Arch Argent Pediatr 2012;110(4):311-317 / 311 En esta conferencia abordaré el te- ma de...

Arch Argent Pediatr 2012;110(4):311-317 / 311


En esta conferencia abordaré el te-
ma de los mil días, es decir, el dilema
del crecimiento rápido: qué hacer y
cuáles son las consecuencias del cre-
cimiento rápido en niños pequeños.


Al respecto, puede haber conse-
cuencias positivas y también algunas
negativas.


Primero, corresponde establecer
una diferencia, porque cuando se ha-
bla de crecimiento rápido se alude
principalmente a la ganancia rápida
de peso, pero no se habla de la talla.
Se trata pues de parámetros distintos
cuyos efectos también son distintos.


El otro aspecto importante, que se
asocia con el crecimiento rápido, pe-
ro que no es la misma cosa, es el del
crecimiento compensador (catch-up)
después de un período de retraso de
crecimiento (Cuadro 1). Se trata del ni-
ño que nació con bajo peso y crece más
rápido, o que tuvo o tiene una serie
de infecciones, de otros problemas, y
que después de un período de retraso
se recupera.


Según los datos que existen en el
mundo sobre el crecimiento rápido,
cuando se los relaciona proporcional-
mente con la superficie real del mun-
do, surgen ciertas distorsiones. Si se
observa el total de nacimientos en el
mundo, el mapa comienza a distor-
sionarse en África y el sur de Asia. Si
se observa dónde están los estudios
sobre las cohortes de nacimientos en
los cuales basamos nuestras políticas,
la relación es completamente distinta:


en Finlandia o Inglaterra y Nueva Ze-
landa, por ejemplo, existen cohortes
muy relevantes. Un punto esencial
que deseo establecer en esta ponencia
es que los estudios de las cohortes de naci-
miento no se están llevando a cabo donde
efectivamente ocurren la mayoría de los
nacimientos y los resultados de estos
estudios no necesariamente se pueden
extrapolar.


En el Cuadro 2 se explica por qué se
requieren más estudios en países de
ingresos bajo y medio (PIBM), como


Los mil días de oportunidad para
intervenciones nutricionales. De la concepción a
los dos años de vida*
The thousand days opportunity for nutritional interventions.
From conception to two years of life


a. Universidad Federal
de Pelotas, Brasil.


Correspondencia:
Dr. César Victora:
cvictora@gmail.com


Conflicto de intereses:
Ninguno que declarar.


Recibido: 10-5-2012
Aceptado: 10-5-2012


Dr. César Victoraa


http://dx.doi.org/10.5546/aap.2012.311


* Conferencia dictada en el Congreso del Centenario de la Sociedad Argentina
de Pediatría. Buenos Aires, septiembre de 2011.


Cuadro 1. Definiciones


• Crecimientorápido:gananciarápidadepeso
en relación al promedio de la población.


• Catch-up: crecimiento rápido (compensador)
después de un período de retraso de
crecimiento.


Cuadro 2. ¿Por qué necesitamos estudios de
cohorte en PIBM?


• Mayoresfrecuenciasdealgunasexposiciones
(y menores frecuencias de otras).


• Diferentenaturalezadealgunasexposiciones.


• Diferentespatronesdefactoresdeconfusión.


• Diferenciassocialesmarcadasentrelas
cohortes de PIBM.


• LascohortesdelosPIBMestáncreciendo
dentro de un contexto de transiciones
epidemiológicas y nutricionales.


• Ellugardedondepartimospuedeafectarel
resultado final.


PIBM: países de ingresos bajo y medio.


Artículo especial




312 / Arch Argent Pediatr 2012;110(4):311-317 / Artículo especial


es el caso de la mayoría de los de América del sur,
Asia y África. El tema de las exposiciones es una
cuestiónfundamentalparalaepidemiología.Los
epidemiólogos somos obcecados con la cuestión
de los factores de confusión, y, cuando tenemos
una asociación entre exposición y enfermedad, la
primera pregunta que nos planteamos es si se tra-
ta de una relación de causa y efecto o si es debida
a factores de confusión. Y esto es muy interesan-
te, porque, por ejemplo, si se están estudiando los
efectos de la lactancia en los países ricos en gene-
ral, las mujeres ricas son las que más dan el pecho,
amamantan durante más tiempo.


En los países pobres, muchas veces, es lo opues-
to. Efectuar estas comparaciones es odioso porque
los factores de confusión se mueven en direcciones
opuestas según el tipo de país. Desafortunadamen-
te, existen diferencias sociales muy marcadas en
nuestras cohortes en países subdesarrollados, de
ingresos bajo y medio. En las cohortes de países
como Finlandia y Nueva Zelanda las diferencias
sociales son muy pequeñas y esto también puede
influenciar los resultados. Por otra parte, nuestros
niños están creciendo en un momento de cambio,
en un período de cambio muy rápido de transi-
ciónnutricional.Lasmismasgeneracionesque
fueran subnutridas en la niñez ahora están obe-
sas en la edad adulta. Se trata de un cuadro muy
preocupante, pero que en términos de investiga-
ción científica también resulta muy estimulante
para comprender mejor qué pasa en este proceso
de transición. Y, finalmente, es bueno saber que el
lugar desde donde partimos influencia el lugar al
que llegamos (Cuadro 2). Tenemos una cohorte fin-
landesa donde el promedio de peso al nacer es de
3,5-3,6 kg. No podemos extrapolar esos resultados
para países cuyo promedio de peso al nacer puede
ser de 3 o 2,9 kg, que son completamente distintos.


Para introducir este tema de los mil días, quie-
ro referirme a unas investigaciones que realiza-
mos hace más o menos quince años atrás. Yo sé
que aquí, en la Argentina, hubo un debate acalo-
rado sobre la adopción de las nuevas curvas de
crecimiento. Con apoyo de la Organización Mun-
dial de la Salud, en particular de la Dra. Merce-
des de Onis, empezamos este estudio en Pelotas
en 1997 y luego, con la colaboración de otros paí-
ses, efectuamos un estudio en seis países distintos.


Creamos las curvas que se pueden ver en
http://www.who.int/childgrowth/standards/
Chap_4.pdf, páginas 95 y 123.


Como investigador, satisface constatar que
más de cien países emplean las curvas que crea-
mos hace algunos años. Incluso EE.UU., que es


siempre renuente a adoptar lo que indica la co-
munidad internacional, porque allí prefieren te-
ner sus propias curvas; ahora, finalmente, decidió
emplearlas. Un sitio de California, en la ciudad
de Davis, utiliza estas curvas como parte del es-
tudio. Seguramente, las adoptaron porque tam-
bién incluían por lo menos a un grupo de niños
estadounidenses. Y lo más impresionante de estas
curvas es que esos niños de tan alto nivel social,
con lactancia materna, con madres que no eran fu-
madoras y que contaban con todas las caracterís-
ticas ideales de crecimiento, crecieron de manera
muy similar a los de Brasil, India, Ghana, los Emi-
ratos Árabes y Noruega.


Con esas curvas es posible realizar una serie
de análisis. El año pasado publicamos el siguien-
te análisis: tomamos 54 encuestas nacionales de-
mográficas donde se pesan niños de hasta cinco
años (Figura 1). Son estudios transversales, con un
solo examen en cada niño. Tomamos la curva de
crecimiento y la graficamos como una recta pla-
na. Entonces, la línea recta en el cero sería un ni-
ño que crece de acuerdo con las curvas. Sería una
recta perfecta. ¿Qué observamos en esto? Obser-
vamos que el período en el cual los niños se dis-
tancian, que caen de la curva, finaliza a los 2 años
deedad.Lamayoríadeestosestudiossonreali-
zados en Asia, África y en países pobres. A partir
de los 2 años, tanto en peso como en talla, se man-
tienen más o menos paralelos a la curva. Con este
tipo de constatación, también, observamos lo que
llamamos la ventana de oportunidad. Aquí, en esta
edad hasta los 2 años es que sucede el déficit de
crecimiento (Figura 1). Claro que no es solamente


Figura 1. En PIBM, el crecimiento se ve afectado en los
dos primeros años de vida


PIBM: países de ingresos bajo y medio.


Victora et al, Pediatrics 2010


Pu
nt


ua
ci


ón
Z


(O
M


S)


Edad (meses)




Los mil días de oportunidad para intervenciones nutricionales. De la concepción a los dos años de vida / 313


esto, el proceso empieza antes de la concepción,
un poco antes de la concepción, como sabemos.
Y, como es relevante hacer ciencia, pero también
es importante emitir mensajes muy claros y sen-
cillos, empezamos a hablar de los mil días, es de-
cir, 270 días, más 365, más 365. Esto es un mensaje
que se recuerda sin problemas.


Lasconsecuenciasdelretrasodelcrecimien-
to en los primeros años de vida son conocidas.
En los estudios de los años setenta, ochenta, por
ejemplo el caso del metaanálisis de David Pelletier
y sus colegas de Cornell, básicamente, la morta-
lidadsevinculabaconelpeso-edad.Larelación
es la siguiente: cuanto más alto el peso por edad,
menos mueren los niños. Algo que, efectivamen-
te, se sabe desde hace mucho tiempo. Pero el me-
taanálisis le da un carácter más científico.


El segundo mensaje de mi ponencia es que la
subnutrición ocurre en los dos primeros años de vida,
incluso en la gestación o en los mil días, y que subse-
cuentemente aumenta la mortalidad. A corto plazo
hay una oportunidad para intervenir en este gru-
po etario. Pero lo que más nos interesa al respec-
to en términos del conocimiento epidemiológico
es que nos permite mirar qué pasará a largo pla-
zo. Esto nos brinda la principal línea de investi-
gación en la que está involucrado nuestro grupo
de trabajo. Queremos saber qué sucede no sólo
sobre la salud, sino también qué pasa con el ca-
pital humano. El concepto de capital humano es
muy importante; supone hablar de inteligencia,
de escolaridad, de talla, de fuerza muscular, de
capacidad para generar hijos sanos en la próxima
generación. En Pelotas, donde vivo, tenemos tres
cohortes de niños estudiados.


Comenzamos con Fernando Barros en 1982,
con una cohorte que seguimos hasta hoy y cuyo
relevamiento de los treinta años vamos a efec-
tuar el año que viene. Cuando la empezamos ni
imaginábamos que, treinta años después, estaría-
mos en la Argentina hablando sobre la cohorte.
Loiniciamoscomounestudioperinatal,quefue
ganandointerés.Luegocomenzamosotracohor-
te en 1993 y luego otra en 2004. Cada una registra
todos los nacimientos de la ciudad de Pelotas en
el año. Como se puede verificar por las estadísti-
cas, cada vez tenemos menos niños en Brasil, la
fecundidad en nuestro país está bajísima, mucho
másbajaqueenlaArgentina.Losnacimientos,
para todas las clases sociales, se registran en la
ciudad. Contamos con tasas de seguimiento que
son bastante buenas. Con veinticinco años toda-
vía seguimos al 75% de los seis mil que nacieron
en 1982; en la cohorte de 1993 todavía tenemos


88% y en la del 2004 registramos el 94%: altas ta-
sas. Estas investigaciones de cohorte constituyen
un enorme trabajo de seguimiento. Incluso algu-
nos no viven más en Pelotas, se mudaron a otra
ciudad.Ladescripciónmetodológicasobreestas
tres cohortes ha sido publicada.1-3


Respecto de los análisis más recientes de las
cohortes, sería muy interesante que se produjera
una colaboración entre las mayores cohortes de
países en desarrollo, justamente porque la mayo-
ría de los resultados publicados en la bibliografía
corresponden a los países ricos, y nosotros tene-
mos pocas cohortes. Por nuestra parte, identifica-
mos las cinco mayores, las cohortes de más larga
duración, en países en desarrollo. En el año 2006
se realizó una invitación a las cohortes de Guate-
mala, de Sudáfrica, a una de Nueva Delhi y a otra
de Filipinas. Cada una representa, más o menos,
a un continente diferente, a una parte distinta del
mundo, lo cual es muy bueno para comparar los
resultados. Así, se creó el consorcio que denomi-
namos COHORTS (Consortium of Health Orienta-
ted Research in Transitioning Societies: Consorcio de
Investigación Orientada a la Salud de Sociedades
en Transición).4


Uno de los primeros análisis que realizamos
fue comparar los resultados de las cinco cohortes
como si se tratara de un metaanálisis. Respecto
de la talla del adulto en relación con la talla-edad
a los 2 años de edad (Figura 2), es muy interesan-
te observar que, para un determinado puntaje Z
a los 2 años, en todos los países y para las distin-
tas cohortes de varones y mujeres, los resultados
fueron muy similares cuando adultos. Si tenían
un puntaje Z igual a 1 (3,2 cm) de talla-edad a los
2 años, tenían igualmente 3,2 cm más como adul-
tos.Lomásimpactanteparamífuequenolocreí


Figura 2. Altura del adulto según la puntuación Z de talla/
edad a los 2 años


+ 1 puntuación Z a los 2 años = 3,2 cm más altos en la edad adulta


Victora et al., Lancet 2008 Ajustado para factores de confusión


Media de cambio de talla (cm)


Brasil niñas
Guatemala niñas


India niñas
Filipinas niñas


Sudáfrica niñas
Brasil niños


Guatemala niños
India niños


Filipinas niños
Sudáfrica niños


Combinada




314 / Arch Argent Pediatr 2012;110(4):311-317 / Artículo especial


cuando observé los resultados. Primero, que los
resultados fuesen tan homogéneos en lugares tan
distintos como Brasil, África e India. Segundo,
que el valor en centímetros de una puntuación Z
a los 2 años fuese exactamente de 3,2 cm. Si en un
niño, el promedio es 3 cm más alto a los 2 años,
como adulto el promedio va a ser 3 cm más alto
que el promedio de la población. Algo realmente
muy impresionante.


En mi vida de epidemiólogo nunca he visto
un metaanálisis tan uniforme, tan regular como
éste.Latallaesunindicadordecapitalhumano,
perolaescolaridadtambiénloes.Lossistemas
educacionales de estos países son completamente
distintos, pero los resultados vuelven a ser muy
similares. Una puntuación Z, de talla-edad, en
los 2 años se asocia con medio año más de esco-
laridad en la edad adulta. Esto controlado para
un cúmulo de factores de confusión; para ingreso
familiar, ocupación de los padres o por muchas
otras variables distintas. A pesar de la diversidad,
tenemos una asociación muy clara de la talla a los
2 años, respecto de lo que pasa con la escolaridad.
Medio año de escolaridad no es poco. En muchas
de estas sociedades, el promedio de escolaridad
es de 4-5 años. Se trata de una diferencia signifi-
cativa, incluso en términos de ingresos familiares.


Asimismo, como tenemos más de una genera-
ción en las cohortes actuales, podemos observar
qué pasa con el peso al nacer de los niños de las
mujeres que estudiamos desde el nacimiento; en
la Figura 3 se observa que, en las cuatro cohortes
donde registramos datos confiables, el puntaje de
talla-edad a los 2 años se asocia con 80 g más de
peso al nacer en la próxima generación. Si inver-
timos en nutrición, estamos realizando una inver-
sión transgeneracional que se prolonga a largo
plazo. Invertir en nutrición es una inversión en el


desarrollo del país. No se trata de una inversión
especulativa, sino de una que supone beneficios
a largo plazo. Para concluir solo resta decir que el
mensaje es muy claro. Una buena nutrición en los
primeros años de vida mejora: a) el capital huma-
no y b) distintos indicadores poblacionales (de ta-
lla, escolaridad, peso de la próxima generación e,
incluso, de ingresos y bienes). En individuos que
ya los tienen más altos, aun controlados por fac-
tores de confusión, son igualmente más elevados.


Pero, ¿qué sucede cuando se produce la sub-
nutrición? Es importante saber qué pasa con los
efectos a largo plazo de la subnutrición y tam-
biéncuándoseproduce.Loquehacemosenlas
cohortes es trabajar con la ganancia de peso en
diferentes grupos etarios. Porque sus pronósti-
cos difieren respecto de lo que pasará en la edad
adulta. En la mayoría de los gráficos, el eje hori-
zontal corresponde a la edad y el eje vertical a un
desenlace, a un resultado (outcome), que puede
ser bueno o malo. El caso aquí, en capital humano
muestra resultados positivos (Figura 4). Nosotros
trabajamos con pesos condicionales (conditional
weights). Se trata de una técnica estadística que
permite separar una ganancia de peso en cada
intervalo de edad, que evita el problema de que
ganancias en distintos grupos de edad estén co-
rrelacionados; es un método de regresión. En ver-
dad, esta regresión se debe interpretar como lo
que sucede con la trayectoria de un niño dado.
Un peso condicional alto significa que dicho niño
crecía de forma acelerada. Un peso condicional
bajo indica que, en relación a lo que crecía antes,
su crecimiento se ha desacelerado. Trabajamos,
más o menos, con aceleración de crecimiento, que
es la técnica de pesos condicionales, de regresión,
que tiene en cuenta la ganancia anterior, en eda-
des más tempranas. Ahora bien, qué sucede con la


Figura 4. Hallazgos sobre el capital humano (Pelotas,
Brasil)


peso al nacer de
la descendencia


peso condicional


Horta et al., Int J Epidemiol 2009 Ajustado para factores de confusión


Efecto sobre el peso al nacer
de la siguiente generación


•ElPNylagananciadepeso
en los 2 primeros años de
vida aumenta el PN de la
siguiente generación.


•Lagananciadepeso
después de los 2 años no
tiene efecto alguno.


Figura 3. Peso al nacer (PN) de la siguiente generación
según el puntaje Z de talla/edad a los 2 años


Victora et al., Lancet 2008 Ajustado para factores de confusión


+ 1 puntuación Z a los 2 años= + 80 g en el PN del descendiente


Lamediadelcambiodepesodelprimerhijo


Brasil


Guatemala


India


Filipinas


Combinada gr
am


os
/


pu
nt


ua
ci


ón
Z


nacimiento 2 a 4 a
PN: peso al nacer.




Los mil días de oportunidad para intervenciones nutricionales. De la concepción a los dos años de vida / 315


escolaridad; el peso al nacer tiene una puntuación
Z, este puntaje Z al nacer aumenta la escolaridad
en, más o menos, 0,2 años. Si uno crece rápido
hasta los 2 años de vida, el guarismo aumenta. Y
un crecimiento rápido desde que uno nace hasta
los 2 años de vida aumenta la escolaridad en 0,45
años. Pero ganar peso rápidamente desde los dos
hasta los cuatro años de vida no contribuye en na-
da. Esto tiene mucho sentido pues sabemos que el
cerebro se desarrolla intraútero y en los primeros
añosdelavida,yqueluegonocrecemucho.Los
estudios de las cinco cohortes coordinadas mos-
traron que aumentar de peso en los dos primeros
años de vida tiene mucho sentido, que acelerar el
crecimiento en los dos primeros años de vida ejer-
ce un efecto positivo, pero que después de los 2
años no tiene efecto alguno, que no sirve de nada.


¿Cuál es la situación respecto del peso al na-
cer de la próxima generación? Resulta claro que el
peso al nacer de la madre está fuertemente asocia-
do con el peso al nacer del hijo, pues existen fac-
tores genéticos, no sólo nutricionales. Si la madre
aumenta de peso rápidamente hasta los 2 años,
también se incrementa en cerca de 60 g el peso del
niño, pero si el aumento de peso se produce des-
pués de los 2 años, eso no tendrá efecto alguno so-
bre el peso de su niño, en la próxima generación.
Nuevamente, queda clara la relevancia del lapso
hasta los 2 años como el período crítico, donde las
cosas realmente cambian.


Lapreocupaciónquesurgeenlabibliografía
reciente es que la ganancia de peso puede ser muy
buena para indicadores como la escolaridad, el
capital humano, etc., pero existe mayor riesgo de
enfermedades futuras, de enfermedades crónicas.
Contamos con muchísimos resultados, principal-
mente de las cohortes en países ricos, que arrojan
mapas distorsionados. Pero muchas de esas co-
hortes se conforman en países donde, a lo sumo,
el bajo peso al nacer es del 4%, 6% u 8%. Pero lo
importante es saber qué pasa en los países donde
existe un 10%, 15% o 20% de bajo peso. Aquí se
presenta el problema de “traducir” los resultados
de los países ricos a los países pobres o a los de
ingresos medios. En tal contexto, es donde surgen
en la bibliografía una serie de artículos que prin-
cipalmente dicen que ganar peso rápidamente es
malo. Un gran problema de esos artículos, por lo
menos de la primera generación de ellos, es que
normalmente sopesaban un peso al nacer y un pe-
soalos7años(alingresoescolar).Lascohortes
de países desarrollados, en su mayoría, abundan
en datos secundarios debido a que cuentan con
sistemas muy buenos, donde todo está computa-


rizado, no como donde se carece de los avances
tecnológicos y es menester salir puerta a puerta
y correr detrás de una persona. Dichos artículos
muestran que, si el peso al nacer es bajo y se gana
mucho peso a los 7 años, el riesgo de tener enfer-
medades crónicas es alto. Es verdad, pero lo que
ha hecho nuestro grupo es definir esta ganancia
de peso en distintos grupos de edad.


¿Qué pasa con el índice de masa corporal?
Losanálisisrealizadospermitensepararnosolo
los períodos de ganancia de peso, sino también
la masa corporal magra y la masa corporal gra-
sa. Cuando uno crece más rápido va a tener más
masa corporal grasa, de eso no hay duda. Pero el
efecto es relativamente pequeño para el peso al
nacer, un poco más a los 2 años, a los 4 años, y,
principalmente después de los 4 años, la curva de
masa grasa responde más a la ganancia de peso.
Para la masa magra es distinto (Figura 5). Si el ni-
ño crece rápido hasta los 2 años está adquiriendo
más masa magra que masa grasa; después se in-
vierte la situación. Esto es determinante, porque
la masa magra significa músculos, huesos, vísce-
ras y ¡cerebro! Es importante que haya una inver-
sión entre los dos y cuatro años en esta ganancia.


Para diabetes, desafortunadamente no tene-
mos en todos los estudios un diagnóstico extre-
madamente preciso, pero asimismo los hallazgos
son interesantes. Al nacer, el ganar peso hasta los
2 años es protector, pero si se gana peso luego de
los4añosomás,aumentaelriesgo.Laganancia
de peso inicial protege contra la diabetes, pero
después pasa a ser un factor perjudicial. Igual-
mente, para la hipertensión el peso al nacer es
ligeramente protector. Después aumenta leve-
mente, en especial en la ganancia de peso después
de los 4 años.


Figura 5. Hallazgos sobre los factores de riesgo para
enfermedades crónicas


peso condicional


Efecto sobre el IMC


Lagananciadepesoen
cualquier rango de edad está
asociado con el IMC, pero:


•Lagananciaprecoz
de peso contribuye
principalmente para la
masa corporal magra.


•Lagananciatardíade
peso contribuye para la
masa corporal grasa.


Kuzawa et al., sometido para publicación Ajustado para factores de confusión


nacimiento 2 a 4 a adulto


Pu
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so


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m
pr


an
o


masa
magra


masa
grasa


IMC: índice de masa corporal.




316 / Arch Argent Pediatr 2012;110(4):311-317 / Artículo especial


2,2


2


1,8


1,6


1,4


1,2


1


0,8


0,6


LaproteínaC-reactivaesungranindicadorde
riesgo cardiovascular, para el cual tenemos datos
de la cohorte de Pelotas. No todas las cohortes es-
tudian la proteína C-reactiva. Nuestra cohorte la
registra a los 24 años de edad. Después se observa
el mismo patrón. El peso hasta un año es protec-
tor, luego se incrementa un poco, y principalmen-
te más tarde aumenta el riesgo.


Por lo tanto, el cuarto mensaje de esta ponen-
cia es que el momento en que ocurre la ganancia de pe-
so es determinante, porque afecta el riesgo futuro para
enfermedades crónicas.Lagananciaprecozintraúte-
ro, o en el primero y segundo años de vida, tiene
un efecto neutro o incluso protector contra algu-
nasenfermedades.Lagananciadepesodespués
de los 2 años ya ejerce efectos predominantemente
perjudiciales para la salud en términos de factores
de riesgo a largo plazo. Se trata de una definición
muy importante.


En Guatemala se pudo observar muy bien la
transición nutricional. Se trata de una población
subnutrida la cual está ahora expuesta a comida
chatarra (Mac Donalds, Dunkin Donuts, etc.) y a
otros productos de ese tipo. ¿Qué sucede con esos
grupos subnutridos que luego se tornan adultos
obesos? En el estudio de la cohorte de Nueva De-
lhi, India5 la línea cero representa el crecimiento
promedio de la población. Por ende, un indivi-
duo que estuviera en la línea cero estaría en el
promedio.Losindividuosquedesarrollanintole-
rancia a la glucosa, o diabetes, en ese peso, están
debajo de la curva, subnutridos, y luego ganan
peso rápidamente. Esos son los que desarrollan
diabetes. Este estudio es muy famoso. Al obser-
var nuestras cohortes de Pelotas, regresamos a la
proteína C-reactiva, y separamos a los niños con
retraso de crecimiento intrauterino y a los sin él.
Para los individuos sin restricción de crecimien-
to intrauterino existe un pequeño aumento de la
proteína C-reactiva, pero en los que hubo retra-
so de crecimiento, la ganancia hasta los 2 años es
protectora: la razón está debajo de uno. Ahora
bien, después de los 2 años aumenta exponencial-
mente. Existe un período en cual el crecimiento
compensador todavía protege, pero un creci-
miento compensador tardío, es perjudicial. Y lo
mismo se verifica para el perímetro abdominal,
que también sabemos es un factor relevante aso-
ciadoconelriesgocardiovascular.Losniñossin
retraso tienen una asociación más o menos baja
en la ganancia de peso. Pero quienes tuvieran re-
traso intrauterino, si ganan peso después de los
2 años, aumentan mucho el riesgo de enferme-
dades futuras.


El último mensaje que deseo transmitir es que
la peor combinación parece ser una subnutrición pre-
coz, ya sea el bajo peso al nacer o el retraso de creci-
miento intrauterino, y una rápida ganancia tardía
de peso, no temprana.Lagananciaprecoztodavía
compensa un poco la subnutrición, pero no la
ganancia tardía en el individuo, que ya estaba
programado.


Aquí, corresponde abordar el concepto de la
programación, que nos parece una teoría cau-
tivante. Actualmente entendemos mejor que lo
relevante no es solo lo que pasa en el útero, sino
también lo que sucede en los dos primeros años
de vida. Qué es lo que programa a un individuo
para ser pequeño mediante una serie de mecanis-
mos neuroendocrinos. Esto lleva al hecho inne-
gable de que lo que pasa en los primeros mil días
repercute permanentemente sobre la salud del in-
dividuo. Para simplificar, aunque siempre resulta
un poco peligroso simplificar, si queremos dirigir-
nos en lenguaje no técnico a la población (Figura
6), veamos qué pasa con la línea gris y qué con la
líneanegra.Lalíneagriseselcapitalhumanoy
la mortalidad a corto plazo y la negra el riesgo de
enfermedades crónicas. Si uno gana peso condi-
cional, gana aceleración en el peso, esto es bueno
para el capital humano, más aún en el inicio de la
vida. Pero después de una cierta edad, práctica-
mente no se obtiene beneficio.


Para las enfermedades crónicas, ganar peso
rápidamente o acelerar la trayectoria en los pri-
meros 2 años de vida o en la fase intrauterina no
aumenta el riesgo, pero, en países de ingresos
bajos, solamente a partir de los dos o tres años
empieza a aumentar el riesgo. ¿Por qué resulta
importante en países de ingresos bajos?, porque
en los países ricos es distinto. En los países ricos la


Figura 6. Ganancia de peso precoz en países de ingresos
bajos


peso condicional


Riesgo para
enfermedades
crónicas


Capital humano
y mortalidad
a corto plazo


nacimiento 1a 2a 4a adulto


Ta
m



o


d
e


ef
ec


to




Los mil días de oportunidad para intervenciones nutricionales. De la concepción a los dos años de vida / 317


mortalidad es baja, los niños nacen con buen peso.
Tener cohortes de nacimiento en países como Fin-
landia, Inglaterra, Nueva Zelanda, no es tan útil
para nosotros, porque nuestras realidades son dis-
tintas y las poblaciones tampoco son las mismas.


Para concluir, el mensaje principal es destacar
el enorme desafío para la salud pública que repre-
senta brindar atención a poblaciones de ingresos
bajo y medio. Enfrentamos dos mensajes aparen-
temente contradictorios. En el primero de ellos indi-
camos que, en los mil días de oportunidad, es menester
prevenir el déficit de crecimiento y hacer todo lo posi-
ble para que el niño crezca. Pero después de una cierta
edad, de más o menos entre dos o tres años, debemos
prevenir la ganancia muy rápida. Y eso, en términos
poblacionales, no es precisamente un mensaje
muy simple. Es algo bastante complejo como para
asesorar a una madre o a quienes se desempeñan
en la clínica o trabajan en salud pública. Debemos
discutir mejor cómo operar en conjunto y modifi-
car la manera en que trabajamos, asunto que me
preocupa mucho. No soy pediatra, sino epide-
miólogo. Antes de hacer epidemiología, cuando
era médico de familia, siempre me enseñaron que
a un niño de 3-4 años, con un peso para la edad
bajo, había que hacerle ganar peso rápidamente.
Pero el tipo de información que surge ahora de


estas cohortes es que esto no es tan simple ni se-
guro. Después de una cierta edad podemos estar
solamente contribuyendo con el riesgo de enfer-
medades crónicas, sin tener una ventaja sobre el
capital humano, porque la ventana de oportuni-
dad de los mil días ya está cerrada.


Para concluir, deseo expresar que este traba-
jo es colectivo y está aportando resultados muy
interesantes. Representamos a un grupo de cinco
cohortes que operan mancomunadamente desde
hace muchos años. Todos nuestros trabajos están
a disposición en nuestro sitio web (www.epide-
mio-ufpel.org.br). n


bIbLIogrAfíA
1. Victora CG, Barros F C. Cohort profile: The 1982 Pelotas


(Brazil) birth cohort study. Int J Epidemiol 2006;35(2):237-42.
2. Victora C G, Hallal PC, AraújoCL, Menezes AM, et al. Co-


hort profile: The 1993 Pelotas (Brazil) birth cohort study. Int
J Epidemiol 2008;37:704-9.


3. Santos IS, Barros AJ, Matijasevich A, Domíngues MR, et al.
Cohort Profile: The 2004 Pelotas (Brazil) birth cohort study.
Int J Epidemiol 2011;40(6):1461-8.


4.RichterL.M,VictoraCG,Hallal PC, AdairLS, et al. Cohort
profile: the consortium of health-orientated research in tran-
sitioning societies. Int J Epidemiol 2011. Apr 21.Págs.1-6.


5. Bhargava SK, Sachdev HS, et al. Relation of serial changes
in childhood body-mass index to impaired glucose tolerance
in young adulthood. N Engl J Med 2004;350(9):865-75.




Arch Argent Pediatr 2012;110(4):311-317 / 311 En esta conferencia abordaré el te- ma de...
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