Redalyc.Promoción de la salud a través del arte: estudio de caso de un taller de fotografía en "Ciudad Oculta", la villa Nº 15 de la Ciudad de Buenos Aires



Salud Colectiva
ISSN: 1669-2381
revistasaludcolectiva@yahoo.com.ar
Universidad Nacional de Lanús
Argentina


Wald, Gabriela
Promoción de la salud a través del arte: estudio de caso de un taller de fotografía en


"Ciudad Oculta", la villa Nº 15 de la Ciudad de Buenos Aires
Salud Colectiva, vol. 5, núm. 3, septiembre-diciembre, 2009, pp. 345-362


Universidad Nacional de Lanús
Buenos Aires, Argentina


Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=73111844004


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RESUMEN El presente trabajo analiza las potencialidades del arte comunitario para pro-
mover la salud y el bienestar entre jóvenes que viven en contextos de vulnerabilidad
social en América Latina. A través de un estudio de caso se propone aportar elementos
para el debate teórico y metodológico de una problemática central en promoción de la
salud: la distancia entre su retórica, basada en una concepción de salud amplia –enten-
dida como proceso colectivo e integral, influido por aspectos sociales, económicos,
ambientales y culturales– y la mayor parte de las prácticas que bajo esta filosofía se han
realizado en nuestra región, intervenciones de tipo preventivo organizadas alrededor de
conceptos de enfermedad y que responden a modelos teóricos individualistas. El caso
seleccionado es "ph15", una experiencia de educación fotográfica gestionada por un
grupo de fotógrafos en "Ciudad Oculta", la villa Nº 15 de la Ciudad de Buenos Aires. La
investigación muestra que los jóvenes perciben cambios individuales y colectivos como
consecuencia de participar en este taller, cambios que pueden vincularse al concepto de
salud en sentido amplio. Así, una experiencia que no fue pensada para promover la salud
puede aportar elementos para diseñar intervenciones más acordes a la filosofía en pro-
moción de la salud.
PALABRAS CLAVE Promoción de la Salud; Fotografía; Áreas de Pobreza; Adolescente;
Argentina.


ABSTRACT This article analyzes the potentials of community art to promote health and
wellbeing among young people living in vulnerable social contexts in Latin America.
Through a case-study, we aim at providing elements for the theoretical and methodological
debate of a central problem in health promotion: the distance between its rhetoric, based
on a wide conception of health –understood as a collective process, influenced by social,
economic, environmental and cultural issues– and the interventions that have been
carried out in our region, organized around disease concepts that respond to individualistic
theoretical approaches. The selected case is ph15, a photography workshop delivered by
a group of photographers in the shanty town Nº 15 "Ciudad Oculta" ("Hidden City") of
the City of Buenos Aires. The study shows that young people notice individual and
collective changes as a result of participating in this workshop, and these changes could
be linked to the wide concept of health. Therefore, an activity that has not been thought
to promote health can help us to design activities that are closer to the philosophy of
health promotion.
KEY WORDS Health Promotion; Photography; Poverty Areas; Adolescent; Argentina.


Promoción de la salud a través del arte: estudio de
caso de un taller de fotografía en "Ciudad Oculta",


la villa Nº 15 de la Ciudad de Buenos Aires


Community arts and health promotion: a case study in a
photography workshop in "Ciudad Oculta" (Hidden


City), the shanty town Nº 15 of the City of Buenos Aires


Gabriela Wald1


1Magister en Educación,
Promoción de la Salud y
Desarrollo Internacional,
Institute of Education,
University of London.
Estudiante de Doctorado en
Ciencias Sociales, Universidad
de Buenos Aires, Argentina.
gawald@gmail.com




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INTRODUCCIÓN


El presente trabajo analiza las potencia-
lidades del arte comunitario para promover la
salud y el bienestar entre jóvenes que viven en
contextos de vulnerabilidad social y pobreza
estructural en un país de medianos ingresos
como la Argentina. Se propone aportar elemen-
tos para discutir uno de los problemas centrales
del campo de la promoción de la salud: la distan-
cia entre una retórica aceptada en el mundo occi-
dental, basada en una concepción de salud
amplia (1), entendida como proceso colectivo e
integral, influido por aspectos sociales, económi-
cos, ambientales y culturales (2-5) y las prácticas
que bajo su nombre se llevan a cabo.


Las intervenciones en promoción de la
salud han sido variadas en cada uno de los paí-
ses, así como al interior de los mismos. En Gran
Bretaña y Canadá, por ejemplo, los gobiernos se
apropiaron del concepto holístico de salud y
algunos abordajes en promoción de la salud fue-
ron modificados. Así, en esos países se desarro-
llaron intervenciones sociopolíticas multisecto-
riales que trascendieron el sector salud (2,6).


Sin embargo, en América Latina los pro-
gramas y proyectos en promoción de la salud no
han logrado poner en práctica intervenciones
innovadoras, razón por la cual algunos analistas
consideran que la promoción de la salud en nues-
tra región es más bien retórica vacía (7,8). El pro-
blema central es que a pesar de definirse la salud
en términos de bienestar, las prácticas continúan
organizándose alrededor de conceptos de enfer-
medad (9). Así, la mayoría de los programas imple-
mentados en promoción de la salud son en reali-
dad intervenciones de tipo preventivo y respon-
den, en última instancia, a modelos teóricos de
base individualista y conductista (5,10). Además,
no se han hecho extensivos los declamados abor-
dajes intersectoriales y transdisciplinarios; por lo
tanto, los programas de promoción de la salud son
gestionados solo por el sector salud (8).


A estas consideraciones es preciso agre-
gar que en contextos de vulnerabilidad social,
pobreza estructural y violencia –como es el caso
de muchas ciudades de nuestro país– los enfo-
ques de promoción de la salud gestionados desde
el sector salud que se proponen la adopción de


pautas de cuidado se exponen a una serie de con-
tradicciones: ¿cómo priorizar, por ejemplo, la
visita al centro de salud cuando hay urgencias
que atender, como ser cuestiones de comida,
vivienda e ingresos? Si se entiende a la salud
como un proceso integral y se reconoce que los
determinantes de salud son múltiples, que no
pueden ser abordados solo desde el sector salud,
¿por qué las intervenciones continúan ligadas al
fortalecimiento de la atención primaria de la
salud y al cambio de comportamiento? ¿Será que
nuestros gestores confunden Atención Primaria
de la Salud con promoción de la salud? ¿Por qué
no trabajar en programas integrales que impli-
quen mejoras en diversos aspectos de la vida de
las personas, aspectos que puedan vincularse con
el bienestar tanto a nivel personal como colecti-
vo? Estas preguntas, enfatizo, son centrales cuan-
do se piensa la promoción de la salud en países
con altos índices de pobreza e inequidad.


Si hablamos de la población joven estas
contradicciones se suman a las consecuencias
que los cambios estructurales y sociales en nues-
tro país han provocado en ellos. Según Urresti
(11) es posible observar una merma en las bases
estructurales de la participación en general, y de
la participación juvenil en particular. En palabras
de Claudia Jacinto y Carla Bessega (12) los jóve-
nes pobres son uno de los grupos más vulnera-
bles de nuestra sociedad "al ser los más afectados
por la escasez y precarización del empleo, y por
la fragilización de los vínculos sociales".
Teniendo en cuenta estos diagnósiticos, ¿cómo
lograr la participación de jóvenes de sectores
populares en programas de promoción de la
salud que trabajan contenidos específicos de
salud en un contexto de "desencanto juvenil fren-
te a las instituciones"? (13).


Este artículo se propone aportar ele-
mentos para el debate teórico y metodológico en
promoción de la salud en particular y en inter-
venciones integrales en contextos de vulnerabili-
dad social y pobreza estructural en general. Se
analizarán, a partir de un estudio de caso, las
potencialidades del arte comunitario para produ-
cir cambios en ciertos aspectos de la vida cotidia-
na de los participantes, así como en sus propias
representaciones sociales, de ellos mismos, del
lugar en el que viven y de otros sectores sociales.
La selección de este caso estuvo inspirada en la




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creciente visualización de un abanico de expe-
riencias de arte comunitario en barrios o villas,
primero en Buenos Aires (área metropolitana) y
luego en el interior del país. Durante los últimos
diez años se desarrollaron y se hicieron visibles
diversos talleres de teatro, cine, danza, fotografía,
música (popular, orquestal), etc., en su mayoría
dirigidos a jóvenes cuyos productos artísticos
lograron atravesar las barreras barriales y ser
exhibidos en galerías y centros culturales fre-
cuentados por sectores sociales medios y medios
altos. No ha habido hasta el momento ningún
relevamiento formal de estas iniciativas, a pesar
de aparecer con frecuencia en los medios de
comunicación masivos y de ser cada vez más
conocidas por la sociedad argentina.


Uno de los proyectos que ha persistido
durante más de ocho años y ha exhibido sus pro-
ductos en Argentina y el extranjero es el taller de
fotografía "ph15" que se dicta en "Ciudad
Oculta", la villa Nº 15 de la Ciudad de Buenos
Aires. El proyecto comenzó en el año 2000 cuan-
do el fotógrafo Martín Rosenthal –a pedido de
algunos jóvenes del barrio– inauguró un espacio
de enseñanza fotográfica para jóvenes. Ese primer
espacio creció y se estableció con la participación
de Moira Rubio y Miriam Priotti, transformándose
en un taller y fundación que en 2005 –año en que
se realizó el trabajo de campo– involucraba a 26
adolescentes y jóvenes entre 13 y 25 años. En
2006, ph15 consiguió financiación regular de una
fundación extranjera y replicaron el proyecto en
otros dos barrios, esta vez del conurbano bonae-
rense. Los aproximadamente 75 participantes del
proyecto producen alrededor de 60.000 fotos al
año y exhiben de manera periódica su trabajo en
centros culturales y museos de Buenos Aires, el
conurbano, el interior del país y su obra ha viaja-
do también al extranjero (España y EE.UU.).


El presente artículo analiza la experien-
cia de ph15 desde la perspectiva de los partici-
pantes, sus docentes y algunos padres. Se descri-
birá, en primer lugar, si identifican cambios
como consecuencia de la participación de los
jóvenes en ph15 y cuáles son estos cambios. Se
indagará también si los mismos se perciben
como individuales y/o colectivos, y cómo ocu-
rren. Finalmente, se discutirán los límites y
potencialidades de ph15 en particular, y de expe-
riencias de arte comunitario en general, para ser


pensadas como estrategias de promoción de la
salud integral, fundamentalmente en contextos
de vulnerabilidad social y pobreza estructural.


METODOLOGÍA


La estrategia metodológica utilizada ha
sido cualitativa: se realizó un estudio de caso del
taller de fotografía ph15. El estudio triangula
información obtenida a través de cinco meses de
observación participante, 19 entrevistas en pro-
fundidad (12 con jóvenes del taller, cuatro con
docentes y tres con madres) y análisis de docu-
mentos (el sitio web de ph15 y otros materiales
de promoción de actividades propias, algunos
artículos en diarios y un libro editado por ph15
con fotografías de los jóvenes). En todas las eta-
pas se tuvieron en cuenta medidas para la protec-
ción de la confidencialidad de la información y el
anonimato de los informantes. En todas las entre-
vistas se realizó el proceso de consentimiento
informado que constó de dos etapas: una conver-
sación para informar los objetivos de la investiga-
ción y el uso que se dará a sus testimonios,
pudiendo allí los potenciales entrevistados hacer
preguntas sobre aquello que no hubiera quedado
claro; y un momento en el cual se firmó dicho
consentimiento.


El análisis se realizó con apoyo del soft-
ware Atlas Ti. Se utilizaron tanto categorías defini-
das por la literatura, previas al análisis de los datos,
como categorías y códigos emergentes de las
entrevistas, observaciones y documentos. Una vez
codificados los datos, los tres grupos de entrevistas
(jóvenes, madres y docentes) fueron analizados en
dos sentidos: como si fueran un corpus único,
identificando temas, patrones, relaciones y percep-
ciones comunes, y cada grupo por separado, para
identificar tendencias, contradicciones y diferen-
cias entre los grupos y al interior de cada grupo.


CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA


De los 26 adolescentes y jóvenes que
participaban en ph15 cuando se realizó el traba-
jo de campo varios son hermanos y primos. Así,




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si bien fueron entrevistados 12 jóvenes, la mues-
tra involucra a nueve hogares. El Cuadro 1 descri-
be las edades, el sexo y el tiempo que los entre-
vistados llevan concurriendo al taller.


Si bien la mayoría de los participantes
del ph15 aún está en edad escolar (hasta 18 años),
tres de ellos abandonaron la escuela en 2005,
cinco han repetido alguna vez un año escolar y
solo uno de los adolescentes en edad escolar no
ha repetido ningún año. Las familias de los parti-
cipantes de ph15 también presentan bajos índices
de escolaridad: ninguno de los padres finalizó el
colegio secundario, si bien al momento de esta
investigación dos de ellos se encontraban partici-
pando en programas de secundario para adultos.
En estos hogares, ningún hermano había finaliza-
do el colegio secundario.


Con relación a la composición de los
hogares, solo en uno de los nueve hogares de
esta muestra el padre y la madre aún conviven.
Los tres hijos de esta familia que participan en
ph15 –del grupo de graduados– son los únicos
de toda la muestra que no abandonaron la escue-
la ni repitieron años. Los otros nueve entrevista-
dos comentaron haber sido criados en hogares
con diversos grados de inestabilidad (económica,


familiar). Algunos de los padres de estos nueve
jóvenes han sido usuarios de drogas y alcohol
–con consumos problemáticos–; otros han ido o
están en la cárcel; en otros casos el padre o la
madre los abandonó cuando eran niños; en un
caso el padre golpeaba a la madre, hasta que fue
expulsado de la casa y encarcelado en 2003. En
este contexto de inestabilidad en los vínculos
afectivos, una participante mencionó haber sido
abusada sexualmente por un pariente; otra haber
vivido en un hogar para niños con algunos de sus
hermanos, porque tanto su padre como su madre
eran alcohólicos; y otro abandonó la casa de su
madre para irse a vivir con su hermana mayor
porque sus tres hermanos mayores, todos consu-
midores de drogas, vendían o empeñaban todos
los objetos de la casa para obtener dinero, inclu-
so la ropa de él.


Los datos y situaciones expuestos hasta
aquí permiten aproximarse al contexto familiar
que experimentan los jóvenes participantes de
ph15. Sin embargo, para una contextualización
más completa es preciso abordar qué construc-
ciones realizan estos jóvenes de su barrio y cómo
enmarcan su experiencia cotidiana en ellas.


GRUPOS DE TRABAJO


"LOS MÁS CHICOS"


TIEMPO EN PH15


Cuadro 1. GRUPOS DE TRABAJO DEL PROGRAMA PH15, SEGÚN EDAD, SEXO Y
TIEMPO EN EL PROYECTO. CIUDAD OCULTA, ARGENTINA.


Fuente: Elaboración propia.


EDAD SEXO


14


14


14


16


16


17


17


17


18


20


20


25


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Mujer


Varón


Mujer


Varón


Mujer


Varón


Mujer


Varón


Mujer


Varón


1 año


6 meses


11 meses


1 año


6 meses*


6 meses


13 meses


3 años


3 años y 6 meses


3 años


3 años


3 años


"LOS GRANDES"


"LOS GRADUADOS"


*Los 6 meses corresponden al período actual. Ya había participado del taller durante 1 año y 6 meses, años atrás.




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CIUDAD OCULTA Y LA EXPERIENCIA
DEL BARRIO


–"...hay 50% de posibilidad de que me peguen


un tiro, aparte... no solamente que me peguen


un tiro de lleno a mí, o sea, vos estás jugando a


la pelota ahí adentro del barrio y se agarran a los


tiro y vos estás en el medio, y tengo... tres ami-


gos que ya les pasó eso, se comieron un tiro por


cosas de otros."


–"¿Y por qué decís que tenés 50% de probabili-


dades de que te peguen un tiro?"


–"Y, porque todo el tiempo están tirando..."


(Participante varón, 17 años)


Ciudad Oculta ha sido considerada una
de las villas más peligrosas de la Ciudad de
Buenos Aires. Los medios de comunicación –y
por consiguiente la opinión pública– han cons-
truido una imagen de Ciudad Oculta ligada al cri-
men, al tráfico y uso de drogas y a la violencia
cotidiana. Con aproximadamente 10.000 habi-
tantes, es la sexta villa en tamaño de las 23 que
hay en la Ciudad (14).


Las Figuras 1 y 2, ilustran los modos de
mirar el propio barrio –y de contarlo– que tienen
los jóvenes participantes de ph15. Es posible
observar en ellas tanto el relato de los problemas
de infraestructura a los que se enfrentan cotidia-
namente como cierta estilización de los mismos.
Para contextualizar el análisis que propone este
trabajo, es importante comenzar con las siguien-
tes preguntas: ¿Qué piensan los jóvenes, sus
padres y docentes sobre el barrio y la vida dentro
de él? ¿Coinciden con la mirada que los medios
de comunicación y otros sectores sociales tienen
de sus espacios de sociabilidad?


En primer lugar, vale la pena aclarar
que exceptuando una de las familias de los jóve-
nes entrevistados, el resto de los padres y herma-
nos nacieron o fueron criados en Ciudad Oculta.
Por eso fue posible encontrar en todas las entre-
vistas un sentimiento de ambigüedad con respec-
to a la vida cotidiana en el barrio.


Por un lado, la mayoría de los entrevis-
tados reconoce que en Ciudad Oculta todos se
conocen con todos desde que eran chicos, y que
eso genera una sensación muy fuerte de familia-
ridad. Sin embargo, dicen que la villa hoy no es


lo que era y todos los entrevistados señalaron
que los tiroteos y el uso de drogas son hoy mone-
da corriente. Así, un barrio que era percibido
como familiar y tranquilo se transformó para ellos
en un espacio de tensión casi permanente.


Todos los entrevistados comentaron
que la población del barrio, especialmente la
población joven, está dividida en tres, según la
zona del barrio en la que viven. El primer grupo
está compuesto por los que viven en "la villa", "el
frente" o "la 15", al noreste del barrio. Aquí las
casas están construidas en pasillos irregulares,
bastante cerca unas de las otras y la instalación
sanitaria y eléctrica es precaria.


El segundo grupo lo forman aquellos
que viven en el "barrio nuevo", un sector cons-
truido bajo planificación estatal en el noroeste de
la villa. Aquí las casas tienen electricidad y agua
corriente, en un sector con pasillos más abiertos.
En esta zona del barrio hay un enorme edificio
abandonado ocupado por familias sin techo. A la
tercera zona de la villa la llaman informalmente
"el fondo" o "la 30", y es la zona más precaria,
hacia el sureste. Hay casas hechas de material
pero también de chapas, maderas y hasta carto-
nes. Los participantes de ph15, que viven en "la
15" y "en el barrio nuevo" dicen que en esta zona
viven "los paraguayos".


Muchos entrevistados cuentan que los
grupos de jóvenes de las tres zonas confrontan
entre ellos casi todos los días, muchas veces con
armas de fuego. Algunos mencionaron que la
gente del "barrio nuevo" roba en "la villa" y vice-
versa, y que la gente "del fondo" viene al "frente"
a robar. Además, casi todos los jóvenes y madres
entrevistados mencionaron que hay tiroteos casi
todos los días, elevando la posibilidad de caer en
alguno sin siquiera participar en las peleas.
Muchos también mencionaron que aquellos veci-
nos que se dedican al delito comenzaron a robar
adentro de Ciudad Oculta. De hecho, dos de los
jóvenes entrevistados contaron que fueron asalta-
dos por sus propios vecinos.


La mayoría también mencionó que hay
aspectos culturales que contribuyen al crecimien-
to de la confrontación entre vecinos. Dicen que,
para ser respetados en Ciudad Oculta, la gente
–especialmente los varones– tienen que mostrar
que son fuertes, duros, que pueden soportar el
dolor físico y que no tienen miedo de pelear con




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su propio cuerpo si es necesario hacerlo. Así,
todo aquel que no adhiera a este modelo de
hombre fuerte y resistente corre mayores riesgos
de ser provocado y, eventualmente, golpeado o
atacado. Algunos afirman también que incluso
las mujeres prefieren salir o armar pareja con
hombres que se identifican como los más fuertes
para sentirse protegidas. En este contexto tam-
bién el uso y el tráfico de drogas aparecieron
como otras de las causas de la violencia, particu-
larmente de los tiroteos.


Sin embargo, a pesar de que Ciudad
Oculta es percibida como un ámbito violento y
confrontativo por la gran mayoría de los entrevis-
tados, para ellos su barrio tiene muchas cosas
positivas: conocerse entre vecinos desde hace
muchos años genera que la circulación entre los
hogares sea permanente: las casas están siempre
abiertas para recibir amigos y vecinos, para ofre-
cer un mate, comida o algún elemento que falte.
Muchos jóvenes dijeron también no estar de
acuerdo con el modo en que los medios mues-


tran el barrio: retratan lo más precario, "lo más
pobre y lo más decadente". Y si bien ellos reco-
nocen las dificultades de su propio barrio, estos
jóvenes creen que hay mucha gente honesta y
trabajadora que los medios, y a través de ellos el
público en general, no logran ver.


La ambigüedad que sienten los jóvenes
y las madres entrevistadas en relación a Ciudad
Oculta se expresa en que, por un lado, la mayoría
dijo que le gustaría mudarse y vivir en otro barrio
si pudieran. Sin embargo, a la vez, varios de los
que eventualmente querrían irse dijeron que les
sería difícil en un plano afectivo, porque tienen
sus amigos y sus familias, y porque se sienten a
gusto con la mayoría de los vecinos del barrio.


Estas percepciones, opiniones y reivin-
dicaciones que tienen los jóvenes sobre el lugar
en el que viven tienen tres implicancias. En pri-
mer lugar, son centrales para contextualizar la
experiencia de educación fotográfica que este tra-
bajo analiza. En segundo lugar, permiten com-
prender las diferencias de percepción entre los


Figura 1. FOTOGRAFÍA DE CIUDAD OCULTA TOMADA POR NATALIA GODOY. PROYECTO PH15. CIUDAD
OCULTA, ARGENTINA


Nota: reproducido con la autorización de los autores y del Proyecto ph15©.




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ámbitos de socialización cotidianos de los jóve-
nes y el espacio de trabajo en ph15. Finalmente,
permiten enmarcar los resultados de este estu-
dio en los esquemas de interpretación y sentido
que los jóvenes construyen en relación al lugar
que ocupan, y el que les gustaría ocupar, en el
espacio social.


PH15: EL PROYECTO Y LA PROPUESTA
PEDAGÓGICA


...nos dio una cámara y nos dijo "vayan a sacar"


y yo pensé que me iban a decir, "bueno, tienen


que sacar esto", pero no, me dijo "bueno,


saquen" y, ¿cómo saquen?, pensé yo, y viste, lo


miré como así diciéndole, ¿qué saco? Y me dijo,


"lo que te guste, ¡lo que te llame la atención!"


(Participante mujer, 18 años)


Ph15 comenzó en el año 2000 como
una iniciativa independiente del fotógrafo
Martín Rosenthal en respuesta a un pedido de
jóvenes del barrio. El taller nació como una ini-
ciativa espontánea para la enseñanza de fotogra-
fía, no como un proyecto para mejorar indicado-
res socioculturales entre jóvenes que viven en
contextos de vulnerabilidad social. Por eso, se
desarolló sin ningún tipo de financiamiento. En el
año 2002, Moira Rubio se unió al proyecto como
codirectora y docente. Juntos sostuvieron el taller
y crearon la Fundación ph15 para darle un marco
formal al proyecto. Entre los años 2005 y 2006 se
realizó el trabajo de campo para este estudio. En
aquel momento ph15 lo conformaban cinco
docentes y 26 jóvenes de Ciudad Oculta. Dado
que el taller había nacido de manera espontánea,
el propósito y los objetivos de ph15 no estaban
escritos en ningún documento fundacional, no
había misión ni resultados esperados y las mejoras


Figura 2. FOTOGRAFÍA DE CIUDAD OCULTA TOMADA POR NANCI ALFONSO. PROYECTO PH15. CIUDAD
OCULTA, ARGENTINA


Nota: reproducido con la autorización de los autores y del Proyecto ph15©.




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en la intervención eran consecuencia de la refle-
xión conjunta de los docentes, derivada de la
propia práctica.


Hasta fines del año 2006 ph15 no reci-
bía ninguna financiación regular y se mantenía
mayormente con donaciones de empresas o par-
ticulares que lograban conseguir de manera inter-
mitente. Además, las fotografías de los participan-
tes estaban (y están) a la venta, y son adquiridas
–aunque no con mucha frecuencia– por personas
en Argentina y el extranjero, principalmente en
EE.UU. Cuando se vende una fotografía, el 50%
del valor lo recibe el o la autor/a y el otro 50% se
lo queda ph15 para sostener el taller. Tan inesta-
ble fue el financiamiento de ph15 durante sus
primeros siete años de vida que los directores
confesaron haberse hecho cargo ellos mismos de
la compra de materiales y revelados para que el
taller pudiera seguir funcionando (a).


Los docentes describen la metodología
de aprendizaje del taller como flexible y persona-
lizada. Dicen que su objetivo es desmitificar la
percepción de los jóvenes de que la fotografía es
una disciplina compleja. Para enseñarla dividie-
ron a los jóvenes en tres grupos: "los más chicos"
(aprox. 10 adolescentes de 12 a 16 años), "los
grandes" (otros 10 jóvenes de 17 a 20 años) y "los
graduados", aquellos jóvenes que han estado en
ph15 por más de tres años.


Cuando un nuevo participante se une al
proyecto, ella o él, recibe, en el primer encuentro
al que asiste, una cámara pocket y un rollo de fotos
blanco y negro. Sin ninguna instrucción técnica
(salvo el uso del flash) los docentes le proponen
salir a sacar fotos de aquello que los jóvenes quie-
ran, lo que se les ocurra, lo que vean en su vida
cotidiana. Por eso, los alientan a llevar siempre su
cámara de fotos con ellos, vayan adonde vayan.


Los participantes sacan fotografías
durante la semana y los sábados se reúnen en
una clase de análisis y crítica fotográfica. Los
docentes revelan los rollos, hacen tiras de contac-
tos y copian todas aquellas fotografías que consi-
deran que pueden servir para enseñar la discipli-
na. Esta es la principal metodología: aprender de
los propios errores. Los docentes trabajan aquí
cuestiones de encuadre y composición de imáge-
nes. Además, intentan que los jóvenes conecten
sus fotografías con aquello que sentían o pensa-
ban al momento de tomarlas, les preguntan cuáles


fueron las razones para un encuadre determina-
do, cómo y cuándo lo hicieron, qué les transmi-
tía aquello que estaban retratando, etc.


De la observación y las entrevistas fue
posible inferir que los docentes de ph15 conside-
ran a la fotografía una disciplina artística para la
expresión de sentimientos y emociones, es decir,
subyace una concepción esencialista del arte. Los
cuatro docentes entrevistados han definido ph15
como un "taller expresivo" en el cual los jóvenes
pueden aprender un lenguaje nuevo, una herra-
mienta para la expresión personal. Así, conside-
ran que cada joven tiene razones –más o menos
inconscientes- para seleccionar aquello que foto-
grafía. Piensan también que su función como
docentes es ayudar a los jóvenes a encontrar
estas razones y enseñarles a expresarlas y com-
partirlas con los demás.


Además de estos encuentros semana-
les hay tres tipos de actividades más que el taller
promueve. La primera es visitar museos, galerí-
as y centros culturales para ver exposiciones, en
su mayoría de fotografía. Es importante aclarar
que ninguno de los participantes había visitado
una exhibición artística antes de unirse a ph15.
Cuando los expositores son argentinos, los
docentes tratan de contactarlos para que estén
presentes el día que los jóvenes irán de visita.
Esto permite a los participantes tener contacto
directo con los artistas y, además de ver su obra,
conversar sobre la misma, sobre cómo la hicie-
ron y con qué ideas trabajaron. La segunda acti-
vidad que ph15 promueve es la visita de otros
docentes o fotógrafos al taller, para realizar acti-
vidades especiales durante uno o varios encuen-
tros. Muchos de estos docentes son de EE.UU.,
dadas las conexiones que el director de ph15
tiene con fotógrafos de ese país, por haber estu-
diado allí. En tercer lugar, y más esporádica-
mente, el taller propone salidas conjuntas a
sacar fotografías a parques, plazas y otros luga-
res de la ciudad.


Uno de los puntos más importantes de
la estrategia pedagógica de ph15 es brindar a
los jóvenes un espacio de contención y de
ayuda en cuestiones de su vida cotidiana. Los
docentes tratan de involucrarse y conocer
aspectos de la vida personal de los jóvenes,
aprovechando que ph15 es un espacio de edu-
cación no formal. En cada encuentro preguntan




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a diferentes participantes cómo se sienten,
cómo les va con el colegio, cuáles son sus nove-
dades personales, y muchas veces intervienen
ayudándolos a resolver problemas de diversa
complejidad (desde apoyo escolar hasta proble-
mas de salud, sexualidad, familiares, etc.).


Los directores de ph15 reconocen que no
son expertos en pedagogía ni en políticas sociales
o de promoción educativa o cultural. Sin embargo,
creen que el único prerrequisito para trabajar con
jóvenes de sectores populares es la sinceridad para
con ellos, no prometer aquello que no se puede
cumplir y hacer la tarea con responsabilidad.


En ph15 es central el proceso de crea-
ción y la calidad artística de las fotografías. En el
taller los docentes no trabajan contenidos socia-
les o educativos, ni trabajan cuestiones socio-
políticas como insumo para el trabajo fotográfico.
Por el contrario, la consigna es totalmente abier-
ta a lo que pueda dispararle a cada participante el
hecho de tener una cámara en su mano y recorrer
los espacios de socialización cotidianos, adentro
y afuera del barrio.


A pesar de no ser ph15 un proyecto
nacido como estrategia de intervención, mucho
menos de promoción de la salud, los datos de
esta investigación revelan que la participación en
este proyecto moviliza dimensiones personales y
colectivas de la vida de los jóvenes. En el próxi-
mo apartado se analizarán cuáles son los princi-
pales cambios percibidos por los jóvenes, sus
docentes y algunas madres como consecuencia
de la participación en ph15, y los procesos que
podrían estar facilitando dichos cambios.


PH15 MOVILIZA ASPECTOS PERSONALES
Y COLECTIVOS: LA PERSPECTIVA DE LOS
ACTORES


A partir del análisis de las entrevistas
realizadas, es posible afirmar que la mayoría de
los jóvenes, docentes y madres, identificaron
cambios en los participantes a partir de su parti-
cipación en ph15 y que la mayoría identifica
estos cambios como positivos. En este apartado
se reconstruirán dichos procesos de cambio a
partir de los relatos de los entrevistados y de las
categorías que emergieron de los mismos.


Los jóvenes, sus madres y los docentes
identificaron tanto aspectos personales como
aspectos colectivos que se modificaron a partir
de su participación en ph15. En ambos casos, los
cambios derivan de procesos relacionales que
ocurren tanto al interior del espacio del taller
como afuera del mismo, y que se refuerzan
mutuamente.


Esta sección estará dividida en tres. En
primer lugar, se analizarán los cambios identifica-
dos como consecuencia de procesos que ocurren
al interior del taller entre docentes, alumnos y
algunos invitados a partir de la estrategia pedagó-
gica que ph15 pone en juego. En segundo lugar,
se indagarán los cambios que ocurren cuando los
jóvenes exhiben su obra en centros culturales y
galerías frecuentadas por personas que viven
fuera de Ciudad Oculta. Finalmente, se sintetiza-
rá el modo en que estos procesos se influencian
y refuerzan mutuamente.


AL INTERIOR DEL TALLER: PROCESOS Y CAMBIOS


Del análisis de las entrevistas es posible
inferir que la participación en ph15 implica
movimientos entre los jóvenes, que ocurren en
diferentes etapas. En una primera instancia, los
jóvenes aprenden a manejar algunos aspectos del
lenguaje fotográfico. Logran así construir una
mirada sobre el mundo que los circunda que
hasta ese momento no se había revelado para
ellos y, en consecuencia, ejercitan una práctica
expresiva disruptiva en relación con su percep-
ción habitual. Muchos jóvenes señalan que, a
partir de su paso por ph15, recorren su barrio y
los lugares de socialización cotidianos con una
atención diferente, teniendo en cuenta rincones,
objetos y detalles que antes no veían o en los
cuales no se detenían. En este proceso, los
docentes incitan a los jóvenes a hablar sobre sus
fotografías y sobre aquello que sintieron al
momento de hacer cada toma. A su vez, pregun-
tan también a los jóvenes qué sensaciones o sen-
timientos les transmiten las fotos de sus compa-
ñeros. Así, los participantes comienzan a vincu-
larse con otros jóvenes del barrio en un marco
novedoso: a través del intercambio de ideas y
percepciones en relación con sus propias vidas.
Finalmente, comienza también un proceso de




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interacción con adultos, muchos de ellos muy jóve-
nes, que viven fuera del barrio, con quienes pueden
iniciarse procesos de identificación diferentes a los
que se dan con sus padres, parientes o vecinos.


Así cada joven, a su propio ritmo, va
produciendo fotografías que considera buenas
(por su encuadre, por aquello que expresan, por
las expresiones de los rostros, por el instante que
retratan, etc.) y aparece una sensación de bienes-
tar y confianza en ellos mismos como consecuen-
cia de estos primeros logros conseguidos.
Lentamente, dependiendo también de la perso-
nalidad de cada uno, los jóvenes logran describir
algo de lo que sentían cuando tomaron la foto, o
qué idea les surgió al momento de hacer la toma,
o simplemente, qué les llamó la atención y los
incitó a sacar esa fotografía. A la vez, los partici-
pantes comienzan a interpelar las fotografías de
sus compañeros en términos de sensaciones y
estados de ánimo que estas fotos generan.


Con el correr del tiempo, la mayoría de
los jóvenes va logrando mayores habilidades en


el manejo del lenguaje fotográfico, a la vez que
continúan entrenando su mirada y desarrollando
la capacidad de interpelar sus propias fotos y las
de sus compañeros según aquello que perciben
al mirarlas. En algunos casos, los participantes
logran establecer conexiones entre las impresio-
nes que tuvieron al tomar la foto y aquello que
finalmente retrataron. El trabajo de cada joven se
interrelaciona, con el correr del tiempo, cada vez
más con el de sus compañeros en salidas, prepa-
ración de muestras y actividades especiales. La
relación entre los jóvenes y los docentes se torna
más cercana y comienzan vínculos de confianza
donde los jóvenes pueden hablar con ellos de sus
cuestiones personales.


Estos procesos van ocurriendo a modo
de espiral, y a medida que pasa el tiempo los
jóvenes perciben un involucramiento con un
espacio que tiene reglas, valores y actividades
diferentes a las que se dan en sus espacios de
socialización cotidianos. La Figura 3 esquematiza
este proceso.


MOMENTO 2


ƒ Producción de fotografías que consi-
deran de calidad.
ƒ Sensación de bienestar y orgullo por


los primeros logros.
ƒ Los jóvenes pueden vincular los resul-


tados de algunas fotografías con
aquello que los motivó a sacarlas.


MOMENTO 1


ƒ Manejo de algunos aspectos del len-
guaje fotográfico, revelación de una
mirada propia, ejercicio expresivo.
ƒ Los docentes incitan a los jóvenes a


hablar sobre las fotografías y aquello
que transmiten.
ƒ Espacio de encuentro entre jóvenes


de distintas zonas del barrio con obje-
tivos de formación y producción.
ƒ Primeros intercambios personales con


los docentes.


MOMENTO 3


ƒ Mayores habilidades en el manejo del
lenguaje fotográfico
ƒ Mirada más entrenada, capacidad


de conectar la fotografía propia y del
otro con ideas, emociones, opiniones
propias y ajenas.
ƒ Fortalecimiento del trabajo grupal.
ƒ Establecimiento de relaciones de


confianza.


ƒ Sensaciones de bienestar.
ƒ Desarrollo de capacidades expresivas personales.


Figura 3. PROCESOS RELACIONALES ADENTRO DEL TALLER.


Fuente: Elaboración propia




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Como consecuencia de los procesos
relacionales que se dan en ph15, la mayoría de
los jóvenes, docentes y madres identificó, por un
lado, la aparición de sensaciones de bienestar y,
por el otro, elementos que indicarían un desarro-
llo de capacidades personales.


Dentro de las sensaciones de bienestar
aparecieron:


→ La valorización de su propia obra y, en conse-
cuencia, orgullo por las fotografías conseguidas.


→ Mayor confianza en sí mismos y en lo que
pueden producir.


→ Como consecuencia de lo anterior, confianza
para hablar de su trabajo fotográfico con sus
compañeros y con adultos.


→ Sentirse escuchados y contenidos.
→ Momentos de olvido y distensión de los "pro-


blemas" cotidianos que viven en sus hogares o
en el barrio.


→ El sentido de pertenencia a un espacio de
aprendizaje y producción artística, dejando
por un rato la calle o la esquina.


Dentro de las capacidades personales
mencionaron:


→ Que los jóvenes hablan con más fluidez y
mayor vocabulario, entre ellos y, sobre todo,
con adultos (docentes, visitantes, etc.), cosa
que antes no ocurría.


→ Que algunos jóvenes han logrado expresar
emociones, sentimientos y opiniones con
mayor soltura frente al grupo.


→ Los mismos jóvenes reconocieron que en
ph15 aprenden "otra manera de pensar", que
"madurás" o "te enseñan a sentir".


→ Que están motivados y comprometidos con el
espacio.


→ Que adquirieron habilidades fotográficas y
expresivas no solo para hacer sus fotos sino
para mirar críticamente la obra de otros fotó-
grafos y artistas.


→ Que experimentan su vida cotidiana en el
barrio de manera diferente, a través de la
cámara de fotos. Así, caminan siempre bus-
cando personas o situaciones para fotografiar.


Además de estos cambios identificados
con la esfera de lo personal, muchos entrevistados


mencionaron que hubo cambios en las relacio-
nes entre los jóvenes que participan del taller. En
primer lugar, dicen que adquirieron cierta con-
ciencia de grupo y que aprendieron a compartir
y generar vínculos positivos entre jóvenes que
viven en sectores del barrio enemistados entre sí.
Esto no es menor si se tiene en cuenta el alto
grado de confrontación que existe al interior de
Ciudad Oculta, como se expuso anteriormente.
Segundo, algunos jóvenes mencionaron que
aprendieron a estar en desacuerdo con otros sin
necesidad de pelear, a intercambiar ideas sin
ejercer violencia física ni simbólica. Además, la
mayoría mencionó que las clases grupales de crí-
tica son centrales para mejorar sus fotografías y
que, entonces, la opinión de los compañeros
sobre la propia obra es importante para mejorar-
la. Si bien existen tensiones o diferencias al inte-
rior del grupo, no mayores a las que existen en
cualquier grupo de jóvenes, se ha logrado un
espacio de trabajo grupal que se fortalece cuan-
do trabajan en conjunto para alguna exhibición,
proyecto especial o, en algunos casos, viajes al
interior del país. Finalmente, ph15 es un espacio
en el cual se han consolidado amistades entre
jóvenes que de otro modo, por vivir en extremos
opuestos y enemistados del barrio, no hubieran
surgido.


Llegados a este punto, es necesario
aclarar que este artículo focaliza las percepciones
generales mencionadas por los entrevistados
como consecuencia de participar en ph15. Ahora
bien, ¿están estas tendencias influenciadas por
factores tales como la edad de los jóvenes y el
tiempo que hace que participan del proyecto?
Si bien se han realizado un número limitado de
entrevistas que no permiten generalizaciones,
casi la mitad del grupo ha sido entrevistada. Los
datos analizados permiten sugerir que la edad no
pareciera estar influenciando la percepción o no
de cambios entre los jóvenes, al menos en lo que
refiere a las sensaciones de bienestar, el desarro-
llo de capacidades y el proceso grupal. En su
lugar, el tiempo y el involucramiento con el pro-
yecto parecieran ser variables que sí influencian
estas percepciones.


Los procesos de aprendizaje y cambio
identificados hasta aquí por los participantes de
ph15, sus madres y sus docentes ocurren en para-
lelo con otros procesos que se dan cuando los




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participantes muestran su obra fuera del barrio.
Estos dos grupos de procesos, relacionales por
definición, se refuerzan y potencian mutuamen-
te, como se analizará en el próximo apartado.


MOSTRAR SU OBRA FUERA DEL BARRIO: TOMAR


LA PALABRA


"Eso de… bueno, de tener artistas marginados y


presentar obras en lugares recajetillas, reforma-


les de la ciudad de Buenos Aires es lo más, ¿me


entendés? Es decir, ese... ese pibito que está ahí,


es de la villa y mirá la foto que tiene, y viene un


chabón más profesional y lo mira de acá, viste,


siempre de abajo [...] eso es provocar."


(Participante varón, 25 años)


La exhibición de las fotografías de los
jóvenes, en particular en centros culturales o
galerías visitadas por sectores socioeconómicos
medios y medios altos de la sociedad, ha sido
mencionada por casi todos los entrevistados
como una actividad central, altamente valorada
del taller ph15. Sin embargo, el contacto e inter-
cambio entre los jóvenes participantes y aquellos
que visitan sus exposiciones ocurre no sin contra-
dicciones, producto de procesos sociales de dis-
criminación y marginalización.


En primer lugar, es importante aclarar
que solo algunos adolescentes y jóvenes recono-
cieron haber vivido situaciones de discrimina-
ción en sus vidas y pocos dijeron haberse sentido
marginados. Estos últimos han sido los entrevista-
dos más grandes, quienes vincularon las dificul-
tades de conseguir trabajo con el hecho de vivir
en la villa. La mayoría de entrevistados más jóve-
nes, en particular aquellos que salen muy poco
del barrio, no lograron vincular el concepto de
marginalidad o discriminación con su experien-
cia cotidiana.


Sin embargo, a pesar de esta heteroge-
neidad de percepciones, que depende de la edad
de los participantes y del hecho de salir mucho o
poco de la villa, casi todos mencionaron que
exhibir sus fotografías fuera del barrio es una de
las actividades que más valoran. Es importante
destacar que muchas veces estas exposiciones
son cubiertas por la prensa y que han sido una de
las vidrieras más importantes para que ph15 sea


hoy reconocido por diversos grupos, incluidos
funcionarios y técnicos del gobierno. Si bien
todos los jóvenes mencionaron sentirse orgullo-
sos de sus logros cuando exponen su obra, solo
algunos interpretaron esta práctica como una
forma de resistir a los discursos dominantes sobre
los habitantes de la villa en general y sobre los
jóvenes en particular. Estos discursos, que circu-
lan a diario en los medios masivos de comunica-
ción y están instalados en la opinión pública, vin-
culan de manera directa la pobreza con el delito,
el tráfico y consumo de drogas y la violencia físi-
ca y verbal (15,16).


Cabe aclarar aquí que los jóvenes entre-
vistados, y podría arriesgarse que esto ocurre en
gran medida entre jóvenes de sectores populares,
no aceptan silenciosos el lugar que la opinión
pública y los medios de comunicación les otor-
gan. Algunos manifestaron, por ejemplo, despre-
ciar a la gente de sectores medios-altos por con-
siderarlos demasiado superficiales, hedonistas,
preocupados solo por lo que ocurre en su peque-
ño mundo y desconectados de los problemas
más amplios de la sociedad.


Enmarcado en estas tensiones y contra-
dicciones, no es sencillo analizar las implicancias
del intercambio entre los jóvenes y quienes asis-
ten a las muestras, entre ellos los medios de
comunicación. Muchos entrevistados dijeron que
el público debe quedar sorprendido al ver foto-
grafías de calidad hechas por jóvenes de Ciudad
Oculta. Algunos mencionaron que exhibir sus
fotos es una manera de construir un discurso
alternativo sobre los jóvenes pobres: los partici-
pantes sienten que a través de su obra demues-
tran a la sociedad que los jóvenes de una villa
pueden hacer cosas positivas y, de este modo,
contrarrestar en alguna medida los discursos
dominantes sobre ellos.


La mayoría de los jóvenes dijo que el
hecho de ser reconocidos por otros –especialmen-
te gente que vive fuera de la villa– les generó una
sensación de bienestar y mayor confianza en sí
mismos y en su obra. Algunos hasta mencionaron
que este reconocimiento los ayudó a sentir menos
vergüenza de decir que viven en Ciudad Oculta.
En este punto, cualquier analista podría preguntar-
se en qué medida estas percepciones implican
resistencia o reproducción de la dominación, debi-
do a que, pareciera, es el reconocimiento de esos




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otros el que, en última instancia, ayuda a los jóve-
nes a modificar las representaciones que tienen
sobre sí mismos y sobre el lugar en el que viven.
Sin embargo, una postura ética implica respoder a
esta pregunta no solo desde las discusiones acadé-
micas sino a partir de las percepciones y discursos
de los mismos jóvenes, que son quienes viven en
primera persona estos procesos.


En primer lugar, la mayoría de los entre-
vistados evalúa la vinculación con otros sectores
sociales como enriquecedora. Algunos dijeron
que antes tenían una actitud algo desafiante
cuando se cruzaban con gente de sectores
medios y medios altos, actitud que los docentes
interpretaron como una forma de autodefensa
ante posibles situaciones de discriminación.
Algunos jóvenes –en particular los más grandes y
los que están hace más tiempo participando de
ph15– dijeron que el taller los ayudó a construir
puentes con personas que viven fuera de la villa,
y a darse cuenta que estas personas no siempre
son superficiales o "caretas". Un par de "gradua-
dos" dijo también que, por ejemplo, los vínculos
que lograron construir con fotógrafos profesiona-
les –a partir de las visitas del ph15 a sus muestras,
de las visitas de los fotógrafos al espacio del taller
y de la presencia de los fotógrafos en las muestras
de ph15– les fueron muy útiles para conseguir
recursos específicos (un estudio, luces) en
momentos en que los necesitaron.


Sin embargo, y en paralelo a estas visio-
nes optimistas, dos de los entrevistados trajeron a
colación una pregunta que ilustra la complejidad
y ambigüedad de estos procesos de diálogo entre
grupos y sectores sociales que, en la Argentina de
principios de siglo XXI, comparten muy pocos o
ningún espacio de socialización (17). Los dos se
preguntaron si la obra de ph15 es celebrada por
el público y por los medios, porque es fotografía
artística de calidad o porque son jóvenes pobres
haciendo fotografía, reforzando una perspectiva
paternalista y etnocéntrica de celebración de
aquello que los sectores populares hacen a ima-
gen y semejanza de los dominantes.


Responder esta pregunta excede por
mucho los límites de este trabajo. Para hacerlo,
sería necesario complementar este estudio con
una investigación de los procesos de recepción y
reconocimiento que tienen lugar en las exhibicio-
nes de ph15, o en las muestras de alguna otra expe-


riencia de educación artística en barrios o villas. Sin
embargo, es fundamental que ésta y otras pregun-
tas que evidencian las contradicciones, ambigüeda-
des y tensiones que implican estas prácticas de
intervención –en este caso echando mano de prác-
ticas de la llamada "alta cultura"– queden plantea-
das para futuros abordajes.


ADENTRO Y AFUERA DEL TALLER:


UN PROCESO DE MOVILIZACIÓN INTEGRAL


QUE SE RETROALIMENTA


Hasta aquí se han analizado dos grupos
de procesos relacionales, aquellos que ocurren al
interior del espacio del taller y aquellos que ocu-
rren fuera del mismo, en particular cuando los
jóvenes exhiben sus fotografías fuera del barrio.


Estos procesos no ocurren por separado
sino que se refuerzan e influyen mutuamente, en
lo que se describe como una segunda espiral de
procesos relacionales internos y externos vincula-
dos a la enseñanza de fotografía en un barrio
popular. Si bien, como hemos visto, estos proce-
sos implican tensiones y contradicciones, en esta
sección del trabajo se abordan los mismos a par-
tir de la problemática que pretende iluminar este
artículo: la posibilidad de realizar intervenciones
artístico-culturales en tanto promotoras de la
salud integral y el bienestar de jóvenes en situa-
ción de vulnerabilidad social.


La Figura 4 esquematiza estos procesos,
teniendo en cuenta las dos dimensiones analiza-
das hasta aquí.


En términos generales, entonces, a
medida que pasa el tiempo, la mayoría de los
entrevistados percibe un proceso de cambio, en
el cual aspectos personales y colectivos se modi-
fican. La edad no pareciera influenciar la percep-
ción o no de cambios, siendo el tiempo y el invo-
lucramiento con el proyecto variables que sí
parecieran mediar en la experimentación y per-
cepción de los mismos.


En el próximo apartado se volverá sobre
el problema que motivó este estudio: las contra-
dicciones entre el discurso en promoción de la
salud y las prácticas que bajo esa etiqueta tienen
lugar. El análisis de ph15 realizado hasta el
momento será conectado con el campo de la pro-
moción de la salud.




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PROMOCIÓN DE LA SALUD Y ARTE
COMUNITARIO: ESTABLECIENDO
CONEXIONES


En la introducción de este trabajo se
expuso brevemente el problema en el cual se
enmarca esta investigación: una contradicción
entre la retórica en promoción de la salud, que
pregona la intervención transdisciplinaria e inter-
sectorial para lograr el bienestar de las personas
en sociedad, y las prácticas de los principales
programas e iniciativas en este campo, preocupa-
dos por ampliar el acceso a los servicios de salud
y por mejorar indicadores de morbimortalidad a
través de la modificación de cuestiones ambien-
tales y de comportamiento.


Teniendo en cuenta los problemas que
estos enfoques generan, en particular para invo-
lucrar a jóvenes que viven en contextos de vulne-
rabilidad social y pobreza estructural, es perti-
nente introducir las siguientes preguntas: ¿Es
posible interpretar una experiencia de arte comu-
nitario como ph15 en tanto iniciativa promotora
de la salud integral? Si los jóvenes, sus madres y
docentes describieron procesos de cambio que
los participantes de ph15 experimentaron, tanto a
nivel personal como en su relación con los
demás, ¿es posible leer estos procesos como
cambios en dimensiones de salud en sentido
amplio? Y si así fuera, ¿no estarían estas experien-
cias más cerca de la filosofía en promoción de la
salud que la mayoría de intervenciones que bajo
este rótulo se realizan? ¿Podría entonces el sector
salud trabajar de manera coordinada con educa-
ción, cultura, etc., para fortalecer, replicar y
extender experiencias de este tipo? Si, como
sugiere Ricardo Santillán Quemes (18) la demo-
cracia cultural implica "promover situaciones de
encuentro entre cotidianeidades diversas", ¿es
posible pensar estas experiencias como intentos
de aportar a esta democratización? Y si así fuera,
¿se borran los límites entre intervenciones de
salud integral, de educación no formal, de pro-
moción cultural, etc.?


En primer lugar, este trabajo no desco-
noce que la utilización del concepto amplio de
salud es problemática. Si la salud implica proce-
sos sociales, económicos, culturales y políticos
(7) así como el bienestar físico y psíquico de las


personas y grupos (1), todo entraría dentro de su
rango de acción (19). Sin embargo, coincidimos
con Helena Restrepo (5) cuando afirma que esta
crítica es un sofisma, ya que, justamente, lo que
el nuevo concepto de salud reconoce es que el
bienestar se logra mediante la acción coordinada
de diferentes sectores, instituciones y grupos. Si
el sector salud acapara el conjunto de acciones
de promoción de la salud, no se estaría recono-
ciendo el aporte de otras áreas en la promoción
de sociedades más saludables.


En este punto es preciso volver a la base
conceptual que dio lugar al desarrollo del campo
de la promoción de la salud. Esta base la consti-
tuyen los documentos que se han redactado en
una serie de conferencias internacionales, organi-
zadas bajo el ala de la Unión Internacional para
la Educación y la Promoción de la Salud.


El documento fundacional y marco de
referencia es la Carta de Ottawa, aprobada en
Canadá en el año 1986. La Carta se apropia del
concepto amplio de salud y focaliza en la necesi-
dad de ampliar los objetivos de la promoción de
la salud al trabajo con comunidades y organiza-
ciones. Identifica cinco estrategias para la acción:
construir políticas públicas saludables, crear
entornos favorables, fortalecer estrategias de
acción comunitaria, desarrollar aptitudes perso-
nales y reorientar los servicios de salud (20).


Si tomamos la retórica en promoción de
la salud nombrada hasta aquí tendremos que, en
primer lugar, la salud es un proceso colectivo con
el cual se interrelacionan procesos económicos,
sociales, políticos y culturales. Y que, entre las
cinco estrategias de acción señaladas en un princi-
pio para promoverla, están aquellas centradas en
la comunidad, particularmente aquellas que se
proponen desarrollar aptitudes personales.


Como hemos visto a lo largo de este tra-
bajo, los cambios percibidos por los jóvenes de
ph15, sus madres y docentes como consecuencia
de la participación en el taller de fotografía, están
vinculados a sensaciones de bienestar, al desarrollo
de capacidades personales y al fortalecimiento de
relaciones grupales. En una primera lectura, no
parecieran demasiado alejados de aquellos que las
estrategias de la Carta de Ottawa promoverían.


El segundo gran documento del campo,
la Declaración de Yakarta (21) no se aleja demasia-
do de las estrategias planteadas en Ottawa pero sí




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359PROMOCIÓN DE LA SALUD A TRAVÉS DEL ARTE


las focaliza desde y hacia el sector salud. Si bien en
Yakarta se planteó la necesidad de avanzar en la
lucha contra la pobreza y otros determinantes de la
salud en países en desarrollo desde abordajes mul-
tisectoriales, se priorizaron los servicios de salud y
la promoción de contenidos vinculados a la salud
en sentido estricto (2,20).


Envueltas en este mar discursivo, las
intervenciones en promoción de la salud no han
sido uniformes en los diferentes países ni al interior


de los países. Y la discusión acerca de la ampli-
tud y la especificidad de la promoción de la salud
continúa abierta. Coincidimos nuevamente con
Helena Restrepo (5) cuando afirma que esta dis-
cusión no se puede silenciar con una metacon-
ceptualización de la promoción de la salud que
incluya una gama de acciones focalizadas en el
individuo o en el ambiente a través de las cuales,
en última instancia, se mejorarían los niveles de
salud o de bienestar. Algunos investigadores han


Paso 2
ƒ Jóvenes de sectores populares exiben sus


fotografías en centros culturales y galerías
de arte frecuentadas por sectores socioe-
conómicos medios y altos.
ƒ Personas que viven fuera de Ciudad


Oculta reconocen y admiran el trabajo de
los jóvenes fotógrafos.


Paso 4
ƒ Los jóvenes se conectan con personas, espa-


cios y lugares afuera del barrio, que antes des-
conocían o a los que no tenían acceso.
ƒ Algunos jóvenes sienten que contribuyen a


construir una imagen positiva sobre los jóvenes
de Ciudad Oculta en particular, y de las villas
en general.


Paso 1
ƒ Aprendizaje del lenguaje fotográfico,


entrenamiento de la mirada y la
expresión.
ƒ Expresión de emociones y sentimien-


tos, animarse a hablar frente a otros
de estos temas.
ƒ Orgullo de sus primeros logros.
ƒ Vínculos entre jóvenes de distintos sec-


tores del barrio, enemistados entre sí.
ƒ Vínculos personales entre jóvenes y


docentes.


Paso 3
ƒ El reconocimiento externo refuerza la valo-


ración y la confianza de los jóvenes en su
trabajo.
ƒ Se profundizan las habilidades en torno a la


expresión fotográfica.
ƒ Vinculación de las sensaciones al momento


de la toma fotográfica, con el resultado de
la misma.
ƒ Aumentan las sensaciones de bienestar, así


como la percepción de un desarrollo perso-
nal positivo.


Paso 5
ƒ Se refuerzan las percepciones de bienestar, el


aprendizaje de la fotografía, el desarrollo per-
sonal, etc.


Y así sucesivamente


Figura 4. PROCESOS RELACIONALES DENTRO Y FUERA DEL ESPACIO TALLER.


Fuente: Elaboración propia.


Procesos que se dan a partir de las muestrasProcesos que se dan al interior del taller




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decidido salir de este dilema teórico-metodológi-
co identificando indicadores intermedios de
salud, como ser autoestima, autovaloración,
habilidades discursivas, habilidades emociona-
les, aptitudes para la socialización, tener y sentir
un espacio comunitario como propio, por citar
solo algunos (6,22-28)


Sin embargo, este tipo de soluciones de
compromiso implican, nuevamente, el triunfo de
un paradigma positivista en la investigación
social en salud. Y que lo que hace falta es cono-
cer los procesos que, desde la perspectiva de los
participantes, colaboran con el mejoramiento de
diversos aspectos de sus vidas cotidianas y de su
relación con otros. Este trabajo se ha propuesto
recuperar algunos de estos procesos experimen-
tados por los participantes de una iniciativa de
educación artística. Sus narrativas arrojan luz a la
hora de pensar posibles intervenciones en pro-
moción de la salud.


Si los enfoques de prevención/promo-
ción centrados en el sector salud producen con-
tradicciones, especialmente entre jóvenes que
viven en contextos de vulnerabilidad, violencia y
pobreza, como se expuso en la introducción de
este trabajo, ¿qué elementos aporta este estudio?


En primer lugar, que si jóvenes de sec-
tores populares perciben que un proyecto o ini-
ciativa colabora en la generación de diversas sen-
saciones de bienestar a la vez que los ayuda a
desarrollar habilidades personales y grupales (ya
sean artísticas, creativas, expresivas o de cual-
quier índole), pareciera a todas luces ser un pro-
yecto "saludable". En segundo lugar, que las
metodologías de intervención, las estrategias
pedagógicas y los espacios que cada proyecto
construye son tanto o más importantes que el
aprendizaje de una disciplina artística a la hora
de conseguir los resultados narrados por los par-
ticipantes. En tercer lugar, que un taller artístico
expresivo permite a los participantes desarrollar
productos que son valorizados socialmente, y así
mostrarlos y compartirlos con otros de su entorno
o externos a él. En cuarto lugar, que el hecho de
mostrar su obra –en especial si su calidad es reco-
nocida en el campo artístico– es central para la
construcción identitaria de los participantes, en
especial si son jóvenes que sufren procesos de
marginación y discriminación, como es el caso de
la mayoría de los jóvenes de sectores populares.


En quinto lugar, que no es necesario trabajar con-
tenidos vinculados a la salud para conseguir
resultados "saludables". Finalmente, que las
intervenciones largas e integrales pueden produ-
cir cambios de un nivel de profundidad que los
programas que duran dos o tres años y se orien-
tan al cambio de comportamiento no han conse-
guido jamás.


Antes de finalizar, es preciso destacar que
las intervenciones en promoción de la salud que
retomen un concepto amplio de salud y, por lo
tanto, sean fieles a la retórica del campo, serán a su
vez iniciativas con fuertes componentes educativos
y culturales. En consecuencia, si se gestionan,
como sugiere Ricardo Santillán Güemes (18),
teniendo en cuenta la promoción de "situaciones
de encuentro" entre cotidianeidades diversas –las
de los gestores y las de los destinatarios de esas ini-
ciativas– y no a través de la imposición de elemen-
tos culturales y decisiones ajenas, pueden transfor-
marse en herramientas para la democratización
cultural. En esta misma línea y tomando la perspec-
tiva de Pietro Paolo (29), si las iniciativas potencian
recursos existentes y fortalecen a las personas, tam-
bién son potenciales experiencias de promoción
del desarrollo local.


Ahora bien, este análisis celebratorio
del potencial de algunas intervenciones focaliza-
das en tanto promotoras de salud, desarrollo, etc.
–en particular de aquellas que suponen la apro-
piación de herramientas expresivas por parte de
jóvenes de sectores populares–, no debe hacer-
nos olvidar que solo una política social universal
y gestionada desde el Estado podrá modificar las
condiciones de vida de grandes porciones de la
población argentina que se encuentran hoy des-
plazadas del mundo del trabajo, de las escuelas,
etc. Retomando a Eduardo Bustelo (30), es nece-
sario promover la igualdad de oportunidades de
"acceso a los frutos del progreso" y para eso no
alcanza con implementar intervenciones focali-
zadas cuyo objetivo sea reducir la pobreza;
hacen falta políticas sociales generales que actú-
en sobre la distribución del ingreso y la riqueza.
Sin embargo, coincidimos con Jacinto y Bessega
en que, si bien las intervenciones focalizadas son
iniciativas con grandes limitaciones, en el marco
de la actual situación social, política y económi-
ca de nuestro país "son ineludibles" (12).




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361PROMOCIÓN DE LA SALUD A TRAVÉS DEL ARTE


NOTAS FINALES


a. Actualmente ph15 ha logrado replicar la expe-
riencia en otros dos barrios del conurbano
bonaerense gracias a la obtención de un subsidio
regular, con lo cual, se ha triplicado el número


de docentes, operadores comunitarios y jóvenes
participantes; así como se han diversificado sus
actividades. Sin embargo el espíritu del proyecto,
así como la metodología de intervención y la
estrategia pedagógica siguen siendo las mismas
que las que relata este trabajo.


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Recibido el 18 de marzo de 2009


Versión final presentada el 4 de junio de 2009


Aprobado el 1 de julio de 2009


FORMA DE CITAR


Wald G. Promoción de la salud a través del arte: estudio de caso de un taller de fotografía en "Ciudad Oculta", la


villa Nº 15 de la Ciudad de Buenos Aires. Salud Colectiva. 2009;5(3):345-362.




Redalyc.Promoción de la salud a través del arte: estudio de caso de un taller de fotografía en "Ciudad Oculta", la villa Nº 15 de la Ciudad de Buenos Aires
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