al agua para
que salga a la luz, como describimos antes. Si requiere un tanque
para acumular agua, se lo debe construir más abajo del ojo. Si desea
proteger el manantial de posibles aluviones o deslaves, construya
una tapa de algún material duro y liviano (madera o metal). Pero
sus soportes no deben obstruir la salida del agua, ni cargar un peso
adicional sobre el ojo.


Un tanque grande sobre un manantial, el agua emana
por un lado del mismo tanque. Licto, Riobamba, Ecuador.


Grandes piedras colocadas dentro del tanque
sobre un ojo de agua. Licto, Riobamba, Ecuador.


No bloqueará el ojo de agua que brota suave,
porque el agua puede correr para abajo.


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Algunas veces, el agua subterránea se mueve bajo presión. En el
momento en que ella detecta un sitio donde el peso del material
de arriba es menor que la presión adentro, el agua brota con
fuerza. Esta situación ocurre cuando el agua se infiltra libremente
desde una buena altura (como en el caso de una amuna) y queda
atrapada entre dos capas de suelos impermeables. A esto llamamos
un acuífero confinado. Los diseños que colocan tanques de
hormigón y piedras grandes sobre los manantiales no causan
mayores problemas en este tipo de situaciones.






Este techo protege el manantial de los deslaves. Así el agua brota libremente.


Aquí el agua brota con presión porque viene de bien arriba.


Muchas personas mayores conocen algunas plantas que ayudan a
mejorar el caudal de los manantiales. Una planta que se siembra
en los ojos de agua en la costa ecuatoriana se llama nacedero’
(Trichanthera gigantea), aludiendo específicamente a esta capacidad
que tiene. El berro (Nasturtium officinale) también se considera
como una planta que ayuda a limpiar y aumentar el caudal de los
manantiales (Chuyma Aru, 2007). Las raíces de ciertas plantas,
aparentemente, absorben el agua con tal fuerza, que el suelo abre
el paso y deja salir más agua a la luz. Otras plantas como Arjuno
(Terminalia Arjuna) extraen del agua ciertos minerales indeseables
para el consumo humano y mejoran su calidad (Uragoda, 2000). La
preñadilla (Astroblepus ubidiai), un pez del altiplano ecuatoriano,
también tiene la fama de ayudar a limpiar los ojos de agua. Se
presume que este pez busca su comida –las algas– en los poros de
los ojos de agua.




Sabemos colocar el primer huevo que pone una
gallina para que no disminuya el caudal de un
manantial.


Walter Roca
Pacajes, La Paz, Bolivia.


Al lado de manantes tenemos plantas como… el
sauce, las hojas de serrucho, son plantas que llaman
al agua... Además se paga al manante con la cabeza
de un pato, porque el pato llama al agua.


Buenaventura Gerundas
Maras, Cuzco, Perú.


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Por estar en el fondo de las laderas, los manantiales están en peligro
de desaparecer por aluviones o deslaves. Recomendamos conservar
y sembrar árboles nativos, de raíces profundas, que estabilizan el suelo
en las laderas sobre los manantiales. Los árboles frenan la escorrentía
evitando los aluviones. Una mancha de bosque incrementa la
infiltración y mejora el caudal significativamente. Los árboles exóticos,
como los eucaliptos, también ayudan a prevenir deslaves, sin embargo,
su enorme sed puede reducir el caudal del manantial.


Galerías de filtración


A veces los manantiales están muy dispersos y se dificulta su captación,
o no tienen caudales suficientes para cubrir las necesidades. En este
caso, se puede ir en busca de las venas de agua dentro de la montaña.
En los desiertos del Medio Oriente, sus pobladores desarrollaron,
desde hace 3 000 años, una tecnología que extrae el agua por
gravedad mediante galerías de filtración (qanat). Toda la población de


En donde nacen los manantes, nadie tiene que hacer
chacras, se mantiene sin incendios, ni quema de
pajas… no se meten los animales… Se planta yuruma.


Toribio Huillca
Challabamba, Cuzco, Perú.


Estamos tratando de proteger los manantes.
Se han sembrado como 700 riobarbos y el ojoruro…
Recuperamos los chaquijotes (pequeñas cochas),
y están funcionando bien.


Abdón Flores
Andamarca, Ayacucho, Perú.


Teherán, capital de Irán, fue abastecida hasta 1955 solamente por las
aguas que traían unas 36 qanat (Goldsmith, 1984).


Algunas de estas galerías se adentran por cientos de metros hasta
encontrar acuíferos caudalosos. El proceso de su construcción es
complicado y peligroso: los constantes derrumbes, la irrupción
inesperada de grandes flujos de agua y la retirada del material
excavado dificultan su avance. El mantenimiento de la galería
también tiene problemas por la constante acumulación de arena
que entra al túnel junto con el agua. Los ingenieros construyeron
pozos cada 50 o100 metros para facilitar el retiro del material de
excavación y los sedimentos que se acumulan con el tiempo.




Los árabes difundieron el sistema de qanat por todo el Medio
Oriente. Después de que conquistaron la Europa mediterránea,
estas obras de ingeniería llegaron también a España. Los españoles,
a su vez, instalaron galerías parecidas en las zonas áridas de México,
Perú, Bolivia y Chile (Barnes y Fleming, 1991).


En el desierto inhóspito de Nazca, en la costa sur peruana, también
se encuentran más de 50 galerías de filtración, algunas en pleno
funcionamiento hasta hoy. En esta zona todos los ríos se secan
inmediatamente después de las lluvias, porque sus lechos son muy
porosos. Muchas galerías cruzan por debajo de los cauces de los
ríos; algunas se extienden por más de mil metros.


Qanat con sus pozos.


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La cordillera donde nacen estos ríos no tiene picos con nieve, pero
contiene inmensas dunas de arena. El Cerro Blanco, la duna más
alta del mundo (2 200 m. s. n. m.), al parecer, aporta gran parte de
las aguas subterráneas desde sus entrañas. Estas aguas permiten
regar el valle abajo. Los investigadores Barnes y Fleming (1991)
intentaron atribuir la construcción de estas galerías a los mismos
españoles. Sin embargo, existen muchos argumentos para dar el
crédito a la propia cultura nazca (Schreiber y Lancho, 1995), que se
hizo famosa en el mundo por sus intrigantes líneas dibujadas en el
desierto. Algunos investigadores encontraron que ciertos dibujos en
este desierto indicaban la presencia de agua subterránea en sitios
cercanos (Proulx, 2008?).


Serie de pozos y el detalle del pozo de limpieza
en la galería de Orcona, Nazca, Perú.


Palo de guarango como techo y canal de salida para regadío,
en la galería de Orcona, Nazca, Perú.






Una opinión técnica explica que la complejidad geológica del valle
de Nazca puede ser la razón por la falta de agua en ciertos tramos
de los ríos superficiales (Proulx, 2008?). Esta zona regularmente
sufre de fuertes terremotos. Estos movimientos violentos pueden
partir la superficie de la tierra por distancias largas. Como resultado,
las capas de subsuelo se mueven verticalmente o lateralmente a lo
largo de ese plano de ruptura. A la huella de esta ruptura, a veces
visible en la superficie de la tierra, la llamamos falla geológica.
Muchas cruzan el valle de Nazca en diferentes direcciones.


Cuando una capa de suelo que trae agua subterránea es cortada por
una falla, se interrumpe el camino del agua. El material flojo en la
falla conducirá esa agua más fácilmente. Si extendemos una galería
para interceptarla o si perforamos un pozo sobre ella, probablemente
encontraremos grandes caudales subterráneos de agua.


IZQ: Cerro Blanco en el fondo. DER: El valle que se riega
con galerías de filtración y pozos, Nazca, Perú.


Nosotros dependemos del agua de ese acueducto
(cantallyoc) para sembrar nuestros cultivos... Nace
desde Cerro Blanco… Aun cuando no hay agua
en el río, capta agua. Yo no he visto secarse este
puquio todo el año… Nosotros hacemos cada año
las limpiezas... Somos 18 usuarios y todos participan
en la limpieza... Si hay un derrumbe, arreglan y van
viendo cómo está el techo, como están las paredes…
En los costados todo es piedra bien labrada... Cuando
uno se abre se le reemplaza la piedra por guarango,
que no se pudre, él vive en el agua... Dos años atrás
han hecho cantidad de pozos en los costados y ha
disminuido el caudal.


Augusto Salazar
Nazca, Perú.


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Así, una falla geológica también nos puede ayudar a encontrar
manantiales en nuestra comunidad. Pero, para detectarla se requiere
mayores conocimientos sobre la geología de la zona. Por otro lado,
se debe tener mucho cuidado en excavar cerca de las fallas porque el
material de subsuelo cercano a ellas puede ser muy inestable.


Pozos de agua y mecanismos para recogerla


Casi todos los pueblos, desde hace mucho tiempo, se abastecían de
agua de consumo, y a veces también de riego, mediante pozos
profundos. Esta práctica aún se mantiene en muchas zonas rurales.
Donde la napa freática es muy profunda, se instala un pozo grande
para servir a toda la comunidad. Excavar un pozo requiere bastantes
recursos y no se debe iniciar ese trabajo sin antes asegurarse de que
haya suficiente agua bajo tierra.


Algunas personas (llamadas zahorí) han perfeccionado el arte de
la búsqueda de sitios para excavar pozos, con el uso de varillas o
péndulos. Aún sin usar las varillas, existen ciertos indicios para
anticipar la disponibilidad de agua bajo tierra. En la Sección 6.1
hablamos acerca de cómo ubicar manantiales en nuestro predio.
Si deseamos disponer de mayor caudal, podemos construir un
pozo cerca de estos manantiales. Si no encontramos manantiales
en el predio, podemos calcular la profundidad de la napa freática,
relacionando su ubicación con el nivel de agua de los pozos o de las
quebradas en la vecindad. Aquí también ayudarían la localización
de las capas impermeables en el predio y la presencia de plantas


IZQ: Pozo comunitario de agua, La Pila, Manabí, Ecuador.
DER: Pozo comunitario de agua, Choconcha, Jipijapa, Manabí, Ecuador.


amantes de agua, que hemos analizado anteriormente.


Un zahorí también determina, aproximadamente, el sitio del pozo
mediante estos indicadores, antes de usar sus varillas. Donde se observa
un movimiento brusco de la varilla, el zahorí indica que allí debajo existe
un acuífero. Según una opinión, ese es el resultado del conocimiento
basado en los indicadores previos: el subconsciente del experto hace
mover la varilla cuando él pisa el sitio de mayor probabilidad.




Los álamos me indican que allá habrá agua cerca.


Aquí las varillas me ayudan a ubicar el mejor sitio para el pozo de agua.


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Otra explicación, sobre el movimiento de la varilla, se basa en los campos
magnéticos que emiten casi todos los materiales. Los imanes son los
ejemplos más destacados que tienen esta característica. Un suelo
saturado de agua, emitirá un campo magnético más fuerte que uno
seco, aunque no todas las personas pueden detectar estas diferencias.
Según un zahorí que siempre intenta a enseñar esta técnica a todos
los que tienen interés de aprenderla, para algunas personas se hace
difícil la captación de estos campos magnéticos, posiblemente, por la
constitución física-química de su propio cuerpo (Uribe 2012).


Cuando el pozo acumula agua, elevarla a la superficie con el menor
costo es otro reto. Desde hace mucho tiempo, la gente ha utilizado sus
propias fuerzas o las de sus animales para hacerlo. En la zona norte de
Sri Lanka, el nivel de agua de los pozos puede quedar entre 5 y 10 m
de profundidad. Los agricultores que no disponen recursos para instalar
bombas, siguen utilizando un sistema de palanca para elevar el agua,
balde por balde, para su regadío. Cuando se llena el balde, una persona
camina desde el fulcro (punto fijo), sobre la palanca, hacia su otro
extremo. El fulcro de la palanca se fija en forma tal que el balde suba
a la superficie, cuando el otro extremo de la palanca esté en su punto
más bajo.




Estas prácticas ahora están en desuso por el invento de las bombas
de agua. Existen bombas de todo tipo: manuales, de pedaleo, de


Elevar el agua del pozo caminando sobre la palanca, Jaffna, Sri Lanka


tracción animal, de viento, de combustible o de energía eléctrica.
Sin embargo, se debe tener cuidado de no bombear el agua
demasiado rápido, para evitar que la extracción sea mayor que la
recarga. Además, una extracción desmedida puede afectar al nivel
de agua de los pozos de la vecindad.


6.3 Almacenaje subterráneo del agua
En la Sección 5.4 conversamos sobre las técnicas de almacenar
superficialmente el agua. Sus principales problemas son la pérdida por
evaporación y la contaminación. Una solución para estos problemas,
adoptada desde los tiempos antiguos, consiste en almacenar el agua
en reservorios subterráneos. Un tipo de reservorio se hacía excavando
en el subsuelo, pero dejando una abertura pequeña para acceder
al agua.


Una roca calcárea madura cubre casi toda la península de Yucatán,
México. En esta zona bastante árida, los ríos y las quebradas conducen
agua solamente durante el corto invierno. Las únicas fuentes de agua
en tiempos de sequía se encuentran en las innumerables pozas
naturales (cenotes), que son cavidades formadas por la disolución de
esta roca calcárea. Los pueblos maya que habitan la zona no pueden
consumir esta agua porque se trata de un agua dura. La cultura maya
no hubiera prosperado en la península sin una solución para este
problema.


Ellos recogieron el agua de lluvia de los techos de sus edificaciones y
de sus plazas públicas. Y la condujeron hacia los chultunes, grandes
cavidades adaptadas o construidas cerca de sus ciudades (Zapata,
1989). Debajo de la capa de caliza dura, se encuentra una piedra
caliza arenosa (sascab), más suave para excavar. Los chultunes toman
la forma de botellones, de 2 a 4 m de diámetro e igual dimensión en
profundidad, con una boca de 30 a 50 cm. Para evitar filtraciones del
agua almacenada, estucaron las paredes interiores. Un anillo de roca en
la boca, con pequeños orificios que dejan ingresar la escorrentía filtrada,
asegura la calidad. El material excavado también sirvió para construir
las famosas calzadas ceremoniales (sacbes), comunes en las ciudades
mayas. Muchos chultunes fueron restaurados y abastecen de agua,
hasta hoy, a la población aledaña a los sitios arqueológicos de Yucatán.


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Otro tipo de reservorio subterráneo lo hicieron modificando
un acuífero somero (uno que está cerca de la superficie) para
incrementar su capacidad de almacenamiento y controlar el caudal
de descarga. En la región del Cuzco, en Perú, encontramos dos sitios
incaicos, donde se almacenaba agua en el subsuelo (Fairley, 2003).


En el sitio Tambomachay, a 8 km de la ciudad de Cuzco, los incas
construyeron un baño ceremonial bloqueando una hondonada.


Hileras de rocas calcáreas la delimitan, mientras que cuatro muros de
piedra, formando terrazas de escalinata cierran la hondonada. El muro
más bajo contiene un filtro para limpiar el agua que sale por los orificios del
baño, estos chorros descargan un caudal total de 0,7 litros por segundo.


Chultunes en Yucatán, México.


Terrazas que almacenan y descargan agua subterránea
para el baño de Tambomachay, Cuzco, Perú.


En el sitio Tipón, unos 30 km al sur de Cuzco, por la vía Puno,
construyeron una serie de terrazas anchas en escalinata. Estas
atraviesan una hondonada grande, delimitada igualmente por filas
de rocas calcáreas. Las terrazas acumulan agua dentro del suelo. Y
la última terraza emana más de 10 litros de agua por segundo para
regadío, mediante una fuente ceremonial de piedra labrada.


Una versión moderna de estos
reservorios sumergidos ha sido
construida en varias regiones del
noroeste de Brasil. Los acuíferos
someros de esta zona no producen
caudales suficientes porque su
permeabilidad es limitada. Pero sus
riachuelos tienen una gruesa capa
de material aluvial en sus lechos,
depositada sobre la roca base.
Construyendo desde la roca base
un muro sumergido que atraviese


el riachuelo, se puede crear un acuífero artificial con una gran
capacidad de almacenamiento.


Para este fin, excavan una zanja en el lecho del río y construyen
el muro con cualquier material disponible en la zona como: arcilla,
hormigón ciclópeo o mampostería de ladrillo. Un plástico grueso en


Arriba, fuente ceremonial y abajo, terrazas de Tipón, Cuzco, Perú.


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el centro, apoyado por tierra compactada en ambos lados, también
puede bloquear el paso del agua. Aún en los tiempos de sequía,
el agua subterránea, al chocar contra el muro en su camino, se
queda acumulada entre los sedimentos del lecho. Construyendo
un pozo filtrante detrás del muro se puede bombear esta agua.
También se puede colocar, horizontalmente, una tubería perforada
y conducir el agua por gravedad hasta el lugar de almacenamiento.
Se recomienda colocar otro tubo más abajo, sobre la roca base, para
evacuar las sales que se acumulan en el fondo por ser más pesadas
(UNEP, 1997).




En Bolivia se ha construido otro tipo de reservorio subterráneo:
una cámara de hormigón armado con flautas filtrantes insertadas
en las paredes (barbacanas), enterrada en el lecho de un riachuelo
seco (Gutiérrez, 2006). Esta recolecta el agua en su interior. En la
comunidad de Vinto, Uncia, Potosí, construyeron una cámara de este
tipo. De allí, el agua acumulada se bombea a otro reservorio superficial
para riego. Otra en la comunidad de Colon Sud, Avilés, Tarija, recoge
el agua por gravedad y la conduce para el regadío mediante un
canal. Estas cámaras de hormigón requieren muchos recursos para
su construcción. Tampoco tienen una ventaja sobre los reservorios
brasileños que son bastante económicos. Pero ninguno tiene acceso
para limpiar sus filtros, como en el caso de las galerías de filtración.


Detrás del muro el agua subterránea se acumula y el cauce del río está húmedo.








Una cámara de hormigón enterrada en un lecho seco.


Una galaería de filtración se encuentra enterrada en esta quebrada seca en Vinto, Uncia, Potosí, Bolivia.


Quebrada seca donde está enterrada una galería de filtración, Colón Sud, Avilés, Tarija, Bolivia.


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Sugerimos combinar la técnica de construir diques sumergidos,
como en Brasil, con la de galería de filtración, para disponer de un
caudal mayor a bajo costo. Hoy, es muy difícil instalar galerías de
filtración porque, tanto su construcción como su mantenimiento,
representan un grave peligro físico para el trabajador. Otro problema
es la incertidumbre sobre el caudal que pueda captar la galería. Las
técnicas modernas para estimar el caudal antes de perforar no están
al alcance de los campesinos.


Una presa sumergida que retiene el flujo subterráneo, en el lecho
de un río seco, nos permite estimar con mucha certeza el caudal
que podamos captar. Además, para aumentar el caudal podemos
aplicar las medidas de recarga en la cuenca alta que aporta al río.
Por otro lado, podemos diseñar la presa incorporando a su lado la
galería de filtración, con las debidas seguridades. El costo del muro
va a aumentar un poco, pero tendríamos una forma de captación
de agua que es fácil y segura, de construir y de mantener. Según la
disponibilidad de los materiales en cada zona, podemos construir la
galería y el muro con madera, piedra laja, planchas de hormigón o
mampostería de ladrillo o piedra.




Limpiar esta galería es fácil y seguro.


6.4 Cultivar en el nivel del agua subterránea
Por lo difícil y costoso de traer el agua a la superficie, ¿por qué
no llevamos la superficie de cultivo a donde está el agua? No es
una idea loca. Nuestros antepasados hicieron justamente eso,
principalmente en la costa peruana.


Ellos fueron en busca de lugares donde el agua subterránea queda
más cerca de la superficie. Los encontraron cerca de la playa del
mar. Detrás de las primeras dunas de arena, existían pequeños
humedales de agua salobre que les indicaban que allí, el agua dulce
estaba bastante cerca. Ellos excavaron y retiraron la arena detrás de
los humedales, hasta que el agua dulce humedezca la tierra y allí
sembraron sus cultivos. A lo largo de esta costa aún se encuentran
cientos de hectáreas con los vestigios de sembríos antiguos (Parsons
y Psuty, 1985). Existen controversias sobre estos vestigios porque su
mayor parte ahora están cubiertas de aluviones, causados por los
recurrentes eventos de El Niño. Sin embargo, los cronistas españoles
en los primeros años de la conquista han mencionado su asombro
sobre estos campos hundidos, donde se cultivaban tan cerca del mar.


Unos campos hundidos ubicados cerca y dentro de la ciudadela
Chanchán, en Perú (llamados huachaques) posiblemente fueron
construidos por los reyes Chimú. Allí, se retiraron hasta 8 metros de
arena para llegar al nivel freático. Como explicamos anteriormente,
el regadío extensivo en las tierras sobre la ciudadela, posiblemente,
aumentó el agua dulce en estos campos, que se extienden hasta la
playa misma.


Huachaque grande, Chanchán, Trujillo, Perú.


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Hoy no existe ese apoyo gubernamental, sin embargo, algunos
agricultores siguen cultivando en los huachaques (Schjellerup,
2009). Los pescadores de Huanchaco, unos kilómetros al norte,
siguen abriendo más campos para sembrar totoras, el ingrediente
principal para fabricar sus botes tradicionales (caballitos) de pesca.
Los huachaques chico y grande en la pampa Alejandro de Chanchán
y los de Choroval, unos 25 km al sur, están siendo usados hoy, no
solamente para sembrar totoras, sino también para las hortalizas.
Ellos siembran cada planta, en un hoyo de algunos centímetros de
profundidad –lleno de agua– para que no le afecte la salinidad. La
sal se queda depositada en la orilla del hoyo cuando se evapora el
agua. Pero, en la actualidad, alguna gente bombea el agua que se
encuentra dentro de los huachaques, lo cual está afectando este
sistema frágil de cultivo.








Sembrío en hoyadas de huachaques, Chanchán, Trujillo, Perú.
(Cortesía de Juan Piminchumo, Trujillo, Perú).


La investigadora Schjellerup (2009) menciona un esquema similar
en Argelia para cultivar palmas de dátiles en ese desierto. Otros
investigadores han encontrado situaciones parecidas en España y
en la isla de Guam.


El uso del agua subterránea para el consumo de los seres humanos
y de las plantas ha sido muy común en la Antigüedad, mediante
abundantes técnicas ingeniosas. Con los grandes avances de la
ciencia y la ingeniería geológica, hoy tenemos muchas herramientas
para perfeccionar esas técnicas y minimizar sus aspectos de
incertidumbre. Sin embargo, vemos con mucha tristeza, que en la
actualidad se considera el agua subterránea como un recurso para
explotar y extraer, dejando de lado los aspectos de su alimentación
y cuidado.




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7CAPÍTULO 7


¿Cómo aprovechamos
mejor el agua?
En los capítulos anteriores conversamos acerca de las tecnologías
que nos ayudan a captar lo máximo del agua superficial y subterránea.
Ahora analicemos cómo aprovechar mejor el agua captada para que
nos alcance hasta la siguiente temporada de lluvias.


En los diferentes usos que vamos a dar al agua, debemos pensar
cómo podemos ahorrarla y cómo reusarla (reciclarla). Si hemos
atrapado la escorrentía en nuestro predio de cultivos o si lo hemos
regado, también debemos pensar en cómo conservar la humedad
en el suelo.


7.1 Ahorrar el agua
Ahorrar el agua significa no desperdiciarla. El desperdicio ocurre,
por un lado, por consumir más agua de la necesaria (por personas
o cultivos). Si reducimos el consumo, se reduce la cantidad
de agua que debemos captar. Por otro lado, existen muchas
pérdidas en los sistemas de agua: durante la conducción hasta su
almacenamiento, en el almacenaje y durante su distribución en el
sitio de aprovechamiento. Debemos esforzarnos para minimizar
estas pérdidas, porque todo lo que se pierde en el camino, se suma
a la cantidad que necesitamos captar. Entonces, ahorraríamos no
solamente agua sino también el costo de las obras.


Otra forma de ahorrar agua es preocupándonos de no contaminarla
durante su uso, porque esto nos permite recuperar y reusar esa
misma agua para otro fin.


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Consumir menos agua


Para las necesidades humanas, usamos menos de una décima parte
del agua que ocupamos para la agricultura. Sin embargo, la purificación
del agua para el consumo humano y su distribución domiciliaria
requieren gastos muy altos. Por lo tanto, cualquier reducción del
consumo de agua en nuestras casas, también significaría un ahorro
enorme en dinero para todos los usuarios del sistema de agua.


Las comodidades modernas hacen que el consumo de agua en las
ciudades sea más del doble comparado con los sectores rurales.


En tiempos pasados, ninguna ciudad disponía de suministro
domiciliario de agua de consumo, salvo el agua de lluvia que
almacenaba cada hogar. La gente acudía a las piletas centrales a
recoger agua para beber; y a los baños públicos para sus necesidades
de aseo, lo que reducía muchísimo el consumo. No creemos que
para ahorrar agua, los ciudadanos dejarán estas comodidades a las
cuales ya están acostumbrados. Por eso, hoy se promueven muchas
prácticas que reducen el gasto de agua, sin afectar sus comodidades.
Usar inodoros que consumen menos agua, usar un urinario en vez
de inodoro para los hombres, el uso de inodoros secos (Drytoilet, sin
fecha) y el reciclaje de aguas usadas para los huertos, son algunas
de estas propuestas para ahorrar agua.


En el campo, si se prevé una larga sequía, es
mejor planificar desde el inicio la siembra
de cultivos que consumen menos agua,


para reducir la demanda de riego. Cada
cultivo requiere cierta cantidad de agua para


una producción óptima. Calculando la cantidad
de agua disponible para la temporada siguiente,
podemos analizar los riesgos. Si en una sequía,
sembramos un cultivo de alto valor que necesita
mucha agua, perderíamos toda su producción.
Lograr un producto de baja calidad, regando poca
agua tampoco nos rendirá económicamente. En
cambio, un cultivo de mediano valor, que resiste
mejor la sequía, podría lograr una producción óptima
y darle al agricultor un mejor rendimiento.


La práctica de los campesinos del altiplano peruano en sembrar
granos en vez de papas en un año seco (Chuyma Aru, 2007) ahorra
no solo el agua, sino también sus esfuerzos físicos, recursos
monetarios y sus frustraciones. Más que todo, una buena cosecha
de granos mejorará su ganancia. En el sureste de Turquía donde el
agua de riego es muy escasa, los campesinos optaron por sembrar
azafrán en vez de algodón en sus predios. Con azafrán la demanda
de riego se redujo en un 90 % (Drynet, 2008?).


Consumir menos agua de regadío,
también implica reducir las pérdidas
por evaporación y por infiltración
profunda. En una sequía fuerte,
la prioridad es mantener vivos
nuestros cultivos. Y con la poca
agua que captamos, no podemos
darnos el lujo de recargar el agua
subterránea ni dejarla evaporar.
Hay que lograr que toda el agua
de riego sea absorbida por las
raíces. Entonces, además de regar
solamente en la zona de raíces
(que vamos a discutir bajo el tema
Reducir pérdidas en la distribución),
necesitamos preparar el suelo para que retenga la humedad durante
el mayor tiempo posible (que será analizado en la Sección 7.3)


Reducir pérdidas en la conducción,
el almacenaje y la distribución


Hemos observado que en los sistemas de agua de consumo en las
ciudades, así como en los canales de regadío en el campo, existen
enormes pérdidas en el proceso de conducir el agua de un lugar a
otro. Las pérdidas en las tuberías ocurren por sus malas conexiones
y por las roturas debido a altas presiones en los tubos y el paso de
vehículos pesados. En los canales, la evaporación y la infiltración
contribuyen a las pérdidas.


Sí, sí,
siembren más granos.


Eso consume menos agua y da
más proteína.


Antes,
las fuentes y piletas


eran sitios de tertulia, ahora
son solo para las fotos.


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¿Cómo aprovechamos mejor el agua?






En los capítulos anteriores conocimos que la evaporación nos ayuda
a recibir más lluvias y la infiltración recarga el agua subterránea.
Entonces, ¿por qué consideramos estas dos posibilidades ahora
como pérdidas? Aquí, estamos discutiendo sobre el aprovechamiento
del agua ya captada. En su captación hemos gastado recursos y
debemos usar todo el caudal para cumplir con el objetivo principal.
Si el objetivo de la captación fue la recarga de agua subterránea,
toda esa agua debe ser conducida hasta el sitio designado, sin que
haya pérdidas en el camino.


La pérdida de agua por evaporación en un canal se puede minimizar
diseñándolo para que tenga una profundidad de agua mayor que su
ancho.


Desde los tiempos antiguos, la filtración de agua en los canales de
tierra ha sido un problema. Cuando la fuente no tenía mucha agua
o cuando tenían que conducirla muy lejos, nuestros antepasados
trataron de minimizar las pérdidas, revistiendo sus canales. Por
otro lado, la importancia de llevar el agua limpia para el uso en las
ceremonias, por ejemplo, también imponía la necesidad de revestir
el canal. El revestimiento se realizaba principalmente con piedras,
unidas con barro o cemento.


Pérdida de agua en una tubería, también ingresa basura
al tubo por el mismo desperfecto. Licto, Riobamba, Ecuador.




Actualmente, disponemos de muchas más opciones para conducir el
agua sin desperdiciarla. Las tuberías ayudan a eliminar casi totalmente
el desperdicio y a tener el agua limpia. Si sus costos son demasiado
altos, podemos optar por revestir los canales. En el orden de su
costo, los materiales que se pueden usar para el revestimiento son:
terrocemento, plástico, ladrillo, piedra, geomembrana y hormigón.


En este análisis de costos, también se deben considerar algunos
criterios más. Un canal semicircular permite conducir más agua
que un canal rectangular o trapezoidal (con lados inclinados)
porque la fricción en sus paredes es menor; y el terrocemento es el
revestimiento más adecuado en este caso. Para colocar materiales
delgados como plástico o geomembrana se necesita construir el
canal con lados inclinados.


IZQ: Canal de riego intervalle de los chimu, 80 km de largo, revestido de piedra, Trujillo, Perú.
DER: Canal de agua para centro ceremonial incaico de Tipón, Cuzco, Perú.


Cuidamos el canal en forma tradicional. Lo
mejoramos con arcilla... La comunidad va donde hay
arcilla y se carga y se pisotea para proteger el canal.


Abdón Flores
Andamarca, Ayacucho, Perú.


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¿Cómo aprovechamos mejor el agua?






Para evitar taponamientos
o contaminación en la
conducción del agua, una
tubería tal vez sea la solución
más económica. Pero, si el
caudal es muy grande, un
canal cubierto será más
barato. Constrúyanlo con
paredes verticales revestidos
de ladrillo, piedra u hormigón
y coloquen como cubierta
tapas prefabricadas de
hormigón o piedra laja.


El hormigón y los ladrillos
tienen un alto costo de
acarreo a los lugares donde
no hay acceso vehicular.
Para el terrocemento se


Los tres canales son del mismo tamaño pero el canal semicircular lleva más agua.


Canal semicircular revestido de
terrocemento, Mercedes Cadena, Guamote, Ecuador.


puede usar cualquier tipo de tierra seca, que es el material más fácil
de conseguir. La porción de cemento que se mezcla no es muy alta,
cerca de 5 % del volumen de tierra (cemento: tierra - 1:20). Si existen
bastantes piedras cerca del canal, el costo del revestimiento con
piedras también se reduce.


Si el canal fluye con alta velocidad, los mejores materiales para revestir
serán bloques de piedras, hormigón o geomembrana. El terrocemento
y la mampostería de ladrillo resisten velocidades medianas.


Considerando la durabilidad, mucha gente prefiere el revestimiento
de hormigón, pero ese argumento tiene una falla grave. Si el canal
queda seco varios días seguidos, el hormigón se comienza a fisurar
por las diferencias de temperatura entre día y noche, especialmente
en el altiplano tropical. Su reparación es sumamente costosa.
En cambio, el revestimiento de bloques de piedra sin cemento,
como usaron los incas –por ejemplo– nos ha demostrado su larga
durabilidad (Kendall, 2008). El terrocemento tiene la ventaja de
que cualquier desgaste o fisura se puede reparar rápidamente, sin
mayor costo. La exposición al sol por largo tiempo también destruye
rápidamente el plástico y la geomembrana.


Canal de riego revestido de piedras bajo técnicas ancestrales por la
Asociación Andina Cusichaca, Pampachiri, Apurimac, Perú.


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¿Cómo aprovechamos mejor el agua?




Acerca de las pérdidas de agua que ocurren en un tanque, ya
conversamos en detalle en el Capítulo 5. Antes de construirlo, se debe
tomar una decisión sobre la necesidad o no de su revestimiento. Y, si se
desea revestirlo, con qué material. Investigar previamente sobre el tipo
de suelo en el fondo también ayudaría mucho. El espejo de agua del
tanque, su profundidad y la inclinación de sus taludes, todo se determina
según esa decisión. Porque después de construido, sus opciones de
revestimiento son muy limitadas y pueden ser muy costosas.


La mayor pérdida de agua en un sistema ocurre en el proceso de
distribución. En los sistemas de agua de consumo humano, los diseños
raramente logran una repartición equitativa y justa entre los diferentes
sectores: altos y bajos, lejanos y cercanos, ricos y pobres. Logran una
equidad de distribución al inicio, pero la acelerada urbanización no
planificada la desequilibrará pronto. Entonces, ocurren muchas roturas
y robos en las conducciones que resultan en pérdidas enormes de agua.


Esta situación es un reto para los diseñadores, porque tienen que
sobredimensionar las tuberías y sus controles en las redes principales
aunque los presupuestos siempre están ajustados. Por lo tanto,
cualquier expansión del sistema debe ir acompañada de incentivos
por reducir el consumo domiciliario y multas por su desperdicio.


En el regadío, raramente repartimos el agua según la necesidad de
cada sector de cultivo. El requerimiento de agua de una planta varía
según la calidad del suelo, el tipo de cultivo y su estado de madurez.
Ella puede extraer solamente las gotas que están cerca de sus raíces
y todo el resto se pierde por infiltración.


IZQ: Acueducto romano construído de bloques de piedra, en Roman Gaul, Francia.
DER: Reservorio público, revestido de bloques de piedra, del siglo XV, en Hampi, Karnataka, India.


Una opción es dividir la cama de cultivo en varios sectores, regar
uniformemente cada sector y sembrar allí un solo tipo de cultivo. En
Mesoamérica, se divide un tablón (una cama), mediante pequeños
bordos en varios cajetes (algunos no más de 50 cm x 50 cm), donde
el regadío se realiza manualmente (Wilken, 1987). En Cabanaconde,
Valle de Colca, en Perú, los lotes están divididos en cochas, planicies
delimitadas con bordos de piedra. El regadío se realiza inundando
toda la cocha, pero cada 90 días. El maíz que se siembra en estas
cochas ha adquirido una suavidad y un sabor único y sus productores
ya tienen un nicho especial en el mercado.


Los regantes de andenes (terrazas) de Andamarca, Ayacucho, Perú,
usan otra estrategia: sembrar varios cultivos en el mismo andén,
colocando las semillas según su requerimiento de agua. Al pie de cada


Regadío por inundacion en andenes del Valle del Colca, Chivay, Arequipa, Perú.


Detalle.


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muro del andén siempre se puede esperar mayor humedad, porque
inmediatamente detrás del muro hay buen drenaje. Allí siembran
las habas. El calor que emiten las piedras de los muros también las
protege de heladas. La arveja, que no requiere mucha humedad, se
siembra en la cabecera (filo) del muro. El maíz y otros productos
se siembran en el medio. Se organiza el tiempo de cada siembra
de tal manera que el riego (de cada 45 días aproximadamente)
provea lo que necesitan todos los cultivos, aunque se encuentran
en diferentes estados de madurez.






Andén sembrado con cultivos mezclados, Andamarca, Ayacucho, Perú.


En el andén sembramos mezcladito: habas, arveja,
vicia, quinua... porque hay años en que puede haber
perdidas... En la parte ribera sembramos arveja,
después sembramos maíz al voleo, y en el rincón
ponemos habas, porque el haba necesita mucha
agua… Allí filtra agua del andén anterior... Y cuando se
desarrolla el andén, se ve lindo.


Melanio Huamaní
Andamarca, Ayacucho, Perú.


Existen diferentes formas de regadío que se pueden aplicar sin
desperdiciar el agua, si disponemos de mano de obra y tiempo. En
Guatemala, el riego manual con recipientes como cántaros es muy
popular. Eso puede ser económico especialmente para plantas
frutales. Asperjar el agua sobre los cultivos usando una pala o una
palangana de calabaza, desde un canal o un charco, es otra práctica
bastante común (Wilken, 1987).


En siembras distanciadas, también se puede colocar agua en una
olla de barro, enterrada entre un círculo de plantas, lo cual minimiza
las pérdidas por infiltración y evaporación. El mismo mecanismo se
puede ampliar sembrando una serie de ollas conectadas entre sí,
mediante tuberías. Un tanque puede mantener las ollas siempre
llenas, si se coloca una llave de regulación en su salida (UNEP, 1997).




El riego por goteo permite entregar agua en cantidades bien
calculadas y controladas. Por eso, requiere menos de una quinta
parte del agua que gasta el riego por inundación. Aunque es costoso,
en tiempos de escasez, el goteo logra el mejor provecho económico
y productivo del agua. Al costo de las tuberías y de sus goteras,
hay que agregar el costo de almacenar el agua, porque el regadío
debe ser muy frecuente, dependiendo del estado de madurez de la
planta. Además, se requiere una filtración fina del agua para evitar el
bloqueo de las goteras. Este sistema funciona con una presión baja,
entre 5 y 10 m de altura de agua.


Riego con ollas de barro.


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Cuando se dispone un poco más de presión de agua, se puede
organizar una variación criolla del goteo. Podemos conducir el agua
a cada cama con una tubería flexible de ½”, cerrada en un extremo,
se entrega agua mediante perforaciones hechas con un clavo, más
o menos a cada metro. Este sistema ofrece más agua al grupo de
plantas alrededor de cada perforación, y por lo tanto, no se requieren
riegos muy frecuentes. No se necesita un alto nivel de filtración de


Filtración rústica de agua para goteo.


Riego por goteo y filtro moderno para goteo, San Ignacio, Toacaso, Cotopaxi, Ecuador.


agua tampoco porque las perforaciones son más grandes. Las
pérdidas por evaporación e infiltración pueden ser mayores que en
un goteo fino, pero son mucho menores que el riego por inundación.




Regar por aspersión requiere una presión mayor. Cuando los
aspersores son grandes, se necesita una presión alta y un caudal
mayor. El área que cubre cada aspersor se incrementa, pero
también el porcentaje de pérdida de agua. Aspersores pequeños
necesitan agua con un nivel de filtración cercano al de goteo. En
general, se estima que el riego por aspersión requiere casi el doble
de volumen de agua que el de goteo, en contraste, su instalación
y mantenimiento cuestan menos de la mitad. La desventaja de la
aspersión es que no podemos usarla en un tiempo muy soleado,
porque estaríamos creando un ambiente parecido al efecto de
lancha. Asperjar agua en las noches de heladas, en cambio, puede
prevenir los daños en los cultivos.




Una versión criolla de goteo,
Santa Lucía de Tembo, Guano, Ecuador.


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No contaminar
el agua


Como dijimos al inicio
de este capítulo, el
agua puede tener
varios ciclos de uso
(reciclaje); cada vez, en
una actividad que tolera
agua de menor pureza.
Sin embargo, en las
casas usamos muchos
productos químicos
contaminantes como


aceites y jabón, que no nos permiten reciclar esa agua. El empleo
de productos que no contaminan tanto (o biodegradables) o el uso
cuidadoso de los productos químicos podría evitar el desperdicio
del agua usada.


Los artesanos también ocupan diferentes productos químicos, que tal
vez mejoran la calidad de sus productos y aumentan sus ganancias,
pero contaminan más nuestra agua, nuestro suelo y hasta nuestra
propia vida. La misma situación prevalece en las grandes industrias,
pero con un nivel de contaminación mucho mayor, debido a sus
altas descargas. Si todos hacemos un esfuerzo consciente y tenemos
más cuidado de no contaminar el agua, podríamos ahorrar grandes
volúmenes y, por ende, muchísimo dinero.


Estamos buscando las formas de usar agua mejor.
Aquí, me parece, que lo más efectivo es riego por
goteo, porque en esta zona hay vientos muy fuertes.
(Usando aspersión, ) ¿qué hago contra el viento?


M. Marcial Sulca
Coporaque, Arequipa.


Regadío por aspersion, Santa Lucía de Tembo, Guano, Ecuador.


La agricultura actual ocupa químicos muy contaminantes y hasta
peligrosos para la salud del productor y del consumidor. El agua que
se drena de un lote, no puede ser usada por el vecino de más abajo,
por miedo de que contamine su cultivo. Eliminar estos residuos
químicos es muy costoso. En cambio, si todos ocupamos productos
orgánicos (o naturales) en nuestros cultivos, todos podemos
beneficiarnos de las aguas de drenaje. Los beneficios para nuestra
salud vienen por añadidura.


Las técnicas agroecológicas intentan crear un ambiente sano,
diverso y holístico en el campo, como era en los tiempos antiguos
(Infante y Fuentes, 2004). Si recuperamos los conocimientos de
nuestros mayores sobre cómo controlar las plagas y aumentar la
producción, podemos obtener comidas sanas, contaminando
menos nuestra agua y nuestro ambiente.


La contaminación causada por la producción pecuaria también
es muy significativa. Antes, conversamos acerca de la importancia
de no permitir que sus animales beban agua en pozas naturales.
Construir un abrevadero al lado, le permitirá ocupar esa misma agua
por más tiempo y también mantener sus animales sanos.


El lavado de los establos agrega grandes concentraciones de
nutrientes a los cursos de agua, causando proliferación de malezas
que reducen su nivel de oxigeno disuelto. Si dejamos de ocupar
químicos en la crianza de los animales, todo el lavado podríamos
convertir en abono. Podemos atrapar los sólidos y limpiar el agua
usando plantas acuáticas, sin mayor costo.


Todo nuestro cultivo no vendemos, es para nuestra
alimentación todo el año. Nosotros cultivamos con
majada de alpaca y llama, y usamos semillas nativas.
No han aparecido plagas en la comunidad… Hay Biol
para fumigar las plagas de la papa.


Melanio Huamaní
Andamarca, Ayacucho, Perú.


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Si no puede evitar el uso de químicos en el establo, existen otras
estrategias para no contaminar el agua. Algunos animales como los
chanchos, no necesitan un establo grande, solo una madriguera
para su descanso. Colocando una madriguera móvil en un corral
abierto, se soluciona el problema de contaminación de agua y, al
mismo tiempo, se logra abonar el lote (Haro, 2012). Si desea
mantenerlos en un corral techado, se puede colocar tierra u
hojarasca seca en el piso (Proyecto Río Ceibas, 2012). Así evitamos
usar y contaminar agua en su limpieza.



Las piscinas acuícolas descargan sus desperdicios continuamente,
y en grandes cantidades, a los cursos de agua. Actualmente existen
productos orgánicos para la producción acuícola. Esto permite
limpiar y reciclar el agua dentro de las mismas piscinas, ahorrando
mucho dinero para el productor. El uso continuo de productos
químicos contaminantes en acuacultura es una irresponsabilidad.




Gallinero móvil en CET BIOBIO, Yumbel, Concepción, Chile.


El agua de la ciénaga era apta para tomar.
Utilizábamos tinajas grandes hechas en barro… Antes
de almacenarla la tratábamos para bajar la materia
en suspensión. Utilizábamos tunas, las partíamos
en pedazos… Y esos pedazos recogen las partículas
de sólidos… La dejaba clara el agua y daba un sabor
especial. Y ahora no hay agua potable...


Iván Correa
Lorica, Colombia.


7.2 Descontaminar el agua.
Reciclar el agua usada
En zonas donde no hay otras fuentes de agua, nos toca limpiar el
agua contaminada. El agua contaminada con el hierro (como vimos
en la Sección 1.3) se puede limpiar con más oxigenación. Cuando el
agua corre largas distancias saltando y chocando contra las piedras,
el hierro se oxida mejor. Después, en un tanque de filtración con
arena, podemos atrapar el hierro oxidado y limpiar esa agua. La otra
forma es oxigenar el agua artificialmente, por ejemplo, con cloro.




La oxigenación natural o artificial combinada con filtración puede ser
suficiente para limpiar el agua con ciertos niveles de contaminación.
Cuando está muy contaminada con tóxicos desconocidos, se debe


Mira, el agua, al chocar contra las
piedras, hace espuma. Así se oxigena.


Aquí tenemos agua limpia, la grava atrapó el óxido.


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buscar apoyo técnico para diseñar un mecanismo económico y
seguro de limpiar el agua, especialmente para el consumo humano.


Si separamos el agua usada, según su nivel de contaminación,
nos ayuda a reducir los costos de su limpieza. En una casa, el
agua de la cocina, la ducha y el lavarropas (aguas grises), puede
ser reutilizada sin mayores gastos, si tomamos el cuidado de no
contaminarla innecesariamente. La espuma del jabón, las grasas y
otros desperdicios se pueden atrapar en un cajón.








Después, podemos dirigirla hacia una serie de tanques con plantas
acuáticas para purificarla biológicamente. Llenamos los tanques a
más de la mitad con material filtrante como grava y sembramos las
plantas encima. Aquí se puede usar cualquier planta acuática que


El jabón y la grasa flotan.
El agua limpia sale del


fondo de la trampa.


Tanques de purificación biológica.


crece bien en su zona. Se deja caer el agua que ingresa sobre la
capa de grava. Pero el agua que sale de cada tanque debe ser
recuperada desde el fondo de la capa de grava, mediante un tubo.


El jabón y los detergentes que usamos en la casa pueden contener
ciertos minerales en cantidades que dañan a los seres vivos acuáticos,
destruyendo el sistema de purificación biológica. Si deseamos reusar
las aguas grises, debemos esforzarnos para usar jabones y detergentes
biodegradables (que no dejan contaminantes al final del tratamiento
biológico). Si no, se los debe usar en cantidades mínimas. El cloro y los
suavizantes de ropa no se deben usar en el agua que se recicla.


El volumen total de los tanques debe ser suficiente para que el agua
que ingresa demore, al menos, unos 3 a 4 días antes de salir. De esta
manera, el agua reciclada tendrá una calidad aceptable para regar el
jardín o el huerto.


El agua que se descarga del inodoro de la casa se denomina
agua negra, para diferenciarla del agua gris. En las ciudades, no
se separan estas dos aguas y todas se descargan en el colector
que llamamos de aguas servidas. Sin embargo, en los barrios
marginales y en las comunidades rurales, existe la posibilidad –y la
necesidad– de separarlas y reciclarlas, porque no hay colectores. En
estas localidades, disponemos muchas veces de un tanque séptico
para recoger las aguas negras. Los tanques sépticos convencionales
son muy problemáticos en lugares donde el agua subterránea es
alta, porque se llenan pronto, y tenemos que reemplazarlos.


Se puede modificar un tanque séptico para que tenga una vida
mucho más larga. Necesitamos, para eso, excavar otro tanque al


Tenemos 5 a 6 meses de sequías en Membrillo. Yo
hago el reciclaje de aguas. Tenemos una planta donde
reciclo el agua de los baños y lavabos, y esa agua me
sirve para el huerto y el cacao.


Elio Cantos
Membrillo, Ecuador.


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lado y conectarlo a media altura del tanque existente, mediante un
tubo de desagüe. Justo en la entrada de este tubo, debemos colocar
una trampa para impedir que entren sólidos al tanque nuevo.


En una zona seca con suelo arenoso, podemos permitir que ese
líquido se infiltre desde la base del tanque nuevo, cuidando de que
no exista un manantial a 25m de distancia. En este caso el tamaño
del tanque debe ser lo suficientemente grande para que infiltre todo
el caudal que entra. En el piso se puede colocar una capa de arena y
encima ripio, para que los sólidos finos que logran ingresar al tanque
nuevo no bloqueen la infiltración con el tiempo.




Hay situaciones donde la infiltración de aguas negras no es viable:
nivel freático alto, suelo muy compacto o existencia de manantiales
cercanos. Allí, se puede optar por purificar biológicamente esa
agua. El segundo tanque ahora se debe revestir para que funcione
solamente como una trampa para los sólidos finos. El agua que sale
filtrada se conduce a un canal lleno de plantas acuáticas.


Este canal debe ser de poca gradiente para que las plantas tengan
suficiente tiempo de absorber los nutrientes. Y la longitud del canal
debe ser tal que el agua que sale sea apta para el regadío o para
descargarla en un cuerpo de agua. El inicio del canal debe estar
lejos de los manantiales para que la filtración de aguas negras no
afecte su calidad. Cuando no se permite el ingreso de los sólidos del
tanque séptico al canal, no se producen malos olores.


Separación del contenido líquido del tanque séptico y su infiltración.


Este tipo de tanques de filtración, o canales de purificación biológica,
también puede ser usado para descontaminar las descargas de
los establos o de las piscinas acuícolas (Pedraza et al., 2008). Las
descargas de los establos tienen muchos sólidos que necesitarán una
descomposición fuerte antes de utilizar los sistemas de filtración o
de purificación biológica. Por eso se recomienda utilizar biodigestores
de flujo continuo (Chará, 2002; Pedraza y otros, 2002), que además
produce gas natural que se puede aprovechar en la cocina.


7.3 Conservar la humedad en los cultivos
En el Capítulo 5 conversamos sobre cómo atrapar el agua en el
suelo mediante infiltración. El agua así almacenada se quedará más
tiempo en la zona de las raíces de los cultivos, si acondicionamos
adecuadamente la capa vegetal del suelo.


Para descontaminar el agua, hicieron un canal,
porque el correteo largo es el que permite que se
vaya quedando el material de manera paulatina. Lo
que hacen las plantas es tomar los nutrientes. Hay un
porcentaje alrededor del 95 % de descontaminación.


Sandra Giraldo
El Dovio, Colombia.


Canal de purificación biológica y su sección.


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Un suelo más arenoso tiene muchos poros entre sus partículas y
deja escapar fácilmente al agua, por arriba como vapor; o por abajo,
mediante infiltración. Un suelo más arcilloso, en cambio, retiene más
agua, pero sus partículas muy compactas pueden formar charcos
y ahogar las raíces. También pueden impedir el paso de las gotas
hacia las raíces y secar las plantas.


Una consistencia intermedia del suelo, entre arena y arcilla, con más
material fibroso, produce una capa vegetal óptima para la retención
de agua. La incorporación de materia orgánica, además de aumentar
los nutrientes en el suelo, ayuda a retener el agua. La majada de
animales, abonos verdes de plantas leguminosas, compost, humus,
todos sirven como materia orgánica de fácil incorporación.




Las terrazas que se forman por la acumulación de escorrentía son buenos
retenedores de agua, porque atrapan suelo arenoso o limoso. Pero, si
dejamos empozar mucho tiempo la escorrentía, se deposita más arcilla.


Las terrazas de tipo escalinata, se construyen rellenándolas con
materia orgánica y tierra limosa. A pesar de la columna de material
filtrante que se coloca pegado a su pared, estas terrazas conservan
mucho tiempo la humedad.


Para conservar la humedad en el suelo, se debe reducir también la
evaporación. Como vimos anteriormente, el viento la acelera. Largas
filas de árboles estratégicamente ubicadas sirven como cortinas
rompeviento. Para aumentar su efectividad se deben incluir arbustos
en estas filas, porque reduce el movimiento del aire cerca del suelo.
En las camas de cultivo, puede mejorarse este efecto sembrando
filas de plantas variadas, de diferentes alturas.


Tiempo de antes nuestros padres hacían sus eras
(huerto) en alto... Ponemos en las eras la tierra de
cacao como abono orgánico… nosotros decimos tierra
de montaña.


Manuel Vidal
Camachal, Ecuador.




La temperatura del suelo también controla la evaporación. Cubriendo
el suelo entre los sembríos se logra disminuir el calentamiento por
el sol y mantener alta la humedad cerca de la superficie. La siembra
de rastreras como zambo o zapallo entre los cultivos altos cubre el
suelo del sol sin afectar a la producción principal. También pueden
usar hojarasca, aserrín, cascara de arroz y hasta grava, cualquier
material que esté disponible en cantidades suficientes en la
localidad y que no afecte negativamente a los cultivos (Infante y
Fuentes, 2004).


Todas las técnicas, ancestrales y modernas, que hemos descrito
en este capítulo, nos ayudarían a sacar el mejor provecho del agua
captada, en el campo agrícola y también en su uso urbano. Hemos
recomendado el uso de ciertos materiales y tecnologías específicas
para cada aspecto del aprovechamiento del agua con el fin de
facilitar la explicación, sin embargo, reiteramos que analice todas
las ventajas y desventajas que trae un material o una tecnología en
todo su proceso de aprovechamiento de agua, antes de decidir en
su uso final. El agua es el elemento esencial para la vida. Entonces, la
armonía con el ambiente y la sociedad y la economía en los recursos
disponibles deben primar en su decisión sobre cómo aprovecharla
mejor.


Barreras rompeviento con arbustos y árboles en Santa Lucía de Tembo, Guano, Ecuador.


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8CAPÍTULO 8


Adaptémonos al cambio
Como dijimos al inicio de esta guía, para adaptar nuestra forma de
vivir a los tiempos de cambio necesitamos investigar y observar,
realizar experimentos y aprender de los resultados. No tiene sentido
copiar una práctica que ha dado resultados en otros lugares u otros
tiempos, porque el clima va a variar. Ustedes dirán: ¿Investigar? ¿Hacer
experimentos? Son tareas para los técnicos, después tienen que
enseñarnos. Nosotros no somos profesionales, somos campesinos.


Todos los que cultivamos, somos profesionales del campo. Somos
buenos para observar e investigar. Si una planta no está creciendo
bien o un animal no está comiendo bien, no vamos a correr buscando
al técnico enseguida. Primero intentamos acordarnos de experiencias
similares y buscamos cómo ayudar a la planta o al animal. Si no
recordamos nada, conversamos con un vecino. Eso es investigar. Eso
es realizar experimentos. No necesitamos títulos para realizarlos.


En los capítulos anteriores hemos visto cómo nuestros antepasados
superaron condiciones climáticas difíciles sin ninguna de las
herramientas de las que disponemos hoy. No necesitamos retroceder
tanto para buscar ejemplos: los pescadores y agricultores de ASPROCIG,
de Lorica, Colombia, nos pueden enseñar cómo ellos se están adaptando
a un cambio climático no menos drástico que el que todos tememos.


Las autoridades colombianas decidieron asesinar al río Sinú, en
1999, a pesar de las numerosas protestas populares: para satisfacer
los pedidos de unos pocos y poderosos, bloquearon su paso con
la Represa URRA I (Yapa, 2003). Esto, de la noche a la mañana,
causó un cambio total en las vidas de todos los pobladores del bajo
Sinú. Muchas familias fueron forzadas a seguir el camino típico:
desplazamiento, hambre y miseria.


Unas pocas, como los socios de ASPROCIG, decidieron resistir,
sobrevivir y superar la crisis. Desde entonces, estas familias están en


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La voracidad y codicia infinita de los poderes oscuros detrás de
todos estos sucesos, les obligan a ser innovadoras en sus procesos
de adaptación.


Nosotros buscamos alternativas... Somos propositivos… En el espejo de
agua (de piscinas) hacemos acuacultura y en los camellones la agricultura.
El agua de piscicultura renovada va al riego. Manejamos seis clases
de plantas para la alimentación. El excedente va hacia una tienda y se
comercializa a precios por debajo del mercado. Son 100 % sin químicos.


Nosotros hacemos tertulias donde se maneja el diálogo de saberes.
Cada uno comenta qué abonos usa… Es un proceso investigativo que se
lleva más allá de las experiencias. Aquí el trabajo hace toda la familia… Se
juega un papel importante con niños y adolescentes. Hay intercambios
de experiencia entre una comunidad y la otra, y nos fortalece más para ir
adaptándonos a estos cambios bruscos.


Iván Correa
Lorica, Colombia.


un proceso continuo de aprendizaje, con experimentos de prueba y
error. Los constantes cambios –sin aviso– del nivel del río, el
secamiento de las ciénagas y las invasiones frecuentes de aguas
salinas son algunos de los problemas que enfrentan diariamente.


Los estudios para la URRA I no tomaron en
cuenta el pescador. Para ellos, la ciénaga no era
sustentable para las comunidades. El Proyecto
URRA definió que los humedales no producían
nada. Para nosotros la ciénaga era la vida… De eso
ha quedado desolación... Ahora no existen los senos
familiares por el desplazamiento masivo de mujeres
a los centros urbanos a trabajar... Sufrimos mucho.
Esperábamos que el gobierno liberara tierra. Fueron
los terratenientes los que tomaron más tierras porque
tenían más posibilidades para desecar la tierra y
nosotros tomábamos las tierras más bajas que no se
secan pronto


Iván Correa
Lorica, Colombia.


La erosión de la ribera que peligra las viviendas de la Vereda Playón, Lorica, Colombia.
Piscinas acuícolas y camellones agrícolas de ASPROCIG, Vereda Playón, Lorica, Colombia.


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¿Cómo aprovechamos mejor el agua?




En los años 1990, la grave crisis de agua que experimentaron las
familias de la vereda Bellavista del municipio El Dovio, Valle del
Cauca, Colombia, no fue en la misma escala de los de ASPROCIG,
tampoco fue por culpa de agentes externos (Giraldo et al., 2005).
Tal vez, por la misma razón, necesitaban asumir retos mayores para
superarla: cambiar cada uno su comportamiento y actitud frente
a la naturaleza. Lograron reforestar la microcuenca de su fuente
de agua, implementar sistemas de cosecha de agua de lluvia y
descontaminar las aguas servidas de las fincas, buscando soluciones
a largo plazo.


Después de 20 años, disfrutan los resultados de sus acciones positivas
pero siguen innovando y experimentando con nuevas prácticas
sin mucho apoyo externo. La mayor ganancia que ha obtenido la
vereda Bellavista de su crisis, es el espíritu investigador inculcado
en sus futuras generaciones. Los niños que participaron en las
aventuras de supervivencia de sus padres, lograron pulir y reforzar
sus conocimientos caminando, observando y experimentando junto
con los investigadores externos. Ahora estos niños herederos del
planeta son los que definen el rumbo de la vereda.


Bosque recuperado en la cuenca alta de la Vereda Bellavista, El Dovio, Valle del Cauca, Colombia.


Para apropiarnos de las prácticas de crianza de agua y para
poder adaptarlas a nuestro ambiente, es fundamental tener
conocimientos básicos sobre cómo nos llega el agua y las formas de
su aprovechamiento. En el primer capítulo aprendimos acerca del
ciclo del agua: la lluvia, la infiltración, la evaporación-transpiración
y cómo el vapor forma las nubes antes de convertirse en lluvia de
nuevo. Después, conocimos las dificultades en predecir el clima y
sus cambios que podemos esperar en el futuro.


Con estos conocimientos podemos apreciar lo que pasa con el clima
alrededor nuestro. Las técnicas de crianza de agua que presentamos
en los capítulos 4 a 7 prenderán luces en nuestras cabezas cuando
observemos con detenimiento nuestro propio predio y el cielo que
lo cubre. Si estamos preocupados sobre un problema, nuestras
cabezas siempre relacionan soluciones anteriores con lo que
estamos observando. No debemos descartar ninguna idea loca que
se nos ocurra.


Aprovechando lo que hemos aprendido o repasado, debemos hacer
una prueba de esa idea –un experimento–. Como mencionamos
antes, no habrá ningún salvador, ningún experto que salve a su
cultivo o a su familia, si uno mismo no hace el esfuerzo. Debemos


Captación de agua del paisaje (Cortesia de Lina y Sandra Giraldo, vereda Bellavista).


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¿Cómo aprovechamos mejor el agua?




poner en práctica nuestro experimento, observar lo que ocurre,
analizar los resultados y sacar nuestras propias conclusiones.


Esperamos que esta guía sirva como abono para que nazca la
semilla del investigador que está dentro de cada uno de nosotros.
Ese sería el mejor homenaje póstumo a los mejores investigadores
del campo: nuestros antepasados.


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9Anexo:
Testimonios


sobre prácticas de crianza de aguaPr
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Antes de la campaña agrícola, que gene-
ralmente iniciamos en septiembre, obser-
vamos las señas. Nos basamos en el clima
del 8 de marzo, día de San Juan. Si las llu-
vias caen antes de ese día, significa que el
año que viene tendrá lluvias adelantadas.
Si llueve después de ese día, debemos
retrasar la campaña. Si la lluvia es intensa,
será un año lluvioso y sembramos tubér-
culos. Si el año es seco, preferimos los gra-
nos. También sembramos tubérculos, pero
poco. Si la lluvia es pausada pero continua
durante San Juan, significa que el año será
anormal y se dará de todo. Lo normal es
que haya problemas.


Néstor Chambi
Puno, Perú - Señas para pronosticar el clima


En las comunidades, las autoridades de la chacra observan las señas y nos ayudan a decidir qué hacer durante
la campaña agrícola. Además, observan el clima del 19 de marzo y así confirman lo que se pronosticó a partir
del 8 de marzo.


De mayo a julio, observamos principalmente los astros. Hay una estrella en la constelación Alfa Beta Centauro
que, cuando brilla bastante durante las fechas de observación, nos dice que habrá mucha lluvia. Si es difusa y no
brilla, habrá sequía. Lo mismo indica la Vía Láctea, en el mes de agosto, si se observa bien difuso.


El primer día de agosto, volteamos las piedras planas en la chacra y si se encuentra con bastantes gotas de agua
en su superficie, tendríamos mucha lluvia, en el primer mes del año. Si eso se observa en el segundo día de
agosto, lluvia ocurrirá en el segundo mes.


Si la luna nueva queda muy brillante y amarillo, la temporada agrícola será buena.


En septiembre a octubre observamos al zorro. Si él aúlla sentado en un lado, significa que va a haber lluvia bas-
tante. Si el aúlla caminando, no podemos confiar mucho en la lluvia ese año.


Si la semilla en nuestra bodega brota desde su parte adelante, las siembras se deben adelantar.


En una tarde el cielo queda muy rojizo, eso significa que va a haber heladas en la noche. Y la gente se prepara
para combatirla, una práctica es ir a bailar en la chacra en la noche, para mover y calentar el aire entre las plantas.


Hay indicadores regionales, locales y hasta a nivel de parcela. Hay una planta que nos indica por su floración
vigorosa que va a llover allí, pero unos 200m más allá la misma planta no ha de mostrar lo mismo.


Tenemos unas 400 señas y otros 800 secretos para la crianza de vida. También observamos las lunaciones para
la crianza de plantas y animales. Por ejemplo, esquilamos a los animales alrededor de luna nueva porque así la
fibra tendrá más peso, será más grasosa y aguantará más.


Para asegurar una buena cosecha, la familia campesina tiene que observar constantemente las señas. Yo con-
servo entre 150 y 200. Las familias jóvenes ya no lo hacen, se han olvidado.


Algunos años, las señas nos dicen que no caerán lluvias. Entonces, hacemos rituales para remediarlo.


Hablar de andenes es el sentir de
mi pueblo. Nosotros vivimos con
los andenes, día y noche. Estamos
casados con los andenes.


Tenemos 40 000 andenes, capri-
chosos, no son uniformes. Unos
con curvas, otras rectos. Unos
grandes, otros pequeños. Estos
andenes son pre incas, con ro-
cas sin tallar. Los andenes tienen
una caída uniforme, a veces para
ambos lados, en otros solo para
un lado. Nuestros abuelos logra-
ron estos sin ser ingenieros. Eso
es muy importante en nuestros
andenes porque los regamos por
inundación, si un lado se moja
demás, se puede caer el muro.


El manejo de agua tiene que hacerse con mucho cuidado. El inicio del riego es en la parte
más baja. De allí vamos subiendo anden por anden. Se demora 40 días para volver a regar.
Son 3 riegos que hacemos al año.


Aramos con yuntas de torretes, porque en algunos no hay como trabajar con toros gran-
des. El sembrío hacemos con voleo. En septiembre y octubre sembramos cereales (maíz,
habas, arvejas, quinua, quiwicha, cebada, trigo). En medio sembramos papas.


También preparamos pequeñas lagunas en quebradas artesanalmente para que acumule
más agua en las alturas. Esa agua viene poco a poco bajando y la captamos en el canal.
Tenemos 4 grandes canales de riego, uno hasta de 22 km largo. Hay cochas y pugios.


Tenemos amunas para disponer de agua siempre. Son unas lagunas que construimos o man-
tenemos en las zonas de altura. Esa agua filtra y viene abajo y sale afuera caminando por
canales subterráneos de hasta 18 km de largo. Para saber a dónde va el agua de la amuna,
hemos botado quinua en la laguna y esa agua aparece bien abajo en un manantial y al final
llega a nuestro anden y nos asombramos cómo creció quinua allí sin que hayamos sembrado.


Melanio Damian Guamaní
Andamarca, Ayacucho, Perú - Amunas y cultivo en los andenes


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Cuando ocurre un veranillo y no hay señales de lluvias, realizamos un ritual con ranas. Las
llevamos a un cerro en un recipiente con poca agua. Cuando se seca por el sol, las ranas
comienzan a llorar. Como la madre naturaleza no abandona a sus hijos, pronto vienen las
nubes y caen las lluvias.


Cuando los periodos de sequía son muy largos (cuatro o cinco años), realizamos otro ritual
que dura unos 15 días. Traemos agua de un lugar sagrado para casar al elemento natural con
la sociedad humana, representada por una chica de la comunidad. Usamos una hoja de coca
para preguntarle en dónde debemos conseguir el agua. Muchas veces la traemos de lejos, y
hay que hacerlo como en las carreras de chasquis, pasando la posta, porque nos cansamos.
No podemos ir con las manos vacías. Llevamos presentes, elementos rituales como fetos de
llama, y productos, como la quinua o chuño, molidos. Se trae el agua en un cántaro, pero no se
puede regresar ni mirar atrás, porque el agua podría volver a su lugar de origen. Mientras tanto,
la comunidad se prepara para el matrimonio. Todos los varones serán suegros y las mujeres,
suegras. Solo los organizadores saben qué chica se casará porque sino el agua se la podría
llevar. La ceremonia dura varios días y, al final del día más importante, se deposita el agua
recogida en un lugar sagrado. Entonces, las nubes ya cubren la comunidad y comienza a llover.
Todos debemos empaparnos con la lluvia porque viene por nuestro pedido.


Realizamos estos rituales con todas las comunidades. Si todos invocamos y conversamos
con la lluvia, ella viene.


Néstor Chambi
Puno, Perú - Ritual para aliviar la sequía


Usamos el Pachagrama, que se basa en señas del campo
porque los pronósticos de los equipos meteorológicos no
siempre son buenos.


Entonces, el campesino mismo va a registrar cómo varia el
clima en su sector. Si llovió en el primer día del año, hay
que marcar si es mucho, poco o regular. En nuestro sector
hay costumbre de tener sequía cada 3 años. Y prepara-
mos la pachagrama para cada 4 años. También hay que
registrar la producción, si estaba buena o no. En mi zona
mismo, hay 3 sectores: la cordillera, la ladera y la parte
plana, y cada sector tiene su clima propio. Por eso los pro-
nósticos de radio se saben fallar. Nosotros mantenemos
una pachagrama para cada sector. Es la responsabilidad
de Yapuchiris (promotores campesinos) llevar este registro
y hacer los pronósticos para el año entrante, normalmente
desde marzo a marzo.


Francisco Condori
La Paz, Bolivia -
Pachagrama: Calendario agrícola


Cuando viene algún investigador o tesista a la comunidad de Bellavista, los niños de la comuni-
dad le acompañan, tomando datos. Cuando tenía apenas 8 años, aprendí estas actividades con
los técnicos y mi vida continuó por ese rumbo.


Esta propuesta nace de la Red Colombiana de Reservas Naturales y la sociedad civil, como un
intento de relevo generacional de sus dueños. Son grupos de niños y jóvenes, inicialmente los
hijos de las personas alrededor de estas reservas, quienes quieren apoyar en iniciativas de con-
servación de bosques y el ambiente donde uno vive. Hay grupos en todo el país. En la vereda
Bellavista, donde hay varias reservas este grupo fue constituido en 1995.


Los niños son coinvestigadores locales, ellos acompañan el proceso científico. En Bellavista, por
nuestro intento de recuperación de la microcuenca, se han hecho muchas investigaciones de
tipo interés público y se sugiere al investigador que vincule a estos muchachos en su trabajo
desde el inicio. Ellos toman datos, miden lo que tiene que medir y van interiorizando la metodo-
logía del proceso investigativo. Ellos estudian en las escuelas locales, pero también acompañan
al investigador. Los trabajos que hacen se dejan en la comunidad y por eso, este proceso tiene
mucha aplicabilidad en lo local.


Lina Giraldo
El Dovio, Valle del Cauca, Colombia - Herederos del planeta


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Esto nació de un problema grave que causaron los monocultivos: la falta de agua para
tomar. Surgieron conflictos entre vecinos. Nuestra comunidad empezó a trabajar en
nuestra microcuenca, para acumular agua en todo el sector de arriba. Ahora tenemos
árboles nativos sembrados como bosques conectores, bosques ribereños y en potre-
ros. Otros sirven como forrajes y cercas vivas, dando seguridad alimentaria humana
y animal. El paisaje puede captar el agua: cuando la lluvia cae, los árboles pueden
retener el agua y reducir la erosión. Y ayudan a filtrar y regular el caudal de los ríos. En
las parcelas tenemos árboles con diferentes utilidades. La idea es simular un bosque
que cubra toda la cuenca, con árboles de varios usos. Eso es una captación más real
de agua. Esta experiencia es una isla entre grandes latifundios de monocultivo de
café, caña, pasto.


Lina Giraldo
El Dovio, Valle del Cauca, Colombia - Captar agua del paisaje


El agua que pasa debajo del suelo libera cierto tipo de energía. Agua de buena
calidad emite cantidades de energía diferentes que una de mala calidad. Cuando
uno pasa sobre un cuerpo de agua con varillas cargadas de energía, se puede
detectar su presencia. Estas varillas se hacen con ramas frescas, porque contienen
agua. Siempre las llevamos un poco inclinadas hacia adelante porque, al detectar
agua, hacen presión hacia abajo. Marcamos ese punto en el suelo y avanzamos.
También marcamos el punto donde termina la fuerza que dobla la varilla.
Así, podemos marcar los puntos donde hay agua en toda una parcela y encontrar
el mejor lugar para extraerla. También usamos varillas de cobre. Las cargamos
de energía estática y las mantenemos al frente, a la altura del hombro, mientras
caminamos. Al detectar la energía del agua, las varillas se atraen y se cruzan.
Marcamos ese punto. Estas varillas también nos permiten saber más o menos a qué
profundidad se encuentra el agua. Esta técnica, la radiestesia, es muy antigua. Los
zahorís, personas que sabían buscar agua, tenían poder.


José Uribe
Yumbel, La Concepción, Chile - Radiestesia


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En nuestra zona de Pacajes, en el altiplano Boliviano, hace mucho frío, muchas he-
ladas, hasta 15 grados bajo cero puede ocurrir. Sembramos papas, habas, algunas
verduras, con un poco de riego que tenemos. Y cebada y quinua también. A veces,
de diciembre a enero cae la helada cuando la papa está en floración y quema todo.


Tenemos tacanas, parecidas a los andenes. Es de nuestros ancestros. Están en una me-
seta donde no suben ni animales. La gran cantidad de piedras en esos terrenos guardan
la humedad de la lluvia y podemos sembrar en tiempos de sequia también. Allí no hay
riego. Nuestros abuelos prepararon las tacanas para proteger los cultivos de heladas. Las
siembras en cada lote son cada 10 años. Pero como la meseta es grande, un total de
1 800 ha para los 180 propietarios, nos alcanza. Y solamente sembramos papas en las
tacanas. No tenemos más abono que guano y en 10 años el terreno ya está abonado
con la paja. La otra función de las tacanas es proteger el suelo del viento.


En la parte baja tenemos pequeños reservorios donde juntamos agua para regar. A
veces usamos piedras con arcilla para hacer los reservorios.


Walter Roca
Pacajes, La Paz, Bolivia - Cultivar en tacanas


Desde pequeño nos han enseñado a priorizar la razón, que es masculino, pero no el corazón, que es
femenino. El primero ha causado más destrucción, más contaminación, más transformación. Si aprenda-
mos a vivir según como dice nuestro corazón, el mundo tendrá más armonía.


Siempre nos han enseñado a ser consumidores y constructores. Nos han enseñado a crear, pero no a
criar. Cuando visitamos una cascada, para muchos es para tomar una foto, disfrutar y llevar un recuerdo,
llevar algo. Pero si pensamos en respetar, saludar y conversar con la naturaleza en ese sitio, devolver-
le algo, hacer un homenaje, ¿cuál sería la diferencia? Es que el agua es una persona, le llamamos yaku
mama, madre agua. Por eso hacemos rituales frente al agua. Así podemos conectar con esa madre.


Además, como agua es una mujer, tiene el poder de reproducir, aumentar. No debemos tener miedo de
que va a escasear el agua, si es que sabemos criar el agua. Si no, la madre agua se va a sentir rechazada
y se va. Si nosotros no sentimos bien en un lugar, nos vamos. Así mismo es con el agua. Es que nos han
hecho creer que somos superiores a todos. Solo somos una parte una hebra del tejido de la creación.


Siempre conversamos con los cuatro mundos o cuatro dimensiones, en las ceremonias. Son los runas, los
Apus, la madre naturaleza y los ancestros. Criar el agua es hacer llover con ceremonias. Cada uno lo hace-
mos en diferentes maneras. Lo importante es conversar con todos. Se ayudan entre todos para criar agua.


En Kotama, hasta hoy se realiza ceremonias para pedir lluvia. Tres comunidades se van a la loma de Kota-
ma. Normalmente en un día lunes. Van con comida y con niños. La comida es para reciprocar entre todos.
Los niños y niñas se arrodillan frente a frente y se gritan, “taita diosito da nos aguita”. Gritan cuatro veces.
Y después les dan la comida. Después de rezos se gritan otra vez. Después colocan las ofrendas en un
hoyo. En la misma tarde llueve.


En vez de estar cuestionándonos, hay que vivir nuestra realidad, nuestra cultura. Nuestra no es la intelec-
tualidad. Esta es la sabiduría. Esta no se exhibe, se siente. Descontaminemos nuestros cerebros. La razón
tiene razón, pero hay que equilibrar.


Enrique Cachiguango
Kotama, Otavalo, Ecuador - Crianza de agua


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Es uno de los componentes del trabajo de recuperación de la microcuenca de Los
Zainos, en donde vivimos. Una de las principales actividades productivas es el ma-
nejo de cerdos a pequeña escala. Todos sus desechos descargábamos a la que-
brada y las personas aguas abajo fueron impactadas gravemente. No estábamos
conscientes de ese impacto entonces.


Fundación CIPAV que nos acompañó en la recuperación de microcuenca, adaptó
esta tecnología que viene de la India, para que sea más fácil de aplicar en esta zona.
Inicialmente teníamos temor por la complejidad de este proceso pero se pudo ajus-
tar a la necesidad local. Además de descontaminar el agua, este sistema también
produce energía para la cocina con el biogás, que produce la desintegración de de-
sechos de animales. Y reduce el uso de leña que también es un problema ambiental
grave para nosotros y cocinar con el gas es mucho más fácil para las señoras. Hay
otros beneficios, como el abono que resulta la producción de biogás y el agua de
efluente que también tiene muchos nutrientes. Colocamos plantas acuáticas en el
canal que descontamina biológicamente esa efluente y estas plantas sirven como
alimento a los mismos cerdos. El agua descontaminada pasa a estanques donde
se pueden criar peces y también usarla para el riego. Nosotros no disponemos de
mucha agua y reutilizamos la que tenemos, de diversas formas. Este proceso es
muy integral. Y se puede extender a reciclar todas las aguas negras que produce
una finca.


Sandra Giraldo
Bellavista, El Dovio, Valle del Cauca, Colombia -
Descontaminación productiva de aguas servidas


En las zonas inundables, preparamos campos altos para los cultivos y en la parte
honda recolectamos agua para peces. Se preparan estos en tierra arcillosa y limosa
y la filtración de agua es menor. En bajo Sinú no hay mucha tierra alta y firme, casi
todo es a nivel de agua.


Este sistema fue desarrollado por los zenues quienes vivían desde hace miles de años
en esa zona. Por eso, con las inundaciones no desaparecieron los zenues, ellos convi-
vieron con el agua. Nosotros, sus descendientes, vemos el río como un amigo.


Nuestro sistema artificial fue desarrollado porque el sistema natural de zenues fue
amenazado por los grandes terratenientes que desecan los humedales y represa-
ron el río. Ellos están con la filosofía neoliberal de grandes producciones para expor-
tar y nosotros estamos con un sistema alternativo.


En tiempos de inundaciones la gente no tiene que salir de sus casas ni de sus cam-
pos, porque este sistema nos permite sobrevivir. Si uno va a un albergue tienen que
depender de dadivas del gobierno y vivir bajo condiciones malas.


Nosotros, en ASPROCIG, tenemos un sistema de intercambio de productos agroeco-
lógicos entre campesinos, a base de este tipo de cultivos.


Naudel Gonzalez
Lorica, Córdoba, Colombia - Piscinas y camellones


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Testimonios sobre prácticas de crianza de agua




El agua de las cochas usamos para regar las plantas. Se puede recoger agua en
baldes para regar. A veces sacamos agua con manguera bajo gravedad. Cuando hay
suficiente caída, colocamos un aspersor rústico, con botellas plásticas o bolsas con
agujeros.


Estas cochas tienen plantas y animales en su alrededor. Algunas plantas son me-
dicinales. Los animales usan las plantas como forraje. Los animales también tienen
derecho a tomar esa agua.


Estas cochas fueron preparadas por nuestros abuelos, pero la gente está perdiendo
esas prácticas. Ahora estamos recuperándolas, porque hasta los manantiales he-
mos perdido.


Esta cocha tiene que estar con agua siempre porque sino morirán las plantas. Si hay
problemas, hay que hacer un pagache, un ritual, para que mantenga el agua. Si lo
hacemos con respeto, de donde sea vendrá el agua.


No hacemos revestir el fondo de la cocha porque las plantas tienen que recibir la
humedad. Pero para que no pierda mucha agua buscamos tierra con más arcilla.


Gilma Gutiérrez
Puno, Perú - Cochas


Era un experimento donde nos apoyó un
grupo de técnicos alemanes. Ellos nos
mostraron con un panel pequeño que se
puede atrapar agua de la neblina. Y nos ani-
mamos para trabajar porque en los barrios
perimetrales de Lima en las lomas altas no
teníamos agua del municipio. Un barril de
agua de tanqueros costaba mucho.


Así, colocamos mallas artificiales entre
marcos de metal y los levantamos con-
tra el viento en la loma alta. Hay que
instalar palos y cuerdas aceradas para
que el viento no tumbe la malla. A pulso
hicimos el trabajo porque no había mu-
cho presupuesto. El vapor de neblina se
pega en la malla y forma gotas y caen a
la canaleta abajo. Y esa agua llevamos a
un reservorio mediante un tubo plástico.


Gerónimo Huayhua
Lima, Perú
Captar agua de la neblina


Se colocan filtros para usar agua para las casas. Una parte va para huertas. Una malla
normal capta unos 40 litros en la noche. Otra más sofisticada captaba hasta 80 litros.


La idea es sembrar plantas con esa humedad para que ellas mismas puedan captar
agua. Ya no necesitamos regarlas. Poco a poco la zona se enverdece.


En el verano, el sol es atroz y no hay agua de neblina. Mediante exudación en ollas de
barro, sembradas entre las plantas, las regamos poco a poco. Así queremos convertir
este desierto en una zona verde. Este ecosistema es único y queremos desarrollar un
corredor ecoturístico, para que nuestra zona no sea invadida por los nuevos migrantes.


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Testimonios sobre prácticas de crianza de agua




Hicimos una albarrada hace un año. Viendo que en una comunidad vecina funcionó
bien una albarrada desde hace 4 años nos interesamos en hacerlo.


Protegemos el estero, nuestra fuente, con árboles nativos de la zona. Hicimos una
excavación de unos 5 a 6 m de profundidad con una máquina. Tiene uno 20 m de
largo y 6m de ancho. Los manantiales emanan el agua dentro de la poza pero no
la retenemos, sino que pasa al estero. Construimos un muro en el estero para que
no entren sedimentos a la albarrada. Preparamos una zanja alrededor para desviar el
agua que viene de la ladera y no se embanque la albarrada. Sembramos peces nati-
vos en la albarrada. Estos peces estaban antes en el estero. (Aunque usa el término
albarrada, esta poza no recoge ni retiene el agua del estero, más bien le aporta agua.)
Sembramos unas matas alrededor que alimentan los peces con sus frutos. El maní
forrajero sembramos en las orillas para que crezca en el suelo como una colcha y no
deslice los taludes de la albarrada.


La usamos para el regadío de huertos por bombeo o por gravedad mediante un
canal. Esta también mantiene las vertientes más abajo. Alrededor de la zona del
naciente sembramos árboles para mantener la sombra. Algunos de estos sembríos
están cercados. Hay unos compañeros que se resisten a reforestar porque la som-
bra perjudica sus cultivos. Vale la pena buscar un incentivo para que la gente refo-
reste la parte alta.


Daniel Alfonso Velásquez
Mocache, Los Ríos, Ecuador -
Albarrada (poza que recoge agua de manantiales)


Las civilizaciones mochica-chimu, antes de los incas,
construyeron grandes canales desde el río Moche para
regar la parte alta de la pampa Santa Catalina. Esto per-
mitió que pongan a producir esta zona desértica. Esa
humedad se filtraba hacia la parte baja cerca de la cos-
ta Pacífica y formaba humedales. Y estas civilizaciones
lograban drenar esos humedales para producir cultivos
allá también. Allí se siembran las plantas en hoyadas,
sin la necesidad de riego.


Actualmente, se ha construido un canal grande con
aguas permanentes del río Santa, que también per-
mite mantener este tipo de cultivo en hoyadas cerca
del mar. Pero con ese constante regadío arriba, se ha
vuelto salitroso el suelo en la parte baja, también por la
cercanía al mar. Recientemente, se ha implementado
un sistema de riego por goteo en la parte arriba y se
ha reducido la salinidad en las hoyadas y nos permite
continuar sembrando.


Juan Piminchumo
Trujillo, Perú - Uso de agua
subterránea en huachaques


En nuestra zona caen granizadas muy fuertes. Cuando cae mandamos cohetes para que no
malogre las chacras. También comenzamos a humear, toditos comenzamos a quemar los des-
perdicios de la chacra para que no caiga la granizada. Allí la granizada se convierte en lluvia y
no hace daño a la chacra.


Virginia Sanga
Azangaro, Puno, Perú - Combatir granizadas


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Nuestra zona es de tierra plana y arcillosa, a una altura de 3 800 m. s. n. m. cerca del
lago Titicaca. Construimos canales anchos y retirando tierra de allí hacemos mon-
tículos a lo largo de los canales. A veces son hasta 90 cm de altura para que tenga
buen drenaje el suelo de arriba. Todo tiene que estar al nivel. No tiene que ser muy
ancho el camellón para que tenga humedad de ambos lados. El canal puede tener
como 1 m de ancho y puede tener como 50 cm de profundidad de agua. Hay que
saber la intensidad de lluvia de cada año para preparar los camellones, para que
estén más altos que el nivel de inundación.


Y como el canal siempre mantiene agua, en la noche esa agua no permite que la
helada afecte a las plantas sembradas en el camellón. Hay un mejor control de
plagas por la presencia de agua. La lama que crece en el agua se puede usar como
abono. Allí cultivamos no solamente papa, sino también cebolla, zanahoria, quinua,
etc. Y la producción es muy buena.


Francisco Condori
La Paz, Bolivia - Suka kollyu o camellones


Nuestra organización Pachamama Raymi hace con-
cursos sobre forestación, riego parcelario, conserva-
ción de pastos naturales, etc, en las comunidades. Ha-
cemos dos concursos al año, cada seis meses. Damos
un incentivo para que participe la gente, tal vez a la
familia ganadora tendrá una pasantía en otra zona, a
veces dinero.


Pero lo que más gana la gente es mejorar su produc-
ción o tener ingresos alternativos. En los cultivos de
pinos, hasta que vendan la madera, la gente recoge los
hongos. Por el bosque ya mejora sus fuentes de agua.


Cada comunidad define sus reglas de concurso, sobre
unos parámetros básicos que les presentamos. Por
ejemplo, si ellos deciden mejorar sus pastos naturales,
primero enviamos algunos promotores para compar-
tir experiencias de otros lados, para que ellos decidan
cómo mejorar sus pastos. Después de un tiempo me-
dimos la calidad de los pastos, calculamos la cosecha.
Realmente es una fiesta. De esta forma el cambio o
mejoramiento de prácticas es muy rápido. No es como
en algunos proyectos del Estado, cuando se acaba el
proyecto la gente deja de practicar lo que aprendió.
Aquí no les regalamos nada, les cuesta mejorar su pas-
tizal o su vivienda, y aunque no se gane el concurso, ya
ven cómo su vecino ganador ha logrado mejores resul-
tados. Tienen una motivación para seguir mejorando.


Buenaventura Gerundas/ Remigio
Huayllani / Helio Dante
Cuzco, Perú - Concursos de forestación,
agricultura y buen vivir


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Testimonios sobre prácticas de crianza de agua




Nuestra zona fue afectada fuer-
temente por la falta de agua por
muchos años. La gente comenzó a
migrar. Investigamos cómo nuestros
abuelos, los Paltas, combatían esa
situación antes y nos dimos cuenta
de que ellos mantenían cochas en
las partes altas de los cerros para
que alimenten los manantiales más
abajo.


Los Paltas ancestralmente recopi-
laron agua de lluvia en las cochas
y colocaron allí símbolos relaciona-
dos con agua (sapos, tortugas), casi
como pluviómetros, para planificar
sus actividades según la cantidad
de agua que lograron recoger cada
año. Nosotros imitamos esos tra-
bajos, con los mayores recorrimos
los sitios para recuperar las cochas
antiguas. También construimos
nuevas cochas, usando las técnicas
que manejaban ellos: tener un área
de captación, canales para recoger


Wendy Sarango
Loja, Ecuador - Recuperación de manantiales


agua de lluvia, trampas para que no entren sedimentos a la cocha, etc. Ya en la zona
baja, recogemos agua de manantiales en reservorios para riego, pero allí los reves-
timos con geomembrana para que no se pierda el agua captada. Aplicamos el riego
por aspersión o goteo para aprovecharla mejor.


Las cocheras de cerdo, en general, tie-
nen muy malos olores. Y las aguas que
usan para su lavado, normalmente 2 m3
por cerdo, salen muy contaminadas.


Las camas profundas, de unos 50 cm,
de cascarilla de arroz, aserrín, bagazo
de caña, paja seca o material parecido,
sin cemento, son una buena alternativa
para criar cerdos. La idea es mantener
esta cama seca, con un buen techo. La
comida y el agua se debe colocar en un
sitio donde los animales pueden con-
sumir sin regar ni desperdiciar. El cer-
do es muy aseado, no orina ni defeca
donde están los alimentos, sino lejos.
Allí regularmente se puede agregar
material seco para que no haya olores
ni moscos. Se retira la camada al año,
después de dos ciclos productivos de
animales y es puro abono. Es un siste-
ma sencillo y económico.


Teófilo Avellanada
Neiva, Huila, Colombia - Cría de cerdos en camas profundas secas


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Testimonios sobre prácticas de crianza de agua




Martina Mamani
Raqchi, Cuzco, Perú
Ceremonias con agua


Visitamos las montañas, los apus, para agradecerles y celebrarlas. Llevamos comida. Para que les acom-
pañe, llevamos agua de otros manantiales y juntamos las aguas. Colocamos bastantes flores. Cantamos y
bailamos con toda la población. Las montañas, el agua, la comida, todo es parte de nuestra familia.


Las cinco fuentes del templo de Raqchi representan la vida. Primero los jóvenes… Colla, la última, es una
persona mayor, quien tiene más sabiduría. Los canales que llevan agua hacia las fuentes fueron construi-
dos por los incas o más antes. Limpiamos a las personas cuando cumplimos 15 años o más, porque de
niños no entendemos la seriedad de la ceremonia.


Para hacer un ritual o ceremonia, recojo agua en vasijas de tres fuentes vírgenes antes de amanecer
y las llevo a la fuente de agua del pueblo y comparto con ella estas aguas con mucha energía y mu-
cho espíritu para que siga con fuerza. Siempre cojo muchas flores de las montañas. Converso con
Apus, son mujer y hombre. Comienza aparecer nubes para indicarme que las montañas me reciben
con mucho agrado. Sabemos enviar las flores con un flechazo o con hondas a las cochas donde no
ha tenido visitas el hombre. Y venimos corriendo sin mirar atrás y la lluvia nos persigue. Llevamos
los pecesitos que salen de los huevos de los sapos. Los llevamos a los Apus de donde venia agua y
comienza a llover.


A veces limpiamos los ojos de agua diciendo que las malas hierbas bloquean su paso, pero no es así,
hay que dejarlas. Hablando con ojos ellos se mantienen. Agua no es un recurso sino es una persona.
En los ojos no hay que plantar árboles grandes sino arbustos. Sembramos los arbustos para que dé
sombra. No vale colocar cemento porque va a calentar el agua.


No todos pueden hacer rituales. Tengo un don que me enseñaron mis abuelos quienes eran espi-
ritistas.


Agradecimientos
Este libro no es mío. Es de todos quienes abrieron mis ojos para ver -no solo mirar;
quienes afinaron mis oídos para escuchar –no solo oír; quienes afilaron mi cerebro para
entender –no solo grabar; y quienes adiestraron mis dedos para comunicar –no solo
escribir. También es de todos quienes me contaron sus historias, quienes me prestaron
sus bibliotecas, quienes me alojaron en sus casas, y quienes me abrieron sus corazones
y me hicieron sentir el mundo como mi casa. Son miles de amigos: de Sri Lanka, EE.UU.,
Canadá, México, Belice, Honduras, Nicaragua, Cuba, Panamá, Colombia, Venezuela,
Trinidad, Guyana, Surinam, Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Alemania, Francia, España,
Inglaterra, Suiza, India, entre otros. (Les recompensaremos el día que yo sea ¡el Rey del
Mundo!) Entonces, auto-agradecimiento no tiene sentido; todos felicitémonos por un
trabajo bien hecho, por un deber bien cumplido con el mundo. Bueno, a mí me tocó la
ardua, pero grata tarea de recopilar toda la información facilitada generosamente por
numerosos informantes, para, en nombre de todos ellos, presentarla al mundo para
que quienquiera que no sea tan privilegiado como yo, también pueda disfrutar de estos
maravillosos conocimientos.


Por ello, mis sentidos agradecimientos son para usted, por tener en sus manos este
libro para adentrarnos en el mundo mágico de la crianza de agua, y para contribuir
generosamente a conservar el agua.


Muchos colegas me animaron y ayudaron en el proceso de escribirlo. Ricardo Tapia, con
FAO-Ecuador en ese entonces, confiaba en mi capacidad para recopilar esta información
y me alentaba en el proceso de la consultoría con el PNUD-Ecuador. Cuando preparé
el borrador, lo envié a cientos de amigos y amigas y tuve la gran alegría de recibir de
vuelta el documento amorosamente macheteado con correcciones, observaciones,
comentarios y sugerencias. Sí, era una alegría saber que, en este mundo de corre-corre,
aún hay personas que encuentran tiempo para ayudar al otro, sin esperar nada a cambio.
Por sus aportes valiosos, agradezco a: Federico Koelle, Jorge Sánchez Paucar, Enrique
Cachiguango, Galo Plaza Nieto, Manuel Suquilanda, Cristóbal Cobo, Carlos Cali, Boris
Zambrano, Mario Rosero, Paúl Benalcazar y Marco Zarria de Ecuador; Helio Mamani,
Néstor Chambi y Buenaventura Gerundas de Perú; Lina Giraldo, Sandra Giraldo, Renato
Ramírez y Henry Jiménez de Colombia; Walter Roca de Bolivia; Daniel Callo-Concha en
Alemania; José Alejandro Delgado en Suiza; Thomas Hofer en Italia; y Bert de Biebre en
Ecuador. También recibí del PNUD, aportes importantes para mejorar el texto.


Era un reto escribir un libro en mi tercera lengua, y tenía que hacerlo con frases
cortas, sencillas y atractivas, para que una campesina tenga gusto e interés de leerlo,
entendiéndolo sin enredarse en tecnicismos. Esa parte de la tarea era lo más difícil, pero
tenía mis salvadores en los radialistas populares: Marco Martínez, con sus preguntas
precisas e incisos para enderezar mis desvíos, y Martha Bravo, con sus inagotables
energías que le permitía leer y releer cada párrafo cuantas veces que sean necesarias
hasta afinar cada palabra y cada coma.


El siguiente reto era buscar cómo invitarle a la campesina a abrir el libro, mantener pegadas
sus ojos en lo escrito y motivarle para hacer los experimentos de crianza de agua en su casa
o en la comunidad. Hoy la televisión encandila con sus imágenes multicolores, los ojos del


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más iliterato, pobre o joven; queríamos reproducir la misma técnica pero con imágenes
más apegadas a la realidad del campo. Melanio Huamaní -el entonces yaku alcalde de
Andamarca, Ayacucho, Perú, sin saberlo, me dio la inspiración para crear ese personaje en
el libro, quien ayuda al lector a entender los conceptos técnicos y relacionarlos al campo. Y
Carlos Trujillo, entre sus dibujos rápidos y descansos largos, logró plasmar en ilustraciones
didácticas lo que yo estaba soñando con el yaku alcalde.


La mayor parte de las fotos que se encuentran en el libro fueron tomadas por mi persona,
pero debo agradecer a todos los seres vivos quienes aparecen en ellas y también a quienes
construyeron y mantienen esas obras tan maravillosas y tan bellas, por permitirme tomar
las fotos y usarlas. Algunas fotos fueron facilitadas por mis amigos, especialmente por
Marco Martínez, Juan Piminchumo, Melanio Huamaní, Cristobal Cobo, Yadira Cordero,
Clark Erickson, José Chancay, Michael Muse y Stephan Rostain. Shanna Anderson facilitó
el uso de fotos de la ciudad de Portland y El Museo de Oro de Colombia permitió el uso de
fotos del libro “La Sociedad Hidráulica Zenú.” El taller organizado con apoyo del PNUD y
del Ministerio de Ambiente del Ecuador, congregó cerca de 30 campesinos andinos para
compartir sus experiencias sobre la crianza de agua, y eso nos ayudó enormemente para
limar las asperezas, reducir los tecnicismos y mejorar la presentación del libro. (Gracias a
ese intercambio, esperamos en el futuro, disponer de un video introductorio al libro.)


Enrique Cachiguango gentilmente accedió a preparar la presentación del libro, desde
su visión de campesino otavaleño y yachak. Patricio Hernandez de Ecuador nos ayudó
con bosquejos de la portada del libro. También agradecemos a Nora Dias y Jesús Ortiz,
de Manizales, Colombia, por permitirme usar extractos de su libro “Tratados e historias
primitivas” para prologo y epilogo de nuestro libro.


Debo agradecer el apoyo financiero de la Cooperación Belga al Desarrollo conjuntamente
con PNUD-Ecuador a través de los proyectos ejecutados por la Secretaría Nacional de
Gestión de Riesgos y el Ministerio de Ambiente; en las fases de escritura, preparación
de ilustraciones y publicación del libro; además del apoyo moral de sus funcionarios,
especialmente de Nury Bermúdez. También agradecemos por la ayuda del equipo de
Manthra Editores en dar a la luz un producto acorde a nuestra expectativa.


Finalmente, un agradecimiento especial a mi esposa, Lilian Cruz U., por su constante
apoyo desde que nos conocimos, en la preparación de las diapositivas, en los
experimentos de crianza de agua en nuestra finca y en la redacción de los escritos.
Además, por su comprensión en las tareas domesticas durante mis largas ausencias.


Esperamos que este esfuerzo colectivo, la minga para la crianza de agua, tenga su
recompensa en la medida de que todos vayamos aportando con nuestra gota de sudor
a prevenir la autodestrucción de la raza humana y de este planeta.


Kashyapa A. S. Yapa,
Riobamba, Ecuador, febrero 2013.
Cel.: 593-986267632


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Autor / Recopilador: KASHYAPA A. S. YAPA (Ph.D. UC Berkeley) Estrategias para...
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