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Declaración de Lima
Sobre arte, salud y desarrollo






Entre el 17 y el 20 de agosto del año 2009, se realizó en Lima el Primer Foro Internacional
Arte, Puente para la Salud y el Desarrollo, organizado por la Organización
Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) y la Red
Latinoamericana de Arte para la Transformación Social (RLATS).


Artistas, miembros de organizaciones de arte y cultura, trabajadores de salud, de
educación y de desarrollo social, funcionarios públicos y miembros de la comunidad
académica y científica de Argentina, Bolivia, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile,
Colombia, Cuba, Estados Unidos de América, El Salvador, Guatemala, Honduras,
Israel, Perú y Uruguay se reunieron con el objetivo de aportar a la construcción de
relaciones y sinergias entre personas e instituciones en los campos de la salud, el arte, la
cultura y el desarrollo, e impactar de manera más creativa y efectiva en el mejoramiento
de la calidad de vida de nuestras poblaciones.


Como resultado de este encuentro, los participantes suscribieron la siguiente declaración.


Considerando que:
1. Nunca antes la humanidad había alcanzado tan alto grado de conocimiento y de


desarrollo tecnológico, que nunca antes la riqueza en el mundo había sido tan
grande; aunque también, nunca antes la distribución de los logros de la “humanidad”
entre el total de la población había sido tan inequitativa y que jamás la distancia entre
aquellos que más poseen y aquellos que nada tienen alcanzó las dimensiones
actuales.


2. América Latina es la región que en mayor grado refleja esta inequidad y que junto con
el África Subsahariana no logrará el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo
del Milenio.











Declaración de Lima sobre arte, salud y desarrollo 


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3. Estamos transitando desde una concepción del desarrollo unidimensional y asistido
de manera exógena a los territorios, hacia otra visión del desarrollo equitativo
multidimensional, generado endógenamente con amplia participación social; desde
el desarrollo como algo adquirido, al desarrollo como algo construido colectivamente a
partir de capacidades relacionales de los actores individuales y colectivos.


4. En el enfoque centrado en el desarrollo local, la cercanía, la interacción y la
asociatividad son elementos cruciales que están estructuralmente “anclados” a los
lugares; que lo local es un ámbito que facilita que la población deje de ser
espectadora y pase a ser protagonista de su destino común y que los proyectos
políticos aglutinadores encuentran en los desarrollos locales su trama, legitimidad y
sostén.


5. La salud es el estado de completo bienestar físico, mental, espiritual y social, en
armonía con el medioambiente, y que sólo es posible alcanzarlo actuando sobre sus
determinantes, con acciones inter y trans disciplinarias, intersectoriales y con activa
participación de la comunidad.


6. El arte es una necesidad y un derecho humano que garantiza el acceso a los
bienes simbólicos y a la producción universal de sentido con identidad; que clarifica e
ilumina nuestras experiencias colectivas, pasadas, presentes y futuras; que el arte
empodera, provoca y genera relaciones más democráticas e igualitarias y es
considerado un fin y un medio en la producción de subjetividad.


7. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, su protocolo adicional en materia de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador), el Convenio de la OIT, la
Declaración sobre la diversidad cultural y la Declaración de la ONU sobre Pueblos
indígenas, la Convención sobre los Derechos del Niño, Convención para la
Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de UNESCO y la Declaración
Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural reconocen “el disfrute del más
alto nivel posible de la salud y la participación en la vida cultural y artística de la
comunidad como derechos fundamentales de todas las personas”.


8. Las organizaciones de arte para la transformación social desarrollan un modelo
valido y sustentable de producción, valorización y recuperación del patrimonio
intangible.


9. La Región de la Américas cuenta con una larga tradición de participación social en
salud y de organizaciones y grupos que sostienen el arte en una trama organizativa
como dispositivo transformador y de inserción activa de los sectores más vulnerables
y excluidos de la sociedad.









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Por todo lo anterior declaramos que:
1. El arte y la cultura -íntimamente vinculados a la construcción de la identidad


individual y colectiva- son derechos inalienables de las personas.


2. El arte es un lenguaje privilegiado para la expresión y movilización de deseos y
emociones, y por tanto deviene en una poderosa herramienta promotora y
reparadora de la salud, permitiendo a individuos y comunidades reelaborar
situaciones críticas, dolorosas o problemáticas y promover mejores y más felices
escenarios para sus vidas.




3. El arte, a través de la creatividad, la imaginación, el pensamiento crítico y el amor,
promueve la reflexión y la proyección de nuevas realidades que impulsan la
creación y el sostenimiento de una ciudadanía activa, en favor del cambio social y la
consolidación de las democracias.




4. El arte aloja el poder singular de crear las condiciones para la expresión humana
en su amplia diversidad de edades, géneros, identidades sexuales, etnias, creencias
religiosas e ideologías y condiciones socio-económicas.




5. Las organizaciones de “arte para la transformación social” son generadoras de
bienes culturales tangibles e intangibles que plantean nuevas formas de
producción y circulación de bienes simbólicos, involucrando en esto a toda la
comunidad.




6. La participación social a través del arte define una práctica y una producción social
entre sujetos y organizaciones, construyendo relaciones simétricas que contribuyen a
la generación de condiciones de equidad. Al fomentar procesos de cohesión, acción
social y organización, el arte trabaja directamente sobre algunos de los
determinantes sociales de la salud y promueve una mejor capacidad para enfrentar
una configuración adversa de dichos determinantes.




7. El arte transformador tiene una particular potencialidad en la construcción de
identidad cultural. Asimismo, genera espacios de movilización y participación a favor
del debate y mejoramiento de la calidad de la democracia para la búsqueda de las
mejores condiciones posibles de bienestar y desarrollo de diversos grupos,
poblaciones y países, constituyendo un modo alternativo de influencia en el espacio
público.




8. Dado que el arte es una expresión integradora de las dimensiones psíquicas,
emotivas, sociales, culturales, racionales, físicas y espirituales de los individuos y las
sociedades y que promueve procesos de transformación, es un verdadero puente
para la salud y el desarrollo.




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Por todo lo expuesto, los participantes nos comprometemos a promover el trabajo
articulado e integrado de personas y organizaciones de la salud, del desarrollo
social y del arte para la transformación social a efectos de:


1. Impulsar la acción artística transformadora como estrategia de salud y
desarrollo e involucrar a los gobiernos locales, regionales y nacionales en la
formulación e implementación de políticas públicas que articulen las dimensiones de
arte, cultura y salud, basadas en modelos participativos.


2. Sistematizar los saberes y prácticas del arte para la transformación social y
producir evidencia científica conjuntamente con el sector público, la academia y las
organizaciones sociales comunitarias a partir de indicadores que permitan medir el
impacto de las prácticas artísticas en los procesos de salud y desarrollo comunitario
en diferentes comunidades y contextos.


3. Propiciar alianzas y coaliciones entre organizaciones sociales, de cultura, salud y
educación a nivel local, regional, nacional y continental para difundir y extender las
propuestas de arte y salud ya validadas.


4. Promover la formulación de políticas públicas y su implementación efectiva a
través de alianzas público-privadas que hagan sustentables las diversas iniciativas.


5. Acompañar y fortalecer la constitución de redes nacionales e internacionales de
organizaciones artístico-culturales, monitoreando sus alianzas y sinergias con
iniciativas de salud y de desarrollo.


6. Incluir la dimensión artístico-cultural en el desarrollo de la atención primaria
renovada, en las prácticas de promoción y en los proyectos de transformación de
programas y servicios de salud.


7. Monitorear la eficacia y pertinencia de las aplicaciones presupuestarias a las
políticas públicas y programas de arte, salud y desarrollo.


8. Encomendar a la OPS/OMS y la RLATS la incorporación de estos compromisos en
el Plan de Acción previsto como parte del Convenio Marco suscrito entre ambas
instituciones.








Lima, 19 de Agosto de 2009




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